CAPITULO IX "Descubriendo el amor"
Parte I
Los días pasaban lentamente para Eliza; después de enterarse de las consecuencias de su accidente, se había sumido en la más profunda depresión.
Sus padres con el afán de encontrar un culpable, habían dado con los que les dictaba su lógica, el encargado del cuido de los caballos y el criado que llevó los caballos hacia donde los jóvenes se encontraban aquella tarde. La seguridad de la acusación fue tal, que ambos criados abandonaron la casa Andry con el corazón deshecho y la conciencia intranquila de por vida, creyendo que por su culpa una pobre chiquilla no podría volver a caminar…
Neal había logrado acallar su conciencia pensando que los criados debían haber revisado los caballos antes de entregarlos, por lo tanto no era culpa suya si no de ellos, y quizá si buscaba más a fondo culpables, la única era Candy- según sus cavilaciones- ya que si ella no hubiese llegado nunca, él no habría hecho nada para quitarla de su camino…
Sin embargo, por muy duro que suenen las cosas a veces, a pesar de las desgracias que la familia Legan estaba atravesando, el mundo no dejó de girar, ni el reloj retrocedió una milésima de segundo, por lo que los planes trazados con anterioridad se llevaron a cabo en el preciso momento en que debían realizarse…
Efectivamente Neal, Anthony, Stear y Archie se encontraban ya rumbo a Londres, Inglaterra; o para ser precisos rumbo al Real Colegio San Pablo, dispuestos a continuar con la tradición de su prestigiosa familia de convertirse en verdaderos caballeros…
Candy no iba con ellos aun, debido a que su reconocimiento como hija legitima de los Brower-Andry aun no estaba listo; sin embargo George se estaba haciendo cargo de todo, y le indicó que no había que esperar si no únicamente unos cuantos días para que pudiera darles alcance a sus familiares… y era acaso que George no estaba bien informado o no quería causar tristeza a quien profesaba tanto cariño y respeto; lo cierto es que Candice tuvo que esperar un poco mas de 6 meses para reencontrarse con sus amados parientes…
Y ahí estaban al fin, Candy y George, abordando uno de los buques más elegantes de su tiempo "El Mauritania" Rumbo a Londres, para George; y a juntar los trocitos de su corazón, para Candice.
-Anthony, Stear, Archie, pronto nos volveremos a ver- pensaba esperanzadoramente la pecosa ese 28 de diciembre…
Unos cuantos pasajeros Atrás un joven de ojos azul verdoso un tanto inflamados por las lágrimas, con el corazón destrozado y su alma en absoluta tristeza, abordaba el mismo barco sin ninguna esperanza en su mirada, solo una certeza rondaba su mente y era el retorno a su horrible realidad…
Sin embargo el destino juega inmisericorde con nosotros, y para fortuna o desgracia suya - aun no lo sabemos - en ese viaje encontraría el amor…
Eliza había soñado tanto con el viaje al colegio, a ese prestigioso colegio donde podría convertirse en una dama y casarse con algún joven millonario, o quien sabe, tal vez con el hijo de algún aristócrata… y ahora ese sueño se veía reducido a nada, jamás en su corta vida había pensando que le pudiese suceder algo parecido…Ahora de nada le serviría ser una dama, puesto que nadie querría jamás casarse con ella. Sin embargo poco le duró la autocompasión, al escuchar que Candy se dirigía a ese colegio al que tanto había añorado asistir, sentía que literalmente estaba siendo desplazada por ella, e hirvió de celos y despertó nuevamente en ella su naturaleza egoísta que fue increíblemente el motor que la ayudo a salir de la depresión en la que se encontraba…
-Yo tendría que ir, yo debo de ser una dama, esa, ESA, me ha venido a quitar todo! Pero no se lo permitiré…
Fueron pues todo ese cúmulo de sentimientos perversos, los que la impulsaron a solicitar al doctor que le permitiese asistir al colegio en Londres; y por más que sus padres quisieron hacerla desistir de esa idea, fue imposible… una cosa tenia clara… no iba a cederle su lugar a Candy…
- Pero hija puedes tener aquí a las mejores institutrices del país, serás una dama mucho mejor que todas… decía su madre con el afán de convencer a su pequeña que se quedara a su lado, y de evitarle cualquier tipo de burlas o desprecios de las jóvenes de su edad…
Pero Eliza estaba resuelta, y después que sus padres accedieron al doctor, no le quedó más que dar algunas indicaciones y consejos a la joven, todo quedó entonces concretado, Eliza se integraría al colegio al cabo de 2 meses…
Candy paseaba por la cubierta del barco, era una tarde muy obscura y hacia mucho frío; pero ella había aprendido a disfrutar cualquier circunstancia y ver siempre el lado positivo de todo, estaba dispuesta a aprovechar el aspecto melancólico de la tarde para inspirarse un poco y escribir…
Cierto, no lo había mencionado antes; pero su pasión por las letras era tan profunda, plasmaba en sus escritos sentimientos y emociones tan suyas que nunca se había atrevido a compartirlo con nadie, ni su amiga del alma lo sabía; era solo una pequeña libreta con quien compartía sus más íntimos pensamientos. Llegó a un pequeño banquito, y se sentó a observar. No había nadie, hacía demasiado frío para que esas personas estiradas pudieran soportarlo; lograba escuchar al fondo la música que interpretaba la orquesta, y un murmullo proveniente del interior del salón de baile viajaba con el viento, absorta en sus pensamientos se encontraba cuando sus ojos descubrieron una figura masculina, se encontraba parado a poca distancia de ella, viendo hacia la nada…
- Qué aspecto tan melancólico… pensó, y pudo observar cómo un destello atravesaba la mejilla del joven…- está llorando, dijo en un susurro apenas audible. Durante unos minutos se quedo así, observándole, pensando en la tristeza de su rostro, colocándole en una u otra historia que pudiera explicar su congoja… -tal vez deja a algún amor… pensaba, cuando su mano comenzó a escribir, presa de esa visión de tristeza y melancolía; cómo ese joven se mezclaba a la perfección con el entorno sombrío de la tarde…
"Temblando brilla en sus pestañas negras una lagrima pronta en resbalar, y al fin resbala y cae, al pensar que, cual hoy por ayer, por hoy mañana, volveremos los dos a suspirar…"(*)
Una ráfaga de frio aire arrebato la bufanda del cuello de Candy, jugó un rato con ella y cayó a los pies del caballero…
El joven sintió como algo se enredaba en su pie, bajó la mirada y cuando iba a agacharse para tomar la bufanda, Candy alocada como solo ella sabia serlo, ya se había acercado y también se disponía a tomarla, por lo que ambas cabezas chocaron y cayeron sentados uno frente al otro. Candy estaba roja de vergüenza, el joven la ayudó a levantarse, y Candy no sabía que decir, solo observó como él después de levantarla, corría tras una hoja…- un momento! Una hoja…- pensó Candy… La hoja de su libreta se había desprendido cuando cayó, y el joven al levantarla leyó su contenido – sin imaginarse siquiera que a partir de ese momento sus almas estarían siendo enlazadas para la eternidad -
Cuando llegó nuevamente donde Candy, con el tono más serio que pudo le dijo…
- Vaya para ser tan pequeña, pecosa, escribes muy bien… y le entregó la hoja...
Candy entre indignada y avergonzada le dijo…
- No es de caballeros leer las notas de una dama- Qué?, yo dije eso /pensaba/ - y mucho menos ponerles apodos, mocoso malcriado…
Fiu- silbo el joven, - que carácter- dijo y la veía divertido mientras se alejaba…
Candy después de decir eso comenzó a caminar hacia el otro extremo del barco mientras se regañaba interiormente por esas palabras- en qué momento me convertí en la tía abuela?, pero no debía haberme llamado pecosa tan deliberadamente- decía esto tratando de justificar su comportamiento; sin embargo no era suficiente, realmente se sentía mal, además era verdad que era pecosa; por qué se había enfadado con el? Qué la había llevado a actuar como una de esas personas estiradas con ese joven? y por qué de pronto la beta de tristeza que había visto en sus ojos unos minutos antes parecía haber desaparecido?, se veía tan divertido y simpático…/pensaba/…cuando Candy recorrió un tramo que consideró suficiente para alejarse del joven, comenzó a hablar en vos bajita, creyéndose sola y aun enfadada consigo misma dijo con melancolía…
-en qué momento renuncie a ser yo? No quiero ser una dama y comportarme tan fingidamente como Eliza y la tía abuela, y hasta Annie. Annie no es la misma… ya no corre, ya no ríe como antes… si tuviera otra oportunidad de reivindicarme con ese joven lo haría sin pensarlo; no debía haberle hablado de esa manera…
-sus deseos son ordenes, señorita pecas… dijo el joven con una sonrisa…
Este la había seguido y había escuchado todo; por un momento pensó en retirarse, pero cuando escuchó la referencia que hacía de él, prefirió presentarse y tratar de hacerla sentir menos mal; la verdad, él no se había ofendido por lo que ella le había dicho, y le parecía una joven muy hermosa; pero no era sólo físicamente, sus ojos reflejaban una pureza que él no había visto nunca, y por lo tanto sentía curiosidad de saber quién era; por eso la había seguido, cuando la escuchó hablar le pareció tan sincera, de cierta forma comprendía lo que quería decir con esas palabras; él tampoco estaba de acuerdo con las normas que la sociedad imponía, sabía que todo era fingir y fingir… y por eso la naturalidad de la joven lo había impactado…
Notas...
(*) Rima del libro "Rimas" de Gustavo A. Becquer.
Aqui esta el papasito de Terry, esta cortito el cap., pero no podia esperar para publicarlo solo que me van a esperar un ratito para el prox cap porque tengo gripe y es de esas que t doblan! y la verdad me moria por subir este aunq sea, espero que les guste y si no haganmelo saber!... gracias por leer...felics dias! nos veremos prontito!!!:D
