Capítulo 9 La trampa

Meg

Adonis llevó a Meg hasta la sala del trono de Hades, todo estaba igual que lo recordaba… la mesa que utilizaba Hades para sus juegos de batalla, las sillas con las calaveras… el trono al fondo… todo igual que en los años que pasó cautiva cuando era rehén de Hades. Le vinieron muchos recuerdos de esos años en el infierno, ninguno agradable, pero no podía dejarse distraer. Tenía un objetivo esta vez: salvar a Hércules.

Dos diablillos estiraron de sus cadenas para acercarla más al trono, Meg contuvo un sollozo cuando las ampollados pies se arrastraron por la dura piedra.

De repente un humo se formó delante del gran trono lentamente y se fue acercando Meg. Poco a poco el humo fue tomando forma, definiéndose, su silueta parecía… Meg trago saliva…

Vaya… Pero si es mi querida Megara en persona. ¿Me echabas de menos cariño?

Meg puso mala cara – No te hagas ilusiones… Por lo que veo tienes un nuevo ayudante - dijo mirando a Adonis con ironía- parece tan espabilado como los otros

Adonis la miro con mala cara.

Ah… Eres tan encantadora como siempre… no has cambiado nada... – Dijo Hades con retintín, tocándole uno de sus rizos.

De alguien aprendí.

Hades se acercó hasta ponerse a su lado.

¡Y mírate! Creo que no has perdido el tiempo con el fortachón – dijo mirando fijamente su vientre – ¿Que te ha hecho cambiar de opinión Meg? ¿Es que ya no te apasiona? – Dijo con una sonrisa

Más de lo que tu te crees, Hades, vine a buscar la cura.

¿Cura? – Hades empezó a reír, seguido de Adonis y los duendes.

Si, Hades la cura para salvar a Hércules. El oráculo me dijo que aquí la encontraría.

Ya… ¿y tú le creíste? Ay… mi dulce y pequeña Megara. El amor tan bonito todo color de rosa pero… es una debilidad ¿no crees?

Meg iba a contestarle cuando surgió una voz grave la interrumpió.

Veo que no pierdes el tiempo Hades. – Meg reconoció la figura que acababa de llegar, y se le cayó el alma a los pies.

¡Tu! ¡Tú… eres la profetisa!

Entre otras cosas… tengo muchos talentos. – dijo riéndose.

¡Hey! Medea cariño... pero que hermosa se te ve esta noche ¿Te hiciste algo en el pelo?– dijo Hades cogiéndola por los hombros.

Ves con cuidado, Hades, no me subestimes.

No hace falta ser tan susceptible, que carácter.

Hades, dime donde está. – Dijo Meg con impaciencia.

Va a ser que no– Dijo Hades estirándole la cadena, haciéndole que gimiera de dolor

¿Cómo?

Meg, querida, ¿aún no lo has adivinado? Aquí no hay ninguna cura. Además si la hubiera… tampoco te lo diría– Dijo riéndose

Serás… DIME DONDE ESTA. – Grito Meg con desesperación

Hades se le fue acercando y le levanto el rostro con un dedo – Creo querida que no estás en condiciones de exigir nada, ¿No crees? Mas vale que no olvides tus modales si no quieres que ese hijo tuyo no sufra las consecuencias… Y Meg… seria una pena perderte, ¿no?

¿Para qué me quieres Hades? ¿Qué consigues tú con esto?

Hades la miro y poco a poco se le fue formando una sonrisa maniaca.

Venganza, Meg… simple venganza.– Meg trago saliva

Si, Megara. – Adonis que se le coloco detrás, cogiéndole por la cintura y arrimándose más a ella. Meg sintió un escalofrío.

¿Qué quieres de mi Adonis…?– Escupió Meg

¿Tu? No te sobreestimes, solo eres el señuelo querida.

¿Que?

Veras cariño- dijo Adonis- Resulta que tuve un pequeño accidente hace un tiempo… y aparecí aquí, en el Inframundo. ¡Este no es lugar para el príncipe de Tracia! Así que claro, cuando me enteré de lo que Hércules había hecho, vi la oportunidad de hacer un trato con Hades.

¿Y que le ofreciste? ¿Un talonario? – Adonis le agarró el rostro con rabia, haciéndole daño. – No Meg, algo mejor, a Hércules…

No…

Aún no se cómo, pero el muchacho logró encerrarme en lo más profundo del Inframundo… y… pese a todo mi poder… ¡no puedo salir de allí!- Dijo Hades haciendo que la llama de su pelo se tornara rojo intenso - ¡Solo puedo proyectar mi espíritu fuera mientras mi cuerpo se pudre allá abajo!

Y esa fue mi entrada.- Dijo Medea - Resulta que la única forma de sacar el cuerpo de Hades del vórtice es con la misma fuerza que lo puso allí, la fuerza de Hércules… y claro, un héroe no iba a ayudar a liberar al señor del Inframundo… por lo que tuvimos que pensar una forma de traspasar esa fuerza por medio de un veneno y magia de sangre… hacia un recipiente más adecuado – miró a Adonis con una sonrisa… - cuanto más débil este Hércules, más fuerza conseguirá Adonis, hasta poder liberar a nuestro señor.

Y no fue complicado lograrlo, un héroe siempre arriesgara su vida cuando hay personas indefensas en peligro y mas si es de la familia ¿ no? Es muy fácil que salga herido.- Hades sonrió.

¡La herida! ¿Era todo una trampa? ¡Tú despertaste al Coloso de Rodas!

Bueno, tuve una ayuda gracia a Medea – dijo intentándola coger de la cintura, pero su brazo la atravesó como humo – Sin ella no podría a ver despertado al titán. – Dijo Hades

Eres despreciable – Dijo Meg

Lo se cariño y me encanta… Adonis llévatela de mi vista, tenemos un programa que cumplir.

NO TE SALDRAS CON LA TUYA HADES… – Grito Meg mientras Adonis la arrastraba.

Hades se giro a donde estaba Medea – Ahora querida... ¡Que empiece la fiesta!

Este capítulo 9 es un poco más corto, ¡pero pronto seguiré con la historia!