Estoy aquí nuevamente después de ausentare un ratito. Lo cierto es que tuve unas mini-vacaciones en compañía de mi familia en uno de los lugares más nostalgicos de mi infancia y me lo tomé con calma, jiji. En fin, el misterio está cada vez más cerca de resolverse. Este capítulo tiene mucho drama, ya saben, lo habitual, por lo que espero lo disfruten enormemente.


-9-

Difícil.


Kakashi contempló a Sasuke sentado en una silla de ruegas a las afueras de las puertas del hospital. Obito lo acompañaba y el simple hecho de acercarse demasiado le desagradaba con tristeza. El Uchiha mayor miró a Kakashi estacionado a unos cuantos autos del suyo y gruñó ligeramente para después apretar la mandíbula. Acababan de dar de alta a Sasuke y ya de por sí el hospital los había amonestado por el drama que su sobrino había hecho a causa de la custodia de la niña.

No quería ponerse melodramático frente a Kakashi.

—Tío. – Sasuke habló cuando la silla dejó de moverse y la dirección de su mirada estaba sobre el auto de su abogado. —Le diré a Kakashi que se encargue del resto, necesito hablar con él urgentemente. –el pelinegro parpadeó un poco y después gruñó por lo bajo.

—¿Prefieres a ese estúpido antes que a mí? – era más bien un reclamo sin mucho fundamento, pero de igual forma le hizo entender su punto.

—Es mi abogado. –se excusó un poco más tranquilo. Después de todos los problemas que vendrían a continuación necesitaban de su asesoría legal.

—Tienes un pésimo gusto para escoger a tus… asesores. –soltó la silla y comenzó a caminar camino a su propio auto. —Te llamaré en unas horas, no hagas más tonterías. – escupió a la tierra y avanzó a pasos pesados.

En cuanto el auto de Obito arrancó Kakashi emergió desde el interior del propio y suspiró mientras se acercaba a su cliente preferido.

—Veo que las cosas no te van muy bien. – no quería que el ambiente se conservara tenso, por ello bromeó.

—¿Por qué mi tío está tan empedernido contigo?

—Obito y yo tuvimos problemas hace algunos años, no creo que quieras escuchar la historia completa. ¿Por qué no mejor nos ubicamos en tu situación? – se apresuró a acercarlo a su auto y después dejar la silla de ruedas de vuelta al hospital.

Sasuke se acomodó despacio debido a que su brazo izquierdo le dolía a horrores si no lo mantenía quieto. Kakashi hizo sonar la puerta al entrar y cerrar, entonces todo se mantuvo en quietud.

—¿Te llevó a tu casa?

—Donde sea, pero necesitamos ver cómo puedo hacer para recuperar a Sarada.

—Sí, sobre eso… -Kakashi suspiró. —Recibí la llamada de Nara Shikamaru hace dos horas, me explicó el incidente y lo demás. Según lo que dijo no te lo tomaste muy bien.

—Fue una trampa… todo por esa maldita de Yamanaka.

—¿La nueva tutora? – alzó una ceja. —Bueno, según lo dicho por el abogado de protección infantil era más bien porque ella era una de las referencias más cercanas otorgadas por Sakura.

—¿A qué quieres llegar?

—Shikamaru Nara me contó sobre la situación, él estaba al tanto de que tú habías solicitado una asesoría legal con tu abogado particular y quiso charlar conmigo para evitarse futuros enfrentamientos.

—Hmp, que listo.

—Sí. Nara es uno de los mejores abogados de su generación.

—¿Qué te dijo?

—Todo lo aplicativo a la niña estaría ahora bajo el cargo de Yamanaka Ino, incluyendo la custodia y responsabilidad del estado de Sakura.

—Eso debieron consultarlo conmigo primero. – Sasuke volvía a molestarse. —¡Cómo permitiste que…!

—Nara insistió en que no parecías dispuesto a dialogar civilizadamente, por eso. Sasuke, tal vez fuiste su marido, pero legalmente no tienes responsabilidades con Sakura ni con su hija ahora. El hecho de que exista una posibilidad de que seas el padre de Sarada no te convierte en una referencia fiable.

—¡Maldita sea, Kakashi! – estaba perdiendo parte de su control habitual. —Sakura no me importa mucho, pero Sarada estaba muy bien conmigo, ellos no debieron…

—¿Ves cómo tengo razón? – Sasuke se calló y parpadeó, sin comprender. —Tú mismo lo has dicho, no te interesa lo que pase con Sakura. Si ellos tienen motivos para creer que tú odias a la susodicha… lo único que lograrías es que te quitaran a Sarada con rapidez. Eso pudo haber sido posible por los comentarios de Yamanaka.

—¿Ella les dijo algo? – apretó su puño sano.

—Nara lo comentó. Pero también expresó que no creía que fueras capaz de hacerle daño apropósito a Sakura. Por supuesto que yo tampoco pero… - volvió a suspirar. —Creo que la única oportunidad que tienes es que la pequeña sea tu hija biológica y si en determinado caso resultara la prueba positiva, el departamento de protección infantil no la dejaría en tus manos tan fácilmente.

—Sí, lo sé. Habrá una investigación.

—Tus antecedentes de odio hacia Sakura quedaron plasmados en tu juicio de divorcio y sus bitácoras. Has sido un hombre muy funesto Sasuke.

—Hmp. ¿Qué debería hacer entonces?

—Bueno, primero… - encendió el auto. —Creo que deberías ir a casa, descansar y buscar los dichosos resultados del examen.

—Cierto, estarían hoy.

—Pasaré por ellos. – emergieron del estacionamiento. Sasuke intentó relajarse en el asiento del copiloto y mirar por la ventana. No podía imaginarse el cómo habría quedado la casa sin las cosas de Sarada ahí. Por más raro que sonara, pues la pequeña había estado muy poco tiempo con él, echaba de menos su compañía y además, no había podido despedirse.

—Kakashi. – Sasuke se sintió repentinamente somnoliento, como si todo el estrés lo aplastara como una prensa de acero. —Si Sarada es mi hija… lucharé por ella… - sus intenciones se plasmaron claramente y entonces durmió. El hombre de cabellos plateados no dijo más, simplemente ubicó su vista al frente y dejó salir el aire de sus pulmones.

—Oh, Sasuke. – musitó. —Sakura y tú era tan unidos… sé que esto no es por Sarada, es por ti… - lo miró de soslayo. —No quieres sentirte solo, ¿Verdad? –Sasuke no respondía, estaba completamente dormido.

Sasuke suspiró cuando dejó caer su cuerpo en el mullido colchón de su cama. Acababa de llegar del entierro de su padre y su humor no parecía estar precisamente por las nubes. La agonía de perder a un padre era fuerte, pero de alguna manera, no se sentía mayormente abatido a comparación de la muerte de su madre. Cuando Mikoto murió las cosas sí que fueron trágicas. Su padre y hermano se habían comportado de una forma desagradable y melancólica. Al paso del tiempo todo mejoró, pero algo en Fugaku se perdió y dicha ausencia se hizo notar constantemente cuando él estaba vivo.

La muerte de su padre era trágica, pero no más que la de su madre, pensó con descaro. Sasuke continuaría sumido en su mundo de pensamientos, si no fuese porque Itachi entró en la habitación a paso ligero.

—Sasuke, hice la cena, ¿Vienes?

—No tengo hambre, hermano, gracias. – se giró lentamente en la cama para darle la espalda.

—Hmp. – Itachi lo miró unos segundos y después caminó. Sasuke pensó que se había ido pero el peso sobre su cama lo hizo confirmar que estaba a su lado. Lo miró de soslayo y lo encontró en silencio, sin ninguna clase de manifestación de tristeza. ¿Sentiría Itachi desconsuelo por la muerte de su padre? ¿O quizá tendría miedo al verse solo en un mundo como el actual? ¿Qué estaba pensando en esos instantes? Las interrogantes embotaron la cabeza de Sasuke intentando comprender más a su hermano, quien sólo se dedicaba a mirar a la pared en silencio, hasta que finalmente parpadeó y sus ojos se encontraron.

—Itachi. – el primero en llamar fue Sasuke. —¿Estás bien? – el mayor no dijo nada más y se llevó una mano a la nuca, acariciando los músculos duros de su cuello.

—Sí, eso creo. ¿Y tú? – Sasuke asintió. —A decir verdad, yo tampoco tengo hambre. – se cruzó de brazos y con la espalda recta, Sasuke reconocía esa pose de cuando Itachi pensaba profundamente las cosas no necesariamente serias.

—Pues es una lástima… - el mayor volvía a mirarlo sin entender. —Por la cena, se enfriará.

—Ah, eso. – se encogió de hombros. —No es precisamente ambrosía. – ambos sonrieron ligeramente y después regresaron a lo mismo.

—Sabes, Itachi. – el mayor guardó silencio. —No quiero sonar muy cruel pero… estoy tranquilo con la muerte de papá. Me refiero a que…

—Entiendo. – la comadreja sonrió un poco. —Yo también. Papá… no era precisamente feliz.

—¿Tú crees? – Sasuke frunció el ceño ahora.

—Extrañaba a madre.

—Pero encontró la forma de afrontarlo. – dijo, ahora un pequeño destello de celos emergía en su voz.

—¿Cómo? – Itachi no se perdía detalle alguno de sus expresiones faciales.

—Pues… papá superó la muerte de mamá gracias a ti. Aunque había ocasiones en las que se comportaba frio y excéntrico, tú siempre fuiste un aire fresco para él. – se sonrojó repentinamente, no podía creer que estuviera diciéndole aquello a Itachi se supone que era algo privado, una serie de pensamientos que pensó era mejor no decir de forma abierta. Se giró rápidamente para darle la espalda a su hermano.

—¿Estás… celoso? –había dado en el clavo, pero era demasiado obvio, Itachi era un genio.

—N-No. – balbuceó.

—Sasuke… -sonrió y se carcajeó un poco, eso sacó de quicio a su hermano menor, quien se volteó rápidamente y sentó de un tirón, mostrándose ahora afectado por su burla.

—¡Itachi, deja de burlarte de mí! – alzó su puño listo para golpearlo, pero no esperó a que su hermano se adelantara dándole un pequeño golpecito en la frente con sus dedos. Gruñó pero no alcanzó a responder, pues Itachi sonreía con una acongojante expresión.

—Perdóname, Sasuke. – bajó la mirada. —Tantos años pasaron y yo continúo siendo una carga para ti. – respondió profundamente. —En lugar de acercarme a ti terminé por alejarte más y más. Soy un pésimo hermano mayor.

—Itachi… -estaba paralizado.

—Discúlpame si te hice sentir solo.

—Itachi. – él desvistió su mirada. —Déjalo estar.

—No, no ahora. – entonces pasó algo todavía más inesperado, la mano de su hermano mayor pasó por su nuca y lo atrajo hasta él, uniendo sus frentes, sus miradas ya no se separaron. —No importa lo que pase Sasuke, nunca estarás solo… - el hermano mayor cerró los ojos y sonrió ante esto, mientras apretaba un poco más su unión. — Y si las cosas no resultan como esperabas, descuida, te amaré por siempre. – los ojos se Sasuke se abrieron excepcionalmente por ello. Itachi abrió los ojos y volvieron a encontrarse, entonces Sasuke sintió calidez que fluida por sus mejillas.

Llevó una mano a las mismas, la imagen de su hermano se perdía en medio de una bruma acuosa. El mayor retrocedió y sonrió un poco.

—Yo también. –confesó Sasuke e Itachi tuvo su momento de sorprenderse. —Perdóname Itachi.

—Ven aquí, tonto hermano menor. – el mayor lo abrazó completamente.

Permanecieron así unos segundos y mientras tanto, la comida se enfriaba en la mesa.

Al abrir los ojos tuvo la sensación de haber pasado por una pesadilla. Parpadeó un poco y recuperó la compostura al darse cuenta que estaba estacionado frente a su casa y Kakashi abría la puerta de su lado del auto.

—¿Umm? – lo vio algo agitado. —¿Te desperté?

—No, no… - tomó su cabeza con cuidado, le dolía a horrores. También se había golpeado ahí durante la caída. —¿Pasaste por los resultados? No sentí nada en realidad.

—Sí. ¿Entramos? – le ayudó a salir. Pasaron por donde el portero el cual le recibió con una cara triste, Sasuke supo el por qué y no le interesó decir nada al respecto. Una vez dentro de la casa, Sasuke se sintió ligeramente desolado.

—Hmp. – la casa estaba limpia, demasiado. Kakashi se adentró y lo guio hasta sentarse en la sala. Observó el alrededor, de la misma manera que Sasuke lo había hecho y concluyó un veredicto. —Vinieron por sus cosas. –dijo Sasuke y Kakashi asintió.

—Nara no me comentó sobre esto, ¿Quieres que…?

—No, déjalo. – suspiró y se acomodó mejor. —Sabía que pasaría… Ino ya había insistido demasiado en saber dónde vivía.

—Esa mujer tomó todo con mucha precaución, ¿Eh?

—Ya no importa. – miró expectante a Kakashi. —Déjame verlos. –se refería a los resultados y el abogado asintió se sentó a su lado y abrió con cuidado su portafolio, en donde estaba la copia.

Se lo extendió a Sasuke y el mismo lo tomó con cuidado, dado que ahora sólo podía usar un brazo. Lo abrió con bastante habilidad y paciencia para que, cuando estuvo con la abertura suficiente, entrecerrara los ojos y entonces, vio la hoja.

El silencio reinó un instante y cuando Sasuke se recargó hacia atrás y dejó caer la cabeza Kakashi se sintió inquieto.

—¿Sasuke?

—Lo sabía. – dijo para dejar que la hoja se deslizara lentamente hasta el suelo.

—Oye… - Kakashi se agachó y leyó con atención, a decir verdad no se sorprendió demasiado. —Mmm, ya veo. ¿Qué harás ahora?

—¿Tú que crees?

—Claro. –Kakashi se levantó y fue directo a la cocina. —Prepararé café, tenemos mucho que repasar e investigar. – se detuvo a unos pasos de la cocina, Sasuke había cubierto su rostro con su brazo sano. —A menos que desees que te lo compre.

—Sí, está bien. – respondió en un murmullo. —Después de todo, se terminó en la mañana.

—Lo haré. – Kakashi desapareció detrás de la puerta. Sasuke respiró un poco entrecortado y endureció el rostro, todo era tal y como había creído, para bien o para mal.

Insistiendo en que abriera la boca para tomar su medicamento, Ino suspiró cuando al término de hacerlo Sarada sólo bajó la mirada con desconsuelo. La mujer entrecerró los ojos y suspiró, no esperaba esa actitud por parte de Sarada, así como no esperaba que llegase a querer tanto a Sasuke en tan poco tiempo.

—Sarada, cielo. –Ino le acarició la cabeza. —¿Tienes hambre?

—No. – ella negó lentamente con la cabeza. —Tía Ino. – se alejó ligeramente de ella.

—¿Sí?

—¿Falta mucho para que mamá esté bien? – la rubia sintió un remolino que la sacudía por dentro y entonces abrazó a Sarada.

—No lo sé, Sarada. – la apretujó bien a su cuerpo. —Pero espero que sí.

—Sasuke-san decía que ella estaba estable… aunque no sé muy bien que es eso, quiero creer que está bien.

—Lo está. – se separaron.

—Extraño a Sasuke-san. – confesó. Ino sintió como si un camión acabase de arrollarla. —Él era muy serio, pero era bueno conmigo.

—¿Lo extrañas? – no podía creer que hablase enserio. La niña asintió. —¿Fue bueno contigo?

—Sí. – Sarada se sorprendió un poco al escucharla. —Tía Ino, ¿Por qué no te llevas bien con Sasuke-san? Él me dijo que antes fueron amigos.

—Bueno… es algo más complicado que eso. – caminó por la habitación del pequeño departamento en donde se hospedaba y se sentó junto a la mesa. —Sasuke y yo fuimos compañeros de clase… él siempre fue muy callado, en realidad, con quien se llevaba un poco mejor era con Naruto y tu madre.

—¿Naruto? – Sarada reconocía el nombre. —¿Naruto-ojisan?

—Sí. – Ino sonrió un poco. —Ha pasado mucho tiempo que no lo veo.

—Mamá dijo que había ido a vivir un tiempo al extranjero.

—Sí, lo sé. Hinata estaba algo triste por ello.

—¿También conoció a la tía Hinata?

—Claro, todos fuimos compañeros en la escuela. – sonrió más enérgicamente.

—¿Por qué se fue Naruto-ojisan? Él me caía bien.

—Creo que por que la familia de Hinata tenía problemas. Su padre estaba muy enfermo y necesitaba que su familia estuviera junta.

—¿El papá de tía Hinata?

—Sí, el señor Hyuga siempre fue un hombre muy serio, en realidad no sé mucho del suegro de Naruto.

—¿Naruto-ojiran también tiene un papá? – la pregunta fue por demás inocente, pero Ino la sintió algo sentimental.

—Por supuesto, pero creo que falleció cuando todavía era un niño.

—Oh… - Sarada sintió empatía por Naruto. —Como mi papá. – Ino la miró escandalizada.

—¿Qué sabes de tu padre, Sarada?

—No mucho, mamá nunca me lo contó abiertamente, pero creo que se murió. – no parecía muy convencida. Ino recordó las palabras de Sasuke ante esta declaración: Su padre está muerto, Yamanaka. Sarada no es mi hija, es hija de Itachi, mi hermano mayor.

—¿Tú lo crees? –no quería pensar en que Sasuke tuviera razón, pues según el testimonio de Sakura, el padre de Sarada no era otro que Sasuke.

—No sé. –se encogió de hombros. —Pero si no es así… me gustaría conocerlo.

—Dime, Sarada. ¿Cómo te gustaría que fuera él?

—¿Quién?

—Tu papá.

—Ah, pues… - lo pensó un poco. —Me gustaría que fuera amable, genial y que castigara a los niños que me molestan. – lo último lo dijo decidida y provocó una carcajada en Ino.

—Entiendo.

—Pero también… -Sarada se sonrojó ligeramente. —Que me quisiera mucho… y a mamá también. – Ino se sintió terriblemente conmovida por su declaración.

—Eso es importante, sí. – Ino miró a Sarada sin saber que más decir.

—Tía Ino. – Sarada se acercó a ella y sonrió un poco. —Me gustaría que papá fuera como Sasuke-san. – la rubia no pudo ocultar su estremecimiento. —Sasuke-san es bueno conmigo, amable y… y aunque es muy duro a veces… lo quiero. Sólo que no sé si él me quiere también.

—Probablemente sí, cariño. – Ino volvía a acariciarle la cabeza, su mirada reflejaba ternura.

—Me hubiera gustado despedirme de él. Sasuke-san estaba muy herido, ¿Segura que no le pasó nada malo?

—Sí, descuida. Sasuke es un hueso duro de roer.

—No me gustaría que Sasuke-san le pasara como a mamá. – Sarada se puso triste, era de esperarse. —Quiero que él esté bien. – balbuceó.

—Tranquila, Sarada. – le consoló la mujer. —Como te dije, antes de salir del hospital yo lo vi y estaba algo lastimado, pero bien. – no le diría que Sasuke estaba fracturado de un brazo y que casi tenía un paro cardiaco, no, no se trataba de asustar más a Sarada de lo que ya estaba.

—Pero me hubiera gustado verlo antes de irme.

—Lo sé, pero no podías pasar ahí, no se permitían niños.

—Sí, ya me lo dijo… pero creo que es injusto.

—Sí, lo sé. –Ino se levantó y miró la hora. —¿Segura no tienes hambre?

—Bueno, un poco.

—Entonces ven, vamos a cocinar. –Sarada asintió.

Era como estuvieran investigando uno de los hechos más relevantes de la historia, casi equiparable a una búsqueda desesperada, ¿Tal vez como la del santo grial? Bien, quizá era un ejemplo muy exagerado, pero en verdad que los hombres estaban esforzándose.

Reunir pistas, rehacer hechos, investigar nombres y palabras con doble sentido era simplemente agobiante. Sasuke presumía de ser alguien sumamente inteligente y Kakashi era un genio para ciertas cosas, pero singularmente necesitaban de la interacción de terceras personas que sin duda no podrían ayudarlos en esta cruzada.

—Kakashi esta es la carta que quería mostrarte. –después de regresar con el café y que reorganizaran su tarea, el repaso de los documentos, junto a una lluvia de ideas, los llevó a la carta que Sasuke había encontrado entre los documentos de Sakura.

El abogado leyó atentamente y asintió con algo de nerviosismo.

—Umm, indudablemente estos dos ocultaban algo. – sentenció después de repasar el contenido. —¿No tenías esto cuando firmaron el divorcio o sí?

—No, lo conseguí hace poco. Sakura nunca lo mencionó tampoco.

—Y veo por qué. Si se hubiera atrevido a mostrar esto frente al jurado su divorcio hubiese sido tramitado más rápido. Es muy sugerente.

—¿Te refieres a que es sólo una prueba de su infidelidad?

—Bueno, no puedo categorizarla así, pero es una evidencia que puede tergiversarse fácilmente. La única manera de aclarar este lío es que Itachi lo explicara, pero si la duda ya estaba sembrada el juez hubiese podido deducir que mentía.

—Ya veo, es complicado.

—Sí. – Kakashi le entregó la hoja. —¿Pero sabes algo? – sus ojos condujeron de nuevo a la reciente evidencia. —Hay una cosa que llama mi atención.

—¿Cuál? – Sasuke se dispuso a extender el papel, para que lo señalara.

—Esta parte: No me queda mucho. – parafraseó con interés. —¿No le quedaba qué?

—Entiendo. –Sasuke miró con atención el párrafo entero. —Es como si estuviera… decretando una petición fúnebre.

—¿Eso crees? – Kakashi leyó nuevamente las palabras. —Sí, lo parece. Pero también puede tratarse de una faceta psicológica. Dime, ¿Tu hermano cambió su forma de ser antes a su… pelea?

—Sí… bueno, eso creo. En realidad no estoy seguro. Después de casarme con Sakura y que pasaran los meses veía a Itachi muy de vez en cuando.

—¿Y en esas ocasiones hubo algún cambio?

—No lo creo. Itachi continuó como siempre… excepto… - la memoria de Sasuke vagó en el pasado.

—¿Excepto qué? – Kakashi se inclinó ligeramente hasta Sasuke.

—Bueno, hubo una ocasión en la que creí que Itachi se comportaba algo raro, pasó en una ocasión después de… -apretó los dientes. —De salir del hospital en donde Sakura trabajaba.

—Oh. – Kakashi parpadeó. Lo viesen por donde lo viesen todo parecía muy comprometedor.

—Ciertamente creí que era raro que saliese de forma tan cuidadosa del hospital, pero no le tome importancia, ni siquiera alcancé a saludarlo, se le veía con prisa. Después fui al encuentro con Sakura y ella también estaba algo rara.

—¿En qué sentido?

—Se veía estresada, pero nada más. Imaginé que era por su trabajo, ella lo confirmó así un rato después.

—El trabajo de los médicos es muy cansado, pero eso no quita demasiado subjetivismo al asunto, Sasuke.

—Lo sé. Itachi odiaba los hospitales… desde la muerte de mamá él no fue capaz de acercarse a uno.

—Tu madre, claro. – suspiró Kakashi y dirigió su vista al techo unos segundos. —Fue un evento muy fuerte en tu familia, eh.

—Lo fue. Creo que algo traumatizante. – Sasuke recargó la espalda en el sillón y alargó una mano a su café para sorberlo plácidamente. —Itachi no solía demostrarlo, incluso en el funeral de papá se mostró tranquilo, pero realmente sufría por dentro. La muerte de nuestros padres fue muy duro para él, ¿Sabes? – Sasuke carraspeó un poco. —Incluso llegó a sentirse culpable por ello.

—Es inevitable al ser el hermano mayor. – analizó Kakashi.

—Además de esa ocasión el comportamiento de Itachi pasó a segundo plano para mí. También fue una época fatigante.

—¿Cuándo fue la última vez que lo viste después de la del hospital?

—Pues… -Sasuke entrecerró los ojos un momento. —Fue en mi casa, varios meses después, con Sakura. – todavía se sentía algo afectado por sus recuerdos.

—Sasuke, dime, ¿Ellos realmente estaban semidesnudos?

—Claro que sí. – gruñó. —¿A qué quieres llegar?

—Me refiero… a que si su desnudez equivalía a un encuentro fortuito.

—No lo entiendo. – ladeó un poco la cabeza.

—Cuando una pareja comete una infidelidad su patrón de comportamiento lo confirma. Me refiero a que, incluso en momentos íntimos los involucrados actúan de forma rápida. Claro a menos que sean unos descarados, pero tiende a suceder en la mayoría de los casos.

—Umm… - Sasuke entendió qué quería decir.

—Por ejemplo, el testimonio final fue que Sakura abrazaba a Itachi y él le pedía que lo besara. Pero dime, Sasuke, ¿Realmente lo abrazaba? ¿Su ropa no sugería algo más? – Sasuke parpadeó y frunció el ceño.

—Sakura… tenía las manos sobre sus hombros, pero no estaban entrelazados detrás de su nunca.

—Claro, claro. – Kakashi rascó su barbilla. —¿Ves que es más sencillo recordar sin estar enojado? – Sasuke frunció ligeramente el ceño. Kakashi tenía razón. —Además, ¿No mencionaste que Sakura estaba nerviosa?

—Sí, pero eso bien podría ser por que se encontraban en mi casa. –no podía descartar la posibilidad de que esto continuaba siendo una infidelidad.

—Sakura en muchas ocasiones mencionó que nada de lo que habías visto tenía el trasfondo que creías, ¿Por qué no confiar en ella? Después de todo era la mujer con la que te casaste.

—En una ocasión… -comenzó Sasuke. —Ella vino a mi departamento para hablar pero yo la rechacé varias veces, en aquella ocasión me preguntó si Itachi había hablado ya conmigo.

—¿De qué podría querer hablar contigo?

—No lo sé. – suspiró frustrado. —Me negué a escuchar cualquier cosa proveniente de Sakura.

—Bueno, había algo que Itachi te ocultaba eso seguro. – señaló la carta nuevamente. —Aquí dice lo siguiente: No encuentro el valor para decírselo de frente, no quiero que Sasuke sufra por mi culpa.- Kakashi lo miró fijamente, intentando saber si podría entender lo escrito, pero Sasuke encogió sus hombros.

—Lo cierto es… que no deje en ningún momento que Itachi me explicara. Actué como un niño, me encerré y al sentirme traicionado por él, no quise escucharlo.

—Hmp. – Kakashi frunció ligeramente el ceño. —Sí, actuaste como un inmaduro. – Sasuke se encogió ligeramente. —Tal vez las cosas hubiesen sido diferentes si tú hubieras escuchado. – Sasuke tembló ligeramente.

Sí, tal vez no se encontraría en esta situación si no fuese por tu estupidez. Sasuke amaba a Sakura e Itachi y el simple hecho de verlos tramar algo a sus espaldas, el de encontrarlos a hurtadillas, semidesnudos, en su casa, cuando estaba en un periodo difícil de su matrimonio terminó por desquiciarlo. Él era muy vengativo, tenía que reconocerlo y por demás rencoroso, era algo igualmente propio de su padre.

Lo cual le dolía el admitid, pues se parecía más a él de lo que pensaba.

—Pero ahora lo que tenemos que hacer es averiguar qué quería decirte o más bien, que no quería decirte Itachi. – Kakashi habló para liberar un poco de tensión. Él asintió. Kakashi se movió un poco para ver la copia del acta de divorcio de Sasuke, luego releía la carta de Itachi a Sakura y finalmente repasaba los hechos, entonces comenzaba a escribir en una hoja de papel para hacer un algoritmo con lo obtenido hasta ahora.

—Kakashi, ¿Crees que esto tuviera que ver con algo de salud? – el abogado le miró interrogante. —Me refiero… a que todo comenzó, al menos por mi parte, después de ver a Itachi saliendo de un hospital. Además Sakura guardó confidencialidad o al menos se apropió de un secreto que supongo compartía con Itachi.

—Ya veo, entiendo a donde va todo. – Kakashi rectificó la carta. —Mira, si planteas eso y analizas bien la carta esto podría tener sentido: No me queda mucho y no quiero que Sasuke sufra por mi culpa. – el Uchiha sintió una punzada de culpabilidad. El silencio adornó la casa y no fue hasta que Kakashi habló nuevamente que se esclareció. —¿Cuál fue el motivo de defunción de Itachi?

—Muerte violenta por accidente automovilístico. – respondió Sasuke.

—¿Hicieron la necropsia?

—Creo… creo que sí.

—Entiendo. –se levantó rápidamente. —¿Quién fue el forense, lo sabes?

—No. Autoricé la necropsia porque pensé que era un protocolo más debido a las características de su muerte, lo demás no me importó.

—Aguanta aquí Sasuke. –Kakashi se dirigió con algo de prisa a la puerta. —Tengo una teoría y ahora necesito pruebas.

—Dímela. – insistió.

—Itachi tuvo una muerte violenta, ¿No es raro? Incluso ello puede malinterpretarse… y además, Sakura también sufrió un accidente hace poco, ¿Qué tan poético puede ser eso?

—Espera. – Sasuke se levantó debido a la fuerza de sus pensamientos.—¿Me estás diciendo que… Itachi murió por intervención de alguien más?

—No puedo asegurarlo. Antes que nada debo hacer una investigación a fondo, reabrir un caso, buscar motivos… o simplemente descartar posibilidades.

—Kakashi. – Sasuke apretó los dientes. —Si eso fuera cierto, la única persona que creo podría involucrarse sería…

—Lo sé. – los ojos de Kakashi se ensombrecieron. —Debo hablar con Obito.

—¡No! – Sasuke se acercó molesto. —No iras solo, si algo tiene que ver con mi hermano, yo te acompañaré.

—Sasuke con tu manía de torcer las cosas no sé si eso sea conveniente.

—Me importa un bledo. – antes de que pudiera evitarlo ya se había calzado. —Sube al auto Kakashi, no descansaré hasta saber la verdad. – Hatake suspiró.

—Definitivamente… esto será más difícil de lo que creí.

Resultado de comparación de coincidencia genética: Valor aproximado en variables de 95.5% de compatibilidad padre e hijo.

Conclusión: Positivo.

Continuará…

Bien, finalmente se ha revelado y sí, Sarada y Sasuke son padre e hija. Pero ahora que se resolvió un misterio, viene otro para complicar un poco más la trama. Espero lo hayan disfrutado y esto lo haya dejado a la espectativa. En el proximo capítulo veremos todavía más cosas interesantes pero por el momento, descansaré un ratito XD

¿Merece un comentario?

Yume no Kaze.