Hola y Bienvenidos, Espero disfruten la lectura y que tengan un maravilloso día, los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.
"Felicidad Sin fin"

Capitulo 9: "Entre la vida y la muerte"

—"Ninguno debe abandonar al otro en esta historia"


Llegaron velozmente a la Clínica, ambas chicas miraban preocupadas al nervioso Ryoga que se encontraba fuera de la puerta del Quirófano en urgencias. Molesta y a la vez aliviada de que estuviera bien el muchacho, se aproximo hasta él.

—Ryoga—llamo Akari.—¿Dónde está? —pregunto.

—En operación, el estará bien... —aseguro Ryoga viendo las asustadas y pálidas caras de Akane y Akari.—¡Esta bien, está bien! No deben preocuparse estará bien...

Ambas se abrazaron para dejar caer unas lagrimas de preocupación, la angustia de desconocer el estado en que se encontraba Ranma las estaba torturando.

—Llamaré a tía Nodoka—recordó Akari alejándose del lugar.

—¿Qué sucedió? —pregunto Akane llorando.

—El me protegió, el sujeto nos disparo y el estaba ahí, por mi... —logro decir Ryoga sintiéndose culpable por lo ocurrido.

Las lagrimas rodaron por sus mejillas, al ver en los ojos de Ryoga el mismo miedo que en ella.

-o-

El quirófano era una locura, el muchacho había perdido mucha sangre y sus signos vitales comenzaban a debilitarse poco a poco. Quitaban la bala con sumo cuidado del cuerpo de Ranma que se encontraba inconsciente en la camilla de operaciones.

—Doctor, sus signos vitales se debilitan—indico la enfermera mientras ayudaba al médico en su labor.

Ranma se encontraba en un estado muy delicado, pero pese a que no notaba su entorno, su conciencia seguía trabajando mientras lo operaban.

/Dentro del Subconsciente de Ranma/

Su conciencia lo llevo a un enorme bosque, en medio de una densa y extraña niebla. Respiraba agitadamente mientras giraba sobre su propio eje para ver detenidamente el lugar, dio un par de vueltas viendo solo hojas en el suelo, cuando un sonido tras él llamo su atención, eran pasos. Giro de inmediato la vista para encontrarse con la hermosa muchacha de cabellos azulados, ella usaba un abrigo rojo con una bufanda negra y esbozaba una enorme sonrisa.

—Akane—pronunció Ranma para acercarse poco a poco hasta la joven.

En cuanto dio unos pocos pasos, la niebla se hizo densa y la chica desapareció por completo de ese lugar, haciéndolo creer que se trataba de una ilusión. Pero entonces una voz a lo lejos lo llamo, pero esta vez a espaldas de él.

—¡Ranma! —escucho a lo lejos, era la voz de Akane tras de sí.

Nuevamente camino unos pasos hacia ella, pero en cuanto lo intentaba la joven desaparecía una y otra vez, aquello era como un castigo. Comenzaba a angustiarse y sentirse desesperado, ya que cada vez la veía más y más lejos.

Cayo rendido de rodillas en las hojas tiradas en el suelo de aquel enorme bosque, no podía alcanzarla. Ese era el precio de su pecado acaso, tomo aire y entonces apoyo sus manos en el suelo. Miro atentamente las hojas cuando logro ver unos botines a centímetros de sus manos, mantuvo la mirada en el suelo y supo que era ella al sentir su inigualable presencia.

—Te amo—pronuncio Akane mirando al chico a sus pies.—Te amo mucho.

Levanto su mirada para encontrarse con una sonrisa y los hermosos ojos avellana de la chica.

/Fuera del subconsciente de Ranma/

Tocaba la puerta del quirófano preocupada, sabiendo que el muchacho que robo su corazón se encontraba luchando frente a esta. Acariciaba la puerta como si de esa forma pudiera estar más cerca de Ranma, sus ojos se empañaban en lagrimas de preocupación por el.

—Yo estoy contigo Ranma—murmuro Akane con la voz quebradiza.—Dios, ayúdalo por favor... —pidió.—Dios por favor, cuídalo y tráelo de vuelta a mí.

Ryoga observando a su amiga, se acerco hasta ella preocupado debido a que eso la afectaba el doble por su enfermedad. Lentamente tomo el antebrazo de la muchacha de cabellos azules para darle un poco más de confianza.

—Ranma es fuerte—menciono Ryoga intentando sonreír.

Por inercia se abrazo con fuerza a su amigo buscando consuelo, lloraba completamente asustada y desconsolada.

Akari ya un poco mejor, se acerco hasta los jóvenes para unirse al abrazo. Pesé a su molestia y enfado con Ryoga, agradeció enormemente que estuviera a salvo. Y ahora solo quedaba esperar a que Ranma superara la operación, tenía que creer en su amigo, porque él nunca le ha fallado.

Pasaron algunas horas, hasta que las enormes puertas corredizas de vidrió se abrieron para dejar ver a un medico salir del lugar. Rápidamente los jóvenes se acercaron hasta el doctor que se quitaba la mascarilla alegremente.

—La cirugía fue exitosa—informo el médico provocando la emoción en los muchachos.—Las siguientes horas serán fundamentales, esperamos que se recupere pronto si es que pasa bien la noche.

—¿podemos pasar a verlo? —cuestiono Akane mirando con cara suplicante al doctor.

—Solo dos personas y cinco minutos nada más, debido a que esta en cuidados intensivos—aclaro el médico antes de retirarse del lugar.

—Pasen ustedes—sugirió Ryoga.—le dan mis saludos, iré a decirlo a los muchachos que está todo bien, están esperando en la sala de descanso de la clínica.

Ambas chicas asintieron con la cabeza, antes de seguir a una joven enfermera que les indico el camino hacia la UCI.


Despertó poco a poco, aquel pesado olor a desinfectante del lugar lo mareaba, pero lo ayudaba a percibir mejor en donde se encontraba, estaba en una cama de hospital. Miro a su lado a su amiga de cabellos verdes que leía un periódico, se movió un poco para ver el sitió en el que estaba. A su lado había otra camilla vacía y parecía ser un hospital público, aquello llamo su atención. Debido a su seguro hospitalario, el debería de estar en una clínica.

Akari inmediatamente dejo el diario sobre un velador al lado de la cama de Ranma, para alegrarse de que despertara.

—¡Ranma! —llamo alegre.—Tía Nodoka despertó—comento mirando hacia el umbral de la puerta.

—Hijo despertaste—menciono la madre del muchacho acercándose hasta su camilla.

—¿Madre? —pregunto extrañado por su presencia.—¿donde están todos? —interrogo inquieto.

—¿De quién hablas? ¿Acaso viste a alguien en tus sueño? —bromeo Akari alegremente.

—¿como estas hijo? —pregunto preocupada Nodoka.—¿sientes dolor aun?

Comenzó a tocarse la zona herida, pero por algún extraño motivo no sentía dolor. Se reincorporo sobre la cama sin mucha dificultad, ante las preocupadas miradas de las mujeres en el lugar.

—Sabes, mi padre se ocupo de todo los gastos médicos Ranma, así que no te preocupes—explico la muchacha de cabellos verdes.

Aquello lo pillo por sorpresa, su seguro medico debía pagar eso. Todo en ese momento se sentía extraño en su mente, era como sí desde algún tiempo nada de lo vivido últimamente, hubiera sucedido.

—¿está todo bien? —pregunto Ranma sin entender lo que decía su amiga.

—Sí, esta todo pagado no hay problema—respondió Akari con tranquilidad.

—Ahora nosotros viviremos una vida tranquila y feliz—añadió Nodoka alegremente.—Luego de tres meses podrás volver a las artes marciales y todo estará bien.

Miraba la sala a su alrededor, todo estaba decorado como para pascua de resurrección. Algo estaba completamente fuera de lugar, el había dejado las Artes marciales desde hacían cuatro años, porque había ganado el concurso de modelo.

—La decoración es por la fecha, ya sabes ¡el conejo de pascua! —hablo feliz Akari.

—¡Ah! ¡no! El primero tiene que estar completamente recuperado y pasar su régimen alimenticio—comento Nodoka para acariciar los cabellos azabaches de su hijo.

—¿Donde está el hermano Ryoga? —pregunto Ranma.

Ambas se miraron sin comprender la pregunta del muchacho frente a ellas, pero quizás había sido debido al accidente.

—Ryoga y Akane ¿ellos ya se fueron? —interrogo el oji azul.

En un gesto de no entender, levanto sus hombros y entonces le respondió a su mejor amigo.—¿Quienes son ellos? —cuestiono Akari.

Ranma rio un poco pensando que aquello era una broma.—¿Me están tomando el pelo? ¿Dónde está Akane? —pregunto mirando alrededor del lugar.

—Tía parece que la medicina lo está afectando—comento preocupada para tocar la frente de Ranma, que molesto quitaba su mano de su frente.

—¿Quiénes son ellos? —pregunto Akari mirando seriamente al muchacho dejándose caer sentada sobre los pies de la cama.

—Llamaré a la enfermera—menciono asustada la madre del joven.

—No la llames, no la llames—reitero Ranma buscando su teléfono dentro del velador a un lado de su cama.

Tomo un celular antiguo, mientras siguió buscando en el fondo del cajón. Preocupado noto que su teléfono no estaba en ese lugar.

—¿Qué hicieron con mi teléfono? —interrogo Ranma frunciendo el ceño.

—Lo tienes en la mano—respondió su madre notablemente preocupada.

—¡Este no es mi celular! —se quejo comenzando a levantarse de la cama.

—¡olvidaste tu teléfono también! —reclamo Akari cruzándose de brazos.

—Esto no es mío—dijo el azabache quitándose de golpe las vías en el brazo, para acercarse hasta el closet del lugar.

Asustada por la imprudente actitud de su hijo, se aproximo hasta él para intentar detenerlo. El muchacho lucía completamente desencajado y desorientado, quizás el accidente lo había dejado con secuelas y aquello la aterraba completamente.

—¡Ranma el doctor dijo que estuvieras en cama! —regaño Nodoka intentando detenerlo.

Abrió el closet y observo las cosas dentro de este, haciéndolo sacar una carcajada burlona. Dentro de este habían unas extrañas prendas que jamás había visto, eso de seguro que era una broma, pero de esas bastante pesadas.

—¿De dónde sacaste esa ropa mamá? —se rió Ranma.—Trae mi ropa mamá.

—Tía creo que se está volviendo loco—comento Akari haciendo un gesto con su índice en la sien.

—Estoy bien, suficiente—termino de decir para luego verse en el espejo de la puerta del closet.

Miro su cabello y aquello lo asusto, usaba una trenza como en los viejos tiempos. Trago saliva y entonces toco su pelo para corroborar que aquello fuera real, miro su rostro de perfil y luego comenzó a ponerse la ropa. Definitivamente algo estaba muy mal con él, o algo malo estaba sucediendo.

De pronto se encontraba en la puerta de entrada de la residencia Hibiki, todo lucía exactamente igual que siempre. El olor de las hojas húmedas, el color de las plantas y los mismos azulejos en el suelo.

Se adentro a la casa y luego camino hacía el ventanal, encontrándose con una mirada marrón que la miraba sorprendido y extrañados.

—No te veía desde que perdieron la casa... —menciono Ryoga.—¿Qué haces por aquí? ¿Y Por qué entraste así?—pregunto algo extrañado.

—Yo sé que todo esto debe ser una broma tuya—se quejo Ranma alzando uno de sus dedos en modo de advertencia, logrando que el muchacho le mirará molesto.

—Escuche que tuviste un accidente—hablo mirándolo severamente.

—Hermano, me dispararon tu también estabas ahí—agrego el chico de la trenza comenzando a preocuparse por la reacción de indiferencia de su amigo.

—¡Escucha! ¡Este tipo de comportamiento agresivo te meterá en problemas Saotome! —advirtió Ryoga. —Ahora vete de mi casa... —ordeno.

—¿estás bromeando? —cuestiono preocupado por la seria mirada de su amigo.

Eso no parecía ser una broma, conocía perfectamente a Ryoga y sabía que esa seriedad y molestia en su rostro eran reales. Tomo aire y comprobó que realmente algo andaba mal, o es que todo lo vivido desde cierto tiempo desapareció de su vida y jamás lo vivió.

Observo las escaleras del lugar para notar que música clásica salía desde el cuarto principal. Espero atentamente un descuido de Ryoga y entonces corrió velozmente hasta entrar a la habitación, mientras el chico del colmillo lo seguía furioso.

En cuanto entro al cuarto pudo ver los cabellos azulados de Akane en una corta melena que lo dejo sin aire, en un movimiento apresurado cerró la puerta tras de sí.

—¿¡Quién eres tú!? —pregunto Akane mirando sorprendida al muchacho de ojos azul grisáceo delante de ella.

—¡Abre o llamaré a la policía! —se escucho fuera del cuarto.

—¡Te encontré! —soltó Ranma dejando salir un suspiro de alivio.

—¡Déjame salir! —exigió la muchacha de cabellos cortos para ser detenida por el joven.

—¡Llamaré a la Policía! —se volvió a escuchar la voz de Ryoga.

—¡Hermano por favor dame solo un minuto! —pidió Ranma completamente fuera de sí.

Observo atentamente la angustiada mirada del muchacho frente a ella, parecía que algo muy malo le sucedía. Al mirar bien al joven delante de ella, recordó haberlo visto en una nota deportiva.

—Te recuerdo—menciono Akane.—Eres "Ranma" el deportista de artes marciales.

Golpeo levemente su cabeza contra la puerta.—Me volveré loco... —murmuro para sí, para luego voltear a ver a la joven delante de él.—¡Escúchame Akane! Muchas cosas raras están pasando, pero solo tú puedes entenderme.

Sin entender las palabras del chico de trenza frente a ella, se atrevió a preguntar. —¿Qué pasa?

—Yo fui a buscar a Ryoga al club y me dispararon—Contó Ranma velozmente sin hacer pausas.—Desde que desperté en el hospital, todos están pretendiendo que no me conocen... los externos, Ryoga e incluso tu—comenzaba a perder la paciencia.—¡Todos se comportan como sí jamás me hubieran conocido!

—Pero, no te conocemos—aseguro la joven de cabellos azules.—Tú nunca has entrado a nuestras vidas...

Sorprendido por la respuesta de la muchacha, comenzó a observar detenidamente su semblante. Ella lucía completamente diferente, llevaba el cabello corto, ropas de otro estilo y un espeso maquillaje oscuro en sus ojos.

—Tu... tu luces completamente diferente—hablo Ranma levantando una de sus cejas.—Tú eres muy diferente a mi Akane, ¿qué te hiciste en el cabello?

—Cuando las chicas pasamos por momentos tristes, tenemos que cambiar—menciono Akane sacudiendo su cabello.

—¿Qué paso? ¿por qué no eres feliz? —pregunto acercando a la muchacha un poco preocupado por ella.

—En realidad, son cosas que no se pueden hablar con un extraño—sonrió Akane.—Pero te haré un resumen, mi novio me quiere obligar a casarme con él, mis hermanas se pelean por mi culpa, yo le di una bofetada a mi padre por comprometerme y hacen seis meses que no nos hablamos, y ahora yo estoy sola aquí—suspiro.

Miro a la chica algo apenado.—Yo estoy aquí—miro seriamente a los ojos avellana de la joven.—Te amo.

Afirmo con su cabeza creyendo que aquello era una ridícula broma.—Tal vez me amarías, si me conocieras—rió.

Suspiro frustrado por su comentario y luego rodo sus ojos antes de continuar con la conversación.—Akane, yo te conozco de todos modos—hablo Ranma seriamente.—Yo te conozco mejor que nadie, Yo sé que no puedes respirar dentro del "acuario" que es tu vida con tu familia, y sé que amas tocar el piano, yo sé que amas tus sueños tanto como a tu familia, y no importa lo que pase entre ustedes, tu siempre los perdonas—aseguro viendo a la muchacha verle sorprendida por sus palabras.—Tu solo sabes hacer pastas, porque cocinas pésimo todo lo demás, pero haces unas deliciosas limonadas y unos magníficos tés.

—¿cómo sabes eso? —pregunto Akane.

—Yo lo sé porque te amo—respondió Ranma.

Aquello la había hecho temblar, su corazón se inquieto ante la serena y dulce mirada del chico de la trenza.

Se acerco para acariciar las hermosas hebras de cabello de Akane.—Tu cabello, tu aroma—tomo el rostro de la intrigada muchacha entre sus manos.—Tu sonrisa, todo... sé todo sobre ti—aseguro con confianza.—Yo te amo, no porque tu estés enferma, sino porque existes.

—Tú sabes sobre mi enfermedad también—pronuncio Akane preocupada.

—Sí—agrego Ranma tomando a la chica de los hombres.—Tú no quieres que nadie sepa sobre esto, porque no quieres que los demás se comporten diferente contigo... estas cansada de hablar de esto constantemente con tu familia y por eso te fuiste—aclaro.—Y es por esto que no hablé este tema contigo, yo no te quiero recordar que estás enferma.

Miro como Ranma tomaba con fuerzas sus manos, mientras que su mirada parecía ver cada parte de su alma.

—Yo solo quiero estar cerca de ti—sonrió el chico de la trenza.—que puedas alcanzar mi mano cuando la necesites—termino de decir para acercarse lentamente hasta los labios de la muchacha.

En ese instante el escenario cambio, dejando a Ranma completamente perdido en lugar. Ahora se encontraban en la orilla del mar, en el mismo lugar en que le agradeció su amor. Rompió el contacto de los labios de la muchacha para ver que esta lucía ropas completamente diferentes.

—Me hubiera gustado que entraras a mi vida—confeso Akane mirando el océano.—Entonces todo sería diferente.

—Akane escúchame—pidió el chico de la trenza.

—Pero tú nunca estuviste aquí—aclaro la muchacha de cabellos cortos.—Tú nunca entraste a nuestras vidas.

/Fuera del subconsciente de Ranma/

Los signos vitales del muchacho en la camilla comenzaban a debilitarse, alertando por completo a las enfermeras del lugar que velozmente iniciaban el protocolo de emergencia, mientras que una buscaba al doctor, otra enfermera se quedaba para vigilar el estado del azabache.

—¡Ranma! ¡Ranma despierta! —pidió la joven enfermera tomando el pulso del modelo.

Asustados en la sala de espera del quirófano, se encontraban los tres amigos, junto a Ukyo, Konatsu y la madre de Ranma que había llegado hace una hora desde Japón.

Vieron salir rápidamente a una de las enfermeras, provocando la preocupación de todos en el lugar que aterrados intentaban mirar hacia dentro de la sala.

—¡Ranma! ¿paso algo? —pregunto Akane mirando asustada.

La enfermera paso tan veloz que ni siquiera respondió preguntas de los jóvenes.

—¿Qué sucedió? —interrogo Akari mirando las caras preocupadas de todos.

En ese instante vieron al doctor ingresar corriendo a la sala, Nodoka insistente se aproximo hasta el doctor que la ignoro completamente para atender la urgencia médica de su hijo.

—¿Doctor que sucede? —alcanzo a decir la madre del muchacho antes de ver al doctor entrar.

—¡Ranma! —grito Akane haciendo eco en la sala en que se encontraba el muchacho antes de que se cerraran las puertas.

La enfermera rápidamente salió para impedir el paso de la gente al lugar, y calmar un poco sus inquietudes.

—¿qué sucede? —pregunto Akari.

—Es solo un protocolo, tranquilos—intento calmar la enfermera.

El doctor dentro de la sala iba a administrarle un medicamento a Ranma, pero justo antes de hacerlo, los signos vitales del joven modelo se estabilizaron. Logrando detener el procedimiento medico.

/Dentro del subconsciente de Ranma/

Ambos se encontraban en la cocina de la enorme residencia Hibiki en completa soledad, Ranma observaba atentamente a la muchacha sentarse en una silla del lugar, mientras que este caminaba para ponerse frente a ella con las manos en los bolsillos.

—Eras feliz, cuando estábamos juntos—conto a la joven de cabellos cortos.—Aquí nos besamos por primera vez, aquí abrí mi corazón por primera vez...

—¿nos amamos mucho? —pregunto interesada por el relato de Ranma.

—Nos amábamos y nos amamos mucho—aseguro sonriendo.

—¿nunca hemos terminado? —interrogo Akane.

—Una vez, por mi culpa—admitió el joven con cara de culpa.

—¿me has engañado? —cuestiono la peli azul.

—Nunca, nunca he dejado de amarte... —confeso Ranma.—Conocerte fue lo más hermoso que me pasó, amarte es lo mejor que he hecho en esta vida... nunca he tenido miedo por nada en esta vida, más que el miedo de perderte—hablo con sinceridad.—Nuestro amor era lo más real en mi vida, ahora solo pensar en que puedo perderte hace que se me corte el aliento—miro la cara incrédula y triste de Akane.—Si no me crees, busca la respuesta dentro de ti.

—Quiero creerte—sonrió con nostalgia.—Este amor parece tan fuerte, siento que soy la protagonista de la historia...

—Lo eres—agrego Ranma.

—No lo soy—negó con seguridad Akane.—No te conozco, pero me conozco muy bien... si es todo, como tú dices, si nos amamos como tú me acabas de decir, debes volver... —pidió sonriendo.—Regresa con esa Akane, de lo contrario todos serán miserables.

Miraba seriamente los ojos avellana de la joven, es que para él no había diferencia. Pese a que había comprendido que aquello no era la realidad.

—No la entristezcas más—exigió Akane.—dame esperanzas, vuelve a ella por mí Ranma, dame este regalo... para saber que en algún lugar yo también fui feliz.

—No quiero dejarte sola... —dijo Ranma.

Se acerco al chico de la trenza para abrazarlo con fuerza, estiro la punta de sus pies para llegar a la altura del joven y entonces apoyo su barbilla en el hombro de este.

—Vuelve con ella, sigue amándola... debes volver a su lado—sonrió para desaparecer entre sus brazos.

Las últimas palabras hacían eco en su mente y en el lugar, que ahora se encontraba completamente vacío.

/Fuera del subconsciente de Ranma/

Akane y Nodoka se encontraban a un lado de la camilla del joven modelo, preocupadas por el estado del muchacho solo se limitaban a observarlo y hacerle compañía.

Se sentó junto a una silla a un lado de la cama de Ranma, se aproximo hasta él para tomar su mano con suavidad. Unas lagrimas comenzaban a surcar sus mejillas, mientras que apretaba un poco la mano del muchacho para que sintiera su compañía.

—Ranma ¿puedes oírme?—pregunto Akane preocupada, sin esperar respuesta alguna de parte del muchacho, se aproximo hasta su mano para poner un suave beso en esta. Siendo observada tiernamente por la madre de Ranma.

En ese instante levemente el muchacho hizo un suave movimiento y apretó la mano de Akane, no era mucha la fuerza que ejercía, pero al menos lo intentaba.

—¡Ranma! —llamo Nodoka alegre y sorprendida de ver a su hijo abrir un poco sus ojos.

Ranma usando todas sus fuerzas, que le permitía su cuerpo en ese instante logro pronunciar. —Akane... —soltó despacio.

—Ranma —dijo Akane feliz soltando unas lagrimas de alegrías.—Estoy aquí...

—Akane... no llores... —pidió suavemente para volver a perder el conocimiento.

Aquello era una buena señal, ambas se miraron esperanzadas debido a la reacción del muchacho de cabellos azabaches.


Una semana después...

Akane tarareaba una canción mientras decoraba el cuarto de hospital de Ranma. Akari a su vez dirigía a Ryoga, este ponía algunos adornos por lo alto de la habitación y colgaba globos. Mientras que su novia los inflaba con un bombín.

Solo te quiero pedir, que siempre me mires así... —cantaba Akane.

Despertó con la dulce voz de Akane, abrió sus ojos alegremente para verle al fondo del cuarto poniendo unos huevos de chocolate en una sesta.

Como lo haces ahora, me has hecho despertar...—pronuncio melodiosamente Ranma para intentar reincorporarse.

Los tres jóvenes en el cuarto se alegraron simultáneamente, rápidamente la muchacha de cabellos azules camino hasta su lado para confirmar que aquello fuese real.

—¡Despertó! —menciono Ryoga con una sonrisa.

—Ranma ¿estás bien? —pregunto Akari preocupada y feliz por el muchacho.

—¿estás bien? —interrogo Akane cerca del azabache.

—Te extrañe mucho—logro decir Ranma comenzando a sentirse adolorido por la operación.

—¿y a mí? —cuestiono la muchacha de cabellos de verdes.

—Obviamente que a ti también, a todo el mundo—soltó alegre de estar nuevamente con sus preciados amigos.

—Te extrañamos tanto Ranma, gracias a Dios estas bien—dijo Akari soltando unas lagrimas de felicidad.

Akane se acerco con cuidado hasta el joven en la camilla, para acariciar lentamente sus cabellos completamente alborotados.

—Ranma, tu madre esta aquí—contó Akane.—La pobre estaba tan somnolienta y cansada que se fue a tu casa con el ama de llaves, todos estaban muy preocupados por ti.

—¿Está muy preocupada? —pregunto Ranma.

—Está bien, estaba segura de que mejorarías y nos decía que eras muy resistente cuando eras más pequeño—recordó Akari riendo.

Ranma observo rápidamente a su amigo que lo miraba sintiéndose algo culpable por lo ocurrido, sonrió y entonces comprobó que todo lo que sucedía ahora, era completamente real.

—¿el que me disparo? —cuestiono el oji azul mirando a Ryoga.

—Está preso, digo la policía lo detuvo y espera su juicio dentro de unos días—informo el chico de la bandana.

—Está bien, pero no hablaremos de eso por ahora—menciono Akane dándole una mirada intimidante al novio de su amiga.—Es más, ahora los malos días están en el pasado.

—¿por cierto estas bien hermano? —interrogo Ranma mirando a su amigo con alivio.

—Mejor que nunca, gracias a ti—respondió Ryoga.—Pero nos preocupamos mucho...

—Tuve una pesadilla—comento el joven modelo riendo con pesar.

—¿Qué paso? —cuestiono la fotógrafa levantando una de sus verdes cejas.

Se reincorporo en la cama para sentarse, tomo aire y entonces se animo a recordar todo lo que había visto en su subconsciente.

—En resumen, Yo no los conocía a ustedes—dijo Ranma apuntando a Ryoga y Akane que lo miraban sonriendo divertidos.—Fui a casa y yo ya no vivía ahí, fui a la tuya y ustedes me trataban como a un extraño, y Akari decía que estaba loco.

—Tan alejado de la realidad no estaba, entonces...—bromeo la chica de cabellos verdes.

—¿Yo también? —consulto Akane interesada.

—¿Tú? Tú me hiciste volver—aclaro Ranma.—dijiste que volviese y que continuara con nuestro amor...

—Afortunadamente lo hice—soltó la muchacha de cabellos azulados para acariciar una de las mejillas de Ranma.

—Tú, me protegiste ¿sabías? —hablo Ryoga mirando a su amigo que lo observaba de medio lado.—Por esa razón, olvida esa pesadilla hermano... jamás te olvidaré y nunca serás un extraño para mí.

—Ahora dejaste la vara muy alta Ranma—bromeo Akari.—Ahora no seré capaz de superarte, ni aunque salte por un barranco.

—¡No bromees con eso Akari! —regaño el chico del colmillo preocupado de solo pensar aquello.

Todos sonreían alegres en la sala de hospital, habían muchas cosas que contar. Debido a que desde hacía una semana, el joven modelo se encontraba en aquella clínica.


Todos los de la agencia se encontraban alegremente conversando en el enorme cuarto hospitalario de Ranma, algunos traían presentes y otros simplemente iban a corroborar por educación que estuviese bien.

Konatsu observaba por la ventana como la noche se hacía más que presente en el lugar, miro su reloj de pulsera y entonces decidió romper el momento de parloteo constante entre los presentes.

—Bueno es hora de irnos—agrego Konatsu tomando a Ukyo de la mano.—Ya hemos molestado suficiente por hoy y Ranma debe descansar...

—No, no molestas—dijo Ranma con amabilidad.

—Sí, está diciendo la verdad—intercedió Akane levantándose de la silla a un lado de la cama.—Déjalos ir para que puedas dormir un poco.

—Me voy a quedar días aquí de todos modos—se quejo el joven modelo tomando a la chica de cabellos azules del brazo, logrando impedir que se marchara.—Quédate tú... —sugirió.

—Qué te recuperes pronto Ran-chan—expreso Ukyo al unisonó con Tsubasa y Konatsu que abandonaban el cuarto de hospital.

—Gracias—pronuncio el convaleciente joven viéndolos marchar.

—Yo también me voy hijo—informo Nodoka alegremente para darle un beso en la mejilla a su adorado primogénito.

—Mamá descansa, te ves cansada—pidió Ranma.

La mujer de peinado prolijo y mirada dulce, se aproximo hasta Akane para despedirse con un beso en la mejilla.

—Te confió a mi hijo, sé que lo cuidarás bien—sonrió la madre del azabache antes de despedirse de Akari y Ryoga.

—No se preocupe en lo absoluto tía Saotome, yo también me quedaré aquí—agrego el chico de la bandana con una sonrisa.

—Si te quedas también lo haré... —expreso Akari mirando a su novio.

Ranma molesto por sus imprudentes amigos, aprovecho la cercanía de Ryoga a la camilla para piñizcar fuertemente su pierna por lo bajo.

—¡Aaaaaah! —se quejo el muchacho del colmillo por el dolor. Volteo para ver a su amigo fingir demencia en la cama de hospital, pero manteniendo aun su cara de molestia y entonces comprendió el mensaje oculto tras su acción. —supongo que algo me pico—menciono Ryoga ante la divertida mirada de Akane y su novia, ambas se miraban con complicidad manteniendo una sonrisa muda.—Vamos, vamos también... si nos quedamos aquí, vamos a hablar y reír, no podrás descansar así...

—Quédate amigo—pidió Ranma falsamente para no ser descortés.

—¡Vamos cariño! —indico Ryoga para tomar a la chica de cabellera verde.

—¡Nos vemos Ranma! —se despidió Akari alzando su mano, antes de desaparecer con su novio y la madre del modelo a través de la puerta.

Ranma y Akane se miraban en el cuarto de hospital, ahora estaba silencioso el ambiente debido a que todos se habían marchado.

Se acomodo con cuidado a un lado de la cama haciendo un espacio a su lado, el cual comenzó a golpear despacio mirando a la muchacha de cabellos azules. Está le miraba con una tímida sonrisa, captando su mensaje.

—Vamos ven—pidió el azabache.

—No puedo Ranma—respondió a su invitación.

—¡Ven Akane! —insistió mirando a la joven de cabellos azules.

—No puedo, te puedo lastimar... —menciono Akane mirando las vías por las cuales se le suministraba el suero.

—No puedes hacerme daño—pronuncio Ranma viendo a la chica ceder y acercarse de a poco.

—Está bien—logro decir mientras con cuidado se acomodaba a un lado del azabache.

Tomo la mano de la joven a su lado con fuerza, disfruto del relajante aroma de Akane que se encontraba a milímetros de él. La compañía de la muchacha lo hacía sentir completamente tranquilo y en paz.

—Ahora sí, estoy bien—declaro Ranma con una sonrisa. —¿por qué me lo ocultaste? —se atrevió a preguntar.

Aquella pregunta la había tomado por sorpresa, entendiendo que el muchacho a su lado ya estaba enterado de todo lo que sucedía con ella.

—De hecho no había razón para decirlo—respondió la interrogante con absoluta calma.

—Me hubiera gustado que me lo dijeras tú—dijo el azabache recordando el mal entendido anterior.

—Tu habrías hecho lo imposible por estar a mi lado—suspiro sintiéndose en evidencia.—Habrías forzado todas las situaciones para estar conmigo y durante todo el tratamiento.

—¿no te habría gustado eso? —pregunto mirando a la muchacha de medio lado.

—No quería iniciar una relación contigo que fuera forzada por mi enfermedad—aclaro Akane.—No podría soportar que estuvieras conmigo debido a eso... por eso me trague todas las palabras que dijiste antes.

—Nada de eso era lo que realmente sentía—agrego Ranma tomando aire.—Tú también lo sabías...

—Una vez más, pensé que nadie debía saberlo—contó la muchacha apretando sus manos. —Sentirían pena por mí al saberlo... todos quieren estar junto a mí cuando lo saben, incluyendo a mi familia...

—¿sigues pensando así? —cuestiono el oji azul.

—Tú regresaste a mí, después de saberlo todo—respondió Akane con una amarga sonrisa.

—No es así—aseguro el azabache viendo la amargura en el rostro de la joven.

—Como sea—abrazo a Ranma con cuidado.—No permitiré que algo más nos aleje.

—Tú estás haciendo lo mismo ahora—informo el joven modelo.—Yo volví de estar al borde de la muerte y tu volviste por miedo a perderme.

—Por supuesto que no—respondió Akane alejándose del muchacho de ojos azulados, para mirarlo directamente a los ojos.—Es solo que no quiero perderte Ranma, bajo ninguna circunstancia.

—Sentí lo mismo, cuando me entere de casualidad—Soltó con seriedad, observando atentamente a la joven.—Yo estaba celoso de que Shinnosuke estuviera a tu lado, en mi lugar... —vio a Akane mirarlo con algo de culpabilidad, debido a sus palabras.—Yo tampoco quiero perderte, es por eso que siempre estarás a mi lado y yo siempre estaré a tu lado.

—¿nunca me lo ibas a decir? —pregunto la peli azul con algo de temor.

—Quería esperar el momento adecuado—respondió Ranma.—Es decir, como explicarlo... Si te lo hubiera dicho cuando me enteré, tú no me hubieras dejado acercarme a ti—sonrió apenado.—Yo quería estar seguro primero, Quería que entendieras lo mucho que te amo—hizo una pausa para acomodarse y mirar a la muchacha.—Mírame, tu sabes que no soy bueno con las palabras... pero te diré esto igualmente, nadie se interpondrá entre nosotros de ahora en adelante, ni la enfermedad... ni los celos... ni esto... ni lo otro... nada.

Se acerco con ternura hasta los labios de Ranma para poner un fugaz beso en estos y dejarlo continuar.

—Estaremos en la vida del otro hasta la eternidad... —declaro con seguridad el joven.

—Sabes... —sonrió Akane.—Después de que saliste de la cirugía, ese día le dije lo mismo a tu mamá.

—¿A mi madre? —pregunto Ranma interesado. —A eso se debe el buen comportamiento de la gran "señora Saotome" para con mi nueva novia—rio divertido recordando a su celosa madre.

—Estaré siempre contigo Ranma... —afirmo Akane.

—¿te casarás conmigo? —pregunto con seriedad el azabache para ver a la muchacha afirmar con su cabeza.—Yo nunca te dejaré, tu eres mía ahora y te cuidaré.

Lentamente se acomodo con cuidado en el pecho de Ranma, dejando caer inevitablemente una lagrima por su mejilla, la cual seco rápidamente para no arruinar el momento. Mientras sentía al joven acariciar sus cabellos.

Pasaron algunos minutos en los cuales habían dormido por unos instantes, pero la camilla de hospital era demasiado pequeña para los dos.

Abrió sus ojos con incomodidad para sentir un leve dolor en su espalda, su postura era incorrecta y su cuerpo se iba a resentir debido a eso. Y por otro lado no quería molestar a Ranma, puesto que el debía descansar aun. Intento mover sus manos que se encontraban sujetas por la del azabache, pero en el mismo instante que lo intento, este se lo impidió con rapidez.

—¿dónde vas? —se quejo Ranma acomodándose en la cama sin abrir los ojos.

—Tengo que moverme—respondió Akane.

—No te vayas—pidió sin soltar el agarre sobre la muchacha.

—Está bien, pero estoy incomoda y tengo miedo de lastimarte estando así—menciono sintiendo su dolor de espalda.

—Relájate—dijo Ranma acariciando con su frente la cabeza de la muchacha.—Estoy bien.

—Pero tú tienes que descansar Ranma—agrego la muchacha de cabellos azules intentando levantarse, viendo la molestia en la cara del modelo.—Por favor amor, duerme un poco... estas cansado.

Abrió los ojos para observar la dulce mirada avellana de Akane sobre él.—Yo me siento bien contigo—indico atrayendo a la joven hasta sí, para volver a recostarla a su lado.—Tu cabello y tu aroma son mi mejor medicina.

En ese instante se levanto de la cama, pese a la molesta cara de Ranma y entonces se acomodo en el sofá cercano a la puerta del lugar.

—No me iré a ninguna parte—informo Akane.—Pero debes dormir...

Vio como el azabache resignado se acomodaba en la cama para cerrar los ojos, obedeciendo sus palabras sin muchas ganas. Sonrió al pensar lo infantil que se comportaba el muchacho, antes de tomar unas mantas y cubrirse con estas para descansar un poco.


Ranma observaba a Akari mientras le servía jugo, ya estaba harto de depender de los demás en esa cama de hospital, pero tenía que estar al menos una semana en ese lugar. Luego de recibir el jugo de las manos de su amiga, la vio suspirar algo estresada.

—¿sucede algo? —cuestiono el azabache mirando inquisitivamente a la joven.

—Nada Ranma, solo estoy algo cansada—respondió la chica de cabellos verdes sentándose en la silla para visitas.

—Lamento haberte hecho preocuparte demás... —suspiro observando a la chica verle sorprendida.

—Ranma, tu eres alguien muy importante para mí—aclaro Akari.—No te creas el cuento, pero eres como mi hermano, tuve miedo de no verte más—confesó sollozando.

—Lo sé—rió para terminar de beber su jugo y poner la palma de su mano en la cabeza de su amiga para acariciarla bruscamente y despeinarla.—Eso me recordó aquella vez que pensaste que me amabas—sonrió.—Creo que debes arreglar las cosas con Ryoga... y sé que volvieron, pero no me refiero a eso, ya sabes... a veces eres algo insensible.

—Ese día, fue cuando lo conocí—menciono la muchacha secando sus ojos.—Estaba muy molesta contigo por rechazarme, pero tenías razón... te amo como a un familiar.

/Flash back/

Recordaba su infancia como si fuese ayer, aquel chico de cabello negro azabache en ese tiempo llevaba una trenza. Tomaba fuerte su brazo sin soltarlo, el siempre la protegía de cada chica fastidiosa, debido a que la molestaban constantemente.

Se sentía sola en esa enorme escuela cada vez que Ranma iba ese odioso club de artes marciales, no comprendía cual era el gusto del muchacho por combatir con otros chicos. Tenía doce años cuando descubrió que su amistad con el chico era algo más que eso, lo amaba o al menos eso ella creía.

Se encontraba en la azotea de la escuela esperando a Ranma que llego puntual a la citación.

—Akari, ¿qué quieres? —cuestiono el chico de la trenza mirando seriamente a su amiga.

Respiro profundo y para ver los azulados ojos de aquel chico que la había protegido desde los tres años.

—Ranma, yo... —dijo Akari nerviosa ante la incrédula mirada del azabache.—Ranma te amo.

Sonrió tranquilamente y entonces puso la palma de su mano en los verdes cabellos de la chica para acariciar su cabeza.

—Yo también te quiero—agrego apenado para cruzar sus brazos tras su cabeza.—Ya sabes, somos amigos de la infancia, te quiero porque eres mi mejor amiga.

—¿cómo? —pregunto la muchacha de ojos verdes sin entender las palabras de Ranma.

—Qué te quiero como amiga—repitió el chico de la trenza mientras comenzaba a marcharse.—¿Ahora vamos a almorzar?

—¡Espera! —vocifero molesta.—¡Yo no te amo como amigo, te amo como pareja! —se atrevió a decir avergonzada.

—Ay Akari, no seas boba... tu no sientes amor por mí—rió Ranma.—Me miras igual como ves a tu papá, eso no es amor de pareja—dijo sin tomar enserio las palabras de la chica.—Vamos que yo invito la comida del casino.

—Ranma eres un tonto—termino de decir la joven de cabellos verdes para salir corriendo del lugar.

Corría veloz por los pasillos en dirección al baño cuando de pronto choco abruptamente con algo, saliendo disparada hacia atrás cayendo de golpe.

—Auch—se quejo mientras se sobaba parte de la espalda.

Fue en ese momento que miro hacia arriba, observando a un muchacho con una llamativa bandana. En su mano llevaba un teléfono con un cerdito colgando de adorno, sus ojos eran marrones y era un poco más bajo que su mejor amigo.

—¿te lastimaste? —cuestiono Ryoga estirando su mano para ayudar a la chica.

—Yo no, lo siento mucho—dijo Akari avergonzada aceptando el noble gesto del muchacho.

Miro atentamente a la chica para rememorar haberla visto, la observo atentamente unos segundo y entonces lo recordó. —¿tú eres la amiga de Ranma? —interrogo interesado.

—Sí, ¿cómo lo sabes? —pregunto Akari sacudiendo su falda.

—Es que siempre los veo desde el balcón de mi casa jugar en el jardín—comento Ryoga con sinceridad.—No creas que soy extraño por observar o algo parecido—se excuso preocupado por la mirada de la chica.

—Soy Akari—agrego la chica estirando su mano.—Akari Unryu.

Acepto el gesto de la pequeña muchacha de cabellos verdes antes de decir su nombre. —Soy Ryoga Hibiki.

La campana comenzó a sonar, indicando que la hora de almuerzo ya había acabado.

—Bueno debo irme al salón—menciono Ryoga indicando las escaleras.

—Eres de un grado más que yo parece, porque este es mi pasillo y aquel es mi salón—comento indicando una sala del lugar.

—¡oh! —exclamo sorprendido.—Pensé que eran de mi edad, pero al parecer soy un año mayor, bueno nos vemos... —dijo velozmente el chico para retirarse corriendo hacia su salón.

/fin del flashback/

Carcajeo al recordar aquellos inocentes días de su adolescencia. Su vida junto a Ryoga y su mejor amigo la llenaba completamente de felicidad, y no quería perder eso por nada del mundo.

—Está bien—afirmo Akari obedeciendo al azabache que jugaba divertido una sopa de letras.

—Siempre tengo la razón—bufo Ranma haciendo molestar a la chica de cabellos verdes que por inercia tiro de su pelo.—¡Auch! ¡No ves que estoy convaleciente tarada! —se quejo mientras tocaba su casco en la zona afectada.

—Bien, le diré a tía Nodoka que venga a cambiar de lugar conmigo—informo la fotógrafa para levantarse del lugar.

—No es necesario tener tanta compañía—agrego el modelo viendo a su amiga abrir la puerta del cuarto de hospital.—¿cuando volverá Akane?

—Después si nadie viene, te quejas hasta las molestias—bromeo.—Akane vendrá por la noche, déjala descansar—advirtió mirando el celular de Ranma.—iré a hablar con Ryoga, por cierto ¿quieres algo?

—No gracias—negó con su cabeza antes de verla salir con una enorme sonrisa.

Su amiga definitivamente, era una hermana pequeña para él. Y eso jamás cambiaría, aquella pesadilla que había tenido era prueba evidente de que su vida era perfecta tal cual estaba y cuidaría de eso hasta el último de sus días.


Entraba a su casa luego de una larga instancia en el hospital, una semana inconsciente y otra semana de reposo, suspiro al oler el familiar aroma de su hogar. La casa de los Saotome que estuvieron a punto de perder, sino hubiera sido porque gano ese concurso, jamás lo hubieran logrado.

Miro a su madre luego de unos minutos de estar en completo silencio estirado en el sofá. Ella se veía igual que el último día en que la vio hacían dos años.

—Mamá, lo siento—se disculpo con pesar suspirando.

—La que debiera de disculparse soy yo—agrego Nodoka sonriendo.—Has estado solo desde que nos fuimos con Genma y aun así tu quieres que vuelva a Japón con él.

—Madre, soy feliz si tu y papá lo son—pronuncio alegre mientras observaba a su ama de llaves llegar con una bandeja con té.—Gracias Hatice.

—Me alegro que este bien señorito... —logro decir entre lagrimas y con emoción la mujer.

—No llores, además hierba mala nunca muere—hablo Ranma inflando su pecho, sintiendo orgullo de su salud.—No necesitan preocuparse por mí, ahora la vida sigue y ustedes deben volver a sus cosas—miro a su mamá.—Tú en Japón descansando con papá y Hatice ayudándome en casa.

—Siempre velare por usted mi niño Saotome—informo Hatice haciendo una reverencia antes de retirarse.

En cuanto la mujer se retiro del lugar, ambos comenzaron a beber su té con galletas y ver la televisión que Ranma había prendido después de mucho tiempo.

—Por cierto, tu novia es una buena muchacha—recordó Nodoka.—Te ama mucho y la apruebo como parte de la familia...

—¿Y eso por qué? ¿Así de fácil? Con Ranko hiciste un Show de proporciones—dijo Ranma extrañado por las palabras de su madre.

—Y como termino... siempre tuve razón sobre esa mujer—suspiro.—Pero mi intuición ahora es diferente, ella me agrada y se nota que estarás bien con ella, por eso esta vez podre irme más tranquila.

—Madre, de igual forma llamas todos los días y Hatice te informa—rió mirando divertido a su mamá.—Y Akari siempre está conmigo, si algo malo pasa ella siempre te cuenta.

—Lo sé... —termino de decir Nodoka para terminar de beber su té.—Avísame cuando te cases—exigió antes de caminar en dirección al pasillo.

Logro ver a su madre dirigirse hacia el cuarto de huéspedes, sabía que esa misma noche viajaría de vuelta a Japón. Sonrió debido a sus últimas palabras y sin poder evitarlo imagino aquello con felicidad.


Ranma miraba las estrellas acostado en el pasto de su enorme jardín, le gustaba sentir el aroma de las plantas y mirar la inmensidad del cielo, siempre que miraba las estrellas se sentía extrañamente a gusto.

Akane siguió su paso por la cocina, para luego salir hasta el jardín y encontrar a Ranma recostado en el suelo, observo detenidamente al joven que se encontraba hipnotizado por aquellos brillos del cielo.

Sonrió al notar la mirada de Akane sobre él, había sentido su presencia desde que había puesto pie en aquel enorme patio, pero no había querido pronunciar palabra para ver cuánto tiempo podría estar en silencio y mirando desde la lejanía.

—Ranma—llamó Akane resignada mientras se aproximaba hasta el joven.—Tienes que descansar en cama—enfatizo.—No en el suelo, y además hace frió.

—No hace frió—se quejo para observar de reojo a la muchacha.—Además me gusta ver las estrellas, desde que tengo memoria suelo hacerlo.

—Pero... —Logro pronunciar para ser interrumpida.

—Ven, recuéstate a mi lado—pidió Ranma.—Si lo haces me iré acostar.

—Eso es una extorción—reclamo Akane antes de recostarse al lado del joven.

Estuvieron unos minutos en completo silencio, miraban el cielo disfrutando de la compañía mutua. El sonido de los grillos inundaba el sitió, y pese a que ambos tenían algo de frió se encontraban a gusto en aquel lugar. Sentir el olor de las plantas, la humedad y mezclado debido al viento era algo que les recordaba parte de su infancia.

—Ranma—rompió el silencio la muchacha de azulados cabellos sin dejar de ver el cielo.

—¿Sí, Akane?—logro decir mientras acariciaba los hermosos cabellos de la joven a su lado.

—¿por qué la vida es así? ¿de esta forma? —cuestiono sintiéndose algo perdida, aun pese a su edad, no lograba entender porque la vida se tornaba a veces particularmente difícil.

—¿cómo así? —quiso entender debido a que no lograba captar el mensaje, debido a su ambigüedad.

—A veces es muy cruel, complicada y en extremos suele castigarnos mucho—explico Akane sin despegar su mirada del cielo.

—Eso está bien Akane—respondió Ranma con naturalidad.—Nada, ni nadie sabe porque lo es, excepto cuando llega el último día de tu vida—Sonrió apreciando la inmensidad del infinito cielo.—El mundo es enorme, no busques en el cielo las respuestas... es demasiado extenso para comprenderlo.

Sonrió ante las palabras del modelo, tenía razón y debía aceptarlo. La vida siempre está llena de obstáculos y problemas, pero las respuestas hay que buscarlas una por una.

Dirigió su mirada hacía la joven de ojos avellana que le miraba en ese instante con una hermosa y brillante sonrisa, la tenuidad de la luz la hacía lucir más bella que de costumbre y la calidez de su mirada lo hacía sentirse lleno de felicidad. Se acerco un poco hasta ella para ponerse de costado, se apoyo con su codo contra el césped, mientras que con su otra mano acariciaba una de las mejillas de la hermosa muchacha.

—Te amo tanto, tanto... —confeso Ranma mirando embobado a la menuda joven.—Si en este instante—tomo aire para hablar.—Si en este instante yo muriera, moriría como el hombre más feliz en la tierra.

Sonrojada por aquellas hermosas palabras que salieron de los labios del muchacho, lo miro sin poder pensar en esa posibilidad. Nunca lo dejaría, ni nunca lo perdería, lo amaba tanto que estaba dispuesta a hacer hasta lo imposible por vencer su enfermedad con tal de estar con él.

—No digas algo así—murmuro Akane despacio para ver al muchacho sonreír.

—Ya no tengo miedo—dijo Ranma con seriedad acariciando la mejilla de la peli azul.—No le tengo miedo a nada, desde que te conocí—suspiro.—Solo temo a perderte, pero a la muerte no... —sonrió al ver la dulce mirada de Akane.—¿Recuerdas cuando leímos el principito? —pregunto para ver a la chica afirmar con su cabeza.—te dije esa vez que yo era el zorro enojado, y lo estoy, porque tú me domesticaste con tu amor... ahora no puedo escapar de ti.

En completo silencio se abrazo a Ranma con fuerza, quería llorar por aquella confesión. Dejo caer una lagrima por su mejilla, mientras se ocultaba en los brazos bien trabajados del azabache, desde esa posición podía sentir claramente el corazón de este. Aquel dulce sonido era como una hermosa melodía, cerro sus ojos mientras disfrutaba del palpitar de Ranma. Logrando sentirse llena de tranquilidad.

Continuara...


Hola~ !

Después de mucho escribir la semana pasada en vacaciones, por fin sale a la luz el capitulo ~ Lo acabo de terminar hoy, aunque tenía más de 3/4 del cap escrito de la semana anterior, pero no quería quedar con las ideas revoloteando, así que por eso público el capitulo ahora y siendo tan extenso :x ! Ya la proxima semana me pondré fechas para entregar las actualizaciones, no sé si lo haré los miercoles o los sabados... lo dejaré a su decisión~ así que ahi me cuentan que día les gustaría más. =)
Por cierto la canción que canta Akane, es un trozo de "lo que tu me das" de Julieta Venegas & Anita Tijoux
, hice sufrir a Ranma en su mente por hacerle daño a Akane hahahaha xD! así que espero que para los que esperaban un castigo para él, lo hayan disfrutado. Y bueno eso, lamento no poder responder los reviews porque mañana recien vuelvo a mi casa~ xD! Pero les envió sus respectivos cariños.

Saludos a Kaori, (SaeKodachi47: Bienvenida amiga me alegra que te gustara el capitulo), litapaz, Elisa Lucia V 2016, Deliza22, A Redfox, esmeralda saotom, Y Eliza Tendo que dejaron su review~ muchas gracias por sus comentarios como siempre, me llenan de alegria y felicidad sin fin :x hahaha xd!

Muchas gracias a todos por leer~ =) !
Nos Vemos en la proxima actualización~