Sin su yoyo, Ladybug solo podía depender de Chat Noir para que alcanzara a The Speedster y terminara el juego; todo lo que ella podía hacer se disminuía a señalar donde estaba el akuma y esquivar las cosas que este les arrojaba. Patético, todo su entrenamiento era un sinsentido si no tenía su arma y ella se volvía inservible, The Speedster tenía razón en eso; pero, incluso aunque doliera y aunque no deseaba menospreciar todo su trabajo previo, ella tomaría ejemplo de eso y mejoraría. Ahora que sabía otro de sus puntos débiles, entrenaría hasta aminorarlo
Ah… pero si tuviera su yoyo, al menos podría salvar a ese joven que acababa de saltar. Aun si hubiera querido, sus ojos no se cerraron mientras lo veían caer… algo inesperado paso y la caída se pauso por un momento, claro que al siguiente el chico vestido de traje extraño ya había azotado el suelo, aunque no con una fuerza dañina. El nuevo desconocido frunció un poco el ceño, un antifaz cubría su rostro, parecía algo decepcionado o molesto mientras se sacudía el extraño traje blanco.
— Y más participantes se unen a nuestro juego— Dijo The Speedster sonriente— Vamos, intenten detenerme
— ¡Espera! — Alzo la voz Chat Noir— ¿Por qué haces esto? Ni siquiera intentas obtener nuestros miraculous
The Speedster sonrió tranquilamente antes de responderle — Si quieres saber, primero tienes que atraparme.
Inmediatamente al terminar, ya se encontraba corriendo lejos de ellos, más de la nada se posiciono justo detrás de los cuatro pseudo-héroes. El tiempo se acababa y todavía no era suficiente, lo mejor no era seguir con esto sino terminarlo rápidamente, por lo cual una propuesta fue hecha: habría una competencia de velocidad entre Mercury y The Speedster en el circuito que la escuela usaba para competencias, darían cincuenta vueltas y en el centro de la pista se encontrarían Ladybug, Chat y el otro sujeto que se les había unido (no sabían quién era, puesto a que no hablaba), estos tres se encargarían de crear obstáculos para The Speedster; si tal akuma perdía, debía regresar el yoyo y dejarse desakumatizar así como responder las preguntas que quisieran hacerle.
— No estoy de acuerdo — Se quejó Chat Noir, y no siendo la primera vez que lo hacía, ya todos lo ignoraban.
Suspiró. Imitemos a Chloé un poco más… después de todo, era el único ejemplo que tenia de alguien que obtenía lo que quisiera sin importar la situación.
— ¡No estoy de acuerdo! ¡No estoy de acuerdo! ¡No estoy de acuerdo! — Lo repitió varias veces más, cerrando sus ojos y apretando sus puños con fuerza, lo dijo con el tono de voz más molesto que pudiese
¡Si no aceptaban, solo le quedaba la persistencia molesta! Era su única arma en ese momento, no sabía nada de los otros pero esperaba al menos ser capaz de desesperarlos para que le hicieran caso; y había escuchado tantas buenas cosas de ladybug, si pudiera hacer que al menos pensara en porque él estaba siendo tan terco, entonces se daría cuenta de la situación.
— Basta ya —
El héroe gatuno no supo que le había dolido más, el tono frio en que la heroína había dicho eso, la patada en el estómago que le hizo doblarse en busca de aire o el cómo la pequeña esperanza que tenía era opacada por aquella oscura suposición que se apoderaba rápidamente de su corazón.
— Creo que esa fue la manera de ladybug de decir "Lo haremos con o sin ti"— Dijo Mercury viendo a Ladybug darle la espalda al gato caído
— Pero…— sintió como las palabras se trababan en su garganta mientras el héroe silencioso le ayudaba a ponerse en pie.
Se había acostumbrado tanto a no hablar que ahora no encontraba las palabras para expresarse hacia los demás. Sentía que comenzaría a temblar y sus piernas le fallarían en cualquier momento, estaba asustado ¡Estaba asustado! Sin pensarlo, dirigió su mirada a the Speedster forzándose mentalmente a que sus ojos no lagrimearan, pero podía sentir que pronto lloraría. En cuanto se formara la primera lagrima, le seguirían las demás y entonces rompería en llanto (Y había que ver que, como Félix, llevaba años sin llorar)
The Speedster marcho con Chat Noir lo más rápido que pudo a alguna parte donde no los escucharan, aun dentro de la escuela, completamente serio.
— Escúchame bien, no me importa si me tienes lastima o si quieres hacer tu jueguito del superhéroe genial y súper exitoso— dijo en un tono desinteresado y nada agresivo, contrario a sus palabras— Tú no me conoces, a ti no te importo realmente, pero puedo ver que lo has notado. Así que tengo unas palabras para ti: no te metas en esto. Esta ha sido mi decisión
Haciendo uso de su alta velocidad, The Speedster dejo a un cabizbajo Chat Noir en el lugar, quien mantenía su respiración en lo normal, de lo contrario dejaría de respirar o su cuerpo se agitaría, sentía que cualquiera de las dos ocurriría. Eran demasiadas emociones ¡Demasiadas! El joven tras la máscara nunca había aprendido a lidiar con ellas, el joven tras la máscara hubiera sido más útil, el joven tras la máscara nunca se hubiera visto envuelto en tal incordio.
Si… en ese momento era mejor que el joven tras la máscara se encargara ¿Quién era él? Félix Agreste. Nada importaba, nada le perturbaba. Sonríe, sonríe… No importa nada ya. Tardo un poco en regresar, y al hacerlo esa falsa sonrisa se le borro del rostro.
Tal como le habían dicho, habían empezado sin él; ambos velocistas tenían la pelea muy reñida pero no corrían a su máxima velocidad ¿estaban guardando fuerzas? ¿Por qué?
Mercury al principio había corrido tan rápido como podía pero, al ver que The Speedster no lo había hecho, pensó que el akuma tal vez podía estar planeando algo y prefirió ir a una velocidad similar a la de él para mantenerlo bajo vigilancia, después de todo ya iba una vuelta por delante a él. Y gracias a que no iban tan rápido, algunas veces el "algo" invisible que arrojaba el héroe silencioso o los balones (tomados del gimnasio) que lanzaba ladybug irrumpían al akuma.
Sin embargo, había algo… algo que solo Chat Noir parecía haber notado además de los otros tres jóvenes héroes. No, ya no importaba ¡Ya no importaba…! Si ya no importaba, entonces ¿Por qué, en un ataque de adrenalina y nervios, salto en el camino de Speedster?
Aquel akuma, que por alguna razón se mostró torpe y no lo pudo evitar a diferencia de las otras ocasiones, tropezó con el gato tirándolo al piso por el impacto y freno varios decímetros después, tosiendo con algo de fuerza. Mercury también freno, más que nada confundido por la conmoción.
Un poco adolorido y en el suelo, Chat Noir tomo a The Speedster del tobillo para evitar que avanzara, fue en vano; ese gesto solo enfado al akuma, quien tiro de su pierna y se echó a correr con todas sus fuerzas. Tosiera, se sofocara o doliera su cuerpo, corría tan rápido como podía, pero de la nada se estampo contra un muro invisible y reboto al suelo. Gracias a dios su cuerpo tenía más resistencia como akuma o los héroes hubieran visto algo para nada bonito.
Ladybug había ideado algo mientras Chat Noir había hecho de las suyas, no entendía los poderes del héroe castaño pero le pidió pararse en algún punto de la pista y hacer una barrera o pared que evitara el paso; viendo que el castaño había aceptado, supuso que podía hacerlo. Y ahí estaba ahora, el joven que no decía nada más se mantenía en medio de la pista, con The Speedster ignorándolo y estrellándose una y otra vez con aquel muro invisible. Mercury había dejado de correr viendo que la pista estaba obstruida.
Si bien era cierto que podía rodear aquella pared, The Speedster se mostraba terco a no salir de la pista y continuar su carrera, tosiendo de vez en cuando, incluso había ignorado cuando el otro velocista le había quitado el yoyo de ladybug. Aunque este tenía el hilo completamente enredado.
— Yo me encargo— Dijo Mercury a Ladybug, viendo como desenredar el hilo del arma. Su velocidad seria de ayuda
Entonces ese estúpido gato lo jodió de nuevo. Si ¡Joder! Porque no había otra palabra para definir lo que había hecho. Chat Noir se había lanzado sobre el silencioso héroe, haciéndole perder tanto el equilibro como la concentración, trastrabillo más no cayó al suelo pero la pared invisible se deshizo y The Speedster se había echado a correr de nuevo, otra vez no tan rápido como al inicio.
Ladybug trataba de quitar a Chat del otro héroe, Mercury se había enredado en el hilo del yoyo (y ahora se sentía estúpido también) pero lo que paso con Speedster nadie lo esperaba. Excepto por una persona a parte de él mismo…
A tropezones, balanceándose de un lado al otro mientras tosía con un hilo de sangre escurriendo por la comisura de su boca, seguía avanzando. Chat soltó al castaño y lo arrojó hacia Ladybug, corriendo hacia el antes rápido akuma que solo lo aparto, cayendo al suelo y arrastrándose aun hacia la meta
Solo un poco más, solo un poco más y habría completado las cincuenta vueltas. Chat Noir fue a esperarle al área de meta, se alertó cuando el akuma volvió a tener uno de esos ataques de tos pero no se movió del otro lado. Ladybug, sin entender a qué iba el estúpido gato ligón, fue junto con el otro joven de antifaz a tratar de desenredar a Mercury. Viéndolos de reojo, Chat Noir santo aún más el peso del tiempo y la situación, comenzando a animar al akuma.
The Speedster siguió avanzando, sentía que sus parpados se iban a cerrar en cualquier momento, como cuando la somnolencia invade al cuerpo para que recargue energías para el día siguiente. Pero él sabía que no era eso. Tenía que resistir.
— Haz llegado— Le sonrió Chat Noir sonriendo de una manera nerviosa, tomándolo de la mano, hincado en el piso — Estoy muy feliz por ti
Reuniendo sus fuerzas y sonriendo, hablo con mucha dificultad, respirando bocanadas profundas — Cállate. Jugar contigo ha sido como jugar con mis dos amigos. No quería verlos, dolerá…
— Si, es doloroso — respondió Chat, perdiendo en nerviosismo en su sonrisa y levantando a The Speedster lo suficiente para recargarlo sobre sí mismo (aunque el velocista estaba más alto), abrazo al akuma y le susurró al oído, escuchando la tos en su "enemigo"— Yo quiero ser doctor… para tratar de curarte
— ¿Qué dices?— mostrándose un poco confundido, The Speedster comprendió la identidad del gato— la próxima vez que Chloé se enamore… que se confiese, incluso si es un patético enfermo como yo de nuevo. El pájaro debe volar
Antes de que pudiese contestarle o decirle una de las tantas cosas que quería decir, Chat Noir vio por el rabillo del ojo el poder de Ladybug esparciéndose hacia ellos mientras sentía la respiración de su amigo y también enemigo desaparecer.
Mercury y el héroe silencioso ya no se encontraban en el lugar, el velocista había huido llevándose al castaño consigo, sin saber en que terminaría la situación. Estaba tan contento ¡Su amigo no le mentía! Y había comprendido que, aun si hubiese sido así, le necesitaba.
Ya apartados de todo, soltó a su amigo en un salón donde nadie los vería y se disculpó, bromearon un poco entre si y luego se separaron. No le dijo sobre su vida pasada o sobre ser un dios, solo ocupaba alguien que le recordara el ahora.
— No fuiste lo suficientemente rápida esta vez, Ladybug — Dijo cierto enmascarado al pie de un ventanal mientras una mariposa blanca regresaba a él — Puede que esto no me haya dado sus miraculous, pero estoy seguro de que traerá sus frutos — sonrió, la perversión podía notarse en su rostro — Haprèle, mi viejo amigo, pronto pasaremos más tiempo juntos y te ayudare a pasar el tormento del duelo.
Todos reaccionaron diferente al anuncio de la muerte de Jasón Haprèle, algunos se mostraron a favor por el hecho de que se había transformado en akuma, otros sintieron compasión y/o lastima, también estuvieron aquellas y aquellos que pensaron aprovechar la oportunidad para acercarse a ciertos conocidos del difunto, así como a los que les daba igual.
Por su parte, Claude se sintió responsable de no haber actuado antes, Allan estaba conmocionado y no sabía cómo actuar, Mylène lloraba completamente desconsolada, Bridgette estaba siendo carcomida por la culpa de no haber hecho lo suficiente, Chloé… Chloé no había dicho nada, solo se quedó en silencio y se encerró en su habitación, quedándose inmóvil en una esquina mientras veía por su ventana; Sabrina duro horas tocando la puerta en busca de respuesta o de que al menos la princesa parisina ordenara que la sacaran de la casa, pero ni eso paso.
Félix también se encerró en su propio cuarto, pero Chat Noir fue a trepar lo más que pudo de la Torre Eiffel, echándose a gritar una vez encontró un sitio donde acomodarse. Ja… daba igual, no importaba ¡No tenía ningún sentido! ¿Por qué no podía Ladybug simplemente besarlo y librarle de esta miseria llamada "ser un héroe"? siguió gritando, grito tanto como pudo, grito hasta llorar, grito hasta perder la voz; incluso había oscurecido y llovía de lo mucho que llevaba ahí.
Solo entonces bajo de la torre y comenzó a vagar por las calles aun trasformado, vio un grupo de vándalos molestando a alguien y se metió a defenderle. No le importaba quien era, no le importaba contra cuantos fueran, solo quería que ese molesto sentimiento en su pecho se fuera… quería sentir que esforzarse valía la pena.
Para cuando regreso al cuarto de Félix, se tiró a la cama aun siendo Chat Noir hasta que se destransformó y quedo dormido al instante.
Chloé no podía dejar de recordar los momentos que habían pasado los tres, Jasón, Félix y ella… ¿Por qué nunca pudo decir nada? Ambos le llamaban "Ruidosa Bourgeois" porque de niños (¿a quién engañaba? Incluso ahora) ella solía causar mucho escandalo a donde sea que fuera. Luego Félix terminaba gritando también por la molestia de que Chloé gritara y Jasón se burlaba de él diciendo cosas como "Tú también estás gritando".
¿Estas gritando ahora, Félix? Yo no puedo… ja, la ruidosa Bourgeois se ha quedado muda. Estoy segura de que ninguno de ustedes pensó en que algún día sucediera algo así.
Jasón había llegado a llamarla "Petit oiseau", comparándola con los pájaros de calle que molestaban día a día a los transeúntes, aunque esa era una manera de llamarla cuando únicamente estaban los dos solos.
Ah… ¿Cómo estaría Félix pasando ese momento? Se había alejado de él porque, a su propia manera, siempre estaba presionándola para que se confesara a Jasón. Incluso le había dicho cosas como "él ya lo sabe, mejor dile y no el pierdas tiempo", "no vengas a lloriquear conmigo si no vas a hacer nada", y la más hiriente de todas que termino por volverse profecía: "Se va a terminar muriendo y tú seguirás sin haberle dicho nada".
El dolor era tan profundo que sentía que se rompería si se movía, no quería ver a nadie. Pero este no era un momento para eso, se puso de pie para buscar su teléfono y llamar; tuvo que repetir la llamada varias veces hasta que dejo de ser enviada al buzón de voz.
— Félix, vamos a tener una pijamada en tu casa— fue directo al punto y espero respuesta más el joven le colgó.
Suspiro con algo de decepción, tanta que casi optaba por no ver el mensaje que le fue enviado pocos segundos después de la llamada.
"Nathalie va por ti. Trae ropa y mochila para mañana"
— Ese fastidioso va a hacerme asistir mañana a la escuela — gruño dejando el celular a un lado, sin embargo sonrió un poco mientras iba a preparar sus cosas
Llego completamente agitado al laboratorio, ya no había nada que hacer. Su respiración alerto a Allegra de su llegada y volteo a verlo.
— Las cámaras están apagadas. Debemos limpiar todo y llevarnos el experimento antes de que se reactiven— Dijo tan pronto estuvo cercas de ella, comenzando a destruir varios papeles y guardando otros en una maleta mientras Allegra tecleaba en una computadora— Esta es nuestra única oportunidad para marcharnos. Comprare los boletos que alguien cancele o los robare, no podemos dejar que nadie sepa que nos vamos, si surgen problemas o nos atrapan, me entregare para darte tiempo de huir — por fin hizo una pausa, deteniéndose por completo — Siento haberte metido en esto.
— Nada de eso, profesor — respondió ella lanzándole una jarra entera de agua al computador — Yo también soy culpable de lo que sucede. Me deje engañar y debo tomar la responsabilidad de lo que hice y no hice — apretó los puños, seria — Debemos proteger este mundo que se cae en pedazos y evitar que proyecto Hamelín caiga en malas manos.
— Yo llevare el "resultado" y tú el "origen" — dijo el — Si atrapan a uno, el otro debe resistir. Si nos atrapan a los dos, existe la posibilidad de que esto termine muy mal. Quiero tener fe en que serán detenidos
— Entendido, profesor — asintió la joven, tomando un maletín que le tendió el hombre— pronto la información será borrada del resto de los computadores y los respaldos, también he tomado lo necesario para denunciar este asunto a los medios. Y confirme mi cita para mañana, no sospechara nada hasta que no me vea
— Deje el auto en mi casa, debemos tomar un taxi — dijo el hombre, haciéndole señas para que avanzara con él — Confió en ti, Allegra. Un patán se aprovechó de ti y nos metió en problemas, pero aun así piensas con claridad; espero que salgamos de esto y logres encontrar un buen chico… de tú edad
La rubia rio un poco, avanzando a paso rápido — Vamos profesor, que diez años de diferencia no son nada. Y apresure el paso o las cámaras volverán a encenderse.
