Disclaimer: HP no me pertenece.
Como NO enamorarse
(O hacer todo lo contrario)
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Astoria miró el anillo que estaba en la mano del rubio tan pronto como él apareció por su puerta.
-Hola, Draco.- Saludó suavemente ella. Cuando sintió su presencia en la Mansión de los Greengrass había estado tan ilusionada que corrió a su encuentro lo más rápido que pudo… Su corazón había guardado la esperanza que Draco había mantenido su palabra de casarse con ella, aunque estuviera enlazado a alguien más… pero ahora, se retorcía dolorosamente, de la misma manera que lo había hecho cuando descubrió en el Profeta una foto de ambos tomados de la mano, al ver ese pedazo de joya luciendo en su dedo y no aquel que combinaba con el que ella aún tenía puesto.
-Hola, Astoria-contestó él- ¿Podemos hablar?
Ella sonrió tristemente.
-Supongo que ya no soy Astri.
Sus palabras hicieron titubear al medimago, quién se revolvió incómodo en su lugar y la miró con esa mirada, esa mirada llena de culpa, que solo le había dado aquella vez que estaban en la oficina del rubio, mientras le juraba que nunca había sido su intención lastimarla. Ella sonrió nuevamente y asintió.
-Pasa.
Caminaron por los ya conocidos pasillos del lugar y se dirigieron al jardín. La obra maestra de Astoria.
-¿En qué puedo ayudarte, Draco?- susurró ella, acomodando el cabello que había caído en su frente detrás de su oreja. El rubio siguió el movimiento con la mirada y dejó salir una suave sonrisa sin querer, tal como siempre lo hacía. La chica se sonrojó en respuesta y sintió su corazón latir emocionado, hasta que él habló.
-He venido para disculparme. Lo siento Astoria, no puedo casarme contigo.
Ella dejó salir una mueca y asintió.
-Lo supuse. Hablé con Theo, él me dijo lo del enlace y como te había estado manipulando.
-Mi enlace no me está manipulando.
-Draco, borró tu memoria el tiempo suficiente para que lo escogieras, a él, sobre mí. Cuando antes de quedar inconsciente dijiste…- se quebró- me prometiste que aún podrías casarte conmigo.
-Lo sé, y yo…
-¿Entonces por qué?
-Las cosas cambiaron.
-¿Cambiaron?-repitió ella- Yo estuve ahí para tí, te ayudé cuando no podías siquiera levantarte de tu cama…Cuando llorabas por él…
Draco hizo una mueca.
-Draco, yo te amo-suplicó- por favor, no me hagas esto ¿Acaso no me amas? ¿Nunca me amaste? Eramos tan felices… Íbamos a casarnos. Íbamos a tener hijos...
-Astri…-murmuró él poniendose de pie y caminando hacia ella.- Astri lo siento mucho.
Ella dejó salir un sollozo.
-Por favor.
-Lo siento Astri, nunca quise lastimarte. No era mi intención.
-Te hubiera seguido a todos lados, Draco. Solo para hacerte feliz. Soy la única de ellos que jamás te lastimaría.
-Ast…
-No. Escucha Draco. Potter te lastimó, Blaise te lastimó. A…
-No. No sigas.
-Se fue, Draco.Y yo estuve ahí para ti… por favor, puedo hacerte feliz.
-Soy feliz, Astri.
Ella asintió.
-Vete, por favor- susurró retirando el anillo de su dedo.- Toma, era de tu madre. Jamás me permitiría quitartelo en un acto egoísta.
-Gracias.
-Solo, ¿puedes besarme por última vez?
Él titubeó, pero asintió. Se inclinó sobre ella y rozó suavemente sus labios.
-Yo te amo, Draco. Y sé que me amas. Pero no tanto como a él. Como a ellos.
El slytherin se mantuvo en silencio y dio la vuelta para dirigirse a las afueras del lugar. Apenas cruzó las puertas, se desapareció.
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-Necesito un café o voy a morir de inanición-fue el primer pensamiento del día, que cruzó en la cabeza de Harry al volver al trabajo, pero el moreno sabía que no venía de él porque acababa de salir a comer con Ron hace 10 minutos; y porque el pensamiento pareció una idea fugaz entre otros.
Últimamente era así. De pronto, Harry escuchaba algún pensamiento que Draco le mandaba sin querer y estaba seguro que pasaba lo mismo con el rubio, porque en ocasiones le llegaban respuestas a preguntas que ni siquiera había formulado. O existían pequeñas disputas, como la vez en que Draco recordó que Blaise lo había besado y se había sonrojado un poco.
Harry, quien ignoraba ese hecho, se había puesto celoso hasta el extremo y en lo más oculto de su mente se había preguntado si Draco lo había disfrutado, porque Blaise besaba realmente bien y Harry no sabía que tal lo hacía en comparación.
¿Bien?, había gritado Draco en su mente, -Te enteras de que me besó, me haces una escena de celos y ¿luego recuerdas que tú lo besaste cientos de veces? ¡Y lo disfrutaste! ¡Jódete!
Y no le había hablado por un día entero.
A veces era útil saber qué era lo que el otro quería y a veces, como cuando recordaba algo de su infancia, se sentía incómodo a tener que compartir esa especie de intimidad.
Por años, había ocultado cientos de cosas a sus amigos y maestros, así que ahora que su mente era un libro abierto, era como si alguien pudiera saber todo de Harry con tan solo preguntar, y él no podía controlar las respuestas. Le aterraba.
Ron había dicho que era cuestión de tiempo para que ambos se acostumbraran la conexión mental y que llegaría el momento en que ambos supieran qué compartir con el otro. Era cuestión de confianza. El vínculo se iba a establecer cuando lo considerara apropiado y mientras tanto, tendrían que aguantarse.
O joderse, le gustaba añadir a Harry.
-¿Qué quieres decir con cuando lo considere apropiado?-le preguntó a su compañero mientras ambos llevaban unos papeles al departamento de Cooperación Mágica Internacional. Como a Harry no le agradaba las miradas que el Jefe de ese departamento le mandaba, solía llevar a Ron para que se interpusiera entre ellos de ser necesario. A Ron nunca le había gustado del todo Blaise, así que no le importaba mucho que Harry lo dejara, pero le caía peor Jacob Tanner, por lo que nunca tenía problema con molestarlo y demostrarle lo muy cerca que nunca estaría de Harry.
-Bueno, pues tú sabes. El vínculo les permitirá esconderse cosas, por supuesto. Cada uno tiene su intimidad. Pero al principio les dará una idea de la sinceridad que deben tener el uno con el otro, así que no les permitirá esconder cosas que bueno, afecten a la relación.
-¿Cómo qué?
-Como matrimonios planeados, romances, culpas... Esas cosas.
-¿Así que luego podremos hacer todo eso sin que el otro se dé cuenta?
-Estás olvidando algo muy importante Harry.-Mencionó el pelirrojo deteniéndose y alzando un dedo. Lo miró fijamente y le pinchó en el pecho, justo en el corazón. -Enlace emocional.-Luego bajó la mano y lo miró seriamente- Puedes esconder tus pensamientos pero no tus emociones, y así como ese enlace físico te hizo casi morir con él y ahora puedes diferenciar su dolor del tuyo, y el enlace emocional al principio te hacía sentir todo lo que Draco sentía y ahora te permite que puedas sentir sus sentimientos sólo cuando lo deseas, el enlace mental te permitirá invadir, si lo deseas con fuerza, la mente del otro.
Harry se quedó quieto abriendo los ojos ligeramente.
-Buen Merlín, eso es...
-¿Raro?
-Complicado.
-Es magia, Harry.
-Aún así es genial que sepas de estas cosas. Para Draco son cosas obvias, y para Hermione cosas que deben ser investigadas a detalle. Siento que Draco me da sólo la información que considera apropiada para no confundirme y Hermione me revuelve de más. De algún modo es bueno tenerte a ti para preguntarte de estas cosas.
Ron rió caminando.
-Cuando quieras, Harry. Después de todo, me gusta tu novio.
Harry entrecerró los ojos.
-Eso es ... un decir, ¿Cierto?
-Oh, no, Harry. A más de la mitad de San Mungo le gusta Draco Malfoy, incluyendo a Hermione, y a muchos del Ministerio también. Tengo que admitir que es amable y atento, y su sonrisa es atractiva. Si no me hubiera tratado como la mierda durante 8 años, seguro me hubiera enamorado de él.
Harry lo miró sin saber si enojarse o sorprenderse.
-Por supuesto-continuó Ron-si a mi me gustaran los chicos.-Harry suspiró de alivio.-Aunque los rumores dicen que Malfoy ha vuelto gay a varios.
-Ron-gruñó Harry empezando a sentirse amenazado y para su sorpresa el pelirrojo rió con fuerza.
-Tu cara, Harry. No bromeaba con lo que si el hurón hubiera sido así antes, me hubiera llegado a atraer. Pero a mí me gustan las chicas y siempre lo harán. Además, solo tienes que mirar a Hermione para ver el tipo de chicas que llegan a enamorarme.
Harry lo miró con una mueca y Ron le dio un pequeño empujón.
-Me gusta para ti, Harry. Él es, no sé cómo explicarlo. -Comentó sacudiéndose el cabello -Te ha querido desde hace mucho tiempo, y te dejó ir porque así tú lo quisiste. En opinión propia, dejar ir a una persona es más duro que obligarla a quedarse contigo. Y cuando te presentaron como novio de Zabini, intentó con todas sus fuerzas ser feliz por ustedes. Creo que él te ama, demasiado. Te ama de tal forma que le asusta, porque siente que no tiene control sobre sí mismo. -Harry comprendió ese sentimiento demasiado pronto y asintió-La forma en que te mira, la forma en que su atención se fija sólo en ti cuando están en la misma habitación... No lo sé, Harry. Creo que no pudiste obtener a nadie mejor para ti. Él te hace sentir vivo, te quiere y es una buena persona. Trabajador, rico y nunca le ha interesado tu título de héroe. Además Malfoy siempre fue sincero con sus sentimientos hacia ti. Cuando te odia, te odia a matar; cuando quiere estar lejos de ti, te lo dice y cuando te quiere, lo dice con pequeños gestos. Él me gusta como futuro hermano.
Harry sonrió.
-Me alegra que esta vez me des tu sincera aprobación.
Ron sonrió enormemente.
-Es porque a pesar de ser Slytherin me dejó libre de cargos, me alejó del molesto de Zabini y me da consultas gratis.
Con una pequeña carcajada, la diversión invadió a Harry; y olvidó esa ligera molestia en su pecho que le decía que algo iba mal desde que el rubio había hablado con Astoria.
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Hermione miró divertida como Draco Malfoy se había quedado dormido en el sillón, y con cuidado lo cubrió con una de las sábanas que usaban de reserva para las camillas. Él todavía tenía en su pecho el libro que leía anteriormente y su otro brazo colgaba fuera del mueble. Tenía la boca ligeramente abierta y el cabello despeinado, las mejillas sonrojadas.
Era increíble lo muy diferente que era el hombre que veía al que recordaba de pequeña y se preguntó si aquel chiquillo mimado e insoportable había madurado, o realmente nunca había sido así
Se frotó los ojos y bostezó, sabiendo que no habían encontrado aún una cura para su paciente, pero estaba tan cansada que sólo deseaba cerrar los ojos y descansar un momento. Se sentó en el pequeño sillón frente a Draco y cerró los ojos, tratando de mantener su mente activa pero, a la vez, evitar que sus ojos siguieran ardiendo.
No supo cuánto tiempo pasó, pero cuando abrió los ojos, estaba anocheciendo y alguien la despertaba.
-Granger-escuchó-Granger...
Resistiéndose a despertarse de todo, Hermione se acurrucó más en el sillón y escuchó la risa divertida de una chica. Parkinson, resolvió su mente. Abrió los ojos y descubrió a la diseñadora de ropas mirándola divertida, a su lado, el Jefe de Planta la veía de una manera extraña y Hermione se sonrojó ligeramente por haberse quedado dormida en el trabajo. Miró frente a ella y vio a su rubio compañero aún inconsciente, por lo que supuso que Nott no diría nada, para no parecer injusto.
-Buenas noches-saludó y escuchó la risita de Pansy que le respondía un Exacto, Buenas noches, Granger.
-Es tarde-mencionó Nott- Deberías ir a casa.
Ella se apresuró y tomó sus cosas, despidiéndose rápidamente. Sin embargo, se olvidó de sus llaves sobre la mesilla, así que, maldiciendo su mala suerte, regresó hacia la oficina del rubio e iba a tocar la puerta cuando escuchó la voz de Nott, dirigirse a Pansy.
-¿Entonces, se lo ha dicho a Potter?
-No tengo ni idea.- Fue la respuesta, y Hermione pegó su oído a la puerta intentando aclarar algo. -Sin embargo estoy segura no podrá ocultarlo mucho estaba destrozada, así que no midió bien sus palabras. Y ahora, por mucho que sea bueno en oclumacia, está enlazado mentalmente. Tarde o temprano, Potter lo descubrirá.
-No tiene nada de qué avergonzarse.
-Lo sé.
Hermione entrecerró los ojos y esperó unos minutos a que siguieran hablando, pero como no lo hicieron, esperó a que despertaran a Malfoy, un tiempo más y tocó la puerta.
-Adelante-respondió un ronco Draco, sobándose lo ojos.-Granger...
-Olvidé mis llaves y no puedo entrar a casa sin ellas-se disculpó la morena con una sonrisa. Draco hizo un signo de que no tenía importancia y asintió, invitándola a pasar, y, en cuanto Hermione se dio la vuelta y salió, sus ojos brillaron con sospecha y se propuso averiguar que ocultaba Malfoy.
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Harry alzó la mirada, con el ceño fruncido.
-¿Ocultándome algo?, dices...-preguntó seriamente a Hermione.
-Si, pero no sé qué tan bueno o malo sea. Sus amigos dicen que no es nada para avergonzarse.
Harry suspiró y luchó contra su instinto de averiguar que traía Draco entre manos. Era probable que con preguntar pudiera obtener una respuesta a su pregunta pero, según lo que contaba Hermione, Draco había estado durmiendo en ese momento, así que difícilmente podría saber o recordar algún pensamiento que el otro pudiera compartir que le dejara formularla. Tampoco es que quisiera husmear en el pensamiento del otro buscando todo lo que Draco había vivido, porque esa era una total falta de respeto, y ya se había llevado mucho con los pensamientos de Snape.
-Lo sabré tarde o temprano.-Dijo en voz alta, más para sí mismo que para la medimaga, recordándose que perseguir a Draco como en Hogwarts, para saber lo que planeaba, solía terminar mal.
-Sí, ¿Pero y si es malo y te daña?-puntuó ella y Harry respiró profundo, porque en el fondo, quería tomar su capa de invisibilidad y empezar a investigar. Complejo de auror, se dijo, pero entonces un cabello rojo apareció por la puerta y se le olvidó.
-¿Dañarlo qué?-preguntó Ron entrando a la oficina de Harry y abriendo a su totalidad la puerta, que Hermione había dejado cerrada-¿Hermione? ¿qué haces aquí?
Harry miró a su amiga esperando a que ella le explicara a Ron lo que pasaba. Cuando ella lo hizo, observó al pelirrojo entrecerrar los ojos y pensárselo un poco.
-Y tú crees que es malo-le afirmó a la castaña, quien asintió.
-Tengo un mal presentimiento.
-¿Le has preguntado a Draco algo, Harry?-le preguntó su amigo y el Salvador del Mundo Mágico negó con la cabeza.
-No, Draco ni siquiera se ha sentido culpable o ha enviado algún pensamiento sospechoso, ¿Por qué habría de desconfiar de él? El vínculo aún no está estable, así que de todas maneras lo sabré pronto.
Ron asintió.
-Sin embargo, me preguntó qué podría ser tan importante para que él decida ocultarlo con oclumacia.-Continuó haciendo que el pelirrojo lo mirara compasivo, y Hermione asintiera firmemente.
-Quizá es algo con lo que está tan acostumbrado de vivir, que lo ha empezado a pasar por alto- sugirió Ron, intentando que tanto su mejor amigo como su esposa mantuvieran un punto de vista neutral sobre el tema.
-¿Alguna enfermedad?-sugirió Hermione- ¿alguna ley sangrepura?
Ron la miró indeciso.
-Podría haber algo de ello.
-Quizá tiene que ver con sus amigos-opinó Harry-De ser así no puedo exigirle que me diga nada.
-¿Decir algo sobre qué?-escucharon una cuarta voz y los tres voltearon para ver a una guapa pelirroja apoyada en la puerta. Tenía ese traje azul que los aurores de Francia traían todo el tiempo consigo y sonreía divertida. Su cabello era corto, no tenía mucho maquillaje, y parecía renovada, y menos enojada, que la última vez que Harry la vio. Una sensación de incomodidad invadió a Harry y se puso de pie, como sus otros dos amigos, observando como su pelirrojo amigo caminaba hacia ella mientras ésta cerraba la puerta.
-¡Ginny!-exclamó Ron animado de ver por fin, después de tantos años a su hermana. Y aunque Hermione también se alegraba de verla, enseguida miró a Harry preocupada, quien le correspondió la mirada.
No puedo creer que Ginny volviera, pensó. Demonios.
¿Ginevra?, fue la pregunta que escuchó en su cerebro y sintió como el corazón de Draco latía más rápido. Maldición, tengo que hablar con Theo...
¿Sobre qué?, quiso preguntar pero la voz se perdió en la nada y de pronto su espacio personal fue invadido.
-Oh, Harry- fue el saludo, demasiado alegre, de la chica mientras lo rodeaba con un fuerte abrazo y le tocaba parte del brazo, bajo la manga de su túnica. -No sabes cuanto te extrañé.
Harry quiso decir que también la extraño, aunque no fuera del todo cierto, pero sintió como el tacto de ella lo quemaba en la piel y se separó bruscamente, maldiciendo. La mirada impactada de Ginny lo recorrió con fuerza mientras él se acariciaba la piel, tratando de alejar esa sensación; y una mueca confundida en ella, no tardó en hacerse.
-¿Harry, pasa algo?
Mirando a su confundido amigo tocarse la piel como si hubiera entrado en contacto con las llamas, Ron comprendió lo que pasaba y se interpuso entre ambos, poniendo a Hermione con él. Al ser pareja, Harry de algún modo se sintió más cómodo, aunque no lo entendía.
-Harry está recién enlazado, Ginny. Será mejor que no lo toques.- Mencionó suavemente Ron y tanto Harry como Hermione lo miraron confundidos.
-¿Enlazado? Eso es imposible. Los mestizos no se enlazan- sugirió la pelirroja con diversión en la cara. Como si su hermano le estuviera haciendo una pequeña broma
-Bueno, Harry sí. Lo hizo con un sangre pura.
Ginny jadeó y bruscamente giró la cara para enfrentar a Harry, sin poder creerlo del todo.
-¿Te enlazaste con Zabini?-preguntó la otra. Harry no respondió de inmediato, porque la puerta de su oficina se abrió sin aviso y Harry se preguntó qué tenían todos con las visitas ese día.
-¡Granger! -Se escuchó la potente voz de Parkinson, quien entró como siempre, sin permiso- Tú y yo quedamos en que me dirías de qué color quieres el vestido de noche que me pediste personalizar -Se quejó Pansy, mirando directamente a la medimaga, pero cuando su mirada se cruzó con la de la pelirroja, pareció olvidar el tema y ponerse en guardia.
-Parkinson-saludó la auror de mala gana- ¿Qué haces aquí?
-La pregunta no es que hago yo aquí, querida-ironizó la slytherin - La pregunta es qué haces tú aquí.
-Estoy en la oficina de un auror, en el departamento de Aurores, la cual soy ¿Qué hace una persona de tu pasado por aquí, ahora te dedicas a vender túnicas de aurores o qué? Quizá deba comprarte una, antes de quemarla, ya sabes ayudar a los más necesitados.
Parkinson hizo una risa burlona.
-En tus sueños, Weasley. Tú sólo eres una desgracia para los aurores. Tú llegada a Francia solo ocasionó desastres.
-Al menos no soy como tu amiguito rubio, -Dijo hirientemente.-¿Por cierto? ¿Ya se casó? ,
Apuesto a que la sosa de Astoria Greengrass debe estar contenta de ser la esposa de un asesino.
Harry frunció el ceño e iba a hablar con Ginny seriamente cuando Parkinson rió divertida, y la miró con compasión.
-¿Qué, Parkinson?-preguntó la auror.- Dímelo antes de que te ponga en la calle, a ti y tu inútil línea de ropa que llamas ropa.
-Ropa que jamás verás en ti.- Repuso la de ojos verdes y Ginny rió de lado esta vez.
-Por supuesto que no. -Dijo como si eso fuera indignante-Yo no uso basura mortífaga.
Hermione decidió que era suficiente de ataques verbales y se interpuso entre las dos.
-¿Alguien quiere decirme qué diablos pasa aquí?- preguntó Ron, y Ginny sonrió de lado a la vez que Pansy se mordía el labio.
-Nada, estoy aclarando algunos puntos con la amiga del inútil de Draco Malfoy.
-Ginny-empezó Ron-si vas a decir algo, dilo de una vez.
-Bien-dijo arrogantemente la menor de los Weasley, acercándose a Pansy- ¿Cómo está el asesino de aurores?
-Él no lo mató.- Respondió Pansy, tensa.
-No, pero fue tan inútil que no pudo salvarlo. Todos confiaron en que él lo salvaría, pero no pudo hacerlo a pesar de su grandioso conocimiento en magia negra.
-¡Hizo todo lo que había en sus manos!
-¡Díselo a su cadáver!
-¡Lo que pasa es que tú lo odias porque Avery lo quería! ¡Porque se enamoró de Draco! -explotó la chica-Porque a pesar de que tú lo querías para ti, Avery no desvió los ojos de él.
Estás celosa de que sin importar tus intentos, él no te miró más allá de una compañera. ¡Fuiste tú quien no pudo defender a su pequeño capricho! ¡Fuiste tú la culpable de su muerte! ¡Tú mataste a nuestro amigo! ¡Al novio de Draco!
Hermione jadeó y Harry miró sorprendido a Pansy.
¿Novio?
Eso, eso era lo que Draco no le había dicho...
-Fue tu llegada la que ocasionó todo. ¿A quién diablos se le ocurre enfrentar directamente a un mago buscado por realizar magia negra por meses ? Solo a una estúpida que presume de heroína. Fue a ti a quienes tuvieron que salvar y la razón por la que Avery y un auror más murieron. Tú eres la inútil, y no importa que los demás no lo vean así, ¡Tú sabes tan bien como nosotros que fue tu culpa!
-¡Maldita!-gritó Ginny saltando sobre Pansy, y la única razón por la que ella no salió herida fue porque Ron tomó a su hermana en brazos y la alejó de la morena. Harry estaba tan perdido en todo lo que las chicas se gritaron, que no notó cuando dos personas más aparecieron en su oficina, y para cuando se dio cuenta, lo único que supo fue que Draco estaba ahí, con Theo, corriendo hacia Pansy. Cuando sus ojos se cruzaron con los grises, quiso pedir una explicación, pero Draco solo veía a Pansy intentar zafarse con rabia mientras luchaba por liberarse y terminar lo que había empezado.
-¿Qué ha pasado?- escuchó preguntar a Nott, pero ninguno respondió, porque tampoco lo entendían del todo.
-¡Lárguense!-gritó la menor de los Weasley a los tres Slytherin frente a ella- Ustedes no merecen nada ¡Nada!
Pero Pansy no se iba a dejar fácilmente, se paró firmemente y la enfrentó.
-Quien no se merece nada eres tú. Y la prueba es que estás aquí, coqueteandole
nuevamente a Potter. Y eso te demuestra que Avery solo fue un juguete para ti. Tú no lo querías, sólo quisiste quitárselo a Draco. Y quisiste quitárselo porque tu amado Harry Potter, el cual estabas tan orgullosa de presumirle, dejó de quererte. Estabas enojada con él por abandonarte y luego hacerse novio de Blaise; y en cuanto nos viste decidiste molestarnos, sin decirnos la razón ¡Y no nos la dijiste porque te avergonzaba que una serpiente te quitara tu gran premio! ¡Del que tanto te costó apoderarte! ¡Porque eso es lo único que haces! ¡Arrebatar cosas! Tú y Blaise son iguales. Creen que todo se trata de quien se queda con quien, de quien rechazó a quien, cuando amar se trata de querer lo mejor para la otra persona. Pero al final les salió mal ambos porque se quedaron solos. SOLOS. Ninguno se quedó con Potter. ¡Ninguno obtuvo a quien quería! ¡¿Por qué diablos no maduran?! ¡Todo mundo atraviesa un amor no correspondido y nadie se muere por un corazón roto!
-¿Draco?-preguntó Harry al ver la mueca del rubio y su mirada evasiva.
-¿Draco?-repitió Ginny y miró cómo Harry se acercaba al rubio y lo tomaba de su mano.-¿Lo llamaste por su nombre?
-Iba a decirte, yo...-comenzó Draco pero se detuvo cuando la otra empezó a gritar.
-¡A él! ¡¿Te enlazaste a él?! ¡A Draco Malfoy! ¡A esa porquería de persona! ¡A ese intento de actor de cuarta!-reclamó con dureza al moreno y luego miró al rubio junto a él, quien tenía la mano unida a su ex novio-¡Y tú!¡Dijiste que le querías! ¿Tan pronto lo has olvidado? ¿Apenas tuviste la oportunidad lo reemplazaste con alguien mejor?
No. Respondió Draco desesperadamente para sí. Yo le quería, escuchó Harry, pero tú me lo arrebataste. Me lo arrebataste como alguna vez me lo quitaste a él...
Miles de pensamientos cruzaron en el chico de al lado, y finalmente el medimago se dio la vuelta y se fue de prisa, soltando la mano de Harry y arrastrando a sus amigos con él. Harry no necesitó ninguna palabra más de Draco. En segundos había visto cómo el rubio conoció a Avery, cómo llegó a querer a ese chico, cómo salieron juntos, cómo Ginny apareció un día como su compañera auror, cómo lo vio ingresar gravemente al hospital y cómo no pudo salvarlo. Pudo ver a Draco llorar junto a una cama, aferrándose a una fría mano y lleno de sangre. Pudo ver el funeral y a Draco hablando con alguien acerca del procedimiento que no tuvo éxito.
Si, Draco no necesitó decir nada más. Porque ahora Harry lo sabía todo, y aunque en su corazón sabía que Draco lo amaba con fuerza, también sabía que, aunque el rubio no lo comprendía del todo, también llegó a amar a ese chico de un modo al que ni Astoria, ni Pansy lograron llegar.
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Como siempre que Draco no sabía qué hacer, caminó directo al área restringida de San Mungo y mostró sus credenciales para pasar a la única habitación que él había solicitado bajo el nombre de un familiar. La razón original de su llegada a Londres se había debido a la necesidad de salvar a una persona, pero con el paso de los días y su propios problemas, había dejado todo atrás y no fue hasta que sus recién recuperados 24 años movieron el suelo bajo sus pies, que se permitió volver a sus investigaciones.
La puerta, como siempre, bloqueó los sonidos de afuera y Draco se alegró de eso. Caminó hacia Medea, quien estaba mirando el paisaje artificial, y lo vio sonreír hacia él suavemente. Draco le respondió, pero trató de no pensar en nada y alzar las barreras que cubrían su mente. Ignoraba si Harry sabía de ello, porque no escuchaba su voz tratando de entrar en contacto con él.
Por primera vez en mucho tiempo, Draco solo escuchaba su mente, y fuera de lo que imaginaba antes, no era un alivio, porque necesitaba de Harry, pero también necesitaba espacio para poner sus pensamientos en orden. Hace años, había sido rechazado por Harry y se había marchado a otro lugar. Se había permitido unos meses para reponer su corazón, y cuando se sintió listo, comenzó una relación con Pansy. Cuando el tiempo demostró que no eran exactamente compatible, había encontrado a Avery. Una persona dulce, amable, valiente. Era simpático, alegre. Le veía el lado bueno a todo...
Sin darse cuenta, bajó sus defensas y se permitió recordar como lo había conocido, cuando el otro lo había buscado para que le ayudara a curar a una vieja amiga que, por azares del destino, fue atacada en casa de sus padres durante la guerra en Londres. Al principio Draco no quería ayudarlo porque deseaba desesperadamente alejarse de ese tema, pero cuando escuchó la fecha en la que sucedió, algo dentro de él le dijo que él había estado involucrado en el ataque y se lo debía. Que debía reponer sus errores. Y cuando la vio, cuando vio sus últimos recuerdos, supo que no había sido él quien la había dejado así.
Por el bien de los tres, Draco había borrado esa memoria y se había esforzado en encontrar la cura para ella, sorprendido de que la chica hubiera sobrevivido y se hubiera mantenido lo suficientemente cuerda para llegar a Avery. La instaló en una habitación del hospital mágico de Francia y analizó todos los datos posibles que pudieran ayudarle a resolver el caso. Como el otro estaba demasiado interesado en los avances, siempre que no estaba ocupado se le veía donde estuviera Draco preguntándole sobre ella y las propuestas que Draco tenía para sus mejoras.
Como Draco nunca había trabajado con veelas, primero tuvo que pasarse horas leyendo libros, así que Avery solía sentarse a su lado y observarlo leer. En ocasiones también leía y le preguntaba cosas, nada fuera del tema de Medea, por lo que al no tener nada que decirse entre sí, estar juntos podía ser incómodo. Pero con el paso de los días, el silencio incómodo empezó a convertirse en pequeños comentarios, y los comentarios en pláticas. Draco ni siquiera supo cuando se volvieron amigos, pero pronto creyó que no había nada de malo en presentarle a Pansy y a Theo. Salían al cine, a cafeterías, Avery empezó a darse sus vueltas por el hospital tan solo para saludarlo o invitarlo a algún lado. Le empezó a enseñar hechizos y le pedía ayuda con algunos exámenes. La convivencia se volvió inevitable y deseada, y él empezó a enamorarse. Ninguno de los dos se rindió con Medea, pero dejó de ser el objetivo principal de todas sus reuniones y ambos empezaron a planear cosas y a salir a divertirse solo los dos. Solo porque sí. Por querer estar con el otro.
Se hicieron novios unos meses después de conocerse.
Y entonces llegó Ginevra y se interesó también en él.
Por supuesto, ella también notaría que, al principio, Avery era parecido a Harry de cierto modo. De pelo castaño y ojos azules, aunque mucho más torpe y distraído, Avery era un buen auror y un grandioso amigo. Su noviazgo abarcó un año y poco más, pero Draco llegó a apreciarlo más que a nadie. Creyó incluso, que llegaría a casarse con él. A tener hijos, a llegar a la vejez...
Pero Avery había salvado a Ginevra en una misión, y no había sobrevivido a ese hechizo desconocido de magia negra que un bandido le lanzó. Sin importar cuánto lo intentó, Draco no tenía los conocimientos suficientes para vencer los resultados de ese ataque, y lo había perdido. No quiso culpar a Ginevra porque sería deshonrar el sacrificio que su novio había hecho, y aunque ella y su equipo lograron capturar y ejecutar a los culpables, en su corazón el medimago le tomó rencor y se sintió devastado, así que se enfocó a lo único que le quedaba de Avery, Medea.
Con sus entonces veintidós años, Draco se sentía perdido; así que había dedicado alma y cuerpo en lograr el sueño de Avery. Recuperar a su mejor amiga. Se había enfocado tanto en eso, sin decirle del todo a sus amigos sobre la identidad de la chica, que prácticamente había dejado de vivir.
Y entonces había aparecido Astoria, como por arte de magia, y lo había ayudado a continuar. Lo había apoyado en todo el proceso de negación en el que se encerró y se mantuvo a su lado, amable, sincera, sin juzgar. Cómo después de la guerra. Lo ayudó a soportar su corazón de nuevo y ordenarlo para proseguir su camino. Los sentimientos por Harry siempre habían estado ahí; pero los de Avery eran más recientes, correspondidos y esperanzadores, por lo que llevarlos sin sacar sus memorias, fue toda una proeza.
Cuando llegó la edad donde todos los Malfoy debían casarse para liberar las propiedades y la fortuna, y crear un heredero, Draco había llegado a la conclusión de que él no estaba hecho para el amor y se negaba a un matrimonio por compromiso, así que decidió simplemente abandonar todo. Sin embargo, cuando Astoria se le confesó, Draco pensó que quizá no necesitaba amar, sino querer y dejarse querer de nuevo. Astoria, quien estuvo con él en un momento difícil, que sabía lo de Avery, lo de Pansy, incluso lo de Harry, era una buena opción para intentarlo.
Y aunque las cosas no salieron tan bien con ella, Draco había logrado amar de nuevo, con Harry. El hecho de perder sus memorias, y sobre todo enlazarse, había resaltado sus sentimientos por él, y para su sorpresa, aliviado sus pensamientos y emociones respecto a Avery, dejándolo en el pasado, donde debía estar.
Excepto que, gracias a Ginevra, ya no lo estaba.
Porque ahora Harry sabía, y él temía a lo que Harry podría decir.
Bien, era un pensamiento estúpido, dado que Harry tuvo una relación con Blaise que duró más tiempo, pero el mismo Blaise había dicho que nunca había llegado a ser tan serio y tanto Harry como Draco se habían separado por completo de él. Harry, Draco sabía, lo había dejado atrás.
Y Draco también había dejado libre el recuerdo de Avery. El enlace solo había hecho que Draco viviera nuevamente la edad . Edad donde, convenientemente, él se sentía aún realmente atraído por Potter pese a haber salido con Pansy; y se había saltado la edad donde Draco se había relacionado con Avery, se había enamorado de él, y donde le había prometido fidelidad a Astoria.
Él lo comprendía como la manera en la que el enlace lo había convencido de que lo único que necesitaba era al moreno. En la que le decía no debía pensar en nadie más que su actual pareja. Pero así como el enlace había resaltado los sentimientos de posesión y amor, había despertado nuevamente el miedo atroz a perder a su persona amada y los celos cuando alguien más lo quería para sí. Draco odiaba admitirlo, pero estaba aterrorizado. Ginny ya le había quitado a Harry una vez y le arrebató a Avery para siempre; y por la forma en que había reaccionado sobre el enlace de Harry con Draco, la pelirroja aún le quería y se entrometería nuevamente.
Harry, pensó, Por favor...
Y ese por favor fue un llamado desesperado, una súplica de que no se alejara, que le reafirmara que lo amaba, que estuviera junto a él.
Recordando todo lo que había pasado por su mente, Draco alzó la mirada y miró a la chica frente a él. Fue como si la respuesta cayera sola, como si él se hubiera negado a verla desde el principio. Por supuesto. La razón por la que ella había llegado a Avery, la razón por la que Medea ahora solo dormía. Era curioso cuan irónica era la vida, porque la chica que Pansy dejó en ese estado, resultó ser la pareja de Avery.
Y él ya no estaba más.
Una risa sarcástica salió de él.
Parecía que la relación de Draco había estado destinada al fracaso desde el principio. Después de todo, un Veela y su compañero estaban destinados a estar juntos.
Con dolor en su corazón, se preguntó si su destino con Harry era igual.
.
Harry miró a Ginny con el ceño fruncido apenas Draco salió de su oficina. Se sentía furioso, pero a la vez confundido. Si Ginny no se hubiera entrometido en la relación de Draco, su novio estaría vivo y el rubio no estaría con él. Pero por otro lado, Harry nunca le había deseado mal a nadie para que él fuera feliz.
-Ginny-escuchó el regaño de Ron- ¿Qué fue lo que hiciste?
-¿Por qué asumes que fui yo?
-Porque te conozco lo suficientemente bien para saber lo mucho que disfrutas demostrando tu superioridad a Malfoy, y sé que aún estás interesada en Harry, ¿Entonces por qué insistes en lanzarle esos comentarios hirientes a alguien que perdió a la persona que amaba?
-Porque puedo hacerlo.
-Claro, y por eso ahora estás furiosa de que por tu propia culpa, Draco Malfoy está con Harry.
Harry ni siquiera se molestó por el hecho de que los dos hermanos pelirrojos se pelearan entre sí. Solo podía repetir las palabras de Ron en su cabeza, similares a su propio pensamiento. No supo cuánto tiempo pasó mientras ellos se gritaban, porque lo siguiente que supo, fue que Hermione le preguntaba si estaba bien.
- Eso no importa, las personas enlazadas pueden casarse con alguien más-dijo Ginny caminando hacia él y tocando su mano. -Escuché que Harry terminó con Zabini, lo que significa que está libre.
Harry soltó su mano de golpe.
-No me toques- Gruñó sintiendo esa molesta quemazón- No estoy libre, estoy con Draco.
-¿Aún cuando él quiere a alguien más?
-Yo sé que él me ama a mí.
-¡¿Cómo puedes saberlo?! Él no respondió nada ante mis palabras.
-Me enlacé a él Ginny, siento lo que él siente, escucho sus pensamientos. Estamos comprometidos, y tu puedes, sinceramente, irte a la mierda. Todo iba muy bien sin ti-exclamó enojado y tomó su capa y salió de la oficina sin importarle dejar el trabajo botado.
Tomó la red flú a San Mungo, caminó por él, y entró sin avisar a la oficina de Draco. Estaba vacío. Se dio la vuelta e iba a salir cuando la voz de Draco lo hizo parar.
Harry, por favor...escuchó.
Harry miró a los alrededores intentando saber donde estaba. Podía sentir la desesperación de Draco, la necesidad de consuelo. Y entonces el sentimiento se volvió de sorpresa y las palabras de pronto de aglomeraron en él, en ideas que no paraban de correr en la mente de Draco.
Medea es su pareja...
Por Merlín, está muerto...
Veela y compañero desde el principio iban a terminar juntos...
Una manera habría sido un enlace entre ellos...
Es el núcleo mágico el que está dañado...
Un trasplante de núcleo podría...
Eran tantas ideas inconclusas sobre algo que él desconocía, que a Harry empezó a darle dolor de cabeza. Se sentó en el pequeño sofá y le dio un masaje a sus sienes. Abrió los ojos sorprendido cuando escuchó la puerta abrirse y observó a Draco entrar rápidamente al cuarto, pasando de largo, sin notarlo.
-¿Dónde lo habré dejado?-lo escuchó murmurar y sonrió divertido cuando después de dejar un desastre en el escritorio, el rubio volteó.-Harry...
-Hola-saludó y Draco lo miró serio.
-Hola- respondió.- Harry sobre lo de Avery...
-Sé lo que pasó con Avery... Draco. No necesito que me digas que no lo amas. Sé que lo amaste, y sé que ahora me amas a mí.
-Pero te sientes traicionado-dijo él bajando la mirada, avergonzado de apenas poner atención a su enlace emocional.
Harry se alzó de hombros.
-Quizá un poco, no es más de lo que tú sentiste mientras yo aún salía con Blaise.
Draco se mordió los labios.
-Es diferente...
-No quiero estar celoso de un muerto, Draco.-Dijo seriamente y se acercó a él, para abrazarlo con fuerza.
-No quiero estar celoso de Blaise, ni de Ginevra-respondió en voz baja.
-¿Por qué habrías de estar celoso de Ginny?-preguntó jugando con sus cabellos.
Draco no respondió y se mordió mas fuerte el labio inferior, tan fuerte que parecía doler con solo mirarlo, pero no pudo evitar pensar y Harry supo que la inseguridad que él sentía, no era ni mejor o peor que la de Draco.
Porque tú la escogiste a ella
Queriendo apartar los pensamientos en la cabeza de Draco, Harry sacó la varita y selló la puerta. Draco iba a voltear cuando el moreno lo tomó de la cara y lo besó, pasando su lengua sobre la herida que ahora tenía, y besándolo tiernamente, buscando su calor. Inmediatamente, Draco alzó los brazos y los puso en su cadera, pegándose más a él.
Nunca ame a nadie como a ti. Nunca amaré a nadie como a ti.
Le dirigió mientras le mordía suave y repetidamente el hombro izquierdo , y Draco se pegó a
él, buscando aún más contacto.
No lo hagas...no te alejes.
Harry lo pegó al sillón más grande y lo obligó a recostarse lentamente, poniéndose poco a poco sobre él. Podía sentir el toque de Draco bajo su piel, y ese ardor especial que sentía cuando Draco lo rozaba desde hacía semanas. Era la necesidad de tocarse, de terminar de una vez por todas el enlace.
De consumarlo.
Retiró la bata blanca de Draco y supo que el otro había terminado de quitarle la túnica de aurores. Mordió su labio y se restregó contra él, oyendo gemir a su pareja y gimiendo entre los besos. Pronto la habitación se llenó de sonidos, de calor, y sus cuerpos se cubrieron de sudor; pero a Harry no le importaba. Sentía el placer de Draco, sentía el suyo propio. Su mente estaba en blanco, y solo quería más y más de él. Más besos, más mordidas, más caricias.
-No puedo esperar más-gruñó sin pensarlo y Draco abrió los ojos para mirarlo con ese color plata, nublado de deseo.-Vamos a casa...
Draco rió bajito y Harry sonrió orgulloso de volver a verlo de esa manera, con tranquilidad.
-No creo llegar hasta allí.
-Pero...
-Aquí, Harry-respondió Draco, suavemente, mientras se acercaba a su oreja.
-Debería ser romántico.-Insistió, sin retirar el contacto entre las pieles. Pero entonces Draco lo atrajo hacia él para besarlo y Harry se olvidó incluso de respirar.
-Todo es blanco, Harry-dijo el otro entre jadeos-puro, inocente. El blanco está unido al amor, significa la eternidad. La luz del sol atraviesa las cortinas de la ventana y se posa sobre nosotros, tu voz y la mía es lo único que escucho, tu corazón, tus pensamientos llenos de mí, y los míos, llenos de ti. Mi piel se estremece por la tuya, mis sentidos se llenan de ti y mi magia revolotea con la tuya, como en una danza-Le dijo sintiendo las manos del otro recorrerlo y su cuello ser lamido- No me importa nada más.
Sonriendo levemente, Harry asintió y suspiró suave. Draco tenía razón. Este era el lugar perfecto y el momento perfecto.
Porque estamos haciendo el amor...
Dejándose llevar por ese hermoso y tierno sentimiento, esa tarde el vínculo se consumó.
Regla 9: Se sincero.
