Capítulo 9: El tercer encuentro.

-Blu-

Sabiendo que la batalla por fin comenzaría, me puse en posición de defensa dispuesto a rechazar el primer ataque de Iván, pero la fuerza de su envión es muy grande y ambos caemos y rodamos por el suelo hasta un profundo barranco. Me doy cuenta por la reacción de Iván que él no sabía que este barranco estaba aquí.

Cada vez que mi cuerpo se golpea con la pendiente diagonal del barranco siento más dolor. Seguimos rodando cuesta abajo hasta que una estalagmita de piedra me atraviesa la pierna a la altura de la pantorrilla. Chillé de dolor, y la caída terminó diez segundos después.

Miro a Iván y me doy cuenta de que se ha quedado inconsciente, y veo que no ha tenido mucha suerte, ya que tiene dos estalagmitas atravesadas, una en el estómago y otra en el ala izquierda.

Me pongo de pie y trato de caminar, pero esta estalagmita atravesando mi pantorrilla me produce un dolor fatal junto con mi anterior herida de la trampa de la atalaya que está sangrando otra vez.

Me muevo a mi izquierda, y noto que la temperatura comienza a elevarse. Empiezo a sudar, primero poco, pero luego más.

El ambiente comienza a tornarse rojo cuanto más camino, hasta que llega el punto en el que comienzo a ver un río de líquido rojo moviéndose lentamente. Era un río de lava.

Me siento cerca de la orilla y comienzo a sacarme la estalagmita de la pantorrilla. Cada vez que la muevo un poco pierdo aún más sangre. Decido que es mejor sacarla de un tirón para evitar que el dolor se prolongue. Doy un fuertísimo tirón y la estalagmita escapa de mi pantorrilla seguido de un crujido, y temo porque se me haya roto algo.

Un nuevo agujero ha quedado en mi pierna. Veo que hay una candente piedra cerca de la orilla del río de lava, me acerco para recogerla y así cicatrizarme personalmente mi pierna perforada.

Estiro mis alas y agarro la piedra quemándome un poco, me la acerco rápidamente a mi herida y la dejo reposar, hasta que en unos dolorosos segundos se ha cicatrizado parcialmente.

Doy un suspiro de alivio, me doy vuelva y veo que Iván está parado detrás de mí con sus dos estalagmitas atravesándolo. Por alguna razón que desconozco está sonriendo, y luego me pregunto si no sentirá dolor.

"Creo que esto será más divertido de lo que pensaba" – me dice él, y luego se arranca brutalmente las dos estalagmitas sin hacer ni una mueca de dolor, luego me agarra por la espalda y me arroja al río de lava, pero yo vuelo y me pongo a salvo antes de derretirme sin prestarle atención al estado de mis heridas.

Antes de que pueda hacer algo, un pilar de lava se eleva hasta casi matarme horneado. Este lugar está lleno de géiseres.

Me di cuenta de que era hora de jugar a las carreras o algo así, salgo volando por encima del largo río de lava, esquivando pilares de lava que cada vez se elevaban más alto y goteaban líquido rojo por todas partes. Me preocupa que una gota de lava me caiga en alguna de mis alas, me caería y no volvería a subir. Iván está detrás de mío, por la expresión de su cara veo que está igual de preocupado, escucho que me grita que me detenga y que pelee como un hombre, me lo grita una y otra vez.

Continuamos volando, hasta que llegamos a una candente cascada roja. A continuación veo un inmenso océano de lava. Definitivamente esta cueva era el corazón de un volcán, que, afortunadamente, no estaba en estado de erupción.

En este lugar los pilares de lava son aún más grandes y altos. Me detengo un momento para observar a mi alrededor en busca de Iván, no lo veo por ninguna parte, y, cuando estoy por marcharme, cae por encima de mí y comienza a ahorcarme en el aire.

"¡Morirás!" – me grita.

Miro hacia abajo en busca de alguna ayuda, sin embargo, encuentro algo que definitivamente no me agrada: un pilar de lava se eleva rápidamente justo debajo de nosotros.

Comienzo a forcejear con toda mi capacidad para zafarme y escapar. No lo consigo, así que uso una forma un poco más dolorosa, le pateo la entrepierna a Iván y la expresión que pone me causa gracia.

"¡Nos vemos, pollo al horno!" – le grito, me alejo y me detengo a mirar el sangriento espectáculo.

Iván miró hacia abajo y descubrió el pilar de lava acercándose a toda velocidad, y antes de ver su horrorosa muerte me di la vuelta y salí volando en busca del cadáver de Jill y los demás asesinados para darles los funerales que se merecen. Laura debe saber la verdad sobre lo que pasó con su madre, y debo comentarle a Rafael y a Eva sobre el posible asesinato de uno de sus hijos.

La idea de volver a ese putrefacto mar de cadáveres me revuelve el estómago.

En este preciso momento me encuentro regresando hacia la zona de las aguas putrefactas, esquivando pilares de lavas y sintiéndome victorioso por la horrorosa muerte de Iván. Después de ese baño de lava que recibió no debe de haber quedado ni siquiera la más mínima molécula de sus restos, no será enterrado, no será velado, nunca volverá a ser recordado y querido, nadie llorará por su deceso, es la peor muerte que uno puede tener.

Por fin consigo llegar a la orilla del río de lava. Me siento muy alejado de la orilla a descansar y a revisar algunas quemaduras que me han causado las gotas de los pilares de lava. No son graves, excepto por una en la zona de las costillas, que seguramente me dejará una marca de por vida.

Descanso cinco minutos. Me estiro un poco e inmediatamente salgo volando hacia el lago de los muertos, por así decirlo.

Al llegar aterrizo a unos cinco metros de la orilla del lago. Me acerco lentamente, observando los cadáveres.

El cadáver de Jill estaba por la derecha, así que inmediatamente miro en esa dirección, pero me encuentro con la sorpresa de que su cuerpo no estaba allí. Mi teoría es que la corriente del lago se la haya llevado a algún otro lugar.

"A ver, Jill, ¿dónde puedes estar?" – me pregunto a mí mismo, rascándome la cabeza y exigiéndole a mi mente una respuesta clara.

Miro a mi izquierda, y tampoco está ahí. Me di por vencido rápidamente, pero lo que pasó a continuación fue tan rápido y tan impactante que ni yo me lo puedo creer.

Escucho un golpe por detrás de mí, me doy la vuelta y veo a Iván sosteniendo una estalagmita que está al rojo vivo. Su ala izquierda está totalmente carbonizada, la lava le ha arruinado un ojo y una pata se le ha derretido parcialmente. Está totalmente quieto, y, luego, para mi sorpresa, cae al suelo inmóvil revelando que detrás de él hay un cuerpo escarlata sosteniendo una piedra. Es Jill.

"¡Jill!" – le grito – "¡Gracias a Dios, estás viva!"

Esperaba que me conteste algo dulce, pero deja escapar un espantoso grito y comienza a morder, a arañar y a picotear brutalmente a Iván, arrancándole varios pedazos de carne. El "banquete" de Jill duró diez segundos, cuando terminó de triturar a Iván con su pico, me miró y me abrazó con fuerza.

"¡Listo, todo terminó!" – me dice, y comienza a reírse torpemente, como si se tratara de una broma o algo así.

"Creí que habíamos quedado en que yo mataba a Iván" – le comento.

"No está muerto" – me contesta – "Está agonizando"

"Oh, perfecto, le haré sufrir un poco más" – le dije, entonces agarré a Iván y me lo llevé conmigo al río de lava.

Me detengo un momento y lo miro. Tenía su ojo bueno apenas abierto y cada vez que su pico se abría un poco se escapaba un chorro de sangre desde su garganta, es evidente que morirá aunque lo lleve con Tulio, cosa que no tengo planeado hacer. Su pico se mueve lentamente, como pidiéndome que termine con su sufrimiento. No quiero ser tan cruel, así que cumplo su última petición. Lo suelto, y me quedé viendo como su cuerpo se desintegraba con lentitud en el río rojo.

Volví con Jill, y ambos volamos al centro de conservación ambiental para ser curados nuevamente.

Tulio nos recibe con gran entusiasmo. Nos informa que María había dado a luz dos huevos. Así que ella y Chen ahora tendrían nuevas responsabilidades como padres. Me alegra bastante escuchar una buena noticia después de tantas preocupaciones y tanto sufrimiento en estos últimos días.

Con el paso de las horas, me doy cuenta de que Jill se está comportando de una forma rara. A veces se ríe sin que nadie diga o haga algo, a veces se pierde y no se da cuenta de que le hablamos. Es probable que haya sufrido daños mentales o algo así.

Tulio entró a la sala de pacientes con una bandeja llena de frutas para nosotros.

"Jill, ven a comer un poco" – le digo, y creo que no me ha escuchado – "¡Jill!"

"¿Qué?" – me pregunta, sonriéndome, pero luego se pone seria.

"Tienes que comer un poco"

"Ah, claro" – me contesta, y caminamos lentamente hacia la bandeja. Estábamos demasiado cansados como para ir volando hacia ella.

Le doy un mordisco a una manzana, y entonces aparece Laura gritando el nombre de su madre y abrazándola con fuerza.

Jill me mira como preguntándome quién era esta pequeña polluela.

"Es tu hija" – le digo, y me mira impresionada. Esto lo comprueba todo, ha sufrido daños mentales.

Pasó un buen rato, y ahora todos estaban dormidos.

"Buscaremos a Perla cuando estés recuperado" – me dice Stark.

"Claro" – le digo – "Sólo espero que no se haya suicidado o algo así"

"No digas tonterías, ahora duérmete"


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Hasta la próxima actualización.