IX

Anna Kyouyama

Finalmente, llegó el famoso día de la fiesta.

Mis abuelos ya habían vuelto y al cerciorarse de que Ren iría, me habían permitido ir. Les agradaba que saliera con él, no sólo por sus notas, su familia o por el hecho de ser apuesto ni nada de eso; ellos eran expertos a la hora de reconocer a las buenas personas y desde el primer día que habían hablado, supieron que él lo era. Aunque yo les había dicho, mucho antes, que estaba segura de ello.

- Aquí tienes, para cualquier emergencia.

- Gracias…

- ¿A qué hora va a pasar Ren?

- Aún queda tiempo, abuela.

- Bien.

- Anna, dime, también irá otra jovencita, ¿no es así?

Suspiré, sin que lo notaran, algo hastiada de que me hicieran por enésima vez las mismas preguntas. Bueno, no podía culparlos; yo no solía salir mucho, menos de noche y por lo tanto, ellos no estaban acostumbrados. Quizá, aún no teniendo demasiada paciencia, por eso no me molestaba en hacerles notar su repetido interrogatorio.

- Sí, la hermana de Horo-horo: Pilika.

- Qué bueno.

Supuse que les preocupaba la posibilidad de que fuera sólo con hombres, más que nada por ser tradicionales, puesto que hoy en día, aparentemente, las chicas sobrepasan a los chicos en cuanto a locura. Mas habría sido cruel hacérselo saber. Además, argumentar contra ellos los habría hecho dudar de la presencia de Pilika y yo no estaba para que mis abuelos me creyeran una promiscua. Una chica en medio de muchos chicos, es una suelta; dos chicas en medio de muchos chicos, son un par de señoritas con sus guardaespaldas. Esa era su absurda ideología.

- Con permiso… - a penas me hube puesto de pie, comenzaron a codearse.

- ¡Seguramente, va a arreglarse para su galán!

- Jujuju, ¿recuerdas cuando nosotros…?

Por increíble que resultara, incluso la gente seria, como ellos, tenía su lado demente.

Horokeu Usui

Esa mañana, me habían entregado mi examen corregido y estaba muy ansioso. Aún no había visto la nota, puesto que había acordado con Ren verla junto con él, esa tarde. Él me había ayudado a estudiar y se lo debía; además, me gustaba la idea de compartir algo sólo con él… aunque luego, me sintiera mal por pensar de aquel modo.

Me había sentado sobre los peldaños de unas escaleras ubicadas fuera de una facultad, aguardándolo. Luego, iríamos por Yoh, Manta y Chocolove a la heladería y entonces, Ren buscaría a Anna, mientras Pilika llegaba donde nosotros. Era divertido: hasta podía comparar nuestros planes con una estrategia militar…

- Hola, Tenedor.- me sobresalté más de lo esperado y si no hubiese sido por Ren, lo más probable es que hubiese terminado rodando escaleras abajo y cómo no, si de todas las personas que conocía, precisamente, él me saludaba sin hacerme notar su presencia antes. Definitivamente, yo era la persona con menos suerte del planeta.- ¡Oye, fíjate!

- ¡Fue tu culpa!

- ¿¡Mía!? ¿¡Cómo diablos puedo haber tenido la culpa, eh!? ¡Acabo de llegar!

Continuamos nuestra pelea-saludo durante algunos momentos, hasta que él vio la hoja doblada que estaba sosteniendo.

- ¿La abriste?

- No… Te estaba esperando.

¿Era idea mía o aquello sonaba comprometedor? ¿Por qué todo era tan difícil que tenía que andarme preocupando por que cada palabra que salía de mi boca no fuera inoportuna? A veces, me daban ganas de golpearme a mí mismo, únicamente para desquitarme con alguien.

Ren Tao

- Bien, veamos.

¿Me había perdido de algo? De pronto, Horo se había puesto algo tenso sin motivo y yo no me explicaba el por qué, como tampoco me explicaba el motivo por el cual lograba percatarme de aquellos detalles bipolares con tanta facilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, me había acostumbrado a ello y solía dejar pasar todo.

- Sí.

Horo-horo desdobló la hoja y ambos nos inclinamos para ver el resultado…

20/20

"Felicitaciones, Sr. Usui; veo que

fue acertado darle otra oportunidad."

- No esperaba menos, Hoto.

- … Veinte sobre… veinte…

Como pude (ya que habíamos quedado en una posición algo incómoda luego de que lo sostuviera para que no rodara por los escalones), traté de encontrar su mirada, imaginando que había quedado mudo de asombro y alegría y que estaba a punto de celebrar con alguna estupidez…

- ¿Hoto? - mas observaba la hoja de papel como si hubiese estado sosteniendo un millón de helados y al fijarme bien, me percaté de que ni siquiera estaba respirando.- Hey, azul, vuelve en ti, ¿quieres? Ya está bien; sacaste la nota máxima. ¿No vas a decir n…? – mientas lo sacudía por el brazo, interrumpí mis palabras en el momento en que se volvió hacia mí, contemplándome con ojos brillantes.

- Ren… - y justo entonces, por mucho que me costara aceptarlo, pensé que, rayos, Horo nunca me había parecido tan…

lindo…

- Hasta que reaccionas.- ¿Cómo demonios era posible que esas ideas hubieran llegado dentro de mi cabeza? ¡Yo no creía nada de eso, claro que no! ¡Tenía novia, maldición y Horo era mi mejor amigo! Probablemente, pasar tanto tiempo con él y con Yoh me había afectado un poco. Sí…

- Si no me hubieras ayudado…

- No es necesaria tanta palabrería, Tenedor. Ahora lo único que falta es que te pongas a llo… - mi diálogo murió en el preciso instante en que descubrí, luego de haber vislumbrado una sonrisa incrédula en su rostro, algo que no había visto, asomado en su ojo derecho: una lágrima- … Horo-horo…

- Yo… yo… - me sentí, bueno, mortificado, como nunca lo había estado. Sólo pude rogar al cielo por que aquella lágrima no fuese seguida por otras y principalmente, por que ese baka lograra pronunciar una oración entera de una soberana vez, antes de que me sintiera peor.- ¡Gracias!

Pero toda la crisis emocional, todas esas dudas que me habían estado martirizando tanto desde hacía tan poco rato, se fueron lejos, cuando Horo, cargando su cabeza en mi hombro, me abrazó de la manera más tierna que hasta entonces imaginé que se podía dar un abrazo.

… no tuve el corazón ni tampoco, el menor deseo de no respondérselo.

Yoh Asakura

- ¿Hola? ¿Hao?

- Saludos desde el más acá, Yoh.

- ¡Hao, ¿cómo estás?!

- ¿Cómo quieres que esté? No sé muy bien qué hora es allá, pero aquí es de madrugada y recién acabo de acordarme la estúpida promesa que me hiciste hacer y como supongo que donde ustedes el día aún no termina, no puedes decir que la rompí.- sonreí, como siempre que hablábamos; me alegraba saber que, aunque no lo aceptara, sí le importaba mantener su palabra de llamarme todos los viernes. Después de todo, éramos gemelos: teníamos una pequeña idea de lo que de verdad pensaba el otro.

- Jijiji… ¿Cómo está Lyserg?

- Supongo que bien, aunque me parece que un poco estresado. Tú sabes, cosas de extranjeros maniáticos.

- Mamá me contó que había hablado con él por accidente. Creo que se cayeron bien.

- ¿Bromeas? ¡Por un momento temí que el verde terminaría siendo mi padrastro! No sé cuál es su problema, Yoh, pero tiene la mala costumbre de hablar de mamá como si fuera…

- ¿Mujer?

- ¡Exacto! ¡Es nuestra madre, por Dios! Los malditos ingleses son demasiado caballerosos…Jaja, oye, hablando de eso, ¿Cómo está Hoto-hoto?

- Muy bien… - durante un instante, mi hermano guardó silencio y entendí que había notado el cambio que mi voz, sin que yo lo deseara, había adquirido. Sí, aún me preocupaba el asunto del desmayo y todo lo demás; sin embargo, aparentemente, Hao decidió no tocar el tema por teléfono.

- ¿Ya se consiguió una novia?

- Jijiji…, no.

- ¡Já, lo sabía! Con razón no aceptó mi apuesta; sabía que no iba a encontrar una chica que lo soportara antes de mi regreso…

- n.ñ

- ¿Qué hay de ti? ¿Cómo está ella?

- ¿Hablas de Annita?

- No, de la tía Porfilia. ¡Obviamente que hablo de ella, Yoh! ¬¬ ¿Has avanzado?

- N-no… Hao, no quiero "avanz…"

- Sí, sí, algo acerca de la amistad y los principios y todo eso; ya te oí la otra vez. Demonios, hermanito, de verdad necesitas mi ayuda…

- Creo que sí… - suspiré con un deje de tristeza, pensando que todo habría estado mejor si Hao se hubiese encontrado conmigo entonces.

- Dime, ¿Qué tal tu escuela?

- Bueno, seguimos hablando con Ryu y…

- ¿El inspector medio tocado?

- ¡Hao!

- Oye, yo me baso en lo que tú me cuentas, Yoh. En fin, ¿cómo son las chicas?

- Este…

- Ah, cierto: Annita te tiene cegado respecto a lo que el resto del mundo se refiere, ¿eh?

- No le gusta que la llamen así, Hao.

- … no comentaré nada. Bueno, tú sabes que esto de la larga distancia es una molestia, así que sólo alcanzo a decirte una cosa más.

- Dime.- le alenté, sonriendo. Las llamadas telefónicas de Hao eran lo mejor de la semana, después de estar con Anna y los demás.

- Nos vemos en un par de semanas.- luego de decir esto (y pude ver, claramente, la sonrisa que se había dibujado en su rostro), colgó.

Me costó un poco asimilarlo y finalmente, sin poder evitar ensanchar mi sonrisa y sentir que, nuevamente, nada era tan grave como parecía, recordé que en Londres, pronto serían las vacaciones de verano y que por ende, pronto podría ver a Hao. Feliz como hacía mucho que no me encontraba, colgué el teléfono, me despedí de mamá y salí de mi casa, corriendo, hacia la heladería.

Manta Oyamada

- El Yoh ya se demoró.- comentó Chocolove, adoptando una pose exageradamente dramática. Sonreí sin querer, recordando la risa de la hermana de Horo.

- De seguro llegará pronto…

- ¿Qué dices? ¿Crees que la Ban-Anna se haya dado cuenta?

Lo miré, atónito, puesto que personalmente, lo que le pasaba a Yoh con ella no me parecía tan obvio.

- Es… poco probable.- repliqué, sin intención de comentar nada más, ya que se trataba de un asunto ajeno. De todos modos, si Choco lo sabía, no habría valido la pena fingir que no entendía de lo que hablaba.

Seguimos charlando, mientras esperábamos a los demás. Chocolove era una de las personas más positivas que había conocido y me agradaba mucho; ya le tenía aprecio y lo consideraba un gran amigo. Él era uno de los muchos buenos cambios que Yoh Asakura, con su infaltable sonrisa, había llevado a mi vida.

Supuestamente, Ren y Horo-horo, que no vivían tan cerca como Yoh, llegarían un poco después; pero al poco rato los divisamos a lo lejos, discutiendo como era usual. Minutos más tarde, trotando tranquilamente- lo que hizo que, tomando el papel de Anna, Ren le diera un zape-, Yoh vino a nuestro encuentro, más feliz que de costumbre (lo que era decir bastante).

Ren Tao

Sin perder más tiempo – detestaba la tardanza, mas al parecer, los ineptos con los que había decidido forjar amistad no compartían esa cualidad ¬¬-, los dejé conversando para ir por Anna. Caminé a buen paso, sin embargo, cuando estuve seguro de que me habían perdido de vista, fue perdiendo velocidad.

- …

Recordé la sensación cálida de Horo cerca de mí, cuando, momentos antes, él me había estrechado… y yo a él. Pocas veces, en mis quince años, había sentido algo tan agradable, tan especial y sin embargo, me dolía, me hacía sentir horrible, pensar que todo eso no tenía nada que ver con mi novia, que en cierto modo, la estaba engañando.

Crucé una calle…

Por primera vez, de la nada, me pregunté qué era el amor… ¿Era amor, cuando besaba a Anna, cuando cargaba su mochila, nos tomábamos de la mano o simplemente, estábamos juntos? Yo sabía que existían distintos tipos de amor…

Amo a mis padres, aunque no demasiado (por muy duro que suene), ya que casi no los veo. Amo a Jun, aún si se fue y me dejó solo con tanta facilidad, sin considerar lo solo que podía llegar a sentirme; también, amo a Basón, aunque nunca se lo demuestre y por último, a mis amigos…

Pero todo esos "amo" eran fácilmente reemplazados por "quiero"…, incluso, el de Anna.

…Otra calle…

Entonces, me percaté de algo que, sorpresivamente, hacía tiempo que tenía muy claro y no obstante, recibí como habría recibido una bofetada. Pensé que sí, apreciaba mucho a Yoh; admiraba, en cierto modo, su alegría de estar vivo, su capacidad para no dejarse abrumar por lo podrido que podía verse, de pronto, el mundo y su fidelidad con sus amigos. Algo similar me ocurría con los demás – sí, también con el tarado de los helados-, mas al llegar a Horo-horo, caía en la cuenta de que no era el mismo sentimiento. No habría podido decir si había uno más fuerte que el otro, pero eso sí, no era lo mismo.

Con Horo, no es lo mismo.

…Casa de Anna.

Anna Kyouyama

- Ya nos vamos.

Como pude, arrastré a Ren fuera de mi casa, mientras mi abuelo emitía su monólogo sobre respeto y posibles embarazos y mi abuela lo invitaba a rezar al templo para purificar su alma, antes de salir.

Jamás se lo dije a nadie, pero siempre que sucedían ese tipo de cosas, no podía evitar preguntarme cómo se habrían comportado mis padres… y decirme, con un mínimo de impotencia que ya ni tomaba en cuenta, que era un poco injusto que en vez de ellos, fueran mis abuelos quienes me avergonzaban. Pero, como ya indiqué, jamás se lo dije a nadie.

Ya afuera, me di cuenta de que había empezado a ponerse oscuro, lo cual indicaba que era un poco más tarde de lo previsto; aunque obviamente, eso no era para nada grave. Ren me sonrió y tomándome de la mano, me aseguró que no le importaba tener que pasar por eso (o sea, aguantar las demencias de mi familia), lo que me dio una idea de la cara de tres metros que yo debía tener en esos momentos. Nos encaminamos hacia la heladería, hablando de lo mismo de siempre.

- ¿Ya llegaron todos?

- Falta la hermana de Horo…

Estuve a punto de hacerle notar el hecho de que había llamado al Puercoespín por su nombre, mas algo desconocido me hizo guardar silencio. De la nada, Ren me miró y me pidió perdón. Evidentemente, no entendí y al hacérselo saber, me explicó se disculpaba por haber demorado, más serio de lo usual. Como si hubiese tardado más de media hora…

Sí, algo había cambiado y yo ignoraba qué era y aunque me cueste admitirlo, no quise saberlo. No me importaba el haber perdido a mis padres, ya no; pero la idea de estar perdiendo a mi novio era menos fácil de sobrellevar.

Además, el preguntarle querría decir que aceptaba que tenía miedo. Y hacía mucho tiempo que no me agradaba sentir.

Horokeu Usui

- ¡¡Hermanoooo!!

- ¡Auch! - Otra vez, en el suelo. No había caso; por mucho que lo negara, Pilika me ganaba en fuerza ToT

- ¡¿Todos ustedes van?! ¡GENIAL! ¿Sabes, hermano? Le pregunté a Tamao si quería ir, pero no hubo caso, ni siquiera le dan permiso para ir a comprar... ¡Ah, por cierto, hoy día…!- comenzó a relatarme su día, mientras ambos nos poníamos de pie.

Sentí un deje de tristeza. Habría sido lindo ir con Tamao y recién entonces, me arrepentí de no haberla invitado yo mismo. Después de todo lo que había pasado, ella necesitaba distraerse, pasarla bien y seguir con su vida. Bueno, todos necesitábamos seguir con nuestras vidas; sin embargo, para ella iba a ser mucho más difícil. Después de todo, tenía metida en la cabeza la idea de que todo había sido por su culpa y yo sabía bien cómo la culpabilidad te hacía ver las cosas.

- Allí viene Annita.- anunció Yoh, apoyándose en mí, como desvaneciéndose y para mi mala suerte, por la anterior caída, no andaba con muy buen equilibrio y como consecuencia, ambos terminamos en el suelo.

- ¡Ah…!

- Jijiji… n.ñ

- ¡Quítate de encima ¬¬!

- ¡¡Ay, qué LINDOS!! ¡¡Vienen de la mano!! n//n

Al ver la cara que los aludidos pusieron, porque obviamente, la voz de mi hermanita había llegado hasta ellos, todos reímos… aunque mi risa no fue para nada sincera. Se suponía que me acostumbrara a eso, es decir, Ren y Anna eran novios, ¿no?

Pero en esa ocasión, recordé lo que había pasado hacía un rato, después de ver mi nota y me lastimó darme cuenta de que era estúpido e inútil pensar que por cosas como esa podía imaginar que tenía esperanza alguna con Ren, porque no era así.

Manta Oyamada

Cuando llegaron a donde estábamos, nos dirigimos hacia la escuela y no sé por qué, pero sentí como si algo se hubiese ido, luego de lo que dijo Pilika. Miré a Yoh, pero según lo poco que él había comentado al respecto, yo estaba seguro de que no lo atormentaba el hecho de que Anna saliera con Ren Tao, porque él era su amigo y ella, afortunadamente, también y con eso le era suficiente. De todos modos, no indagué mucho sobre el tema, porque mis pensamientos estaban ocupados por las expectativas que esa salida había creado en mi mente.

- ¡Manta, apúrate, chamaquín!

- ¡Sí! – jeje, ni cuenta me había dado de que me había detenido.

rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh. rxh

Estoy feliz n.n

Gracias a todo/as por los reviews n0n

Como premio (porque fueron más de los que, a estas alturas, esperaba),

Aquí les subí tempranamente el capítulo 9 n.n

Ahora, me voy a escribirles el 11 e.e

Les pediría que leyeran, sólo si puede u.u, Zerbrechlich, mi nuevo fic…

Aunque pasa algo raro con FF, como que los borra :S

(Espero que pronto se solucione eso -.- …

Bueno, tal vez lo suba de nuevo, ya qué…)

De veras, mil gracias a todas y nos vemos luego :3

Por cierto, ¿quieren lemon en este fic?

Obviamente, sería RenxHoro, porque si no, me cohíbo mucho xD

Pero es TAN inocente, que no me decido aún.

En fin, espero que les haya gustado la un-poco-más-notoria aparición

de Hao y el atisbo de su futura llegada :3

Y obviamente, que no se hayan aburrido en este cap…

¡¡De nuevo, se pasaron, gracias y hasta pronto!!

Peace.