holaaaaaaaa

no tengo perdon por la demora, asi que ni lo voy a pedir. si me ven por la calle tienen todo el permiso de darme un beso y un abrazo.

en serio, disculpen la demora...solo les dire que el otro capitulo ya esta escrito, y el siguiente viene envuelto en llamas...

declaracion: los personajes no son mios, son de su dueño.

disfruten!

Capitulo 9

Otro corazón, otro beso.

El sábado amaneció soleado, parecía el día perfecto para un día de campo, o para salir a pasear o para cualquier actividad al aire libre. Por eso Gaara decidió no salir de casa.

Deidara estaba preocupado ante la actitud tan cerrada de su hermano, el no era una persona muy expresiva, pero de eso al mutismo absoluto había una gran diferencia.

El rubio le dio su espacio, no quería insistir y que el pelirrojo se molestara. Era mejor esperar hasta que hablara por sí solo.

—Hmn… Hoy tengo una invitación a almorzar –dijo Deidara mientras desayunaba con Naruto.

El menor fijo los ojos en su hermano, y pudo ver el suave sonrojo en sus mejillas. En un principio no supo como sentirse, si asustado, extrañado o feliz por su hermano, ya que tanto él como Gaara querían ver al otro rubio feliz.

—ah, eso es bueno, ¿es un enamorado?-pregunto el rubio, viendo como aumentaba el rubor en su hermano, una ligera sonrisa fue naciendo en Naruto – ¿y? ¿Quién es?

—se llama Itachi y es el hermano del artista de la última exposición.

— ¿y es su primera cita?

—eto…no

— ¿ya has salido con el antes y yo no lo sabía? –se sorprendió el menor ante la respuesta de su hermano.

—bueno, es que…no era una cita…antes fue solo un café…-Deidara se sentía un tanto avergonzado de admitir que no era la primera vez que se veía con el azabache.

—así que ya tomaron café y hoy un almuerzo, luego será la cena - Naruto hablo con en voz alta enumerando con los dedos los encuentros que habían tenido. Luego fijo su azulina mirada en unos ojos muy parecidos a los suyos – supongo entonces que te gusta.

—no seas baka Naruto. Es solo es un amigo…

Naruto dejo de bromear y miro a su hermano con una seriedad que pocas veces se veía en él que iniciaron su nueva vida.

—Dei –llamo a su hermano- en todo este tiempo que tenemos aquí nunca has tenido amigos. Este es el primero, y sé que si vas a salir de nuevo es porque te gusta más que como amigo –Deidara escuchaba las serias palabras de su hermano- solo te pido que tengas cuidado. No quiero verte llorar por un varón.

—Yo no…él y yo no…-Deidara buscaba la manera de negar lo evidente, pero opto por la verdad –no sé qué me pasa con él. Es como si viera mas allá de mi, como si supiera de mis miedos. El es…diferente.

—me alegro por ti, si has encontrado a alguien a quien amar…

—Yo no lo amo –se apresuro a negar el mayor de los rubios –solo…solo me gusta.

—Eso es algo –acoto Gaara que justo entraba en la cocina vestido con su pijama.

Los rubios vieron con el recién llegado se dirigía a servirse un tazón de cereales y tomaba unas frutas para luego sentarse con ellos. Los de ojos azules notaron que las ojeras naturales de Gaara se encontraban más marcadas que de costumbre.

—pero que pasara con nuestro secreto?-pregunto Naruto, dándole voz a la pregunta más obvia para ellos.

—eso ya no importa. Estamos aquí y tenemos que vivir una vida normal. Si nos enamoramos tendremos que decirle la verdad a nuestra pareja, aunque siempre hay algún geniecillo que lo descubre todo. –el resentimiento se hiso evidente en la últimas palabras del pelirrojo.

—Gaara, ¿me puedes decir que paso anoche? –aprovechando la coyuntura, Deidara decidió indagar un poco.

—…-el pelirrojo pareció perderse en mirando sus cereales, tanto así que los rubios creían que ya no respondería –un genio me descubrió. –Alzo la mirada hasta el par de blondos- descubrió que soy doncel.

—…¿y cómo paso? –la pregunta llego desde el mayor de ojos azules.

—…-una vez más, silencio. Pero esta vez los rubios esperaron la respuesta –me vio desnudo.

Silencio.

Tanto Naruto como Deidara sabían que Gaara era muy atractivo, con ese cuerpo menudo con buenas curvas en los lugares adecuados, esa piel suave…en fin. Era un doncel muy hermoso. Por ello se sorprendieron que se descuidara al punto de que alguien, presumiblemente un varón, lo viera desnudo.

Deidara y Naruto intercambiaron una mirada un tanto preocupada ante la actitud de Gaara.

— ¿Gaara, te hiso algo? Es decir, trato de…

—sabes que se defenderme, Deidara. No dejo que me toque todo el que quiera. –Gaara continuo comiendo su desayuno, mientras evitaba la mirada inquisidora de esos ojos azules.

—Gaara…

—Naruto ¿No tienes que irte a trabajar? –interrumpió al menor buscando librarse por lo menos de un de sus interrogadores.

—Cierto –el menor se puso en pie rápidamente, recogió sus platos de la mesa y los puso en el fregadero –los fines de semana hay mucho trabajo –explico mientras recogía su chaqueta y corría a la puerta- ya me voy…Dei suerte con tu cita.

Se escucho el ruido de la puerta cuando fue cerrada, y luego un silencio inundo el piso.

Gaara comía su desayuno bajo la atenta mirada de Deidara, quien buscaba la mejor forma de continuar la conversación, al final solo encontró una vía para saber lo que paso, ser directo.

— ¿que mas paso anoche?

— ¿porque crees que paso algo mas.

—por que estas tan taciturno como cuando estábamos en Sound city.

—…-el pelirrojo trato de organizar sus ideas – ¿recuerdas al varón que te presente en la galería de arte?

—hm...si, tu sensei.

—el mismo. El…el fue quien me descubrió.

— ¿y que mas paso? ¿Trato de…? –Deidara vio como el pelirrojo se sonrojaba, y obtuvo su respuesta –no me digas que…

—no me acosté con el- se apresuro a aclarar el pelirrojo con los pómulos rojos como su cabello –el…me… beso.

Deidara trataba de entender el rubor que tenia Gaara. Ya que por su actitud, parecía que fue algo que no deseaba, pero ese rubor no era por ira, era por vergüenza de haber disfrutado de algo que no debía.

—Gaara, no entiendo cual es el problema, anoche parecías ido del planeta. Me preocupe mucho cuando te vi así, y ahora mismo no pareces tú. Pere me cuentas de un beso que creo no querías y te sonrojas más que un tomate. Me puedes explicar que pasa, para poder ayudarte.

—…-el de ojos aguamarina miro al rubio, y se dio cuenta, que en verdad en Deidara tenía un hermano. Respirando hondo decidió dejar salir todas sus dudas –después de la clase de taijutsu me di una ducha, olía espantoso así que espere que todos se fueran y fui a los baños. No sé como el llego hasta allá, y me vio. Sabes que los donceles tenemos casi el cuerpo de una doncella y él se las da sherloch home. –Deidara escuchaba atento sin atreverse a interrumpir la diatriba del otro –el infeliz me reclamos por haberle mentido, que debí decirle que era doncel y no se cuanta cosa más. Discutimos y colmo mi paciencia, le ataque, se defendió y cuando menos lo esperaba, estaba sujeto a una pared con ese idiota ególatra besándome como si el mundo se fuera a terminar.

Terminando el relato, Gaara estaba molesto. Poniéndolo todo en perspectiva, ¿porque se había molestado Neji, por que le mintió, o porque él no fue capaz de ver a través de la mentira?

—pomposo insoportable, de seguro su orgullo esta herido porque el supuesto genio Hyuga no supo distinguir a un doncel de una clase llena de varones. De seguro aun le duele el golpe que le di. Debí romperle las…

— ¿cómo estuvo el beso? –pregunto de golpe Deidara, interrumpiendo la retahíla de insultos del pelirrojo.

—fue el mejor beso que alguna he podido imaginar –la verdad broto de los labios del pelirrojo como si fuese agua de un rio.

Deidara trato de ocultar su sonrisa, sabía que Gaara no tenía experiencia en esas cosas, y… ese fue su primer beso.

******Otro corazón, otro beso*****

En la floristería Yamanaka bullía la activad. Los fines de semana era cuando mas pedidos habían. Y ese sábado no sería la diferencia.

Un rubio dependiente, se encontraba sacando flores de un gran frigorífico, tenia encargado hacer unos arreglos para una fiesta, y no podía perder tiempo. Aunque arreglar flores no era su ideal de trabajo, para Naruto era divertido, tenía un buen sueldo y tenía la oportunidad de conocer mucha gente y hacer amigos.

El rubio pasó dos horas de la mañana haciendo arreglos de rosas de varios colores, cuando una rubia entro a la trastienda.

— ¿ya terminaste Naruto? –La rubia se fijo en los arreglos que estaba sobre una mesa-

—ya termine Ino, solo hay que enviarlos al sitio del evento.

—no te preocupes, mi madre lo llevara en unos minutos.

—de acuerdo, en seguida salgo.

Naruto salió a la tienda a ayudar a los clientes a buscar las flores mas lindas. El no sabía mucho del significado de cada flor o el nombre correcto, el solo preguntaba para que ocasión la querían y de ahí buscaba una flor bonita. En eso estaba cuando la campanilla anuncio la llegada de otro cliente. Sin saber muy bien por que, Naruto busco con la mirada a quien había entrado, y ahí estaba el.

Era el mismo sujeto que lo despertó en la parada de autobús una semana atrás.

Era más alto que el, de piel pálida, cabellos negros y ojos del mismo color. Poseía un aire de arrogancia a nivel celular que impresionaba, y asía pensar que él era el dueño del mundo. Iba vestido con unos pantalones de mezclilla azul que le quedaban como un guante, un tshirt negro, chaqueta negra y como único accesorio un colgante en forma de abanico rojo y blanco. El conjunto era perfecto, era como si buscara atraer todas las miradas, y a la vez gritaba un 'acércate bajo tu propio riesgo'

Naruto solo se quedo mirando, como si su cerebro se hubiera ido de paseo. Tanto así que la clienta que atendía, tubo que sacudirlo un poco para llamar su atención.

—…ah, si disculpe. Creo que las rosas blanca son buena idea para su madre…-siguió con su trabajo mientras el azabache se dirigía hacia Ino.

Sasuke estaba empalagado con el olor dulce de las rosas. Tenía que salir rápido de ese sitio o le iba a dar algo. Busco con la mirada a Ino, ella tenía el pedido que fue a recoger, aun estaba molesto por tener que perder tiempo buscando las estúpidas flores, pero no le quedo mas remedio.

Se encamino al mostrador, paseando la mirada por el local, a esa hora de la mañana la tienda estaba bien concurrida, había muchas mujeres de todas las edades buscando flores, y quien sabe que mas.

En eso estaba el azabache cuando una cabellera rubia le llamo la atención. Frunciendo un poco el seño escudriño más al joven dueño de tan llamativo cabello.

Era un chico menudo, delgado, de piel acanelada y en apariencia suave. Con el cabello rubio alborotado. Le daba la espalda, pero tenía la sensación de conocerlo.

—Sasuke! – escucho que lo llamaban alegremente. Se giro para ver a la rubia que venía hacia él con una gran sonrisa –que bueno verte por aquí.

—Hm. Vine a buscar el pedido de mi madre. –respondió con simpleza, aun mirando disimuladamente al rubio.

—ah, así que la señora Mikoto te obligo a venir por el, se lo agradece cuando la vea, de no ser así, no vendrías por aquí –fingió enfado la rubia.

—Tks, sabes que todo aquí huele muy dulce, y ya sabes que no...

—que no te gustan los dulces. Si, ya lo se – lo interrumpió la rubia –espera aquí, déjame ir por las orquídeas.

Ino fue a la trastienda, y Sasuke se dedico acercarse más al rubio, tanto que escuchaba su conversación que tenia con un cliente.

—…estoy seguro que a su esposa le gustaran los lirios, son muy lindos y delicados. Perfecto para cualquier ocasión.

—¿a ti te gustaría si te las regalo?-pregunto el cliente, que era un hombre joven que mostraba más interés en el rubio que en las flores.

—hmn, bueno, a mi me gustaría… –Naruto era ajeno a la manera en la que lo miraba el cliente, como si él fuera un suculento postre después de una insípida cena- pero de seguro a su esposa también le encantaran.

Sasuke frunció un poco el seño, o ese chico era tonto, o muy inocente como para no darse cuenta que ese tipo le estaba coqueteando.

—bueno no es para mi esposa, es para mi madre…

—ah, pues son…

—me preguntaba si podrías visitarla para que le aconsejes como cuidar su jardín.

—Oh…yo no sé mucho de plantas- respondió sonriendo mientras se rascaba la nuca con nerviosismo. Al rubio no le daba buena espina ese cliente –pero si quiere alguna ayuda, la señora Yamanaka es una experta.

—oh pero tú eres más lind…

—Disculpe, pero no entretenga a nuestros empleados –la voz de Sasuke tenía la misma temperatura que un tempano de hielo. El rubio se dio la vuelta quedando frente a frente a unos ojos negros que lo observaba fijamente.

—…yo solo estab…-trato de defenderse el joven comprador.

—usted solo estaba buscando molestar a mi empleado. Por favor si va a realizar una compra, hágala. No entretenga al personal –el mismo tono de voz fue empleado en esta ocasión, aunque su mirada no se había trabado en unos ojos azules.

El corazón del rubio galopaba a toda marcha. Trago grueso y trato de tranquilizarse, era de tontos ponerse a si solo por estar frente a uno de los especímenes más atractivo del género masculino. Era inaudito.

Haciendo un esfuerzo, el rubio salió de su estupor, y cayó en cuenta de las palabras del azabache.

—no soy su empleado. Además se cómo defenderme –el rubio reacciono a tiempo y dando un paso atrás le respondió al azabache.

—tks, estabas a punto de ceder ante ese bastardo. No creo que eso sea ´defenderse´

—no iba a ningún lado con ese tipo. No es la primera vez que me proponen algo así –el rubio trataba de no perder la batalla de mirada que se había establecido entre ellos.

—tk y dices que sabes defenderte si no han dejado de insinuase no lo estas haciendo bien, no hay duda, eres un dobe –dijo como si nada el Uchiha.

—y tu eres un teme! –el grito de Naruto se escucho por toda la tienda. Su cara ahora exhibía un lindo color rojo en sus mejillas.

—y además escandaloso –Sasuke estaba haciendo lo posible por controlar su temperamento. No le gustaban los escándalos, ni que lo insultasen. Ni meter en asuntos ajenos, pero cuando vio a ese rubio siendo acosado descaradamente, no pudo detenerse a tiempo. Ahora ese mismo rubio lo había llamado bastardo. –Deberías de ser más respetuoso, niño –su voz había pasado de ser solo fría, a fría con matices de sarcasmo. Lo que provocaba que el rubor de enojo del rubio se incrementara más.

—No soy un niño, teme –enfatizo la última palabra buscando molestarlo tanto como estaba el ahora. Pero el bastardo parecía que no le iba a complacer, pues su hermoso rostro mantenía la misma expresión de calma e indiferencia.

—Déjame hacerte un resumen, niño –Sasuke comenzaba a disfrutar del sonrojo del menor- te duermes en los bancos del autobús-fue enumerando con los dedos a medida que hablaba- estabas a punto de irte con un extraño, y te pones a discutir con un cliente…eso no demuestra mucha madurez de tu parte –el Uchiha termino su argumento con una mirada ya no tan fría, mientras veía como el rubio frente a él se debatía entre la indignación y la vergüenza.

Naruto no sabía cómo tomarse esa situación. Por un lado, cuando lo vio entrar a la tienda no podía negar que su estúpido corazón se agito por él, o quizás por alguna enfermedad cardiaca desconocida, pero ahora tenía frente al cubito de hielo más irritante que había conocido hasta el momento.

El rubio abría la boca para responder cuando una tercera voz se unió a la conversión.

—aquí está tu pedido Sasuke…-Ino se acerco al dueto. Se dio cuenta del enojo del rubio que no podía ser oculto ya que sus sonrojo hablaba solo.

—ya me voy entonces…

—ya era hora, teme.

Ino vio con asombro a su amigo y casi le da un infarto cuando vio en los labios del Uchiha un amago de sonrisa mientras se le daba la espalda al menor.

—lo siento niño, pero los adultos no seguimos ese tipo de juegos.

—¡NO SOY UN NIÑO!- el de ojos azules ya había perdido los estribos- eres un engreído, cubo de hielo, con cara de estreñido, bastardo que de seguro es impotente…-el rubio gritaba a todo pulmón en la tienda, atrayendo la mirada de todos los compradores. Tan enfadado estaba que no se dio cuenta de lo que estaba por pasar.

Ino aun sostenía el tarro de orquídeas, cuando fue testigo de un evento apocalíptico. De un momento a otro, los ojos negros del Uchiha exhibieron un brillo pasional que nunca antes la rubia había visto, su casi sonrisa desapareció y fue sustituida por un rictus de determinación en sus labios. Todo eso fue cuestión de segundos, antes de que el pelinegro se diera la vuelta y sujetara al rubio por los hombros, y estampara sus labios con los contrarios.

Naruto no podía decir exactamente que paso, solo sabía que ahora tenía unos firmes labios sobre los suyos. Unas fuertes manos le sujetaban los hombros, mientras esos labios comenzaban a moverse sobre los suyos. El cerebro del rubio buscaba una explicación a todo eso, no podía ser…lo estaban…besando.

A pesar del choque casi violento, Sasuke comenzó a mover sus labios con suavidad ya que quería demostrarle a ese niño como besaba un hombre, y para eso necesitaba acceder a esa boca.

Naruto intento zafarse, sacudió sus hombros para liberarse de ese agarre, trato de apartar su cabeza y alejarse de esos labios pero no lo consiguió. El ladrón de besos deslizo rápidamente su agarre, una mano fue a su nuca y la otra paso a apretar su cintura. Una suave caricia en su nuca provoco que un casi imperceptible gemido saliera de su garganta, aflojando sus labios, dándole la oportunidad perfecta para que el otro metiera la lengua en su boca.

Sasuke aprovecho ese pequeño momento, y su lengua entro a jugar en la boca ajena. El Uchiha no sabía cómo tomar sus sentimientos, ya que lo que comenzó como un beso de castigo, se estaba convirtiendo en un encuentro sensual. Con su lengua, el de ojos negros recorrió cada rincón de la boca ajena, disfrutando del sabor que tenía el rubio, busco su homóloga y comenzó una danza que era apenas seguida por el otro, dejando ver que era inexperto en esas áreas.

Naruto no sabía qué hacer, no sabía cómo interpretar el calor que estaba generando su cuerpo, no sabía cómo seguirle el juego al intruso en su boca, solo sabía que lo estaban besando de una manera maravillosa. Naruto sintió como la mano que sujetaba su cintura se deslizaba en una suave caricia por su espalda. Provocando que un escalofrió recorriera su cuerpo.

Tenía que parar eso, o eso trataba el Uchiha, pero cuando quería detenerse, encontraba un nuevo sabor en esa boca, y se volvía a olvidar de sus intenciones de detenerse. Sasuke no era un crio, sabía que debían de estar dando un espectáculo pero no le importaba. Solo quería seguir disfrutando.

Solo la necesidad de oxigeno hizo que el azabache despegara sus labios del rubio. Cuando abrió los ojos, se encontró con un rostro hermosamente sonrojado, unos labios húmedos de su saliva, y unos ojos azules que recién se abrían vedados por un sentimiento que el azabache no supo descifrar.

Sasuke se dio cuenta de el silencio reinante, y sin apartar la mirada del de ojos azules, dejo ver la sonrisa mas sexi que una mujer o doncel pudieran imaginarse en su vida. Y el rubio no fue inmune a eso.

—creo que…-su vos denotaba intensas pasiones reprimidas-creo que nos volveremos a ver, dobe.

Muy tranquilo, el azabache se dio la vuelta y tomo la orquídea de las manos de Ino, quien tenía una picara sonrisita, y salió del establecimiento sin mirar a nadie más.

Naruto se quedo en el mismo sitio, tratando de asimilar lo que había pasado. Un varón lo había besado en medio de la tienda, con esta llena de clientes. Y él solo se había quedado de pie, como un idiota, sin interrumpir ese asalto a su ser, sin defenderse, se quedo disfrutando como si fuera una fans enamorada o un doncel enamorado. Y los rumores no se hicieron esperar.

—….si parece que es un doncel…

—…se ven muy lindos…

—…creo que el otro era un Uchiha…

—…oh, tienen mucho dinero…

Los murmullos llegaban a los oídos de Naruto, quien solo pudo apretar los puños, y con la cabeza en alto, se encamino hacia la trastienda.

**************Otro corazón, otro beso****************

Deidara se encontraba en el asiento de pasajero de un auto deportivo negro. El por qué estaba en ese coche, no era otro más que el de encontrarse con Itachi. El pelinegro había enviado a su hermano a recogerlo, otro pelinegro de sonrisa afable y tez pálida. Era muy parecido a su hermano mayor, acepto en el sentido del humor.

—así que tiene dos hermanos? –el azabache estaba en aparte de la familia en el interrogatorio que al que estaba sometiendo a Deidara.

—amh, ambos son menores que yo –el rubio veía el perfil del apacible joven, mientras este se preparaba para su siguiente pregunta.

—y cuando lo conoceremos?

—…-el rubio estaba un poco desconcertado. El auto se acababa de detenerte frente a una mansión de dos plantas. Aunque el rubio no estaba prestando mucha atención, ya que Sai le había picado su curiosidad –y para que quieres conocerlos?

—bueno, vas a ser parte de la familia, es lógico que tus hermanos también.-el moreno muy tranquilo apago el auto y salió de él, sin prestar atención al rubio confuso que estaba en el asiento del pasajero.

Itachi estaba en la puerta, esperando a esos dos. Cuando Sai salió del auto, tuvo que frenarse para no correr a abrirle la puerta a su adoración rubia.

Deidara bajo del vehículo aun confuso por lo que el menor le había dicho. Pero su confusión se fue cuando se dio cuenta de la hermosa mansión que tenia al frente. Un hermoso jardín rodeaba la construcción de dos plantas.

Mientras su ojos azules disfrutaban de la vista, al paisaje se sumo un azabache de pelo largo que vestía con ropa casual.

Itachi se encamino hasta Deidara, ya que este parecía embobado contemplando su casa. Cuando llego junto al rubio, se fijo en esos hermosos ojos azules que solo le mostraban asombro por la casa, y alegría por verlo.

—Bienvenido, Deidara –Saborío casa letra de ese nombre como si fuera un caramelo.

—Gracias por invitarme, -correspondió cortes el rubio –es una casa hermosa. Y el jardín parece un paraíso.

—a mi madre le gustara escuchar eso, cuida este jardín como si fuera uno más de sus hijos.

—creo que lo cuido un poco más que a ustedes, ya que son hombres hechos y derechos –la melodiosa voz de la dama se unió a los más jóvenes en a puerta de la casa. Mikoto Uchiha se encontraba en la puerta de su hogar, ataviada con una falda hasta los tobillos de color ladrillo, y una blusa de seda color rosa pálido. La dama no aparentaba más de los cuarenta y pocos años, por lo que Deidara se quedo mirándola con admiración ante tanta belleza madura.

—mucho gusto, mi nombre es Deidara. Gracias por invitarme a su casa. –el rubio se presento con una reverencia.

—el placer es mío, es un gusto recibir en mi casa a los amigos de mis hijos.

Deidara devolvió la sonrisa que la dama de cabellos oscuros le estaba dando.

—pero dejemos las formalidades y entremos, el almuerzo está casi listo.

Itachi se quedo en un discreto segundo plano, mientras su madre guiaba a su invitado hasta la sala de estar. Para el azabache era refrescante ver a Deidara tan relajado, ya que se sentía seguro. E Itachi lo necesitaba en ese estado para lo que tenía en mente. Invitarlo a su casa fue una estrategia bien medida, solo esperaba que todo saliera según lo planeado.