Hola mis preciosos lectores!
Se dice se cumple, les traje su capítulo semanal.
Varias mostraron interés en saber acerca de Karamatsu, esté muestra mucho más de él. El capítulo de hoy lo narra Choromatsu, sino se entiende por cosas que ya sabran, abajo hay un intento de aclaración.
Mil gracias por leer!
La obsesión era una terrible dama de compañía; de vestido pequeño, ajustado y azul, con la espalda y el cuello cubiertos, con zapatos de tacones negros para contornearse sobre un camino de sueños arrancados y objetivos imposibles de rozar. Con un rostro agraciado y delicado; de nariz respingada expectante por embriagarse con la desesperación ajena, de boca pequeña y escarlata, filosa, de dientes falsamente blanqueados; alimentándose del ingenuo de corazón. De cabello verdoso imitando el color de su única emoción, de brazos delgados y pecho acogedor. Ella era una pareja tóxica y enfermiza. Por años a mí me consumió. Me llamó.
Trate de borrar aquella punzante y sensual imagen del polvoriento baúl en mi mente. No era real. Observándome en el reflejo de dos tazas de porcelana con una tetera liberando vapor al frente mío; en una cafetería en el primer piso de la editorial, con un acompañante fantasma. A quien esperaría hasta el resto de la eternidad. Era tonto.
"Choromatsu" Su voz fue un espasmo puro escurriendo entre mis músculos "I´m sorry, llegue tarde" El más alto lucía un par de profundas ojeras negras y un traje sudoroso "Otra vez" Demasiado grande, con el cabello alborotado.
"Está bien" Sonreí, él había corrido para llegar hasta aquí "Pedí hace poco" Karamatsu era dulce "No te tienes que preocupar" Con un gesto torpe él se acomodó al frente de mi puesto; en una mesa de madera con bordes de metal, con un mantel blanco de lino y bordados floreados.
"Permíteme" Fue lo que musito antes de tomar la tetera entre sus manos para repartir el cálido contenido entre nuestras tazas. Olía bien "Es lo mínimo que puedo hacer por forzarte a esperar" El rostro me cosquilleo. Él era galante.
"Ya te dije que no te debes preocupar" Un tartamudeo escapó "Nuestras juntas no son nada especiales" Sus parpados se cerraron catando a la distancia el sabor.
"¿De qué es?" Sus palmas acogieron la porcelana para que él se perdiera en el aroma del vapor "Huele realmente bien" Mis piernas jugaron ansiosas debajo de la mesa, restregándose entre sí.
"Té rojo" Murmulle ganándome un extraño brillo en aquel rebosante mar "Una vez me dijiste que era una de las pocas clases que te faltaban por probar, así que" Mis frases perdieron fuerza y coherencia "La busque por un tiempo" Él tenía esa clase de poder.
"No era necesario" Me trague el líquido, evitando conversación "Eres muy atento Choromatsu" Era fuerte, terroso.
"No lo soy" Egoísta nada más. Un presuntuoso.
El más alto paseó sus orbes de forma despreocupada contemplando el resto del local; de cortinas aniñadas y ambiente relajado, en una mesa del rincón, con un traidor y su dama de compañía la obsesión con los dedos enlazados debajo del mantel. Él estaba más delgado. Era tan predecible su final. A lo largo de estos meses sus manos ya habían comenzado a tiritar, sus ojos a trepitar, el apetito era el que lo consumía entre llamadas telefónicas mientras la línea de la muerte acariciaba su cuello con un delgado y largo dedo, deleitándose. Lo comprendía bien. Escapé. No de ella.
"Entonces" Fue lo que utilice para quebrantar el silencio "¿Cómo vas con lo del ascenso?" Él soltó la taza en un espasmo antes de agarrarse los cabellos de la nuca y suspirar.
"Bad" Balbuceó tirando los mechones de su frente "Really bad" El aire me escaseó. Me pesó.
"No tengas esa clase de actitud" Mis frases se convirtieron en polvo "¿Por qué tan pesimista? Tú no eres así" En su rostro mi aliento se desvaneció.
"Lo sé" El mesero paso a nuestro costado, ignorándonos "Tan solo, siento que estoy destruyendo mi vida y ya no sé cómo parar" Sus parpados se cerraron "No sé qué es lo que debo hacer" Mis manos se enlazaron con las suyas; con fuerza.
"Hey" Mis labios besaron sus nudillos; estaban rojos, con las venas moradas. Lo conocía.
"¿No era ingenuo?" Fue lo que pregunto al aire, encogiéndose en el asiento, revelando una huesuda clavícula. Estaba desapareciendo "Cuando comencé a trabajar en esta empresa me convencí de que haría un gran cambio, que mis planes serían exitosos y ganaría el respeto de los demás" Sus ojos se encontraban rojos "Solo" Sus labios yacían resecos y ásperos a la distancia "Solo quería hacerlo bien" Los tacones negros de la hermosa dama resonaron por el local "Enorgullecerlo" Con un par de largas y finas piernas.
"Ichimatsu no te está pidiendo que te mates por ese aumento" Sus caderas se contornearon de manera altanera dentro de un seductor vestido azul "No tienes que hacerlo por él" Sus pestañas largas en un aleteo lo encontraron.
"Esa es la cuestión" Las uñas de la hermosa mujer se posaron sobre el cuello de Karamatsu "Creo que ya no lo estoy haciendo por my boy" La historia estaba condena a repetirse una y otra vez "Quiero hacerlo por mí" Nadie lograba escapar de las garras de la obsesión "¿No soy egoísta?" Negue con la nuca. Mirándola a ella.
"No lo eres" Apretándolo con fuerza "Pienso que es admirable que no te rindas con los objetivos que te planteas" Una de las razones por las que me había engatusado.
"Es que" Esos transparentes e ingenuos ojos se encontraron con los míos dentro de un segundo eterno. En ellos no me importaron ni las bolsas ni las ojeras, su alma nada más "Ya me siento bastante mal" Era frágil "Mis padres no me han hablado desde que les confesé mi orientación sexual, en el trabajo siento que me subestiman por ser más joven" Era ingenuo "Es como si de repente me hubiese dejado de conocer" Era pequeño "He olvidado porque estoy en esto" Estaba gritando por auxilio "No lo quiero olvidar" Me levante de mi asiento para poder tocar su mejilla "No me quiero desconocer" Momento de parar.
"Tú" Me aseguré de ser el único foco de su atención "Eres Karamatsu Matsuno" Le recordé "El hombre más perseverante, inteligente, doloroso, altruista y trabajador que he conocido alguna vez" Una tiritona sonrisa nació entre sus mejillas. Lo que quedaba de ellas "Sé que es difícil" Su palma fue la que reforzó el abrazo "Pero puedes hacerlo" No hubo máscara ni mentira "Creo en ti" Con eso la dama sobre su hombro se esfumo.
"Wow" Su rostro se pintó de vergüenza "Gracias Choromatsu" Me volví a sentar, ignorando las curiosas miradas que se me dirigieron en el local "Eres un grandioso amigo" Era amargo y doloroso.
"Supongo que" Recuerdos mentirosos "Lo soy" Cuando entre nosotros pasó mucho más. Mejor era no saberlo.
Yo era verde.
"Si te sirve de algo" El hielo se quebró "Yo aún pienso que deberías insistir con la medicina" Una risa se atoro en mi garganta, una pierna se cruzó sobre la otra "Eres asombroso, solo necesitas un impulso" El azul me goteo de las demás páginas.
"No gracias" Melancólico "No es algo que quiera revivir"
Un cuarto de paredes sucias y blancas, hombres de máscaras forzándome a tener algún avance emocional, mi cuerpo desconectado; libre de cables nerviosos, negándose a responder mis ordenes, me había dejado de pertenecer. Un chico inseguro siendo sometido a un atracón de fármacos en la locura y la histeria, en el cuarto en donde la conocí y ella fue quien me abrazo. Había llegado al borde de mi tragedia por culpa de la obsesión. Desee tanto cumplir con un sueño para el que no estaba destinado que me descuide, yo no fui capaz de soportar cuando el mundo me dejo atrás y los colores en él se esfumaron. Me sumergí entre la depresión y la esquizofrenia.
Era un pasado de ataques de pánico y ansiedad, en donde la vista y la audición fueron perdidas a causa del estrés, con bebidas energizantes goteando entre mis labios, y una sensación exhaustiva de sueño. Con las paredes hechas calendarios y un alter ego sangriento en espera de un error, listo para castigarme por no haberlo podido lograr. De llantos y lazos cortado. Aquella era una época que me enfermaba mirar, era demasiado doloroso y repugnante el recordar. El aroma del laboratorio y el bisturí. Fui un inútil. Fue tonto tratar. Ahora me mantengo a su lado para evitar que llegue hacia mi extremo. Trato. Fracaso.
"No fue agradable ¿Sabes?" Quemaba "Estar en esa clínica de recuperación" Mis dedos se dedicaron a repasar la muñeca del más alto debajo de su camisa "Estas más delgado" Lo regañe.
"Con los trabajos extras que me han pedido me he quedado sin tiempo para almorzar" Mis cejas se fruncieron "Es un cargo demandante y estoy a prueba, no puedo darme el lujo de fracasar" Las venas se le veían a través de la piel.
"Pues si sigues de esa manera no habrá Karamatsu para cuando te aprueben el cargo" Él no me respondió "¿Estas tomando algo para dormir? ¿Para mantenerte despierto?" Él suspiro; sabiendo que estaba bajo los tratos de un niño.
"No" Sus palmas se deslizaron sobre la mesa "Solo café"
"Bien" Me asegure "Que se mantenga de esa manera, cuando tomas algo más tu sistema genera dependencia" La voz de la experiencia lo proclamo. El bendito clonazepam "Yo" El ambiente cambio; bajo los primeros rayos de una bonita tarde "Pienso que lo deberías hablar con Ichimatsu" Su rostro se ladeo junto a una risilla sarcástica "Es tu pareja" Insistí.
"My boy es un problema" Otra taza de té fue servida "No sé qué es lo que ocurre entre nosotros dos, él sigue diciéndome que estamos bien en nuestra relación, que entiende que lo haya descuidado, pero" Su ánimo se desprendió para pegarse hacia el suelo del local y ser barrido "Por cómo me mira" Su mente lo abandonó "Él no es feliz" Le dolió.
"Ustedes han pasado por etapas peores" Sus cejas se fruncieron a la defensiva.
"Prometimos no volver a hablar del tema" Me gruño "Confié en ti lo suficiente como para continuar en contacto dejando el pasado atrás" Me enveneno con una mirada estática.
"Lo sé" Mis hombros se encogieron "Es solo que nunca cerramos bien el tema" Sabía que era un error insistirle más; al borde de la locura "Solo" Pendiendo de un hilo nervioso "Hay veces en que no me puedo evitar preguntar que signifique para ti"
"Un amigo" De camisas en el suelo de un cuarto, de miradas cargadas con pasión, de besos dulces "Y esa noche fue mi peor error" Con el cuerpo rechazado y un primer y deprimente amor. Ichimatsu era mi mejor amigo.
"No se lo has contado ¿No es verdad?" Karamatsu el hombre por el que saltaba mi corazón. No era justo.
No lo podía evitar.
"No" Su celular vibró sobre la mesa "No es algo que deba saber, no paso nada" El número y la fotografía de un chico con facciones afeminadas apareció.
"Eso" Con un nombre en cursiva y con un corazón.
"Mierda, la reunión" Balbuceó levantándose de la mesa con exasperación "Choromatsu gracias por acceder a tener estos encuentros para vigilar mi salud" Una sonrisa muerta "Es muy dulce que cuides de mí con todo lo que te paso" Una mirada marchita.
"Eres muy importante para mí" Para él no significaron nada "Llega bien al trabajo" Mis uñas se aferraron a su traje al leer su huida "¡Karamatsu!"
"¿Sí?" Sus facciones se suavizaron "Lamento tener que irme así, podemos continuar más tarde" Mi cabello se despeino.
"No es eso, solo" El corazón me sangro "Por favor habla con Ichimatsu, lo tienes preocupado, debes contarle por lo que estas atravesando en lugar de dejarlo afuera" Sus ojos pesaron "Dile todo lo que has sacrificado y él lo comprenderá" Una mueca de angustia fue pintada sobre su rostro.
"Lo pensaré" Musito antes de revolverme el cabello "Gracias" Antes de darse vueltas "Y si te puedo pedir otro favor abusando de tu generosa personalidad" Con las pupilas ennegrecidas "Pídele a tu nuevo editor que respete los límites" Y una celosa personalidad. Habían pasado años.
"¿A Osomatsu?" De aquel animal y salvaje despertar.
"Sí" Su gentileza fue drenada por sus ojeras "No lo quiero tan cerca de Ichimatsu" Sus zapatos se alejaron del local con un imponente rechinar y un seguro caminar, habiendo dejado un gran billete sobre la mesa para reabrir una polvorienta noche de ilusiones y desesperación. Traición revestida de culpa.
A Karamatsu lo conocí en un bar, ahogando hasta su última neurona con cerveza, gimoteando por una pelea tonta y pequeña por la que lo habían echado de su hogar. Nos hicimos amigos entre una conversación intoxicada tejida a base de experiencias similares y egos en competencia, en busca de ser el mejor. Yo estaba vulnerable y en recuperación. Fue una conexión instantánea en donde nos permitimos el arrastrar; yo me entregue entre caricias y besos con él. No pudimos llegar a más. Los rayos del amanecer se encargaron de hundirme con un amorío que no se consumió.
"¿Qué ocurrió entre nosotros dos?"
A la mañana siguiente, cuando su rostro se deformo, cuando la cerveza se le escapó del sistema. No fue necesario que me lo dijera. Tan solo lo supe.
"Es imposible que nosotros dos" Karamatsu se arrepintió de nuestra especial conexión "Lo siento, no puedo empezar algo contigo, yo estoy enamorado"
Allí las piezas que había inhibido encajaron para que me diera cuenta de que él regresaría con un par de nostálgicas y lindas amatistas; inseguras y arrepentidas. Había cometido el peor tipo de traición, poco profesional, fue el peso de la realidad el que me atrapo. Fue un espantoso traspié, no existía el perdón. Me había enamorado de la manera más irresponsable de quien no debía. La historia era mucho mejor cuando yo me limitaba a calcular.
"Al menos él está persiguiendo lo que ama hacer, tú tan solo te resignaste" Los labios carmesíes de la mujer rozaron mi oreja "Pero que perdedor" Yo era un enfermo mental "No eres ni la sombra de lo que fuiste antes Choromatsu" Materializando mis temores hacia alguien irreal. Ella no existía.
"Debería prepararme para la junta de más tarde" Me indique entregándole el dinero al mesero, subiendo hacia mi oficina por unas escaleras de metal. Era un edificio agradable y elegante.
Mi oficina era una oda hacia la manía, con los libros perfectamente acomodados, las cuentas actualizadas, los diplomas orgullosamente señalados. Era toda una farsa. Mis manos buscaron entre los estantes un libro pesado y viejo. De tapa blanca con letras en escarlata, con aroma a limpiador. La chica bonita me sonrió.
"¿Por qué te permitiste terminar así?" Mis dedos repasaron el relieve de la portada "¿No lo extrañas?" Sabiendo que yo ambicionaba un mundo de batas y que en mi actual camino era sumamente infeliz "¿No me extrañas?" Oh, mi hermosa Choromi, por supuesto que lo hacía.
¿No era triste?
Sostuve con fuerzas el libro de medicina. El lamentarse ya no lo valía, no cambiaría nada en mi final. Me había esforzado mucho por avanzar, era lo que debía. Dejarla atrás.
"Choromatsu" No pude evitar soltar el manuscrito ante una molesta tercera voz "Te he estado buscando por un buen tiempo" Al volverlo a acomodar sobre el librero me di vueltas, encontrándome con un hombre de traje galante y ojos misteriosos.
"Atsushi" El nombrado ingreso sin invitación "¿En qué te puedo servir?" Petulante.
"Tan solo quería aceptar de manera oficial una alianza entre nosotros dos" Él se acomodó al frente de mi escritorio; sin sentarse, con las caderas sobre la base de cristal "El manuscrito que tu editor me mando fue impresionante, y si me puedes prometer la exclusividad, no hay nada más de lo que debamos hablar" Una sonrisa fue lo que pinte. Sospechoso.
"Excelente" Acomode mis manos sobre mi cintura, alisándome la camisa "Entonces le diré a mi abogado que comience a redactar el documento para sellar esto" Sin embargo, había algo en Atsushi que me envolvía en intranquilidad.
"No representa un mayor problema para mí" Su voz fue áspera. Él se separó del mueble "El joven con el que estabas hablando en la recepción" Fue hipócrita "¿Esa es la verdadera pareja de Ichimatsu?" Me atragante con mi propia histeria "No su editor" Sus pasos hicieron eco a pesar de la alfombra "¿No es verdad?"
"Los asuntos personales de mis trabajadores no son de tu incumbencia" Mis manos se posaron sobre mis caderas; imponente e indignado "Así que no te metas" Ya no había ni cortesía ni amabilidad. Esos ojos azules se la habían llevado.
"La triste historia de un escritor novato al que su pareja no le presta atención y lo termina engañando con alguien más" La piel se me erizó, Atsushi se acercó, colocando su brazo detrás de mi librero, encerrándome en un juego de poder y control "Esa es la trama de su historia original" Me costó respirar; su perfume era masculino e imponente.
"Ichimatsu suele ser muy dramático" Fue en vano apoyar las manos sobre su pecho; tratando de alejarlo.
"Y también autorreferente" Se mofo "Había algo que no me calzaba en lo que me mando" Sus dedos descendieron por mi mentón, obligándome a mirarlo. Petulante y orgulloso "¿Por qué hay tanto desinterés de parte de Karamatsu en salvar su propia relación?" Desagradable "Si se supone que lo ama" Una sonrisa aterciopelada se trazó "Lo he estado pensando mucho" Insolente "Y yo creo que Ichimatsu ya no le importa porque tiene a alguien más" La sangre me calcino.
"¿Qué es lo que estas insinuando?" Me mordí la lengua para no gritar. Me debía mantener profesional "Dímelo a la cara" Era un trato importante. No lo debía arruinar.
"Que quizás hay algo más que amistad entre tú y Karamatsu" Con esas altaneras palabras "Que quizás tiene un amante por allí" La cortesía se fue a la mierda "Un hombre que lo pretende entender y sirve como una escapada emocional y un desahogo en la cama" Fue por impulso, fue por despecho y dolor. Lo abofeteé con la boca repleta de oxido y el corazón destrozado.
¡Porque yo habría dado lo que fuese para que él tomará mi cuerpo como suyo!, sin embargo, en medio de balbuceos él se arrepintió. Me resigne a cuidarlo. Me resigne a admirarlo. Me resigne a coser los pedazos de mi corazón; con los dedos heridos. Con ella a mi lado.
"Si vuelves a insinuar eso te despediré" Gruñí con la muñeca detenida por su mano "Yo no soy ningún plato de segunda" Si lo era "Yo no siento nada por Karamatsu" Yo lo amaba "Así que si lo vuelves a insinuar" Era incorrecto e inmoral
"No te conviene" No me importaba más.
"Hasta aquí llegamos" No volvería a ponerle precio a mi dignidad "No tengo porque andar soportando tus complejos de grandeza"
"Ay Choromatsu" Con la nuca él negó; cansado, agobiado "Dime" Con un aire de narcisismo que me enfermo "¿Te crees tus propias mentiras?" Su mano dejo mi brazo con lentitud "Para que sea una infidelidad no necesariamente debe ser algo físico" Su aliento rozo mi nariz "Puede ser algo emocional" Asfixiándome "De todas formas está mal"
"Te lo estoy advirtiendo Atsushi" Sus ojos brillaron con expectación.
"Perdón" No había pisca de sinceridad "Pero es evidente la forma en que miras a Karamatsu" Insistió clavando sus garras en la amargura "Y si nada ha pasado entre ustedes dos es obvio que tú aún lo esperas" Con el ceño ahogando mis ojos me alejé. Con arrugas naciente, con un orgullo destrozado, pegado a mis suelas.
Como deseaba que algo ocurriera entre nosotros dos. Estaba completamente embobado desde que me perdí entre sus labios, desde que lo tomé como si fuese mi responsabilidad.
"Tengo la sospecha de que hay algo mal en mi relación" No obstante, aquel chico era mi prioridad "Creo que lo estoy perdiendo" Nunca lo sabría.
Nadie lo haría.
"En un par de horas tengo una reunión con Ichimatsu y su editor" Cambie de tema sin gracia "Si quieres decirles algo del manuscrito este es el momento de hacerlo" Nunca me había profesado tan humillado y expuesto como con aquella risa petulante que él me entregó.
"Todo lo que él escribe es puro arte" Musito encogiendo sus hombros, arreglándose el flequillo con un aura galante "Dile que ansió saber en qué clase de final esto terminará"
"Nunca es uno bueno" Fue el pensamiento que se me escapó "No estés esperando un final feliz en donde todos se perdonan y avanzan con sus vidas" Su expresión.
"No lo hago" Me paralizo "Porque la vida no funciona de esa manera" Fue pura nostalgia "De hecho me decepcionaría que él lo hiciera" Fue dolor.
"Hey" Lo detuve antes de que saliera de mi oficina "¿Por qué tienes esa fijación por los trabajos de Ichimatsu?" Un destello de humanidad fue lo que se asomó.
"Supongo que te lo debo explicar por el interrogatorio que te di" Fue azul.
"Si" Fue irreal "Me lo debes" Él suspiro.
"Es porque" Aterrado y tiritón "Él significa mucho más de lo que se puede llegar a imaginar para mí" Descalzo y despeinado "Nunca sabes a quien le cambias la vida solo con palabras" Fue lo que proclamo antes de salir de la habitación, dejándome con una sensación ácida entre la garganta y el pecho, desagradable. Familiar.
El primer paso que me enseñaron para confrontar mi nueva situación; a base de imposibilidad y rencor, era dejar ir el pasado, aunque esté me consumiese en un abrazó, aunque lo tuviese que ver a él casi a diario transformándose en el fantasma del cementerio del que salí. Había algo mal. Negue con la cabeza antes de terminar el presupuesto para una segunda impresión, mirando como las cifras de Ichimatsu iban en baja y su futuro dejaba de lucir prometedor. Era triste, de juventud medida en segundos, construida en fragmentos imposibles de volverse a pegar.
Mi teléfono me indicó que la hora del encuentro había llegado. Agarrando el portafolios con varios folios adentro baje hacia la recepción en donde me esperaba el taxi que previamente había contratado. Me hundí en el asiento del pasajero; las luces del día se empezaban a perder, había sido uno hermoso hace tan solo un momento, ya iba a anochecer; así la vida se me escapaba realizando un oficio que no me amaba, apartado de quien inevitablemente se había ganado mi corazón, conviviendo con la traición. Con el espejo del retrovisor mire una traviesa sonrisa carmesí acomodada a mi lado. Conviviendo con ella.
Choromi la solía llamar; no era una mujer real, tan solo era una proyección de mi estrés y del arrepentimiento, era como había aprendido a lidiar con mis malas decisiones, a odiarme en época de locura y a recordar lo mucho que yo mismo me lastime, ella era pura obsesión. Jamás se iría de mi lado. Lo tenía asumido; solo me quedaba ignorarla, sin embargo, no quería que Karamatsu se viese sometido a aquella clase de psicótica situación. Ni se enterará. Me baje del taxi encontrándome con un restaurante elegante; de cortinas moradas, con el piso de baldosas blancas, con mesas de cristales y meseros en trajes de tres piezas grises, el ambiente era suave. La compañía excesiva.
"Señor Choromatsu" La garzona de blusa rosada me reconoció "Ya lo están esperando"
"Gracias" En una mesa a la lejanía los vislumbre.
"Son una pareja encantadora" Fue lo que musito; el corazón me trepito al reconocer aquella maldita expresión en Osomatsu, completamente embobado "Los platos se les traerán enseguida, la compañía ya los ordeno" Con una mano apoyada en el mentón, con los ojos devorando las expresiones del más bajo. No otra vez.
"No los creía capaces de llegar a tiempo" Me mofe rompiendo la atmósfera, agarrando la silla de manera bruta para que esta rechinase en contra de las baldosas "Buen avance" El ceño de Osomatsu se arrugo, su mandíbula crujió. Estaba molesto por la interrupción.
"Solo vine porque te debo muchos favores" Fue lo que esos ojos morados me dijeron "No creo que a ese extranjero en verdad le hayan gustado mis deformidades originales" Siempre tan despectivo, y pesimista. Era protección.
"No seas así gatito terco" Un par grandes y cálidas manos revolvieron su desordenado cabello "De seguro le encanto" En un ambiente íntimo y personal "Sería un idiota si así no fuera"
"De hecho Inutilmatsu tiene la razón" Un exótico brillo fue depositado en los ojos del más bajo; fue estática. Fue ardor.
"¿Le gusto?" Su rostro se ruborizo de forma violenta, cada musculo le trepito sobre la silla "¿No me estas jodiendo?" Ichimatsu no era el escritor indiferente y maduro por el que le gustaba hacerse pasar.
"No te estoy molestando" Él era frágil y receptivo "A Atsushi simplemente" Se desanimaba y dejaba de creer en el mismo con facilidad "Le fascino" Había que atraparlo constantemente e insistir con los halagos.
"¿Ves?" El brazo del editor se apoyó sobre el más bajo "Te lo dije" Estrujándolo. Rieron. No es que Ichimatsu pretendiera porque le gustase hacerse de rogar. No. Él simplemente no sabía que tenía talento; evitaba el tema por inseguridad. Era desesperante.
"Bueno, hoy la empresa paga así que siéntanse libres de pedir" Su rostro estaba ardiendo, sus manos nerviosas "Adelante" Aun así, él me sonrió; de forma bella y natural "Lo merecen" Lo único que pude hacer fue resignarme a aceptar aquella fastidiosa relación. Era cómoda y natural.
"Sí es así me aprovecharé" Rodeé los ojos observando como los platos empezaban a llegar.
Copas de champagne fueron golpeadas, entradas de precios costosos y nombres difíciles consumidas, los platos centrales de atributos generosos; con una gama de arroz, pescado y otros maricos cuya existencia hasta esa noche desconocía. De risas, de viejos recuerdos, de golpes entre esos dos, con la música de la orquesta de fondo, con el vigor de esas orbes moradas recuperando su jovialidad. Ichimatsu lucía feliz, más saludable, su farsa de pesimismo se había comenzado a agrietar. Osomatsu era un vivo reflejo de la época en que lo conocí. Tan atontado. Ellos eran obvios; las chispas saltaban por la mesa, la luz de esos dos era más potente que la de las velas.
"¿Crees que le puedas entregar otro avance de capítulos a Atsushi?" Le pregunte cortando los pedazos de carne que aún me quedaban sobre el plato "Esta impaciente" Untándolos con una picante salsa.
"Creo que quedan algunos en mi carpeta" Me respondió, con una de sus manos debajo de la mesa "Deberías advertirle que las cosas no van a acabar bien" Mi risa fue lo que resonó por el salón.
"¿Cuándo tus historias acaban bien?" Me mofe tragándome el resto del arroz "No es tuya sino tiene un protagonista sufriendo" Su rostro fue una oda hacia la indignación "Ha sido así desde el primer manuscrito que me entregaste" Nostalgia azul.
"No tiene gracia sino hay angustia" Me respondió bebiendo los restos de su copa "Es fácil escribir cosas bonitas y ligeras, pero esas no marcan" Dejándola vacía "El verdadero desafío está en entregarle una parte importante de ti a una multitud de desconocidos" Sus pupilas se encontraban dilatadas, sus ojos repletos de esperanza "Una que puedan odiar" Real "Una que puedan amar" Él volvió a gotear una chispeante pasión "Lo importante es transmitir un mensaje de peso" La que me hizo elegirlo entre esa eterna multitud.
"Eso" No pude evitar apoyar mi cara sobre mi palma, suspirando. Embobado.
"¿Qué?" Sus espinas se desplegaron.
"Hace mucho tiempo no te escuchaba hablar así" Él salto sobre el asiento, hundiéndose entre sus hombros, como si con aquel insignificante gesto pudiese desaparecer "Me siento orgulloso" Proclamo la hipocresía, escuchando el rechinar de un bonito par de tacones a su lado.
"¿Por qué eres tan lindo con Ichimatsu y tan cruel conmigo?" Fue la queja que el de camisa roja me entrego. El tenedor se me resbalo de entre las manos, resonando contra las baldosas "Muestras un cruel favoritismo" Me agache para recogerlo "Eres malo"
"Si, bueno" Debajo del mantel Osomatsu tenía su mano sobre el muslo de Ichimatsu "Supongo que sobrevivirás con mi indiferencia" Balbuceé apreciando la juguetona manera en que el más bajo respondía al agarre. Las sonrisas y los rubores no eran solo causados por los halagos hacia su pasión.
"Osomatsu" El nombrado asintió "Hay un par de cosas que debo discutir contigo" No lo iba a permitir "Acerca de un recorte que tengo que hacerle a tu sueldo" Era enternecedor el molestarlo "¿Crees que lo podamos hablar en privado?" Cuando mi atención se enfocó en Ichimatsu esté con un gesto de manos se levantó.
"Hablen todo lo que necesiten" Sus palmas se metieron en el bolsillo de su traje "De todas maneras yo tengo que llamar a Karamatsu para avisarle que ya voy de regreso" Me limite a asentir, omitiendo la celosa mueca del más alto, quien no se pudo concentrar hasta que aquella delgada silueta desapareció del salón.
La estática era una sátira entre esos dos. Yo estaba acostumbrado a lidiar con la eterna lista de conquistas con las que el de rojo se tendía a distraer; él era un maestro en el arte de seducir y coquetear, de aprovechar y explotar la debilidad con un par de lindas frases construidas a base de mentiras. Osomatsu era relajado e irresponsable, sin embargo, esa clase de gestos y burlas, esa mirada extravagante y la decepción que ahora se pintaba entre sus facciones; tan azul. Solo las había visto por el chico del poema. No termino bien. Había algo mal, era mi deber frenarlo.
"Todo lo que has construido Choromatsu" Las largas uñas de esa mujer rozaron mis hombros, su aliento acaricio mi oreja, consiguiendo que me encogiera. No era real.
"Yo" Era el sonido de mi propia voz "No" Era yo auto-saboteándome en un nivel esquizofrénico.
"Depende de la clase de relación que lleven esos dos" Su perfume era embriagador "No te conviene complicar aún más a Ichimatsu" Sus labios besaron mi mejilla "Córtalos mientras puedes, o te volverás a arrepentir" Sus palabras eran pura verdad.
"Osomatsu" Lo volví a llamar sacándonos a los dos del trance "¿Qué es lo que está ocurriendo entre ustedes dos?" Él nombrado pestañeo como un intento por hacer plausible su ignorancia. Patético.
"¿De que estas hablando?" Penoso e infantil "Si ya sabes que le estoy coqueteando, es divertido, nos ayuda a relajarnos" Mis manos acariciaron mi entrecejo; el mantel se arrugo cuando me apoye encima de la mesa "Ya me conoces" Con un dedo sobre su rostro lo silencie.
"No es verdad" Su mueca infantil fue molesta "Eso ya no es jugar con alguien más" Irritante.
"Solo la estamos pasando bien, no tiene nada malo" Su risa nerviosa una traición.
"No sigas" Su cabeza se ladeo "Tú estás embobado" Por la manera en que su boca se abrió y sus ojos fueron inundados por la incertidumbre "Un momento" Por como los colores se le esfumaron y sus facciones trazaron una oda hacia el pánico "No te has dado cuenta" Una risa goteando de angustia se entremezclo con las cuerdas del violín "No lo ves"
"¿Yo?" Su mirada me esquivo "No es cierto" Era transparente y estúpido.
"Osomatsu esto va a terminar mal para ti sino lo cortas" El egoísmo con el manto de la preocupación "Ichimatsu no va a dejar a su pareja, lucen mucho mejor estás últimas semanas" Con un par de puños la mesa trepito. Los demás comensales nos miraron mientras el humo escapaba en la rabia.
"¿Cómo puedes estar tan seguro?" Él se controló, incrustando sus uñas dentro de sus puños, rechinando la mandíbula "¿Por qué no me puedes tener un poco más fe?" Mi mano lo acuno "Yo puedo"
"No" Le corte las alas "Yo conozco a esos dos" Los ojos de Karamatsu tintinearon en mi memoria "Se pertenecen, no van a romper" Él me rechazo con asco "No insistas" Con una respiración irregular.
"No puedo dejar a Ichimatsu con ese idiota que no lo valora sin pelear" Era impulsivo y neurótico.
"¿Recuerdas como acabaste la última vez que te sentiste de esa manera?" Él se levantó de la mesa de forma bruta sin importarle convertirse en el centro de atención "No quiero recoger tus pedazos otra vez" Sus cejas bloquearon la luz de sus ojos.
"No te molestaré para que lo hagas" Le agarre la muñeca.
"Solo déjalos en paz" Se lo suplique "No te conviene estar enamorado" Él me apartó, consiguiendo que la música del piano cesara y los murmullos comenzaran.
"Tampoco me conviene quedarme callado" El aire se me escapó de los pulmones. Él era desafiante y apasionado. Era una tormenta. Sangre y fuego.
"¿Eso que se supone que significa?" Era ardor y dolor "Osomatsu no hagas nada estúpido" Por favor.
"Significa que le voy decir cómo me siento" Maldición "Le voy a pedir que rompa con Karamatsu"
Choromi desde su rincón contemplo mientras se retocaba el labial, con los brazos cruzados sobre su pecho, con los pies dolidos por los zapatos, con el cabello acomodado detrás de la oreja, como una tormenta era desatada entre esas orbes escarlatas.
Y lo único que pudo sentir la obsesión fue expectación y ansias por la llegada de sus compañeros; la locura y la depresión.
El buen final no era algo real.
Mil gracias!
dannadagnel: Hola y muchisimas gracias por tus palabras!
Jajajaja nooo, lo siento, a mi tambien me quema, lo que habla realmente mal de mis habilidades de supervivencia. Es que mi querido lector, ni siquiera Ichimatsu se entiende a sí mismo, y no lo podra hacer hasta que elija aceptar a Kara y odiarlo por completo. Nadie merece que le pasé. Osomatsu es super despreocupado, sabe lo que le gusta, lo que quiere y lo consigue, se va a frustrar al ver que con Ichi no es tan simple, porque es verdad, a pesar de todo esta en una relación, y es cuestión de tiempo no más para que esos tres estallen. Usted lo desea yo me encargo de hacerlo realidad, además tu idea esta mucho más cerca y acertada de lo que te podrías imaginar, lo veras en un par de capítulos más.
En teoría si esta terminada, o sea puedes vivir con ese final, pero le faltan los dos pequeñitos extras que los planeo subir como en un mes más, cuando no tenga clases porque igual son largos y requieren trabajo. Eres un amor! Muchas gracias por estarlo esperando, no tienes idea de lo que significa.
Mil gracias por todo tu apoyo! Espero que esta cosa que cada vez se vuelve más rara sea de tu agrado.
Un abrazo!
noire00123: Hola y muchas gracias!
Jajaja, tú siempre me haces el día con tus comentarios, eres demasiado amor. Me uno a tu indignación, lo fue a botar en la fiesta que él lo invito para bailar con su secretario, o sea yo que Ichi le pego. Tus ganas de Parkamatsu alimentan mi alma, quiero que lo sepas. Pero estas en lo correcto, Kara ni siquiera se puede imaginar todo el daño que le ha hecho a su pareja en esa relación, entonces para él con un par de detalles bonitos debería ser suficiente para regresar a su normalidad...y no es así.
Si! Por supuesto que la sigo! Asfafsfas tiene mucho más parka y me encanta XD, no sé, siento que muestran más tierna la relación, aww, los amo. Son mi otp. El anillo es un constante recordatorio, muchas veces inconsciente de lo que se perdió, es como una clase de sistema masoquista, oww, sweetie, yo también lo entiendo a la perfección. Es que Ichito como que ya no sabe que pensar, sería más saludable que lo hablaran de una vez por todas!
Te amo a ti y a tus fabulosas ideas, me encantan! Gracias, y por favor, yo no uso pero por ti definitivamente me creo tumbler, así que lo estaré esperando.Y si Kara quiere que le vuelva a creer, no con más mentiras, eso es todo lo que te dire.
Mil gracias por todo tu apoyo! Eres una persona demasiado amor. Espero que te haya gustado.
¿Porque esta mujer anda jodiendo así a los pobres personajes? Porque le encanta pegarse en rollos medios psicológicos y psicoticos.
Cuando una persona se sobrecarga tanto de trabajo, presión y estrés, de hecho puede llegar al punto en donde el cuerpo le deja de responder. Es mucho más fácil materializar esas emociones negativas para confrontarlas, ponerles un nombre y una cara, como separlas de la persona para mantener la identidad. Eso es lo que Choromatsu hace para vivir con su estrés, lo saca, deja que tome forma propia lo que vendría a ser Choromi, ella no es una persona de verdad. Solo quería aclarar que estas cuestiones que suenan tan retorcidas pasan seguido. Esa fue mi explicación inutil XD
La situación no tiene porque ser permanente ni tan exagerada como lo que yo hago por la vida, pero, como Choro ya pasó por una situación agobiante y de estres, y aún no lo puede superar, por eso quiere prevenir a Kara. Por cierto, estos dos no tuvieron sexo, pero igual Choro quedo enganchado.
Ese fue el rollo más latero que me pegaré, y seguramente lo más aburrido que escucharan el resto de la semana.
Mil gracias por la paciencia, perdón por lo largo que quedo, en el siguiente ya tienen a Oso otra vez y esta cosa va a llegar a su climax luego.
Nos vemos la otra semana!
Gracias!
