Me bañe lo más rápido que pude, no quería tener que hacer esperar a Haru. Todavía me sentía muy avergonzado de lo que había pasado. Me había orinado en los pantalones como si fuera un mocoso, como quería morir en estos momentos. Mi cabeza seguía tan metida en el aquel incidente que no me había dado cuenta que el jabón estaba en el piso, lo siguiente que supe fue que me había caído de trasero hacia el piso. Ya no quería más tragedias así que para disimular el ruido de la caída comencé a aplaudir y a cantar, sé que fue algo tonto pero ya no quería hacer el ridículo frente a Haruhiko.
La caída fue un poco fuerte pero no dejaría que arruinara mi cita. Salí del baño y fui a la cocina, vi que Haruhiko estaba sentado en una silla muy ocupado comiendo un montón de galletas, esa escena me dio mucha ternura porque el muy bobo las comía como si fuera un niño, primero tomaba una galleta y la separaba por la mitad, después lamia la crema de ambas tapas y por ultimo las volvía a juntar para comerlas de un solo bocado. No sé cómo alguien con una cara así podría ser tan tierno.
Desperté de esa escena de ensueño y sugerí que comenzáramos a hacer la cena.
-Espero que tengas ganas de comer pasta- dije
-No quiero eso- me dijo el muy desgraciado
Me quede sorprendido y asustado porque lo único que me salía muy bien era la pasta
-¿La pasta puede llevar carne el ella?- me preguntó
-Sí- dije con más entusiasmo ya que pensé que había cambiado de idea
-Tampoco quiero eso- me volvió a decir
-¿Entonces que rayos quieres?- le dije
-Galletas con leche
De verdad no quería iniciar una discusión por un tema tan tonto así que le sugerí que primeo hiciéramos la pasta y después comería todas las galletas con leche que quisiera. El aceptó.
Haruhiko podrá ser un niño rico pero hasta ellos saben concina miserable pasta, no veo cual es la gran ciencia de hervir un poco de espaguetis, quitarles el agua y agregar salsa. Todos estos pensamientos quedaron desmentidos desde el momento en el que me pregunto como se usaba una estufa.
-¿Qué nunca te has hecho de comer?- le pregunté
-Cuando era niño veía como mi mamá lo hacía pero desde que ella murió la comida llega hasta mí- me dijo sin ningún rastro de tristeza
Me quedo claro que no dejaría que Haruhiko se acercara a la estufa así que le di otra tarea mientras yo me ponía a hervir el agua.
-Mientras yo hago esto mientras tu ve rayando el queso- le dije
Me miro un poco extrañado y después me dijo: "dame una pluma."
A pesar que podría ser muy inteligente para los negocios era un estúpido idiota para la vida. Si en algún momento él quedara pobre no sé cómo sobreviviría.
Con el raya quesos, mi vida hermosa- le dije lo más paciente que pude y le di aquel artefacto.
Menos mal que pudo razonar en cómo usar aquel artefacto. Recordé que Akihiko también era un inútil en la cocina y en todo a lo que respecta mantenerse vivo.
Me sentí un poco asustado en dejar a Haru con un instrumento con filo, yo sabía que era muy poco el filo que tenía pero vale más prevenir que lamentar. Me di la vuelta para decirle a Haru que dejara eso y mejor me pasara los ingredientes y fue ahí cuando mis miedos se hicieron realidad, Haruhiko se había cortado un dedo con un raya quesos.
¿QUIEN DEMONIOS SE CORTA LOS DEDOS RAYANDO EL QUESO?
Salí disparado hacia el baño para tomar una bandita y curarle el dedo a mi niño. Cuando volví le limpié el dedo y le puse la bandita. No me aguante más y lo empecé a regañar. No podía creer que fuera tan inútil. Me concentre tanto en regañarlo que no note que él ya no me estaba mirando a mi sino que estaba mirando otra cosa. Esa acción me enojó más, estuve a punto de regañarlo más cuando él señalo detrás de mí. Desde hace unos momentos pude oler algo raro pero yo estaba enfocado haciendo otra cosa, cuando voltee a ver lo que estaba señalando me di cuenta que se me estaba quemando el espagueti. Aparentemente no agregué suficiente agua así que una parte de la pasta quedo afuera de la olla y la llama la alcanzo convirtiendo a mis espaguetis en una antorcha.
-¿Qué me decías?- me preguntó en tono sarcástico
- que si mejor preferías comer pizza- le dije derrotado.
-Nunca he comido pizza- Me dijo- papá nunca me dejo pedir comida rápida y cuando mis compañeros iban a lugares así nunca me invitaban.
Esto me puso triste por él, su padre le había quitado la infancia. No me extrañaría que tampoco lo dejara comer galletas y por eso las había estado devorando donde su padre no podría verlo.
-Entonces pediremos la pizza más deliciosa que exista y de postre te darte todas las galletas que puedas comer.
Al decir esto su cara de adulto se volvió una dulce y tierna carita de niño. No importaba como pero yo protegeré a Haruhiko contra todo lo malo y le daré toda la diversión que nunca tuvo.
Hoy descubrí a un niño perdido que se llama Haruhiko.
