Notas Oscuras

CAPITULO 8

Edward

Intento leer a través de su archivo de estudiante, pero las palabras se amontonan. Estoy muy distraído, todos mis pensamientos se dirigen a la chica al otro lado de mi escritorio. Mandé a los otros estudiantes a sus casas, y ahora somos solo Bella y yo y esta inconveniente atracción.

Sus delgados dedos doblados juntos en su regazo, su espalda recta y cabello oscuro cayendo alrededor de las agraciadas líneas de su cuello.

Una sonrisa anclada en sus labios, una expresión que parece venir naturalmente a ella, pero esta es más pequeña que su predecesora. Temblorosa. El tipo de sonrisas que las niñas usan cuando están asustadas.

Suelto el expediente en el escritorio y me inclino cerca, rompiendo su burbuja invisible de tensión.

— ¿Qué es lo que te preocupa?

Sé la respuesta, pero quiero saber cómo suena en sus labios.

—Nada. —Frota un dedo contra su nariz. Un pequeño, delatante gesto.

Está mintiendo.

Golpeo un puño sobre el escritorio, lo suficientemente fuerte para hacerla jadear.

—Esa fue la última vez que me mentiras. —Azotaré la miserable verdad fuera de ella si tengo que hacerlo—. Dime que lo entiendes.

Una vena se hincha y se agita en su garganta.

—Sí, lo entiendo.

Bien.

—Mi mirada se hunde en la V de su blusa, la profunda línea del escote, y el seguro sosteniéndolo todo precariamente. Igual de rápido, aparto mi mirada, orientándola a su rostro—. Ahora responde la pregunta.

Frota sus palmas en sus muslos y sostiene mi mirada.

—Usted, señor Cullen. Usted me preocupa.

Ahh, mucho mejor. Quiero que ella me dé su honestidad de a cucharadas, respiración a temblorosa respiración.

—Explica lo que quieres decir.

Ella asiente para sí misma, como si invocara su valor.

—Es listo y estricto como los otros profesores, pero tiene el enfoque y temperamento de un bárbaro… —Aprieta sus labios juntos.

—El lenguaje es permisivo en mi salón de clases, señorita Swan. —Pongo mis ojos en blanco—. Siempre y cuando que sea usado de una forma constructiva.

Me devuelve los ojos en blanco.

—Iba a decir que no piensa con la cabeza correcta, pero no estoy segura de que eso sea constructivo.

Al menos está pensando en una cabeza.

—Deme un ejemplo de mi supuesto comportamiento, y decidiré que tan constructivo es.

Su boca cae abierta, como atónita por mi respuesta.

— ¿Qué tal cuando estábamos afuera en el pasillo? ¿Cuándo le conté de mi situación financiera, y usted… usted sonrió?

Joder, ¿ella vio eso?

No puedo decirle que sonreí porque su vulnerabilidad me drogó con lujuria y me puso tan duro como una roca. Pero puedo darle sinceridad.

—Tiene razón, estuve mal, y me disculpo. —Tomo el expediente y ojeo los listados—. Hablemos de sus circunstancias.

Escaneo la página de biografía y confirmo su dirección de Treme. Saltándome el excepcional resumen de sus resultados en el GPA y SAT, me adhiero a los hechos que más me importan.

¿Fecha de nacimiento?

Cumplirá dieciocho en la primavera.

¿Padres?

Charlie Swan. Muerto.

Renée Swan. Desempleada.

Eso explica su escases de fondos, pero no cómo paga una escuela privada. Espera… salto de vuelta al nombre de su padre.

— ¿Charlie Swan?

Sus ojos se cierran. Miro de vuelta a la página, tratando de conectar los detalles.

Swan, muerto, de Treme, la hija toca el piano…

Jesús, no puedo creer que no ubiqué su nombre antes.

— ¿Es la hija de Charlie Swan?

Sus ojos se abren, brillantes y esperanzados como su sonrisa.

— ¿Ha escuchado de él?

—Crecí en Nuevo Orleans, cariño. Todos aquí han escuchado del Piano Bar de Charlie.

Su mirada se vuelve hacia adentro, su sonrisa se suaviza.

—Escuché que es un lugar genial. Los turistas lo aman.

Lo dice como si nunca hubiera estado allí, lo que contradice la imagen que tengo de ella sentada detrás del famoso piano de Charlie por horas y soñando con llenar sus talentosos zapatos.

Descanso mis codos en el escritorio, acercándome más.

— ¿No vive bajando por la calle de allí? ¿Nunca ha ido?

Sube sus cejas.

—Es un bar de dieciocho o más. No puedo entrar.

Mi cerebro atraviesa una nube de confusión.

— ¿No va cuando está cerrado para ayudar a llevar el negocio? ¿Todavía es de su familia, no?

¿Excepto que su expediente dice que su madre está desempleada?

Su mirada baja a su regazo.

—Papi vendió el bar cuando tenía diez.

Odio cuando no puedo ver sus ojos.

—Míreme cuando me esté hablando.

Levanta la cabeza, su voz suave, plana.

—El nuevo dueño conservó el nombre y dejo que papi continuara tocando el piano hasta que…

Hasta que una pelea estalló en el bar, tiros fueron disparados, y Charlie atrapo uno en el pecho mientras trataba de controlar a los peleadores.

Mi familiaridad con la historia debe estar escrita en mi rostro, porque dice:

—Usted sabe qué paso después.

—Estuvo en todas las noticias.

Ella asiente, traga.

La muerte de Charlie gano una mierda de atención, no solo era un pianista de Jazz blanco en un barrio negro, él era además adorado y respetado por la comunidad. Su bar trae una gran cantidad de dólares de turistas a Treme, y de lo que he escuchado, su popularidad ha mantenido a flote los negocios circundantes por años.

Específicamente recuerdo mirar los reportes televisivos de su muerte mientras visitaba Nueva Orleans, esa particular visita de vuelta a casa había sido un punto esencial en mi vida. Eso fue… ¿Hace cuatro años? Acababa de recibir mi maestría de Leopold y estaba dudando si conservar mi trabajo como profesor en Nueva York o buscar un trabajo cerca de mi pueblo natal.

Esa misma semana, acepté una oferta de trabajo en la Preparatoria Shreveport. Y conocí a Lauren. Tenía veintitrés en ese entonces, lo que significa que Bella tenía trece cuando su padre fue asesinado.

Se sienta enfrente de mí, cuidadosa y tranquila. Cuando el silencio se extiende, una sutil transformación trabaja su camino en su postura, rizando su cuerpo en sí misma y haciéndola parecer más pequeña. Toma un hilo de su manga, llevando mi atención a la costura en su camisa y todos los lugares que las costuras están desentrañando. Su ropa es de fabricación barata, vieja, o desgastado por el uso. Probablemente todo lo anterior.

No hay una mancha de maquillaje en su pálido rostro. No usa anillos, pulseras o joyas de ningún tipo. No hay un olor a perfume, tampoco.

Ella ciertamente no necesita mejoras para hacerla bonita. Su belleza natural eclipsa a todas las mujeres que he visto. Pero no es por eso que no usa ninguna de esas cosas.

No voy a pretender entender lo que es vivir en la pobreza, y mucho menos perder a un padre de la manera en que ella lo hizo. Mi padre es un médico exitoso, y mi madre se retiró como rectora y decano en Leopold.

Cuando regresé a Luisiana después de la universidad, se mudaron conmigo para permanecer cerca de su único hijo. Su amor y apoyo en mí es tan confiable como su fortuna, y decir que son ricos es un eufemismo. La familia Cullen posee la patente sobre los brazaletes de madera utilizados en los pianos. Estoy cubierto de por vida, al igual que mis hijos, y sus hijos, y así sucesivamente, siempre y cuando los pianos sigan en producción.

El dinero viejo es abundante entre las familias de Le Moyne. A excepción de Bella. Entonces, ¿por qué Charlie Swan vendió su negocio floreciente solo para seguir trabajando allí como un artista, ganando el tipo de salario insignificante que dejó a su hija desamparada?

Reviso su expediente, buscando la forma de pago de su matrícula. Una pequeña anotación en la última página indica que los cuatro años fueron pagados en su totalidad hace siete años.

Papi vendió el bar cuando tenía diez años.

Nuestros ojos se encuentran.

— ¿Vendió su negocio para enviarla aquí?

Ella se desplaza en la silla, encorvándose hacia atrás, pero no mira hacia otro lado.

—Recibió una oferta que era suficiente para cubrir el programa de cuatro años, así que… —Cierra los ojos, los abre—. Sí. Vendió todo para asegurar mi posición aquí.

Y tres años más tarde, él murió, dejándola tan pobre que no puede permitirse los libros de texto.

No me molesto en esconder el desprecio en mi voz.

—Eso fue extremadamente estúpido.

Dos llamas se encienden en sus ojos mientras se sacude hacia adelante, sus manos agarran la orilla del escritorio.

—Papi me miró y vio algo digno en que creer, mucho antes de que yo creyera en mí misma. No hay nada estúpido en eso.

Me mira como si estuviera esperando que saltara y creyera en ella también. Pero realmente se ve como una niña a la defensiva, enojada. Es impropio.

—Ya no tiene trece años. Crezca y deje de llamarlo papi.

— ¡No me diga cómo puedo y no puedo llamarle! —Su rostro se enrojece en una hermosa sombra de vehemencia. — ¡Es mi padre, mi vida, y no tiene nada que ver con usted!

Cristo, esta chica tiene equipaje, y dado el corte en su labio, va más allá de problemas con su papi. El abuso físico es fácil de detectar. El trauma sexual, sin embargo, es un gran salto. Pero soy suspicaz por naturaleza y demasiado curioso por ella. A pesar de las chispas audaces en sus ojos, su postura tiene una tendencia a enroscarse hacia adentro en defensa propia, la evidencia de que alguien en su pasado o presente la lastima.

Quiero excavar dentro de ella, tallar las facetas útiles de su miseria, y borrar el resto.

—Él era su padre, y ahora usted tiene vida propia. Siga adelante.

Un espasmo rebota en su mejilla.

—Lo odio.

Y yo odio lo mal que quiero castigar su boca empujando mi polla en ella.

—Ha logrado demostrar su inmadurez, señorita Swan. Si quiere seguir siendo una estudiante bajo mi tutela, dejará de pensar como una colegiala y empezará a comportarse como una adulta.

Ella inhala, sus hombros temblando.

—No tiene una opinión muy buena de mí. —Ella mira a través del aula, su mirada va vagando por la pared de instrumentos—Realmente he jodido esto.

—Míreme.

Ella lo hace, al instante.

El empalagoso perfume de su obediencia me carcome la piel. Quiero bañarme en ella y probarla.

— ¿Por qué está aquí? ¿Porque su padre decidió cuando tenía diez años que se convertiría en pianista?

Sus cejas se juntan.

—No, este es mi sueño, también, y "estoy obligada a ser trabajadora". Ella puede citar a Bach. Bien por ella.

— ¿Cuál es su sueño, exactamente? —Abro el expediente en la sección de aceptación de la universidad—. De acuerdo con esto, no tiene metas, ni ambiciones. ¿Qué va a hacer después de la preparatoria?

— ¿Qué? —El ultraje se nota en su voz. Se lanza a través del escritorio y arranca la página de mi mano, su mirada volando sobre las columnas vacías—. ¿Por qué está en blanco? Debe haber algún error. Yo… yo… ¡Dios! He sido inflexible sobre...

— ¡Siéntese!

—Señor Cullen, esto no está bien. Tiene que escucharme… —Su voz se debilita, arrastrándose a un silencio asustado bajo la fuerza de mi mirada.

Ella se baja hacia la silla, con el rostro enrojecido y las manos temblorosas aplastando el papel.

Apoyo los dedos contra mi barbilla.

—Ahora dígame, con voz tranquila, lo que esperaba ver en esa página.

—Voy a entrar a Leopold.

Ni en sueños.

Excepto que la fuerza inquebrantable de su resplandor argumenta que tiene la determinación de hacer que suceda, y la elevación de su barbilla me desafía a reclamar lo contrario.

Acepto ese desafío.

— ¿Se da cuenta de que solo el tres por ciento de los solicitantes son aceptados cada año? Docenas de sus compañeros han aplicado, a pesar de que Leopold no ha aceptado a un estudiante de Le Moyne en tres años. Tal vez, solo tal vez, uno de ustedes entrara el próximo año.

No hay tal vez. Mi madre todavía tiene un asiento en la Junta de Fiduciarios de Leopold y tiene los medios para empujar una de mis referencias. Estoy seguro de que lo hará. Por mí.

Sin embargo. Mientras que el deslizamiento de una solicitud de estudiante más allá del estricto proceso de aceptación no levantará sospechas, dos sin duda hará sonar las alarmas y pondrá en duda la integridad de mi madre. Nunca le pediría eso.

Me inclino hacia atrás en la silla, revisando las copias impresas para asegurarme de que no pasé por alto las notas sobre los objetivos de la universidad de Bella.

— Debería ya haber solicitado el proceso de matriculación. No hay nada que indique que tenga interés en llevar a cabo un riesgo tan imposible.

—Todo es posible, señor Cullen. —Arroja la hoja en blanco sobre mi escritorio—. Y ya apliqué. Hace tres años. De hecho, la señora Weber tenía la intención de referirme como el principal candidato.

Eso explica por qué Victoria obligó a Ángela Weber a retirarse y me trajo aquí como su reemplazo. Cuando acepté el trato, sabía que habría estudiantes más dignos de mi remisión que el hijo de Victoria. Pero no esperaba sentir tanta culpa enredada en mi estómago.

Bella Swan plantea un dilema moral, y ni siquiera la he escuchado tocar. Tal vez su talento es mediocre, y puedo apartar este conflicto de intereses a un lado.

Ella mira fijamente mi corbata, una fuga de pensamientos parpadean en sus ojos. Los largos segundos pasan. En algún lugar del pasillo, un clarinete suena de manera perfecta.

Finalmente, ella encuentra mi mirada.

— Mi presencia no es exactamente deseada por aquí. No me pongo la ropa adecuada, ni conduzco el auto correcto. —Ella se ríe—. Ni siquiera tengo auto. Y ciertamente no traigo donaciones ni conexiones glamorosas. Lo único que tengo que ofrecer es mi talento. Debería ser suficiente. Debería ser lo único que importa. Sin embargo, esta escuela ha estado en mi contra desde el primer día.

Nada de lo que dijo me sorprende. Ella es un pequeño cordero perdido entre una manada de lobos asesinos. Entonces, ¿por qué no apunta un poco más abajo? ¿Intenta en una universidad más fácil y se retira del punto de mira? ¿Por qué Leopold?

Mantengo mi expresión impasible, aplazando mis preguntas hasta que haya terminado.

Ella toca la página en blanco y la desliza hacia mí.

— Alguien borró mi propuesta para Leopold, junto con todo el trabajo de preparación que he hecho para apoyar mi elegibilidad. La señora Weber me dijo que lo puso todo en mi expediente. No quiero apuntar con el dedo, pero a alguien en esta escuela no le agrado, y ese alguien tiene un hijo que compite por mi lugar.

Victoria Rivard borró su expediente, una conclusión a la que ya había llegado.

— ¿Por qué Leopold?

—Es el mejor conservatorio del país.

— ¿Y qué?

— ¿Y qué? —Sus ojos se iluminan—. La rigurosa educación que reciben los estudiantes es incomparable. Tienen profesores de élite, instalaciones de primera clase, y el mejor historial en impulsar a los estudiantes en carreras musicales. —Señalando cada nombre con sus dedos, enlista a ex alumnos notables, como compositores de renombre mundial, directores y pianistas, a continuación, añade—: Y usted, señor Cullen. Quiero decir, está en la Orquesta Sinfónica de Luisiana.

Estoy a punto de retarla por ser una lambiscona, pero luego me sorprende.

— No solo quiero interpretar. —Ella junta las manos, su mirada pierde el foco—. Quiero ocupar una silla principal en una gran sinfónica y sentarme junto a lo mejor de lo mejor, en un lugar con las entradas agotadas, tiritando bajo las luces del escenario. Quiero estar allí, ser parte de todo, cuando empieza la música.

Esto no es un discurso que preparó de antemano. La pasión en su voz tiene mil decibelios de intensidad, todo su cuerpo vibra con la perspectiva de sus palabras.

Ella baja las manos y me mira a los ojos.

— Además, como ya sabe, cada estudiante aceptado en Leopold recibe una beca de matrícula completa. No importa quién eres o cuál son tus antecedentes...

Compartimos una mirada, y en ese espacio de entendimiento, mentalmente termino su oración. Leopold tiene suficiente prestigio y riqueza que no se preocupa de las cuentas bancarias de los estudiantes. La escuela evalúa a sus solicitantes solo en base a su talento.

—Muy bien. —Me froto la nuca y espero como el infierno que sea una terrible pianista—. Voy a actualizar su expediente, y avanzaremos desde allí.

Bajo circunstancias normales, ser la mejor de su clase la llevaría a Leopold. Pero Victoria me contrató para asegurarme de que eso no sucediera. Leopold aceptará a Mike Rivard porque haré que eso suceda. Todos los demás de Le Moyne serán pasados por alto. Eso apesta para Bella, pero la vida es una perra.

—Gracias. —Sonríe, su postura se afloja.

—Tenemos un asunto más que discutir.

Guardo el expediente, me levanto de la silla y camino alrededor del escritorio para sentarme en el estante a su lado, frente a ella.

Con sus piernas juntas, pega los pies—un pie desnudo encima del otro— contra la pata de mi escritorio. Busco en el suelo y veo sus gastados zapatos debajo de su silla. Sospecho que los bordes de plástico rotos irritan su piel después de usarlos todo el día.

Cuando levanta la vista, coloco un dedo debajo de su barbilla, sosteniendo la posición de su cabeza.

— ¿Qué le pasó a su labio?

Como era de esperar, trata de bajar la barbilla. Una respuesta evasiva. Cada instinto de mi cuerpo me dice que alguien la lastimó.

Aplico una pequeña pero inconfundible presión contra su suave piel.

— Levántese.

Su respiración se acelera cuando se levanta de la silla, guiada por mi toque bajo su mandíbula.

Cuando alcanza su altura total, dejo caer mi mano.

— Le hice una pregunta, y antes de responder, recuerde lo que dije sobre las mentiras.

Ella junta los labios con fuerza.

Intento otra táctica.

— Como su profesor, estoy obligado a reportarlo. ¿Sabe lo que eso significa?

Sus ojos, como el ébano líquido, parpadean. Ella es terriblemente hermosa, y estoy tan jodido.

Me levanto de mi puesto en el escritorio. De pie sobre ella, soy una cabeza más alto y mucho más grande.

— Significa que estoy obligado a denunciar las sospechas de malos tratos a los servicios de protección.

— ¡No! —Sus dedos vuelan hacia el corte en su labio—. No necesita hacer eso. Mi hermano... él y yo discutimos esta mañana, como lo hacen los hermanos. Es totalmente normal.

¿Normal? No lo creo.

— ¿Cuántos años tiene él?

Ella apoya la cadera en el borde del escritorio, una actitud casual, pero no me está engañando.

—Tiene veintiséis.

Veintiséis años, ha tenido diez años más para ser sensato. Si el hijo de puta la golpeó, no lo informaré. Lo encontraré y le romperé el jodido rostro.

— ¿La golpeó?

—Él... uh, bueno, estábamos discutiendo y uh... —Ella elige sus palabras cuidadosamente, la frente se arruga en concentración, sin duda tratando de evitar una mentira—. Terminé golpeando la jamba de una puerta.

— ¿Él. La. Golpeó?

Ella libera un suspiro.

—Me dio un puñetazo. Esto —señala el labio—, fue la jamba de la puerta.

Un fuego furioso irrumpe dentro de mí, se apresura a la superficie y me abrasa a través de mi piel.

— ¿Con qué frecuencia?

Ella abraza su abdomen, los ojos en el piso, yo más furioso.

— ¡Respóndame!

—No haga esto. No puedo... tengo suficientes problemas con que lidiar ahora mismo.

—Levante su blusa. — ¿Qué estoy haciendo? Joder, esto es una mala idea, pero tengo que saberlo—. Muéstreme sus costillas.

Ella mira a mí alrededor, con los ojos clavados en el pasillo.

— Si alguien entra, no pueden ver a través de mi cuerpo. —Doblo las rodillas, poniendo mi rostro frente al suyo—. Tengo que reportarlo, señorita Swan. Demuéstreme que no está cubierta de hematomas, y no haré un informe.

En su lugar, voy a sacar la mierda a su hermano.

Sus dedos agarran el dobladillo de su blusa, su expresión apretada, los ojos apretados cerrados. Está tan quieta que no estoy seguro de que esté respirando.

— Esto es solo un examen, por su propio bien. Nada inapropiado. —Es ilegal como la mierda, pero no puedo detenerme—. Estoy esperando.

Ella dirige su mirada desde los botones de mi chaleco, hasta el nudo de mi corbata, permanece allí, antes de que arrastre su concentración hacia arriba en un viaje dolorosamente lento sobre mi boca. Cuando conecta con mis ojos, un zumbido afilado choca en la parte posterior de su garganta.

Entonces levanta su blusa.


Hola chicas, y Bueno aquí salió el dominante Edward, el cual puede ser un idiota cuando quiere, pero tiene sus momentos delicados y comprensivos, más adelante los verán!¿Qué les pareció el capítulo? Que dilema, Edward tiene que ayudar a Mike, oh adiós a su carrera como profesor ¿Sera Bella buena en el piano o será una desilusión? Espero ansiosa sus comentarios.

¿Qué les pareció esta triple actualización? Las estoy premiando chicas y esto es solo porque amo ver sus comentarios y también porque no me gusta dejarlas con la duda. Así que espero mi recompensa!

Recuerden que sus REVIEW SON MI PAGO.

BESOS Y ABRAZOS.

KLARY ANASTACIA.