La mejor de todas, eres tú.
5 semanas más tarde
La vida en la mansión Kamiya transcurría con absoluta normalidad. Enishi no había vuelto a dar señales de vida, Kojiro y Kikuyo habían tenido que ir a Chicago, para una feria de muestras y Kaoru había evolucionado bastante en el aspecto marcial. Kenshin, en previsión de que, algún día, alguien intentara algo en la calle, contra Kaoru, también le enseñó todos los tipos de agarrones que le podrían hacer y como deshacerse del agarre y del agarrante, también le enseñó un poco del kempo que él aprendió de Aoshi, un poco de Kárate, Kung-Fu y Jiujitsu. En resumidas cuentas, estaba creando una sucesora, pues la chica absorbía toda la información como si fuera una esponja. Así, habían llegado hasta el día del torneo y, para variar, los Kamiya habían tenido que alargar su estancia en Chicago, debido a una oferta irrechazable de parte de un empresario noruego.
Kenshin montó en el coche, con Kaoru a su lado y se dirigió hacia el instituto, mientras Kaoru leía el periódico.
-Kenshin- preguntó la chica- ¿Qué signo eres?
-¿Perdón?
-Del horóscopo.
-¿No me diga que se cree esas cosas? A mí me dijeron que no tendría suerte en los caballos, aposté y gané 30000 yenes.
-Vale, pero¿qué signo eres?
-Pues, mi cumpleaños es mañana, así que, debo de ser...
-¡Cómo? Hay que hacer una fiesta, con tarta y todo eso... Ya verás, te vas a quedar de piedra con la tarta que va a hacer Shura.
-Kaoru-dono, por favor, yo ya no estoy para fiestecitas...
-Me da igual, pues entonces un picnic en la montaña o algo así.
-Está bien, el picnic me parece aceptable.
-Bien...
Kenshin la interrumpió:
-Pero, sólo si gana hoy.
-¿Cómo¿Tengo que ganar en mixtos?
-Hai, será un aliciente más.
-Está bien. Ganaré y nos iremos de picnic.
Al cabo de un rato, llegaron y cuando Kaoru se bajó, Kenshin le dijo:
-Recuerda, el hajime del árbitro no te asusta, te gusta y te libera de toda tensión¿entendido?
-Hai, demo... ¿No vienes?
Kenshin vaciló. Habría muchos padres y él se sentiría muy fuera de lugar. Puede que incluso fuera mal recibido.
-Dozô, Kenshin, te prometo que nadie te molestará. Onegai...
Kenshin contempló aquella radiante carita ansiosa y suplicante y no pudo más que aceptar. Aparcó en un sitio libre, echó la llave y se dirigió hacia el gimnasio.
Estaba abarrotado de gente y todos conversaban entre ellos, que si su hija era la mejor, que si la otra era más rápida, que si la otra tenía un Ki muy fuerte. Seguramente, sólo repetían lo que les había dicho Maekawa.
Kenshin se sentía muy incómodo y cuando vio que la Madre Sachiko se le acercaba, la incomodidad aumentó bastante.
-Buenas tardes, Himura-san.
-Madre.- respondió, con una ligera inclinación de cabeza- Verá, es que los señores Kamiya han tenido que alargar su viaje.
-No se preocupe. ¿Cómo se encuentra, Himura-san?
-Pues... bien, la verdad.
-Así ha de ser, pues usted es hoy el padre de Kaoru.
Un silbato se oyó, procedente de la pista y atrajo la atención del pelirrojo.
-Disculpe, Madre, pero va a comenzar la competición...
-Oh, claro, vaya a ver a Kaoru, supongo que necesitará su apoyo.
Kenshin se despidió, se volvió, encontró un sitio en la grada y fijó toda su atención en la pista 7, donde Kaoru estaba luchando realmente bien un chico, que debía de haber ganado algún campeonato provincial o nacional, pues lo hacía muy relajado, creyendo que la filosofía de "No uses sólo tu fuerza contra tu enemigo, usa la suya contra él o arrebátasela" le serviría contra Kaoru, pero Kenshin sabía que, Yutaro Tsukayama, había elegido la peor estrategia posible contra su alumna. Seguramente, Yutaro fuera compañero de Kaoru y se dejara guiar por lo que veía de ella en los entrenamientos, pero Kenshin sabía que Kaoru tenía un físico bastante poderoso, que era ocultado por su belleza.
-"Ése es su punto fuerte, que la mayoría la considerarán una damisela en peligro más, pero es justo lo contrario"- se dijo a sí mismo.
Poco después, Kenshin obtuvo la confirmación a sus reflexiones.
El combate duró solo 35 segundos. Kaoru comenzaba a la defensiva, al igual que su rival, pero ella engañaba atacando o bajando la guardia, ocasionando que su rival la atacara y ella parara y contraatacara, ganando así los 4 primeros puntos y cuando el árbitro dio el hajime para iniciar el asalto, Kaoru se lanzó contra él como una bala y golpeó en el hombro perfectamente a su rival, logrando el 5-0 que le daba el primer puesto del grupo y le daba muchas posibilidades de pasar a la directa.
Lo mismo ocurrió con los siguientes tres adversarios, que Kaoru volvió a derrotar con 5-0, causando que más de uno de los ojeadores allí presentes, se fijaran en ella.
Por la megafonía, anunciaron que se daba un descanso de 5 min. a los luchadores, mientras realizaban la adecuación de la directa. Kaoru, en ésta ocasión, partiría como primera cabeza de serie, lo que hacía que tuviera que enfrentarse a rivales que hubieran quedado por debajo del tercer puesto en la pule(Fase de grupos, en vocabulario de esgrima). Teniendo en cuenta que Kaoru lo estaba haciendo realmente bien, Kenshin se permitió unos segundos para ir al baño y cual fue su sorpresa, cuando vio a alguien muy conocido en la puerta, esperando en la cola.
-¿Miyauchi, eres tú?- preguntó el pelirrojo.
-¿Eh?- su interlocutor se dio la vuelta y al verle, gritó-¡Kenshin!
Ken se acercó a su amigo y le estrechó la mano. Maekawa, por su parte, le dijo:
-¡Cuánto tiempo! No nos vemos desde... desde la pachanga de hace 6 años¿verdad?
-Hai. Por cierto¿qué te trae por aquí?
-Pues cuando lo dejé, hace ya 5 años, Katsura me consiguió éste puesto aquí, ya que el director es su primo¿y tú?
-Pues...
-Es Kamiya, ne.
-Hai, demo... ¿Donoyouni...?
-Je. Kenshin, puede que le hayas pedido que no luche de verdad si no es necesario, pero esos giros de muñeca en el último segundo y esa capacidad de predicción, sólo tienen un nombre, Hiten Mitsurugi Ryu y actualmente sólo hay dos personas que conozcan esa técnica, tú y Seijuro y, como bien sé, Seijuro nunca, jamás, pensaría en transmitirle el Hiten a ninguna mujer, por lo tanto, has tenido que ser tú.
-Tienes razón. Soy el guardaespaldas de Kaoru-dono y, como vi que sus padres estaban dejando de lado su increíble proyección marcial, aproveché y le di algunas clases.
-Jeje, se nota.
La megafonía volvió a anunciar que ya se habían colgados las directas de dieciseisavos.
-Bueno, tengo que irme, mis alumnos necesitan mis consejos a pie de pista. Ah¿porqué no te vienes conmigo, al banco del equipo?
-Pero...
-Kenshin, eres el entrenador de Kaoru, tienes que estar ahí. Además, seguro que te encuentras con uno o dos viejos conocidos.
-Está bien.
Tras una breve estancia en el lavabo, Maekawa llevó a Kenshin al banco del equipo, donde ya había tres componentes del mismo sentados, lo que significaba que habían sido derrotados. En la pista 9, sin embargo, Kaoru estaba venciendo sin problemas a una chica, un poco más alta que ella y que tardó poco en caer del todo.
Así fue como, rápidamente, Kaoru fue pasando los octavos, los cuartos y volvió a pasar, con un marcador "perfecto" la complicada semifinal, colocándose en la final, frente a un chico, que resultó ser el mismo Yutaro Tsukayama, al que Kaoru había vencido por 5-0 en la pule.
Kaoru volvió a comenzar ganando 5-0 y siguió escalando, dejando el casillero de su rival a 0, hasta que llegó al que sería el último punto, 14-0, si acertaba, ganaba. A la chica le podían un poco los nervios, pues el shinai que llevaba, no era cogido con la misma decisión que antes. Al percatarse de ello, Kenshin se levantó y se acercó al área técnica, pidiendo un tiempo muerto, porque tenía un mensaje urgente para Kamiya. La sacó de la pista y le dijo al oído:
-Kaoru-dono, ya le dije que el llegar hasta aquí, no significa nada si no gana y, recuerde, si gana, hay picnic- la mirada de Kaoru cambió, tornándose más decidida- Ahora le voy a pedir un favor: Derrótele de una manera espectacular.
Kaoru asintió y volvió al tatami, mientras Kenshin se quedaba en una banda, como el entrenador del rival.
-¡Hajime!
Kaoru no se lo pensó dos veces y lanzó un ataque en forma de Nukitsuke, que su adversario paró y se dispuso a contraatacar, cuando contempló como Kaoru continuaba con su ataque y daba una vuelta, con la que le golpeó en el estómago, cuando él todavía no había apenas movido el shinai.
-Wara-ari, Kamiya-san.
En cuanto escuchó su nombre, Kaoru tiró el shinai, se quitó la "careta", estrechó, deportivamente, la mano de su rival, tiró el shinai al suelo y salió como una bala hacia Kenshin, quien la observaba con una sonrisa orgullosa en el rostro.
-¡Kenshin!- gritaba- ¡Lo he conseguido, he ganado!
Se lanzó a los brazos del pelirrojo, le abrazó efusivamente y Kenshin, también feliz, le devolvió el abrazo.
-Ha estado perfecta, mejor que ninguna- le dijo.
Al día siguiente-Hace un día realmente precioso. ¿No crees, Kenshin?
Estaban en una montaña, junto al Hummer y el pelirrojo se encontraba sacando el cesto y las bolsas del espacioso maletero del coche.
-Hai, demo sería realmente mejor si me echara una mano.
-Oh, claro.
La chica se acercó al coche, sacó la manta escocesa, a cuadros rojos y líneas azules, que llevaban y la extendió, para que Kenshin colocara la cesta y sirviera la comida que llevaban. Shura había realizado un trabajo estupendo y Kaoru lanzaba exclamaciones de asombro cada vez que Kenshin sacaba comida de la cesta. Había, como es tradicional en la zona, un plato de shushi y otro de shashimi, dos brochetas, una de atún y otra de ternera, con salsa teriyaki y un plato occidental, llamado "cerdo relleno", que consistía en una pieza de carne, con un huevo cocido en interior. Por último, como postre, tenían una pequeña tarta, rellena de gellatto di stracciatella y dos velas, un dos y un nueve.
-Vaya, así que se enteraron hasta de mi edad...
-Hai, Okina-san miró tu ficha, que estaba en el escritorio de mi otô-san.
Kenshin se imaginó, como si fueran dibujitos infantiles, a Okina entrando sigilosamente en el despacho y, creyéndose un ninja, leyendo los informes y saltando de alegría al encontrar lo que buscaba.
-Uy, menos mal que me ha avisado. Esconderé mi diario bien, por si acaso.
Charlaron tranquilamente y Kaoru se daba cuenta de que Kenshin se empezaba a relajar, no como cuando llegó, que era insociable, rayando el irritable.
El pelirrojo, que había observado como Kaoru le escrutaba con la mirada, le dijo:
-Tengo la sensación de que desea preguntarme algo. Dígamelo sin miedo, ya le he contado todo sobre mi vida, no creo que pase nada por un poquito más.
-Verás Kenshin, es que...
-¿Hai?
-Pues, que me preguntaba cómo podías tener el pelo así de rojo... y también, me fijé en que tus ojos cambiaban un poco de color conforme hablabas de una persona u otra, en tu relato...
-Ah, era eso...
-Sé que parece una tontería, pero es que me comía la curiosidad.
-No se preocupe, es algo muy sencillo. Verá, mi abuelo, que pasaba a unos 15 Km. de la isla de Hiroshima, aquel fatídico 6 de agosto de 1945 y, según tengo entendido, porque mi fuerte nunca fue la biología, la radiación provocó una ligera mutación en los espermatozoides, que cambió el gen dominante de pelo negro, tradicional en la familia y formó un gen recesivo de color de pelo rojo, no se manifestó en mi padre, pero sufrió una simple mutación que lo convirtió en dominante sobre el negro de mi madre. Lo de los ojos violetas que cambian a ámbar, se debe a otra mutación del mismo tipo, que sí se manifestó en mi padre y parece ser hereditaria. Lo que ocurre, es que el color natural de mis iris es el violeta, pero debido al aumento de tensión, provocado por la ira y sentimientos similares, los pigmentos oculares cambian a un color ambarino y que resulta ser brillante en la oscuridad. Un médico que me trató el problema cuando tenía 15 años, lo documentó como "El primer caso de Ojos de Gato del mundo".
-Vaya... Jamás lo habría imaginado, sinceramente.
-No se preocupe- respondió riendo- poca gente lo hace.
La conversación se paró hasta que:
-A vôtre santé.- dijo el pelirrojo, levantando una copa de vino, para probar el alcohol tras dos semanas sin olerlo siquiera.
-¿Qué quiere decir ?
-A tu salud, en francés.
-Yamsing- respondió ella. Ante la cara de sorpresa de Kenshin, añadió- Salud, en chino.
-Ya lo sé, pero... - Parecía curiosa, pero la impresión era equivocada, pues Kaoru era MUY curiosa.
Platicaron acerca de los distintos idiomas y de las dificultades para aprenderlos y Kenshin, contó un chiste.
Un chico, haciendo un examen, tenía que realizar la traducción de un texto, del latín, al español. El texto decía así:
Y Escipión desembarcó en el puerto deOstia junto a un batallón de 50000 soldados.
La traducción del chico fue:
Y Escipión desembarcó de una Ostia a sus 50000 soldados en el puerto.
La chica reía a carcajada limpia y se llevaba la mano a la boca del estómago mientras golpeaba el suelo, a causa de la risa y cinco minutos después, consiguió calmarse un poco.
Todo siguió como una conversación normal, hasta que Kaoru dijo:
-Feliz cumpleaños, Kenshin.
La chica le tendía una cajita, alargada, envuelta en papel de regalo rojo, con un lazo blanco.
-¿Qué es esto?
-Tu regalo de cumpleaños, Kenshin.
Kenshin se quedó completamente extrañado; no tenía costumbre de dar las gracias. En ese momento, cayó en la cuenta de que a principios de semana, antes de que sus padres partieran al extranjero, había arrastrado a su padre hasta el centro comercial para ir de compras. Debía de haber comprado el regalo ese día. El pelirrojo deseaba que no fuera una cosa cara o ridícula, pues él no podría disimular.
Abrió la caja y se sorprendió al descubrir el contenido, no pudo menos que sorprenderse.
El contenido, era una cadena labrada en oro, bastante bella y que tenía colgando dos figuras. Un crucifijo de oro, de apenas 3cm de altura y poco menos de anchura y una moneda con el rostro de un santo que Kenshin conocía realmente bien.
-Es San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas.
Vaya, la chica no sólo era MUY curiosa, también era MUY observadora.
Para otra persona, quizá pareciese ser un regalo muy extraño, pero Kenshin sabía exactamente el porqué de ese regalo. Un día, hacía dos semanas ya, habían conversado sobre la religión, pero profundamente y Kenshin tuvo que admitir que si no iba últimamente a las misas y celebraciones litúrgicas similares, el motivo no era otro que la increíble contradicción que para él suponía ese tema.
Así que le explicó sus temores a la chica.
Desde que vivía con sus padres, ya comenzaba a ser educado en la fe de Dios y en su Divina Providencia, pero que mataran a sus padres cuando él sólo contaba con 6 años, no ayudó, precisamente, a fomentar la fe de Himura. Desde joven se alistó en el ejército y pudo contemplar los horrores que causaba la guerra en primera persona.
Un bebé, que moría quemado por la cercana explosión de un C4, era imposible que estuviera purgando un pecado. Una joven campesina africana, violada mil veces por los soldados enemigos invoca a Dios y no obtiene ninguna respuesta. Un psicópata tortura hasta la muerte a un sacerdote¿Y muere de viejo, tranquilamente¿Después de pasarse toda su vida creando el infierno en vida a los demás? No, Kenshin no conseguía encontrar en ello ningún tipo de lógica.
Sin embargo, había podido contemplar el lujo y ostentación de muchos obispos del mundo, residentes en países pobres. Una vez, viajando con sus amigos desde Filipinas hasta EEUU, para hacer escala hacia Japón, coincidió con un grupo de obispos, que viajaban en primera clase y disfrutaban de todas las atenciones. No, no era nada lógico.
Pero el reverso de la moneda, tampoco es que ofreciera mejor imagen. Kenshin había visto y ayudado a misioneros que se pasaban toda la vida ayudando en muchos países pobres, sin ningún beneficio material y sin haber pisado jamás la zona de primera clase de un avión, incluso algunos, nunca habían volado.
Una vez, durante una misión de apoyo al ejército de un señor de la guerra de un país africano, Kenshin había pasado por un hospital donde advirtió a cuatro jóvenes monjas alemanas, que debían ir con ellos, pues el ejército del presidente quería tomar aquellas tierras y acabar con ellas. Los soldados llegarían en doce horas y Kenshin dudaba de la fiabilidad de sus hombres para resistir el ataque y suponía que se batirían en retirada, se reorganizarían y algunos días después, volverían allí. Las monjas se negaron a irse, pues decían que su deber era estar junto a todos los enfermos e intentar salvar sus vidas. Kenshin y Aoshi les relataron, con todo lujo de detalles, lo que los soldados les harían si llegaban hasta allí. Las monjas se quedaron. Una de ellas, era joven y guapa. Kenshin, al volante del H1, se paró frente a la puerta, mientras el Land Rover de otro pelotón se estacionaba a pocos metros de él. Acercó la cabeza a la ventanilla del copiloto y dijo:
-Te sucederá lo peor. No tendrán ninguna piedad. Sufrirás mucho y morirás lentamente.
A lo que ella respondió:
-Dios me protegerá, al igual que lo hará contigo, si tienes fe.
Al no poder convencerla, Kenshin se fue con desgana y se cumplió lo que dijo; tomaron el pueblo y su grupo tardó una semana en poder volver allí, pero nada, nada de lo que había vivido entonces, le había preparado para lo que vio aquel día. El hospital, había desaparecido entre las llamas y saliendo de los escombros, se podían ver manos y piernas de gentes que habían muerto quemadas. Entre los escombros, encontró el cuerpo de la chica. Estaba mutilado y prácticamente carbonizado. Kenshin golpeó, frustrado, un trozo de pared que quedaba en pie, mientras que Aoshi, justo tras él, apretaba los dientes y los puños, con furia.
Cavaron unas tumbas, las enterraron, rezaron una oración, no por creencia, sino por respeto y partieron hacia el vehículo. Pusieron la máquina a toda potencia hasta la noche, cuando consiguieron alcanzar a los responsables, era un pelotón de 600 hombres del presidente. Kenshin y Aoshi, ambos con metralleta pesada sobre el techo, frieron a balazos al contingente enemigo, dejando de ellos poco más que sangre y huesos. Quizás la mayoría de ellos no habían ni violado ni mutilado a la joven monja, pero habían estado allí y lo habían permitido, eran igualmente culpables.
¿Aquello era la voluntad de Dios? No, no podía existir un Dios que permitiera semejantes atrocidades, da igual que se le llame Buda, Alá o Thor, no puede existir un Dios tan cruel que se pueda merecer las atenciones de tanta gente.
-Lo compré yo- dijo Kaoru, cuando vio que Kenshin terminaba su relato- un poco de mis ahorros.
Ante la mueca de Kenshin, continuó.
-No te puede hacer ningún daño¿no?- preguntó, sonriendo- Póntelo, aunque sea sólo por mí.
Kenshin dudó un segundo y respondió:
-Está bien.
Le devolvió la sonrisa, levantó la cadena y se la colgó del cuello.
-Ya sabes, si te encuentras con el diablo, tienes que levantar el crucifijo contra él.
Mientras decía eso, la chica gesticulaba con los dedos, haciendo una especie de cruz, con los dos dedos índices.
El hizo una mueca de extrañeza, sería muy diferente a levantar la katana.
En aquel momento, se oyó un ligero tintineo de cascabeles en las cercanías. Un perro salió del bosque que estaba a sus espaldas y comenzó a olfatear el terreno, buscando algo.
Kaoru le ofreció un poco del cerdo que había sobrado y el pastor alemán aceptó complacido. Después Kaoru se levantó y salió corriendo junto al perro, jugando con él. Kenshin saludó amablemente al pastor y le ofreció un poco de vino.
Fue una tarde especial para Kenshin. Sentado junto a un hombre que no era Aoshi, charlando tranquilamente hasta la puesta de sol, mientras Kaoru y el perro correteaban por el lugar.
-Es alentador ver que aún quedan parejas de jóvenes que saben apreciar la belleza del campo- y le sorprendió la expresión del ex-asesino, que se estaba preguntando dos cosas: "Kaoru¿mi novia?" y "¿Cuántos años me ha echado?"
Al caer la noche, guardaron todo en el coche, se despidieron del pastor y su perro y partieron de vuelta a casa.
Poco después de salir de allí, Kenshin se extrañó del silencio de Kaoru y cuando giró la cabeza para verla, contempló su bello rostro dormido y su acompasada y muy leve respiración.
Bajo la luz de los focos de tráfico, las facciones del pelirrojo se relajaron, tornándose en una expresión de alegría. Estaba en paz.
Al volver a la casa, llevó a Kaoru en brazos hasta su habitación, la acostó y se permitió una última mirada antes de salir.
Ya en su habitación, le estuvo dando vueltas a lo que le había dicho el pastor y llegó a una conclusión. Tendría que hablarlo con ella.
La semana siguiente, había quedado a comer con Aoshi y Misao, aunque seguramente también vayan Sano y Megumi, justo después de la competición por equipos. Le pediría que le acompañase allí, lo hablaría con Aoshi y Sano y llegaría a una conclusión.
Notas del autor: Ya estoy aquí. Sé que prometí subirlo ayer, pero mis padres llegaron tarde de la reunión de Evaluación y me acabo de enterar esta mañana SIGO TENIENDO INTERNET. He conseguido sacarme un 6,8 en la media y, según losprofes, voy en línea ascendente, así que puede que me saque el 7,5 o el 8 para la Evaluación de navidad.
Lo primero, esta vez, es agradecer a D Fernando Del Castillo y D Telesforo, su ayuda con el tema del físico de Kenshin, porque casi la pifio poniendo que era un mutante total... y también a D Francisco Cervera, por sugerirme el chiste, ya que el del libro no era bastante bueno, que digamos...
Ahora los reviews: gabyhyatt, muchísimas gracias por el review y respecto a las preguntas... el papel de Tomoe lo tengo que mantener un poquillo oculto, pues cambiará radicalmente en breve y no la mató Ken, ella se suicidó con la katana de Ken, DaniHimura-S1r4, No te preocupes, no hay prisa con los reviews. Muchas gracias por molestarte en leer el fic, skaevan, Muchísimas gracias y, espero que éste cap te siga gustando como los anteriores, Mei Fanel¡Un/a nuevo/a reviewer! Muchas gracias y es que tenía pensadohacerlo más empalagoso, más romanticón, perono es mi estilo.Además, en breve,todo dará un giro radical, que modificará el rumbo de ésta historia, silvi-chan, Hola de nuevo y muchísimas gracias por el review. Respecto a la adicción de Ken... tenía que hacer que cortara por lo sano, al igual que lo hizo el del libro, para que después pase una cosa especial... A mí también me gustaría hacerlo más dependiente del alcohol, pero el guión pre-escrito no me lo permite, Cisne.Negro(1), muchísimas gracias por avisarme, lo cambiaré hoy mismo. Lo siento, pero es que estaba pensando en otro grupo y se me fue la pelota, de veras que lo siento, fue un error humano (El infarto me iba a dar a mí), Cisne.Negro.(2), Muchísimas gracias por el apunte pero... me parece que el error está en que lo expliqué mal. En aquella época predominaban las fieras, los combates entre gladiadores y algunas crucifixiones, pero yo no quería decir que TODOS fueran a la hoguera, yo quería decir que muchos fueron (Y eso es real y verídico), lo lamento si lo expliqué mal. Respecto a la silla eléctrica, es cierto que ha caido en desuso, pero siguie siendo el ajusticiante preferido en los países relativamente pobres de Asia Menor (Vietnam...) Al igual que el ahorcamiento, que en occidente nos parece una aberración, pero en países como Pakístan (creo que era allí, corrijanme si me equivoco) se sigue practicando y de manera público en delitos como lo que popularmente conoceos como "Los cuernos", o sea así, las infedelidades dentro del matrimonio y puse que era el bokken, porque le he puesto cierto nivel de destreza a Kao y a partir de cierto grado usan bokken y, en grados más altos, se llegan a usar katanas, tantos y tachis. En karate, yo llegué a usar una vez un bokken y una katana. Muchísimas gracias por las correcciones, intentaré explicarlo todo más claramente a partir de ahora, muchísimas gracias, Cisne.Negro. (3), tranquila, errores más grandes he cometido yo..., Kaoru, Mil gracias por el review. Enishi estaba allí, porque el dojo quedaba cerca y se acercó al oír el estruendo. No había guardias en la calle, lógicamente, pues no era una operación policial oficial, como indiqué antes,Tomoe se suicidó cogiendo la espada de Ken, él no la mató y la cicatrizse la hizo Izuka, en el combate del final, justo debajo, me parece que lo decía... justo después del flashback, aunque noestoy seguro y, por último, pero nunca jamás menos importante, Arcasdrea, Muchas gracias por el review. Jeje, supongo que escribo así porque me chupo todas las pelis de Jet Li, Jackie Chan y Bruce Lee, entre otros y porque he hecho karate (Llegue al cinturón azul... ya sé que no es mucho), supongo que un poco se me ha pegado. Y lo de coordinador, cuando quieras, ya sabéis que mi Messenger y mi Hotmail y mi Gmail están a las disposición de todos los fanfictioners y fanfictioneros. Y la rima era complicada, porque sólo tiene sentido fonéticamente.
Este cap no tiene influencias de ninguna canción.
Se despide, antes de irse al insti
michel 8 8 8
