Llegué al dormitorio y le dije a Paku que se tranquilizara, que todo iba a volver a la normalidad. No iba a haber más Izumos raras y no me iba a saltar más clases. Tampoco iba a desaparecer todo el día y volver a altas horas de la noche. Me acosté y traté de dormir pero me resultó imposible, pensando y pensando y pensando. Pensaba demasiado, tenía que empezar a actuar sin meditar demasiado las consecuencias o los motivos. Cuando había dado tantas vueltas que casi me había mareado, me levanté y me dirigí a la azotea de mi edificio. Tenía que refrescarme un poco…
Abrí la puerta y me encaminé hacia el borde. Me senté y dejé que mis pies colgaran. Corría mucho viento pero, aún así, era incapaz de mover todas las nubes que envolvía el cielo, por lo que la noche seguía siendo negra. El rumor del viento me hizo dejarme llevar, traía susurros, susurros que parecían nombrarme. Izumo, Izumo. Lo próximo que recuerdo es a Rin despertándome cuando todavía era de noche.
-¿Qué haces aquí? ¿Estás loca? ¡Podrías haberte caído por el borde! ¡Podrías haber muerto! Y… y… ¿QUÉ HACES AQUÍ?-estaba realmente alterado. ¿Por qué tenía que haberme encontrado él? Aunque tenía razón. Además estaba aturdida.
-Eh… Pues… No lo sé, Rin.
-¿Cómo qué no lo sabes?- estaba chillando y me estaba poniendo muy nerviosa.
-Pues como que no lo sé. Subí porque no podía dormir y… ¿me quedé dormida? Pero no me chilles que me pones nerviosa.- Me estaba mostrando muy débil, estaba al borde de las lágrimas porque no sabía qué me había pasado. ¡No recordaba nada!
-Vale, vale. A ver si lo he entendido: subiste porque no podías dormir y luego te quedaste dormida, pero no lo sabes de fijo, no sabes si te dormiste o te desmayaste, por ejemplo. Me pides que no te chille, ¿PERO CÓMO PRETENDES QUE NO TE CHILLE SI SUBES SOLA AQUÍ ARRIBA Y TE PONES EN EL BORDE, EN EL PUÑETERO BORDE? Si te hubieras matado, yo...
-¡Jo, que no me he matado! ¡Que no me chilles! ¡Que no sé nada!- me derrumbé, no sabía ni lo que me estaba pasando. Estaba de pie y, de repente, estaba de rodillas. Rin pegó un brinco y me levantó y me apartó del borde. Estaba paranoico, nunca le había visto así.
-Pero tía, ¡no me des esos sustos! Y no llores, por favor. No quiero verte así.- cazó mis lágrimas con sus labios, besándolas. No, no… ¿Por qué me hacía esto?
-Rin… Yo ya te he dicho antes que esto no va a pasar, que nosotros no…- me cortó con un beso. No me resistí, ¿cómo? Se lo devolví. Era una situación extraña, yo en sus brazos, él besándome, yo aturdida. ¿No sé suponía qué iba a encontrar un novio de entre mis "queridos" Bon y Shima? ¿Pues qué hacía besando al increíble Rin? Si es que no hacía una a derechas… Nos separamos, me dejó en el suelo y me abrazó.
-Izumo, sé perfectamente lo que has dicho, pero sé que no lo has sentido. Sé que me quieres a tu manera. Sólo quiero que sepas que te dejó hacer lo que quieras pero que siempre me tendrás para lo que quieras. Sólo quiero que confíes en mí.
Me escurrí de su abrazo y le miré directamente a los ojos. Por fin pude descifrar algo en su mirada: sinceridad. Me puse de puntillas y le di un beso. Pero en la mejilla. Nuestro contacto duró lo máximo que me permití. Cuando me sentí satisfecha le sonreí y articulé un gracias. Me giré y me fui mientras susurraba un lo siento.
A la mañana siguiente me preparé como lo hubiera hecho antes de haber conocido al chico que me traía loca, al chico al que seguro que iba a hacer daño. Aparté de mim mente la confusión de la noche pasada. Cogí mis libros y puse una sonrisa, pequeña, en mi rostro. Llegué a clase y el único presente era Bon. Estaba decidido, Bon iba a ser mi primer novio. Me acerqué.
-Perdón.-Me estaba disculpando por mi comportamiento, esperaba que fuera lo suficientemente listo como para pillarlo.
-¿Eh? Ah, sí, tranquila. Realmente me pusiste nervioso pero si vuelves a ser como antes, supongo que puedo volver a tranquilizarme.
-Bueno, sí. Se podría decir que vuelvo a ser como antes pero con unas mejorías.- Me miró extrañado, no sabía de que estaba hablando.- Intento ser más amigable. ¿Puedo ensayar contigo?- me sonrió y asintió con la cabeza.
-Por supuesto, siempre que tengas paciencia y no seas tan odiosa que me saques de quicio.- Bien empezábamos…
-De acuerdo. Siempre que tú no seas un creído sabelotodo.
-¿Ya estamos?- me reí y él también.
-Vale, ya paro. Entonces… ¿amigos?- le tendí mi mano.
-Amigos.- Me la estrechó para después acercarme a él y abrazarme. Se oyó el ruido de la puerta al abrirse.
-¿EN SERIO? ¿POR QUÉ NUNCA SOY YO AL QUE ABRAZAS?- Shima histérico y… Rin.
Capítulo nuevo que SÍ me gusta :) Espero que a vosotros también. Me gustaría que sepáis que me encantáis, y qeu vustros comentarios me ayudan a seguir y me animan ;D Sois los mejores.
