Capítulo tres: El ADN no miente (I).

- EEEEH (Dante le dijo a su hermano que dormía a su lado) Tommy

- MMMMMM (solo obtuvo una especie de sonido gutural y que el chico se diera media vuelta)

- Tommy, despierta (dijo tapándole la nariz con los dedos)

- Argggh ¿Tú estás idiota o qué? ¿Quieres matarme? (dijo molesto Tommy)

- Shhhhhh (mandándole que bajara la voz) no te haría eso si te levantarás la primera como el resto del mundo.

- Tío son las dos de la mañana ¿Qué cojones te pica ahora?

- Tenemos que hablar de Peter.

- ¿Y no puede esperar a mañana? (dijo Tommy dándose la vuelta y tapándose con la sabana).

- Venga tío, no me vengas con esas. Nos ha zurrado, nos ha pegado como si fuéramos dos putos niños de pañales.

- Dante, no sé de donde sacas que a los niños de pañales se les zurra con una zapatilla de piscina, pero créeme en mi mundo no.

- Pues en el mío a los tío de 14 años tampoco ¿Y en el tuyo?

- Por lo visto si (dijo dando una exhalación, estaba claro que su hermano no le iba a dejar dormir hasta que hablaran lo que tuvieran que hablar).

- Nos tenemos que largar, iba a esperar a l avista, pero no podemos arriesgarnos.

- ¿Qué?

- Ya me has oído, si hace eso ahora que no hay ningún papel que hará cuando lo haya.

- Dante no va a haber ningún papel, Peter no es nuestro padre. Tú mismo se lo has dicho varias veces.

- Me da igual, no pienso quedarme para que me apalice. No quiero ser uno de esos tipos con múltiples traumas porque su viejo lo maltrataba.

- Dante, tú ya tienes múltiples traumas, jajaja.

- Pues no quiero ninguno más. ¿No entiendo cómo puedes estar tan tranquilo? ¿A caso te gusta que te zurren?

- Ey ey ey el de los gustos sexuales raros eres tú, a mí solo me gustan las maduritas. Pero es por la experiencia, no porque quiera que me hagan de mami o algo así.

- Muérete, Tommy.

- Paso, seguro que encuentras la forma de molestarme en el otro mundo.

- Tommy en serio, debemos largarnos, esto empieza así y acabas en la morgue o en urgencias con todos los huesos rotos diciendo que te resbalaste en la ducha.

- mira que res exagerado.

- ¡Mi culo rojo, exagerado! (bajándose el pantalón del pijama para enseñarle el culo a su hermano, pero su trasero ya solo estaba algo rosadito, podrías ser perfectamente por llevar una ropa interior no adecuada, nadie diría que era por unas nalgadas). ¿Ya no está?

- No tío, claro que no, ¿Qué esperabas que fuera una especie de tatuaje o algo así? Joder, Dante, sé que eres medio idiota, pero hay veces que te superas a ti mismo.

- Tú sí que eres mongui, Tommy el mongui.

- Si claro, mongui (dándole un cojinazo).

- Ves, cómo eres mongui, ese fue un gran error, no debiste empezar la guerra, soy más fuerte que tú y lo sabes (dijo Dante aplastándolo con el otro cojín).

- Pero yo soy más listo y si empezamos una guerra, Peter se despierta y te dará de nuevo en el culete. Es eso, te dio en el culete ¿A caso te gustó? jajaja

- Que te jodan, Tommy (y se dio la vuelta bruscamente dándole la espalda a su hermano).

- Oh, venga, no seas capullo, solo bromeaba. Venga Dante.

- ¡Que me dejes!

- ¿Entonces ya no nos fugamos? (dijo intentando aguantarse la risa).

- Tu ríete, ríete, pero cuando tengas todos los huesos del cuerpo rotos, ya veremos cuanto ríes.

- Dante, solo nos dio unas nalgadas, venga, no seas melodramático.

- Me da igual, es gesto, ese tío se cree con derecho de decirnos que hacer y qué decir, y no solo eso encima cree que puede zurrarnos si no hacemos lo que le sale de las pelotas. ¿No sé tú? Pero yo ya estoy hasta la polla de tanto "papaíto".

- Dante, aguanta, que te conozco, que eres de estallar y después arrepentirte. En unos días el juez le dirá que no somos sus hijos y entonces…

- Entonces de vuelta al orfanato, no quiero volver allí, es peor que una cárcel, Tommy.

- Yo tampoco quiero volver (dijo triste Tommy).

- ¿Qué vamos a hacer?

- No lo sé (pero no era del todo cierto Tommy sabía de una salida bastante buena a esa situación, pero esa salida no incluía a su hermano, por lo que no se permitía ni en pensar en ella).

- Joder, Tommy se supone que tú eres el genio ¿No?

- No se trata de matemáticas, Dante (dijo cansado Tommy).

- ¡Qué puta mierda!

- ¿Podríamos llamar a Ted? (dijo casi en un susurro y mirando de reojo a Dante. Dante solo le lanzó una mirada de puro odio). Yo solo digo que…

- Tommy si llamas a Ted te juro que no vuelvo a dirigirte la palabra en mi vida.

- Amanda está muerta, ya no hay motivo por el cual no hablar con él.

- me la suda Amanda, me la suda Ted, me la suda todo, Tommy. No vas a hablar con Ted y punto. Antes me hago chapero.

- No seas gilipollas, Dante. (Tommy se dio cuenta que la había cagado mencionando a Ted) ¿Quién cojones se iba a querer acostar contigo con lo feo que eres?

- Jajaja muy gracioso, ¿Tú te has mirado al espejo?

- No es necesario, sé cómo me miran las mujeres. Soy pura dinamita, tío (tocándose el cuerpo imitando a una stripper o algo así. Dante le dio un cojinazo).

- Jajaja idiota.

- No, tú eres el idiota, yo soy el genio ¿Recuerdas?

- Yo la cara, tú el cerebro.

- Jajaja (rieron los dos y empezaron a darse de cojinazos, olvidándose por completo que eran pasadas las dos de la mañana. Al cabo de pocos minutos entró Peter y encendió la luz).

- Chicos, son las 2:24 de la noche, es muy tarde para una pijamada, anda, Tommy ve a mi habitación y deja a tu hermano dormir y de paso a mí.

- Lo siento, Peter (se disculpó Tommy aun riendo por la lucha con su hermano).

- Ok, pero ahora a dormir (dijo Peter quedándose en la puerta a la espera que Tommy saliera de la habitación. Cuando Tommy salió de la habitación, Peter cerró la puerta y una vez cerró la puerta le dio una pequeña palmada, no fue fuerte, solo fue el gesto). No más Peters, Tommy (dijo con una sonrisa pero la mirada muy seria).

- Lo siento, se me olvidó (dijo con media mueca).

- Sé que al principio suena raro llamar a un total desconocido papá, por propia experiencia sé que cuanto más pronto empieces a llamarme así menos raro te sonará.

- El capitán, nos dijo que te adoptaron cuando tenías nuestra edad.

- 15, tenía 15. Y si me adoptaron y al principio todo era muy forzado, pero eso fue solo al principio, ya ves, ahora no somos distintos del resto de familias.

- No tengo problemas por llamarte papá, le he llamado así a demasiados tipos antes, que para mí no significa nada esa palabra. Buenas noches, papá (dijo con una voz dulce y tierna pero sonaba como si fuera puro veneno).

- Buenas noches, hijo, descansa, mañana nos espera un día muy largo (Tommy se detuvo un segundo y lo miró extrañado, pero no dijo nada y entró en la habitación y cerró la puerta).