Capitulo 9:
Mientras rectaba las palabras con las que iniciar el dialogo que había repetido veinte veces en el pensamiento por el camino, Riza empujó la puerta y entro, segura instintivamente de que aquel proceder no era el mas indicado, y desde luego no el modo de demostrarle a un hombre lo poco que le la afectaba. No se trataba tanto del hecho de que una mujer bien educada no habría hecho ese tipo de cosas; pero luego de hacerse hecho la difícil de un modo tan perentorio, el giro en su actitud le parecía a el una notable y repentina capitulación por su parte. Incluso su madre, aparéntenme, se había resistido más que eso.
Por otra parte, la invitación bien podría no haber sido mas que una broma cruel; y solo de pensarlo, Riza temblaba de aprensión.
El salón de banquetes, que se había barrido y ordenado durante el día, aunque conservaba el calor de la luz del sol, mientras las sobras de la noche pintaban las paredes y oscurecían las ventanas. Espero, aguzando los oídos cada ves que oía algún ruido, y percibió el ulular distante de un búho mientras se preguntaba vagamente como era posible estar tan en desacuerdo consigo misma par ser capaz de hacer lo contrario a lo que había planeado. ¿Seria factible que en contra de su voluntad estuviera enamorada? ¿Seria acaso eso el amor?
Desde el patio del cuartel un reloj dio la hora, después la media. Riza se sentó, se puso de pie, y después se volvió a sentar, asustándose con cada ruido, observando como las luces de su casa se iban apagando una a una. Paso otra hora. Entumecida de frió y de rabia, cerro las puertas del salón tras de si, sin hacer ruido esa ves. Hecho un ultima mirada a la pared donde la puerta comunicaba con el jardín del monasterio antes de volver hacia su casa con un nudo de dolor en la garganta, sabiendo que ese debía de ser el desaire que ella había previsto, aunque no tan pronto. Eso, y al frialdad desde su aparición en el teatro, serian sin duda su modo de enseñarle que era el quien tenia el control.
Sin embargo había una cosas que había aprendido gracias a ese fiasco; que nunca volverían a engañarla otra ves e ese modo que milagrosamente le había impedido continuar donde lo había dejado y que, en efecto, se había escapado por los pelos. Debería sentirse agradecida. Esa ves, no lloraría o reconocería que su orgullo había sido pisoteado. Era capas de actuar, como le había recordado Gracia. Que todos vieran lo bien que actuaba.
Sin embargo, en al oscuridad de su cama, Riza abandono el fingimiento y al indiferencia, y cedió a la oleada de deseo incontrolable que sus besos había despertado en ella. Después de eso, sintió que echaba humo de rabia por la arrogancia de aquel hombre, por la seguridad que parecía haber tenido de que iría de buena gana a comer de su mano. Pero eso no volvería a ocurrir. ¡Jamás! Prefería morir antes de convertirse en una de sus amantes despechadas.
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El momento no podría haber sido mas oportuno para olvidarlo, sendo ese día el de la mascarada en la cual su tía y ella habían trabajado tanto.
Catherine fue con Riza a la sala de su tía, insistiendo en que, aunque ninguna de ellas tomaría parte de la mascarada, podrían ayudar con los preparativos.
-¿Esto es el cuerpo?- le susurró a Riza mientras miraba el simple pedaso de tela con los ojos como platos-. ¿Este trozo tan pequeño?
-Si, eso es- sonrió Riza-. Muchas de las chicas que participaran llevan escotes mas pronunciados hoy día para este evento. Este es discreto comparado con otros.
-¿Lo has diseñado tu?
- Si. Cuatro como este, y cuatro con forro de seda. Este es para Mary Allsop. Le gusta exhibirse.
-¡Pero es casi transparente!- Catherine no sabia si reírse o mostrar asombro
-Bueno, eso es asunto de ellas, no el nuestro.
Tan solo hacia unos días la idea de que Catherine cosiera lentejuelas en unos disfraces semi transparentes habría sido impensable. Pero allí estaba ella, trabajando, con la cabeza agachada sobre la tela verde mar, disfrutando de la experiencia. Incluso la aparente contradicción de que las mujeres participaren en algo así, había sido aceptada por Catherine sin comentario alguno. Riza también había notado como los chicos buscaban cualquier excusa para llamar la atención de Catherine y como ella era cada ves mas capas de hablar ocasionalmente con algún extraño sin sonrojarse. La querida Catherine los estaba sorprendiendo a todos.
Marion sonreía a su sobrina mientas arqueaba una ceja con complicidad.
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Llegada la noche, sus sonrisas se habían vuelto tensas mientras supervisaban los magníficos trajes que eran empacados en cajas para hacer el corto viaje. Como sabia que había que poner los trajes Riza los acompañó para ayudar a las mujeres encargadas de ello entre un sinfín de cajas y soportes para pelucas.
- Aquí esta la caja de las pelucas, Gracia- dijo Riza por encima del bullicio-. Ten cuidado con eso, por el amor de Dios.
Las pelucas eran delicadas y obligatorias para los disfraces femeninos.
Comprobó la lista tachando cada articulo mientras pasaban a las encargadas los trajes, esperando con paciencia controlada la inevitable tardanza.
Su tía entró en la sala radiante, hablando un momento con las chicas que participarían pero algo pareció turbarla.
-¿Mary? Antes me dijo que no se sentía muy bien, ¡Riza! ¿Donde esta Mary?
-¿Qué Mary?
-Mary Allsop.
- No va a venir. Esta indispuesta- le contestó otra de las chicas.
A Riza se el fue el alma a los pies.
- ¿Cómo? No puede…
-Indispuesta y un cuerno- dijo Marion-. Supongo que le ha dado miedo en el ultimo momento- le hecho un vistazo al traje que Riza tenia en la mano.
-Como siempre. Contesto alguien más.
-Pero no podemos tener siete- dijo Riza- Tiene que haber ocho doncella del agua en cuatro pares. Hay ocho hombres que van a emparejarse con ellas.
- Esto es una irresponsabilidad-, dijo Marion molesta-. Bueno, entonces, querida Riza, parece que tendrás que tomar parte. Me imagino que esta vestido te quedara mejor que a nadie.
Riza no iba a imaginar tal cosa.
-Esto…no. Mira, otra chica puede hacerlo. ¿Veamos a ver, quien es la que tiene mas o mesón al misma altura que…?
Se produjo una repentina protesta que rechazaba de plano la sugerencia de Riza.
-Riza vamos, puedes hacerlo- le rogó su tía- Eres la sustituta mas obvia y no tendrás que ponerte peluca. Vamos, queridas.
-No puedo. Jamás he llevado… No, no puedo.
Incluso mientras se negaba sabia que la batalla estaba perdida, que tenía que hacer ocho y que tendría que ocupar el lugar de la inconsiderada huida. Al mismo tiempo, aunque recordaba el placer que había sentido al diseñar cada vestido, aunque distintos en el color, estilo y decoración, conformaban a la perfección las partes el conjunto de las ocho doncellas del agua. Se había imaginado a si misma luciendo uno de aquellos vestidos, flotando entre aquella tela que se movía como el agua unos cuantos centímetros arriba del tobillo. Se había probado algunos de ellos estando a solas con su tía y con Gracia, segura de que nadie la vera jamás con un atuendo así.
Las mascaras habían sido ajustadas para ocultar las identidades de las que las llevaban a los ojos de cualquiera que no fuera un astuto observador. Nadie sabría que era ella, salvo por su cabello, tal ves.
-Ponte la peluca- le dijo Gracia-. Entonces no sabrán nada hasta después que la que la lleva no es Mary Allsop.
Pero Riza sabia lo calurosas e insoportables que eran las pelucas.
- Si puedo evitarlo, no- dijo-. Me arriesgare con mi cabello. Después de todo, solo sere una entre ocho.
-¿Entonces lo harás?
-Creo que tendré que hacerlo, Gracia. Pero… ¡Ay no!
-¿Qué?
-¡Oh, Dios mío! ¿Qué diría Catherine o mi abuelo?
-No van a saberlo si no se lo dices a nadie. Es más interesante lo que dirá Roy- dijo Gracia con frescura-. Piensa en eso. Esto le enseñara mejor que nada lo que se perdió.
- Ya había pensado en eso, Gracia.
- Bueno, entonces deja que te ayude a colocártelo.
Solo había un pequeño espejo disponible para ver el efecto del disfraz que se había colocado sobre su esbelta figura. Pero tanto Gracia como Riza percibieron las expresiones de las mujeres cuando la tela azul plateada quedaba recogida bajo sus pechos, ni tapando ni exhibiendo la redondez perfecta que se ceñía al tejido con cada movimiento. Otros era mas atrevidos, pero ninguno tan bello cono el de Riza, y eso fue lo que Gracia le dijo mientras le colocaba la mascara y la melena pálida sobre los hombros
-Ya esta- Gracia fijo la concha de pasta de papel sobre la cabeza de Riza-. Les llevara un buen rato reconocerte con esto encima, si lo hacen.
Riza no creyó sus palabras ni por un momento, puesto que tenia que pasar al baile antes de que pudieran rebelarse las macaras, y los pálidos mechones de Riza, era mucho mas bonitos que las pelucas.
- Así que esto es a lo que Seton llama miedo escénico- dijo Riza.
Después de hacer las ultima comprobaciones, y con los tocados que parecían imponer un silencio forzado sobre las ocho doncellas del agua, esperaron oír el llamado que anunciaba la entrada de los participantes de la mascarada. Entonces se abrió la puerta, y fueron asaltadas de inmediato con una explosión de luces, caras entusiastas y del murmullo de las risas que surgían a su paso. Por los pequeños agujeros que habían en las mascaras se veía poco, tan solo el espacio inmediato, pero Riza se daba cuenta de que la careta también ocultaba el rubor además de tantos y tantos pares de ojos que se esforzaban por mirar cada detalle.
Realmente la pequeña celebraron parecía muy bien organizada. La sala había sido decorada con los colores del agua de un lago sobre el cual las ocho doncellas se deslizaban en parejas.
Riza raramente había buscado con tanto afán una cara conocida entre los asistentes. Sabía que su abuelo estaría muy ocupado con unos asuntos de ultima hora pero que asistiría a la fiesta. Mientras avanzaba, Riza no dejaba de preguntarse que diría Roy cuando se diera cuanta de que era ella.
La duda de su aprobación la tenia en vilo, ensombreciendo el placer de ver la reacción de Roy a lo que ella intentaba negarle. El placer disminuyó cuando estuvo verdaderamente segura de que Roy no estaba presente. Algunas de las otras chicas con mascaras no tenían tales reparos, puesto que ya habían hecho algunos movimientos para revelar mas de lo que originalmente había planeado, pero fue un grito y el hecho de que los demás asistentes se apartaran repentinamente lo que le indico que había alguna particular invasión. Un grupo de ahombre con mascaras entraron con dinamismo por las puertas abiertas del salón, gritando mientas daban vuelta a una redes de pescar blancas por encima de su cabezas enmascaradas.
-¡Aja!- grito no de ellos- ¿Qué tesoros nos traen esta bellas doncellas del agua?
Aquella era al parte de la mascarada sobre la que Riza no había sido informada por su tía ya que ella solo la había ayudado en el departamento femenino; pero en ese momento reconocía de un vistazo a unos cuantos militares que trabajaban con ella. Lanzaron sus redes con ímpetu, arrancando gritos de emoción entre los asistentes, pero eran las doncellas las que tenían que se atrapadas, y fueron ellas la que se alejaron con mayor prontitud.
Había algunas, naturalmente, que no se lo pusieron demasiado difícil a los pescadores; pero Riza no fue una de ellas al ver que para su desgracia, al parecer Roy era uno de los pescadores que le avía echado el ojo a una de las otras. Aquella era la oportunidad perfecta para dejarse pescar por otra persona y para que el viera, como había dicho Gracia, lo que se perdía.
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Ya chicas, espero que les hay gustado el chap, como siempre agradezco a los que leen y especialmente a los que me dejan su opinión así que:
Xris: Me alegra que te haya gustado, aunque quizás hoy muchas odian a Roy por el plantón. Pero ya labran que paso. Sobre la parte esa creo que no quedo muy clara ( el sueño y el cansancio de la adoptadora, jejeej) cuando Roy se acerco a despedirse la beso en la mejilla y le susurro que la esperaría. Gracias por el apoyo y nos leemos el lunes, ciao.
Tenshi of Valhalla: Me alegro que te hay gustado, y como ves las cosas se han ido complicando, pero Roy tendrá una excusa, solo hay que ver si Riza se la cree. Gracias por el poyo y nos leemos el lunes.
Tuki-sama: Me alegra que te haya gusto y espero que este chap también. Gracias por el poyo y nos leemos el lunes.
Taiji-ya Hawkeye: Me alegro que te hay gusto el chap y espero que este también, aunque Roy merece que lo maten. Gracias por el poyo y nos leemos el lunes, ciao.
