CAPITULO 9: REVELANDO Y DESCUBRIENDO VERDADES II

Capítulo anterior….

-¿Qué? ¿Cuál hija? – preguntó Gaby

-¿Quién más? Lily…no es mi hija biológica es adoptada. Su familia la quiere devuelta – explicó Harry.

-Oh, yo pensaba que era hija tuya y de… - dijo Gaby

-¿Ginny?... No, cuando Ginny desapareció mi amiga Hermione en navidad me "regalo" un permiso para poder criar un hijo solo. Creía que si estaba solo me volvería loco, y casi lo estuve sino hubiera llegado Lily a mi vida.

-Se ve que la quieres mucho- dijo con ternura Gaby.

-Sí, la amo como si fuera mi hija…- dijo Harry con una sonrisa tonta y después la cambio por una de tristeza - …mi hija (suspiro) yo tenía mucha ilusión de tener una niñita y Ginny un niño que se pareciera a mí, pero nunca llegaré a conocerla o conocerlo.

-No te entiendo, Harry ¿Qué que quieres decir con eso? – dijo Gaby desconcertada.

-Ginny cuando desapareció estaba embarazada – dijo Harry sorbiendo el moco.

-Oh Dios –pensó Gaby perpleja mirándolo – Ella también estaba embarazada….entonces… Es mucha coincidencia para no serlo… si soy…Ginny.



Era un poco tarde para hacer una llamada a su amigo Luc en Francia, pero no podía guardar por muchas horas lo que tenía que contarle.

-¿Hola, Luc?– dijo Gaby cuando apenas oyó levantar el teléfono.

-¿Gabgielle? Oh pog Dios ¿estás bien? – preguntó Luc sonando preocupado.

-Sí, estoy perfectamente - dijo Gaby intrigada - ¿Por qué?

-¿No te has encontgado con alguien que te quiega haceg daño? – preguntó preocupado todavía.

-No…nadie. Luc ¿Qué pasa?

-(suspiro) Que bueno – un poco más tranquilo- porque mañana mismo tomas un vuelo a Francia.

-No, no puedo Luc. No ahora – dijo rápidamente Gaby

-¿Pog qué?

-Creo que he encontrado a mi familia – susurró Gaby emocionada para no despertar a los demás.

-¿En…ensegio? Es…fabuloso – dijo Luc sonando triste y desilusionado, pero contento por ella.

-Sí, pero sigo teniendo mis dudas. Por eso no quiero regresar a Francia; tengo que estar muy segura de quien soy conviviendo con ellos para tener alguna visión o algún recuerdo como hoy – explicó Gaby

-¿Cómo hoy?- preguntó queriendo saber más.

-Harry tiene un retrato mío y de él en su despacho – contó emocionada e ilusionada – no puedo ver llegar el momento en decirle que yo soy ella.

-…

-¿Luc, estas ahí?

-Sí…si es que…me alego pog ti. Pero…tienes que gegesag a Fgancia lo más pgonto posible- dijo Luc esto último con desesperación.

-¿Por qué? Me estas preocupando…dime- dijo empezándose a preocupar de que haiga algo malo justo cuando su felicidad estaba casi completa.

-Esto no te lo puedo decig pog teléfono, te lo tengo que decig fgente a fgente. Dime donde estas y ahí estagé mañana.

-Hummm…estoy en la casa de Harry – dijo choqueada por lo que le tenga de decir- Mañana te llamo para darte la dirección, ahorita todos están dormidos.

-Está bien. Y una última cosa…cuídate mucho, si te topas con una tal Cho Chang aléjate de ella inmediato ¿escuchaste?- la aconsejo y ordenó Luc muy seriamente.

-Pero…

-No hagas más pgeguntas, solo te puedo decig que es muy peligosa. ¡Obedéceme! ¿Sí?- ordenó más severo que nunca.

-Sí, claro- contestó medio asustada colgando la línea.

Si esa mujer era peligrosa, más vale creerle y seguir sus órdenes. Lo bueno que no saldría para nada a las calles transitadas de Londres para tener la suerte de encontrársela; solo se tenía que dedicarse a cuidar a la hija de su "jefe".


En las afueras de Londres, en un condado cercas del Gran Londres, llamado Kent…

Marietta caminaba muy deprisa hacia su casa, al mismo tiempo pensaba en como iba a reaccionar su esposo con la noticia de la "adopción" y quién le había "ayudado".

Estaba preocupada, ya que, cuando lo ocurrido hace 6 años quiso alejarse de la magia, pero con la muerte de su madre, tomó el puesto en el ministerio y no tuvo opción. Su esposo estaba de acuerdo con su trabajo, era un hombre muy trabajador, excepcional y amoroso además de muggle, pero cuando se enojaba era una fiera enjaulada; por eso se preocupaba. A el le contó lo que hizo con Cho hace seis años y desde ese momento Iriw, su esposo, le advirtió que ya no hiciera caso a Cho y que no la contactara para nada del mundo. Si supiera ahora en que está metida, y con Cho.

Al llegar a su casa, un casa mediana de dos pisos hecho de madera y ladrillo de color azul con un jardín pequeño en la entrada principal. Sin hacer ruido metió las llaves al cerrojo, abrió la puerta y entró en puntitas, pero ni sirvió porque…

-¿Marietta eres tu? – gritó su esposo Iriw desde el piso de arriba.

-Sí, soy yo – respondió suspirando y rodando los ojos hasta ponerlos blancos, la había descubierto en su intento de pasar desapercibida.

-Ahora bajo – avisó Iriw

Resignada porque fue descubierta, dejó su bolso de trabajo en un sofá de la sala de estar y fue directamente a la cocina a preparar la cena del sábado.

-Hola amor, ¿Cómo te fue en tú trabajo? – preguntó Iriw entrando a la cocina muy contento abrazando a Marietta por la cintura y por último depositándole un beso de bienvenida en la mejilla.

-Bien, como siempre – contestó nerviosa - ¿y a tí?

-Muy bien – dijo Iriw extendiendo la palabra "muy".

-¿Qué es eso de "muy bien"? – preguntó Marietta olvidándose de su "noticia" y dejando ver su sonrisa encantadora que le gustaba tanto a Iriw.

-Pues… ¡Me ascendieron¡ - exclamó eufórico esto último gritando de felicidad tomando a Marietta de la cintura de nuevo para dar vueltas junto con él.

-Que bueno amor – dijo compartiendo la alegría Marietta dándole un enorme beso.

-Si, estoy que no quepo de felicidad y nada me lo podrá quitar – comentó Iriw emocionado.

Cuando dijo eso Iriw, a Marietta se le bajo la felicidad e inmediatamente se soltó discretamente de Iriw y empezó hacer la comida.

-Oye ¿dije algo que no debía? – preguntó Iriw preocupado por su reacción.

-No, nada – dijo entretenida en lo suyo.

-¿Cómo que nada? Haber, ¿Qué te pasó esta mañana? – le dijo Iriw quitándole el cuchillo de las manos de Marietta y sentándola en su regazo en una silla del comedor.

Antes que nada suspiro dos veces y lo miró a sus ojos color miel para darle la noticia.

-Primero júrame que no te vas a enojar – le advirtió Marietta

-Depende de que sea – le dijo seriamente

- ¡Iriw! – le recriminó Marietta.

-Ok, me comportaré – respondió Iriw rodando los ojos.

-Hummm… bueno, nosotros queremos tener un hijo ¿cierto? – comenzó cuidadosamente Marietta.

-Aja.

-¿Te parece bien una niña?

-¿Qué?- preguntó anonado.

-Si, ¿quieres una niña? Porque ya no la puedo cambiar.

-¡Oh por Dios, no puede ser! ¡¿Estas embarazada?! –articuló Iriw muy rápido levantándose para otra vez empezarle a darle vueltas.

-¡No, Iriw! ¡Bájame! - gritó Marietta.

-Oh, cierto el bebe – recordó Iriw y la cargó llevándola fuera del comedor dejandola acostada en el sillón.

-Iriw – lo llamó seriamente

-¿Que? ¿Antojos tan rápido?- preguntó sorprendido

-¡Iriw Carradine!, ¡escúchame ¿sí?! - gritó Marietta tomándole la cara para que la mirara.

-…

-No estoy embarazada y nunca lo estaré ni con métodos muggles y mágicos ¿ok?

-Entonces… - dijo sin entender.

-Dije lo de la niña por que adopte a una.

-Pero, como…

-Con la ayuda de… Cho

-¿Cho?

-Si, Cho.

-¿Cho Chang? ¿La misma de hace seis años?

-Si – respondió agachando la cabeza.

-Marietta… - dijo serio Iriw conteniéndose en no explotar

-Lo sé, pero no es mi culpa, ella estaba en mi oficina cuando menos lo esperé, y pues tuve que hacerlo para que no nos hiciera daño y también para que no sufra la niña de lado de Cho – respondió rápidamente.

-Y dime ¿de quién es esa niña? ¿De donde la robaste? – le preguntó seriamente alejándose de ella dándole la espalda.

-¿Que? No me la robé –gritó sorprendida e indignada por lo que la acusaba su esposo se levantó como rayo del sillón.

-¿Entonces? – preguntó encarándola.

-Es la niña que dejé en el orfanato y la niña es de Harry - le dijo la verdad sintiéndose chiquita al frente de él.

-El mismo Harry de hace seis años ¿cierto?

-Si

-¿Y?

-Cho quería… más bien quiere a la niña lejos de Harry. Y me dijo que la adoptara ya que sabía nuestra situación.

-Y tu muy obediente le hiciste caso – le dijo enojado – Marietta ¿no entiendes que en cualquier momento te puede dar la espalda y vallas a parara a la cárcel?

-¡Ya lo sé! por eso tengo un plan. No será ella la que me dé la espalda, sino yo.

-¿Ah sí? ¿Cuál es? –le preguntó cruzándose sus brazos al pecho esperando la respuesta.

-Cuando esto se calme le contaré a Harry toda la verdad incluyendo lo de hace seis años, pero tienes que ayudarme –contó el "plan" Marietta.

-Jajajajaaja, ¡ni loco!

-Por favor, Iriw. Lo único que debes hacer es en cuidar a la niña ¿sí? – le rogó casi a sus pies

SILENCIO TOTAL

-Lo pensaré – murmuró bajándole el enojo.

-Casi ya no hay tiempo, el lunes quizá la traiga a la casa.

-Creo… que ya no tengo hambre – mencionó marchándose hacia su cuarto de trabajo.

Dejándola sola suspirando pensó - Con o sin él tengo que solucionar esto a como de lugar, ya estoy mentida hasta el cuello.



En Valle de Godric's, si Gabrielle pensaba que estaban todos dormidos, se equivocaba; ya era muy noche y Harry y Teddy estaban en el despacho.

-Oye padrino, ¿Por qué te llamaron del Orfanato? – preguntó Teddy sentado en el asiento del piano simulando tocarlo.

-Pues… al parecer apareció la madre verdadera de Lily y la quiere de vuelta – respondió Harry dejando de revisar unas hojas desde su escritorio.

-….

-No te preocupes, voy a pelear por ella. Aunque no te aseguro nada.

-¿Porque? – pregunto triste Teddy volteando a ver Harry, ya que estaba de espaldas a el.

-Simple, porque soy yo contra la madre de Lily, de seguro querrá conocerla y Lily se querrá ir con ella.

-Si, va estar difícil – le dijo analizando la situación.

-Mañana temprano regresas a Hogwarts – soltó como si nada Harry.

-¿Qué? ¿Porque? – preguntó sorprendido.

-Porque quiero estar a solas cuando le diga a Lily lo de su madre.

-¿Y no podré despedirme de ella? – comentó triste comprendiendo la situación.

-Tienes toda la noche – respondió Harry señalando la puerta.

Y Teddy sin pensarlo salió como torbellino hacia el cuarto de Lily.


Domingo

Muy en la mañana Teddy se había ido por Red Flú a Hogwarts muy triste. Harry en cuanto se fue Teddy despertó a Lily para desayunar.

En el comedor…

-¿Por qué tan temprano, papi? – preguntó Lily frotándose los ojos.

-Porque te vas a quedar con Gabrielle, mientras voy a trabajar y voy a una reunión –le explicó Harry sirviéndole el desayuno: huevos con tocino.

-Pero es Domingo – empezó haciendo un puchero – yo quería ir hoy al parque contigo.

-Hija no puedo faltar a la reunión, es muy importante ¿si? Otro día vamos – le dijo Harry agachándose al nivel de ella, y dándole un beso en la coronilla se sentó también a desayunar.

-Está bien ¿Y Teddy? – preguntó después Lily.

-Se regresó al Colegio.

-Y no se despidió de mí – murmuró triste

-Si lo hizo, pero estabas muy dormida anoche – dijo sin querer mirarla a los ojos, de hecho llevaba así desde que se había sentado a la mesa a desayunar. No quería verla ahora contenta y feliz y después triste y destrozada, mejor recordarla en los años que estuvo criándola.

-¿Qué tienes papi?

-Nada, princesa. Es sobre la reunión – mintió dándose de valor para mirarla y darle una "sonrisa".

-¿No puedo quedarme con mi abue Molly?- intentó Lily persuadirlo antes de tomarse el chocomilk.

-No, está muy ocupada y además todavía sigues castigada – le contestó Harry cruzando los dedos por debajo de la mesa por mentir tanto.

-No es novia tuya ¿verdad? – preguntó quisquillosa.

-Jajajajaja no ratita, es una…amiga– dijo Harry riendo por sus ocurrencias aunque…no estaría mal… Pero ¿en qué pensaba? ¿Cómo iba a serle infiel a Ginny?

-Ah bueno – reanudó en devorar su desayuno.

Quince minutos después de haber desayunado el "rico desayuno de Harry" fueron a bañarse (por separado) aunque Lily a veces pedía un poco de ayuda, Harry terminaba bañándola.

-Bueno señorita valla a cambiarse – le pidió un Harry empapado por Lily, dándole una nalgada – en la cama está la ropa.

-¡Sí! - gritó desde el cuarto.

Luego Harry bajó las escaleras para encontrarse a Gaby en la sala recién desayunada.

-¡Lily! ¡Ven a despedir a papá!

-¿Cómo te sientes? – preguntó Gaby antes de que llegara Lily.

-Debo de admitir que nervioso, no sé lo que valla a pasar – le dijo sincerándose con ella.

-Tranquilo, vas a ver que todo va salir bien.

-Gracias – dijo dándole una sonrisa un poco animado.

-Si no es a quien busco… creo que me estoy empezando a enamorar de Harry por esa sonrisa -pensó Gaby sonrojándose.

-Mira quien viene ahí… mi princesa – anunció Harry tomando a Lily de los brazos.

-Bueno tengo que irme, te portas bien princesa – se despidió Harry dejando a Lily y dándole un beso en la coronilla.

-Sí, papi – rodó los ojos.

-¡Suerte Harry! - gritó Gaby antes de cerrar la puerta tras de él.

-Bueno, ¿Qué te gustaría hacer? – le preguntó Gaby agachándose al nivel de Lily, después de que se fuera Harry.

Y solo Lily respondió subiendo los hombros un poco molesta.

-Por nada del mundo le hablaré –pensó Lily

-Hummm… ¿Te gustar colorear?

Lily asintió la cabeza.

-Ok, ve por tu libro de colorear y tus colores – le pidió Gaby sonriéndole.

Lily subió corriendo a su cuarto, mientras Gaby exploraba la sala lo que le llamo la atención una foto en una repisa. Era una bebe pelirroja risueña, de repente empezó a escuchar sonidos lejanos como de un coche al chocar y un llanto de bebe, después cerró los ojos y puedo ver que ella conducía un carro cuando de repente sintió un dolor en su abultada barriga y luego tenía ya muy cerca un árbol

-¿Qué haces? – preguntó Lily curiosa.

Al no sentir la presencia de Lily soltó la foto y se hizo añicos al hacer contacto con el suelo.

-¡Lily, me asustaste!... hay perdón rompí tu foto de bebe –le dijo Gaby agitada empezando a recoger los trozos de plástico del marco de la foto. Lily solo la miraba ahí parada.

Cuando regresó de tirar la basura que había recogido del accidente, Lily ya estaba pintando en la mesilla del centro de la sala. Antes de decir algo aspiro y exhaló dos veces.

-¿Qué pintas? – preguntó Gaby como si nada hubiera pasado observando el dibujo.

-A Mickey Mouse – respondió mirándola – te traje este libro para que también colorearas – mostrándole un cuadernillo con una primera sonrisa para ella.

-Tal vez no sea tan mala persona – pensó Lily.

-Gracias, a mi también me gusta pintar – le dijo Gaby alegre de que por lo menos le haya dado una sonrisa sincera; y se puso a pintar a Mimi.

Mientras pintaban, a veces Lily la observaba y cuando la cachaba, rápidamente otra vez coloreaba. En una de esas veces Lily tuvo algo que decir:

-¿Te puedo preguntar algo? – preguntó curiosamente Lily

-Si, claro – respondió poniéndole atención.

-¿Eres novia de mi papá? – preguntó seriamente

-Jajajajaja no ¿por que? – le preguntó sorprendida

-Nada más por curiosidad… No me gusta que tenga novia.

-¿Se puede saber por qué?

-La última que tuvo no me gustó porque me odiaba, no sé porque. Además ni su novia era, pero ella insistía en que si. Estaba loca.

-Y por curiosidad, ¿Cómo se llamaba? – preguntó intrigada

-Cho, Cho Chang. Yo le llamo Cruela.

-Jajajajaja tienes mucha imaginación. ¿Y desde hace cuanto tiempo tiene viniendo? – preguntó nuevamente nerviosa.

-Es el mismo nombre que me dijo Luc que tuviera cuidado.

-Yo creo que desde que tengo uso de razón. Mi papá dijo que eran compañeros de Colegio, pero ya tiene tiempo en que ya no viene, a lo mejor mi papi ya se la quitó de encima – le contó Lily

-Que bueno – murmuró con alivio – bueno dejémonos de esa Cruela. ¿Que te parece si cocinamos?

-Nunca he cocinado – le confesó muy inocente

-Bueno, yo te puedo enseñar ¿Qué tal?

-¿Enserio? – le dijo Lily quitando su cara "de que no confiaba en nadie". En su interior le decía que Gaby era una chica agradable y quizá una amiga más. Le empezaba agradar.

-Si, enserio. Empezaremos haciendo Galletitas.

-¡Si vamos! - exclamó emocionada Lily arrastrando, literalmente, a Gaby hacia la cocina.


En el Depto. De Aurores / Oficina de Harry… Harry había llegado de paso a su oficina por unos papeles importantes; esos papeles eran referentes a su hija, Lily Potter.

En ese momento, la oficina estaba patas para arriba, llevaba 2 horas buscando. Los papeles todos regados que casi no se veía donde estaba su escritorio.

-¡Demonios! ¡¿Dónde estarán esos papeles?! – maldijo Harry revisando papeles y papeles en toda la extensión de su escritorio sentado en su silla.

-¡Hey! ¿Que haces trabajando los domingos, teniendo que hacer en tu casa? – "saludo" Ron entrando a la oficina y sentándose cómodo en la silla de en frente del escritorio.

-¿y tú no deberías de hacer lo mismo? – le dijo Harry recriminándolo.

-¡En mi casa! ...Yo ya no soporto estar en mi casa – empezó Ron a desahogándose – a Hermione se le ocurrió a inculcarle a MI hijo leer libros, ¿tu crees?

-¿y eso que tiene? – preguntó Harry sin entender el motivo del enojo de su amigo.

-¡¿Qué tiene?! ¡Por Merlín! quiere hacer aburrido a MI hijo. Por eso me vine mejor a trabajar. Y estoy pensando seriamente en separarme de Hermione.

-Ay Ron, si que eres tonto. Yo que daría por una familia así. Además el del problema eres tú, porque te la pasas "trabajando" y dejas a tu familia. Es por eso que Hermione se refugia en libros para no sentirse sola – regañó Harry a Ron

-Bueno, deja de sermonearme ¿Qué estas haciendo? – preguntó Ron huyendo del sermoneo de Harry.

-Buscando…cosas – dijo Harry regresando a la búsqueda.

-¿Qué cosas?

-Que metiche eres, Ron. Deberías de estar arreglando las cosas con tu familia-empezando a enojarse Harry.

-Uy, Jajajajaja ¿es algún prófugo?

-No… es algo personal

-¿Investigando alguna chica? – inquirió Ron haciendo un gesto picarón.

- No… ¡Bingo! - festejó Harry tomando entre sus manos un documento.

-¡Matanga! - exclamó Ron arrebatándole el documento de las manos.

-¡Oye! - replicó levantándose inmediatamente de su silla.

-Harry, yo conozco esto. Es la adopción de Lily – musitó Ron seriamente mirándolo con documento en manos - ¿Qué esta pasando?

Suspirando derrotado, Harry; se volvió a sentar en su asiento sosteniendo la cabeza con la mano izquierda.

-Hablaron del orfanato. Y lo que más temía está pasando: apareció la mamá de Lily.

-No puede ser.

-Si, eso pensé al principio.

-¿Y ya se lo dijiste a Lily?

-No, me tocó la mala suerte que apenas le dije de que era adoptada. Se lo dije en la noche después del recital.

-¡Rayos! ¿Y que vas a hacer?

-Míralo de esta forma. Soy yo contra la madre de Lily, obviamente la señora se quedará con Lily y Lily me olvidará fácilmente.

-No lo creo, esa niña te ama con locura seas o no seas su padre.

-Bueno, como sea. Estoy seguro que Lily se irá, tengo ese extraño presentimiento. Además lo pensé mucho y no pienso pelear por ella, no quiero que sufra Lily. Pediré verla seguido – le trató de explicar Harry tomando el documento de las manos de Ron. Y levantándose de su asiento se fue hasta la salida de su oficina dejando a Ron, pero al llegar a la puerta le dijo:

-Ron, no le comentes esto a nadie ni a Hermione ni a Molly – le pidió Harry advirtiéndole – y un consejo, que espero lo tomes.

-¿Qué cosa? – volteándolo a ver todavía anonadado por la noticia.

-No pierdas a tu familia por tonterías, se que puedes recuperarla – le aconsejó Harry sonriéndole un poco y haciéndole un guiño. Con ese consejo se fue a la reunión que lo esperaba en el orfanato con una inesperada sorpresa.


En el orfanato / Oficina de la Directora

-Moony, el señor Potter ya está aquí – anunció Sunny a la Directora.

-Hazlo pasar.

Cuando Harry entró, encontró a dos mujeres. Una claramente era la ya conocida joven Directora y la otra debía de ser la madre de Lily que extrañamente se le hizo familiar.

-Señor Potter, lo estábamos esperando – le dijo la Directora Moony ofreciéndole una mano como saludo – Mire, ella es la Señora…

-Carradine – terminó de decir Marietta ofreciéndole la mano también. Harry como buen caballero la estrechó.

-Perdón por la tardanza, había mucho tráfico – se justificó Harry con una mentirilla blanca.

-No hay problema – lo disculpó Moony – Bueno, tomemos asiento y solucionemos esto calmadamente.

-Bueno, permíteme hablar primero Señora Carradine. Yo… no quiero pelearme con usted por Lily; se como debe sentirse al no tener a su hija estos seis años. Yo perdía a mi esposa y a mi bebe al mismo tiempo igual hace seis años. Así que… no tiene caso que se quede conmigo teniendo a una madre que quiere dar amor y cariño a su hija de sangre. Pero le pido que me deje verla por lo menos. No se que haría sin ella también si la dejo de ver – dijo Harry todo rápidamente pero entendible sus palabras.

-Hummm… bueno… yo – a Marietta le había dejado sin palabras – está bien, gracias. Muchas gracias por cuidarla tanto, se le nota en sus ojos que la quiere como a una hija propia.

Harry sin querer seguir allí, le entregó a Marietta los documentos de adopción y salió de la oficina.

-Señor Potter, espere – le llamó Moony corriendo tras de él.

-¿Qué pasa? – preguntó sin voltear.

-Es que también lo cité para otro motivo.

-¿Cual? – se secó las lagrimas que le salieron de sus ojos verdes apagados.

-Venga, vallamos a mi oficina de nuevo – le pidió Moony.

Cuando volvieron Marietta se disponía a retirarse…

-Espere, Señora Carradine. No ha terminado esta cita. Tomen asiento señores – dijo Moony sentándose detrás de su escritorio.

-Bueno, no esperaba un arreglo así pero, no hay de otra. Señor, mañana entregará a Lily al orfanato para después la Señora recoja a su hija.

-Si, lo haré. No se preocupe, como dije no quiero que esto salga mal y afecte a Lily.

-Muy bien, tiene todo el día de mañana para eso. Yo la llamaré señora.

-Está bien. Bueno… me retiro, hasta mañana y buenos días – dijo Marietta despidiéndose y retirándose rápidamente de allí, sentía que se asfixiaba por tanta presión y nerviosismo.

-Señor Potter, no creo que sea el mejor momento para decirle esto pero, tengo que hacerlo –le dijo Moony cuando estuvo a solas con Harry.

-¿Que tiene que decirme? – preguntó Harry empezando a preocuparse.

-Hace seis años cuando usted adoptó a Lily le dije que era la única recién nacida de aquí.

-Si, me acuerdo – aseguró Harry envolviéndose en sus recuerdos cuando cargó a Lily por primera vez.

-Pues, al día siguiente llegó otra niña recién nacida. Era una… es una niña con cabello negro y ojos verdes. Cuando me enteré sobre su pérdida pensé que…

-¿Qué podría ser mi hija?

-Si, hasta puedo dar la descripción de la mujer que la dejó aquí.

-¿Cómo era? – preguntó Harry latiéndole fuerte el corazón queriendo en que fuera Ginny y a la vez no.

-Era… de piel blanca, unos ojos cafés y… - empezó a describirla tratando de recordar a la mujer.

-¿Y?

-Y ¡Ah sí! Era pelirroja. Antes de dejarme a la niña le pregunté de su nombre, me dijo que se llamaba Ginevra Weasley.

-…no – dijo Harry sin aliento.

-¿Entonces si es su esposa? ¿La que perdió?

Harry solamente respondió asintiendo la cabeza, estaba ido por la noticia. Harry en ese momento pensaba: ¿Cómo pudo Ginny hacerme esto? Simplemente esto es irreal, yo creía que era una mujer. ¿Qué le diré a Molly? ¿Qué ha creado a una hija sin corazón alguno? Definitivamente en este momento ya no existirá Ginny Weasley para mí. ¡Weasley está muerta!

-¿Señor Po…? – quiso preguntar Moony queriendo acercarse a Harry

-¿Puedo verla? – preguntó interrumpiéndola y quitándose lágrimas de felicidad por poder conocer a SU hija por fin.

-Si, claro. Están aquí a fuera – dijo Moony saliendo de la oficina para ir al patio acompañado por Harry.

Bajaron hasta el patio abarrotado de niños jugando alegremente y pronto la directora encontró a la niña que tanto deseaba conocer.

-Es ella, la que esta sentada en la banca del fondo leyendo –le señaló a una niña con cabellos negros que le caían hasta la cintura agarrado por un moño azul haciéndole una media cola. Usaba en ese momento un jumper gris que le llegaba hasta las rodillas, al parecer era el uniforme del orfanato, ya que todas las niñas del patio usaban el mismo atuendo – ¿quiere que la llame?

-No, de aquí la puedo ver…Es muy bonita – dijo sin quitarle los ojos de encima.

-Y muy inteligente, es la mejor de todo el orfanato – dijo orgullosamente Moony.

-Valla, nunca… pensé en encontrarla aquí.

-Así es el destino y la vida, señor Potter.

-Si, así es.

-Puede llevársela cuando guste, es su hija.

-Gracias, pero no se. No quiero que Lily piense mal y a la vez no quiero a mi hija aquí encerrada tampoco.

-Lily ya no estará con usted, estará con su verdadera familia y usted también con su verdadera hija.

-Sentirá que la estoy cambiando por otra niña.

-Bueno, piénselo. No le diré nada a la niña todavía hasta que se decida que hacer, así no se ilusiona de tener una familia. Buenas tardes, señor Potter – dijo esto último retirándose a sus labores – ¡Vamos niños, adentro!


En la cocina de Godric's Hollow donde estaba una morena y una pelirroja, era un desastre total. Todo estaba manchado de varios ingredientes para galletas, y no se diga de las protagonistas del desastre; llenas de harina y chocolate.

-¡PLIN! - sonó el reloj del horno.

-¡Listo! ya salieron las galletas de chocolate – dijo Gaby sacándolas del horno con un guante para no quemarse.

-Que bien, ya quiero probar –dijo Lily desesperada por comer una.

-Nop, primero vallase a bañar mientras esto se enfría y limpio la cocina, ¿OK? – le mandó Gaby vaciando las galletas en un recipiente.

-Ok no me tardo – muy contenta se fue corriendo a bañarse.

-Bien, ahora a limpiar – se dijo ella misma dando un aplauso, y en un abrir y cerrar de ojos, estaba limpia la cocina.

Gaby no lo podía creer, tendría que haber una explicación. Estaba segura que todo era un desastre de cocina y ahora con solo haber dado una palmada estaba limpio. Era como cosa de magia o estaba loca o… más lógico sería que Harry tenía una de esas casas inteligentes o mejor dicho vida propia. Si, debería de ser eso.

Sin darle ya importancia al suceso, revisó su reloj de pulsera que marcaba las 2:00 p.m.

-Ya es muy tarde y Harry no llega – Gaby preocupada – Y yo con hambre. ¿Qué comeremos? ¡Oh, ya sé! no es muy sano pero hace mucho que no como hamburguesas – dijo frotando sus manos.

En ese momento se escucha un PLIN detrás de ella. Era el microondas encendido.

-No recuerdo haberlo prendido – dijo Gaby caminando hacia al microondas.

Al abrir la puerta, iluminándolas con la luz de adentro del micro, estaban dos jugosas y calientes hamburguesas. Sin palabra alguna las sacó y las puso en dos platos individuales.

-¡Qué bien! ¡Hamburguesas! - exclamó Lily ya con pijama a pesar que eran las 2:30 p.m

-Así es, vamos a comer y después a disfrutar el rico postre que hicimos.

Mientras comían las ricas hamburguesas en el comedor…

-¿A que hora va a llegar papá? – preguntó Lily después de haber tomado un poco de refresco.

-No lo sé, creo que la reunión se alargó.

-Ah. Tú también deberías de bañarte.

-¿Porque? ¿Vuelo feo? – oliéndose las axilas asiendo reír a Lily

-Jajajajaja, no. Solo lo digo para que papá no piense que ensuciamos la cocina.

-Bueno… pero ¿no crees que le moleste a que te deje sola un momento?

-No, claro que no. Te doy permiso para que vayas a bañarte. Cuando termines de bañarte pones tu ropa en la lavadora, mientras te pones otra cosa. Mi papá todavía tiene ropa de mi mami – sugirió Lily modestamente hablando como gente grande.

-No creo que sea buena idea, mi generala. Mejor una bata estaría bien después me pondré la pijama para estar iguales ¿Ok?

-Ok, el de mi papá siempre esta colgada en el baño.

-Bueno, entre más pronto mejor. No quiero que tu papi se enoje por tomar su bata prestada – dijo terminando de comer, fue hacia el baño a darse una ducha.

Al estar en el baño, se despojó las embarradas prendas y se metió inmediatamente a la regadera. No duró ni quince minutos; tomó la bata de Harry, (no es correcto tomar cosas ajenas pero, no creo que llegue temprano. Tendré que comprarme una luego) se la puso sintiendo u oliendo la fragancia de Harry en su piel ya impregnada. Después, agarró sus prendas, buscó el cuarto de lavado, hecho a la lavadora sus ropas y encendió la lavadora. Luego de treinta minutos las colocó en la secadora para esperar otros quince más y sacarlas al tendedero pequeño que había allí.

Cuando bajó a la sala con todavía puesta la bata de baño y descalza, encontró a Lily engulléndose las galletas en un sillón viendo una película.

-Oye no me esperaste – le reprochó Gaby sentándose a un lado de ella tomando un puñado de galletas.

-No me dijiste que te esperara – respondió embobada con la película.

Hora: 7:00 p.m.

A la mitad de la segunda película, Lily se puso muy pensativa y no sabía si quería compartirlo con Gaby pero lo hizo, ya se sentía en confianza con ella como una amiga mayor o...

-¿Así se siente tener una mamá? – preguntó de repente Lily.

-Supongo que si – respondió Gaby siendo agarrada desprevenidamente, no esperaba esa pregunta. Además, era cierto nunca había pensado en su madre ¿Dónde estaría? ¿Quién es? siempre pensaba en sí misma, que egoísta era.

-¿Tu también eres huérfana?

-Hummm… no, solo que no me acuerdo de ella muy bien –dijo Gaby oprimiéndose el cerebro para recuperar algún recuerdo de ella, y lo logró – solo recuerdo que… me enseñó a cocinar y a tejer. En las navidades siempre nos regalaba un suéter con la inicial de cada uno – dijo dejando escapar una sonrisa. -¿De cada uno? ¿Tenía hermanos? – pensó

-Mi abue Molly también teje suéteres para navidad, que chistoso Jajajajaja.

-Si, que raro – murmuró extrañada – ¿tienes ganas de conocer a tu mamá, cierto?

-Un poco – respondió triste

-Si tuvieras la oportunidad de conocerla ¿Qué harías?

-Preguntarle el porque me dejó. Pero no creo que vuelva, me dejó en un orfanato.

-Hay madres que vuelven por sus hijos.

-¿Tu crees? –dejó escapar una sonrisa

-¡Si, claro!

-Mira…

Gabrielle:

Tu mamá fue una reina
y tú eras su princesa
era bella y te amaba
pero tuvo que partir

Tu papá era tan bueno
como un ángel en el cielo
si lo buscas y lo llamas
el te cuidará hasta el fin

Lily:

No me digas mentiritas porque duele
yo ya se que estoy solita no me quieren
mis papás se fueron lejos se olvidaron que naci
me dejaron sin caricias como a ti

no me digas mentiritas porque duele
yo ya se que estoy solita no me quieren
mis papás se fueron lejos se olvidaron que naci
me dejaron sin caricias como a ti

Gabrielle:

Ya no llores yo estaré siempre contigo (abrazó a Lily)
cuando sufras tú podrás contar conmigo
(beso la coronilla de Lily)
te voy a cuidar vamos a jugar
(la abrazó más fuerte)
que en tu mundo hay un papá y una mamá

Lily:

No me digas mentiritas porque duele
yo ya se que estoy solita no me quieren
mis papás se fueron lejos se olvidaron que naci
me dejaron sin caricias como a ti
(con lagrimas no se soltó de Gaby) (1)

-Si volviera por ti ¿estarías con ella?

-No lo sé. No quiero que mi papá se ponga triste – dijo Lily todavía acurrucada en Gaby secándose las lagrimas.

-Si tu eres feliz, el también lo estará – dándole un beso en la frente – vallamos a dormir, al menos tú.

-Pero todavía no llega mi papá.

-Debe de tener mucho trabajo. ¡Ándale arriba! … y te contaré un cuento.

-Ya no soy una bebé – le reprochó Lily haciendo un puchero.

-Ya verás, te va a encantar – dijo Gaby dándole un golpecito en su naricita con el dedo.

En el cuarto de Lily era parecido a un circo, ya que las paredes estaban pintadas con franjas de color rojo y amarillo. La cama estaba llena de muñecos de peluche, la mayoría leones de diversos tamaños. A un lado de la cama, un sillón igualmente repleta de muñecos, en ellos sobresalían un caballo y un ciervo pequeño. Y en su buro de noche estaba una lamparilla en forma de caballo.

-Bueno señorita a la cama – le dijo Gaby ayudándola a meterse a la cama.

-Gaby, me divertí mucho contigo y perdón por comportarme mal contigo. Por eso desde hoy eres mi mejor amiga.

-Vaya me ciento alagada, súper mejor amiga.

-Jajajajaja es que me agradas mucho – le dijo Lily sin evitar sonrojarse.

-A mi también pecosa sonrojada, buenas noches –sonriéndole y dándole un beso de buenas noches. Ya estaba a punto de irse cuando…

-¡Oye! ¿Y mi cuento?

-¿No que eras muy grande para eso?

-¡Ay ándale! … Por favor

-Ok, hazme un campo – recostándose a un lado de Lily – ahí va.

Gabrielle:

Había una vez y así empieza la historia
de chiquitita la llevo en mi memoria
había una vez una familia grande
y un cuento viejo con mucho gusto a besos

Había una vez un mundo de te quieros
baúl de sorpresas con duendes y princesas
había una vez una voz muy lejana
que me hablaba tan dulce y no puedo olvidarla

[Coro:]
Yo creo que el sol
(yo creo que el sol)
también es mío
y todo lo que pueda ver
yo creo que un día
(yo creo que un día)
no muy lejano
me llegara ese beso
que tanto espere

Yo creo que si
(yo creo que si)
cierro los ojos
y pienso que todo
va a cambiar
habrá un mundo diferente
y todo lo que pida
se hará realidad

Había una vez un mago que inventaba
mundos felices que nunca terminaba
había una vez cuando yo lo llamaba
el siempre aparecía y de todo me salvaba

[Coro:]
Yo creo que el sol
(yo creo que el sol)
también es mío
y todo lo que pueda ver
yo creo que un día
(yo creo que un día)
no muy lejano
me llegara ese beso
que tanto espere

Yo creo que si
(yo creo que si)
cierro los ojos
y pienso que todo
va a cambiar
habrá un mundo diferente
y todo lo que pida
se hará realidad

(2)

Y cuando se dio cuenta, Lily ya estaba en el quinto sueño. Salió del cuarto sin hacer ruido y se topó con Harry en el pasillo.

-Harry, ¿Dónde estabas? Estaba preocupada – susurró Gaby preocupada.

-Yo… ¿Qué haces con mi bata de baño? – preguntó al darse cuenta lo que traía puesto dejando volar su imaginación.

-Hummm… yo…er…mmm…jajaja se ensució mi ropa. Si quieres me la quito. ¿Qué bobadas digo?

-No… no está bien – dijo despreocupadamente frotándose los ojos quizá de cansancio.

-¿Estas bien? ¿Qué pasó? Por…

-Ahorita… no quiero hablar de eso – dijo Harry – estoy cansado. ¿Y Lily?

-Se acaba de dormir – señalando la puerta de atrás de ellos.

-Oh bueno.

-Bueno… Ya es muy noche, ya me voy a mi cuarto, cuando me ponga la pijama te devuelvo tu bata. Perdón – dijo Gaby sintiéndose incomoda, por la bata que traía puesta, caminando hacia atrás.

-Ok

-Bueno… a…adiós – caminando hacia el cuarto de lavado para quitar su ropa y guardarla.

-No, espera – la detuvo Harry de repente tomando la mano de Gaby haciendo sentir en ella un choque eléctrico, de nuevo – quédate por favor – le suplicó.

-Pero…

-Por favor te….te necesito ¿sí? Quédate a dormir conmigo esta noche… nada más dormir no pienses mal.

-Como decirle no a esos ojos que cada vez que los veo me hipnotizan– pensó Gaby

-Solo esta noche – aprobó Gaby sin pensar.

Se encaminaron al cuarto del chico, Harry deshizo la cama, se quitó los zapatos, se acostó vestido e indicó a Gaby que se acostara a un lado de el. Y Gaby obediente lo hizo, quedando frente a frente con Harry.

-¿Puedo abrazarte? – preguntó Harry con los ojos rojos, señal de que tal vez halla llorado por un buen rato y quizá fuera la razón de que llegara tan tarde.

-Si – contestó como hipnotizada.

Harry con permiso, la abrazó por la cintura como si abrazara una almohada y posó su cabeza en su estomago plano. Gaby con una sonrisa tierna acarició sus cabellos negros azabaches, haciendo que se arrullara quedándose dormido, con una lagrima calleándole en su rostro.

-Dulces sueños, Harry – susurró Gaby

-Buenas noches…Ginny – dijo sin querer Harry dormido.


De regreso con más que contar en esta historia y regresaré con uno más el domingo asi que esperen con ansias XD

Y gracias por los reviews a todos los chicos y chicas que siguen esta history :P

– Chiquititas 2006

ía una vez – Chiquititas 2006