Una disculpa por el retraso en la continuación. Tengo mucho trabajo y menos tiempo para publicar. Pero trataré de mantener un ritmo razonable. Saludos.
CAPITULO 8: UNA LEALTAD IRRESISTIBLE
"Había caminado por meses en los bosques salvajes y las montañas heladas. Uchiha Madara era un paria. Un renegado sin bandera ni marca que lo apersone. Solo tenía sus habilidades como Shinobi y sus impresionantes ojos. Estaba solo, pero no era una sensación antinatural en él. Siempre se había sentido solo, salvo por Izuna su hermano menor, el resto de su clan nunca fue de su agrado o devoción. Su vida se reducía a probarse a sí mismo batalla tras batalla para demostrar ser el más poderoso. Pero el tiempo pasaba, su único hermano ahora estaba ciego por darle la luz y no tenía razones para luchar. ¿Unirse a una villa Shinobi en otro país?
Imposible…
Madara sabía que las conformaciones de villas Shinobi siguiendo el sistema adoptado en país del fuego, solo reportarían guerras. Feudales avariciosos tratando de aumentar sus territorios y riquezas. Madara sabía que tal vez en alguna ocasión, terminar enfrentado a Konoha. Eso no lo podía permitir. Lo había prometido y siempre tuvo su palabra como algo sagrado. Algo que valía tanto como su vida misma, o sus ojos.
Pasaron las semanas, la vida nómada no fue buena para él. Uchiha Madara comenzó a presentar diversos problemas pulmonares por vivir siempre a la intemperie. Comenzó a adelgazar demasiado, merced de no ser un hábil cazador. Su mala racha se iba extendiendo y comenzó a pensar con seriedad la posibilidad de asentar su vida en alguna aldea pacífica.
¡Pero no!
Era un guerrero, un Shinobi nacido para morir al calor del campo de batalla. Madara Uchiha tenía que pelear y tal vez morir pero siempre cumpliendo su propia ley. Siempre siendo un guerrero, eternamente un guerrero. Sus días lo sorprendieron caminando por los territorios en el país del remolino. Era una zona de bosques mechados con largos ríos que los dividían dejando a la naturaleza crecer y llenar de verde todo el lugar. Madara se sintió muy interesado casi enseguida, un grupo de niños paso por el camino junto a él y le saludaron como si fueran viejos conocidos.
-¡Adiós señor! –le sonrieron casi en coro angelical- ¡Que tenga buen viaje!
Metros más allá una joven de cabellos rojos como flamas, los corría medio angustiada que se perdieran por el bosque. Saludo con mucha amabilidad a Madara que estaba anonadado de lo tranquilos que eran los lugareños por esa zona. ¿Acaso no sabían lo peligroso que era estar saludando extraños? Podían ser secuestrados, podían ser capturados y luego intercambiados por oro o comida según el bandido que cruzaran. ¿Por qué tanta familiaridad? Madara caminó un poco más y llegó a un lago pacifico. El lugar estaba muy solitario y se veía como buena manera de conseguir algunos peces deliciosos.
El lago y sus alrededores eran un paraíso. Madara jamás había presenciado tanta belleza junta. Flores de colores, arboles verdes y pastos tiernos. Decidió establecerse unos días allí. Descansó bastante, estuvo de pesca y también cazando por los alrededores. Fue cuando en pocos días, descubrió un camino que lo llevaba a una aldea. Nada menos que la aldea del remolino. Madara decidió no ir, entrar a aldeas Shinobi era casi suicidio si no eras un lugareño. No quería problemas con los Uzumaki. No los había tratado demasiado en los meses que ayudaron a construir Konoha, pero suponía en ellos extraordinarios Shinobi. Era obvio esta cuestión, puesto que el Uzumaki promedio tenía un nivel de chakra superior 50 veces al hombre común. Debían ser terribles en combate. Madara no quería ni necesitaba problemas.
Algunos días después, tres mujeres pelirrojas fueron al lago para bañarse. Encontraron a Madara durmiendo bajo un colchón de hojas y algunos árboles que le oficiaban de techo. La reacción natural seria escapar para informar a los Shinobi sobre este… "extraño" rondando la aldea. Pero los Uzumaki no solo eran conocidos por sus sellos y grandes cantidades de chakra, sino también por su amabilidad y hospitalidad.
-Señor…señor…-dijo una de las jóvenes a varios metros de Madara dormido- despierte señor.
El Uchiha se puso de pie en un salto y sus reflejos le hicieron subir la guardia. Había sido todo demasiado pacífico y las trampas que Madara colocó para ponerse sobre aviso de intrusos en el lago, habían sido superadas en silencio.
-¡¿Qué quieren?! –Espetó molesto por ser sorprendido.
-Señor…-le sonrió la joven de cabello largo y lacio color rojo- usted no debe poner esas trampas peligrosas en el camino. ¿De acuerdo? Hay muchos niños que juegan por estos lugares y no queremos que nada les ocurra. ¿Le parece?
El Uchiha miró a las tres mujeres que le sonreían con tranquilidad, y se relajó un poco. Le molestaba que lo hubiesen sorprendido, y más aún que lo regañaran por las trampas. ¿Cómo demonios las habían pasado sin sonido?
-Si quiere descansar en estos bosques….-sugirió otra de las mujeres- ¿Por qué mejor no entra a nuestra aldea? Siempre podemos aportar una cama tibia y una comida caliente para un viajero.
-¡Lárguense! –Respondió grosero Madara- ¡quiero estar solo!
-Onee-san…-completó la tercera- si el hombre no quiere entrar a nuestra aldea no debemos insistir. Pero por lo menos déjale algo de nuestra comida que tiene cara de hambre prehistórica. Ji ji ji. Las tres mujeres rieron por los gestos de contrariedad en Madara y para el hombre eran absolutamente irritantes. Por un momento tuvo deseos de matarlas tan solo para que se callaran. Pero enseguida recibió una caja con comida entre las manos y le pusieron una manta en sus hombros antes que pudiera negarse a nada.
-¡No necesito nada! –gritó rojo de vergüenza cuando sintió que una de las mujeres le daba palmaditas en la espalda como a un niño- déjenme so….
-Si si si….-le cortó sonriendo una chica- lo dejamos comer solo. ¡Qué hombre tan hambriento! ji ji ji seguro piensa que le quitaremos su comida.
-Adiós extraño-san…-le saludo la más joven de las pelirrojas- nos veremos pronto…
-Vamos a bañarnos de una vez para volver a casa…-completo la tercera ignorando los gestos asesinos de Madara a sus espaldas- ¡la última en llegar junta la leña esta noche!
Las tres mujeres jóvenes corrieron algunos metros al borde del lago y desnudándose sin ningún pudor, como si hubieran olvidado al hombre cercano al lago, se lanzaron al agua a bañarse y jugar entre ellas. Madara seguía parado en donde lo dejaron, la vianda entre sus manos y en sus hombros la cálida manta que esas mujeres le regalaron. No entendía nada, absolutamente nada. Ellas estaban bañándose con diminutos taparrabos sin molestarse a mirarlo siquiera. Felices, como si fueran niñas pequeñas en lugar de mujeres despampanantemente hermosas.
-Es un hecho….-susurró el hombre dejando ver una leve sonrisa- me desperté en otro mundo.
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La mujer despertó de su inconciencia y se encontró colgada con sus muñecas unidas sobre la cabeza. El cuarto era oscuro, la fémina observó con atención para tener alguna idea aproximada de donde se encontraba. El cuarto no tenía demasiado, solo dos sillas una de las cuales le permitía estar sentada aunque sus manos colgaran esposadas al techo. Miró a su alrededor, notó que no tenía sus armas ni tampoco su capa negra. Tenía el traje de capitana ANBU sin rasguños y no parecía haber sido atacada en ninguna forma. Salvo por el golpe que la dejó fuera de pelea anteriormente. La puerta se abrió a un costado, si Yugao no hubiese estado atenta luego de cerrarse, no se vería en donde estaba la puerta en esa habitación. El joven Uzumaki entró al lugar, venia comiendo una manzana con la tranquilidad del hombre que lo controla todo. Sus gestos estaban casi comparándose con el sueño. Estaba….aburrido por así decirlo.
-Disculpa mi tardanza…-dijo comiendo sereno-¿Hace mucho estas despierta? Sucede que envié un clon para comprobar datos sobre ti. Y acabo de recibir la información.
Yugao no respondió, su gesto sin vida era característico y sabía que estaba muerta. Si Naruto no la acababa, los consejeros la mandarían a ejecutar por haber fallado a su objetivo. Estaba condenada y no le importaba. Fue enviada ella sola a matarlo no solo por sus capacidades de ocultamiento, sino también porque si fallaba el consejo no se haría cargo de haberle ordenado matar a Naruto. Seria tachada de traidora y negada la orden. Seria tratada como si hubiera actuado por cuenta propia.
-Supongo que no tendremos una amable charla…-sonrió Naruto terminando de comer su manzana- se dice por los países, que los ANBU de Konoha son lápidas vivientes. Que nunca jamás, se les puede sacar absolutamente nada de información aún bajo las crueles torturas. Se dice en las demás aldeas, que es la fidelidad absoluta.
Yugao no enseñó gesto, pero claramente estaba sorprendida. Lo primero que pensó al despertar era que una sesión de tortura interminable daría comienzo en cualquier momento. Era inútil, nada le sacarían pero el dolor igual iba a suceder. Ahora Naruto le decía que sabía perfectamente que nada diría. ¿Para qué mantenerla viva entonces?
-Veras Yugao-san…-sonrió el joven apenas- como casi todo en Konoha, esa fidelidad del ANBU no es más que una maldita mentira. Te crees ruda, como todos los tuyos, crees que podrás soportar lo que pienso hacerte y morirás fiel a la aldea. Pero lo cierto cariño….-guiñó el ojo confiado- es que no puedes soportar casi nada de todo lo que haremos esta noche hermosa. Y que feliz serás por eso te lo aseguro.
La mujer evaluó con cuidado las palabras, intentó levemente tirar de sus cadenas pero no pudo moverlas. Intentó usar chakra pero no podía manipularlo por alguna razón. Miró descuidada al techo, fingiendo soplar un mechón de su cabello morado que habitaba en su cara y vio que las cadenas eran celestes como el cielo. Eran raras, como si…
-Son de chakra Futon…-interrumpió Naruto el pensamiento respondiendo la interrogante- una técnica de combate Uzumaki basada en solidificar nuestro chakra logrando conformar poderosas armas. En mi caso elegí cadenas….-continuó como dando una clase- algo de nostalgia supongo.
-¿Qué quieres de mí? –Dijo Yugao con una voz profunda, que agradó a Naruto- no tendrás respuesta a nada que preguntes. Mejor termina conmigo.
-Debe ser genial ser tan fiel…-se burló Naruto- fidelidad artificial podríamos decir. Pero bueno, evaluemos si me equivoco en algo.
El rubio se puso de pie y caminó con lentitud admirando el físico de su bella prisionera. Se le veía a lo lejos la lujuria en sus ojos azules. Yugao pensó que sería violada seguramente, aunque se sorprendía por lo mal que los informes habían evaluado a Naruto. Parecía otra persona definitivamente. El joven se colocó a espaldas de Yugao y desgarró el chaleco gris de la Kunoichi, dejando desnuda parte de su espalda. Aplicó chakra en la zona correspondiente, un sello negro apareció en su piel y luego de brillar al mismo tono azul que la mano de Naruto, desapareció dejando la tibia piel de la mujer limpia de marca.
-Empecemos… -sonrió el rubio- te he quitado el sello que impide a tu cerebro soltar la información requerida. Solo dos trigramas, sellos Uzumaki robado por esta aldea. Algo demasiado fácil para mí.
-Si crees que con ese cuento te diré algo, estas muy equivocado –desafío Yugao neutra- Aun puedo matarte, no te descuides.
-Si si…seguro seguro….-se reía Naruto rondándola- se nota que estas ansiosa por seguir las órdenes del consejo. Es tu ley seguir las ordenes, incluso las que van en contra de tu propio corazón.
-te mataré…
-Correcto… -dijo sin dudar Naruto- ahora pasemos a lo realmente importante. ¿Sabes cómo los Uzumaki se aseguraban que sus sellos jamás caerían en manos de enemigos? Te lo diré… - decía sonriendo- este tatuaje que tienes en tu brazo derecho –tocando con sus dedos la marca de la hoja en el hombro de la mujer- es….-susurró detrás en su oído- en realidad….-le dio una lamida al lóbulo de la mujer que ni se inmutó- un sello de voluntad.
-Un sello de….voluntad…-repitió Yugao sin entender
Naruto se separó de ella y fue a sentarse frente a Yugao mirándola divertido. Esa kunoichi le había caído del cielo. Ella seria alguien muy útil para seguir metiendo sus uñas en las estructuras de la aldea. Yugao Uzuki sería una buena ayuda a futuro. Pero esa noche…
-La familia Uzumaki se unía por dos características especiales. –Relato Naruto- uno, su increíble nivel de chakra haciéndolos casi los únicos seres capaces de crear y combatir con sellos de muy costoso gasto de chakra. Y lo más importante….fidelidad.
Yugao no entendía el por qué le hablaba de eso, pero estaba atenta para no caer en ningún truco que la hiciera hablar. Si Naruto había roto el sello que impedía hablar, ahora podía delatar muchas cosas importantes.
-Si si, ya sé que me dirás….-dijo como si ella respondiera- "fidelidad lo tienen muchos clanes". Pero yo hablo de algo que llevamos en la sangre. Algo tan maravilloso que hacia confiar la vida de uno, en todos los otros. La voluntad de no rendirse, la voluntad de cumplir las promesas aunque les lleve la vida entera. Voluntad Yugao-san, solo voluntad. Algo implícito en la sangre.
-¿Y qué conmigo? –Dijo algo confundida.
-Ese tatuaje en tu brazo, es un robo de Konoha a mi familia. Konoha, robó la voluntad de la familia Uzumaki del remolino –se detuvo un minuto para dejarla pensar y luego siguió- Por supuesto, ese sello no sirve como mi sangre, porque Danzou y otras ratas solo buscaron tener perros fieles que sigan sus órdenes sin cuestionar nada. Entonces crearon algo artificial como ese sello, algo que suprimiera la voluntad de cuestionar ordenes en los ninja.
-Te equivocas….-dijo Yugao cansada de esa mentira- este tatuaje lo hacemos entre los ninjas para dar la bienvenida a los novatos que ingresan a la Elite. No me confundirás, ni te diré nada.
-¿Qué te parece una apuesta?…-señaló Naruto divertido- yo digo que están dominando tu mente obligándote a que no los contradigas en nada. Te olvidas por tanto de lo que te hicieron y sigues sus indicaciones al pie de la letra. Si me equivoco, te dejare libre. Y fingiremos que no viniste a matarme. Incluso tendrás una nueva oportunidad otro día. ¿Qué dices?
-¿Te arriesgas a que quede libre y pueda matarte otro día? –Apuntó Yugao seria - eres soberbio chico, eso será tu perdición.
-Pero si yo tengo razón…-remarcó Naruto- me juraras lealtad a mi solamente. Y como premio, te daré las cabezas de los que mataron a tu prometido hace años.
-No sé de qué hablas….-dijo desviando la vista Yugao.
-Lo sé….-respondió Naruto serio- con el tiempo lo has olvidado. Era conveniente porque el asesino de Hayate Gekko, es nada menos que Baki, el sensei de lord Kazekage. Uno de los ninja más importantes e influyentes en Suna. Y el actual mejor aliado de Konoha. Demasiado inconveniente seria que lograras vengarte.
-Si mi tatuaje fuera un sello de control…-sugirió Yugao- nos daríamos cuenta. La mayoría de los ANBU lo tienen, lo hemos tenido por años, muchos ninjas que ahora no son ANBU aun lo conservan.
Naruto suspiró algo aburrido de explicaciones, mejor divertirse que la noche recién daba inicio. Luego daría el resto de la historia en otro momento.
-Bien, te diré que haremos para probar mi teoría. –Dijo sacando un kunai- voy a poner un poco de mi sangre sobre tu hombro. Sin chakra, sin trucos. Con mis dedos reproduciré el tatuaje que según tú, es inofensivo. Si no tengo razón, no sucederá nada. Pero si la tengo….-sonriendo- pagaras un precio esta noche. ¿Aceptas el trato para ser libre? ¿Te unirás a mí si pierdes?
Yugao Uzuki no tenía muchas opciones y aunque lograra soltarse de esas extrañas cadenas, era casi imposible derrotar a Naruto. Le había demostrado cuando la capturó, que era superior a ella contando con una escalofriante velocidad.
-Solo tu sangre…nada de chakra… ¿Es correcto? –indicó Yugao para evitar ser usada.
-Nada de chakra….-respondió Naruto- después de todo…es solo un tatuaje así que mi sangre no le hará nada…je je je
Naruto se acercó a la mujer y con sus manos liberó las cadenas de Futon que
la tenían prisionera. Yugao dejó caer sus brazos pesadamente a los lados de su cuerpo y mientras se sobaba las muñecas calmando su molestia, vio como Naruto se cortaba un poco el dedo índice y dibujaba sobre el sello de su hombro. Luego el joven se alejó sentándose en su silla tranquilamente. Sacó de su bolsillo un paquete de cigarrillos y prendió con el encendedor de su chaqueta para luego guardarlo y esperar. Yugao se miró el brazo, no había chakra en la sangre de Naruto, no había jutsu ni sello puesto por el hombre. No había reacción del tatuaje tampoco.
-Cometiste un error al liberarme…-dijo parándose y yendo por sus armas que estaban apoyadas en un rincón de lugar. El tatuaje no reacciona a tu sangre. ¿Cumplirás el trato?
-Es posible….-dijo sonriendo Naruto y fumaba calmado- supongo que puedes irte ya que cumpliré con mi palabra.
Ella no dejó de vigilarlo porque sentía que algo no estaba bien. No podía precisar que exactamente, pero algo le pasaba. Comenzó a verlo mejor y fumando se veía condenadamente sexi. Pero era un niño para ella, Yugao tenía 28 años…ese joven apenas unos 20. Abrió la puerta del cuarto para irse, quiso girarse a advertirle algo sobre que lo mataría otro día, que se cuidara y cosas así cuando…
-Yugao-san...-sonrió Naruto divertido- ¿Qué te parece una noche de sexo para divertirnos?
La mujer lo miró sin expresiones, evaluaba el por qué ese muchacho la había liberado. ¿Qué pretendía? ¿Acaso pensaba seducirla con ese burdo comentario? Era una estupidez simple y clara. Por alguna razón se quedó parada en el pasillo, como si no pudiese tomar las escaleras y salir de la casa.
-Yugao-san….-sonrió Naruto mientras pitaba su cigarrillo tranquilamente- te ordeno….que pases esta noche conmigo.
No podía moverse, Yugao lo miraba con claro gesto de contrariedad. No podía moverse de ese lugar. Las piernas no le respondían, su cuerpo no se estaba moviendo, no le obedecía. Quería irse del lugar, quería irse pero la mirada de Naruto la tenía paralizada.
-Yugao Uzuki….-dijo Naruto dando una calada profunda y comprendiendo la situación de la mujer- te ordeno que te arrodilles ante mi….y me des una mamada. Justo como Kami recomienda.
Su mente se nubló, Yugao no podía pensar en otra cosa que no fuese ver el pantalón de Naruto. Lo veía sentado allí mismo, sin moverse, confiado como nunca. Y ella no podía irse de ese lugar. No podía desobedecer. Se acercó vacilante entrando al cuarto nuevamente, el joven seguía fumando y solo la luz intermitente de la colilla le mostraba a la mujer el rostro del rubio. Sus manos se movían solas, Yugao se agachó frente a él. Vio su sonrisa de satisfacción perversa pero no pudo hacer nada para evitarlo. Desabrochó el jean azul de Naruto, sus manos temblaban y sus gestos neutros mutaron al nerviosismo.
Naruto la vio tomar su miembro entre las manos y comenzar a acariciarlo sin fuerzas. El hombre de manera lenta con su mano, acarició la cabeza de la mujer. Los sedosos cabellos violetas fueron apartados por Naruto del rostro de Yugao que no sabía lo que estaba haciendo.
-Adelante…-reclamó Naruto serio- el sello ya te hacia obedecer cualquier cosa, mi sangre solo cambio a tu dueño. Y ese….ahora soy yo. Lámelo….-sonrió apenas- debes ponerlo a punto que la noche recién empieza.
Yugao no podía hacer nada, era como si su cuerpo no estuviese conectado a su deber moral. ¿Era un Genjutsu? ¿Cómo era posible? ¿Cómo la controlaba sin usar más que sangre? Estaba lamiendo el miembro de un hombre, complaciéndolo, a su completa merced. Se ponía cada vez más duro, cada vez más rígido. Naruto no la estaba forzando físicamente, simplemente le marcaba el ritmo de la felatio apoyando una mano en su cabeza. Ella sola lo estaba satisfaciendo.
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Habían pasado varias horas desde que Yugao comenzó a obedecer ciegamente a Naruto. Unos minutos interminables para la mujer fueron en ese cuarto un concierto de mamarla sin pausa. Luego el rubio se puso de pie y la guió al cuarto donde solía dormir comúnmente, entre besos y medianoche se quitaron la ropa y comenzaron a tocarse, satisfaciéndose como una pareja normal. Yugao al principio estaba molesta por ser manipulada, pero su mente comenzó a olvidar que la había llevado a esa brutal acción de sexo con el Uzumaki y se entregó a las sensaciones dormidas en su cuerpo hace mucho. Luego de varias horas, Naruto estaba recostado boca arriba con Yugao sobre él, cabalgándolo salvajemente. Ella gemía, moviendo su cabeza alternadamente hacia atrás envuelta en sensaciones placenteras sin poder describir con exactitud que la había llevado hasta ellas.
-ah….mnn….mnn…. ¡MNnnn! –gemía de ojos cerrados la mujer.
-ah….-sudaba Naruto debajo de ella- ah….eso es…. ¡Ahora vamos hasta el fondo!
La tomó firme de las caderas y la obligó a hundirse hasta la base de su miembro. Ella no había llegado tan lejos en sus movimientos y le provocó gritar descontrolada…
-AAAAAAAHHHHHHHH NOOOOOOOOO
Sintió como Naruto se corrió en su interior, todo el poder de la erupción en ella le hizo perder la cabeza y gritar sin tapujos. Se desplomo sobre él, merced de un poderoso orgasmo que sacudió su cuerpo. Temblaba toda, como gelatina de mujer satisfecha. Era la cuarta vez que sentía eso en la noche. Naruto no se movió debajo de ella, ambos respiraban pesado, la dejo estar con la cabeza sobre su pecho y el cuerpo de Yugao no recuperaba fuerzas ni para salirse de Naruto. Estaba aún enterrada en él, y el duro falo no parecía mermar en su rigidez.
-¿Por qué? –Dijo apenas Yugao exhausta y se movió un poco para salirse de Naruto- ¿Por qué….es…tan….bueno?
-¿Hace cuánto que tu no….?
-Años….-respondió sin pensar la mujer y se dejó caer de lado junto a Naruto- desde que murió Gekko.
-¿Admites…que te estaban controlando?-preguntó Naruto jadeante y mirándola de lado.
Ella evaluó con cuidado, su mente no razonaba con equilibrio por la baja de adrenalina reciente. Sin embargo debía admitir la rareza de haberse acostado con Naruto apenas él lo sugirió. Simplemente le dio una orden y ella no tuvo poder para resistirse. Luego, cuando los cuerpos elevaron su temperatura tampoco quiso. Pero inicialmente no pudo, eso era extraño porque estaba segura que Naruto no había usado ningún jutsu.
-Van a ejecutarme…-dijo apenas Yugao- fallé en tu asesinato, nunca había fallado. Van a ejecutarme.
-Quiero hacer un trato contigo. –Dijo el rubio que encendió un cigarrillo a mano en la mesita de luz- tú vives, yo también….ambos cumplimos nuestras venganzas.
Yugao lo miró sin emoción, ¿Qué pretendía de ella? La había usado, la había derrotado, ¿y ahora la quería de aliada? Naruto estaba serio, fumaba tranquilo y no parecía jugar. ¿Pero por qué aliada? ¿Acaso no podía hacer lo que quisiera con ella usando ese tatuaje?
-Te quitaré el tatuaje, -admitió Naruto- tú me ayudas a mí con ciertos planes y a cambio, ambos nos deshacemos de nuestros enemigos.
-¿Enemigos?
-Kakashi me contó lo que le ocurrió a tu prometido hace años. –Dijo Naruto sereno- Hayate Gekko, fue asesinado por Baki-sama, el maestro de los hermanos Sabaku. El hombre es inalcanzable para ti, pero no para mí. Trabaja para mí, y un día te lo entregaré en bandeja de plata.
-¿Me permitirás vengarme? –Dijo algo sorprendida- ¿Qué vale tanto en mí para que te arriesgues de esa manera?
-Tú conoces toda la estructura interna del ANBU –Declaró Naruto dando una fuerte calada a su cigarrillo- eres la capitana más respetada y obedecida en todas las divisiones. Simplemente quiero tener acceso a todos los secretos que se guarden por allí. –Sonrió el rubio divertido- además, te pediré pequeños favores a su debido tiempo que de ninguna manera te pondrán en peligro. Ya sabes…cambiar una guardia aquí y allá, borrar del registro de salidas tal o cual cosa….
-Quieres que te cubra, mientras cumples tus planes. -Razonó Yugao en un susurro- ¿Por qué?
-Lo creas o no….la guerra no ha terminado. –Sentenció Naruto- Kabuto Yakushi tiene aliados escondidos en cada aldea. Cuando estuve "muerto", cuando estuve entre sombras pude ver varios de sus movimientos. Tengo claro dos cosas, uno: Kabuto está detrás de los pergaminos prohibidos en las 5 aldeas. Dos: ahora sabe que estoy vivo, así que deberá actuar cuanto antes. No puede permitir que las villas Shinobi se organicen para matarlo. Así que pronto tendremos un robo en esta aldea.
-¿Quién es el espía?
-No lo creerías…
-Pruébame…
-No me hace falta… –Dijo serio- mi pacto contigo es simple. Te entregaré a tu presa, y tú me serás fiel a cualquier indicación que se me ocurra. Las reuniones para sexo van por cuenta de la casa je je je.
Yugao sonrió apenas, se levantó cubriendo su cuerpo con las blancas sabanas. Su espalda color crema se veía tan apetecible como todo en ella. Naruto recordó cada instante de la noche y le provoco reír. Realmente la había pasado bien. Yugao tomó varias de sus prendas regadas por el suelo juntándolas para ir al baño y vestirse. Cuando levanto su daga envainada del suelo se encontró cara a cara con un Naruto sexi, y completamente desnudo parado frente a ella. El joven la miró serio, pero en sus ojos ardían deseos.
-aun…es muy temprano para volver a casa ¿no? –Susurró apenas el hombre- aunque ya te quité el sello de tu brazo, tal vez….-sonrió sensual- no te desagrado tanto…
Naruto puso una mano sobre el brazo de Yugao que sostenía la ropa recolectada. Ella se le quedó mirando seria, sus ojos mostraban escasas expresiones por la costumbre de vida kunoichi. Pero una leve sonrisa alentó a Naruto para continuar sus pretensiones. La mujer sacó algo de entre sus ropas, al tiempo que Naruto le abrió el brazo dejando caer todas las prendas y también la sabana que la vestía. Ella ingirió con lentitud una píldora de alimento. Estaba cansada, pero sabía que pocas veces o ninguna había gozado como esa noche. Estaba cansada, pero aun quería más esa parte de mujer en ella.
-Me apetece una ducha…-dijo intercambiando algunos besos con Naruto- apestas luego de fumar.
-tú me enjabonas a mí y yo a ti, -asintió Naruto rodeándola por la cintura lentamente- me gusta el plan. Además….-se besaban entre las palabras- te ibas a ir sin que te contara que haremos para que no tengas problemas con los viejos.
Ella se dejó conducir al baño y bajo la ducha siguieron explorándose. Naruto gemía por los manoseos de Yugao sobre su masculinidad y hablaba a su oído sobre el plan. Ella chilló del gusto cuando Naruto se arrodilló y comenzó a lamerla deliciosamente. El rubio elevó una de las piernas de ella situándola sobre su hombro. Yugao gimió contenta de liberar su instinto de mujer por esa noche, él la estaba lamiendo deliciosamente. Yugao se entregó a gozar, y pensó que esta alianza comenzaba a rendirle frutos desde el comienzo.
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La mañana era soleada e ideal para entrenar. El equipo Kakashi tuvo la venia del Hokage para tomar libertad de sus otras responsabilidades y acoplarse lo mejor posible. Sai, Sakura y Sasuke estaba desde la hora convenida. Esperaron solo media hora y luego comenzaron a entrenar para aligerar el disgusto que les producía las tardanzas de Kakashi. La pelirosa practicó Tayjutsu con Sasuke y luego los dos hombres se cruzaron en un combate de Ninjutsu.
El joven Uchiha estaba muy molesto. Kabuto seguía vivo y tanto Kakashi como Naruto venían a cualquier hora en lugar de entrenar. Sai tan solo se mantenía en silencio y Sakura parecía siempre nerviosa o desconcentrada. Eso provocaba más molestia en Sasuke, ya que la chica parecía haber retrocedido demasiado desde que Naruto regresó a la aldea. Sakura se comportaba ante Naruto como supo hacer cuando eran el equipo 7 y estaba enamorada de Sasuke. Eso le enardecía mucho, no le agradaba para nada esa postura de niña que parecía haber vuelto a tomar. Le podía costar la vida comportarse así en misión.
-Sakura-san –dijo Sai distraído en sus pinturas- tienes un aspecto terrible. Como si no hubieses dormido en días.
-no…no...No sé qué dices…-respondió nerviosa la chica- estoy bien.
Sasuke la miró y se veía normal. Activó su Sharingan y notó las fluctuaciones en su chakra. Descontrol, descompensación y debilidad. Cubría su aspecto con Ninjutsu médico, pero la perdida de equilibrio era evidente. El Uchiha gruñó fastidiado y se dijo que así no lograrían nunca darle caza a Kabuto. Mucho menos si Naruto se unía al club de los inconscientes con Kakashi. Eso le resultaba raro, el Naruto que había conocido nunca faltaba al entrenamiento. Siempre llegaba primero y se iba de último. La sensación de Sasuke sobre un Naruto muy diferente al viejo conocido, se acentuaba a cada día que pasaba. Pero trató de engañarse y se dijo que no le importaba. Al final de cuentas el Dobe vendría tras él a retarlo como siempre, era la manera de volver a construir esa rara hermandad.
Kakashi y Naruto llegaron caminando lado a lado. Sakura puso gesto severo, molesta por la tardanza pero enseguida bajo la vista al ver a Naruto. No podía verlo a los ojos desde hacía días. Estaba demasiado avergonzada, demasiado confundida. No podía pensar con equilibrio sobre lo que parecía algo venido de sus deseos. Sasuke no dijo nada a Naruto, pese a vigilarlo cuidadosamente como siempre, fingió protestar frente a Kakashi por el retraso al entrenar.
Sin muchas palabras, sin demasiadas explicaciones, comenzaron a entrenar duramente y a refrescar ciertas tácticas y formaciones. Naruto demostró lo de siempre. Clones de sombras, Rasengan y sus variedades dando flexibilidad a sus ataques de corta distancia. Sasuke estaba algo decepcionado. Esperaba ver nuevos jutsu de Naruto y variantes a su aburrida forma frontal de pelear. Para enfrentar a Kabuto, un maestro en tanto jutsu variados, era necesario ser bastante completo como guerrero. Naruto tenía mucho más chakra de lo que se recordaba, pero salvo por el modo ermitaño que aumentaba exponencialmente su poder y percepción, no había mejorado demasiado en Ninjutsu o Genjutsu. Sasuke sin embargo, sintió que Naruto no estaba mostrando todo lo que sabía hacer.
Luego de entrenar se dispusieron a almorzar bajo los árboles en el campo de entrenamiento. Sai había traído mucha comida, también Sakura y Kakashi. Sabían que la reunión del equipo tenía para rato y fueron previsores. Sakura les informó a todos que tenía identificado lo lugares en los países donde podían encontrarse las raras flores que servían de catalizador a los venenos de Kabuto. Debían empezar a rastrear por allí, los perros ninja de Kakashi, el modo ermitaño de Naruto y el Sharingan de Sasuke debían hacer el truco de encontrar al escurridizo enemigo. Quedaron en un horario cada dos días para entrenar, tenían algo más de 3 semanas y saldrían de la aldea para matar a su enemigo. Habían llegado a un acuerdo. Cuando todos se disponían a retirarse, Sasuke hablo a Naruto para lograr acercarse a él…
-ey Dobe…-dijo serio- ¿Qué te parece una pelea de verdad para variar?
-Paso…-dijo Naruto sorprendiendo a todos- tengo asuntos que atender, cosas que preparar y reuniones a las cuales asistir.
-No seas cobarde…-le picó Sasuke sabiendo que así lograría pelear con él- la supuesta muerte de 4 años te ha dejado peor de lo que eras al parecer.
-¿Estas tratando de retarme? –Sonrió de lado el rubio- ¿así como cuando éramos niños?
-Una pelea amistosa…-sonrió con soberbia Sasuke- para darte una paliza y así demostrar quién es el mejor.
-¿El mejor eh? – Dijo ante las sonrisas de todos que estaban ansiosos por verlo actuar- ¿Para eso nos pelearemos a muerte? – Sasuke y los demás lo miraron sorprendidos por el término "a muerte"- Si es por eso….no hace falta gastar chakra porque todos sabemos que eres el mejor Sasuke. Tu eres invencible je je je.
Naruto siguió caminando alejándose del resto, la sorpresa en ojos de Sasuke y Sakura eran tan evidentes que a Sai le provocó reír. Kakashi siguió en su libro como si nada pero ante una mirada de Naruto, se fue tras él para hablar. Les dijo al resto del equipo que se reunirían pasado mañana como se había convenido. Cada vez le era más difícil a Sasuke imaginarse que había pasado con Naruto para cambiar tanto su forma de ser. Pero el mismo experimentaba ciertos cambios desde su niñez que tampoco tenían mucha explicación. El joven vengador ahora buscaba hacer las cosas bien y proteger la aldea. El joven que alguna vez quiso destruirlo todo….ahora quería solo una familia. Era raro como siempre terminaban en lados opuestos del tablero. Sasuke vs Naruto, necesitándose pero enfrentándose siempre. Era como un chiste macabro, y alguna vez sería la definitiva. Alguna vez, uno de los dos moriría. Cuando Hatake Kakashi y Naruto quedaron solos caminando por una calle, el joven rubio hablo:
-No permitas que Sasuke se me acerque demasiado Kakashi, sus ojos ven mucho más de lo que nadie comprenderá nunca. No puedo arriesgarme a que se dé cuenta lo que ocurre antes de tiempo.
-Naruto….-susurró bajo el ninja copia- no me obligues a hacer esto.
-Tranquilo…-dijo el Uzumaki serio- recuerda que hago todo esto por el fin de las guerras.
-Mucha genta morirá, -le advirtió el peliplata- si continuas con esto… no podremos detenerlo.
-Mucha gente ya murió sin detener nada. –Le contradijo Naruto- solo busco lograr lo que nadie pudo. Tú tienes una deuda conmigo y lo sabes ¿Recuerdas lo que nos enseñaste el primer entrenamiento como equipo 7?
-"los que no cumplen la misión son escoria, -recito Kakashi- pero abandonar a los amigos…es ser peor que la escoria". Tú vas a matar a muchos de tus amigos por tu venganza.
-¿Y qué me dices de lo que hicieron los ninjas de Konoha con sus amigos del remolino? –Respondió Naruto molesto- ¿asesinar por la espalda y robar la herencia de los amigos no se considera abandonarlos? ¡¿Acaso crees que debo ser piadoso y olvidar?! ¡¿Tú olvidarías el dolor atravesando tu piel, tus ojos y cada sentido hasta destruir el alma?! ¡Te daré otra probada de lo que soporté para que recuerdes!
-¡No! –Gritó Kakashi apartándose de Naruto nervioso- no más….por favor….
-Lo supuse, –sonrió Naruto tranquilizándose- lo que viste hace dos años aun te dura en mente ¿verdad?
Flash back: hace dos años…
Kakashi, Sakura, y Sai rastreaban a unos criminales por las montañas cercanas al límite con país del hierro. El ninja copia usó los perros ninja y se quedó solo dejando a sus dos compañeros ir por otro camino y así rodear a los perseguidos. Kakashi combatió contra 3 de ellos que desesperadamente huían muy agotados por no haber descansado o comido en varios días. Se metieron en cavernas subterráneas y en la oscuridad, trataron de perder a los cazadores de Konoha que los acechaban.
Kakashi envió a su perro Pakku para que retornara por el camino e informara a Sakura y Sai de su posición. Mientras tanto siguió por los pasillos rocosos a sus presas, kunai en mano. Estaba cansado, los había seguido por kilómetros, eran asesinos desalmados que habían barrido junto a su banda varios pueblos. Era una misión de rango S y no por nada habían enviado al equipo Kakashi para encargarse. Pero los gritos en esas cuevas comenzaron a inundar sus oídos.
Los asesinos estaban siendo masacrados….
Kakashi llegó a una zona donde el espacio era más amplio y vio cadáveres por doquier. Sangre por aquí y allá, penumbras que gracias al Sharingan no eran problemas. El peliplata observó en el centro del lugar la figura de un hombre. Sus cabellos enmarañados, largos hasta casi la cintura le cubrían lo suficiente para casi dejarlo sin rostro visible. Caía sangre de su cuerpo, pero Kakashi estaba seguro que no era la suya precisamente, sino la de los criminales.
-Los mataste…-dijo Kakashi- tu mataste a todos. ¿Por qué? ¿Quién eres tú?
El hombre se volteó mirándolo de frente. A pesar de no verse bien el rostro, Kakashi pudo observar con su Sharingan claramente el chakra maligno que lo rodeaba. Era devastador, lleno de odio, de deseos insanos y venganza. Jamás había sentido ese chakra dañino en nadie. Tal vez en el Kyuubi, pero en nadie humano. Kakashi sabía que ese sujeto podía matarlo, sabía que no podía escapar. Pero las palabras de ese ser que estaba rodeado de chakra negro como la noche, lo sacaron de su estado de parálisis:
-Nunca pensé en volver a verlo tan pronto….Kakashi-sensei.
El peliplata abrió amplios sus ojos por la sorpresa. Solo había tres posibilidades de recibir ese halago como sensei. Una de ellos estaba en su equipo y el otro acababa de volver a Konoha. Solo quedaba uno, un muerto. O tal vez…no tanto. Kakashi observó que el chakra negro desaparecía de del cuerpo de Naruto. Pero tenía sus ojos tan negros ni las pupilas podían distinguirse del iris.
-Kakashi-sensei no reconoce a su alumno fracasado. –sonrió perverso el rubio- que gran sorpresa. Y yo que me esmero en aplicar toooodas sus enseñanzas. Je je je
-Naruto…no puedo creerlo. –Sonrió Kakashi- ¿Dónde…estabas?
-¿Quiere saber donde estuve? –dijo Naruto caminando lento de frente a Kakashi- le mostrare donde estuve estos años. Le enseñare lo que siento, lo que aprendí, y lo que pienso hacer. –Sonrió sádicamente- tal vez Kakashi-sensei pueda aconsejarme bien sobre cómo encarar mi nueva meta en la vida.
Kakashi no despegaba sus ojos de los movimientos de Naruto. El rubio lo miro fijo, Kakashi veía todo negro en los orbes del Uzumaki, sin iris ni pupilas que se distinguieran. El chakra negro proveniente del Uzumaki comenzó a ocuparlo todo en esa cueva. Era asfixiante ese poder que desprendía Naruto. De pronto, Kakashi comenzó a ver como toda la cueva se deformaba a su alrededor, comenzó a tomar forma diferente a las rocas macizas que antes aparecían, vio un bosque de noche. Arboles altos, pasturas verdes y una formación de casas que creía conocer de algún lado.
Empezó a ver como personas aparecían a su alrededor, familias, mujeres y hombres en su mayoría pelirrojos. Rasgos alegres, rostros amables y sus vestimentas holgadas. Como si estuvieran en una fiesta. Había niños jugando por doquier, fogatas iluminando el centro de la villa y música alegre. Mesas a la luz de la luna donde la comida abundaba. A lo lejos, se notaban 4 barreras rodeando la villa. Kakashi vio pasar algunos hombres con aspecto rudo y en sus bandanas tenían un remolino.
-Uzushiogakure….-dijo el peliplata- esto es…país del remolino.
-Es correcto –se escuchó una voz a su alrededor- la aldea del remolino en el festival de la voluntad. Una noche de fiesta donde mi familia honraba el día donde la aldea se formó. Una noche hermosa, que no termino nada bien.
Kakashi vio algunos ninjas de Konoha, estaban siendo recibidos por habitantes del remolino y se sentaron como invitados de honor. Había unos 12 o 13. Kakashi reconoció a su padre entre ellos. Luego, cuando todos comenzaban a llegar a las mesas para cenar, los ninjas de Konoha hablaron con el que parecía líder en la villa. Rato después, todos se fueron hacia una gran construcción de piedra en el centro del pueblo y no volvieron a salir de allí.
Kakashi fue trasportado, dentro de esa estructura vio como los ninjas de Konoha asesinaban al líder del remolino, a su esposa y su hija. Salieron por la parte de atrás, directo por los bosques hacia las barreras. Kakashi flotaba tras ellos como fantasma, mientras la voz de Naruto le explicaba lo que estaba presenciando aunque no hiciera falta para nada. Por supuesto lo siguiente fue terrible, Hatake Sakumo y varios de los que ahora eran líderes de clan en Konoha mataron a los ninja que sostenían las barreras protectoras de la aldea. Había ejércitos de la nube y la niebla rodeando los bosques del remolino y al ver como la defensa era desintegrada soltaron un griterío ensordecedor al repique de sus pasos atacando todo el lugar.
Kakashi vio como los ninjas de Konoha se juntaron con los únicos compañeros que no fueron para asesinar a los defensores. Danzou Shimura y Orochimaru traían consigo varios pergaminos encontrados entre las propiedades del líder asesinado hace minutos, alguien dio una señal con la mano y surgió una invocación gigante de un insecto color carmesí, evidentemente un Aburame estaba en el grupo. Luego de eso fueron trasportados en una invocación inversa. Y no se supo más de ellos esa noche.
Kakashi no sabía que decir, pero no tuvo tiempo de nada porque surgieron de los bosques como marea de muerte escuadrones de ninjas por doquier. Entraron a la aldea, barrieron con los Uzumaki no sin encontrar feroz resistencia en el camino. Pero apenas 300 locales, contra miles de las aldeas atacantes no eran rivales. Muchos de los mejores Shinobi pelirrojos cayeron por intentar defender a sus esposas e hijos. Otros fueron derrotados por el número y no por la calidad.
Kakashi intentó cerrar los ojos asqueado de lo que veía. Una bella mujer Uzumaki había sido capturada por tratar de ocultar a sus pequeños hijos. Tres hombres la golpearon, le desgarraron las ropas como animales y acto seguido, sin percatarse de nada a su alrededor la violaron allí mismo. A la vista de todos lo que seguían combatiendo con desesperación. Un joven metros más allá, de apenas 15 o 16 años. Soltó su chakra como estruendo azul en la noche. Lloraba rabioso al ver muerta a su madre junto a él. Se lanzó kunai en mano contra un escuadrón completo de la niebla. Los exterminó a todos aun sufriendo heridas de muerte por todo el cuerpo y perdiendo el brazo izquierdo en la refriega. Segundos después que acabo con el ultimo enemigo frente a él, tenía 4 lanza en la espalda y rugía soltando chakra como bestia. Apenas podía caminar por estar casi desangrado, pero aun así juntó todo el poder que le restaba entre sus manos, y explotó como una poderosa bomba matando a los 6 enemigos que se acercaron a rematarlo.
Kakashi, sin entender cómo ni por qué, comenzó a llorar. Cada vez que veía morir a un pelirrojo podía sentir el dolor por todo su cuerpo. Como si a él lo mataran, como si a él lo estuvieran asesinando. Una mujer pasó muy cerca del peliplata, tuvo el reflejo de apartarse para no chocar con ella pero era inútil. Kakashi era un fantasma en ese lugar de recuerdos. La mujer traía un bebe en sus brazos que lloraba a pleno pulmón. Tres hombres la seguían, otros tantos se chocaron en combate con dos Gennin que trataron de cubrirla. Pocos quedaban en la villa con vida, esa mujer era apenas una de pocas. Corrió y corrió saliendo de la aldea, parecían a punto de caerle cuando un hombre llegó a pararse frente a ella. La mujer rogó por la vida de su hija, el hombre oculto en su capa negra, tan solo la paso de lado enfrentando a los que la perseguían. La mujer llorosa escapó por los bosques dejando un reguero de sangre por el camino. Estaba herida y agotada, sería muy difícil que sobreviviera.
Kakashi no sabía que decir, tampoco sabía que pensar. Simplemente se quedó mirando al oscuro guerrero detener a los perseguidores. Varios ninjas atacantes se sumaron a los que enfrentaban a ese sujeto. Pero ese guerrero parecía ser intangible, no podían tocarlo o dañarlo. Simplemente era pelear contra un fantasma. Una aparición fulgurante, que mató a los 15 Shinobi que enfrentó para luego absorberse y desaparecer como si nunca hubiera existido.
-¿Sientes el dolor Kakashi-sensei? –Dijo la voz al ver como Kakashi quedaba de rodillas- ¿Crees que esta…aberración tiene algún perdón?
-¿Por qué paso todo esto? –Alcanzó a decir el peliplata- ¿Acaso….sabes?
-Los Biju fueron repartidos por las aldeas porque Hashirama Senju tenía en su esposa al Kyuubi. Los Uzumaki vieron que las criaturas eran usadas como armas por las aldeas y que esos niños que las contenían eran torturados por ello. Mi familia quería la paz. Hashirama y su hermano el segundo Hokage, habían pagado con su vida en la guerra. Los Uzumaki enviaron tratados a todas las aldeas con el objetivo de sellar definitivamente los Biju. Nadie los usaría, ninguna persona tendría a las criaturas. Como aldea neutral, el remolino sellaría a esas bestias para siempre.
-¿Entonces…por qué?
-Poder Kakashi...solo poder. –Respondió la voz de Naruto aunque el ninja copia no lo veía- las aldeas se negaron a entregar las criaturas. Además, dijeron que el remolino era aliado de Konoha y por lo tanto indigno de confianza. Bastardos….-gruñó molesto- un Uzumaki no puede romper sus promesas. ¡¿Cómo se atrevieron a dudar de ellos?!
-Esto no puede ser verdad…-intentó frenarlo Kakashi- no pueden haber sido ninjas de Konoha los que abrieron las puertas para…
-Sandaime Hokage estaba al mando en esa época –aseguró Naruto- el consejo de clanes no querían que Mito-sama entregara al Kyuubi de nuevo a su aldea natal. Por eso nos traicionaron, por poder. Fingieron llegar tarde a nuestro rescate cuando ellos mismos abrieron las puertas de la aldea con sus sucias manos. Sabían que sin las barreras no podríamos defendernos de cuatro aldeas Shinobi. Bastardos…
-¿cuatro aldeas? –Pregunto Kakashi tratando de distraerse de los horrores que veía- solo está la nube y la niebla.
-Al mismo tiempo que se dio este ataque, –respondió Naruto- 10 de los mejores maestros en sellos Uzumaki desaparecieron sin dejar rastro en Suna. Después supe que fueron envenenados en una cena donde participaba cínicamente lord Kazekage. Los samurái, los únicos guerreros honorables en estos países, estaban siendo atacados por Iwagakure. Para evitar que intervengan a tiempo en la masacre en país del remolino.
-No es posible, -negó Kakashi mientras era trasportado a otro lugar de la aldea- las aldeas ninja se odiaban a muerte. Que estuvieran de acuerdo en esto no es…
-Mi familia intentó siempre conseguir la paz, -señaló Naruto- intentó lograr que las aldeas dejaran de pelear a punto que resignó varios de sus sellos en tratados. Pero los Kage siempre querían más, querían todos los secretos del clan Uzumaki y también poseer los sellos para perfeccionar a los jinchuriki. Querían chupar nuestra sangre hasta dejarnos secos, y lo consiguieron.
-¡No puede ser cierto! –gritó Kakashi muy desequilibrado por el dolor que seguían sintiendo al ver morir a mas guerreros pelirrojos en otro lugar de la aldea- Konoha….era aliada.
-Lo que estás viendo Kakashi….no es un invento. Es una proyección de las memorias conjuntas de los últimos Uzumaki del remolino. Los mejores Shinobi de mi familia recibían un sello especial que ataba sus espíritus al lugar oculto donde toda nuestra herencia fue guardada. Ellos me lo mostraron todo. Ellos me entrenaron y aun lo siguen haciendo. Ellos no podrán descansar en paz hasta que esta deuda de sangre sea cancelada.
Kakashi estaba de rodillas y se cubrió los ojos al ver como dos ninjas despezaban a una mujer que intentaba proteger a sus pequeños hijos. La despezaron brutalmente, y también a los niños. Fue horrible, fue tan cruel como jamás había visto. Tuvo que cubrirse los ojos para dejar de sufrir. Sintió un escalofrió que le llegó hasta los huesos. Luego de esa sensación, abrió sus ojos y estaba en la cueva donde Naruto lo enfrentaba cara a cara. Los ojos negros de Naruto ahora tenían un iris rojo sangre. Por un momento Kakashi pensó que Naruto tenía el Sharingan, pero no…solo eran rojos como cuando el Kyuubi lo dominaba. Aun así jamás había visto tanto odio en una mirada.
-Konoha….el árbol de tu aldea se alimentó con la sangre de mi familia. –Sonrió sádico Naruto- usaron a mi madre para contener a la bestia. Luego me tocó a mí. Se robaron los sellos, se robaron la voluntad del clan Uzumaki. Se burlaron de mi familia con esas marcas en los chalecos Jounnin. Ese remolino que supuestamente honra a sus amigos. Valientes hijos de puta.
-Naruto no es nuestra culpa….-intento defenderse Kakashi- seguro las ordenes fueron…
-"los que abandonan la misión son escoria, –recitó Naruto frio- pero los que abandonan a sus amigos….son peor que la escoria" ¿no fueron esas sus palabras….Kakashi-sensei?
Fin del flash back:
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Kakashi bajó la cabeza resignado. El que su propio padre estuviese involucrado en la masacre del clan Uzumaki, lo hacía sentir una basura. Como si se viera a si mismo matando a Uchiha Obito. Era imperdonable a sus ojos. Fue por eso que intentó ayudar a Naruto. Primero le dijo que no podía destruir Konoha el solo. Le dijo que debía volver por las buenas y así reclamar la herencia de sus padres. Minato era un hombre ordenado y seguro le había dejado legado. Naruto estuvo a punto de mandar a la mierda esa herencia cuando Kakashi le dijo que podía conseguir el Hiraishin no jutsu. Fue cuando Naruto cambio la destrucción general que preparaba, por un plan más prudente.
En realidad Kakashi no quiso ayudar a destruir Konoha. Lo que hizo fue tratar que Naruto volviera por las buenas y a través de los amigos que tenía, dejara de odiar a todos. Sakura había sido su amor de toda la vida, tenía amigos por todos lados. Seguramente Naruto controlaría su rencor y formaría una familia nuevamente. No había porque desperdiciar vidas de esa manera. Los Uzumaki no revivirían y nada cambiaria.
-Recuerda lo que le ocurrió a Sasuke –le dijo alguna vez a Naruto- no te trasformes en él.
-No pienso vengarme tan miserablemente como cualquiera lo haría. –Sonrió Naruto respondiendo sádico- lo que les haré, será mucho peor aún. Encontrare la paz en los países y resurgiré el clan Uzumaki. Todo al mismo tiempo. Ese es mi camino desde ahora…
Kakashi se dijo que tendría un duro trabajo distrayendo a Sasuke. El moreno Uchiha era muy perspicaz cuando quería, y además conocía demasiado a Naruto. Comenzaba a sospechar y si no fuese porque Kakashi se mostraba apoyando al rubio, Sasuke ya hubiera usado el Magenkyo Sharingan y habría descubierto casi todo. En cuanto a Sakura, otra de las personas que podía sospechar de Naruto. El propio rubio dijo estar "encargándose" de ella. Kakashi no tenía idea de que le estaba haciendo a la pelirosa pero cada vez se la notaba más distraída y aislada.
Naruto se había vuelto un sujeto demasiado peligroso. Imprevisible y mortal. Kakashi sentía que debía hacer algo. Lamentablemente él no sabía que al pasar por el ANBU cuando era más joven, el también recibió el inofensivo tatuaje de bienvenida. Un poco de sangre hace dos años en su brazo fue suficiente para sentir una irresistible lealtad hacia Naruto. Una lealtad al estilo Uzumaki y por lo tanto, imposible de traicionar.
Fin del capítulo.
