Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos.

El valor de lo importante

Nombre

Todos se miraron entre sí.

- Usted debe estar bromeando – dijo Black Star, cruzando los brazos.

Shinigami-sama negó con la cabeza.

- No es seguro chicos, pero creemos que Red está detrás del bebé de Soul y Maka.

Los futuros padres bajaron la cabeza.

Red, como había sido nombrado el no Kishin, había levantado ciertas sospechas al percatarse de la criatura y decir que sería un "juego interesante". Stein y Sid habían comenzado a pensar en todas las características que Nygus les había dicho que podría llegar a tener el bebé y en cómo beneficiaría a cualquier bando, ya sea oscuro o Shibusen. Habían optado por pensar la futura peor situación y decidieron que la repentina atracción que Red había tenido hacia Maka se podría traducir a su capacidad de sentir que el bebé dentro de ella era especial.

- El Kishin no se ha movido de ciudad rombo, por lo que mandaremos una nueva expedición de investigación. Spartoi, nuevamente necesito su ayuda.

Soul abrió la boca dispuesto a comenzar a protestar cuando el Dios continuó hablando:

- Soul y Maka no irán. Stein y Spirit-kun tomarán su lugar.

Duda aclarada.

- Saldrán mañana a primera hora ¿entendido?

Los restantes del grupo asintieron.

- Soul-kun, como Spirit va a estar ausente, necesito que te quedes aquí como mi arma, por cualquier contratiempo que pudiera llegar a suceder.

El albino asintió ante sus obligaciones de Death Scythe.

- ¿Hay algo que pueda hacer yo, Shinigami-sama? – quiso saber Maka.

Soul resopló. Obviamente, Maka no se iba a quedar con los brazos cruzados.

- Ahora que lo mencionas… sí, hay algo que necesitaría – Soul lo volvió a mirar con los ojos chispeantes de advertencia. El Dios lo ignoró – ya que Stein estará ausente por algunos días, ¿podrías encargarte de sus clases?

- ¿Yo? ¿Una maestra? – Maka se encontraba sorprendida. La idea nunca se le había pasado por la cabeza, aunque estaba más que segura de que poseía los conocimientos necesarios.

- Eso es perfecto – le dijo Tsubaki, a su lado – Eres muy inteligente y sabes cómo explicar la teoría. Hazlo Maka-chan.

La Albarn lo pensó por unos segundos. De esa manera, estaría ayudando, no se sentiría tan inútil y estaría allí en Shibusen, cerca de Soul, por si llegara a suceder algo.

- De acuerdo. Tomaré las clases de Stein-sensei.

- ¡Qué bien! – Se alegró Shinigami – Le diré que mañana traiga los temas de las clases que impartirás. Hoy es viernes ¿eh? Bueno, empiezas al lunes a primera hora, ¿te parece bien?

- Claro que sí. Espero poder ser de ayuda.

- Nadie más indicado que Maka para enseñar – agregó Death the Kid - ¿Alguna otra cosa, padre?

Tras su negativa, todos hicieron una reverencia y agradecieron nuevamente su ayuda para espantar a los padres de Soul. Acto seguido se retiraron de las Death Room.

- Podremos ir a patear ese asqueroso trasero de Kishin – se emocionó Black Star, golpeando sus puños entre sí.

- No te emociones tanto – le dijo Kid – La última vez que fuimos, poco pudimos hacer.

- ¡Eso fue diferente! ¡Su Dios no estaba preparado!

- Si, si, lo que sea… - murmuró Liz quitándole importancia - ¿Qué les parece si vamos al shopping y compramos cosas para la mini Eater?

- ¿Realmente quieres comprar cosas en esta situación? – Preguntó Maka mirando a la loca de su amiga – Mañana irán a enfrentarse a esa cosa ¿y tú piensas en comprar cosas de bebé?

- ¡Claro! ¡Es muy importante! A parte, no podemos estar llamándola "bebé" o mini-Eater para siempre, ¿han pensado en algún nombre?

Ambos padres negaron con la cabeza, para emoción de la pistola.

- ¡Vayamos a comprar un libro de nombres!

- Si no les molesta – comenzó Soul rascando su cuello – preferiría ir a casa y darme un baño. Tendré que estar en Shibusen por unos días y no es para nada cool estar incómodo.

- Soul tiene razón – respondió Kid mirando su reloj – Liz, Patty, vayamos a casa a preparar todo.

- Kiiiiiiiid – se quejó la mayor – Son las 10 de la mañana, tenemos todo el día para preparar todo…

Todos rieron y negaron con la cabeza.

Soul tomó la mano de Maka.

- Nos vemos por la tarde chicos.

Comenzaron a caminar lentamente hacia su casa, hablando de trivialidades. Al llegar, Maka se quejó al tener que subir las escaleras hacia su tercer piso.

- Me duelen los pies – murmuró antes de sentarse en el sillón. Se quitó las zapatillas para ver sus pies hinchados. – Aaaaha, ¿por qué? Los pies se hinchan al final del embarazo…

Soul se sentó a su lado.

- ¿Quieres un masaje?

- No, gracias – negó ella – Si los tocas, me dolerán más. – Suspiró y lo miró por un largo tiempo – Hoy no dormiremos juntos…

- Es extraño separarse – comentó Soul como al pasar, sujetando un mechón de su cabello – Siempre andamos juntos.

- Todavía me pregunto cómo no te has aburrido de mi – bromeó Maka.

- Sí, yo me pregunto lo mismo… - murmuró él, cerca de su cuello, a punto de besar su piel.

- Idiota.

Soul le sonrió.

- Sabes que bromeo… y ahora, señorita Albarn… - la tomó en brazos al estilo princesa y se dirigió a la habitación que compartían – déjame despedirme de ti como se debe…

Maka sonrió y se acurrucó contra su pecho. No era como si se fuera lejos, a otra ciudad, pero las "despedidas" de Soul siempre eran bienvenidas.

.

Por la tarde, ambos aún se encontraban en la cama, abrazados, mirando el techo como dos tontos.

- Creo que deberíamos sacar las cosas de mi cuarto para instalar ahí el cuarto de la beba – comentó Maka, de la nada, trazando círculos sobre la cicatriz del pecho de Soul.

- Y tendríamos que ir pensando en algún nombre…

Comenzando a pensar sobre todo lo que les faltaba, les parecía que tenían un largo camino por recorrer: ropa, nombres, cuna, muebles, pañales, biberones… era mucho. Y en lo único que pensaban en ese momento era en seguir así, tan relajados como estaban.

- La semana entrante iremos a ver por muebles ¿quieres?

Maka le sonrió con emoción.

- ¡SI! – aunque su vida era bastante agitada, comprar para la bebé le hacía ilusión. No tanto como a Liz, pero sí quería ver vestiditos y trajecitos.

Soul besó su frente y se destapó dispuesto a ir al baño.

- Me iré a bañar, ¿Qué hora es?

- Las 5.30.

- Shinigami-sama me ha pedido que me presente esa noche en Shibusen así Spirit descansa en su casa.

- Haré algo para comer antes de que te vayas – Maka también se levantó pero, al apoyar los pies contra el suelo, emitió un sonido de dolor.

- Malditos pies…

Soul rió, volviendo sobre sus pasos para acostarla nuevamente.

- Podemos pedir algo, tú quédate acostada ¿ok?

Maka lo pensó por unos segundos y luego asintió. Se volvió a acomodar en la cama y recibió otro beso de su chico.

La ducha de Soul se alargó unos 20 minutos. Cuando, por fin salió de la regadera, secó su cabello frenéticamente y su cuerpo antes de atarse una toalla a su cintura. Fue en ese momento cuando lo escuchó:

- ¡Soul!

El chico se alarmó ante el grito.

- ¡Soul ven!

Salió corriendo del baño y entró a su habitación con el pulso acelerado.

- ¿Maka?

Su novia seguía acostada en la cama pero, a diferencia de antes, una sonrisa enorme se pintaba en su rostro. Al ver que estaba bien, el chico largó el aire contenido y se pasó una mano por su rostro.

- Mierda Maka, no me asustes de esa manera…

- Perdón – se disculpó ella, sin borrar la sonrisa – ¡Pero ven! ¡Se está moviendo!

El albino no pudo hacer más que contener una enorme sonrisa y acercarse para sentarse a su lado. Maka tomó su mano y la posicionó sobre la parte superior de su barriga, justo donde había sentido a la bebé moverse.

Tan solo cinco segundos después, ambos sintieron una nueva patadita en ese lugar. Y se miraron con los rostros encendidos de felicidad.

- Vas a ser muy fuerte – murmuró Soul antes de acercarse para besar el lugar donde había sentido la patada – Tan fuerte como mamá y papá.

Al sentir la voz de Soul, la bebé volvió a moverse dentro del vientre.

- Esto es tan cool – murmuró Soul, antes de volver a besar la piel.

- Tu eres cool, tu voz la hace moverse – dijo Maka, acariciando los cabellos de Soul, feliz de verlo tan ensimismado en su papel de padre.

- Pues vete acostumbrando pequeña, esta voz hará que te duermas todas las noches – comenzó a tararearla la melodía que había inventado en el piano y ambos continuaron sintiendo cómo la bebé se movía dentro del vientre de Maka.

- Parece gustarle – comentó la chica, emocionada. Era un sentimiento fascinante. Saber que allí había una persona y que era lo suficientemente grande y consiente como para reaccionar a sus voces era una de las cosas más gratificantes que había sentido en toda su vida.

Soul besó por última vez su piel y se levantó para cambiarse. El frío comenzaba a hacer estragos en su cuerpo.

- Será mejor que me cambie y vaya a Shibusen.

Maka se colocó una remera encima y se levantó a pesar del dolor de pies.

- Iré a preparar algo.

- Ya te dije que podemos pedir…

- No, quiero hacerte algo yo – ah, hacía mucho que no veía salir el lado orgulloso de Maka. La miró caminar fuera de la habitación y negó con la cabeza, comenzando a cambiarse.

Cuando llegó a la cocina, Maka estaba manejando hábilmente una sartén con un omelette dentro.

- Justo a tiempo – le dijo, colocando el jamón, queso y carne dentro de la tortilla para luego enroscarla y dejarla sobre el plato de Soul. Se preparó uno para ella, sin la carne, y tomó lugar al lado de su novio.

- Mañana a la mañana iré a pedirle a Shinigami-sama las cosas del profesor Stein. Tengo que ver si recuerdo la teoría de la resonancia.

- No seas tonta, Maka, eres una genio, no necesitas repasar nada. Todo está en tu pequeña cabecita.

Ella le regaló una sonrisa de agradecimiento por el apoyo y prosiguieron a comer su cena improvisada. Veinte minutos después, Soul aprisionaba a Maka contra la pared en un beso nada inocente. Al separarse, juntaron sus frentes.

- Te veré mañana – saludó él, separándose. Maka asintió – Cualquier cosa que pase, llama a la Death Room.

- No pasará nada, Soul – lo tranquilizó ella – Solo leeré un poco e iré a dormir.

- Perfecto, nada raro – le pidió. Luego, se arrodilló para quedar a la altura de su vientre – Cuida de mamá, es algo atolondrada.

- ¡Hey!

Soul rió y colocó su mano sobre su barriga.

- ¿Entendido, pequeña?

Como si pudiera entenderlo, la niña volvió a patear, sacando nuevas sonrisas en los futuros padres.

- Es tan tierna – comentó Soul volviendo a pararse – Okey, bastante de cursilerías, no son cool. – Besó a Maka nuevamente – Te veo mañana.

- Claro, hasta mañana. Te amo.

- Yo te amo – y basta. Si eso seguía así no se querría separar de Maka. Ah, había que ver lo tonto que lo podía hacer el amor. Agitó su mano despidiéndose de ella y desapareció por la escalera que daba a la puerta principal de su edificio.

La Albarn suspiró y posó sus manos en su vientre.

- Parece que somos solo tú y yo esta noche…

Ante sus palabras, la bebé se movió otra vez, arrancándole la milésima sonrisa del día a Maka.

- Estás muy activa hoy – comentó al aire mientras entraba a su departamento – Veamos qué podemos leer…

Eran las 10.30 cuando Maka decidió cerrar el libro y dirigirse a la habitación para dormir. Se habían levantado temprano para espantar a los padres de Soul y, por más de que le haya gustado el resultado de ese plan, últimamente dormir era lo único que quería hacer. Que la hubieran despertado a las 7 de la mañana no había sido nada lindo, por más de que fuera por una buena causa.

Se despojó de sus ropas y se colocó una remera vieja de Soul. Su actual pijama le estaba quedando pequeño ante el aumento de peso, por lo que había optado por algo más amplio y cómodo.

- Me estoy volviendo gorda… - murmuró mientras se tapaba con la frazada. Se cambió de posición unas cuentas veces antes de quedar en una que relativamente la complacía y cerrar los ojos. Dos minutos después, se volvió a acomodar otra vez… y otra vez, y otra y otra…

- Demonios – se sentó en la cama, enfadada consigo misma. Respiro hondo y volvió a acostarse, intentando buscar una pose que realmente le fuera cómoda. Al no lograrlo, miró al techo.

Le hacía falta Soul. Usualmente, ella apoyaba su cabeza en su pecho y sus brazos la abrazaban por la cintura, brindándole el calor que necesitaba para saber que él estaba ahí y que no había nada más lindo que dormir acurrucada con el amor de su vida. Pero ahora estaba sola, en esa cama de dos plazas que parecía quedarle muy grande.

La habitación se iluminó de pronto y sus ojos volaron al espejo colgado en la pared. Había una llamada entrante. Si se comunicaban por ese medio, solo podía tratarse de…

Atendió rápidamente y, del otro lado del espejo, apareció la figura de su chico.

- ¡Hola Maka! – Lo saludó él, sonriendo con emoción - ¡El espejo de Shinigami-sama es super cool! ¡Me siento como un Dios o algo así!

- ¿Quién eres? ¿Black Star? – Rió la chica - ¿Qué haces utilizando el espejo de Shinigami-sama?

- Oh, lo que pasa es que él fue al baño y, bueno… aproveché la oportunidad para llamarte…

- ¡Soul! – lo retó ella.

-… y desearles buenas noches.

- Aw – Maka se conmovió por el gesto tierno.

- ¿Ya estás por irte a dormir?

- En realidad, ya estaba acostada pero no puedo encontrar una buena posición.

- ¿La mini Eater se anda moviendo y molestando?

- Se ha movido mucho – rió ella – pero no es la razón por la que no puedo dormir. No me acomodo porque necesito el cuerpo de un hermoso cabeza hueca para estar cómoda. Me has malacostumbrado – lo riñó en broma.

- Me alegro de que sea así – contestó él, enseñándole sus dientes – Llamaba también por otra cosa. ¿El órgano está por ahí?

Maka lo buscó con la mirada y lo encontró sobre el escritorio de su novio. Asintió con la cabeza.

- Perfecto. Préndelo y busca el botón que dice Track 1. Es una sorpresa para ambas.

- Ok…

- ¡Oh, ahí viene Shinigami-sama! Las veo mañana – saludó Soul atolondradamente.

- No te metas en problemas, tonto.

- No lo haré – le guiñó un ojo en señal de complicidad- Te amo, adiós.

- Adiós Soul.

La comunicación se cortó y ella prendió la luz del velador para tomar asiento frente al órgano. Buscó el botón de encendido y luego la tecla que le había indicado Soul. Al encontrarla, la apretó y rápidamente una melodía inundó la habitación. Era la misma melodía que el Eater había tocado el primer día que habían traído el instrumento. Era la canción de su hija.

Maka se mordió el labio inferior con emoción. ¿En qué momento la había grabado?

Sintió a su hija moverse dentro de ella y se acostó en la cama, acariciando su panza con cariño.

- Es tu canción, pequeña. Espero que te guste.

No supo en qué momento se quedó dormida, pero estaba segura que fue gracias a la melodía que se escuchaba de fondo en esa noche de soledad.

.

Si bien había dicho que iría temprano a la escuela, terminó despertando alrededor de las 10.30 del día siguiente.

- Grr, y yo que quería saludar a los chicos antes de la misión –se indignó mientras se levantaba. Se cambió y desayunó rápidamente para emprender el camino al Shibusen. Agradecía que su colegio no quedara tan lejos, al parecer se había acostumbrado a que Soul la llevara en moto todas las mañanas.

El colegio se encontraba en silencio por ser sábado. Era relajante ver al Shibusen tan calmado. Caminó hacia la Death Room tarareando suavemente la canción de su hija y entró sin llamar. Dentro de la misma, Shinigami-sama y Soul se encontraban hablando con Death the Kid a través del espejo.

- Estamos por llegar a ciudad rombo. La locura ya se siente en el aire. Avisaremos por cualquier cosa que pase.

- Entendido Kid – respondió el Dios con su habitual buen humor.

- Tengan cuidado - pidió la guadaña.

La comunicación se cortó y ambos se percataron de la presencia de Maka.

- Buenos días Shinigami-sama – saludó ella.

- ¡Holiwis Maka!

Se acercó a su novio y dejó que la envolviera con los brazos.

- Hola Soul – le sonrió antes de besarlo y abrazarlo.

- Hola bonita ¿Cómo durmieron?

- Tu canción fue una gran ayuda.

- Me alegro, no podría perdonarme estar lejos de ustedes y que no se encuentren cómodas…

- Aww, son tan tiernos.

Ambos enrojecieron y se separaron rápidamente. Se había olvidado por un momento que el mismísimo Dios de la Muerte se encontraba a su lado.

- ¿Qué se sabe de los chicos? – quiso saber Maka.

- Estaban a punto de llegar a Ciudad Rombo. Y ya podían sentir la locura, pero aún no habían podido localizar el foco.

La chica asintió. Así que no habían podido encontrar a Red aún.

- Pero recién están llegando y Stein-kun y Spirit-kun están con ellos ¡Ah, no hay nada de qué preocuparse!

Había que ver lo despreocupado que podía ser Shinigami a veces.

- ¿Stein-sensei dejó las cosas para dar en sus clases?

- Si, si, están en el primer cajón del escritorio de la Sala del Cuarto Creciente. Ve a buscarlos.

Maka movió la cabeza y miró dubitativamente a Soul por unos segundos. El chico le devolvió la mirada. Shinigami-sama sonrió detrás de su máscara.

- Puedes ir con ella, Soul-kun.

Los dos sonrieron e, inmediatamente, volvieron a enredar sus manos para salir hablando amenamente de la Death Room. El Dios se enterneció.

- Aw, el amor en los jóvenes es tan lindo~

En su ex salón de clases, Maka estaba repasando las notas que le había dejado Stein. No era más que una hoja con los temas que tenía que dar y una lista de los animales que tenía a su disposición para diseccionar si quisiera. Sintió una gota rodarle por la sien.

- Stein-sensei nunca cambiará – se lamentó, sentándose sobre el escritorio.

- Tú serías muchísimo mejor profesora que Stein.

Ella suspiró.

- ¿Tú crees? Nunca se me pasó por la cabeza enseñar en Shibusen.

- Es porque somos un equipo muy bueno en lo que hacemos, no hay necesidad de buscar otra cosa.

- Pero con el nacimiento de la mini-Eater estaré un par de meses sin poder hacer misiones. Tal vez sea una buena oportunidad de ver esto como una posibilidad a futuro.

Soul recorrió su cuello con la punta de su nariz.

- Maka-sensei.

- Eso suena vergonzoso – Maka ocultó su rostro tras sus manos.

- Suena cool.

Se sonrieron y miraron a su alrededor. Ese lugar les traía tantos recuerdos hermosos. Toda su vida juntos se había reproducido dentro de ese salón, no podían estar más agradecidos porque el destino les hubiese permitido encontrarse.

- Esta noche tendré que volver a dormir sola… - se lamentó Maka, de pronto, torciendo el gesto.

Soul rió.

- ¿Acaso te has hecho adicta a esta guadaña?

- Eres un arrogante – ella lo golpeó suavemente – La melodía me ayudó a dormirme. Y parece que a la bebé le gustó también, no paraba de moverse. Es como si fluyera, tan tranquila…

Soul sintió su pecho inflarse de orgullo por su creación.

- Bueno, es una pieza tranquila, armónica, un aria.

- ¿Aria? – se extrañó la chica.

- Así es como se llama ese estilo de música – respondió Soul – Es diferente a lo que usualmente toco pero en las clases de piano me dieron varias piezas y pude aprender una gran variedad.

- Es hermosa – agregó Maka, mirando el techo del salón – "Una pieza armónica"... Armónica como nuestra resonancia.

Soul observó el rostro brillante de Maka y una sonrisa se fue extendiendo lentamente entre sus mejillas.

- Aria… Evans.

La Albarn lo volvió a mirar con los ojos brillándole de la emoción.

- Aria Evans – repitió suavemente, saboreando cada sonido.

- ¿Te gusta? – Soul tomó sus manos.

Maka se bajó del escritorio y lo abrazó, asintiendo con felicidad inigualable.

- Es perfecto.

.

Esa misma noche, Maka volvió al departamento sin ocultar la sonrisa de su rostro. Llevó sus manos al vientre y lo acarició con cariño.

- Aria.

La bebé dio una patadita y ella rió con ganas. Estaba comenzando a pensar que su hija realmente entendía las palabras cuando le hablaba.

- Veamos qué está haciendo la tía Chrona.

Se sentó en su sillón y llamó al departamento de su amiga.

- ¿H-hola?

- Hola Crona.

- Maka ¿Cómo estás?

- Bien, pero estoy sola en casa. Soul se ha tenido que quedar en Shibusen, quería saber si querías venir a dormir conmigo.

- C-claro, sería genial.

- ¡Yei! Ven en una hora, prepararé la cena y elegiré una película.

- Que no sea de t-terror…

- Nop, no lo será. Te veo luego.

- S-sí, bye bye.

Cortó la comunicación, feliz, y se levantó para ordenar un poco la casa. Aunque fuera una de sus mejores amigas, no le gustaba que vieran su casa echa un desastre.

.

- Esa película ha sido una mierda – se quejó Maka por quinta vez, mientras se sentaba sobre la cama de dos plazas. Chrona, a su lado, rió. Su amiga había dicho eso unas cuatro veces.

- Es porque tuvo más acción que romance.

- Una mierda. – volvió a decir la joven madre. Olvidando su enojo hacia el film, le sonrió con emoción a Chrona - ¿Sabes? La beba ya se mueve.

Su amiga sonrió y le puso una mano sobre el vientre, esperando que lo haga.

- Amor, ¿puedes moverte para la tía Chrona?

Y, casi al momento, una patadita se sintió a través de la piel. La expresión de Chrona se suavizó.

Maka sabía que Chrona se sentía extraña con el tema de su embarazo. Vivía repitiendo que no sabría cómo lidiar con un bebé, pero que no quería perderse nada de la vida de su sobrina. Después de todo, la espada aún estaba aprendiendo a detectar ciertos sentimientos, Kid se estaba encargando de aquello. Definitivamente, no comprendía en su totalidad lo que Maka podría llegar a estar sintiendo pero ver a sus amigos tan felices la hacía feliz a ella.

- Ya hemos elegido un nombre.

La pelilila subió su mirada, expectante.

- Aria. Aria Evans.

Chrona le regaló una sonrisa tenue.

- Es un nombre muy bonito – le dijo a su amiga – aunque me gusta decirle mini-Eater también.

- Puedes llamarla de la manera que quieras.

Chrona alejó su mano.

- Ragnarok quiere hablar contigo.

Maka frunció el cejo, sin comprender. Sin esperar respuesta, Chrona dejó salir a su arma por su espalda y el pequeño ser se irguió en el aire.

- ¡Hola tonta!

- Hola chibi-Ragnarok - se burló ella, arqueando las cejas.

- ¡No me digas así!

- Pero eres chibi – Maka adoraba molestar a Ragnarok, aunque desde que Chrona había aprendido a mantenerlo dentro de ella, no había tenido muchas oportunidades.

- Te mataré si me sigues diciendo así, Maka Albarn – amenazó el arma, agitando su puño en el aire. Era una imagen graciosa.

- Sí, ¿tú y cuantos más? – oh sí, adoraba molestarlo.

- Oe, Ragnarok, ¿para esto querías que te dejara salir? ¿Para molestar a Maka? – se indignó Chrona.

- ¡Tú cállate, idiota! – Le gritó enfadado - ¡Bastante tengo que aguantar contigo y con rayitas revolcándose sobre la mesa de casa!

El rostro de Chrona hirvió de vergüenza mientras Maka intentó opacar la risa detrás de sus manos.

- ¡Ragnarok!

- ¡Ahora no te hagas la tímida, Makenshi!

- Guau, Chrona, ¿sobre la mesa? ¿Quién lo hubiese dicho? – apremió Maka guiñándole un ojo al arma, compartiendo complicidad.

- ¿T-tú también? Basta Maka – se cubrió su rostro con sus manos y los otros dos echaron a reír.

Tras unos minutos más de risa y comentarios vergonzosos, Maka recobró la compostura.

- ¿Y bien? ¿De qué querías hablarme Ragnarok?

La mirada del pequeño ser bajó hacia su vientre:

- Vas a tener un hijo.

Maka sonrió.

- Una niña.

El arma asintió.

- ¿El dientes de piraña es el padre?

- ¿Acaso te has estado hablando con mi padre o ese apodo es universal? – Suspiró – Sí, Soul es el padre.

Ragnarok asintió y se inclinó sobre la cabeza de Chrona, obligándola a agacharse para llegar a tocar el vientre de Maka. La técnico se sorprendió por la acción.

- Este bebé… tendrá sangre negra.

La expresión de Maka se contrajo.

- ¿Cómo estás seguro?

- La sangre negra reacciona a otra sangre negra. La de Chrona está dormida cuando no es necesario utilizarla pero yo estoy compuesto por ella. Y tu bebé está reaccionando a ella.

La joven madre asintió bajando la cabeza, sin saber muy bien cómo sentirse. La sangre negra los había salvado muchas veces en batalla pero no estaba segura de querer eso para su hija también.

- No pongas esa cara de idiota – le pidió Ragnarok, alejándose – Puede controlarla desde pequeña para que nunca se active.

Maka frunció el ceño, prácticamente en shock.

- ¿Cómo dices?

- Que puedes controlarla para que no se active ¿estás sorda, tonta?

- Claro que no, pero quiero saber cómo hacerlo.

- Bueno, ni siquiera yo se cómo hacerlo. Tal vez nazca con ella y nunca se active. Tal vez nazca y la locura se apodere de ella.

Los ojos de Maka se abrieron con horror al considerar la posibilidad de que su hija fuera consumida por la locura. Chrona golpeó la cabeza de Ragnarok.

- ¡No le digas esas cosas a Maka!

- ¡Pero son la verdad!

Albarn respiró profundo unas cuentas veces e intentó tranquilizarse. Tenía que pensar. ¿Qué podía hacer para ayudar a su niña? Miró a Ragnarok.

- ¿Tú puedes sentir cuando la sangre negra se activa?

- Si, idiota.

- Entonces te necesitaré cuando ella nazca. Si tú estás cerca y ella reacciona, tendré que buscar la manera de mantener su sangre dormida.

- No seas estúpida – soltó Ragnarok – Si me acerco y su sangre está dormida, la despertaré y será peor.

- Entonces ¿cómo sabré si su sangre despierta? Además, ¿no me acabas de decir que reacciona a tu tacto?

- Si, pero está dentro de ti, tonta. No es lo mismo. ¡Eres una idiota si te has olvidado de que tienes vibraciones anti-demonios! Si se encuentra dentro de ti, no hay problema. La cosa será cuando salga: continuarás estando cerca de ella pero no será lo mismo.

El rostro de Maka se iluminó.

- ¿Y si hereda mis vibraciones anti-demonios? ¿Si es capaz de alejar y controlar por sí misma la sangre negra?

- Eso será mucha suerte. Y es una posibilidad muy grande – dijo Ragnarok, asintiendo y cruzando sus pequeños bracitos. – Solo debemos rogar por eso.

Ambas chicas se miraron levantando una ceja.

- ¿"Solo debemos rogar por eso"? – Repitieron a coro -¿Qué acaso te interesa mi hija, Ragnarok?

- ¡C-claro que no! ¡Seguramente será idiota como tú!

Ellas rieron juntas, haciendo que el pequeño ser se avergonzara aún más.

- Estoy segura que Aria y tú serán muy buenos amigos. – comentó Maka acariciando su vientre.

- Aria… pero qué nombre tan… tonto – Ragnarok miró a otro lado y bufó. Obviamente, no estaba diciéndolo de verdad pero era demasiado orgulloso como para elogiar algo. – Bueno, ya dije lo que tenía que decir. Ahora las dejaré idiotas calentonas, una sobre la mesa y la otra embarazada.

Chrona volvió a enrojecer y Maka rió. Ya había aprendido a tratar con el arma de su amiga, ahora cada comentario le daba gracia.

- Gracias por la ayuda, Ragnarok. Realmente, eres un amor.

El arma enrojeció por completo y comenzó a sacudir sus brazos.

- ¡Y-yo no estaba tratando de a-ayudar, idiota! ¡S-Solo quería molestar! ¡Muérete!

Dicho esto, volvió a meterse dentro del cuerpo de Chrona. La pelilila negó con la cabeza.

- Kid y yo tenemos la teoría de que Ragnarok está enamorado de ti. Por eso te molesta tanto.

Maka rió, divertida.

- Soul intentaría matarlo.

Volvieron a reír y decidieron que ya era demasiado tarde como para seguir hablando. Se acomodaron bajo las sábanas y se miraron.

- Me alegro que hayas venido a dormir conmigo. Hace mucho que no hacíamos una pijamada.

- Gracias por haberme invitado. L-lo he pasado genial.

Se sonrieron y se dispusieron a dormir. Aunque ninguna de las dos tenía sueño…

- Así que… ¿cómo es Kid sobre la mesa?

- ¡Maka!

.

Entró al Shibusen sintiéndose algo nerviosa. Era su primer día como "sensei" y no estaba segura de cómo haría eso.

En medio del camino hacia el salón fue interceptada por Soul.

- Buenos días, amor – saludó Maka depositando un suave beso en los labios de su novio.

- ¿Cómo está la profesora más sexy?

- ¿Sexy? Estoy por convertirme en una ballena andante ¿y tú me dices sexy?

- Para mí siempre serás la persona más sexy del mundo.

- Sí, claro, seguro no dirías lo mismo después de que Blair se paseara frente tuyo.

Soul se separó de ella, frunciendo el cejo.

- ¿Te has levantado de mal humor?

Maka mordió su labio inferior y cerró los ojos.

- Perdón Soul, es que estoy nerviosa. Perdón. No sé qué demonios haré si estos chicos no me escuchan o se ponen revoltosos o…

La tenue risa de Soul la detuvo.

- ¿Has estado viviendo la mitad de tu vida conmigo y dices que no sabes qué hacer con chicos problemáticos?

- Guau – Maka volvió a abrazarlo – Es la primera vez que te llamas "problemático" y no cool…

- Soy ambos. Como un chico malo.

La chica revoleó los ojos justo al mismo tiempo que la campana sonaba en el pasillo. Soul apretó sus labios contra su frente y le sonrió de lado.

- Suerte. Te veré en el almuerzo.

Ella asintió y se giró para continuar caminando hacia el salón de la Luna Creciente. Antes de entrar, respiró hondo un par de veces y se adentró a aquel lugar lleno de ingresantes. La primera hora tocaba dar Estudio de las Almas a los de primer año. Aún recordaba su primer año. Estaba tan perdida y tan atormentada por el pensamiento de elegir mal a su compañero que casi no había disfrutado sus primeros días en Shibusen.

Al ingresar al lugar, decenas de ojos se fijaron en ella.

Apretó los puños y sonrió tenuemente. Ella podía hacerlo. Podía hacer eso. Shinigami-sama le había dado esa tarea porque sabía que podía con ella. Solo tenía que tomarla como otra misión.

- Buenos días a todos – saludó levantando la voz, tal y como hacía cuando le gritaba a Black Star. Eso. Visualiza una sala llena de Black Star's y será pan comido.

- Disculpe, ¿y Stein-sensei? – preguntó una chica sentada en primera fila.

- El profesor Stein ha tenido que ir a una misión y Shinigami-sama me ha pedido que tome sus clases por un par de días. Mi nombre es Maka Albarn, es un gusto conocerlos.

Una chica sentada en la cuarta fila se levantó de un salto al oír su nombre.

- ¡¿Maka Albarn?! ¡¿De Spartoi?! ¡¿La que venció al Kishin Asura?!

Los murmullos comenzaron a extenderse por todo el salón y Maka se sintió intimidada por unos segundos.

- S-sí, soy yo. Es un gusto.

- ¡Es un honor! – gritó un chico rubio. - ¡Soy fan de usted y su Death Scythe!

- ¿Fan?

- ¿Albarn, la única persona que pudo hacer una Death Scythe en 10 años?

- Sí, es ella ¡es ella!

- Usted es una leyenda en esta escuela – una chica se estaba haciendo viento con su mano derecha – No puedo creer que esté frente a Maka Albarn. ¡Ahora puedo morir en paz!

La Albarn sintió una gota caer por su sien. ¿Fans? ¿Una leyenda? ¿En qué momento se habían convertido en una celebridad?

- ¿En donde se encuentra su Death Scythe, Maka-san?

La ojiverde intento recuperarse de su shock.

- Soul está con Shinigami-sama. La actual Death Scythe fue a la misión como arma de Stein-sensei y no podíamos dejar a Shibusen desprotegido.

- ¡Su arma es la mejor, Maka-san!

-¡Yo también soy guadaña!

- ¡Yo soy técnica de guadaña!

- ¿Podremos ver a Soul-san en algún momento?

La joven madre suspiró y levantó su brazo para llamar la atención. Al ver esto, todos callaron de repente. Maka tomó la palabra.

- Me alaga mucho que me vean de esa manera, de verdad, me siento muy halagada... pero esta hora se llama Estudio de las Almas, ¿Qué les parece si damos la clase y luego hablamos de lo que sea que quieran hablar?

Los ojos de los alumnos brillaron de emoción y Maka sintió un escalofrío por su espalda. Eso le saldría caro luego.

.

- Maka, ¿lista para ir a almor…zar?

De pronto, Soul se sintió extremadamente incómodo. ¿La razón? Toda la clase se había volteado a verlo y ahora lo observaba con un brillo insano en sus ojos.

- Etto… ¿hola?

- ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! – El grito de las féminas no se hizo esperar - ¡Es Death Scythe-san! ¡Es él!

El arma sintió que debía escapar de allí. Rápido.

Buscó a su novia con la mirada y la encontró rodeada de alumnos que le hablaban animadamente. Se acercó a ella.

- Oye Maka, ¿Qué sucede?

- Ah, hola Soul. Te presento a la clase EAT de este año. Chicos, él es Soul Eater. Mi guadaña.

- Woooooooooooa.

Seriamente, aquellos chicos debían estar drogados o algo.

- Al parecer, tenemos fans – le dijo, enrojeciendo.

- ¿Fans?

- ¡Soul-san, yo también soy una guadaña, ¿podría firmar mi cuaderno?!

- Eh, claro…

- ¡No es justo, yo también quiero su autógrafo!

- ¡Y yo!

Pronto, el hombre se vio siendo atacado por miles de alumnos que querían su firma.

A su lado, Maka rió. Soul no había sido bendecido con el don de la paciencia hacia otras personas que no fueran ella. ¿Cómo saldría de esta?

Veinte minutos después, Soul tomó la mano de su novia.

- Bueno, si nos disculpan, llevaré a mi chica y mi hija a que coman algo.

Los alumnos lo miraron sin entender y volvieron a ver a su nueva sensei. Ella estaba usando un jean ajustado, unas botas y un abrigo bastante holgado, cosa que ocultaba su embarazo.

- ¿Está embarazada, Maka-sensei? – quiso saber una chica peliroja.

- Sí.

- ¡Guau, felicidades! ¿De cuánto?

- 5, casi 6 meses.

- Aww, que bonito ¿será niña o niño?

- Una niña. Se llamará Aria.

- ¡Kyaaaa, kawaii! ¡Felicidades, Maka-san, Soul-san!

- Gracias, gracias. ¿Nos dejarán ir a almorzar? – Maka lo golpeó suavemente.

- Los veré mañana, en la segunda hora.

- Falta mucho para mañana, señorita Maka – se quejó un chico rubio de ojos verdes, recorriéndola de arriba a abajo. Soul lo observó levantando una ceja. Su novia supo que era la señal que indicaba la retirada.

Comenzó a empujar a Soul hacia la salida mirando a sus alumnos por encima de su hombro.

- Lo se, pero bueno ¿Qué se le puede hacer? ¡Hagan su tarea!

Tras una afirmación general, la pareja se vio envuelta en el murmullo del pasillo. Soul tomó la mano de Maka para tirar de ella antes de que la locura de primer año volviera a aparecer.

- ¿Qué les sucede a esos chicos? – preguntó Soul, en voz alta, cuando llegaron a la sala para profesores, técnicos y armas superiores.

- Me pregunté lo mismo cuando entré al salón. Hasta me asusté un poco – respondió Maka sentándose en una mesa cercana al buffet. El lugar estaba bastante desolado, salvo por algunos maestros que almorzaban en una mesa alejada.

- ¿Qué es eso de que son nuestros fans? – Soul tomó un plato y comenzó a llenarlo con todo lo que veía en la mesa de comidas. Lo dejó sobre la mesa y tomó otro - ¿Qué quieres comer?

- Ponme algo de lasaña y puré de papas encima.

Su novio la volvió a ver con una expresión de asco en el rostro.

- ¿Qué? Tengo antojo de eso.

Depositó el plato frente a ella y tomó lugar a su lado.

- Ahora ¿Qué sucede con esos locos?

- No les digas así, Soul, son un amor – Maka sonrió con ternura – Me prestaron atención toda la hora y realmente se preocuparon y tomaron nota de todo lo que dije. Han participado en todas las preguntas y, si no entendían algo, me consultaban, ¡son un grupo perfecto!

Soul sonrió de lado, feliz de que su novia la hubiera pasado bien en su primer día de clases.

- ¿Y qué es eso de que son fans o no se qué?

- Al parecer, nos idolatran por haber vencido a Asura. Debo decirte que me han preguntando mucho por ti. Me he puesto algo celosa.

- ¿Tú te has puesto celosa? – Refunfuñó Soul – Eso es porque no viste como ese rubio te miraba. ¡Parecía querer comerte con la mirada! Estuve tentado a partirlo al medio.

- ¿Qué rubio? ¿Tsuda?

- Ah, resulta que sabes su nombre… - escupió el Eater con recelo.

- Claro que lo sé, es mi alumno. Uno muy bueno, a decir verdad. Ha respondido varias cosas que ningún otro sabía.

- Genial, un Mako

- ¡Maka-chop!

- ¡Au!, ¿Por qué has hecho eso?

- Por transformar mi nombre en masculino. Tsuda es un buen chico. Y me parece genial que se destaque en las clases.

- Obvio que te parece genial, es como tú a su edad. Lo que a mí no me parece genial es que te mire como te estaba mirando.

La Albarn intentó contener una sonrisa. Hacía mucho que no veía a Soul celoso. Bueno, según él, "nunca se había puesto celoso" pero no era lo mismo que decían todos sus amigos.

- ¿Ah sí? ¿Cómo me estaba mirando? – quiso saber Maka, solo para molestar un poco a su chico.

- Con esos ojos verdes moho y esa sonrisa de nene sabelotodo. Grr, le patearé el trasero.

La técnico se levantó de su lugar y obligó a Soul a arrastrar la silla más atrás para sentarse sobre sus piernas.

- Por más ojos verdes que pueda tener, sabes que prefiero mil veces el color rojo – susurró pasándole los brazos por su cuello para abrazarlo. Soul sonrió y pegó un lambetazo sobre los labios de Maka.

- Lo sé.

.

Al final de la jornada, ambos se dirigieron a la Death Room. Al parecer, Shinigami-sama tenía algo que decirles.

Cuando entraron a la habitación, se llevaron una gran sorpresa.

- ¡Chicos!

Spartoi se giró y le sonrió a sus amigos. Maka avanzó feliz y aceptó el abrazo que Patty le ofrecía.

- ¿Qué tal les ha ido? – quiso saber Soul.

Black Star se irguió en su lugar.

- ¡Ese maldito Kishin ha temido a la gloriosa figura de Ore-sama y se ha escondido antes de que comenzáramos a luchar!

Soul lo miró con una ceja en alto.

- Osea… que no lo encontraron.

- No – se deprimió Tsubaki, bajando los hombros.

- Al parecer, Stein no ha podido encontrar al Kishin. O el Kishin se ha escondido muy bien. – Comentó Shinigami-sama tranquilamente – Eso refuerza mi teoría de que se interesó en Aria-chan, ¿por qué no se presentaría sino?

- ¿Aria-chan? – repitió Tsubaki, recuperando su usual buen humor y mirando a los futuros padres. Soul y Maka asintieron y los demás sonrieron, recuperando la felicidad.

- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó Spirit, en cambio.

El Dios pareció pensarlos por unos segundos y suspiró.

- Nada.

- ¿Eh?

- No haremos nada. Si ese Kishin se niega a aparecer y no podemos encontrarlo con otra persona que no sea Maka-chan, tendremos que esperar a que aparezca por voluntad propia.

- Pero usted está diciendo que Red quiere a Aria – Soul avanzó unos pasos – ¿Eso significa que aparecerá…

- Cuando ella nazca.

Maka sintió cómo sus vellos se erizaban.

- Eso será peligroso.

- Es lo único que tenemos. Protegeremos a la niña – dictaminó Shinigami con voz firme – No dejaremos que nada le suceda, ténganlo por seguro.

Ambos padres asintieron.

Pero ninguno estuvo seguro de esas palabras.

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Y el nombre es Aria :D

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¡Les dejo muchos besos!

Hikari x Takeru