- Llegamos antes de lo que pensaba – le dije a la chica al lado mío mientras bajábamos del tren.

- Así parece – contestaba ella sin ganas – aunque… - escuche el ruido de una maleta tocar el suelo, luego sentí como ella tiraba levemente de mi ropa, me voltee y comprobé esa fascinante escena – podríamos estar juntas un poco más.

Iba a responderle a Anju cuando mi teléfono comenzó a sonar, nunca pensé que realmente estas "coincidencias" tan molestas pasaran.

- ¿Hola? – escuche lo que me dijo nuestra productora – Si, lo hare enseguida.

Parece que nuestros planes tendrán que esperar.

Maki

A pesar de que no había tenido muchas oportunidades para visitar la casa de Nico-chan recordaba perfectamente cómo llegar, podría decirse que era tarde, pero era necesario venir a esta hora pues por lo que sabía, Nico empezó a trabajar así que si quería encontrarla necesitaba venir a una hora donde fuera más probable encontrarla, había venido caminando, había perdido la cuenta de cuantas veces me había arrepentido y dado algunos pasos atrás, solo para retomar el camino, esa era otra razón por la que iba tarde, no sabía a ciencia cierta que iba a pasar, sabía lo que pretendía hacer, pero no tenía un plan sobre lo que iba a decir ni nada por el estilo, a pesar de la situación, mi mente aún continuaba con esos ideales de que lo mejor que podía decirle en esos momentos era lo que sintiera de forma sincera, sabía que era un reto para mí, pero ya había decidido dejar de mentirme.

Llegue al edificio y entre, tome el elevador y luego camine hasta la puerta de su departamento, mis manos sudaban y sentía como temblaba ligeramente, había llegado hasta aquí, pero por alguna razón no podía dar el último paso, no podía llamar a la puerta, me quede ahí, congelada, miedosa y patética, ¿por qué siempre me pasaba esto en los momentos importantes?, me maldije internamente.

- ¿Nishikino-san? – una voz jovial que solo había escuchado una vez se escuchó detrás, di un salto por la impresión y me volteé.

- Señora Nico - dije por reflejo, ella sonrió y me di cuenta – perdón, Yazawa-san. – corregí completamente avergonzada.

- ¿Qué te trae por aquí Nishikino-san? – aun no me recuperaba, por lo que no pude contestar la pregunta – bueno, ¿por qué no entramos?, hablar aquí es muy incómodo – me di cuenta de que ella venia cargando varias bolsas.

Asentí y me quite para que ella pudiera abrir la puerta, entro y me invito a pasar, de un momento a otro estaba sentada en la mesa del comedor con una taza de té frente a mí.

- Disculpa el desorden – Yazawa-san se sentó frente a mí y esbozo una sonrisa, ciertamente la casa parecía más desordenada que la última vez que la vi, no lo había notado pero la madre de Nico parecía cansada, incluso unas ojeras estaban presentes en su semblante, que a pesar de todo desprendía amabilidad – normalmente nadie nos visita.

- No se preocupe, discúlpeme a mí por haber venido a estas horas – dije - ¿N-nico-san aun no regresa? – trate de ser educada y preguntar con el mayor temple posible.

El semblante de Yazawa-san de pronto se oscureció, su expresión era tan seria que me preocupo, ella no dijo nada por un momento, como si estuviera juntando fuerzas para decir lo siguiente.

- Mi hija ya no vive con nosotros – fue lo único que dijo.

Sentí un dolor en mi pecho, preocupación, frustración, no sabía nada, no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando. Estaba perdiendo el control de mi, la necesidad de saber era cada vez más fuerte, era como si gritara por eso que seguramente no quería oír, sabia de los problemas de Nico, pero siempre me pareció que su familia era su pilar más fuerte, ella amaba a sus hermanos y seguramente a su madre también, entonces ¿por qué?

- P-pero… ¿cómo? – solté antes de volver a contenerme, por lo que veía este era un tema muy delicado.

Ella estuvo en silencio un momento, su cabeza estaba inclinada por lo que no podía ver su rostro completamente, luego de un momento ella llevo una de sus manos a este y me parecio que se limpió algunas lágrimas, levanto la cabeza.

- Tuvimos una pelea muy fuerte…

Nico – Unos días después de la graduación

Las vacaciones empezaron, aunque llamarlas vacaciones podría parecer algo anticuado, luego de la graduación mis días de escuela habían terminado, gracias a que Honoka era la presidenta del consejo, pude arreglar que mi madre no fuera llamada por la escuela dada mi decisión de no continuar mis estudios, había tomado la decisión de comenzar a trabajar y junto con mi madre sacar adelante a mis hermanos, el problema era que no había encontrado la oportunidad de hablarlo con ella, estaba segura de que ella creía que iba a continuar mis estudios en una escuela especializada para luego dedicarme a algún oficio.

Pero antes de eso, estos días básicamente eran de cuidar a mis hermanos, pasaba el día con ellos, ayudándolos con los deberes, arreglando la casa y todo eso que mi madre no podía, hacer por falta de tiempo, no me quejaba, era lo mismo desde que papi murió, tenía que ser buena hija y sonreír como él siempre quiso.

Por eso mismo trataba de no pensar en Maki, sin duda ella era especial para mí, pero sabía que estaría bien sin mí, tenía a Hanayo, Rin y todas las demás para apoyarla, luego de molestarla tanto, incluso a veces pasándome de la raya, por fin obtuve mi merecido, sonreí con amargura mientras terminaba de preparar la cena.

Sonó la puerta.

- Estoy en casa – mi mamá saludo, mis hermanitos fueron a recibirla.

- Bienvenida – salude junto con ellos asomándome desde la cocina – Llegaste en el momento perfecto, ¡la gran cena que prepare esta lista! – termine con mi frase y pose características.

- Mamá – comencé, me encontraba limpiando la mesa mientras ella lavaba los trastes que ocupamos en la cena.

- ¿Si hija?

- ¿Cómo te ha ido en el trabajo?

- Pues… - suspiro – ha sido lo mismo de siempre – continuo un poco mas alegre – no hay nada de que preocuparse.

- Y… - tenía algo de miedo al preguntar – ¿no ha pasado de nuevo lo de los mareos?

- No hija – ella termino y se secó las manos con una toalla cercana para luego voltear a verme – eso solo paso una vez.

- P-pero… el doctor dijo que si seguías presionándote podía volver a pasar y que incluso podría empeorar – comenzaba a alterarme la tranquilidad con que mi madre trataba de convencerme, siempre era igual – b-bueno, ya no hay de que preocuparse.

Ella me miro sorprendida he hizo un gesto interrogativo.

- Buscare un trabajo y así podre ayudarte con los gastos – por fin lo dije – así que por favor contrólate de aquí en adelante.

- ¿Qué estás diciendo hija? – ella se acercó a mí - ¿no ibas a seguir estudiando? – la forma en que me interrogo fue imponente, muy pocas veces la había visto así, pero no podía echarme para atrás.

- No – dije despacio – tú has trabajado muy duro para mantener a mis hermanos y a mí, yo ya puedo trabajar y ayudarte, así que eso es lo que hare.

- No hija, ya te había dicho que quería que continuaras al menos hasta tener estudios que te den una mejor oportunidad.

- Mamá – había pensado muchas veces como iba a pasar esto, tenía que esforzarme al máximo – no es raro que la gente termine la preparatoria y empiece a trabajar.

- ¿Y a mí que me importa la gente? – mi madre empezaba a alzar la voz – yo quiero que tu tengas una preparación para que puedas salir adelante, no solo trabajar para el día a día.

- Lo sé – el pánico comenzaba a dominarme – pero mírate, te estas esforzando demasiado, cuando te desmayaste no te pudiste levantar en dos días, yo puedo trabajar, ¡¿cómo se supone que siga estudiando alegremente cuando tú te estas poniendo al límite?!

Mi madre se acercó y me tomo de los hombros.

- Tu no deberías preocuparte por eso – su tono era suave, sabía que trataba de tranquilizarme, pero después de todo yo no podía ceder.

- Lo siento – aparte a mi madre con la mayor delicadeza posible – pero lo he decidido.

- Pero hija… – ahora la que se desesperaba era yo.

- ¡No! – grité – ¡No hay peros!, ya lo decidí, no voy a estudiar mientras tú te estas matando – las lágrimas empezaban a salir - ¡No voy a dejar que tú también te mueras!

Maki

- Al final continuamos peleando hasta que mis hijos se despertaron – Yazawa-san tomo un gran sorbo de su té, como si de cerveza se tratara.

- ¿Y-y por eso Nico decidió vivir sola? – pregunte con algo de miedo, algo me decía que esto no terminaba aquí.

- No – otro suspiro profundo por parte de Yazawa-san inundo la habitación – el problema fue que al tratar de llevar a sus hermanos a la cama, se excedió y termino lastimando a Kotaro.

Ahora lo entendía, Nico adora a sus hermanos, seguramente la culpa de haber lastimado a Kotaro la hizo tomar esa decisión, aun así, eso no evito que mi semblante hiciera una mueca de sorpresa y contrariedad.

- Después de eso yo solo pensaba en el niño y cuando me di cuenta mi hija ya no estaba – la madre de Nico parecía estar reprochándose – luego una de sus amigas me llamo para decirme que ella estaba bien, pero que no regresaría a casa.

- ¿Y no fue a buscarla para hablar con ella? – me había olvidado completamente de la delicadeza.

- Eso trate – ella contemplaba la taza de té que sostenía entre sus manos – pero no me dijeron dónde encontrarla.

Ella me miro y al parecer se dio cuenta de algo en mi rostro o mi mirada, dibujo una leve sonrisa.

- Por supuesto no me iba a rendir con eso nada más, pero un día llego Cocoa con una carta – dejo la taza en la mesa – luego de eso no me quedo más que aceptar la decisión de mi hija.

Tome el teléfono de la casa, busque en mi móvil el número que quería y marque.

- Cлушаю! – una voz conocida me contestaba alegremente.

- … -

- ¿H-hola, Maki? –

- ¿Por qué no nos dijeron nada? – trataba de contenerme.

- ¿Eh?, ¿de que hablas Maki? – sonaba confundida, eso me altero lo suficiente como para perderme un momento.

- ¡Estoy hablando de Nico-chan! – grité - ¡Lo sabían desde hace tiempo, ¿por qué no nos dijeron nada?!

- ¡Maki! – la potente voz de Eli me congelo en un instante – ¿no te parece que te estás pasando con tu forma de hablar?

- L-lo siento – conteste arrepentida de mi arranque – discúlpame Eli.

- Mientras lo entiendas está bien – dijo en un tono más amable – veo que te has enterado, creí que habías dicho que sin Nico estabas mejor – eso fue como un golpe en seco.

- ¿Ella te lo dijo? – apreté una mano en mi pecho.

- Si

- Yo… yo no quería…

- Pero no pudiste evitar decir esa estupidez ¿verdad? – Eli se escuchaba molesta, escuche como respiro hondo – no se lo dijimos a nadie porque ella nos lo pidió

- …

- Maki, Nico está pasando por momentos difíciles – su voz se suavizo nuevamente – Maki, tú también eres mi amiga y te aprecio, pero si solo vas a lastimar a Nico es mejor que dejes las cosas como están.

No me esperaba esas palabras, no pude contestar.

Estaba acostada en mi cama viendo al techo, las luces estaban apagadas y era tarde pero el sueño no había llegado, el silencio me cuestionaba y yo…

La vibración de mi móvil me asusto y di un brinco, me acerqué a mi buro para tomarlo, era un mensaje, me sorprendió ver de quien era por lo que lo abrí con rapidez.

De: Nozomi

Parece que Elicchi estuvo regañándote un buen rato, no te molestes con ella, solo se preocupa por Nicocchi, ¡Oh! Eso me recuerda que también tengo algo que decirte…

Maki-chan, Nicocchi no necesita a una niña caprichosa,

¿tu estas dispuesta a volverte la persona que ella necesita?

No hay avance sin cambio, ¿tienes la voluntad de avanzar por ella?

Erena

Llegamos a la puerta del departamento de Tsubasa, ella seguía sin contestar el teléfono por lo que empecé a tocar y llamarla, empecé a escuchar ruido dentro así que esperamos hasta que abriera, estaba molesta, esta malcriada me iba a oír… La puerta se abrió lentamente, pero nadie salio, Anju y yo cruzamos miradas y nos dispusimos a entrar, todo estaba oscuro por lo que busque rápido el interruptor para encender la luz, cuando esta ilumino la habitación, me quede a cuadros por lo que veían mis ojos.

- Hola chicas – Tsubasa se encontraba en pijama, despeinada pero lo que me dejo congelada fue ver sus ojos rojos y una sonrisa que dolía al verla - ¿cómo les fue en el viaje?

- Oh cielos – Anju fue la primera en reaccionar, se acercó a Tsubasa, tomo su mano y toco su mejilla - ¿qué te paso?

- ¿Eh? – dijo ella retrocediendo unos pasos – n-nada, s-solo… he estado cansada, si… eso – parecía buscar excusas que solo la evidenciaban más.

Me acerque a ella, desde hace mucho que no la veía así, realmente desde que era niña, algo me decía que Kousaka-san tenía algo que ver, después de todo, yo misma la había incitado a hacer algo durante estos días, Tsubasa no podría guardárselo mucho tiempo y a mi me preocupaba mucho encontrarla en este estado, necesitaba que lo dijera.

- ¿Paso algo con Kousaka-san? – me puse frente a ella obligándola a verme a los ojos, ella no contesto, no necesitaba que contestara – Eso supuse – la abrace, Tsubasa no opuso resistencia, estaba temblando.

- Y-yo… yo lo arruine – dijo en voz baja – lo arruine todo – su voz se quebraba haciendo que mi corazón se encogiera, lo único que pude hacer fue abrazarla más fuerte, Anju hizo lo mismo, Tsubasa comenzó a llorar en mi pecho, mi mejor amiga lloraba desconsoladamente, apretándome, gritando, temblando, no pude evitar que mis lágrimas salieran, era doloroso verla así…

Anju

- Vamos a quedarnos aquí esta noche – le ofrecí una taza de café a Erena – ella nos necesita.

Ella asintió mientras daba un sorbo al café, Tsubasa dormía en su habitación y Erena y yo nos encontrábamos en la sala, me senté al lado de ella y recargué mi cabeza en su hombro.

- Tú no tienes la culpa Erena – fue lo único que dije, ella no contesto, pero supe que me había entendido.

Mientras tomaba mi café con leche, pensaba en lo que nos había contado Tsubasa, lo que había pasado en casa de Kousaka, la forma en que huyo; me sentí mal por haber estado divirtiéndome mientras ella estaba pasando por todo esto, si tan solo hubiéramos estado aquí, podríamos haberla ayudado desde el principio, unas cuantas lagrimas bajaron por mis mejillas, traté de que no se notara.

- Tu tampoco tienes la culpa tontita – Erena me abrazo y me acerco a ella, su calor me brindo la calma que necesitaba, asentí, realmente era una tonta, ¿de que servía que estuviera llorando?, mi amiga me necesitaba, Erena y yo pensaríamos en algo.

Nico

Tomaba un desayuno ligero, hacía algún tiempo que no me podía dar el lujo de desayunar tranquilamente entre semana, era un día soleado, pero eso no me emocionaba, solo significaba que al menos no tendría que cuidar tanto la ropa que tenía que lavar, suspire sin alguna razón en particular y recorrí con la mirada mi departamento, era un espacio de una sola pieza con baño, era pequeño, pero era más que suficiente para mí, era algo viejo pero eso se compensaba con que el alquiler era algo que podía costearme fácilmente, realmente le daba gracias a Nozomi por ayudarme a encontrar este lugar.

Termine algunos quehaceres necesarios y me prepare para salir y me dirigí a un pequeño parque, que si bien no estaba cerca, si lo estaba de la casa de mi familia, llevaba la ropa casual que usaba en los entrenamientos de hace meses, me hacía sentir cómoda y un poco nostálgica pero era lo que normalmente acostumbraba usar cuando salía en mis pocos días libres.

- ¡Hermana! – escuche la voz de Cocoa llamándome, deje lo que estaba haciendo en el móvil y lo guarde.

- Hola Cocoa – salude con suavidad a mi hermana, que me veía con preocupación como de costumbre - ¿cómo has estado?

Cocoa corrió hacia a mi y me abrazo, yo la abrace brevemente, me hacía sentir mal todo lo que estaba haciéndole pasar a mi hermanita.

- Estoy bien – ella se separó de mi y me miro a los ojos, pero desvié la mirada a otro lugar - ¿tu como estas, como te ha ido en el trabajo?

- B-bien – mentí, trate de sonreírle a mi hermana – no hay nada que no pueda hacer.

Parecía que iba a decir algo, pero la interrumpí.

- Cocoa, otra vez necesito que me hagas un favor – busque en mi bolsa, saque el sobre y se lo puse a Cocoa entre sus manos, ella lo sostuvo y lo apretó levemente.

- Entiendo – dijo mi hermanita cabizbaja.

- Lo siento Cocoa – me agache y abrace a mi hermana – gracias.

Luego de terminar mis cosas pendientes regresé a casa y me acosté en el futon que no había levantado en la mañana, el cansancio acumulado empezó a hacerse notar y comenzaba a quedarme dormida cuando el sonido de una llamada me despertó de golpe.

- ¿Hola? – respondí de mala gana.

- Oh, Yazawa está enojada como de costumbre – una voz dijo en tono burlón - ¿en serio no puedes relajarte ni siquiera en tus días libres?

- Senpai, ¿qué sucede? – dije ignorando sus burlas.

- Nada – dijo secamente, dejo pasar unos momentos y continuo – me preguntaba si no ibas a necesitar un poco de eso ahora que no vas a ir a la empresa.

Sabia a lo que se refería, ciertamente ayer se terminó la cajetilla que me dio la última vez, yo no podía ir a comprar así que ella "me hacia el favor" de darme algunas cajas de vez en cuando a cambio de que hiciera parte de su trabajo en la oficina.

- Ven a mi casa si quieres – termino ella luego de mi afirmación.

Su departamento era muy parecido al mío, solo que estaba a una estación, toque a la puerta y escuche el sonido de bolsas moviéndose y latas cayendo.

- Aquí estas Yazawa – abrió la puerta, su cabello corto estaba hecho un desastre y llevaba un chándal color verde, se notaba que había dormido poco y un olor característico provenía del interior del departamento – en verdad eres una viciosa ¿eh?

- ¿Quién es la que está bebiendo a estas horas? – solté impaciente, no sabía como es que nos soportábamos.

- Me atrapaste – rio un poco y termino de abrir la puerta invitándome a entrar – bueno, entra.

De mala gana me metí al departamento, estaba desordenado, o más bien, había muchas bolsitas regadas por todos lados.

- Deberías de sacar la basura de vez en cuando – me sentía incomoda – está asqueroso.

- Esta bien así – dijo arrastrando un poco las palabras – de todas formas nadie viene a verme.

Ella regresaba con unas cajetillas en sus manos, me dio tres.

- Más que suficiente ¿no te parece? – regreso y se sentó al lado de la mesita – ahora acompáñame un rato.

- No voy a beber – dije con firmeza, ella abrió una lata de cerveza y dio un trago.

Sin embargo me acerque y me senté frente a ella, me miro un momento y sonrió con cierta tristeza, parecía que esto iba a durar un buen tiempo, mi senpai era una mujer excéntrica y era odiada por muchos en la empresa, yo la había ayudado varias veces que llego con resaca al trabajo por lo que en algún momento comenzamos a tener esta especie de relación, ella eventualmente me enseñó a fumar diciendo que era para que no estuviera tan estresada, también me había invitado a beber varias veces, pero eso definitivamente no me gustaba por lo que me había escapado en cada ocasión, sin duda era una mujer con problemas, problemas que empezaron a salir de su boca mientras seguía tomando, lloro, grito y se quejó hasta quedarse dormida, por lo que aproveche ese momento para regresar a casa.

Maki

- Madre – abrí la puerta y entre lentamente al estudio donde se encontraba mi madre leyendo un grueso libro, ella se volteo a verme y sonrió.

- ¿Qué pasa hija? – hizo una pausa y después agrego – parece ser algo importante.

- B-bueno… si – mi madre dejo el libro en la mesita y me invito a sentarme.

Estábamos prácticamente frente a frente, mi madre me veía con calma mientras mantenía una postura perfecta y sus manos reposaban en su regazo.

- V-veras… tengo una amiga… bueno, ella necesita ayuda, porque está trabajando… pero seguramente no gana mucho dinero… ella está ayudando a su familia… dejo de estudiar – en algún momento mi explicación paso a ser solo frases incoherentes que pasaban por mi mente, sentí las cálidas manos de mi madre posarse en mis tensas manos, paso algo de tiempo hasta que me calmara.

- Y tú quieres ayudarla – dijo entendiendo todo incluso antes de explicárselo correctamente.

Como siempre mi madre podía leerme como un libro abierto, me sonroje por la vergüenza y solo alcance a asentir, sabía que no podía hacer nada por mí misma y sabía que en principio mi madre me apoyaría.

- ¿Y bien? – mi madre dijo luego de haber profundizado un poco en el tema - ¿quién de tus amigas es la que necesita ayuda?

- E-es Nico, Yazawa Nico – conteste, pude notar como mi madre se dio cuenta del rubor que me cubría porque soltó una pequeña risita.

- ¿La chica de la que te quejabas todo el tiempo? – dijo como si tratara de molestarme, mi madre sabía todo de mí y yo no podía ocultarle nada, rayos, ¿y si se da cuenta de lo que siento por Nico?

Mi madre pareció tomar una resolución luego de ver mi reacción, se acercó a mí y acaricio mi cabeza con cariño.

- Esta bien hija, ayudemos a Yazawa-san – no pude ocultar mi alegría, sonreí como no lo había hecho hace tiempo y abrace a mi madre, luego me avergonzaría de eso, pero de momento, había podido dar el primer paso.

Tsubasa

"Ustedes no tienen la culpa chicas", pensé, me encontraba en mi habitación, Anju y Erena estaban en la sala y yo alcance a escuchar su conversación, suspire pesadamente, ¿qué clase de líder era?, se supone que yo debería de estar siempre un paso adelante, pero ahora no hago mas que preocupar a mis amigas; definitivamente esto no puede ser, tenía claro que no quería arruinar algo en lo que mis preciadas amigas y yo trabajamos duramente, tendría que lidiar con lo que había hecho y rendirme con ello, pero no podía defraudar a Anju y Erena por culpa de mis malas decisiones.

El consuelo que me habían dado me había servido para desahogarme, me sentía un poco mejor y sobre todo sentía el apoyo de ellas, no solo ellas pensarían en algo, yo también necesitaba corresponderles adecuadamente.

Me volví a acomodar para dormir con un poco más de paz luego de toda esta tormenta.

Erena

Me desperté rápidamente luego de sentir un dolor en mi costado, Anju es un ángel, pero a veces su manera de dormir es algo brusca, note un ruido en la cocina así que me levante y fui hacia allá, me encontré a Tsubasa preparándose un café.

- ¿Ya estas mejor? – pregunte a mi amiga.

- Me gustaría decirte que si Erena – me sonrió con pesar – pero necesito un poco más de tiempo – continuo mezclando el azúcar en su café – no le digas a Anju, estaré bien pronto.

- ¿Por qué no engañarme a mi también? – dije entendiendo lo que me quería expresar – ¿qué no importa que yo me preocupe? – ella sonrió levemente y se llevó su taza a la boca.

- De todas formas te darías cuenta – dio un buen sorbo – llevamos una vida juntas.

No podía negar eso; Tsubasa continuo tomando su café recargada en la cocineta mientras yo me acerque y empecé a prepárame un café, el aroma me había despertado un poco el hambre.

- ¿Qué piensas hacer? – pregunte, no queria lastimarla más, pero sabía que necesitaba tomar una decisión, Tsubasa podía dudar mucho, pero cuando expresaba alguna decisión, normalmente la respetaba hasta el final.

- Alejarme – dijo secamente, por reflejo hice una pequeña negación con la cabeza – una chica tan maravillosa como ella no se merece alguien como yo.

Mi preciada amiga había elegido castigarse a sí misma, ¿por qué tenía que ser así?, sabía que de momento no podía hacer nada, me mordí el labio con frustración, Tsubasa solo quería ser feliz con quien amaba, ¿por qué no podía serlo? ¡maldita sea!, me acerque a ella y la abrace fuertemente.

- ¿E-erena? –

No estás sola enana.

Maki

Estaba tan feliz de que había logrado el apoyo de mi madre que me encerré el resto del día en el estudio, compuse al menos tres melodías, después de tanto tiempo por fin podía tocar algo más alegre, llegaría el día en que podría gritar sinceramente mis sentimientos por Nico, pero antes que nada, quería que ella estuviera bien, por otro lado, Eli tenia razón, tal vez de momento lo mejor era no acercarse directamente, yo sabía que no estaba preparada y no quería lastimarla, pero al menos podía ayudar indirectamente a Nico, no importaba si nunca supiera que había sido yo, lo mas importante para mi era su bienestar, si podía darle aunque sea un poco de alegría, lo haría mil veces con gusto.


Hola! Traigo un nuevo capitulo un poco antes (normalmente salen los lunes), espero lo disfruten, como ya sabrán en estos dias se cumple el aniversario del Final Live, que marco el termino de las actividades de µ's, personalmente esto me recuerda la huella que dejaron en mi las musas asi como la alegria de haber conocido (aunque haya sido por accidente) su historia y haberlas acompañado hasta el final.

Susy Cullen: Gracias por tus comentarios cada capitulo, espero la historia siga siendo de tu agrado

Madeline y Yu: Gracias por leer, es genial que les este gustando la historia, por cierto, actualizo cada semana :)

En fin, agradesco su interes en esta historia y si quieren dejar comentarios son bienvenidos :D. Hasta la proxima actualización.