Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación de la cuál tengo autorización para hacer.
Notas de la Autora: Ésta historia en lo personal es una de mis favoritas, son dos partes o dos temporadas, no sé como se maneje, y bueno, tengo que admitir que tengo la esperanza de que a aquellos quienes quieran darle una oportunidad les guste tanto como a mí. Al ser ADAPTACIÓN está plagado de OoC.
Hola, bueno, aquí estoy de nuevo con otra actualización, espero que la historia siga siendo de su agrado, la autora y yo, agradecemos enormemente el apoyo que le están dando, esperamos que siga siendo de su agrado, nos leemos el domingo.
Scorpius y yo entramos al lugar, fuimos a registrarnos y nos dijeron quién sería nuestra abuelita, estaba sentada junto a la ventana, era delgada, con cabello hasta la barbilla y un tanto ondulado, tenía los ojos de color chocolate, usaba lentes en forma de media luna, su nariz era respingada. Tenía labios delgados y rositas, y las arrugas surcaban sus manos y su rostro; nos sonrió cuando nos vio caminar hasta ella.
—Oh –exclamó alegre y sus ojos brillaron.
—Hola –saludé –soy Lily y él es Scorpius –lo presenté tomándolo del brazo.
—Soy Eva –me abrazo de inmediato –en realidad es Evangeline –nos informó –pero me agrada más el Eva.
— ¿Puedo llamarla abuela de ahora en adelante? –preguntó Scorpius abrazándola.
—Claro que no –expuso ofendida –que muchacho tan insolente –indicó empujando sus lentes que resbalaban por su nariz –el abuela es una palabra muy seca, prefiero el abuelita –sonrió.
—Abuelita –sonrió –si, en realidad es más bonita la palabra abuelita –sonrió.
—Te trajimos algo abuelita –informé con una sonrisa.
— ¿Es en serio? –sonrió.
—Claro –Scorpius le entregó los obsequios.
—Veamos, veamos, espero que no crean que soy una abuela interesada –nos explicó.
—No te preocupes por eso –contesté.
Nos sentamos en el sillón que estaba junto al de ella, y mientras Eva ocupo el lugar donde estaba cuando llegamos, abrió el obsequió que Scorpius le había llevado, era un relicario de oro, abarcaba toda la palma de Eva, era hermoso, ella sonrió y lo observó.
—No puedo aceptarlo –contestó –esto debe ser más caro que el acilo junto –le sonrió educada.
—Es más el valor emocional que el costo de mercado –le informó –era de mi abuela, y me gustaría que usted lo tuviese –le sonrió.
—Pero…
—Pero nada –Scorpius la tomo de las manos –por favor, es un obsequio realmente desinteresado.
—Eso es injusto –me quejé –mi obsequió se verá muy pobre junto al de él –suspiré –pero bueno, espero que te guste.
—Gracias cariño –me sonrió y tomo el obsequio.
Sonrió de inmediato al ver los libros y el suéter que venía envolviendo a los libros pero sonrió al ver el libro de Matt Rees.
—Son hermosos, muchas gracias.
—No tienes nada que agradecer –le dije –en realidad me siento apenada porque mi obsequio sea tan insignificante comparado con el de Scorpius –lo observé.
—Cuando un obsequio viene acompañado de un libro jamás puede ser insignificante cariño –me sonrió –los libros son lo que mantienen libre la mente del cuerpo, es poder volar sin alas, y poder ver más allá de lo que se ve con los ojos normales, las letras son un mundo lleno de sueños, esperanzas y magnificas posibilidades de crear lo más grande que el hombre pudiese imaginar –acarició la tapa del libro de Rees y sonrió –así que no digas que ha sido un regalo insignificante, porque no lo es para nada.
Estuvimos un largo rato platicando con Eva, era la persona más interesante que hubiese conocido en mi vida, su forma de expresarse y pensar era magnifica, la adoré en tan solo una tarde.
—Es hora de que se marchen –me dijo Malcolm.
—Oh Malcolm –se quejó Eva –me la estoy pasando muy bien, ¿Por qué los corres?
—Porque es hora de que terminen la visita Evie –se excusó –mañana volverán, ¿cierto? –me observó y sonrió.
—Claro –sonreí al verlo.
— ¿Me he perdido de algo? –nos observó ella y luego a Scorpius que había volteado a otro lado.
—Bueno –expresó Malcolm –aun espero que Lily acepte ser mi novia –le informó sonriendo.
—Jamás intentes ganar el corazón de una chica –le aconsejó ella observando mi reacción por el comentario de Malcolm –no cuando está ocupado ya por un amor.
—Es hora de que nos vayamos –le sonreí nerviosa –nos veremos mañana –la abrace.
—Hasta mañana cariño –me sonrió –vayan con cuidado Scorpius –lo observó.
—Claro abuelita –la abrazo con una sonrisa delicada y sincera.
— ¿Dónde está Jade y Audrey? –le pregunté a Malcolm.
—Están en la otra habitación, vamos –me tomó de la mano.
—Vayan ustedes –indicó Eva –permítanme un segundo con Scorpius.
—Claro –los observé y seguí a Malcolm.
Caminamos por el corredor hasta la puerta del fondo, me seguía tomando de la mano, pero no le dije nada, observe sobre mi hombro un par de veces para verlos.
—Evie es la persona más cariñosa en este lugar –me informó –por eso quise que fuera tu abuela, pero ese chico tuvo que unirse contigo –se encogió de hombros –nunca te dirá cosas tan personales cuando hay más de una persona con ella, son las reglas de Evie –me observó –así que tal vez un día pudieses venir sin él –sugirió.
—Lo pensaré –le sonreí.
—Oye –me detuvo el paso –necesito que me digas algo –me observó — ¿somos algo o no?
—Que directo –murmure y voltee a ver a Eva y a Scorpius, ambos estaban serios y Scorpius ponía mucha atención.
—Lily –tomo mi barbilla para que lo mirara y me besó de nuevo.
—Lo siento Malcolm –le dediqué una mirada apenada –no quiero que te hagas falsas ilusiones, eres agradable, caballeroso y eres demasiado guapo, pero me gusta alguien más –acepté.
—Sabía que Evie lo había dicho por eso –sonrió –sólo espero que podamos ser amigos y que no dejes de venir sólo por el hecho de que me batearas.
—No te preocupes –le sonreí y lo abracé –seguiremos siendo amigos y claro que no dejaré de venir a ver a Eva.
— ¿Interrumpimos? –preguntó Jade sonriendo.
—No –contestó Malcolm –de hecho íbamos a buscarlas.
—Sí, bueno –se burló Audrey –nos echaron del lugar prácticamente.
—Lo que pasa es que terminó la visita hace diez minutos –contestó.
— ¿Y porque Scorpius sigue con su abuelita? –curioseó Jade viéndolo.
—Porque Evie le dijo que estuviera un minuto más –le sonrió.
Caminamos de regreso, Eva nos sonrió, Scorpius se despidió de ella y caminó hasta nosotras con una bella sonrisa.
— ¿Qué te diría que estás feliz? –inquirió Jade.
—Es bueno tener alguien que te de consejos –me observó — ¿nos vamos?
—Claro –aceptó Audrey.
— ¿A quién llevaré primero? –preguntó cuando llegamos por fin a su auto.
—Me imagino que a Lily –me observó Jade.
—Oh no, por mí no se preocupen –les dije –puedo regresar al acilo y hablar para que vengan por mí.
—Claro que no –negó Audrey sujetándome de la muñeca –es muy peligroso que regreses tu sola hasta el acilo, además ya estamos aquí, si Jade quiere que te llevemos primero, te llevamos primero si es que el dueño del auto quiere que seas la primera en bajar de su auto –sonrió.
—Bien –sonrió Jade –llévenme a mí primero.
—Perfecto –brincó emocionada Audrey.
—Bien –observe nerviosa a Scorpius y le gané a Audrey el asiento de atrás.
—Tonta –me regaño.
Jade fue la encargada de ir como copiloto, ya que Scorpius se negó a ir el solo adelante, y fue una suerte que Audrey no me obligara a bajar a mí, el camino hacia la casa de Jade fue tranquilo.
— ¿Qué te dijo Malcolm? –me interrogó Audrey, íbamos tan concentradas que no notamos que Jade ya no iba en el auto.
—Bueno, pues… cuando íbamos por ustedes… volvió a besarme –sonreí.
—Ese chico tiene los labios más atractivos, comprendo que no te negaras –me sonrió.
—Audrey –le reprendí.
—Claro, es todo tuyo –levantó las manos y sonrió, fue cuando note que Scorpius nos miraba por el retrovisor.
— ¿A dónde vamos? –pregunté.
—Jade se tomó la amabilidad de indicarme donde está la casa de Audrey, ya que ninguna quiso decirme y ninguna se despidió de ella.
— ¿Notaste cuando bajó? –pregunté.
—No –se burló.
—bueno, hablando de…
—Es ahí –le dijo interrumpiéndolo –gracias por todo Scorpius, te encargo a Lily, que no le pase nada.
—Claro –le sonrió.
—Pero no te quedes ahí, no mandarás a Scorpius de chofer –me jaló de la mano y me abrió la puerta del copiloto.
—Nos veremos mañana –le dije.
—Claro –sonrió –hasta luego Scorpius, largo viaje –sonrió.
Scorpius espero a que Audrey entrara a su casa y puso el auto en marcha, lo escuché suspirar.
—Por increíble que parezca, tendrás que decirme dónde vives, porque no lo sé –me observó.
—No esperaba que lo supieras –le contesté.
— ¿En serio? –preguntó.
— ¿Por qué crees que pienso que todo el mundo está obligado a saber todo de mí? Me gusta ser una persona normal y pasar desapercibida en la calle, yo no soy como el resto de mi familia –gruñí.
—Sólo conozco a tu padre y a tu abuelo de vista y eso como a 6 metros de distancia, así que no sé cómo sean los demás en tu familia.
—Bien –solté y observé hacia la calle.
—Lily, si no te caigo bien sólo dímelo –aparcó para observarme.
— ¿No crees que eres muy melodramático? –lo observé.
— ¿Y no crees que eres demasiado fría conmigo? –Dijo serio –si te molestó que te besara sólo dímelo, si te molestó que fuera tan directo y te dijera que me gustas, también dímelo, pero dime porque…
Observé sus labios rosas moverse, me acerqué a él lo suficiente y lo besé, ahora era mi turno de besarlo desprevenido, Scorpius tomó mis mejillas y se inclinó hacia el frente pegándome a la portezuela.
—Si no fue el beso ¿Por qué te comportabas así conmigo? –me observó.
—No es que… así suelo comportarme normalmente.
—No es verdad –me observó –Jade suele decir que eres la persona más adorable que conoce.
—Es mentira, Jade es la chica más adorable y tierna sobre la tierra –le dije.
— ¿Sabes que está enamorada de Edward? –sonrió.
—Ni siquiera lo conoce –me reí.
—No, pero me preguntó si conocía al organizador, que porque no había podido quitarse de la mente su voz.
—Jade es muy pequeña para Edward –contesté.
—De nuevo con el tema de la edad.
—Edward también lo piensa –bufé molesta –porque si no pensara que 17 años es muy chica hubiese dejado que Krum me sedujera y no le habría molestado y mucho menos le hubiese advertido.
— ¿Krum intentó seducirte? –preguntó incrédulo.
—Bueno, sé que había mujeres más bonitas en el lugar pero…
—No lo digo por eso Lily –frunció el ceño molesto –tú eres completamente hermosa, me encantaste desde el primer momento en que te vi, pero ese tipo hace de todo por acostarse con la mujer que le gusta, aunque sea sólo una noche.
—Edward le dejó muy claro que no lo permitiría.
—Bueno, pues yo tampoco lo voy a permitir, claro está –admitió enfadado.
—Es mejor que me lleves a mi casa –lo distraje –es un poco tarde.
—Tienes razón –aceptó poniendo el auto en marcha de nuevo.
El camino fue bastante entretenido, Scorpius y yo nos llevábamos muy bien, dejando de lado el hecho de que nos atraíamos, claro está, creo que si primero intentábamos ser amigos, si las cosas se dieran a más, podrían ser más serías de lo que realmente pensaba que Scorpius me tomaba ahora.
—Aquí es –le dije.
—Claro.
Scorpius entró cuando nos abrieron la puerta, se detuvo en la puerta de la casa y me sonrió.
—Supongo que nos veremos cuando vayamos a ver a Eva –confirmé.
—Tengo la esperanza de que realmente podamos vernos aparte de ir a verla –confesó.
—Lo pensaré –admití y me baje del auto.
—Lily –se bajó y me alcanzó –sé que tú tienes una vida y claro que estoy consciente de que no dejaras a tu novio sólo porque yo te dije que me gustas.
—Malcolm no es mi novio –contesté.
—Los vi besándose en ese restaurant y los vi besarse hoy –me informó –está bien, pero sé honesta conmigo ¿sientes algo por mí? –me sujetó de la muñeca.
—Scorpius…
— ¿Tengo alguna posibilidad de hacer que lo dejes? –preguntó.
—No salgo con él –repetí –y no quiero tener que aclararlo siempre –lo observé –y no, no me gustas, en realidad me encantas –él sonrío.
— ¿Entonces porque no aceptas salir conmigo? –preguntó.
—Scorpius, ¿en serio no crees que esto es realmente apresurado? –Lo observé — ¿Por qué quieres que las cosas surjan de una manera tan rápida? Podemos ser amigos y si lo demás se da, pues…
—De acuerdo –dijo pasando su dedo pulgar por mis labios después de besarme –pero sabes que las cosas entre nosotros si seguimos frecuentándonos terminarán en algo más que un simple noviazgo, no sé porque quieres que de todos modos esperemos –me sonrió –bien, puedo imaginar la razón –se acercó a mí y sentí su respiración cuando volvió a sonreír –pero si quieres tiempo para que te demuestre que no serás sólo un pasatiempo puedo darte el resto de mi vida para que me pruebes –volvió a besarme –ahora entra a tu casa que no me iré hasta que entres.
—Regresa con cuidado ¿quieres? –le sonreí.
—Claro –sonrió.
