¡Hola nuevamente! ^^/
Ya no me molestaré en darles excusas xD últimamente me ocupo de más y es difícil escribir un capítulo como este en un solo día :l
Me entristece decir que éste es el penúltimo capítulo de esta novela improvisada(?
Sin más por el momento, les dejo el noveno capítulo de mi primer historia c:

Hasta flojera me da poner el disclaimer x'D obviamente K-ON! no es mío, si lo fuera, habría mucho Yuri(?

¡Enjoy!

...

El ambiente en el hospital era tranquilo, aún más por la noche. Había enfermeras rondando por los pasillos, atendiendo a los pacientes que así lo requerían, llevándoles algo de beber, cambiando sus sueros o guiándoles hacia el baño. Los únicos sonidos que se hacían presentes eran los de las máquinas a los que se encontraban conectados algunos pacientes, Ritsu entre ellos. La castaña dormía profundamente mientras tenía unos cables sujetos a su cuerpo, a la parte del torso, más bien. El electrocardiógrafo marcaba un ritmo normal en sus latidos, era una buena noticia. Claro, después de todo ese alboroto armado por ese chico pelinegro celoso, posesivo y a la vez violento, era excelente saber que el corazón de Ritsu podía mantener su ritmo sinusal con constancia y sin percances.

Ritsu dormía con tranquilidad mientras sujetaba con su mano la mano de su novia. Sí, así es, Mio se había quedado a dormir en el hospital a pesar de tenerle un pavor enorme velando por su castaña. Las cosas que el amor te hace hacer no tienen límite, ¿verdad?

Mio dormía junto a la cama del hospital, sentada en una silla acolchada mientras su mano descansaba junto a la de Ritsu, y ella recostaba su cabeza en la cama, usando su brazo libre como almohada. Una escena verdaderamente tierna, para quienes hubieran podido verla. El constante sonido del electrocardiógrafo arrullaba a las chicas, Ritsu se giró en la cama para acomodarse mejor, y al hacerlo, soltó la mano de Mio, esto hizo que el ritmo del corazón aumentara levemente; y por ende, también el pitido de la máquina. Mio apretó los ojos y los entreabrió percatándose en seguida de esto, bostezó y tomó la mano de Ritsu nuevamente, esta vez entrelazando sus dedos y logrando que el ritmo de su corazón regresara a la normalidad. La morena volvió a dormir.

¿Recuerdan eso que les conté acerca de la influencia que tenía Mio sobre Ritsu? Exacto, el simple contacto de Mio sobre la castaña podía mantener a su corazón estable, los médicos se percataron en seguida de este "control" y permitieron a Mio quedarse por toda la noche, así se asegurarían de que la salud de Ritsu estaría bien mientras dormitaba. Esto también permitiría a Mio estar más tranquila respecto a su novia. Claro, para los doctores era difícil separar a la pelinegra de su castaña, Mio quería estar con su novia todo el tiempo, cuidarla y saber que estaba bien, así que literalmente les fue imposible a los médicos apartar a la ojigris de la ambarina.

Eran como un par de imanes opuestos, que una vez unidos, eran difícil de separar.

Pasaron las horas y los rayos del sol comenzaron a entrar por las rendijas que dejaban las cortinas de la ventana en la habitación de Ritsu, quien comenzó a apretar los ojos, intentando deshacerse de la luz que le golpeaba directamente el rostro.

—Mio-chuan...— habló Ritsu, medio dormida aún y sujetando la mano de la susodicha

—Hmmm?— Fue la respuesta de una pelinegra que estaba más adormilada que nada

—¿Podrías cerrar completamente la cortina?...— Ritsu se cubrió con la sábana de la cama

—Hai...— Mio se levantó de su lugar, se dirigió hacia la cortina y la cerró con pereza haciendo que la habitación quedara en completa oscuridad, para luego volver a su lugar y usar sus brazos de almohada mientras se apoyaba en la cama de Ritsu

—Gracias Mio..— resonó la profunda voz de Ritsu

—Duérmete...— la pelinegra bostezó

—No puedo...—Ritsu quitó las sabanas que actuaban como un escudo contra la luz

—¿Por qué?— Mio miró a Ritsu, aún apoyada sobre sus brazos

—Porque no estoy sosteniendo tu mano.. — Ritsu se sonrojó y apartó la mirada —B-Bueno, no quiero obligarte a hacer-...—

Y fue interrumpida instantáneamente por una Mio que tomó su mano y la usó de almohada mientras volvía a dormirse, ahora con una sonrisa en su rostro.

—¿Mejor?—

—Mejor—

Y así ambas volvieron a dormir por unos cuantos minutos más, hasta que las enfermeras entraron y dieron un desayuno pequeño a las chicas, quienes no tuvieron de otra más que tomarlo y terminarlo (tomando en cuenta que la comida del hospital no siempre sabe bien).

—¿Cómo dormiste Mio?— Ritsu se estiró al terminar de desayunar

—Bien, ¿y tú? ¿cómo te sentiste por la noche?— Mio juntaba ambos platos y tomaba la bandeja entre sus brazos

—Me sentí genial, gracias por estar aquí conmigo Mio— Ritsu le sonrió a la pelinegra, quien le devolvió la sonrisa

—No me agradezcas Ritsu, ya te dije que haría lo que fuera por ti— Mio le besó la frente y se levantó —Iré a llevar esto a las enfermeras, no tardo— Y salió de la habitación

Mio caminó por varios pasillos hasta encontrar a una enfermera, a quien le entregó la bandeja con los platos y agradeció por el desayuno; —Debo volver con Ritsu— se dijo a si misma, para luego aventurarse por los pasillos nuevamente. Al llegar a la habitación de Ritsu, se encontró con los señores Tainaka afuera, hablando entre ellos;

—¿Preguntaste el costo de la operación?— Akane se dirigía a su esposo

—Sí.. es bastante costosa, tengo ahorrada por lo menos la mitad, pero con eso de que la operarán mañana, se me ha complicado conseguir la otra mitad— el señor Tainaka se rascó la nuca y negó con la cabeza, estaba preocupado, y Mio lo sabía porque ese era el gesto denotativo de la preocupación en los Tainaka.

—Lo sé, pedí un préstamo al banco, pero tardarán días en aceptarlo— la madre de Ritsu ladeó los labios y suspiró

Ambos se notaban realmente preocupados, después de todo, pagar una operación tan costosa de la noche a la mañana jamás sería fácil. Mio escuchó desde el otro pasillo con un rostro lleno de angustia, era cierto, aún no se pagaba totalmente la operación, ¿qué pasaría con Ritsu si no se cubría a tiempo? Negó con la cabeza, iba a hacer todo lo posible por ayudar a su castaña, tomó aire y se acercó a sus suegros (sin que ellos supieran que lo eran, obvio)
—B-Buenos días señores Tainaka— Mio hizo una leve reverencia frente a ellos
—Buenos días Mio-chan— habló Akane con una leve sonrisa en el rostro
—Buen día, Mio-san— habló Hiroshi Tainaka, el padre de Ritsu
—Etto, disculpen la intromisión, pero escuché su conversación por accidente y.. y yo.. yo quiero ayudarlos— Dijo Mio bajando la mirada y jugueteando con sus dedos—Oh, Mio-chan, es muy generoso de tu parte querer ayudarnos, pero no podemos permitir que tú, siendo amiga de nuestra hija, ayudes económicamente con su operación— dijo la castaña mayor
—No sería mucha molestia hacerlo, después de todo, la salud de Ritsu es lo más importante— Mio había decidido ser firme
—Sería mucho pedir de nuestra parte— Akane tomó asiento fuera de la habitación —Aparte, ¿de dónde sacarías tú tanto dinero, Mio?—
—B-Bueno yo... lo conseguiré de cualquier forma, pero por favor, déjenme ayudarles— Mio volvió a inclinarse frente a ellos —Ritsu es muy importante para mi y.. y no soportaría perderla—

Akane y Hiroshi se miraron, Mio denotaba mucha lealtad a Ritsu, ambos se sonrieron mutuamente y miraron a Mio con ternura
—Está bien Mio-san, dejaremos que nos ayudes, pero toma en cuenta que la operación de Ritsu es mañana— habló Hiroshi
—Ya lo tomé en cuenta, muchas gracias por dejarme ayudarles, haré todo lo posible— Mio les sonrió
—No agradezcas Mio-chan, nosotros somos quienes debemos agradecerte todo lo que haces por nuestra hija, Ritsu es muy afortunada de tenerte como su amiga— Akane sonreía de una manera similar a Ritsu

Mio se sonrojó levemente al escuchar la palabra "amiga". ¿Cuando sería el momento de decirles que ella no era simplemente la "amiga" de su hija? Supuso que después de la operación, si todo salía bien, claro.

—Etto, disculpen que los interrumpa, pero el médico necesita analizar a la srita. Tainaka de nuevo— habló una enfermera por detrás de ellos
—Está bien, nosotros esperaremos aquí, Mio-chan, puedes volver a tu casa, así puedes avisarle a tus padres que pasaste la noche con nosotros, para que no se preocupen— Akane miró a Mio y le guiñó un ojo, sonriéndole
—Está bien, muchas gracias a ambos, cuiden de Ritsu, por favor— Mio hizo una leve reverencia y caminó hacia la salida principal del hospital, quería darse un baño y avisar a sus padres que cuidaría de Ritsu hasta antes de su operación.

...

Después de darse un baño y dormir un poco más, Mio salió de su casa en dirección al hospital. Ya le había contado todo a sus padres, y ellos también harían lo posible por cubrir monetariamente la operación de la castaña, después de todo era la mejor amiga de su hija, y siempre la protegía.

—Debo conseguir el dinero para más tardar mañana.. — Mio iba tan absorta en sus pensamientos, que no se dio cuenta de un grupo de jóvenes que había comenzado a seguirla.
—¡Eh! ¡bonita!— gritó uno de ellos, haciendo que Mio sudara frío, diablos, ahora estaba sola y debía arreglárselas sola. —¿Quieres que te hagamos compañía?— gritó otro de los chicos, Mio aceleró el paso y miró alrededor, mas no había algún lugar en el cual entrar para zafarse del aprieto en el que estaba. —"Mierda, ¿qué hago?"— pensó

Mio terminó siendo acorralada, en un parque extrañamente familiar.
—A-Aléjense de mi, se los advierto— Mio los miró con miedo, eran 5 chicos, tenían buena pinta, pero no buenas intenciones
—¿Qué nos harás? Solamente queremos divertirnos un poco— habló un castaño de ojos verdes, sonriéndole con malicia
—Y-Yo..— Mio tembló, este sería su fin
—¡Oigan ustedes!— una voz femenina la hizo desconcertarse

Allí, parada detrás de todos ellos, se encontraba una chica castaña con un par de broches amarillos sosteniéndole el fleco del lado derecho. Mio arqueó una ceja, tenía la sensación de haberla visto antes, mas no recordaba donde, o cuando exactamente.

—¿Podemos ayudarte?— habló el más alto de todos, refiriéndose a la castaña
—No deberían meterse con una chica indefensa y solitaria, déjenla en paz— la castaña chocolate habló con firmeza
—No deberías meterte en asuntos que no te interesan, vete de aquí— habló el ojiverde
—Bueno, están metiéndose con mi prima, así que sí me interesa, ¿no es así?— la castaña miró a Mio y le guiñó el ojo, gesto que pasó desapercibido frente a los chicos
—S-Sí...— Mio se dirigió hacia donde estaba la chica desconocida
—¿Ah son primas? No se nota— los chicos se cruzaron de brazos
—¿Ustedes son inteligentes? No se nota— la castaña se encogió de hombros
—Hablaste demasiado— el ojiverde se acercó a ella, tronándose los dedos
—Ah ah ah, a Guitah no le gusta que las malas personas se me acerquen— decía mientras hacía un ademán negando con el dedo —A ella le molestan las personas como ustedes, así que es mejor que se retiren— se cruzó de brazos y los miró triunfante, Mio la miró desconcertada; ¿quién era "Guitah"?
—¿Quién es Guitah?— preguntó Mio a las espaldas de la castaña, quien la miró de reojo sonriendo
—Ella es Guitah—

La castaña dio un peculiar silvido y de entre los arbustos apareció un perro, Mio quedó perpleja, ¡era el mismo perro que la atacó aquella vez en el parque!

—Guitah, habla con ellos— la castaña divertida, los señaló. El perro gruñó y ladró furiosamente, haciendo retroceder a los chicos; —¿Están seguros de que no se irán?— habló la castaña mientras jugaba con su cabello; —¡NO!— gritaron todos; —Bien.. Guitah— el perro la miró, ella hizo un ademán con su mano y el perro corrió contra los jóvenes, quienes huyeron despavoridos.
—Eso les enseñará a no meterse con nadie— habló la castaña chocolate mientras acariciaba al perro, quien se había devuelto de inmediato
—E-Etto, gracias por salvarme— Mio la miró aún en shock
—No es nada, ayudo a mis amigos— la chica se puso en cuclillas para acariciar al can
—¿A-Amigos?— Mio la miró con desconfianza
—Sí, amigos, tú conoces a Azu-nyan, ¿verdad?— ahora la chica se levantó y se puso justo frente a ella
—¿A-Azu-nyan?— ¿quién era Azu-nyan? ¿Ella la conocía? La mente de Mio era un remolino en estos momentos
—Ups, Azusa Nakano— se corrigió la castaña dándose un leve golpe en la cabeza, sonriendo divertida
—Ah, sí, va conmigo en la escuela— Mio la miró, ¡era la chica con la que había visto a Azusa aquél día en el café con Ritsu!
—Ella me ha hablado de ti y de Ritsu, me dijo que son dos buenas amigas suyas; un día las vimos en un café mientras Azu-nyan y yo teníamos una cita, pero decidimos no interrumpirlas— la castaña miró a Mio sonriéndole con inocencia; —Por eso te reconocí de inmediato, y ya que eres amiga de Azu-nyan, te considero amiga mía— le extendió la mano aún sonriendo; —Pero no me he presentado correctamente, mi nombre es Yui Hirasawa, me alegra mucho conocerte Mio-chan—
Mio sonrió y le devolvió el saludo; —el placer en conocerte es mío, Hirasawa-san—
—Oh, no no, llámame sólo Yui, yo ya te he empezado a llamar por tu nombre— Yui sonrió amablemente
—Oh.. em... Y-Yui...— Mio bajó un poco la mirada
—¡Qué linda!— Exclamó Yui mientras se abrazaba a sí misma

Si Mio no hubiera visto la escena de Yui enfrentando valientemente a los chicos, hubiera pensado que era una chica bastante normal e inocente.

—Etto, yo, bueno, debo irme, tengo cosas que hacer— Mio había recordado que debía ir al hospital
—Oh, iba a preguntarte si te gustaría ir con Azu-nyan y conmigo a la cafetería, Mio-chan— Yui la miró
—Me gustaría ir con ustedes, pero en verdad necesito irme— Mio se sintió un poco mal, después de todo, Yui la había salvado de esos tipos
—Anda Mio-chan, no tardaremos mucho— Yui seguía insistiendo

Mio suspiró, le vendría bien relajarse aunque fuese por unos minutos; —Está bien Yui— y le sonrió; Yui la miró con mucha alegría y tomó su mano mientras corrían hacia la cafetería, una escena que le pareció muy familiar a Mio, demasiado familiar.

Ritsu... – Pensó la pelinegra mientras era arrastrada por aquella cabeza hueca.

Al llegar a la cafetería, se encontraron con Azusa esperando afuera.
—¡Azu-nyan!— gritó Yui mientras se abalanzaba sobre la pequeña pelinegra
—Y-Yui-senpai, aquí no por favor— Azusa se sonrojó al sentir el fuerte abrazo de la castaña
—Hola Azusa-chan— Mio sonrió al ver la muestra de afecto, Yui era demasiado cariñosa
—¿¡M-Mio-senpai!?— Azusa se sonrojó aún más al ver a Mio detrás de ellas; —¿Q-Qué haces aquí?...— dijo mientras intentaba librarse del abrazo de la castaña
—Bueno, Yui me salvó de un grupo de chicos que estaban acosándome, y me invitó a la cafetería con ella y contigo— Mio sonrió divertida al ver los fallidos intentos de Azusa por liberarse
—Sí, ya pude conocer a Mio-chan en persona— Yui frotaba su mejilla contra la de Azusa
—Me da mucho gusto que estés bien Mio-senpai, por cierto, ¿dónde está Ritsu-senpai?— Azusa ignoraba a Yui y sus muestras de afecto
—Les contaré dentro de la cafetería, ¿te parece bien?— Mio miró a Azusa con un poco de tristeza
—Está bien..—

Las 3 entraron a la cafetería y tomaron asiento, Mio comenzó a relatar lo sucedido mientras Azusa y Yui ponían atención a su historia.
—Entonces Ritsu-senpai necesita una operación— Azusa se cruzó de brazos mientras miraba a Mio con seriedad
—Sí, y yo prometí a sus padres ayudar a pagarla, pero a decir verdad no sé de dónde sacaré tanto dinero en tan poco tiempo— Mio bajó la mirada
—¿Y si le decimos a Mugi-chan que nos ayude con eso?— habló Yui
—¿Mugi-chan? ¿quién es?— Mio miró a Yui
—Soy yo— habló alguien detrás de ellas
Mio se giró y se encontró a la amable mesera rubia detrás de ellas, sonriéndole
—¿En qué querías que te ayudara Yui-chan?— la mesera se sentó junto a Mio, mientras miraba a Yui
—Bueno, una buena amiga nuestra necesita una operación muy costosa, y sus padres no pueden pagarla completamente, Mio-chan quiere ayudarlos con eso pero tampoco sabe como— Yui miró a Mugi mientras apoyaba su barbilla sobre sus manos; —Nosotras también la ayudaremos, y nos gustaría que nos ayudaras un poquito— Yui juntó sus dedos índices sonriendo con inocencia; —¿Puedes?—

Mio arqueó una ceja, estuvo a punto de hablar pero la mirada de Azusa se lo impidió, la pequeña pelinegra de ojos cobrizos le sonrió a Mio de una manera bastante segura.
—¿De casualidad su amiga es la chica de cabello corto y ojos color ámbar que siempre está con ella?— Mugi señaló a Mio con la mirada
—Sí, es ella, Ritsu— Yui sonrió y Mio permaneció callada
—Está bien, voy a ayudarlas con eso— Mugi sonrió amablemente con los ojos cerrados. Mio parpadeó varias veces, ¿cómo una mesera podría ayudar económicamente en una operación?
—E-Etto, me parece muy noble de su parte el que quieran ayudarnos a pagar la operación de Ritsu, p-pero no quisiera causar molestias— Mio miró a las tres chicas con algo de vergüenza
—Oh, ¡no te preocupes por eso Mio-chan! Ritsu es una buena chica y la ayudaremos en lo que podamos hacerlo— Yui levantó su pulgar mientras sonreía
—Eso es, no te preocupes por ello, a decir verdad esta cafetería es mía, pero me gusta ayudar haciendo de mesera— Mugi le sonrió a Mio; —Por cierto, soy Tsumugi Kotobuki, un placer en conocerte—
—Mi nombre es Mio Akiyama, un placer en conocerte, Kotobuki-san— Mio le sonrió amablemente, era increíble conocer a alguien como Mugi, que aún siendo dueña de una empresa contribuyera trabajando dentro de la misma.
—Por favor, llámame Mugi, mis amigos me llaman así— la rubia le transmitía mucha tranquilidad a las chicas
—Está bien Mugi-chan— la pelinegra suspiró; —Bueno chicas, muchas gracias por todo, pero debo ir al hospital a ver a Ritsu, mañana es su operación y quisiera darle ánimos—
—Ve con cuidado Mio-chan, dale saludos de mi parte a Ritsu-chan— Mugi se levantó de la mesa y volvió al trabajo
—Sí sí, dile a Ritsu-senpai que todo saldrá bien— Azusa sonrió
—Y dile que cuando se recupere, vendremos todas a comer pastel— Yui levantó su dedo pulgar
—Le diré todo, gracias chicas— Mio sonrió y salió de la cafetería, estaba casi segura de que todo saldría bien con Ritsu

Todo saldrá bien Ritsu– pensó la pelinegra, mientras caminaba al hospital.

...

—Todo está bien Ritsu, ahora sólo necesitas descansar para tu operación de mañana— El doctor se sentó en la silla junto a la cama de Ritsu
—¿Y si la operación sale mal doctor?— la castaña lo miró con preocupación
—No te puedo decir que saldrá mal, pero tampoco que saldrá bien, Ritsu— el doctor mantenía su calma pese a lo que le decía a la ambarina
—Entiendo.. bueno, ¿al menos puede estar presente Mio?— Ritsu lo miró, esta vez esperando una respuesta afirmativa
—¿Quién es Mio?— el médico se acomodó las gafas
—Es mi.. mejor amiga— Ritsu se sonrojó levemente, gesto que no pasó desapercibido frente al doctor
—¿Segura?— el hombre le sonrió a Ritsu, la había descubierto
—N-No, pero por favor no se lo mencione a mis padres, aú no se los digo, y quisiera decírselos en un mejor momento— Ritsu lo miró suplicante
—Está bien Ritsu, no les diré nada, pero lamentablemente Mio no puede estar presente en tu operación, es un proceso muy delicado y cualquier distracción podría llevar a un error fatal—
—Entiendo.. Mio le teme a la sangre y creo que no soportaría tanta presión, supongo que es mejor que espere—
—Será lo mejor, relájate Ritsu, estoy casi seguro de que todo saldrá bien—

El médico escuchó que tocaron a la puerta; —Será mejor que me retire, tienes visitas— se levantó y abrió la puerta; —te veré mañana Ritsu, descansa— Y salió de la habitación, para luego dejar entrar a una pelinegra de ojos grises.

—Hola Mio— Ritsu le sonrió mientras Mio se sentaba junto a la cama
—tengo muchas cosas que decirte— Mio le sonrió a Ritsu
—¿Cómo qué?— Ritsu tomó una de las manos de Mio y la acarició suavemente
—Bueno, Azusa-chan dijo que no te preocuparas, que todo saldría bien en tu operación— Mio sonreía mientras Ritsu seguía acariciándole la mano
—¿Azusa-chan dijo eso? ¡Genial!— Ritsu sonreía juguetonamente
—Sí, Mugi-chan también te mandó saludos— Mio sintió cómo Ritsu comenzaba a besarle la mano
—¿Mugi-chan?— preguntó la castaña
—Sí, la chica rubia que trabaja de mesera en la cafetería a la que siempre vamos, la conocí y es una chica muy amable— Mio acarició la mejilla de Ritsu
—Y pensar que le tenías celos, Mio-chan— Ritsu sonrió como Chesire
—B-Bueno.. las cosas cambian, ah, y Yui dijo que cuando te recuperases, iríamos todas a comer pastel—
—¿Yui?— Ritsu arqueó una ceja
—Sí, ella me salvó de un grupo de chicos que estaban acosándome, cuando venía al hospital, luego me llevó a la cafetería y nos encontramos a Azusa-chan—
—¿Ella es la pareja de Azusa-chan? Al menos pudiste conocerla— Ritsu sonrió, pero inmediatamente su sonrisa se borró; —Espera, ¿¡estaban acosándote!?— el electrocardiógrafo sonó acelerado
—S-Sí, pero cálmate Ritsu, Yui me salvó de esos chicos, y no pudieron hacerme nada— Mio tomó las manos de Ritsu y las besó, intentando calmarla
—P-Pero no estuve allí para defenderte, ¿qué tal si te hubieran hecho algo?— Ritsu bajó la mirada
—No me hicieron nada, estoy bien, relájate— Mio besó la mejilla de su novia
—Al menos Yui te salvó, debo agradecerle por hacerlo— Ritsu sonrió
—Sí, supongo que Yui y tú se llevarán bien, son un poco parecidas— Mio le sonrió a Ritsu
—¿En qué aspecto?— Ritsu la miró a los ojos
—Son un par de castañas cabeza hueca, hiperactivas cuando quieren— Mio le sacó la lengua; —Pero son muy atentas con sus novias, por igual, también muy cariñosas—

Ritsu se quedó mirando a los labios de Mio, embelesada, hacía como que ponía atención pero en realidad no lo estaba haciendo, demonios, los labios de Mio se veían muy tentadores.

—¿Ritsu?— Mio miró a su novia; —¿Estás escuchándome?—
—S-Sí— Ritsu volvió a mirar a Mio a los ojos, para encontrarse con una mirada bastante seductora
—¿Qué sucede?— Mio se sentó sobre la orilla de la cama y acercó su rostro al de Ritsu; —¿te sientes mal?—
—N-No, yo, bueno, es sólo que-...— y sus palabras fueron selladas por un beso de la pelinegra, quien luego de unos segundos más, se separó
—Supuse que querías un beso— Mio sonrió divertida; —Sólo debías pedirlo, pero tu mirada lo hizo por ti—

La castaña sonrió y abrazó a Mio recostándola junto a ella en la cama; —Te quiero, Mio— la castaña la abrazó un poco más fuerte y escondió su rostro en el cuello de la pelinegra; —Te quiero mucho...— Mio se sonrojó, abrazó a Ritsu y le acarició con suavidad la espalda; —Tranquila, todo va a salir bien—

Los ojos de Ritsu amenazaban con dejar salir lágrimas, después de todo lo que había luchado su tiempo se había acortado y si la operación salía mal, dejaría sola a Mio, su mejor amiga, su primer amor. No, ella debía ser fuerte, por todos; su familia, sus amigas, su novia, Ritsu no se dejaría vencer tan fácilmente. Suspiró, se limpió las lágrimas y miró a Mio a los ojos;

—Prométeme que si algo sale mal, serás fuerte y sonreirás todos los días, sin importar nada—
—N-No puedo prometerte eso Ritsu, tú eres quien me hace sonreír, no podría hacerlo sin saber que tú eres la causa— Mio la abrazó fuerte
—Sí puedes, debes ser muy fuerte por si algo llega a salir mal Mio.. no me gustaría que dejaras de sonreír por mi causa, así que quiero asegurarme de que seguirás haciéndolo; aún sabiendo que nada salió bien y..— un nudo en la garganta de Ritsu no la dejaba hablar; —Y que ya no estoy contigo—

Lo hizo. Pudo decir esas dolorosas palabras.

Mio tenía una expresión dolida, sus ojos se humedecieron y las lágrimas no tardaron en salir, sin embargo asintió con la cabeza; sí, era muy doloroso escuchar a Ritsu asimilar que podría morir, y era aún más doloroso tener que prometer ser fuerte y sonreír aún sabiendo que la persona que amas está muerta. Mio abrazó fuertemente a Ritsu y le susurró al oído; —Tú promete que harás lo posible por resistir esa operación, y que si lo haces, jamás me dejarás sola— Ritsu sonrió, besó la mejilla de Mio y le acarició el cabello; —Lo prometo—
—Gracias, Ritsu— la pelinegra se separó del abrazo y miró a la ambarina, con rastros de lágrimas en sus mejillas, los cuales la castaña limpió
—Mio-chan se ve adorable cuando llora— Ritsu le apretó suavemente las mejillas
—Eso no es cierto— Mio hizo un mohín con la boca
—Claro que sí, eres como una princesa a la que hay que proteger—
—Entonces quiero que tú seas mi príncipe—
—Sería genial serlo, y combatir dragones para salvar a mi princesa—
—Los dragones no existen, idiota— la pelinegra rió
—Hay uno detrás tuyo— la castaña señaló con su dedo índice
—¿¡Qué!?— Mio se abrazó más fuerte a Ritsu
—Es mentira, Mio-chan— Ritsu rió mientras consolaba a su novia
—Eres una idiota— Mio la miró a los ojos; —Pero eres mi idiota—
Ritsu sonrió, después de todo, sólo le gustaba ser la idiota de aquella pelinegra tímida.
—Te quiero, mi reina peligrosa—
—Y yo a ti—

...

Mio caminaba de un lado a otro en la sala de espera mientras que los padres de Ritsu estaban sentados frente a ella. La tensión era palpable y podría cortarse con unas tijeras en ese instante. La luz roja que indicaba que había una operación en proceso dentro del quirófano era lo más desesperante que había visto Mio en su vida, la llenaba de incertidumbre, ¿por qué? Porque era imposible saber cuando se apagaría la luz, indicando que la operación había finalizado.

La sra. Tainaka miraba impaciente la puerta del quirófano esperando a que el médico saliera y diera las buenas o malas noticias, mientras el sr. Tainaka pisoteaba con nerviosismo, Mio caminaba de lado a lado sin dejar de mirar la puerta, suspiraba con pesadez, ¿desde cuando esperar era un calvario para ella, la chica de la paciencia infinita? No lo sabía, sólo sabía que quería que la operación de Ritsu saliera bien y que todo volviese a la normalidad. Pasó cerca de media hora cuando la luz roja se apagó y segundos después, el médico de Ritsu salió por las puertas mientras se retiraba los guantes de látex y el cubrebocas, en seguida se le acercaron los padres de Ritsu y Mio, impacientes.

—¿Cómo salió la operación doctor?— Hiroshi fue el primero en hablar
—Salió todo perfecto, pudimos hacer el transplante con éxito— el médico guardó los guantes en uno de los bolsillos de su bata
Mio se cubrió la boca de la emoción, no podía creerlo, ¡Todo había salido muy bien! Tenía unas inmensas ganas de ver a su castaña, abrazarla y besarla, todo volvería a la normalidad, al fin
El doctor los miró compasivamente; —Pasaron muchas cosas, la operación fue un total éxito, Ritsu tiene un corazón nuevo y goza de buena salud, pero...— se calló, necesitaba tomar aire.
—¿Pero? ¿qué sucede doctor?— Mio lo miró ahora con un gesto de preocupación, ese "Pero" no le gustó para nada
—Sí doctor, ¿qué sucedió? Necesitamos que nos diga, por favor— Akane estaba hecha un manojo de nervios al igual que su esposo

El médico suspiró pesadamente y luego tomó aire, debía estar lo más calmado posible para decirles lo siguiente:

—Ritsu está en coma—

...

Jajaja, ya sé, soy de lo pior(? me gusta el drama, se nota c: Bueno, se aceptan críticas, comentarios, mentadas y demás
Hasta el próximo viernes :B

Haku fuera!