Capitulo 9 presente!

Hola de nuevo.

Quise darles algo más que leer, porque estoy teniendo algunos problemas para escribir el capitulo 25, mas que nada que no se exactamente como plasmarlo. Y que mi sobrina de 4 meses consume mi tiempo xD.

Como no voy a estar publicando capitulos de esta historia ta seguido, aprovechare para escribir de otras historias que ya había empezado y de otras que estoy planeando escribir, especialmente de fandoms donde las historias en español son prácticamente escasas.

Vamos con el capitulo!

Escribo y publico esta historia sin fines de lucro, lo hago para mi entretenimiento y el de otros, para sacar toda mi locura, me encanta transformers y quiero comer helado (nieve, ice cream o como sea que lo llamen)


Capitulo 9

Ambos corríamos por el césped, queriendo entrar rápidamente a la casa de Sam sin que sus padres nos notaran, de preferencia. Planeábamos recuperar los anteojos y dárselos a los Autobots antes de que algún Decepticon apareciera o los vecinos descubrieran al extraño grupo de autos detrás de sus casas. Por un momento admire el trabajo que los padres de Sam le dedicaban a su jardín trasero. Era un jardín típico de los suburbios, completamente diferente al jardín de mi abuela. Arbustos altos y palmeras de baja estatura se encontraban plantados en los bordes de la cerca, lo suficientemente pocos para poder mirar la cerca entre los espacios. Dos caminos de piedra se curvaban, uno dando a la parte frontal de la casa y el otro a la vieja casa de madera, que cumplía la función de cochera, que estaba al fondo del patio. Una fuente de piedra estaba instalada en el centro, rodeado de pequeñas macetas con flores. La puerta que daba al patio trasero era de madera con una malla mosquitera y un pequeño porche decorado con flores y una silla playera de madera. Alcanzamos la mitad del jardín cuando el padre de Sam apareció tras la puerta trasera. Apretamos el paso para llegar antes de que abriera la puerta y saliera.

-Pisen bien mi jardín- su voz destilaba sarcasmo.

-No, no, no, no, no salgas- le pidió Sam, mientras le cerraba la puerta, que ya había comenzado a abrir. Su padre se quejo por ello.

Me detuve a un lado de Sam, bloqueado la vista de su padre al patio, en caso de que los Autobots aparecieran en el jardín. Apoye una mano en el hombro de Sam, jadeando después de correr. Cuando todo terminara, me iría a casa a dormir y me despertaría hasta el lunes.

-Claro, tu jardín, se me olvido. Voy a barrer todo tu jardín. ¿Qué opinas?- intento complacerlo para no hacerlo salir.

-Voy a ayudarle para terminar más rápido- me ofrecí.

Ron nos miro a ambos, después hacia abajo y su mirada se centro en su hijo.

-Hijo- empezó, con un tono de voz que utilizaba para sermonear. Ya había estado en el lado receptor de ese tono -, te pague medio auto, te saque de la cárcel y luego hice todas tus tareas.

-Las tareas- repitió su hijo.

-Sí, la vida es grande- luego lanzo una indirecta -. Al menos podría haber recibido una llamada para ser cómo andaban.

No pude evitar sentirme culpable, especialmente porque no podíamos decirle la verdadera razón de nuestra falta de contacto. Dudo mucho que él y Judy nos creyeran si se los contábamos. Ese tipo de cosas se necesitaban ver para creer.

-Mi culpa- admití -. Estaba por hacerlo cuando mi abuelo llamo, pidiéndome que fuera a ayudarle al rancho. Le dije que estaba en casa de Sam y le pregunte si podía ir también – me encogí de hombros -. Después de eso olvide llamarle para decirle donde estaríamos.

-¿Por eso están sucios y sudorosos?-pregunto después de ver nuestra apariencia.

Forcé una risa.

-Ya sabes cómo es mi abuelo; si no terminamos casi muertos después del trabajo, entonces no está bien hecho.

Sam se giro hacia atrás, mientras le explicaba a su padre el porqué no estábamos en casa. Sentí el suelo temblar ligeramente, pero lo ignore, centrándome en convencer a Ron de volver a entrar y dejarnos entrada libre a su casa.

-Los botes de basura- menciono Sam de repente asustado-. Por irme todo el día sacare los botes de basura.

Me dio curiosidad el porqué estaba asustado y mire por donde él lo hizo también. Mi cuerpo se tenso a ver a Optimus Prime alzarse por encima de la cochera. Me moleste por su evidente falta de discreción, aunque trate de calmarme: lo más probable es que estaban desesperados por obtener los anteojos.

-Los dos lo haremos, también es mi culpa que no hicieras las tareas- agregue.

-No, no, no- su padre comenzó a negar -, no quiero que se cansen. Vienen de trabajar del rancho de tu abuelo, Cordelia- comenzó a abrir la puerta.

Sam se lo impidió, bloqueando la puerta con ambas manos. Por un momento me pregunte si no le parecía sospechosa nuestra actitud.

-No, no nos cansamos- su padre intento replicar -. Herirás mis sentimientos; herirás nuestros sentimientos.

-¿Seguro?- intento abrir la puerta de nuevo.

-Seguro- al sentir a su padre empujar la puerta, la bloqueo de nuevo -. No, no, nosotros vamos a hacerlo.

-Sacaremos la basura y lavaremos el asador- agregue.

-Y eso es lo que haremos- continuo.

Miramos a la parte trasera del jardín, observando a Optimus cruzar por encima de la cerca y la cochera para entrar al jardín.

Absolutamente desesperados, pensé.

-Y vamos a barrer toda la casa- término, ambos regresando la mirada a su padre.

-¿Esta noche? ¿Ahora?- pregunto con incredulidad.

-Sí, ahora- acordamos ambos.

Por un lado de la casa apareció BumbleBee, asomándose a mirarnos. Sam debió notar el pánico que estaba sintiendo, ya que miro por sobre su hombro y también lo noto. BumbleBee se llevo uno de sus dedos a lo que le servía de boca e hizo el gesto de silencio. Sam, muy nervioso, se recargo contra el marco de la puerta, tanto para bloquearla e impedirle a su padre mirar a BumbleBee. Dudo unos momentos, para soltar algo completamente sin sentido.

-Cuanto te quiero.

Su padre y yo lo miramos con rareza. Pero si funcionaba, no iba a discutir.

-Cuanto te quiero, sabes cuánto te quiero.

-Tu mamá quería que te castigara- confeso -, por llegar tres minutos tarde.

-Sí, algo más que haces por mí.

Note a BumbleBee haciéndole gestos a los demás; me habría reído si no quería que nos descubrieran. Ron murmuro más cosas a su hijo, mientras poco a poco se retiraba de la puerta y regresaba probablemente a la sala.

-Cuanto te quiero. Duerme bien, buen hombre.

Apenas su padre desapareció, Sam se alejo de la casa y corrió hacia Optimus, quien estaba caminando por el jardín. La histeria de Sam era graciosa. Trote hasta llegar su lado, tratando de calmarlo a pesar de la risa que me aguantaba.

-¿Qué haces?- Sam cuestiono a Optimus -. ¿Qué haces? Cuidado con el jardín, cuidado con el jardín- casi grito lo último, al ver a Optimus moverse muy cerca de la fuente.

Optimus se las estaba arreglando de rodear la fuente, a la vez que Sam también lo hacía. Estaba tan centrado en evitar que pisara la fuente, que no vio al resto de los Autobots entrar en el patio.

-Por favor, por favor, por favor- suplico.

Ambos nos alarmamos al ver cómo Optimus levantaba su pierna y, por un error, pisaba la fuente. Me lleve ambas manos a la boca para sofocar la risa que me causo la desesperación de Sam. Quizás la situación no era graciosa, pero Sam se las arreglaba para hacerlo cómico.

-Lo siento- la voz de Optimus era de absoluto arrepentimiento -. Pise mal.

Sam estaba tan conmocionado que no hallaba como expresarse. Lucia tan molesto. Intente dejar de reírme y camine hacia mi amigo. Necesitábamos estar tranquilos si queríamos que todo saliera bien

-No pudiste esperar cinco minutos- Sam empezó a regañarlo -, te lo dije. Te lo dije.

-Cálmate, Sam- lo tome de un hombro -. Solo están impacientes, cómo nosotros.

Me ignoro y corrió a la cerca. Me quede de pie en mi lugar, cerca de los restos de la fuente, observando a Mikaela entra al jardín, viéndose bastante culpable; Sam se acerco a ella y empezó a regañarla. Los ladridos de un pequeño perro se escucharon por el jardín; al mirar al suelo, pude ver a Mojo ladrándole a los Autobots. Observe sorprendida como Mojo se acerco a Ironhide, levantando la pata y orinar su pie. Escuche a Sam gritarle a Mojo.

-No, no, no, Mojo, aléjate del robot- hizo un gesto de fastidio y corrió para agarrar a su perro.

Una de las placas de metal del pie de Ironhide se doblo y lanzo a Mojo por el aire, no demasiado alto para lastimarse al caer de nuevo al suelo. Luego levanto la pierna y la sacudió, al mismo tiempo que Sam llegaba a su chihuahua y lo recogía en brazos.

-¿Agua?-cuestiono.

-No, no, tranquilo, tranquilo- balbuceo Sam.

Ironhide activo sus cañones y apunto a Sam.

-Espera, es mi perro- intento explicarle -, es Mojo, Mojo, mi mascota. Si pudieras bajar tus armas- suplico-, guarda tus armas por favor.

-Tienes una plaga de roedores- hablo Ironhide -. ¿Acabo con él?

-No, no, no, no, no es un roedor, es un chihuahueño- intento explicarle, a la vez que Mikaela llegaba a su lado -. Es mi chihuahueño; nosotros queremos a los chihuahueños, ¿o no?

Ironhide les dio una mala mirada.

-Chorreo sus lubricantes en mi pie- se quejo.

Sume dos más dos y entendí su queja. Metal más agua, igual a oxidación. Los deje discutir sobre los problemas de dominación de Mojo y corrí a la cochera. Por suerte no estaba cerrada con candado. Entre, notando la gran cantidad de basura y objetos almacenados con los años. Busque por todo el lugar que estaba a oscuras, hasta hallar una vieja camiseta. La tome y salí de la cochera. Al salir vi a Sam correr a su casa, esquivando las piernas de Optimus y Ratchet. Corrí rápidamente a Ironhide y me agache a su pie, limpiando la orina de Mojo. Al terminar me levante, alzando la vista a la cara de Ironhide. Él me miraba, con una sonrisa de agradecimiento en sus labios metálicos.

-Gracias- dijo.

Me encogí de hombros.

-De nada- luego fui a la puerta y entre.

La mayoría de las casa en esta zona eran iguales, a menos de que los propietarios las remodelaran. Camine sin hacer ruido a las escaleras, notando por el camino a Mojo correr a la sala de estar. Subí a la segunda planta, alcanzando a ver a Sam cerrar la puerta de su habitación al fondo. Llegue hasta ella y toque la puerta.

-¿Quién?- la voz de Sam sonó amortiguada por la madera de l puerta.

-Soy yo, Sam- respondí -; vengo a ayudarte.

Escuche el sonido de pasos acercarse y la de la cerradura al quitarse. Sam abrió la puerta, haciéndose a un lado para dejarme pasar. Volvió a cerrarla y bloquearla después de entrar a su habitación. Sam al ser hijo único, su recamara era más grande, con su propio baño, estanterías de metal con muchos artículos, un largo escritorio con su computadora y una pecera redonda. Muchos posters y afiches pegados en las paredes, una pequeña canasta de baloncesto. Cómo toda habitación de un chico, había ropa y papeles regados por el suelo y los muebles. Afortunadamente no apestaba.

-¿Por dónde empezamos?- le pregunte.

-Busca en aquella estantería- me señalo una que estaba al fondo de su cuarto.

Y empezamos a buscar. Levantamos ropa, revolvimos hojas y básicamente hicimos más desastrosa la habitación. A pesar de darle la espalda a Sam mientras seguía buscando, podía sentir el nerviosismo y la desesperación que desprendía. Y, honestamente, yo también comenzaba a desesperarme.

-No, no, no, no- murmuraba Sam -. ¿Dónde están? Aparezcan.

-¿Estás seguro que están en tu habitación?

Antes de que pudiera responderme, escuchamos un ruido afuera de una de las ventanas del cuarto de Sam. nuestros ojos se encontraron, luego miramos la ventana y Sam camino hacia ella. Por la ventana se podía ver parte del cuerpo de Optimus, principalmente su brazo y en su mano estaba sentada Mikaela. Al parecer le ayudo a subir hasta la recamara de Sam.

-¿Qué paso?- pregunto Sam.

-El tiempo apremia- dijo Optimus.

Mikaela hizo un pequeño gesto y empezó a pasar a través de la ventana. Sam se acerco más para ayudarla a entrar.

-Quieren esos anteojos- sentencio.

-Bueno, puedo entender porque- trate de excusar su insistencia.

-Vine a ayudar, también.

Ambos se alejaron de la ventana, quedándose de pie en el centro. Vi a Optimus inclinarse para mirar por la ventana, las luces de sus ojos eran suplicantes.

-Dense prisa- nos pidió.

Me acerque a él, dándole una pequeña sonrisa tímida. Aunque me sentía algo cómoda a su alrededor, no podía abandonar por completo la timidez.

-Los encontraremos- intente tranquilizarlo -, no te preocupes. Solo hay que esperar.

Me miro por unos segundos y asintió, volviendo a enderezarse. Al girar lejos de la ventana, note a Sam en el suelo lanzando revistas por el aire. Camine hasta Mikaela, ambas observando a Sam quejándose y desordenando todo su cuarto.

-Desaparecieron- hablo Sam mientras se levantaba.

-No comprendo-pregunto Mikaela.

-Deje los anteojos aquí- explico -, en la mochila y ahora la mochila no está.

-Ahora se van a molestar. ¿Qué piensas hacer?-quiso saber Mikaela.

-¿Qué quieres que hagamos?- pregunte en cambio.

-Bien. Mikaela quiero que tu revises todo esto- señalo un lado de su cuarto con un gesto largo de sus brazos, abarcándola completamente -, toda esta sección, yo revisare este lado- señalo la parte que él revisaría -. Cordelia, quiero que revises el fondo de aquel lado- apunto a el rincón opuesto de donde buscaba Mikaela -, y hazlo minuciosamente.

Ambas nos movimos según sus instrucciones. Rápidamente empecé a buscar entre los estantes que había en el rincón, incluso arrodillándome en el suelo para revisar por debajo. De repente escuche a Sam decir "no" varias veces y mire por encima de mi hombro para ver que sucedía. Vi a Sam quitarle a Mikaela su caja de cosas privadas. Apreté los labios para no sonreír con burla.

-Esas cosas son privadas- le dijo Sam, luego se levante y se alejo con la caja -. Lo siento, no es nada- agrego mientras escondía la caja bajo la cama.

-Pero me…- se quejo Mikaela -. Me acabas de decir que…

-Sí, pero no puedes ir viendo mi cofre de secretos- la interrumpió Sam.

-Deberías ser más específico para no meterme en problemas, ya estoy muy nerviosa.

-Ella tiene razón, Sam- estuve de acuerdo con Mikaela.

Sam iba a decir otra cosa, cuando se escucho un ruido extraño desde el jardín. Los tres nos acercamos a las ventanas que daban al patio y, al mirar hacia afuera, vimos a todos los Autobos en su forma vehículo estacionado en el jardín. Mikaela jadeo y Sam comenzó a quejarse de nuevo.

-¿Qué es esto?- su voz destilaba molestia -. No es un escondite; este es mi jardín, no una parada de autobuses.

-Espero que tus padres no se asomas al jardín, Sam- comente.

Regresamos adentro. Esta vez Sam prescindió de nuestra ayuda, probablemente no quería que descubriéramos algo privado, y rebusco de nuevo. Permanecimos de pie algo incomodas. Unos momentos después escuchamos el mismo ruido.

-Sam, Sam- llamo Mikaela -, ya volvió.

Corrió inmediatamente a la ventana, donde Optimus ya se encontraba mirando hacia adentro. Retrocedió al ver a Sam precipitarse a la ventana. Algo lo hizo mirar hacia abajo por fuera y gimió lleno de frustración. Me incline levemente contra Mikaela.

-Si esto sigue así- le comente -, estoy segura que Sam envejecerá prematuramente.

Mi comentario le hizo gracia. Se cubrió la boca con una mano para ocultar su sonrisa.

-No puedes estar aquí- escuche a Sam decirle a Oprimus -, si mis padres entran y te ven enloquecerán. Mi madre es muy violenta.

-Necesitamos los anteojos- le repitió Optimus.

-Se que los necesitan, los busque y no están.

Optimus se llevo una mano a la cabeza, frotándose la frente y apretando el puente de su nariz en clara frustración.

-Oh, sigue buscando- le pidió.

-Tienen que callarse cinco minutos- luego lo pensó mejor -, no mejor diez. Te lo suplico. Con todo el ruido que están haciendo y no me dejan concentrarme…

Y su discusión continúo un poco más, hasta que Optimus les pidió a los demás retirase. Sam regreso al interior, probablemente para buscar de nuevo. Desde afuera se escuchaba una pequeña discusión. Escuche a Ratcher gritarles que se fueran.

Y entonces me dieron ganas de usar el baño.

Con Sam absolutamente concentrado, decidí mejor decirle a Mikaela, ya que era una chica y no me daría un sermón. Le pedí que al salir, porque no iba a usar el baño del cuarto de Sam, volviera a bloquear la puerta. Ya fuera de la habitación, camine unos pasos para llegar al baño. Cerré la puerta tras de mí, bloqueándola. Me tomo unos minutos atender mis necesidades y aproveche para revisarme un poco. Me mire al espejo del baño, notando que el delineador se me deslavo un poco y el labial negro perdía nitidez en mis labios. Tierra cubría mis mejillas y tenía unos cuantos rapones en la frente. Estaba a punto de agarrar un poco de papel para limpiarme cuando un temblor sacudió la casa y las luces parpadearon.

-¿Qué rayos?- dije en voz alta.

Y las luces se apagaron, dejando todo a oscuras.


Terminado.

Espero les haya gustado. Dejen review para saber u opinion, no importa si es en su idioma natal, usare el traductor xD

*insertar aquí rugido de Tiranosaurio Rex