Too Much, Too Soon
Too Much, Too Soon
Demasiado en poco tiempo
Autor: TheSmurfs
Traductora: Alisevv
Pareja: SS/HP, RL/SB
Advertencia: Historia Slash, es decir, relación chico/chico, contiene Mpreg y algo de OOC. Por favor, no se quejen pues ya fueron advertidos.
Disclaimer: Todo pertenece a J.K.Rowling
La historia original la pueden encontrar en la bio de mi perfil
Nota de Alisevv: Esta semana ha sido algo triste para mí, a causa de unos ingratos comentarios recibidos hacia la traducción de Mi Hombre Viernes que hicimos en alima21, comentarios hechos en una situación igualmente ingrata.
No voy a hablar de qué se trata, no creo que sea adecuado hacerlo aquí, pero si alguien lo leyó, quiero que sepan que estoy muy orgullosa de pertenecer a Alima21, y de haber trabajado con quienes siempre serán mis eternas amigas, Maria y Lui, y creo que hicimos un trabajo serio y de calidad, y con todo el cariño del mundo.
No soy perfecta, nadie lo es, pero cuando traduzco trato de dar lo mejor de mí, por las autoras y por ustedes. Por favor, si alguna vez ven algo mal traducido o que no les parezca, díganmelo a mí, yo siempre estoy dispuesta a rectificar y a escuchar sugerencias.
Perdonen por esta filípica, pero necesitaba ponerla para poder continuar con mis traducciones.
Un beso enorme a todos
Alisevv
Too Much, Too Soon
Demasiado en poco tiempo
Capítulo 9/11
Día de San Valentín
—Harry, me voy a trabajar— dijo Severus desde la salita. Harry estaba sentado en la mesa de la cocina, con El Profeta frente a él pero sin leer realmente.
—¿Harry?— llamó nuevamente Severus, pero el joven no se movió. Finalmente, el Profesor de Pociones entró en la cocina. Harry levantó la vista brevemente antes de regresar su atención al periódico.
—¿Qué ocurre?— indagó Severus, sentándose en la silla al lado de su pareja.
—Mmat— el murmullo resultó incomprensible.
—¿Qué?
—Estoy gordo— dijo en voz alta, y Severus rió. Harry le lanzó una mirada peligrosa, que lo calló de inmediato.
—Harry, no estás gordo— musitó, colocando una mano sobre su, tenía que admitirlo, prominente barriga. Después de todo, tenía siete meses de embarazo y eran gemelos—. Estás embarazado, y estás manteniendo a nuestros niños seguros y cálidos hasta que estén listos para reunirse con nosotros en el mundo real.
—Esa es sólo otra manera de llamarme gordo— contestó, abatido—. Siento como si hubiera estado embarazado desde siempre.
—Mírale el lado positivo, todo terminará pronto. Sólo faltan dos meses, e incluso puede que decidan venir antes. ¿Y qué conseguiremos al final de todo esto? Dos hermosos bebitos. Soy un hombre afortunado, te tengo a ti y eres hermoso.
Harry sonrió adorablemente y Severus aprovecho para besarlo, esperando que con eso se animara. Sabía que las hormonas de su pareja estaban por todas partes, pero en cierta forma, era pesado tener que tranquilizarlo cada cinco minutos, diciéndole que no era feo, que no estaba gordo, que no bla bla bla.
—Bien, debería irme a trabajar ya— Severus le sonrió.
—Oh, vale. Hasta luego.
—¿No hay algo que quieras decir… o que quieras darme?
—Umm, no— contestó Harry, frunciendo el ceño ante el todavía sonriente rostro de Severus.
Severus se levantó y abandonó la habitación. Segundos más tarde, regresó con lo que parecía un sobre enorme y un obsequio.
Frunciendo el ceño, Harry preguntó:
—¿Para qué es eso?
El hombre regresó a su sitio al lado de Harry y le entregó el sobre y el regalo.
—Muy gracioso, Harry— Severus extendió su mano, como si esperara que algo le fuera entregado.
—Yo no… umm…
—¿No recuerdas qué día es hoy?— preguntó Severus, la sonrisa apagándose en su rostro.
—¿Qué?
—Es San Valentín.
—Oh, mierda, lo olvidé por completo— Harry llevó las manos a su boca, impactado, y luego miró la tarjeta y el regalo, que estaban sobre la mesa frente a él—. Lo siento tanto, Severus… He estado distraído y… Te conseguiré algo hoy, lo prometo.
—Está bien— contestó Severus, besándolo en los labios con dulzura, para luego correr una mano por su cabello—. Culparemos a las hormonas y a los antojos de helado, papas fritas y caramelos. Esto ha tenido que inutilizar un tanto tu cerebro.
—No pensé que estarías interesado en algo tan inútil como el día de San Valentín— Harry sonrió.
—Ey, tú no te quedarás con estos entonces— replicó, asiendo la tarjeta y el obsequio.
—¡No, sí quiero! ¡Quiero!— exclamó el joven—. Sólo estaba bromeando.
Tomó la tarjeta y el regalo y los abrió. Severus le había comprado una esfera de nieve del castillo de Hogwarts. Como era previsible, Harry empezó a llorar tan pronto como la vio, y Severus lo abrazó.
—Apenas puedo esperar a que los pequeños estén fuera de ti— se rió—. Todas estas hormonas te están volviendo ultra sensible.
—Lo siento— sollozó, y Severus le dijo que dejara la bobería—. Debes pensar que soy patético.
—Harry, no creo que seas patético— contestó con paciencia y besó su coronilla antes de levantarse—. Mejor me voy a trabajar, te veo luego.
ººººººººº
Severus llegó a su casa feliz y excitado. Iba a prepararle a Harry una romántica cena de San Valentín, y esperaba que la noche condujera eventualmente a actividades entre las sábanas. En los últimos tiempos, su pareja había estado bastante renuente en ese aspecto y él estaba frustrado. Entró en la salita y se unió a Harry, quien estaba sentado en el sofá.
—Te conseguí más papitas fritas de las que has estado antojado— dijo Severus, entregándole una bolsa llena de éstas.
—Oh, gracias— contestó, tomando la bolsa y colocándola en el piso.
—¿Qué te gustaría cenar?— indagó—. Voy a hacer una comida especial por San Valentín.
—Lo que sea, no importa— el joven esbozó una débil sonrisa.
—¿Estás bien?— Severus frunció el entrecejo.
—Estoy bien— era evidente que Harry mentía.
—No, no lo estás… Harry, ¿qué ocurre?
—Sólo… un poco de… dolor, eso es todo.
—¿Qué?— gritó Severus.
—No es nada, de veras— trató de razonar el muchacho, pero Severus no estaba de acuerdo.
—Harry, ¿dónde es el dolor?— le preguntó, severo. Su pareja puso una mano sobre su vientre—. Oh, mi Dios. ¿Cuánto tiempo?
—Umm, sólo unas horas… Te dije que no es na…
—¿UNAS HORAS?— rugió el hombre—. Por el amor de Dios, Harry, debemos ir al hospital.
—No, es sólo… Sólo tengo siete meses, Severus, es sólo un dolor, yo…
—Harry, por una vez en tu vida, date cuenta de lo que estás diciendo. Si estás sintiendo dolor, debemos ir a que te revisen.
—Pero…— empezó a protestar, pero estalló en sollozos.
Severus lo atrajo a sus brazos.
—Todo va a estar bien— susurró, pero su corazón latía violentamente contra su pecho. Esto no lucía nada bien.
ººººººººº
—Señor Potter, me temo que ha entrado en labor— les informó la medibruja, después de pasar unos cuantos minutos examinándolo. Ambos se miraron impactados y con rostros preocupados.
—¿Qué significa esto?— interrogó Severus—. Sin duda es… es demasiado pronto.
—Es demasiado prematuro para emitir un juicio, señor Snape. Los bebés no parecen mostrar señal alguna de problemas y eso es muy alentador. Sí, van a ser prematuros y pequeños, pero no hay necesidad de asustarse demasiado.
—¿No puede detenerlo?
—Me temo que no, tenemos que dejar que la naturaleza siga su curso.
—Severus— susurró Harry, y el hombre tomó su mano y corrió su otra mano a través de su cabello—. Estoy siendo castigado porque… porque quería deshacerme de ell…
—Harry, no quiero oírte decir nada como eso, ¿me escuchas? Nadie tiene la culpa. Y nuestros bebés van a estar bien.
Retiró la mano del cabello del chico y la colocó sobre su vientre. Le sonrió y Harry le devolvió una débil sonrisa.
—¿Quieres que avise a Black y Lupin?
El joven asintió.
ººººººººº
—¡Sirius!— gritó Harry, tan pronto como su padrino apareció en el umbral. Habían pasado unas horas desde que Severus se había puesto en contacto con ello. Los hombres habían salido a cenar para celebrar el día de San Valentín y no habían recibido la lechuza antes. Sirius corrió hacia su ahijado y lo tomó en sus brazos. A la sazón, tenía cinco meses de embarazo y tuvo que ubicarse de lado, para mantener su propio vientre fuera del camino.
—¿Estás bien?— indagó, su voz destilando preocupación— Harry asintió y sonrió débilmente para animar a Sirius—. Siento no haber podido llegar antes. ¿Están bien los bebés?
—Por lo que saben, no hay problemas hasta el momento— contestó.
—Te ves cansado— intervino Remus mirando a Harry, y tomó a Sirius del brazo para conducirlo hacia la puerta—. Esperaremos afuera.
—Severus, estoy tan… No puedo seguir haciendo esto— musitó Harry suavemente, en cuanto la puerta se hubo cerrado detrás de Sirius y Remus—. Simplemente, no puedo. He cambiado de opinión, no quiero a los bebés, has que esto se vaya.
Antes que el hombre tuviera oportunidad de contestar, la medibruja apareció nuevamente en la habitación.
—¿Cómo te sientes?— preguntó, y Harry la miró con el ceño fruncido.
—Está cansado— señaló Severus.
—Bueno, eso es comprensible— replicó la sanadora, distraída, mientras procedía a revisar a su paciente. Unos minutos más tarde, informó a Harry que estaba casi listo para pujar.
—Pero no puedo— contestó él—. Estoy demasiado débil; sólo quiero irme a casa.
La medibruja sostuvo su mano y le lanzó una mirada comprensiva.
—Sé que es difícil, señor Potter, pero miles de personas dan a luz cada día en todo el mundo. Estará bien, y el resultado final serán dos hermosos bebés.
ººººººººº
—Puje, señor Potter— gritaba la sanadora, y Harry pujaba, apretando la mano de Severus tanto como podía. Mientras se derrumbaba de nuevo en la cama, jadeando con fuerza, Severus uso un paño para secar el sudor de su frente y susurró:
—Lo estás haciendo estupendamente, Harry.
—Pero… he sufrido esto por horas… ¿Cuánto falta?— se quejó, exhausto.
—Ya están casi aquí— lo animó la medibruja—. Sólo un gran empujón y el primer bebé estará afuera. Ahora, PUJE.
Harry aferró con más fuerza la mano de Severus y con el poquito de energía que le quedaba, pujó tan fuerte como pudo. El primer bebé fue levantado por la medibruja, pero apenas tuvieron tiempo de echarle una mirada antes que otra sanadora se lo llevara a otra habitación.
—¿Dónde está mi bebé?— interrogó Harry.
—Lo llevamos a una incubadora, señor Potter. Como los mellizos son prematuros, queremos tomar todas las precauciones. Ahora, ¿dejamos que salga su hija?
Apenas dos minutos más tarde, Harry dio a luz a su niña. Ella también fue llevada a otra habitación y el joven se derrumbó contra las almohadas, agradecido de que todo hubiera terminado.
—Bien hecho— musitó Severus, y Harry logró entregarle una auténtica sonrisa.
—Como les dije, sus bebés están bien— informó la medibruja, sacándolos de su momento de intimidad—. No hay mayores problemas, pero queremos que permanezcan en la incubadora al menos una semana, para asegurar que sus pulmones se desarrollen completamente.
—¿Podemos verlos?— preguntó Severus, y la mujer asintió.
ººººººººº
—Mira sus manos y pies, son tan pequeños— decía Harry, mirando a sus niños recién nacidos en la incubadora.
—Son maravillosos— musitó Severus, quien estaba sentado a su lado. Harry se giró hacia él y sonrió.
—No hablamos sobre posibles nombres antes que nacieran.
—No hay mejor tiempo que el presente— contestó Severus—. ¿Tienes algunos nombres en mente?
—La verdad, estaba esperando… ¿Isabelle?— propuso el joven, esperanzado.
—Realmente, me gusta— declaró su pareja luego de una pausa—. Isabelle Sn… Quiero decir, Potter.
—No, quiero que lleven tu apellido.
—¿De veras?— interrogó Severus, sorprendido, y el otro asintió.
—¿Tienes algunas ideas para nombres de chico?— preguntó Harry.
—¿Qué tal… Severus?
La risa del joven se interrumpió cuando observó la expresión compungida de su pareja.
—Oh, um, disculpa… er, sí, seguro, podemos llamarlo así si… si a ti te gusta.
Esta vez fue el turno de reír de Severus. Se inclinó y besó a Harry en los labios.
—Fue una broma. Me gusta mucho el nombre de Benjamin.
—Benjamin e Isabelle… suena realmente bien— aceptó Harry, feliz—. Ben e Izzy.
—Perfecto.
ººººººººº
—¿Cómo estás?— se interesó Sirius, cuando en compañía de Remus entró en la habitación de su ahijado, un par de horas después. Harry estaba a punto de irse a dormir, pero quiso verlos primero.
—Estoy bien, sólo cansado— contestó—. ¿Estuvieron ahí todo este tiempo?
—Por supuesto que sí— aseguró Sirius—. ¿Y los bebés?
—Son hermosos— una enorme sonrisa se extendió por el rostro de Harry—. Están resguardados porque fueron prematuros, pero van a estar bien.
—Felicitaciones— Remus se inclinó y abrazó al joven. Sirius procedió a hacer lo mismo.
—Esto… ¿realmente duele?— indagó Sirius, cauteloso.
—Es… estuvo bien— contestó Harry, no deseaba asustar a su padrino.
Diez minutos después, Sirius y Remus habían partido, y Severus se sentaba en la cama, al lado de su pareja.
—Somos padres— dijo Harry de repente, luego de unos minutos de silencio.
—Lo sé— Severus sonrió—. El perfecto regalo de San Valentín… aunque ellos hayan nacido el día quince.
—Oh, Dios. Todavía no conseguí tu regalo.
—No te preocupes por eso— Severus rió y lo besó.
Continuará……
Próximo capítulo: Otro Nacimiento
Como siempre, miles de millones de gracias por seguir leyendo la historia
Un agradecimiento especial a:
Tentoushi-tomoe, Dark.angel.o.2615, Velia, Jean Slytherin, Lupita Snape y Dolly Chang
por sus lindísimos comentarios
Tentoushi-tomoe: En el nuevo capítulo Harry tiene siete meses y Sirius 5, pero la verdad, yo también me despiste de cuanto tiempo tiene aquí, jiji. Me alegra que te esté gustando. Besitos mil
Los demás comentarios fueros contestados a sus correos
Un beso enorme a todos
Alisevv
