Este es un COPY-PASTE, los personajes de SCC pertenecen a CLAMP.
Pesadilla de Verano
CAPITULO 8
— Ay, cariño —dijo Kaho, poniendo una mano sobre mi brazo cuando bajé a cenar esa noche—. Tus hombros están tan quemados. ¿Te encuentras bien? Déjame echar un vistazo.
Me aparté bruscamente cuando ella hizo mi cabello a un lado para poder mirar la parte posterior de mi cuello y hombros.
—Ouch. No lo toque. Está todo bien —le dije, avanzando hacia mi silla.
Una vez sentada, me volví para mirarla. Nuestros ojos se encontraron durante un largo rato antes de que Kaho sacudiera la cabeza negando, para seguidamente suspirar.
—Está bien. Estoy segura que Shaoran te aplicó el aloe vera que tenemos en el baño.
Asentí con la cabeza, obligándome a no mirar a Shaoran, que estaba sentado en la mesa frente a mí. Estaba segura de poder sentir el calor, sin ninguna relación con las quemaduras, trepando por mi cuello.
—Si necesitas algo más, házmelo saber y lo recogeré cuando vuelva a casa del trabajo.
—Seguro.
Tomoyo entró en el comedor justo en ese momento, su cola de caballo negro meciéndose detrás de su cabeza como un péndulo. Tomando su asiento habitual entre Kaho y yo.
—¿Te sientes mejor de las quemaduras? —preguntó.
Apreté los dientes.
—Están bien.
Cuando papá entró en el comedor, medio esperaba que hiciera algún comentario de mis hombros y brazos fritos, los cuales estaban completamente expuestos por mi camiseta de tirantes. Pero él no dijo nada. Simplemente se sentó a mi lado, apenas mirando en mi dirección, preguntando:
—¿Cómo estuvo tu primer día de trabajo, cariño?
—Muy bien —dijo Kaho, sacando el chili de un recipiente y pasándoselo a Tomoyo—. Realmente siento que encajo allí. No me malinterpreten, me gustaba la gente de la otra firma. Pero esta es más pequeña y más... ¿amigable? Me siento más cómoda allí en un día de lo que nunca me sentí en mi antiguo empleo.
—¿Ahora tienes tu propia oficina? —preguntó Tomoyo.
—Sí. Te llevaré a trabajar conmigo para que puedas verla, si quieres.
Tomoyo se ruborizó.
—Mamá, tú llevas a tus hijos pequeños a trabajar, no a tus hijos adolescentes.
—Yo puedo llevar a quién yo quiera —me tendió el recipiente de chili sonriendo—. Tú puedes venir también, Sakura.
—Tal vez —murmuré. O no.
—¿Qué hay de ustedes, chicos? —Preguntó papá, tomando un sorbo de su té—. ¿Están llegando a conocerse mejor? Estoy seguro de que es un poco extraño al principio.
—Si —dije—. Diría que hemos llegado a conocernos muy bien ¿no lo crees así, Shaoran?
Él me dio una patada bajo la mesa y con la boca gesticuló: No es gracioso.
Completamente ajena, Tomoyo agregó:
—Sakura y yo hoy vimos una película y pasamos el rato. Nos gusta el mismo tipo de música, fue divertido.
Asentí, aun cuando sabía que Tomoyo sólo había fingido conocer las canciones que le había enumerado cuando me interrogó esa tarde. No es que muchas trece añeras estuvieran familiarizadas con bandas de los noventa. Pero ella había sonreído y asentido con la cabeza como si las conociera todas.
—Eso es genial —dijo Kaho—. ¿Qué película vieron?
—"Bring it on".
—¿De nuevo? —Se rió Kaho—. Es un milagro que no se haya desgastado ese DVD de tanto que lo has visto.
Tomoyo agachó la cabeza.
—No puedo evitarlo.
—Hablando de películas. —Me volví y miré a papá—. Hay una nueva película de ciencia ficción en cartelera ahora mismo. Hoy vi el avance por TV ¿quieres ir a verla este fin de semana?
—Lo siento, munchkin. No puedo este fin de semana —dijo papá—. Tengo que dar el discurso de graduación en una universidad local el sábado. Y presentaré las noticias de la noche del domingo. Carol tiene que coger un vuelo a Colorado para ir a la boda de su hermana y no puede hacer el show. Pero estoy seguro que Shaoran puede llevarte ¿No es así, Shaoran?
—Um, si. Por supuesto.
—Genial —dijo papá—. Tendrán que contarme qué tal está. —Se levantó, recogiendo su plato sin terminar.
—Odio tener que irme tan pronto, pero tengo que volver a redactar ese discurso.—Besó a Kaho en la parte superior de la cabeza antes de dejar la habitación.
Para cuando se acabó el chili y la mesa quedó limpia, Shaoran y yo nos dirigimos a nuestras habitaciones en el piso de arriba.
—¿Cuándo quieres ir a ver la película? —preguntó cuando llegamos al pasillo—. Afortunadamente para ti. Soy un gran aficionado a la ciencia-ficción.
—Si —dije en voz baja—. Así lo es también papá. Él me ha hecho ver todas las películas de Star Wars y Star Trek al menos una vez. A veces nos quedábamos hasta tarde haciendo maratón, una película justo detrás de otra.
—Suena divertido.
—No me gusta la ciencia ficción.
—Espera, ¿qué?
—No me gusta la ciencia ficción. La veo simplemente porque a papá le encanta — dejé escapar un suspiro—. Olvida lo del sábado de película. No me interesa, así que quedas librado y podemos volver a contar los días hasta que estemos lejos el uno del otro.
Acababa de abrir la puerta de la habitación de invitados cuando Shaoran, preguntó:
—Sakura, ¿te encuentras bien?
Lo miré por encima del hombro.
—¿Te importa?
—Si, por supuesto.
—¿Por qué?
Shaoran enarcó una ceja al mirarme.
Negué, sacudiendo la cabeza.
—No importa. No me interesa. Estoy bien —antes de que él pudiera decir algo más, entré en la habitación, y cerré la puerta.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
—Si lo estoy pasando muy bien —le mentí a mamá cuando llamó el miércoles.
—¿Están pasando mucho tiempo juntos tú y tu padre? —preguntó ella.
Ella no lo preguntaba por mi beneficio, eso lo sabía. Quería que me quejara. Quería una abierta invitación para poder quejarse acerca de él.
No quería escucharlo.
—Um, si —le dije—. Él, eh, quiere ir al mini golf este fin de semana. —Me obligué a reír—. Qué triste ¿no?
—Suena agradable... Estaba preocupada por ti, sabes.
No, no lo estabas.
—Bueno, las cosas han mejorado —seguí diciendo para guardar apariencias—. Tuve una reacción exagerada la otra noche. No está tan mal, en realidad. Hemos estado pasando el rato y viendo películas. Es casi lo mismo de siempre, sólo que con unas cuantas personas más en casa. Es genial.
—No te acostumbres demasiado, cariño —advirtió mamá—. Las cosas son felices ahora, pero tu papá lo estropeará. Siempre lo hace.
—Lo que sea.
—Lo digo enserio —dijo—. No quiero que te sorprenda o disguste cuando suceda.
Esto está destinado a ir cuesta abajo.
—Uh... huh —le di un trago a mi Margaritaville Gold, mientras ella seguía y seguía, todo el tiempo insistiendo en que me lo decía por mi propio bien.
Ella no sabía lo que era bueno para mí.
Y no estaba segura de que nadie lo hiciera.
Notas:
Muchas gracias a las personas que han dado follow y agregado a sus favoritos. Espero estar actualizando pronto. BESOS.
