El por qué de que no haya actualizado la semana pasada el fic es muy simple, una palabra: exámenes. Todos sabemos lo que es eso y el tiempo que te quita (aunque en realidad debería estar estudiando ahora mismo). Merezco el peor de los males, pero de momento, os dejo con el siguiente capítulo.
Los personajes de Harry Potter le pertenecen a J.K Rowling.
POV Ginny
Las semanas se me pasaron en un suspiro. Por suerte, Luna y yo habíamos vuelto a hablarnos, incluso pasábamos tiempo juntas, y a solas. Y aunque yo me mantuviera alerta, ella se comportaba como si no hubiera pasado nada. Se mantenía en sus ensoñaciones, como siempre, pensando en cualquier criatura de la que solo ella hubiera oído hablar, pero ahora que conocía su historia, no me parecía tan extraño. Por supuesto, nada fue como antes, y dudé seriamente en que lo volviera a ser nunca. A pesar de su actitud desinteresada, no podía ignorar sus sentimientos, y la admiraba por la nobleza y fuerza que estaba demostrando.
Nos despedimos como cada año en el andén del expreso de Hogwarts, ella no volvía a casa en primavera, porque su padre estaría demasiado atareado con la redacción del Quisquilloso como para prestarle atención, supuse. Me senté junto a Hermione en el interior del vagón mientras agitaba la mano diciéndole con la mirada que estaría de vuelta pronto. Cuando se convirtió en una mota de polvo a causa del avance del tren la dueña de unos intensos ojos color café se apoyó en mi hombro, permitiéndome aspirar el aroma de su pelo. Le acaricié de arriba a abajo el brazo y le di un beso en la frente. Adoraba tenerla así. Sintiendo que solo estábamos nosotras dos, que nuestro amor era lo único que nos envolvía y que permaneciendo juntas, nada podría desanimarnos.
"Oye, Ginn" Su voz me sacó de mis pensamientos de forma agradable, y yo solo pude soltar un sonido algo grave para darle a entender que la escuchaba. "No quisiera contárselo a nadie todavía" Me costó un poco entender de lo que me estaba hablando, pero en cuanto pude analizarlo sin embriagarme con su presencia, sonreí ligeramente. Me lo imaginaba, como no. Me extrañaba que no me lo hubiera comentado antes. "Tampoco iba a obligarte a decirlo, cuando te sientas preparada" La estreché entre mis brazos como muestra de apoyo, pero entonces se separó bruscamente. "¿Y Harry y Ron?" Me miró expectante como esperando a que comenzara un debate sobre ellos, aún habiendo zanjado el tema.
"Con Harry no creo que haya problema" Me rendí. "Y con Ron... Ya lo conoces, es cabezota como él solo, impulsivo e idiota. Sé que estaba por ti, y que probablemente aún lo esté, pero en el momento en que decidamos decirlo, tendrá que tragarse el orgullo porque su hermana menor le ha robado la chica" Reí pícaramente al imaginarme la escena y me percaté de que las mismas imágenes corrían por su cabeza. Pero no llegó a emocionarse más que simplemente esbozando una sonrisa torpe. Mi respuesta no la había convencido. "Escucha, Herm, no creo que sea un camino de rosas, pero, te juró que haré lo posible por que no sea tan malo, y si hace falta que nos fuguemos juntas a un país muy lejano en el que ni siquiera se hable nuestro idioma, te llevaré yo misma en brazos, ¿qué te parece?" Se lanzó a mis brazos y repartió suaves besos por toda mi cara, lo que me hizo sonrojarme a sobremanera.
Hermione me agitó el brazo para despertarme y cuando miré hacia ella la sorprendí con una expresión radiante. "Ya hemos llegado" Fue lo único que dijo. Me desperecé y recogimos nuestras cosas, dispuestas a salir. Cientos de familias se acumulaban en la estación esperando el regreso de su hijos, hermanos, primos y demás. Me costó un poco divisar a mi padre y a Harry entre el gentío, pero al final lo logré, estaban justo al lado de la entrada a la estación de King's Cross. Corrimos, o al menos lo intentamos por el peso de nuestro equipaje, hasta ellos. "¿Y mamá?" Dije tras conseguir separarme del abrazo de mi padre. "No ha podido venir, está muy pesada últimamente con Fleur. Bienvenida de nuevo Hermione" No me paré a pensar el por qué de que mi madre se interesara en la francesa, si apenas la tragaba. "Gracias, señor Weasley"
Todo el camino hacia la Madriguera nos la pasamos hablando sobre el estado actual de Hogwarts y sobre lo que hacíamos allí, omitiendo algunos detalles. Harry nos miraba escéptico, como si supiera que no estábamos contando toda la verdad, y yo le devolvía la mirada confundida, él no podía saber nada que no le hallásemos contado. "Sigue habiendo una rivalidad ejemplar entre las casas, ¿verdad?" Preguntó de pronto. "Sí, no creo que desaparezca así como así. Los de Slytherin son algo más reservados, aunque no cesan en sus intentos de humillarme." La que habló fue Hermione, y por inercia, llevé una mano hacia su pierna, y intentando transmitirle seguridad, pero el efecto que logré fue completamente contrario a mis intenciones. Me miró asustada y retiré la mano rápidamente, al recordar dónde estábamos. Miré nerviosa a los dos hombres que había en el coche, por suerte mi padre estaba demasiado ocupado conduciendo como para percatarse del gesto, pero Harry lo había visto, y supuse que también entendido. Cambié de tema rápidamente y le pedí algunos consejos para guiar a mi equipo de quidditch, por su mala racha. Su expresión cambió bruscamente al oírme hablar de ese deporte y pareció olvidar lo que acababa de ver.
Apenas podía respirar por lo pegajosa que estaba siendo mi madre. Hice movimientos bruscos para indicarle que me estaba ahogando y me soltó, con una sonrisa radiante en la cara. "No sabes lo mucho que me alegro de verte, Ginny" Suspiré. "Cómo siempre..." Hermione rió, sin saber que la próxima sería ella. En cuanto terminó de darnos esa sofocante bienvenida nos acompañó hasta mi habitación para dejar nuestras cosas y después nos condujo hasta el salón, donde estaba Fleur. Estaba acompañada de Bill, charlando tranquilamente. En cuanto entraron se giraron hacia nosotros y nos indicaron que nos acercásemos. Saludé a mi hermano con un cariñoso golpe en el hombro y me giré hacia la rubia que me miraba expectante. Tampoco es que me cayera excesivamente bien, pero intenté no sonar fría al dirigirme a ella.
"¿Sabes, Gin? Pronto serás tía" Me giré hacia Bill y lo miré alzando una ceja. Él asintió, confirmando mis sospechas. Hermione dio un pequeño gritito y saltó a felicitar a mi hermano y cuñada. Yo no podía moverme por la sorpresa, no esperaba esa clase de noticias tan pronto. Me recuperé en seguida. "Vaya, no pierdes tiempo, ¿eh, campeón?" Soltó una carcajada que yo acompañé, mientras mi madre y mi novia me miraban con cara de susto. "¿Qué? Oh, mamá, ¡por favor...!" Me miró decepcionada, con un deje de desesperación. "Ya sé por qué estabas tan ocupada como para no mandarme cartas... ¿Quién ha sido? ¿Dean?" Abrí mucho los ojos. "No, mamá, Dean no ha vuelto a Hogwarts, y no es por eso por lo que no te escribía. He estado ocupada con los partidos y Hermione" Se giró hacia ella y me apresuré a aclarar. "Ya sabes, es muy insistente con los estudios y no ha parado de darme la lata con los EXTASIS" Dije demasiado rápido, a pesar de que no mentía.
La expresión de Hermione se me antojaba indescifrable, pude ver en ella una mezcla de miedo, sorpresa, decepción y algo que no supe identificar. Nos pasamos lo poco que quedaba de tarde ayudando a desgnomizar el jardín, entre otras tareas. Me sorprendía que a pesar de la cantidad de veces que conseguíamos echarlos, siempre volvían, y cada vez costaba más sacarlos. Poco antes de cenar llegaron Ron y George de la tienda de Sortilegios Weasley, ya que el primero le ayudaba cuando no estaba ocupado estudiando. "Total, para lo que le va a servir" Me sorprendía a veces pensando. Debía tener más confianza en él. Me ensartaron a preguntas y nos vimos obligadas a repetir por tercera vez aquél día todo lo relacionado con la escuela. "Hermione, ¿no te sientes un poco sola teniendo en cuenta que tan pocos de tu curso han decidido acabar sus estudios?" Preguntó George. "No, la verdad es que no lo noto mucho. No me malinterpretéis, os hecho de menos, pero este año me estoy esforzando más, ya sabéis" Ron suspiró, estaba más callado de lo normal, estaba segura de que no había superado su ruptura.
Después de la cena nos quedamos un rato en el jardín. Harry nos explicó que la carrera de Auror era muy dura, pero que le maravillaba la voluntad de sus compañeros por aprobar, y que eso le daba fuerzas para continuar. Ron no parecía estar igual de seguro, pero no comentó mucho. "Desde que Fred... no está, he tenido bastante más trabajo, pero consigo apañármelas con la ayuda de mi estúpido hermano" George utilizó ese adjetivo para disimular la vacilación que había tenido al decir el nombre de su gemelo. Noté un nudo en la garganta al pensar en él, pero lo deshice poco a poco, a él no le gustaría ver a su hermana mostrándose tan débil.
Ya llevábamos un par de horas hablando cuando Hermione tiró de mi brazo y me indicó con un gesto que estaba cansada. Nos despedimos de mis hermanos y subimos las escaleras hasta llegar a la habitación, no era muy tarde, pero supuse que estaba agotada del viaje. Se quedó quieta en la puerta y yo me acerqué a la cama, pero ella no se movía. La miré preocupada. "¿Te pasa algo, Herm?" Sin responder a mi pregunta se acercó a mí y me besó con pasión, no tardé en corresponder, confusa.
POV Hermione
No podía soportarlo más. Me avergonzaba tener esa clase de pensativos, pero no podía engañarme más. Le tenía ganas. Muchas ganas. Sin saber bien el por qué, repentinamente el monólogo de George sobre las advertencias de sus productos me resultó demasiado aburrido. Miré a Ginny, que estaba callada atendiendo, y cómo los rayos de luz de la luna le iluminaban el rostro de una forma mágica. Lo que podría resultar bastante irónico. Tiré de la manga de su camiseta para llamar su atención, y sin hablar le dije que estaba cansada, aunque era mentira. Ella se disculpó con mis amigos y fuimos hasta su habitación.
Me quedé parada en frente de la puerta, indecisa, y vi como se acercaba a la cama. Debió captar mi expresión nerviosa, porque me preguntó si me pasaba algo. Yo no pude evitarlo, ese tono de voz me encendía. Me acerqué a ella, y sin avisarle, la besé. La besé apasionadamente, como aquella vez en la Sala Común, pero esta vez, no tenía intención de dejarlo a medias. Pude notar como se estremecía bajo mis caricias. En cuanto se recuperó de su fase de estupefacción me correspondió invadiéndome con su lengua, pero todavía gentil. Pasó sus brazos por mi cintura, envolviéndome con ellos y acercándome más ella. Mi mano se dirigió hasta su nuca, acariciándole el nacimiento de su cabellera pelirroja.
Sin desatender mis labios se deshizo lentamente de mi camiseta, deslizando sus manos por mi espalda. El tacto me erizaba la piel y no podía evitar estremecerme, ella me miró preocupada pero con una afable sonrisa le indiqué que continuara. Noté como tragaba saliva mientras yo luchaba, intentando que no se me notara mi desesperación, mientras desabrochaba los botones de su camisa. Pasé mis manos por su abdomen, a la vez que ella por el mio, y nos miramos a los ojos justo antes de volver a caer sobre nuestros labios. La gentiliza con la que me besaba me hacía derretirme en el sitio y no podía hacer más que corresponderle de la misma forma.
Se despegó de mis labios dejándome una sensación de vacío y necesidad, pero bajó trazando un camino de besos hasta mi cuello, así que no me quejé y la dejé hacer. Me tumbó sobre la cama mientras iba bajando hasta mi pecho. Gemí casi inaudiblemente cuando sentí su lengua recorriéndolo, a la vez que me quitaba la parte de arriba de mi ropa interior, dejándolo al descubierto. Ante el gemido, me miró con una sonrisa picarona, me besó y volvió a trabajar sobre él. "¿Dónde ha aprendido esto?" Era lo único que era capaz de pensar, pero tan pronto como esas palabras llegaron a mi cabeza se desvanecieron al notar como desabrochaba con cuidado el pantalón que llevaba puesto y lo iba bajando mirándome directamente a los ojos. Un sonrojo invadió mi rostro al notar esa mirada y me tensé cuando su mano me recorrió de abajo a arriba primero la pierna y luego el costado llegando una vez más hasta mi mejilla, acariciándola, y reclamando otra vez mis labios como suyos. Yo se los cedí encantada.
Apenas sin darme cuanta de lo que hacía, ambas quedamos completamente sin ropa. Tomamos un silencioso descanso de unos segundos, admirando la belleza de la otra. Maravillosa era la primera palabra que me venía a la cabeza al describirla. Tenía un cuerpo bien proporcionado y a pesar de su baja altura, hermoso. Tras esa pausa, volvió a acercarse a mi cuerpo y dibujo sobre mi abdomen un sendero de besos cada vez más hacia abajo, de vez en cuando deteniendo su avance y volviendo atrás para pasar la lengua por donde ya había besado. Pero al fin llegó, volví a tensarme mientras, con cortesía, recorría mi húmeda intimidad con su lengua. Le agarré la mano con fuerza. Oleadas de placer me nublaban la vista mientras ella, con una habilidad desconcertante, me guiaba por el camino hacia el cielo.
Gemía entrecortadamente, agarrando con la mano libre las sábanas para no alzar la voz más de la cuenta. "Gin-ah.." Su dedo corazón había conseguido abrirse paso hasta adentrarse en mi interior. Cerré los ojos y me mordí el labio, algo dolorida, pero en seguida el dolor dio paso a un placer indescriptible, pero a pesar de todo, sentía la ardiente necesidad de proporcionarle las misma sensaciones a ella. "G-Ginny... esp-ah... espera..." Logré decir, con la respiración entrecortada. Ginny, se detuvo, pero no retiró la mano. Me miró desconcertada. "¿Qué ocurre?" Dijo con una voz rasgada, lo que me encendió todavía más. Le acaricié la cara. "Yo... también quiero..." La vergüenza se apoderó de mí antes de poder terminar la frase. Pero ella me entendió perfectamente. Se posó otra vez sobre mí, de forma de que llegara perfectamente a su zona, y mientras me besaba, siguió moviendo su dedo dentro mío, sumando uno más, acción ante la cual no pude hacer más que gemir, quizá demasiado alto, sobre sus cálidos labios.
Llevé mi mano hasta lo que en ese momento más ansiaba e intenté imitar, algo torpe, sus movimientos. Rompió el beso y comenzó a respirar con dificultades, lo que me sirvió para saber que lo estaba haciendo bien. Con la otra mano le apretaba el hombro sin poder evitarlo. Con el paso de los minutos, sus suspiros se fueron convirtiendo en jadeos, y los jadeos en gemidos. Notaba como se me cansaba el brazo, así que pare evitar que ella se quedara a medias, decidí cambiar de posición. Logré hacer que rodara hasta quedar debajo de mí y sonreí para seguidamente volver a besarla.
Gradualmente la sensación que me provocaba iba haciéndose más intensa, cada vez estaba más cerca de llegar, aunque no quisiera acabar antes que ella, de hecho, no quería acabar. Me empecé a poner nerviosa, pero a escasos segundos de llegar, Ginny se tensó durante unos segundos mientras lanzaba un hondo y largo suspiro. Caí encima de ella, agotada, pero inmensa mente feliz, y tranquila. Me recosté a su lado y la abracé, recuperándome un poco. Me dio un beso en la mejilla y me dedicó una sonrisa algo tímida. "¿Cómo puede mirarme así después de esto?" La correspondí y me abracé más a ella.
Al poco rato, en cual no nos dirigimos una sola palabra disfrutando del silencio, se empezaron a escuchar pasos por el pasillo que se dirigían a la habitación. Ginny se apartó bruscamente. "Mierda" Le dio tiempo a decir antes de que la puerta se abriera de golpe descubriendo a Molly Weasley ante ella. "Antes de que os durmáis, mañana quer-¡Merlín!" Se quedó de piedra al vernos tapándonos desesperadamente con las sábanas, en un inútil intento de cubrir nuestros cuerpos. "¿Qué...? Ah, eh, emm*" No parecía ser capaz de decir nada más. "M-Mamá, yo..." Tragué saliva. La señora Weasley miró primero a su hija y después a mí, y tras largos segundos en los que ninguna supo bien que decir se dio la vuelta y salió con un rostro inexpresivo del cuarto. Ginny y yo nos miramos asustadas. "No parece que se lo haya tomado del todo mal" Intentó quitarle hierro al asunto.
"¿Crees que deberíamos bajar y hablar con ella?" La miré dubitativa. "Mañana. Deja que lo asimile. Ya te he dicho que mi familia es comprensiva" Asentí, no del todo convencida. Nos vestimos por si acaso y volvimos a meternos en la cama, y bajo caricias logré conciliar el sueño que tanto necesitaba en ese momento.
*Casi lloro de la risa al acordarme de mi 'querido' profesor de ciencias sociales, que siempre hacía eso mismo sin venir a cuento... Un saludo JR!
Como veis, para compensar un poco la simpleza del capítulo y el tiempo sin subirlo, he metido algo de lemon, aunque no estoy segura de que me haya quedado del todo bien.
Gracias por los reviews del capítulo anterior, estaba empezando a asustarme por si no os gustaba la historia.
