Capitulo 9: Miedo

Aclaraciones: les dejo un nuevo cap. Espero q les guste. Continuaré actualizando mientras me sigan escribiendo, no hace falta q me amenacen (jaja, chiste). Gracias a los q escriben, leen, y ponen este fic entre sus favoritos. Nada más, lean y comenten!, saludos!

Capitulo 9: Miedo

Naruto fue el último en vigilar por lo que fue el responsable de despertar al resto. Con una sonrisa maliciosa tomó un vaso de lata que tenía en su mochila y comenzó a golpearlo con un kunai.

-¡¡A levantarse!! ¡¡Vamos, vamos, debemos seguir!! –gritó riendo. Pero su risa desapareció al instante al encontrarse con una Sakura y una Ino furiosas.

-¡¡Naruto!! –gritaron ambas y comenzaron a correrlo.

Un rato después todos estaban sentados desayunando mientras decidían los planes para el día. Naruto se tocaba un gigantesco chichón que tenía en la cabeza producto de un fuerte golpe de Ino. Para su suerte, Sakura se había cansado de correrlo y no llegó a golpearlo.

-Aún tenemos todo el día de hoy y casi todo el día de mañana para llegar hasta la villa oculta de la arena. Así que estén atentos –decía Kakashi- descansaremos poco para llegar más rápido.

-¡Así es! –gritó Gai levantando su pulgar en señal de victoria- ¡y correremos a la velocidad del sonido!

-¡Sí Gai-sensei! –Lee se levantó de inmediato al igual que su maestro- ¡empecemos ahora mismo!

-Por supuesto cuanto más rápido salgamos, más rápido llegaremos –respondió Gai y ambos salieron corriendo a toda velocidad.

-Olvidaron sus mochilas –dijo Kakashi sonriendo- bien guardemos todo y partamos. En algo tiene razón ese Gai.

-Ya tengo ganas de ver cómo está Gaara –dijo Naruto con su habitual sonrisa.

Sakura asintió: -Es cierto, yo también, hace más de un año que no vamos a la villa de la arena a visitar a Temari, Kankuro y Gaara. Además –dijo sonriendo al recordar a una anciana amiga- debemos ir a dejar flores en la tumba de Chiyobaa-sama.

-¿Con esa anciana fue con la que venciste a Sasori, Sakura? –le preguntó Ino mientras guardaba sus cosas en su mochila.

-Sí, en realidad la mayoría lo hizo ella.

-¡No digas eso Sakura-chan! –la retó Naruto- tú pudiste vencer a un Akatsuki, y uno de los más fuertes, no niegues tu papel. Fue importante tu presencia allí, además salvaste a Kankuro, ¡descubriste tú sola el antídoto a ese veneno que nadie pudo curar!

-No es para tanto Naruto –sonrió algo avergonzada.

-Sakura-chan pronto será mucho mejor que la vieja Tsunade, si no lo es ya –decía Naruto a Ino, Neji y Sai que lo escuchaban mientras guardaban sus cosas.

-No seas tonto, Naruto, me falta mucho para alcanzar a Tsunade-sama.

-¿Ya están listos? –preguntó Kakashi.

-¡Sí! –respondieron todos.

Mientras seguían, Kakashi se acercó a Sakura, quien era la que iba última. Desde hacía tiempo le preocupaba su alumna, que se veía bastante distraída y triste.

-Sakura –la kunoichi lo miró como si despertara de un sueño- ¿te encuentras bien?

-Por supuesto Kakashi-sensei –sonrió.

-Pues no logras convencer a nadie de eso. Más bien creemos que te encuentras muy mal.

-No sé por qué creen eso.

-Si sigues así tendré que pedirte que dejes la misión –respondió Kakashi seriamente.

-¿Qué? –Sakura casi cae de un árbol al escuchar eso, pero logró agarrarse justo a tiempo, Kakashi llegó de inmediato, la ayudó a subirse nuevamente y ambos continuaron- estoy bien –respondió enojada, había reprimido un grito de dolor al forzar su brazo herido, no quería preocupar a nadie. Pero por alguna misteriosa razón Kakashi se había dado cuenta.

-Tsunade-sama me habló de tu herida –Kakashi señaló el brazo de Sakura.

-No sucede nada, puedo con ella.

-Gracias a la medicina de la quinta. Si no hubiese sido porque te conozco muy bien y sabría que nos seguirías, jamás te hubiese dejado venir.

-Pero, sensei yo…

-Tu estado no es el óptimo para una misión de este tipo y lo sabes Sakura.

Sakura con lágrimas asomando por sus ojos asintió.

-Pero no puedo abandonar a Naruto –respondió.

-Lo sé… por eso cuando lleguemos a la villa oculta de la arena le dirás a Naruto tu situación y te quedarás allí.

-¿Qué?

-¿O prefieres que se lo diga yo?, de cualquier modo se enterará. No dejaré que pongas en peligro tu vida Sakura. Además Naruto me lo recriminaría siempre.

Sakura se limpió una lágrima que había resbalado por su mejilla y asintió.

-Por otro lado, tu actitud hasta ahora no la entiendo muy bien. ¿Podrías aclararme algunas cosas?, debes entender que todos los que estén a mi mando deben estar bien para poder cumplir la misión con éxito. Si no es así, sería mi culpa…

-Tengo miedo sensei… -respondió Sakura interrumpiéndolo. Kakashi no mostró sorpresa ante la declaración. La miró por unos segundos y desvió nuevamente su mirada al frente.

-Confía en él. Creo que lo conoces lo suficiente como para saber que nada lo detendrá.

-Yo no lo creo así. Cuando luchó contra Sasuke… sensei no quiso atacarlo, casi deja que lo mate. Tengo miedo que le haga daño.

-Por eso fuiste a buscarlo sola la vez pasada.

-Sí.

-Sasuke no matará a Naruto, Sakura –Sakura miró asombrada a Kakashi- son amigos. Estoy seguro que iba a detenerse a último segundo. Confía también en Sasuke.

Sakura asintió mientras sentía correr más lágrimas por su rostro.

-Bien, iré más adelante, vigila aquí atrás si es tu deseo. De todas formas, Neji ya lo está haciendo.

-Me quedaré, gracias Kakashi-sensei.

Pasadas varias horas, mientras andaban de un árbol al otro, Sakura sintió un extraño presentimiento, al ver a su derecha alcanzó a distinguir unos extraños ojos rojos que reconoció al instante. Trató de alertar a los demás, pero no encontró a nadie. Frenó en seco con el corazón acelerado y un kunai en la mano.

-¿Naruto? –llamó con miedo- ¡Naruto! –gritó con desesperación.

Alguien le tocó el hombro, al darse vuelta se encontró con su rubio amigo. Lo abrazó con lágrimas en los ojos. Se había asustado mucho. Naruto no le respondió el abrazo, se limitó a apartarla delicadamente.

-Sakura-chan, hay problemas, quédate escondida.

-Lo sé, creo que es Itachi, debemos huir, vamos –lo tomó de la mano pero él no se movió- ¿Qué haces?

-¿Cómo puedo huir?, jamás seré Hokague si huyo ante el peligro, y no podría volver a mirarte, me avergonzaría de mí mismo.

-Eso no importa Naruto, por favor, ven.

Su amigo se soltó de su agarre y se alejó a toda velocidad. Sakura gritó su nombre y comenzó a perseguirlo. Muy pronto el bosque acabó y se encontró con dos personas que conocía. Naruto se estaba enfrentado nuevamente a Sasuke. Entonces los ojos que había visto no eran de Itachi, si no de su hermano menor. Cayó de rodillas al suelo, paralizada por el temor y sin saber qué hacer o decir. Sus dos amigos estaban luchando a muerte de nuevo.

-Por favor… -susurró con lágrimas en los ojos- por favor… ¡deténgase!

Con su último grito Naruto se volteó a verla, ya no era él, el Kyubi lo había controlado. Sasuke aprovechó su distracción y clavó su katana en el corazón del rubio. El grito que profirió fue terrible. Los rojos ojos del Kyubi ahora miraban a su asesino con una ira incontenible. Levantó su mano y la clavó en el pecho del Uchiha. Ambos estaban paralizados mirándose mutuamente, mientras que Sakura seguía gritando sin poder contenerse. De pronto los dos cayeron hacia atrás. Naruto volvió a ser él mismo, mientras que los ojos de Sasuke volvían a ser negros como la noche, pero sin su brillo. Sakura corrió hacia ellos. Al llegar se quedó tiesa mirando los dos cuerpos que yacían a sus pies sin poder creerlo. Las lágrimas inundaban sus ojos y pronto le nublaron la visión.

-Sakura-chan… lo siento, yo te quiero… -dijo Naruto en un desesperado intento de vivir.

Sakura tragó saliva y arrodillándose a su lado trató de curarlo, pero de alguna forma no podía concentrar su chakra, estaba demasiado nerviosa.

-Por favor –pedía- por favor, necesito curarlos –miró hacia Sasuke, pero éste no se movía, ya estaba muerto.

-Lo siento Sakura-chan, lo he matado. Y ahora yo también te abandonaré.

-No hables Naruto… -se calló al instante al ver que los ojos de Naruto perdían su brillo y su rostro se relajaba- ¿Naruto?, ¡¿Naruto?! –lo sacudió entre más lágrimas- ¡no, por favor, no lo hagas, no me dejes!, yo también te quiero… te amo… -lloró sobre su cuerpo. Lloró por ambos, porque a los dos los quería a su manera.