Emmett POV
Un silencio sepulcral invadía la habitación que poco antes había sido abandonada por Rosalie. Aún no creía que fuera para siempre. Si; para siempre. Quizá ahora mismo en la casa grande ya lo sabían, pero por mucho que a una parte de mi le diera mucha pena, no podía aparecer así como así por que el causante del dolor y de la separación de la familia había sido yo. Fue un impulso, lo juro. No lo pude controlar, me salió solo. El "no te quiero" no era de verdad, solo que la presión del momento me llevo a decir eso, Rosalie quería una respuesta de inmediato y yo no supe hacer otra cosa que decirle lo que me pedía. Pero tengo una duda, ¿De verdad ella quería que yo le dijera que no la quería? ¿De verdad quería irse para no volver? ¿Y si todavía estaba enamorada de mí? ¿Y yo de ella? Era tan poco probable de que yo estuviera enamorada de ella… Estoy muy confuso, la verdad es que no sé lo que siento. Siempre que hago algo la cago, nunca me sale nada bien. Si yo me hubiera estado quietecito… no habría pasado nada de esto.
Me di con la cabeza en la pared en un acto para olvidar todo lo que había pasado y volver a estar como hace una semana. Abrí los ojos, tan solo vi un boquete en la pared del tamaño de mi cabeza, pero aparte de eso nada más. Todo seguía como hace dos segundos, Rosalie corriendo hacia la casa… En aquel momento se me encendió la lucecita de las ideas y salí de la casa corriendo lo suficientemente rápido para alcanzar a Rosalie en un minuto.
Ya veía su perfecto trasero. Eche a correr más rápido para alcanzarla antes. Estaba a dos metros de ella así que reflexione (raro en mi) como podía hacerla parar y lo único que se me ocurrió fue tirarme sobre ella para que cayera al suelo, porque sabía que por las buenas no se iba parar así que… salte en su dirección y caí justo donde yo había planeado, encima de ella. Caímos los dos al suelo, solo que yo encima de ella aplastándola un poquito.
-¿¡Pero qué haces, oso simplón!- chilló enfadada, mas porque la había manchado que porque hubiera caído encima de ella.
-Hacía mucho tiempo que no me llamabas así.- dije con ternura dirigiéndome hacia ella posicionando mi cuerpo más cerca del suyo.
-Lo siento, ha sido sin querer. Yo no pretendía…
-Vale, vale está bien- acallé sus palabras de la manera más dulce posible.
-¿Por qué has hecho eso, Emmett? ¿Por qué te has tirado encima de mí?
-Porque antes en la casita, no pensé lo que dije. De verdad que yo no quiero que te vayas porque tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida y si te pierdo no se qué voy a hacer, porque por mucho que yo este con otra tu siempre serás la mejor, siempre serás la que me salvo y de la que me enamore hasta lo más profundo de mi ser. Estas dos semanas me he dado cuenta de que no puedo vivir sin ti pero tampoco contigo. He llegado a un punto en que te odio por quererte tanto. Quiero que me perdones por haberte hecho tanto daño. Quiero arreglar las cosas para que estemos como antes.
Esperé impaciente una respuesta que dijera que me perdonaba. Deseaba tanto volver a tocarla y sentirla muy cerca de mí que todo lo demás, incluso Melissa, pasa desapercibido. Es insignificante comparada con la magnitud de Rosalie. ¿Cómo estuve tan ciego? Jamás debí dejarla y ahora lo sé. Melissa es tan solo un capricho propio de mí. Aunque no descarto, que si Rosalie no acepta mis disculpas, pueda aprender a querer a Melissa.
-Emmett…tu mismo lo has dicho, me has hecho demasiado daño. Es que por mucho que yo quiera volver contigo no puedo…- bajó la cabeza un instante e inhaló una gran bocanada de aire.- Me has roto el corazón de tal manera que no se si podre arreglarlo. Acepto que tu hayas rehecho tu vida y espero que de verdad seas feliz. Creo que si me quieres lo suficiente podrás dejarme ir. No quiero ver que el chico al que amo esta con otra, no soy tan fuerte. Acéptalo. Se acabó y la única manera de que podamos ser felices es que yo me vaya y que nos olvidemos el uno del otro.
-Pero…- intente replicar a sus palabras pero me interrumpió.
-Lo siento.
Se giró dándome la espalda. Segundos después se volvió a girar pero esta vez avanzando un poco en mi dirección. Se poso enfrente de mí con su rostro a centímetros del mío. Puso su mano en mi cara agarrándome con fuerza el pómulo. Cerró los ojos y suspiró, después acerco lentamente sus labios a los míos y presiono con fuerza. Cuando abrí los ojos para poder mirarla a los ojos, me encontré con que ya se había ido, pero sentí que aunque estuviera lejos sus labios permanecerían conmigo mucho tiempo.
Y ya está, todo ha acabado. El último beso marca el final de una historia ¿bonita? Se podría decir que si, exceptuando el final claro.
Me senté en un tronco cercano para pensar en lo sucedido, en aquel beso que marca el final y en aquella historia bonita aunque interrumpido por un tosco final. No puedo evitar sentirme culpable, he sido yo el que ha acabado con la felicidad de una pareja. Las cosas se podrían haber solucionado si hubiéramos hablado, si yo hubiera expresado como me sentía en aquel momento, ahora no estaría sentado en este tronco lamentándome por haber dejado escapar la que probablemente hubiera sido la mujer de mi vida.
