weno, pos aquí está el noveno!

y como comentabamos en el anterior cap, en este conoceremos una faceta muy desconocida de los protas. cual será?

sin más preámbulos, os dejamos con la historia, y como siempre, las contestaciones a los reviews estarán al final del capítulo.

(no hace falta lo del disclaimer, no? si ya nos lo sabemos de memoria...)

y ahora...

9

Partido contra Ravenclaw

La mañana del partido contra Ravenclaw, Harry se despertó temprano, cuando los primeros rayos de sol se filtraron en su habitación, cerca de su almohada. Decidió no despertar a Ron todavía, porque era demasiado pronto, pero sí bajó a la sala común.

Al poco tiempo, cuando repasaba mentalmente las tácticas de juego mientras observaba las brasas de la chimenea, Ginny bajó y se encontró con Harry.

-Hola –saludó ella.

Harry le respondió con una pequeña sonrisa.

-¿Qué¿Estás nervioso? –preguntó Ginny, sentándose junto a él en el sofá.

-Un poco.

-No te preocupes, vamos a jugar bien.

Transcurrieron unos minutos en completo silencio, roto por Ron, quien bajó poco después.

-Buenos días –dijo con nerviosismo. Tras un breve silencio, propuso-¿Bajamos a desayunar?

Los tres amigos pasaron a través del retrato de la Señora Gorda y bajaron al Gran Comedor, en el que no había nadie, a excepción de Cho Chang, sentada en la mesa de Ravenclaw.

-He oído que es la nueva capitana del equipo de Ravenclaw –informó Ginny a la vez que se sentaban.

Poco después, Cho salió al exterior, sin apenas comer nada. A Harry le dio la impresión de que ella también estaba muy nerviosa. El comedor se fue llenando paulatinamente de gente y todos los Gryffindor daban ánimos al equipo de su casa.

-Voy al campo –dijo Harry a Ron, Ginny y Hermione, que había llegado poco antes.

Cuando se dirigía al campo de quidditch, se encontró con Cho.

-Hola –saludó Harry.

-Tú también eres capitán¿verdad? –preguntó Cho-. Yo estoy muy nerviosa.

-Yo también –confesó Harry sonriendo-. Pero seguro que lo haremos lo mejor que podamos.

-Sí.

Ambos se quedaron callados, observando el suelo, como si se tratase de algo realmente interesante, hasta que Cho dijo que tenía que ir a prepararse para el partido y se marchó. Harry entró en el vestuario de Gryffindor y comenzó a ponerse la túnica roja de quidditch. Instantes después, llegaron Ron y Ginny, seguidos por Katie. A continuación, entraron Jack Sloper y Andrew Kirke y por último, Daijhiro Yioko.

-Este es el primer partido de la temporada –comenzó Harry cuando todos estuvieron preparados-, y mi primer partido como capitán. Hemos entrenado duro y somos un buen equipo. La mitad de los jugadores de Ravenclaw son nuevos y no creo que vayamos a tener dificultades.

-Claro que no, Harry –dijo Ron. Harry sintió mayor confianza tras el comentario de su amigo.

-Entonces... ¡Salgamos al campo y démosles una paliza a esos Ravenclaw!

-¡Aquí vienen los estupendos jugadores de Gryffindor! –anunció Dean, que había tomado el relevo de Lee Jordan en todos los aspectos-. ¡Los cazadores Bell, Weasley y Yioko, los golpeadores Sloper y Kirke, el guardián Weasley y el buscador y capitán Potter!

La grada de Gryffindor rugió cuando su equipo salió al campo. Estaba nublado y caía una fina lluvia, nada molesta para jugar.

-¡Y en el equipo de Ravenclaw, los cazadores Bradley, Quirke y Corner, los golpeadores Goldstein y Williams, la guardiana Marsh y la buscadora y capitana Chang!

Los catorce jugadores se reunieron en el centro del campo con la señora Hooch:

-Capitanes, dense la mano –dijo. Harry y Cho se adelantaron y se estrecharon la mano. Harry pudo sentir como temblaba la chica-. Al sonido del silbato, despegad.

Se oyó un fuerte pitido y todos se elevaron en sus escobas. Harry vio por el rabillo del ojo a Ron dirigiéndose hacia los aros de gol.

-¡Bell se hace con la quaffle! –gritó Dean-. Se la pasa a Yioko, el nuevo jugador de Gryffindor, que se la pasa a Weasley. Se acerca a la guardiana Marsh... Vamos Ginny... ¡Lanza y marca!

Ginny había apuntado el primer tanto para Gryffindor, y Harry daba vueltas buscando la snitch. Cho le seguía de cerca y parecía que no se iba a despegar de la cola de su escoba.

-¡Y Goldstein lanza una bludger hacia Potter, pero le da a Chang de pleno¡Mala suerte, chica! –Harry había visto en el último momento la bludger que iba hacia él y había hecho descender su escoba rápidamente. Cho había sido demasiado lenta y la pelota había chocado contra su hombro-. Corner con la quaffle, se la quita Weasley, pero una bludger de Williams le hace soltarla. Corner otra vez... se la pasa a Bradley, esquiva la bludger de Sloper, va hacia los aros... ¡Ron la ha parado¡Fastídiate, Bradley!

-¡Thomas, se lo advierto: no siga el ejemplo del señor Jordan! –amenazó la profesora McGonagall, que siempre vigilaba a los comentaristas.

-Lo siento, profesora. Weasley devuelve la pelota al campo y la recoge su hermana, Ginny. Ni Potter ni Chang parecen haber visto la snitch todavía –Harry se había pasado todo el partido buscando la pequeña pelota dorada, al igual que Cho tras él, pero ninguno de los dos la había divisado aún-. Yioko con la quaffle. ¡Le ha dado la bludger enviada por Goldstein! Pero él sigue adelante, no como Goldstein. ¡Así se hace Kirke! –Goldstein había bateado una bludger hacia Yioko y en pago había recibido la otra bludger de Kirke, por lo que Goldstein se había lesionado levemente la muñeca y tuvo que bajar de la escoba.

El juego continuó adelante, llegando los marcadores a cincuenta a treinta a favor de Gryffindor. Cho había dejado de seguir a Harry e intentaba encontrar la snitch a la desesperada. En un instante en el que estaba mirando a la chica, Harry vio la pelota a un metro de ella. Si iba hacia allí, Cho se daría cuenta y la capturaría, así que Harry intentó llevar a cabo otra estrategia. Se lanzó en picado hacia el suelo, como si hubiera visto la snitch, y, como esperaba, Cho le imitó. Iban a la par y a pocos metros del suelo, cuando Harry enderezó su escoba y se lanzó hacia arriba a por la snitch. Demasiado tarde, Cho comprendió que la había engañado, pero ya no alcanzaría a Harry.

La snitch, que había estado quieta, comenzó a revolotear, pero no lo suficientemente rápido como para que Harry no la atrapara.

-¡Sí¡Potter ha cogido la snitch! –gritó Dean desde las gradas-. ¡Ha engañado a Chang con el Amago de Wronski y la muy tonta se lo ha creído!

-¡Thomas! –Dean se alejó de la profesora McGonagall con el megáfono mágico en las manos.

-¡Y el partido acaba con doscientos puntos contra treinta¡Menuda paliza les hemos dado...!

-¡Thomas¡Ya basta!

La marea que formaban los alumnos de Gryffindor se puso en pie cuando Harry se elevó con la snitch en la mano. La señora Hooch hizo sonar el silbato para dar por terminado el partido y Harry aterrizó limpiamente en el suelo para reunirse con el resto del equipo. Vio que Ron se acercaba por los aires tan emocionado que cuando llegó al suelo y desmontó de su escoba trastabilló empujando a Katie y ambos terminaron en el suelo.

-¡Genial, Harry! –le felicitó Ron, todavía sentado en el césped y con la sonrisa más feliz del mundo en la cara.

Algunos alumnos saltaron al terreno de juego y se acercaron a ellos para felicitarlos. Entretanto, Dean seguía pregonando el resultado del partido a los cuatro vientos:

-¡GRYFFINDOR HA GANADO! –berreaba una y otra vez-. ¡QUÉ MAGNÍFICA JUGADA LA DE POTTER, QUE HA ATRAPADO LA SNITCH SIN DARLE LA OPORTUNIDAD A CHANG NI SIQUIERA DE PARPADEAR¡ESTÁ CLARO QUE GRYFFINDOR TIENE UN EQUIPO INSUPERABLE¡HARRY ESTÁ HACIENDO UN BUEN TRABAJO COMO CAPITÁN Y...!

Hermione se les acercó sonriendo, junto a Neville. Ella llevaba la bufanda con los colores de Gryffindor entre las manos, y la agitaba en el aire, emocionada. Cuando logró llegar hasta Harry y Ron a base de apretujarse entre la gente, estaba colorada y radiante. Ninguno de los dos recordaba haberla visto tan contenta en un partido de quidditch.

-Habéis estado estupendos –les aseguró con vehemencia-, los dos. En serio. Habéis jugado muy bien.

Ron se aproximó a ella, mientras Neville felicitaba a Harry, y le dijo al oído:

-Debe ser porque ayer entrené muy duro.

Hermione le miró con una sonrisa radiante.

De repente, una figura que destacaba entre todos aquellos estudiantes vestidos de rojo y dorado se les acercó. Era Luna, ataviada con la bufanda, los guantes y el gorro de lana, todo azul, para animar al equipo de su casa. Al verla, Harry no pudo evitar preguntarse si la chica no se habría fabricado un sombrero con un águila, recordando el tocado que había lucido el año anterior para animar a Gryffindor.

-¡Enhorabuena! –le dijo Luna a Ginny.

-Pero... yo pensaba que tú apoyarías a Ravenclaw –se asombró su amiga.

-Sí, claro. Es una pena que no hayamos ganado, pero vosotros habéis jugado muy bien –Luna miró de reojo el lugar en el que se encontraban Ron y Hermione-. Bueno, me tengo que ir¡adiós! –se despidió. Y, al pasar junto a Ron, añadió-: Has jugado muy bien, Ronald. Has parado casi todos esos... balones.

-Te refieres a las quaffles –apuntó Ron con una sonrisa.

-Sí... esos, las quaffles o como se llamen –aceptó Luna sonriendo a su vez. Dio media vuelta y se dirigió al castillo con paso rápido.

Poco a poco el campo de quidditch fue vaciándose a medida que los espectadores volvían al colegio para cenar. Hermione decidió esperarles para ir juntos al Gran Comedor, así que se sentó en las gradas mientras los jugadores iban a los vestuarios. La primera en salir fue Ginny, que se acercó a ella y se sentó a su lado pasándose los dedos por el cabello aún húmedo.

-¡Uf! –exclamó-. No ha estado nada mal el partido¿verdad?

Hermione asintió con la cabeza:

-Ha estado muy bien. Era tu estreno como cazadora¿no?

-Sí. En realidad estaba muy nerviosa, pero Katie lleva muchos años jugando en ese puesto y nos ha dado muchos consejos a Daijhiro y a mí. Además –añadió Ginny con modestia-, Harry es mejor buscador que yo, me alegro de que le hayan dejado volver al equipo, lo del año pasado fue una vergüenza.

-Estaba muy nervioso por ser el nuevo capitán del equipo, aunque tratara de ocultarlo.

Ginny soltó una risita:

-¡Ya lo creo que estaba nervioso! Katie me ha dicho que Harry parecía Oliver Wood cuando nos ha soltado el discursito. Ha empezado diciéndonos que estuviéramos tranquilos, que este equipo es uno de los mejores que ha habido en Hogwarts y al final hemos sido nosotros los que hemos tenido que tranquilizarle a él, porque no se callaba y casi llegamos tarde al partido. Y –la chica soltó una carcajada-, Ron ha tenido que llevarle la escoba porque ¡se le había olvidado en los vestuarios!

Las dos se rieron con ganas hasta que Hermione comentó pensativa:

-Ron también ha mejorado mucho, creo que ha ganado seguridad.

-Hmm... –asintió Ginny moviendo afirmativamente la cabeza-. Si quieres mi opinión, creo que le daba un poco de miedo quedar en ridículo delante de Fred y George, ya sabes como son. Y además, tenía que soportar aquella estúpida canción de los Slytherin...

Se calló al ver que Harry y Ron se acercaban a ellas comentando algunas de las jugadas del partido.

-...y ¿viste cuando Jack casi tira a Cho de la escoba? Un poco más y se... –decía Ron emocionado a la vez que golpeaba la palma de su mano con el puño contrario.

-¿Qué os parece si vamos al Gran Comedor? –se apresuró a interrumpirlos Hermione.

Ron la miró como si hubiese hecho la mejor propuesta del siglo:

-Tienes razón, me muero de hambre.

Cuando entraron en el Gran Comedor, algunos de sus compañeros de Gryffindor les felicitaron a gritos.

-¡Eh, Harry! –exclamó Colin Creevey-. ¡Buen partido!

-Gracias, Colin –le contestó Harry con una sonrisa.

Aquel día, Ginny se sentó con ellos para cenar, y no pudo evitar mirar atónita a su hermano al ver como éste llenaba su plato de salchichas y puré de patatas.

-Pero... Ron, si te comes todo eso, vomitarás…

El chico tragó con dificultad lo que tenía en la boca y respondió:

-Ya os he dicho que el quidditch abre el apetito.

Sorprendentemente, la mesa de Gryffindor se vació a gran velocidad.

-¿Adónde va todo al mundo? –comentó Hermione sorprendida.

Harry también estaba extrañado, pero se encogió de hombros. De repente, Seamus se les acercó y les preguntó:

-¿Vais a subir a la sala común después de cenar?

-Eh... sí, supongo. ¿Por qué lo dices?

Seamus únicamente sonrío y tras darles un golpecito en el hombro a Ron y Harry se dirigió a la salida del Gran Comedor. Estaba a punto de atravesar la puerta cuando se giró y les gritó:

-No faltéis¿de acuerdo? –y desapareció.

Los cuatro se miraron.

-¿Que no faltemos¿A qué? –Ron les observó como esperando una explicación.

-No lo sé –murmuró Hermione con el ceño ligeramente fruncido.

Cuando terminaron de cenar y abandonaron el comedor, se fijaron en que mientras las mesas de las otras casas estaban medio llenas, en la de Gryffindor sólo quedaban unos pocos alumnos de primero y segundo. Subieron los cuatro juntos hasta el retrato de la Señora Gorda.

-Hocicorto Sueco –dijo Ginny mientras la retratada les miraba como si al entrar en la sala común fueran a cometer algún delito.

-Creo que me voy a ir a dormir, después del partido estoy agot... –Ron se interrumpió al entrar en la sala común y se quedó con la boca y los ojos muy abiertos, como un pez fuera del agua. La casa Gryffindor al completo estaba allí. Habían apartado los sillones del centro y en su lugar había varias mesas juntas con platos repletos de galletas y chucherías que tenían toda la pinta de ser de Honeydukes, y con tantas botellas de cerveza de mantequilla, que Harry pensó que debían de haber saqueado Las Tres Escobas. Además, toda la sala estaba decorada con escarapelas de los colores de Gryffindor.

De algún lugar desconocido llegaba el sonido de música. Harry supuso que debían haber hecho un conjuro musical o algo parecido, porque los equipos de música muggles no funcionaban en Hogwarts.

-¡Caramba! –exclamó Ron alucinado.

Hermione se apresuró a cerrar el panel para que el alboroto no se oyese fuera de la torre de Gryffindor.

-Pero... ¿qué es esto? –murmuró observando a su alrededor completamente perpleja.

-Mmm... Hermione, a "esto" se le llama fiesta –contestó Ron con ironía.

-No seas bobo, ya sé que es una fiesta. Me refería a si está autorizada por algún profesor o...

Seamus se les acercó corriendo entre la gente:

-¿No es estupendo¡Hemos conseguido organizarlo en un tiempo récord! Lo hemos comprado todo de contrabando en el mercado negro, negociando con unos de séptimo de Ravenclaw. Un tal Eddie Carmichael... el tío tiene un negocio montado con esto de las fiestas clandestinas.

-¡Genial! –exclamaron al unísono Harry y Ron.

-De genial no tiene nada –replicó Hermione con altivez-. ¡Si algún profesor nos pilla con todo esto, nos va a caer una buena!

-Oh, vamos, Hermione... –trató de disuadirla Ron.

-Y tú, Ron, deberías respetar un poco más las normas, que para algo eres prefecto.

Ron enrojeció.

-Que sea prefecto no significa que no pueda divertirme.

Pero Hermione continuaba mirándolos de forma acusadora, por lo que Seamus intervino con una sonrisa apaciguadora.

-Hermione, venga, ha sido el primer partido de la temporada y el curso está siendo un aburrimiento –el chico intensificó la sonrisa-. Además, los jugadores se merecen una recompensa por haber ganado –la miró inquisitivamente-¿Vas a chivarte?

Hermione pareció ofenderse:

-Yo no soy una soplona.

-¿Entonces? –insistió Harry. Los tres muchachos la miraron esperando que se decidiera.

-Vale, de acuerdo –accedió Hermione, haciendo un gesto de derrota con los brazos-. Pero quiero que dejéis todo impecable… ¿me oís? No quiero que esto suponga trabajo extra para los elfos domésticos.

Durante las siguientes horas, la sala común estuvo muy animada, pero a partir de la una de la madrugada, algunos de los alumnos más jóvenes abandonaron la fiesta y se fueron a dormir.

Harry estaba sentado en una mesa con Ron, Hermione y el resto de los chicos y chicas de sexto curso. Seamus parecía empeñado en repetir una de las paradas de Ron durante el partido, por lo que había embrujado un perchero y, fingiendo que éste era la escoba, corría por la sala imitando el sonido de lo que parecía un bólido de carreras.

En ese momento, Dean sacó una especie de petaca pequeña del bolsillo de su túnica y la agitó ante los ojos de Harry y Ron, haciendo que estos dejaran de mirar a Seamus, que en aquel momento saltaba de un sillón a otro enarbolando el perchero y atrayendo las miradas sorprendidas de unos alumnos de séptimo. A Harry, la petaca le recordaba a la que utilizaba el falso Moody para llevar su poción multijugos.

-¿Qué es eso? –preguntó Harry con curiosidad.

-Esto –dijo Dean haciendo un gesto teatral como si estuviera presentando un producto de la teletienda- es whisky de fuego. Y esto otro –añadió sacando otra petaca similar- es hidromiel.

-¿De dónde las has sacado? –Ron miró a Dean con asombro.

-Alto secreto –contestó el chico sonriente-. Pero si algún día necesitáis algo de esto, no tenéis más que pedírmelo.

-Bueno –Harry observó las botellas con escepticismo-, tampoco te emociones demasiado¿no? Quiero decir que, bueno, no son lo que se dice botellas grandes…

Dean les miró con suficiencia:

-Pero que inocente eres, Harry... Aunque parezca que son simples petacas, en realidad son especiales, porque cada una de ellas puede llegar a contener hasta tres litros. Las venden tus hermanos en su tienda –terminó dirigiéndose a Ron.

-Ah¿sí? –el pelirrojo arrugó la nariz-. Pues como mi madre se entere de que venden alcohol, les va a...

-¡No, no, no! –se apresuró a aclarar Dean-. ¡Ellos venden las botellas vacías!

-Me parece que Seamus ya le ha echado mano al whisky –Harry siguió con la mirada a Seamus, que en aquel momento trataba de convencer a Lavender para que se montara con él en el perchero.

-Sí, bueno, creo que se ha pasado un poco... –Dean dejó de observar a Seamus-. En fin... ¿qué¿Os apetece probar? –les preguntó, ofreciéndoles las bebidas.

Los dos amigos intercambiaron una mirada cómplice y Ron, con una sonrisa traviesa, alargó el brazo para coger el whisky de fuego. Se llevó a la boca la botella y apenas había bebido dos sorbos cuando una voz lo sobresalto:

-¡Ron¿Qué haces? –el grito de Hermione hizo que el pobre muchacho se atragantara y empezara a toser-. ¡No puedes beber eso, son bebidas alcohólicas!

-Hermione, no eres su madre –protestó Dean dándole unas palmaditas a Ron en la espalda para que se le pasara el ataque de tos. Le quitó la botella de entre las manos a Ron y se la pasó a Harry, que, tras mirar a modo de disculpa a Hermione, le dio un trago. Ella levantó la barbilla dignamente y con gesto de indiferencia continuó hablando con Neville.

En cuanto el whisky de fuego pasó por su garganta, Harry sintió que ésta le ardía al mismo tiempo que le cosquilleaba. Tragó saliva con esfuerzo: después de unos segundos el calor de la garganta se había expandido hasta la boca, dejándole un sabor y un aroma que no supo identificar. Entre tanto, Ron había dejado de toser.

-Está bueno –concluyó Harry.

-Hmm, ya lo creo –coincidió Ron relamiéndose-. Es como un calorcillo que se extiende por todo el cuerpo...

-Sí, pero no te lo puedes beber como si fuera agua –advirtió Dean-, o la cabeza te dará más vueltas que una peonza.

-Creo que sabremos controlar –murmuró Ron, antes de beber otro trago.

Durante la siguiente media hora continuaron charlando y vaciando las botellas, aunque tal y como Dean había dicho, éstas no parecían tener fin. Cuando Neville se decidió a probar el whisky de fuego, se puso muy rojo y los ojos se le llenaron de lagrimas.

-¡Uff! –resopló mientras abría la boca para tomar aire con avidez-. Abrasa...

Harry soltó una risita tonta. Se sentía más seguro y curiosamente ingenioso, aunque ni siquiera pensaba muy bien lo que decía y soltaba lo primero que le pasaba por la cabeza.

Vio que Hermione se acercaba a Ron e intentaba quitarle de las manos un vaso lleno de hidromiel.

-Déjalo ya, Ron –le decía ella-. Ya has bebido bastante, dame ese vaso.

-Estate quieta –protestó Ron, agarrándola por la muñeca para detenerla-. Hermione, esto es una fiesta, reláaaajate –la hizo sentarse a su lado-. Olvídate de que eres prefecta y disfruta –Ron le sonrió con una expresión que intentaba resultar seductora en el rostro.

-Vale, Ron, estás borracho, vete a dormir –Hermione le miró fijamente, dividida entre la exasperación y la diversión.

-¿Lo ves? –exclamó Ron elevando los brazos para dar más énfasis a sus palabras-. Te preocupas demasiado –agitó el dedo delante de la cara de ella como si la estuviera regañando-. Si no le dieras tanta importancia a las normas y estuvieras más con la gente, seguro que tendrías más amigos.

La sonrisa desapareció de golpe del rostro de Hermione y le observó durante unos instantes en silencio, con expresión dolida. Se levantó del sofá en el que estaban sentados para irse directamente a su dormitorio; pero la aturdida mente de Ron pareció reaccionar a tiempo y agarrando a la chica de la mano la hizo regresar a su lado.

-Lo siento, no quería decir que tú... vamos, que yo me refería a... –Ron estaba confundido. A pesar de tener la mente completamente embotada, algo le decía que Hermione seguía sintiéndose bastante herida por el comentario y soltó a bocajarro-: En realidad, creo que eres una gran amiga –la expresión de la chica pareció ablandarse y Ron se envalentonó-. Me parece que eres una chica increíble. Y aunque siempre estemos discutiendo, en el fondo yo... bueno, tú... Lo que quiero decir es que creo que te... que me...

Un fuerte estrépito hizo que Hermione se girara sobresaltada. En el otro extremo de la sala común, Seamus miraba compungido el perchero roto que tenía entre las manos. Lavender estaba furiosa:

-¡Te lo dije, Seamus¡Te dije que me dejaras tranquila!

Hermione suspiró y volvió a girarse hacia Ron, que permanecía en silencio.

-Perdona, Ron¿qué decías sobre...?

Se interrumpió al ver que Ron se había quedado dormido con la cabeza colgando hacia atrás y la boca entreabierta.

-Lo que hay que ver... –murmuró molesta, poniéndose en pie. Echó un vistazo a su alrededor y vio a Harry en un rincón de la sala común intentando ayudar a Seamus a arreglar el perchero roto, aunque lo único que conseguían los dos chicos era lanzar chispas por la punta de la varita y, en el caso de Seamus, provocar una pequeña explosión que llenó de humo la estancia y sobresaltó a todos excepto a Ron, obviamente.

Con un suspiro de resignación, Hermione se dirigió a las escaleras que conducían hasta su habitación.

Entretanto, Harry había dejado a Seamus reparando el perchero con celo mágico y se acercaba a Ginny, que estaba sentada en un sofá, sola. Se quedó embobado observando como la chica abría una botella de zumo de calabaza, por lo que tropezó con la esquina de una enorme alfombra en la que no había reparado y cayó de bruces al suelo.

Sólo supo que se hallaba tendido sobre la alfombra al sentir el roce de la lana en la mejilla y al ver unas piernas enfundadas en unos vaqueros arrodilladas junto a él.

-Harry¿estas bien? –preguntó una voz femenina.

El muchacho se incorporó hasta quedar sentado y tardó un poco en darse cuenta de que aquella mancha rojiza que había frente a él era la cabeza de Ginny.

-...j..jsií... –gruñó pasándose la mano por la nuca.

-Anda, ven, siéntate aquí... –la chica le ayudó, hasta que Harry llegó al sofá y ella se sentó a su lado-. Tal vez deberías ir a descansar.

Harry esbozó una sonrisa un poco boba y, sin hacer caso a lo que Ginny acababa de decirle, contestó:

-Has jugado muy bien esta tarde.

A Ginny se le escapó una sonrisa y cogió de una mesa que había junto a ella el vaso de zumo de calabaza.

-En serio –continuó Harry-, el equipo ha estado genial. Hemos hecho las jugadas tal y como las habíamos practicado.

-Sí, bueno, excepto cuando Jack me lanzó una bludger –comentó la chica removiendo su bebida con una pajita azul.

-¡¿Qué te lanzó una bludger?! –Harry parecía indignado-. Pero... ¿qué se ha creído¿Quieres que hable con él?

-Harry, sólo fue un error. ¡No lo hizo a propósito! –Ginny parecía sorprendida por la reacción de su amigo.

-¡Ah, bueno, vale! Si tu dices que fue una equivocación... Es que no quiero que lesionen a mi mejor cazadora –añadió Harry con voz melosa.

-¿A "tu" mejor cazadora? –Ginny enarcó las cejas y no pudo evitar una mueca de disgusto.

-Claro –murmuró Harry con naturalidad-. Lo que importa es que no te ha pasado nada. ¿Te he dicho ya que has jugado muy bien esta tarde?

-Sí, ya me lo has dicho –afirmó la chica, que miraba hacia la otra punta de la sala-. Perdona, Harry, creo que será mejor que vaya a decirle a Dean que deje de comer galletas de canario o se quedará convertido en pájaro de por vida –Ginny se levantó del sofá, pero volvió a girarse hacia Harry con un amago de sonrisa en los labios-: Ah, Harry, un consejo: no vuelvas a beber tanto whisky de fuego¿de acuerdo?

El chico asintió vigorosamente con la cabeza y la observó alejarse.

Harry se despertó en medio de una oscuridad total. Sin embargo, poco a poco, fue distinguiendo unos rayos de luz que atravesaban las cortinas del dosel de su cama. Se incorporó y descorrió las cortinas, pero la claridad le golpeó en los ojos de tal modo que soltó un gruñido similar al de un troll.

Cuando pudo abrir del todo los ojos, distinguió en la cama de al lado a Ron.

-Buenos días –murmuró Harry sentándose en el borde de la cama.

-¿Buenos días¿Estás de broma? Mi cabeza... –gimió Ron, que estaba tumbado en la cama sin deshacer, todavía vestido con la ropa del día anterior.

Al cabo de unos minutos, Ron se levantó y se metió en el baño. Desde la cama, Harry oyó que su amigo abría el grifo del lavabo y después un extraño chapoteo, como si Ron hubiera metido la cabeza en un cubo de agua.

Harry iba a levantarse para ver qué hacia Ron cuando la puerta de la habitación se abrió un poco, lentamente, y Neville asomó la cabeza. Al ver a Harry se giró y le dijo algo a alguien que debía estar esperando en las escaleras.

Finalmente, Neville entró en el dormitorio y cerró la puerta cuidadosamente.

-Por fin te has despertado –Neville miró a su alrededor-. Aunque eres el único.

Por primera vez, Harry se fijó en el resto de las camas de la habitación. En una de ellas se veía a Seamus completamente dormido. En la otra, oculta por el dosel, sólo un pie descalzo que asomaba entre las cortinas revelaba que Dean seguía durmiendo.

-Ron está en el baño, creo que... –Harry se interrumpió al ver que el aludido había vuelto con el pelo completamente empapado y goteando en el jersey.

-¿Qué haces? –preguntó sorprendido Neville pensando que tal vez Ron había intentado darse una ducha con la ropa puesta.

-Intentaba despejarme –dijo Ron mientras una gota de agua le recorría la nariz-. Pero creo que no ha servido de nada.

-Hermione os está esperando abajo –informó Neville-. Dice que os deis prisa, sobre todo tú, Ron.

El pelirrojo le miró a la vez que desabrochaba los botones de su camisa:

-¿Yo¿Por qué?

-Porque dentro de un cuarto de hora tenéis una reunión de prefectos –le recordó Neville.

-¡Mierda¡Lo había olvidado! –como si de repente le hubieran dado cuerda, Ron se vistió en dos minutos, hizo la cama en otros dos arrebujando las sabanas y las mantas-. Nos vemos en la comida –se despidió antes de echar a correr para salir por la puerta. Empezó a bajar las escaleras, pero a medio camino tuvo que aminorar el paso porque con cada escalón que bajaba sentía que la cabeza le estallaba.

En la sala común, Hermione le esperaba con impaciencia.

-¿Sabes qué hora es? –le imprecó.

-Hola a ti también –susurró Ron.

-Vamos, llegamos tarde.

-Ya sé que llegamos tarde, y ¿te importaría hablar más bajo, por favor? –pidió Ron.

Hermione le miró atentamente mientras atravesaban el retrato, pero se abstuvo a hacer comentarios.

Entretanto, en el dormitorio, Harry se había duchado y ahora se vestía mientras Neville, tumbado en su cama tranquilamente, le contaba lo que había pasado en la fiesta, que Harry a duras penas podía recordar.

-...y creo que eso es todo. Más o menos eran las cinco cuando Ginny consiguió convenceros de que fuerais a dormir.

-¿Que Ginny nos tuvo que convencer? –Harry intentó hacer memoria.

-Sí, y se pasó un buen rato intentando despertar a Ron, que se quedó dormido como un ceporro –Neville esbozó una sonrisa-. Hermione fue a acostarse bastante molesta.

En aquel momento, Seamus se incorporaba despacio en su cama, bostezando como un oso perezoso. Harry y Neville le miraron con curiosidad. Si a Harry le dolía la cabeza, no quería ni imaginar como se sentiría Seamus.

-¿Qué tal? –preguntó Neville al ver que su compañero se sujetaba la cabeza con las manos.

-Fatal –confesó Seamus después de conseguir enfocar con la mirada a los otros dos-. No sé por qué pero me he pasado toda la noche soñando con percheros. ¡Qué pesadilla! –Seamus observó la habitación-. Dean sigue dormido –murmuró como si pensara en alto-. ¿Y Ron¿Sigue por ahí de juerga?

-Tenía que ir a una reunión de prefectos –le informó Harry.

-¿Una reunión de prefectos? –el chico rubio se echó a reír-. ¿Y puede tenerse en pie? Bueno –apartando de una patada las sabanas y las mantas, se puso en pie-¿vamos a desayunar?

Harry le contempló atónito¿cómo podía tener Seamus ganas de comer? Él sentía que si ingería un solo átomo de comida echaría por la boca todo lo que llevaba dentro.

-Ya son las doce y media, tendrás que esperar a la comida.

El interpelado puso cara de disgusto.

-¿Las doce y media¿Ya? –de repente, como si hubiera recordado algo, Seamus le preguntó a Neville-. ¿Y tú qué tal te encuentras?

-Yo no bebí –contestó Neville con determinación-. Probé el whisky y no me gustó. Luego sólo bebí unos sorbos de hidromiel. Estuve casi todo el tiempo con las chicas y al final me tocó ayudaros a subir las escaleras hasta aquí.

Seamus sonrío de lado con una mueca enigmática.

-Todo el rato con las chicas¿eh? Si al final va a resultar que eres el más listo...

-¿El más listo¿Qué insinúas? –el semblante de Neville se había tornado serio y su voz denotaba dureza. Harry le miró con sorpresa. Seamus también parecía asombrado.

-Nada, Neville, yo sólo quería decir...

-Ya sé lo que querías decir –le interrumpió Neville secamente-. ¿Qué pasa¿Crees que por emborracharte como un idiota eres mejor que yo?

-Oye, que yo no he dicho eso –protestó Seamus molesto.

-No hace falta que te expliques –Neville se levantó y salió de la habitación dando un portazo que hizo que a Harry le retumbara la cabeza.

Seamus se quedó boquiabierto, contemplando la puerta cerrada. Despacio, se volvió hacia Harry:

-Pero ¡¿qué demonios...?! –dejó la frase incompleta a la vez que negaba con la cabeza, estupefacto.

-No lo sé –Harry se encogió de hombros.

Desde la cama de Dean se escuchó una voz ahogada:

-¿Se puede saber quién es listo que anda pegando portazos¡Así no hay quien duerma!

Seamus amagó una sonrisa:

-Levántate, Dean, dentro de poco tendremos que bajar a comer.

Perezosamente, Dean se levantó y fue directamente al baño. Cuando los tres bajaron a la sala común, no había mucha gente. Ni rastro de Neville, ni tampoco de Hermione y Ron. De modo que Harry estuvo con sus dos compañeros jugando a los gobstones.

Cuando el reloj de Hogwarts dio la una y media, Harry acompañó a Dean y Seamus al Gran comedor y allí se encontró con Ron y Hermione, como no, con cara de mal humor. Harry se sentó enfrente de ellos sin muchas ganas de escuchar a una Hermione chillona y enfadada. Según lo que le había dicho Neville por la mañana, la noche anterior la chica se había marchado algo irritada y tal vez la reunión no hubiera ido bien.

-Vaya, por fin amaneces –le saludó ella con, como bien pudo notar Harry, bastante acidez.

-¿Qué tal la reunión? –les preguntó a la vez que acercaba una sopera a su plato.

Ron, con la boca llena de guiso, soltó algo parecido a un gruñido. Hermione no contestó. Estaba claro que la reunión no había transcurrido como debiera.

Decidió dejar a un lado el tema y se disponía a llevarse la cuchara a la boca cuando su amiga habló:

-Ha sido vergonzoso. Tu amigo –sin duda se refería a Ron- ha estado echando cabezaditas todo el tiempo. Le ha faltado esto –Hermione mostró un espacio muy pequeño entre el dedo pulgar y el índice- para ponerse a roncar. Qué bochorno…

-Ya te he dicho que no me he dado cuenta –intervino Ron-. Además ha sido peor lo de Edward Smith, el de séptimo, que se ha tambaleado cuando ha ido a dejar su voto. Y, habla más bajo¿quieres?

-Ya, ahora te duele la cabeza¿verdad? Pues te aguantas, haberlo pensado anoche –Hermione se giró y clavó la vista en los ojos de Harry-. ¿A ti también te duele la cabeza?

Harry no contestó, sin saber qué decir: claro que le dolía la cabeza, y cada vez más a medida que Hermione hablaba, pero no iba a decírselo a ella.

-Y que sepas –continuo la chica- que yo no defiendo a Edward Smith, porque él también daba vergüenza ajena. Es alucinante que el único chico de sexto y séptimo de Gryffindor con sentido común sea Neville. No quiero ni pensar en lo que nos dirá la profesora McGonagall a los prefectos de Gryffindor, pero no parecía muy contenta...

-Hermione –susurró Ron hastiado. Harry comprendió que posiblemente ya habrían mantenido aquella conversación antes a lo largo de aquella mañana. A Harry aquellas discusiones le recordaban a las de un matrimonio mal avenido. Como si estuviera en el cine comiendo palomitas, se dispuso a engullir su comida observando a sus amigos, que eran como los actores de una telenovela-, ya te lo he dicho mil veces: era una fiesta –silabeó Ron. Levantó las palmas de las manos hacia arriba y repitió-: Sólo una fiesta. ¿Por qué no intentas...?

-¿Divertirme? –interrumpió Hermione furiosa-. ¿Te refieres a que tal vez yo también debería haber bebido para... hacer amigos¿No es eso lo que piensas¿Que hago demasiado caso a las normas y que no sé divertirme?

Ron la miraba boquiabierto:

-Yo nunca he dicho...

-¡No te atrevas a decirme qué es lo que me has dicho y qué es lo que no me has dicho! –la chica dejó caer el tenedor en el plato, que repicó con estrépito, y se levantó de su asiento para salir airadamente del comedor.

Ron se quedó con una cara muy similar a la que se le había quedado a Seamus por la mañana después de su discusión con Neville.

-¿Qué ha querido decir con eso? –dijo Ron con un tono de voz apenas audible.

-No lo sé¿le dijiste algo ayer?

-No –negó en rotundo el pelirrojo. Después rectificó-: Es decir, no que yo recuerde –el semblante de Ron palideció-. ¿Crees que pude decirle algo? Me refiero a algo hiriente o algo... más íntimo.

-¿Más íntimo? –Harry dejó de lado su jaqueca y observó sonriente a su amigo, expectante-¿Más íntimo¿Referente a Hermione¿A qué te refieres exactamente?

-A nada –Ron pareció despertar de sus cavilaciones-: Nada en absoluto.

Cuando terminaron de comer, subieron a la sala común, porque tenían toneladas de trabajo pendiente que no habían hecho a lo largo de la semana. En una mesa junto a la ventana, rodeada por su habitual montaña de libros, estaba Hermione.

Harry dudó un momento, pero al ver que Ron iba con paso decidido hacia la mesa de la chica, le siguió.

-Hermione, tenemos que hablar –anuncio el pelirrojo mirándola fijamente.

Ella levantó la vista de sus deberes:

-Muy bien¿qué quieres?

Ron miró a Harry un momento y éste, comprendiendo lo que su amigo quería hacer, murmuró un vago "Ahora vengo" y fue a una mesa en la que Neville trabajaba solo. Antes de sentarse, recordó lo ocurrido por la mañana en el dormitorio y una vez más, volvió a dudar si sentarse o no. Neville levantó la vista y al verle apartó unos libros de la mesa para hacerle un hueco a Harry y le indicó con un movimiento de cejas la butaca que había al otro lado de la mesa.

Harry tomó asiento sintiéndose aliviado. Mientras sacaba de su mochila su ejemplar de Transformación, nivel avanzado, echó un vistazo rápido a la mesa en la que estaban Ron y Hermione y les vio conversando seriamente. En aquel momento, era la chica quien hablaba. Harry pensó que hacía tiempo que no les veía hablar de esa manera, conversando con tranquilidad, y después se concentró en su libro.

Sin embargo, fijar la vista en las letras hacia que la cabeza le doliera, por lo que se puso a juguetear con la pluma, haciéndola girar entre sus dedos, al tiempo que contemplaba como Neville dibujaba con esmero una planta para un trabajo de Herbología.

-¿Puedo preguntarte una cosa, Neville? –dijo finalmente.

Su compañero clavó la mirada en el jarrón que había en medio de la mesa, presintiendo lo que Harry iba a decirle.

-Claro –dijo con voz queda-. ¿Qué es?

Harry sabía que entre Neville y él aquel curso se había forjado una relación de confianza, posiblemente a raíz de la extraña vinculación mediante la que la profecía los unía.

-¿Qué... qué te ha pasado esta mañana? –Harry se apresuró a aclarar-: Sólo lo digo por curiosidad, tú no sueles enfadarte con tanta facilidad...

-Ya, bueno... supongo que lo que dijo Seamus me ofendió.

-Neville, no creo que él lo hiciera con mala intención.

-Lo sé, pero aun así...

Harry comprendió que Neville debía haberse sentido despreciado por el comentario de Seamus, que había metido la pata hasta el fondo.

-Sin embargo, Seamus tenía razón: fuiste el más listo –dijo Harry sonriendo. Neville le miró de un modo penetrante-: Ahora eres el único que se acuerda de lo que pasó ayer. Mira a Ron –con un movimiento de cabeza señaló la mesa en la que estaban sus amigos-. Le está pidiendo perdón a Hermione por algo que dijo y ni siquiera sabe lo que es.

Neville sonrió, aunque de un modo un poco triste.

-Hermione parecía enfadada –murmuró. En aquel instante, en el lado opuesto de la sala, Hermione le decía algo a Ron, que enrojeció y negó con la cabeza. Después fue el chico el que dijo algo que hizo que ella sonriera.

-Parece que lo han arreglado.

-Menos mal –dijo Harry-. Creo que no podría aguantar un solo grito más.

El domingo transcurrió sin imprevistos: lo cierto fue que la sala común de Gryffindor estuvo muy silenciosa, ya fuera porque todos estaban agotados por la fiesta de la noche anterior o porque Edward Smith había perdido los estribos con un grupo de alumnos de primero que no dejaban de reírse estrepitosamente y los había amenazado con un encantamiento aumentador de lengua, por lo que los chiquillos, amedrentados, decidieron quedarse mudos.

Harry estuvo toda la tarde sin hacer prácticamente nada, observando como Hermione completaba un extraño jeroglífico de Runas Antiguas y escuchando de fondo los resoplidos, acompañados por algún que otro ronquido satisfecho de Ron, que estaba repantingado en un sofá con la cara oculta por un cojín.

Pos hasta aqui hemos llegado por hoy...q opinais de la borrachera-resaca del cap? demasiado inverosimil??? para cualquier critica etc... solo teneis que darle a ese botoncito de abajo y review!!!!!

en el proximo cap...pos adelantamos que habrá hermanos sobreprotectores, problemas gigantes, noticias sobre los aliados de quien-vosotros-sabeis...para más detalles, el cap estará subido en una semanita aproximadamente.

contestaciones a los reviews:

aYdE mDrJgI: jelou!!!uff, xica, lo que cuesta escribir tu nick...que te ha parecido la faceta esa que adelantabamos en el cap anterior?weno, parece ser que Ron y harry se "desmelenan" un pelin cuando tienen mas alcohol del recomendado en el cuerpo...esperamos que t haya gustado y que nos sigas dando tu opinion sobre la historia...bss y hasta el proximo cap!!!!!

Ilisia Brongar: wola!!! qtl va todo?esta vez hemos tardado bastante menos que la anterior...sisi, pobre hermione, la hemos puesto de lo mas torpe encima de la escoba...jejeje y como tu bien dices se nos ha qdao toa despatarrada por la hierba... sobre si Ron se esta enterando de lo de harry con su hermana... dale tiempo, q ya sabes como es este chico... al pobre no le cuentan nunca nada y claro...Esperamos que t haya gustao este cap, ya nos comentaras si no es un poco... irreal o asi!!! esperamos tu review!!!bss!!!