Aviso: Capítulo donde habrá incesto aunque ligero; continuos flash backs que para distinguirlos estarán en cursiva.

CAPÍTULO DEDICADO A DAYANA-CHAN POR SU CUMPLEAÑOS.

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Capítulo 9: Las marcas del mal

Que extraños son los días que últimamente pasaba. No podía decir que todos eran de color de rosa porque sonaba estúpido estando en la situación que se encontraba. Pero tampoco eran tan malos. Últimamente, su captor estaba demasiado cambiado. ¿Acaso su decisión de hacerse su amiga lo había influenciado?

Quién sabe.

El día que se había hecho la determinación de cambiarlo, aquella noche había seguido la misma rutina, horas de constante violación mientras era grabada a excepción de una variante, había obedecido todas y cada una de las ordenes que Wolf le había dado. Y quizás, por el simple hecho de que aquel hombre tenía doble cara, a la noche siguiente…

-

La puerta se abrió invadiendo la supuesta intimidad que la pelirroja tenía. Entrando con el altivo de un rey, Yamato, Wolf, caminó hacia ella a grandes zancadas compartiendo miradas que fue rota por la chica, observando la libertad lejana a través del ventanal. Pasarían muchas semanas, meses incluso que ella volviera a pisar el exterior. Pero tenía la compañía de Sakura y Rin, y eso la compensaba. Con una gran bocanada, sabiendo que él volvería a llevarla al sótano, le dedicó una mirada indicando que estaba lista para ser llevada.

Sería otra noche donde allí le estarían esperando sus aliados, su cuerpo nuevamente mancillado… Ese era su nuevo pan de cada día, pero si así mantenía contento a Wolf y todos sus allegados con vida…

-puedes estar tranquila que de ahora en adelante no pienso llevarte al matadero.

Takenouchi alzó la cabeza sin comprender observándole detenidamente donde seguía parado a escasos metros de distancia, cruzando los brazos clavando sus fríos ojos analizante, leyéndole la mente.

-no, no te voy a volver a llevar. –contestando a una pregunta no formulada- pero si quieres ir…

-¡no! –cortándole con una negativa desesperada.

-yo pensaba que empezaba a gustarte. ¿Acaso no has disfrutado ni un poquito? –poniéndose de cuclillas para estar a su altura.

-…

-es comprensible que no disfrutases, si fuera yo el que te diera placer me suplicarías una y otra vez que te violase. Podríamos probarlo si fueras más atractiva. Ya se sabe que las personas bellas no deben mezclarse con el estiércol.

-

Reconocía que la vanidad no había manera de quitársela. Y quién ayudaba a que se engrandeciera eran las VIP, principalmente una de sus amantes privadas, Mimi Tachikawa.

Por otro lado, empezaba a concomerle la cabeza. Si pasase con él un momento ardiente y apasionado¿le suplicaría que fuese él expresamente quién la violase?

No podía negar que la idea le excitaba. Ella era una mujer de carne y hueso como otra cualquiera y aquel hombre era tremendamente sexy y atractivo, aunque con exigencias sobre el género femenino. Con esos dones, era normal que pudiese desear a la mujer que se le antojara. Y ella, por supuesto, no estaba dentro de la lista.

-"y ya me dije que eso es un alivio. Estando asolas con él, lo único que recibo son palabras hirientes o golpes…"

Aunque si la maltrataba físicamente eran en ocasiones excepcionales donde Wolf perdía los estribos; pero las palabras eran diarias.

Claro que eso también había cambiado levemente.

-

La mirada de la pelirroja se mantenía fija en un punto específico, Wolf quién le daba la espalda. Cualquiera ajeno pensaría que en aquel cuarto se encontraban la típica de pareja matrimonial, donde el marido escogía la camisa para cambiarse mientras que la mujer le observaba embobada la espalda desnuda marcada por los músculos. Pero la realidad no era esa. Wolf ignorándola se dedicaba a sus manías, como aquella nimiedad. Pero la intensa mirada le ponía de los nervios. En un ataque de rabia, tiró con todas las camisas que estaban colgadas, encarándola con desafío. Y con lo que se topó, lo dejó desorientado. Aquellos ojos rubíes lo contemplaban en una mezcla de confusión, miedo y preocupación.

Sin dejarse llevar por una estúpida mirada, se colocó frente a ella, con el pecho al aire y los brazos en jarras esperando que así se le quitase ese rostro perturbable.

-¿qué te pasa¿Ahora te asustas ante mi presencia?

Sora parpadeó ruborizada. La imagen que se le presentaba era sugestivamente tentadora. En anteriores circunstancias habría virado la cabeza apenada concentrándose en el polvo del suelo, pero estaba aquello y se negaba abandonar su campo de visión. Inconscientemente se levantó de la cama y olvidándose que él era su captor, se había acercado hasta rozar su pecho con el suyo.

Yamato con recelo, examinaba sus acciones sin saber como calificarlas, extrañas quizás. ¿Qué tenía ahora esa pelirroja? Curioso, observó como, tras segundos de estar frente a él, le había rodeado, hasta ensanchar sus ojos sobre su espalda, el lugar donde tenía las dos cicatrices. La reciente que reinaba sobre su espalda con forma de línea curva, y la hecha hace años que misteriosamente había adoptado la forma de una luna.

Sobre su piel, fría y pálida, sintió las cálidas yemas de aquella mujer rozándole con sumo cuidado la gran cicatriz como si le estuviera curándole del dolor que ahora no sentía como cuando Yagami con el látigo se lo había ofrecido.

-¿nunca has visto una cicatriz o qué? –despertándola de su ensoñación. Notó como apartaba la mano de inmediato como si su cuerpo desprendiera fuego y no sabía porqué, pero deseaba que aquellos dedos femeninos continuasen con la labor.

-yo… no… digo… no es eso… es que… había visto cicatrices en los asesinos que Taichi-kun coge, pero no eran tan grandes… debió… debió de doler¿no? –pero¿qué estaba diciendo¿Por qué entablaba una conversación tan absurda?

-¿qué si duele? –mirándola brevemente para soltar una carcajada- digamos que la pequeña, la que Gennai me hizo fue una simple caricia, en comparación con la que me dejó tu Taichi-kun al darme latigazos. –repuso con sarcasmo.

Ante aquella revelación, Sora abrió los ojos desmesurada mirándole incrédula, retrocediendo pequeños pasos donde él se volteaba cargando desprecio.

-Tai… te… no… eso es mentira. Taichi-kun es incapaz de hacer algo así.

-¿ah sí? –soltando una mueca- pero¿tú eres imbécil o qué te pasa¿Qué no has aprendido que no vivimos en un cuento de hadas¿Qué tu Taichi-kun es humano como los demás¿Crees que ese hombre amigo tuyo no ha matado a nadie en su vida¿Qué por ser policía, todos le obedecemos para ir a la cárcel¿Qué no es capaz de torturar a la gente para conseguir la verdad?

-yo… yo… -sintiéndose avergonzada.

-esto que tengo la espalda, y metételo en tu cabecita porque no lo pienso repetir, me lo ha hecho Yagami en un arrebato de locura para saber de ti.

Eso la calló, bajándole toda la vergüenza que tenía acumulada.

-puedes estar contenta de saber que le importas, pero claro Bird, yo no pienso entregarte bajo ninguna circunstancia. –dando por finalizada la conversación- no pienso hacerlo hasta que logre mis objetivos. –de espaldas a ella.

Yamato caminó hacia el armario, con los vellos erizados productos del frío que empezaba a tener. Pues pese a que la calefacción estaba puesta, eran meses fríos y no podía permitirse el lujo de agarrar un constipado. Ya andaba suficiente desnudo cuando pasaba noches con sus VIP privadas y el bajar al húmedo subterráneo teniendo continuos cambios de temperatura.

De pronto, algo húmedo y pesado se arrojó sobre su espalda. Su cuerpo se tensó para después sorprenderse. Incapaz de imaginarse que eso fuera cierto, se giró viendo desconcertado como su presa le rodeaba la cintura, con su rostro oculto donde lágrimas caían, igual que un pajarillo que quiere volar y ve a sus compañeros revoloteando a su alrededor como burlándose de su incapacidad.

-¿y ahora qué te pasa? Por sino lo sabes, estás abrazando a tu peor enemigo. –sin embargo el agarre se hizo más fuerte y él solo suspiró- oye, comprendo que todas las mujeres caigan rendidas ante mí, pero si sufrieran una mínima parte de lo que has tenido que padecer, se mantendrían a una ligera distancia. –esas palabras egocéntricas no hicieron que Sora se despegase de él- ¿no me digas qué te sientes culpable por lo que me ha pasado? –casi riéndose de su propia pregunta.

Sora intentó acallar sus sollozos para darle una respuesta. Durante unos segundos reinó el silencio, donde la pelirroja trataba de calmarse y reuniendo todo el valor que le quedaba, miró al chico con profunda pena, como si acabara de ver en una película toda su miserable vida y lo que todavía le quedaba por delante.

-¿te estás compadeciendo de mí? –preguntó Wolf de improvisto sin creerse lo que veía en esos ojos rojos que cristalizaban, viéndose reflejados en ellos, viendo el asombro escrito en su rostro y que difícilmente podía ocultar.

-sí. –contestó en bajo, pero audible y resonó en los tímpanos del rubio quién no se creía su respuesta.

-

Sí, sentía pena y compasión, pero ahora ya no estaba segura si se trataba solo de eso. El tiempo pasado al lado de su captor, empezaba a serle necesaria como el aire para respirar. Soltó una bocanada de aire, admirando algunas nubes que tapaban la luna llena. Él había salido esa noche y no en solitario.

-

-¿te vas?

-… -no le dio respuesta, siguió acomodándose la chaqueta.

La pelirroja contempló el reloj de pared donde marcaba las nueve pasadas, una idea vagó por su mente. A esa hora solo un asesino como él salía tan tarde para…

-¿vas a… vas a matar a algún inocente?

-…

Interpretó su silencio como un sí y resignada miró el piso. Juntó las manos rezando y pidiendo perdón a Dios por el pecado de Yamato, buscando imploración para que comprendiera sus motivos.

Lo escuchó abrir la puerta y sintió miedo por él, por lo que pudiera pasarle.

-ten mucho cuidado. –dijo sin pensar.

El rubio paró entre la habitación y el pasillo para voltear la cabeza y observar asombrado a su presa donde le lanzaba una sonrisa queda.

Giró la cabeza de forma instantánea y sin mirarla.

-… … …no voy a matar… … … … … …estarás con Flor Marchita y la Perrita hasta que volvamos… … …-Sora se dio cuenta que quería decirle algo más, pero vio como negaba con la cabeza y emprendió la marcha.

-

Sonrió. No sabía cómo, pero por primera vez desde que estaba en ese lugar, Wolf no la había visto como su presa. Humanidad es lo que empezaba a conseguir en ese líder y eso la alegraba. Sus días encerrada empezaba a contarlos con una mano, pero la posibilidad de que Wolf cumpliese su pena y estar con su hermano muy lejano.

Sora con la mirada perdida en el horizonte, soltando muecas de felicidad, no se daba cuenta que estaba siendo fijamente observada por Sakura quién tenía el cejo fruncido, como si las expresiones de la mujer la molestasen, tensión que Rin notó por lo que dejando la lectura donde se distraía, se concentró en la de cabello rosado.

-¿qué ocurre Sakura-san?

-¡¿qué, qué me ocurre?! –repitió incrédula- ¿qué no parece evidente? –e ignorándola se acercó a grandes zancadas a la más mayor, la cual se giró al percatarse de la cercanía- ¿qué te ocurre a ti¡¡Eso es lo que había que preguntar!! –Sora parpadeó sin comprender, miró a Rin quién se encogió de hombros, para volver a encarar a la Haruno- ¿a qué venía esa sonrisita nostálgica o mejor dicho, esa sonrisa de enamorada en esta situación?

-¿de enamorada?

-comprendo que por la falta de protección masculina, andes pensando en Taichi, pero hay que tener un poco de consideración respeto a Rin-chan¿no te parece?

-Sakura-san no me molestaba. –replicó la más joven más extrañada por su actitud que la pelirroja.

-¡pero no hay derecho!

-Sakura… -san…

La impresión de la joven, la despertó y soltó una gran bocanada de aire al mismo tiempo que se llevaba una mano a la frente.

-lo siento. Lo siento mucho. Ando muy alterada últimamente. Y tanto Químico Loco como las VIP no ayudan a que me tranquilice. No debería pagar los platos rotos con vosotras. Sora-san en verdad lo siento.

-ah no, no tienes que disculparte. –volteando de nuevo su mirada rojiza hacia el exterior- "¿enamorada…¿Tenía realmente una expresión de enamorada¿Estoy enamorada de Wolf-sama? No… no… eso no puede ser…" –negándose a creer escandaloso hecho.

O.o.O.o.O.o.O

Mientras eso sucedía, en una casa, el caos reinaba alrededor de un hombre donde la cabeza le daba vueltas al no hallar a su pequeña hija.

-¡Kanna¡Kanna! –llamaba Inuyasha.

Desesperado abrió la puerta que daba al patio rogando a los cielos hallarla sentada sobre el césped jugando con su pelota favorita- Kanna… -murmuró angustiado al ver la reja de su casa abierta.

Sin decir o dejar una nota a su mujer, salió escopeteado de la casa en busca de su hija, antes de que por casualidades de la vida se topara con su detestable hermano, sin sospechar que efectivamente su querida y única hija estaba frente a ese personaje.

-

-¿pa… papá? No… -observándole bien- tú no eres mi papá. –dijo Kanna convencida tras ver con dificultades las misteriosas marcas en la mejilla y la luna menguante sobre la frente.

-muchos dicen que parezco su hermano. –contestó Dog inocentemente.

Una breve risa por parte de Wolf y Dragon quiénes volvían a columpiarse y a botar la pelota respectivamente esperando con ascuas lo que próximamente sucedería. Pero uno de ellos, debía mover ficha para llegar a la casilla indicada aunque tuvieran que saltar varias en el progreso.

-¿buscabas esto? –preguntó Sasuke.

-ah… sí… -mirándole momentáneamente para volver su vista a Sesshomaru que lo contemplaba como si fuera una divinidad.

El poco interés que tenía por el esférico, el tenso silencio creado siendo interrumpido por el chillido del columpio y el viento helado de febrero hizo que Sasuke botase la pelota para distraerse, mientras el invitado estrella no llegaba.

Sesshomaru también esperaba ansioso aquel invitado, seguro de que se estaría comiendo las uñas pensando mil y una tonterías, pero empezaba a sentirse incómodo y no era el desesperante ruido que hacía Yamato al balancearse o el irritante sonido de la pelota al tocar el suelo. La mirada de su sobrina, ganaba a todo aquello. Esos intensos ojos como la noche sobre su persona, siguiendo cada movimiento que daba le exasperaba, abriendo el deseo de matar al primero con el que se encontrase para desahogarse.

-¿qué? –dirigiéndose a la niña con hastío, a sabiendas que si no hacía algo, todo lo que tenía planeado para su hermano se fuera por borda.

-es que… en verdad usted se parece mucho a mi papá… son muy parecidos…

Su respuesta hizo que cerrara los ojos comprendiendo el interés de la niña, recordándola tanto a su estúpido padre. La curiosidad era un don genético, pero recordando su reflejo le resultaba normal. Se encaminó pasando por el lado de la pequeña, donde tal como esperaba, le seguía con la mirada como un imán atraído a un metal. Sesshomaru se situó frente a sasuke, el cual le tendió la dichosa pelota con el cejo fruncido dando entender que disfrutaba con el ridículo juego.

-toma. Es tuyo¿no? –devolviéndosela.

-arigato. Es usted muy amable. –con una sonrisa sincera.

Nuevamente Dragon y Wolf rieron por lo bajo debido a la ignorancia de la criatura. Si ella supiera como era en realidad su tío, si ella supiera…

-creo que deberías irte a casa de inmediato. –habló Yamato por primera vez- ¿no has oído hablar de tres criminales, pero sumamente 'atractivos', -resaltándola de forma notable- que aterrorizan a familias y niños?

-algo. –confesó la niña. Y recordar eso, hizo que mirara el suelo con cierto temor- ¿les importarían… les importaría acompañarme? No me gustaría encontrarme con ellos.

A los tres les faltó poco para soltar una sonora carcajada. Tanta ignorancia, tanta inocencia en una indefensa criatura que les resultaba una monada.

-¡¡Kanna!! –escuchó una voz en la lejanía proveniente de Inuyasha.

Y ahora comenzaba lo que Yamato y Sasuke esperaban, por fin habían llegado a la casilla ganadora y el premio lo obtendrían en unos minutos.

-¡papá! –contestó con alegría- ¡aquí¡Estoy aquí!

Inuyasha al escuchar la respuesta de su hija, aliviado, se dirigió corriendo para regresar a su casa antes de que aquellas calles nocturnas le hiciesen perder el juicio creando la paranoia de que su hermano le estuviera acechando.

Y la paranoia se convirtió en cruel realidad, al encontrar a su hija entre aquel familiar que tanto aborrecía junto a sus dos compañeros que se mantenían en la posición inicial.

-Inuyasha cuanto tiempo sin vernos. –fue el saludo del albino.

-Ses… Sess… sho… ma… ru… -con el labio inferior temblando.

-Papá¿conoces a este señor? –preguntó maravillada y feliz la niña.

La voz de su hija le alteró y sin ser capaz de acercarse para alejarla solo gritó.

-¡ven aquí ahora mismo¡Aléjate de él!

-no te preocupes Inuyasha. –situándose al lado de su sobrina quién no entendía porque su padre quería separarla de ese señor tan bueno- No pretendo nada contra tu hija.

-¡¿cómo si me lo creyera?! –rugió fuera de sí.

-tienes valor para alzarle la voz. –negó Sasuke- eso es inapropiado de un ototo (1) hacia su aniki (2). Eso fue lo que Itachi siempre me decía.

-¡¡ese imbécil no me ha considerado su hermano en la vida!!

-¡ufff! Si Takeru me insultase le daría un buen puñetazo. Esos no son respetos Inuyasha.

-¡¿de respeto a alguien como él?! –soltó incrédulo- ¡¿qué respeto le voy a tener al hombre que mató a mi madre¡¿Qué respeto le voy a tener al demonio que es?! –respirando con fuerza por todo lo que se había guardado. Pero segundos después se arrepintió.

Aquel hombre que le había llamado demonio, era uno de los hombres más peligrosos que no se andaba con chiquitas; jamás había soportado que le alzaran la voz sin matarles después; jamás había tolerado los insultos y vivir para contarlo; además… además… allí, a su lado estaba su hija.

Con los ojos empañados en terror vio como su hermano posaba su mano sobre el hombro de la criatura teniendo sus amigos a cada lado.

-por favor… por favor… no le hagas nada… -llorando irremediablemente- mátame a mí…

Sesshomaru entrecerró los ojos enfadado y sintió la mirada de su sobrina clavada sobre él en un mar de confusiones.

-eres patético Inuyasha. Pero, aunque esto te vaya a sonar hipócrita no será de mi incumbencia. –lanzándole algo que cayó a los pies del hermano menor.

Inuyasha se fijó observando extrañado como Sesshomaru le había dado una katana. ¿Qué pretendía¿Pelearse a la antigua?

-ver para creer. –murmuró Sasuke ligeramente impresionado.

-es uno de los tesoros de nuestro padre. –explicó Sesshomaru atrayendo la atención de su hermano quién no entendía nada- es la herencia que te ha dejado y que he guardado hasta que llegase el momento. Sé que tienes problemas económicos, si vendes esto lograrás vivir lo que te queda de vida.

-¿qué… qué es lo que pretendes?

-somos hermanos después de todo¿no?

-¡si nunca me has considerado como tal!

-¡baka! (3) ¿Todavía no te has dado cuenta? –soltó Sasuke ligeramente molesto como si el hecho de que Inuyasha menospreciase a Sesshomaru le incumbiese.

-eres un poco lerdo a veces. –siguió el rubio.

-¡basta! Inuyasha tiene razón.

Un paro cardiaco, eso es lo que tenía Inuyasha. Sesshomaru… ¿cómo denominarlo¿Le había defendido¿Le estaba dando la razón? Sonaba demasiado irreal. No podía por menos que imaginarse que aquel no era Sesshomaru, Dog, uno de los tres líderes del Dead Moon, o el demonio como muchos lo llamaban.

-Inuyasha soy un Dead Moon, Takeru e Itachi son las únicas personas apreciadas por Yamato y Sasuke. ¿Sabes qué es lo que pasa actualmente con ellos?

Por supuesto que lo sabía, en las noticias se dedicaba a hacer algunos especiales sobre la vida pasada del Dead Moon, pero no entendía a qué venía aquella pregunta.

-es lógico imaginar que la policía ande tras los parientes más cercanos de los criminales. –comenzó Yamato serio- están vigilándote las 24 horas, pinchan tu teléfono… pierdes el derecho a la intimidad aparte de que todos te miran con malos ojos. –terminó con una ligera pena en la voz.

-incluso muerto, investigan sobre las personas que le rodean, revuelven en la tumba, entre las cenizas impidiéndole descansar en paz. –siguió Sasuke con los dientes apretados.

Inuyasha comprendió al instante que hablaban de sus respectivos hermanos por lo que si su mente no le engañaba, lo que Sesshomaru había hecho…

-no… eso es imposible… ¡no tiene sentido! –explotó furioso- tú mataste a mi madre ante mis narices, nunca te he gustado, te dedicabas a observarme entre las sombras…

-considerando tu primer punto, maté a Izayoi porque su vida ya había llegado a su fin.

-¡¿nande?! (4) –queriendo saltar sobre él.

-¡imbécil! A tu madre le quedaba pocos días de vida. Tenía un virus incurable. En aquellos yo ya era un Dead Moon y sabía lo que ocurría con Itachi y Takeru, por lo que aproveché para que todos creyesen que te aborrecía. Así tú y tu familia podríais vivir tranquilos.

-¡¿llamas tranquilo a vigilarme como un acosador?!

-muchas organizaciones –volvió a hablar el rubio líder- suelen ser muy desconfiadas entre ellas. Les importar un comino lo que los líderes sienten sobre sus parientes o en el peor de los casos, se aprovechan para usarles y tener a la organización enemiga a su merced. Principalmente el Shining Sun.

-¿Shining Sun?

-nuestro alter ego, por así decirlo. –explicó Sasuke- aunque son solo cinco pelagatos. No hay que temer, pero no está de más prevenir.

Inuyasha seguía sin creerse lo que estaba oyendo y ahora ya no podía profesar que aquel fuese su hermano mayor, pero si los otros dos líderes hablaban como hombres precavidos y hasta inseguros, a Sesshomaru¿le pasaba lo mismo?

-debemos irnos. Si seguimos en contacto sería peligroso para ti.

-además de tener ciertas complicaciones en la base. –habló Sasuke actuando como un Dead Moon- pero divertidas, por lo menos por parte mía. –hablando solo.

El albino solo soltó una mueca ante las palabras del menor de los líderes quién había vuelto a usar ese tono de niño que se divierte con maldades. Vio a la niña quién no había entendido la conversación.

-vete con tu padre y nunca vayas con desconocidos que no seamos nosotros. –le advirtió.

-hai. (5) ¿Volveré a verles?

-… … …quién sabe… -definitivamente su sobrina era demasiado inocente pero encantadora.

-en marcha. –dijo Yamato tomando la iniciativa seguido por sus compañeros en dirección salida de aquel tétrico parque.

-¡matte (6) Sesshomaru! –pronunció Inuyasha sin haberse recuperado de la impresión.

Los tres líderes se pararon, pero el mencionado no se volteó como sus dos amigos.

-yo… entonces… -vacilando bastante- entonces, tú… ¿tú no me odias? Quiero decir… ¿tú… me reconoces como tu hermano?

-…

-Sesshomaru…

-en ningún momento he dicho que te odiaba. Solo me limitaba a hacer un papel para que pudieras vivir tranquilo. –aunque tenía que reconocer que la actuación la había exagerado bastante, pero era un Dead Moon y si la gente ya creían que era un demonio, no podría mostrarse indiferente contra alguien al que supuestamente detestaba- sin embargo, esto no significa que deje de hacer mis visitas rutinarias. Espero que ahora no la fastidies hermanito. –perdiéndose en la lejanía con Dragon y Wolf.

Inuyasha negó con la cabeza. ¿Fastidiarla cuando velaba por su seguridad y el de su familia? Sonaba poco creíble, pero al parecer esa era la realidad. Los tres líderes podrían ser despiadados, peligrosos y muchas cosas más, pero albergaban un sentimiento fraternal que nadie les podría igualar.

-papá, papá, papá. -tirando Kanna de su chaqueta, el cual le prestó atención- ¿entonces ese señor tan amable es tu hermano?

-sí. -con un deje de orgullo.

-ya decía yo que tenía que ser eso. Se parecía muchísimo a ti. Creo que sino tuviera esas extrañas marcas, podría pasar por tu gemelo. Que emoción saber que tengo un tío así.

-Kanna escucha, no debes decir a nadie sobre este encuentro. ¿Entendido?

-como digas papá. Pero, las marcas que el tío tenía en el rostro¿son esas cosas que los chicos grandes llaman tatuajes?

La pregunta de su hija hizo que le entrase la curiosidad. Lo que su hermano tenía no eran simples tatuajes o cicatrices. ¿Marcas de nacimiento? Nunca lo supo. Ya cuando era un niño, su hermano las poseía. Por el alejamiento del mayor, se había aventurado a preguntárselo a su padre…

-

-es algo que no entenderías.

-pero¿por qué? No es muy normal que un chico tenga una luna en la frente y dos rayas en cada mejilla.

-es un castigo del cielo.

-¿un castigo del cielo? –y vio como su padre se volvía melancólico.

-

Y con aquella reacción tan poco común, no le había preguntado más. Se había quedado con las ganas. No entendía porque su padre le había dado aquella respuesta. ¿Acaso su hermano no debería haber nacido¿O es que su padre, furioso de que su primera esposa muriera al darle a luz, le había implantado esas marcas como castigo? No, eso no podía ser. Recordaba a su padre, y era un hombre pacífico, amable y bondadoso. Siempre pendiente de sus hijos, haciendo lo imposible para que Sesshomaru viviera con ellos.

De repente, en la oscuridad de la noche, cerca de donde estaba él y su hija, el sonido de un disparo alertó a Inuyasha, y sintió como su hija se abrazaba a su pierna temblando de miedo.

Con un mal presentimiento, cargó la katana regalada y a su hija en brazos y se fue corriendo a ver que es lo que había pasado.

-

En el escenario del crimen, uno de los implicados se sujetaba el hombro que chorreaba de sangre, con sus dos compañeros rodeándole y mirando atónitos al hombre que había disparado.

El Dead Moon pese a ir armados, pese a ser buenos esquivando, pese a detectar a sus presas como animales, con todo eso… un simple hombre que había logrado la fama con sus exclusivas, un simple periodista, había logrado disparar a uno de ellos y tenerlos contra las cuerdas.

La mujer que lo acompañaba, la agente especializada en el caso, apuntaba a los otros dos aunque miraba de soslayo al periodista desconfiada donde mantenía una sonrisa de superioridad y seguía apuntando con su arma como ella.

-es bastante vergonzoso que alguien de poca categoría haya podido disparar contra Dog¿no os parece?

Con eso Sesshomaru se había sentido insultado y el deseo de abalanzarse a lo loco contra aquel degenerado. Sin embargo, Yamato y Sasuke, molestos ante aquel comentario, se habían adelantado. Sacaron sus armas, pero ante la sorpresa de Wolf y Dragon, el periodista se las había arrebatado de las manos con certeros disparos.

-no intenten nada sospechoso que no les ha de servir. Ahora, señorita Sango, puede proceder a preguntarles lo que desee, pero sugiero que lo haga en la distancia. Si se acerca esos tres bichos podrían romperle el cuello.

Pero¿quién era realmente ese periodista? Era lo que se preguntaba el Dead Moon. ¿Cómo podía saber tan bien sus manías?

La agente tardó un poco en hablar, pero finalmente procedió al interrogatorio.

-¿dónde están Takenouchi-san y Haruno-san?

-…

-¡¿dónde están?! –perdiendo los estribos.

-¿es qué no tenéis originalidad? Esa pregunta es más vieja que mi abuela. –respondió Yamato mostrando seguridad.

Un nuevo disparo, que esta vez había sido dirigido al rubio el cual había logrado esquivar por poco rozándole ligeramente el antebrazo.

-¡Yamato!

-no es nada Sasuke… solo un rasguño… -que gran mentira. Le escocía horrores pero no se iba dejar avasallar. Aunque le preocupaba Sesshomaru, porque si él se quejaba por poca cosa¿cómo estaría su compañero cuando le había dado en todo el brazo y la bala seguía interna? Se percató de que la vista del albino comenzaba a nublarse. Tenía que idear algo y huir. Y para colmo, allí no estaba Kakashi para cubrirles las espaldas.

-cuando una bella dama pregunta, el hombre debe darle una respuesta. –dijo Miroku- de lo contrario, el caballero que la protege ataca retorcidamente.

¿Qué podían hacer¿Cómo podrían escapar sin recibir balazos?

-Sesshomaru… -una nueva voz que se integraba y que todos le miraban siendo ahora el protagonista de aquella función.

-¡Inuyasha Hanyou apresúrese y venga aquí antes de que el Dead Moon les tomen como rehenes! –gritó Sango imaginando que utilizasen a padre e hija como escudos y así perder una oportunidad de oro.

-¿pretenden disparar? –preguntó Inuyasha directamente.

-al Dead Moon, por supuesto. –contestó Miroku.

-… -Inuyasha miró a su hermano quién se agonizaba de dolor. Cerró con fuerza los ojos como si se debatiera consigo mismo.

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-es uno de los tesoros de nuestro padre. –explicó Sesshomaru atrayendo la atención de su hermano quién no entendía nada- es la herencia que te ha dejado y que he guardado hasta que llegase el momento. Sé que tienes problemas económicos, si vendes esto lograrás vivir lo que te queda de vida.

-

-somos hermanos después de todo¿no?

-

-Inuyasha soy un Dead Moon, Takeru e Itachi son las únicas personas apreciadas por Yamato y Sasuke. ¿Sabes qué es lo que pasa actualmente con ellos?

-

-es lógico imaginar que la policía ande tras los parientes más cercanos de los criminales. –comenzó Yamato serio- están vigilándote las 24 horas, pinchan tu teléfono… pierdes el derecho a la intimidad aparte de que todos te miran con malos ojos. –terminó con una ligera pena en la voz.

-incluso muerto, investigan sobre las personas que le rodean, revuelven en la tumba, entre las cenizas impidiéndole descansar en paz. –siguió Sasuke con los dientes apretados.

-

-…sabía lo que ocurría con Itachi y Takeru, por lo que aproveché para que todos creyesen que te aborrecía. Así tú y tu familia podríais vivir tranquilos.

-

-yo… entonces… -vacilando bastante- entonces, tú… ¿tú no me odias? Quiero decir… ¿tú… me reconoces como tu hermano?

-…

-Sesshomaru…

-en ningún momento he dicho que te odiaba. Solo me limitaba a hacer un papel para que pudieras vivir tranquilo.

-

La presión de su hijita sobre su camisa quién comenzaba a sollozar al ver a su pariente, que en gran estima le tenía, unidas a la conversación mantenida hace minutos le convenció para salvarle como hermano de los líderes del Dead Moon que era.

-¡si vuelven a disparar contra alguien, se harán responsables del trauma que le dejan a mi hija¿Qué no ven que hay una niña de cuatro años presente¡Pienso denunciarles!

Miroku y Sango creyéndose lo dicho, bajaron sus armas y el Dead Moon escapó donde Inuyasha miró a su hermano malherido preocupado por su salud.

O.o.O.o.O.o.O

En otra parte del país, alguien abría la boca con suma pereza, frotándose instantes después los ojos deseando echar una buena siesta.

-yo no sé porque el capitán Yagami quiere que estemos en China si la información del Akatsuki la pasa a la comisaría de Japón directamente.

-es una medida de precaución. Cualquiera desconfiaría de la mafia Shikamaru. –le contestó el hombre que estaba al lado, quién despreocupado leía un libro- una organización mafiosa no es para unir lazos así porque sí. Nadie puede asegurarnos que después de aniquilar al Dead Moon se aprovechen y la policía japonesa sea la siguiente en su lista.

-pero Kakashi todavía no entiendo bien ese asunto. Me refiero a que Dragon exclusivamente odie tanto al Akatsuki.

-¿no lo sabes? –mirándole de reojo.

Shikamaru solo soltó una mueca de poco interés.

-a mí solo me asignaron el caso. No me gusta tener que leer la letra pequeña sobre esos personajes. Es una lata.

-sabía que eras un vago, pero no tanto. –dijo Kakashi con una gota.

-es que no cambia nada que lo sepa. ¿No te parece?

-pero hace rato estabas interesado en saber la razón del odio de Sasuke. –con más gotas sobre su cabeza.

-¿y por qué es?

Kakashi ya no sabía que hacer con el chico. Suspiró con gran paciencia y cerró el libro para leerlo más tarde.

-hace muchos años… -adoptando una actitud seria al mismo tiempo que dirigía su mirada hacia el ventanal nostálgico, reviviendo viejos recuerdos- Itachi Uchiha, el hermano mayor de Dragon al que adoraba, pertenecía a esa organización. Corren rumores de que le habían lavado el cerebro para que ingresase, desconozco los motivos por el interés que tenían. Y la misma organización acabó con su vida, simulando un accidente. Dragon que poco después se había quedado huérfano, se enteró de ello y quiso vengarse, pero jamás pudo conseguir ese objetivo, incluso siendo Dead Moon y tener todo el país nipón aterrorizado. No sé si actuaría tan despiadadamente si no tuviese eso en el cuerpo. ¿Qué que es eso? –como si adivinase lo que le preguntaría- una marca extraña que Orochimaru le hizo sin ser consciente. Por lo que sé, esa marca contiene productos químicos y la cabeza de una serpiente. Como consecuencia, dejó un raro símbolo que llamó el 'Cielo'. Puede ser algo sin importancia, pero en ocasiones causa dolor sobre el usuario. –observó a su compañero y sobre Kakashi cayó nuevas gotas tras su cabeza al verlo dormido- interesado y desinteresado. Menudo personaje que me ha tocado. –el hombre volvió su vista al cielo acordándose del pariente de su amigo Obito- Sasuke…

-

En la cama del hospital, Sasuke se encontraba inconsciente, delirando, sudoroso, con la mano en la marca que Orochimaru le había impuesto meses atrás. Ese día parecía que la marca empezaba a cobrar factura y Sasuke lo estaba sintiendo en sus carnes. En la habitación estaban los otros dos líderes sin saber que le ocurría exactamente más Kakashi y la médica que se ocupaba del chico y que pertenecía al antiguo Dead Moon.

-¡maldita serpiente sarnosa¡Sino fuera porque Sasuke se lo ha cargado le abriría el estómago y le echaría cianuro de calidad! –decía la mujer con ojos que echaban chispas.

-por favor cálmese. –pidió Kakashi con múltiples gotas y miedo ante aquella imponente mujer.

-¡ESTOY MUY CALMADA! –encogiéndolo en el sitio.

-¿sabes lo que Sasuke tiene? –preguntó el rubio.

-¿por quién me has tomado Yamato¡Ju! Soy la mejor médica a nivel mundial y¿haces preguntas estúpidas?

-¿qué tiene? –preguntó esta vez Sesshomaru con cierta paciencia.

-muy fácil, mezclas la química con el veneno y obtienes agonía y sufrimiento. –fue la respuesta que les había dado, el cual ninguno de los tres presentes comprendió- ¡Oh da igual! Le prepararé un antídoto y aunque no pueda quitarle esa marca, suprimirá el dolor por tiempo indefinido.

-

Recordar aquel rostro agonizante lo había hecho sentir impotente¿pero él que podía hacer? Solo ayudarle en la sombra bajo una identidad falsa. Sin embargo, era consciente que en ese lugar, en aquella misión, muy pronto descubrirían lo que había tras la máscara.

O.o.O.o.O.o.O

Volviendo a Japón, concretamente al hotel donde los Dead Moon se mantenían ocultos, en una habitación con los guardaespaldas cuidándola y las VIP que se encontraban ligeramente preocupadas por SUS hombres. El ver al más mayor con sangre chorreando, siendo cargado por sus dos amigos, puede que fuese una escena familiar pero el agredido había sido Sesshomaru. El único Dead Moon quién no lo había visto tan gravemente herido.

-¿y si no sale vivo? –lloriqueaba Mimi- tenía mucha sangre… le salía mucha sangre…

-¡cállate¿Cómo va a morir Sesshomaru-sama por algo tan trivial? –le recriminó Jaken harto de su lamentos

-pero… pero… -sollozando.

-y deja de actuar tan hipócritamente como si realmente te importaran. –agregó Kouji.

La pelirrosa paró de llorar y le miró con malos ojos al igual que sus cinco amigas.

-¿y que hay de ti, 'Kouji-kun'? –con cierto sarcasmo- estás en la organización como guardaespaldas porque sino estarías en el mismo lugar que tu querido hermanito.

-¿qué quieres decir? –mirándola de reojo.

-pues que le sigues el juego a Yama-kun y a los otros para asegurarte tu boleto de vida. En el fondo no te gusta esta vida, pero estás metido hasta el cuello y ya no puedes huir.

-¡basta ya! No merece la pena hablar de temas tan triviales en un momento como este. –dijo Gaara inexpresivo.

Los tres se fijaron en el nuevo grupo de VIP donde habían formado un círculo, cuchicheando algo entre risas maléficas. Ante la desconfianza de los tres guardaespaldas, aquellas seis mujeres les miraron con una sonrisita de autosuficiencia y de entre ellas Karin se fue acercando, sacándose las gafas en el camino y con aires seductores, se paró ante el pelirrojo quién no tardó nada en descolocarle.

-no hace falta enfadarse tanto Gaara-kun. –pasándole el brazo y acariciándole la mejilla como si fuera de cristal- ¿verdad que no chicos? –mirando a los otros dos guardaespaldas que inteligentemente mantenían las distancias con aquella mujer sexy y hermosa.

Un triunfo para las VIP que sonreían satisfechas, olvidándose lo que había tras la puerta que podría considerarse el infierno para el implicado.

-

El más mayor de los líderes se encontraba inquieto y alterado con deseos de hacer alguna locura como matar a alguien, y el que estuviera en aquella cama sujeto por la cintura con una gruesa cuerda ayudaba a que tuviera más ansias de asesinar.

-¡chit! Si sigue así acabará desangrado. –murmuró Yamato a un lado con Sasuke, los cuales miraban al mayor preocupados y fastidiados.

-la bala continúa en el interior. Habrá que extraerla. Si le dejamos el trabajo a Ino y las demás, Sessh las acabaría degollando antes de que puedan terminar de curarlo.

-tendremos que sacársela nosotros entonces. Pero viendo como está, será mejor que yo le sujete y tú hagas el resto.

Por supuesto el trabajo no les había resultado nada sencillo, Sesshomaru no paraba de moverse intranquilo, gritando de dolor, deseando matar incluso a sus dos amigos.

Tras horas incesantes de trabajo y paciencia, Sasuke había logrado su cometido y ahora dejaban al más mayor durmiendo tras un calmante inyectado.

-esto es todo lo que podemos hacer. –dijo el menor con un hondo suspiro.

-Sasuke oye… su brazo…

-¿te has dado cuenta? –mirándole de reojo recibiendo un asentimiento- así es, Sesshomaru ha perdido la sensibilidad en el brazo herido. Lo tiene completamente inutilizado.

-… -el rubio no sabía que decir, solo tener lástima por su amigo. ¿Cómo reaccionaría cuando se diera cuenta?- vámonos, será mejor dejarle solo. Si despierta y nos ve, volverá a perder el juicio.

Al salir al pasillo descubrieron una escena bastante conocida. Las VIP demasiado contentas y a los tres guardaespaldas tensos y nerviosos, principalmente Gaara que sobre sus mejillas adornaba un intenso color carmín.

-no estamos para jueguecitos tontos. –fue lo primero que dijo Sasuke dirigiéndose al pelirrojo apenado- ¿entendido? –clavando su mirada azabache sobre Karin.

-ok, ok. Entendido Sasuke-kun.

-¿cómo está Sessh-kun? –preguntó Kagura mostrando preocupación.

-¿podemos verle? –siguió su prima.

-podéis, pero si no queréis acabar estranguladas o en el mejor de los casos recibir una muerte rápida, pues os aconsejo no entrar. –respondió el rubio sereno.

Un escalofrío corrió por la espalda de las VIP así como de los guardaespaldas.

-Jaken.

-¿sí Dragon-sama?

-investiga y haznos saber todo sobre un periodista del Sengoku. Su nombre es Houshi Miroku.

-esta bien.

-y esto es un aviso general, que nadie entre en la habitación de Sesshomaru. Habrán excepciones que nosotros daremos. –dijo Yamato con una sonrisa misteriosa- Kagura que Yura le lleve la comida a Sesshomaru. Que no te preocupe sino la vuelves a ver.

Y con esas palabras tan enigmáticas se habían marchado los dos líderes. En ese momento, no habían entendido muy bien el asunto hasta días después, donde el número de chicas secuestradas había descendido considerablemente.

-es una oportunidad perfecta. –había dicho Karin a sus cinco amigas VIP.

-¿de qué hablas? –inquirió June.

-las chicas que le llevan la comida a Sessh-kun ya no circulan por aquí. Y teniendo en cuenta que Sasuke-kun nos advirtió de cómo se encuentra, incluso con nosotras, pues solo hay una razón para ello, está ciego de rabia que mata al primero que ve.

-puede que sea cierto. –alegó Sara con un dedo en el mentón- así tendría sentido que la Perrita no corretee a su alrededor como antes.

-la palabra correcta es que Sessh correteaba alrededor de la Perrita como un loco pederasta obsesionado. –objetó Ino.

-no por mucho tiempo. –dijo Kagura con una sonrisa maquiavélica mirando a Karin, entendiendo lo que había querido decir con su teoría- es una oportunidad perfecta, tienes toda la razón Karin.

O.o.O.o.O.o.O

Sus ojos estaban impávidos, leía y releía el documento que su fiel guardaespaldas le había dado horas atrás, tiempo suficiente para saberse de memoria la vida de aquel periodista.

Miroku Houshi escondía más que cualquier hombre corriente poseía. Detrás de aquella vida de periodista y para tener su biografía completa, mujeriego a escala profesional, había sido un militar en su adolescencia participando en algunas guerras asignadas. El mejor de la promoción, era un francotirador nato que nunca había fallado el disparo.

Apretó el puño y el cejo comprendiendo porque había lograr disparar a su amigo Dog. Y lo más frustrante, es que no habían estado con la guardia baja, sabían que allí había alguien más. Y habían fallado, su instinto animal no les había servido para nada.

-¡ja! es muy curioso ver aquí a nuestro amigo el Químico Loco desesperado.

La voz de su presa lo enfadó más. Y el tono cargado de superioridad provocó que la mirara con profundo odio. Ahora no quería molestar ni ser molestado. Quería silencio para pensar, para vengarse de ese periodista que pudo agredir a un Dead Moon.

-de desesperado pasamos a estar molestos. Químico loco eso es nuevo para mí.

Pero¿esa mujer era tonta o se lo estaba haciendo¿No había escarmentado con sus constantes violaciones que necesitaba más? Además no estaba de humor para disfrutar violándola. Volvió a posar sus orbes azabaches en aquellos papeles con la esperanza de que ignorándola se quedase callada.

-¡a mí no me des la espalda, Químico Loco!

Cerró los ojos con suma paciencia haciendo una nota mental de lo que a la chica le disgustaba y no volver a hacer, a no ser que fuera para burlarse de ella.

-¡te he dicho que no me des la espalda¡¿Estás sordo?!

Había que tener valor para gritarle. Había que tener coraje para hacer lo que ella le estaba haciendo sabiendo las consecuencias que eso traía. Harto, se levantó con brusquedad tirando al suelo los papeles que estaban sobre el escritorio.

-¡ah¿Has perdido los nervios o qué? –con una mirada retadora- pues eso tiene fácil solución, devuélveme a mí y a mis amigas a nuestras casas en vez de podrirnos con vosotros y las asquerosas de las VIP.

Sakura soltó un quejido de dolor cuando Dragon la sujetó del brazo con fuerza, indispuesto a soltarla, clavando su mirada oscura sobre la verde de ella.

-pues vas a tener que acostumbrarte porque estaréis aquí por tiempo indefinido.

-¡y un cuerno! –intentando zafarse de él- van a rescatarnos y luego te cogerán, te condenaran a muerte y créeme Químico Loco que yo estaré en primera fila para verlo disfrutando como caes hacia el abismo de la muerte.

-eres tan altanera que me das arcadas. –empujándola hacia la cama que cayó de forma poco ortodoxa- Flor Marchita juegas a un juego sabiendo que te puedes quemar.

-si piensas matar o hacerles algo a Sora-san o Rin-chan¡adelante! Pero, tienes que pedir permiso al Narcisista y al Buldog¿verdad? En el fondo les tienes miedo.

-¡hn! No se trata de eso, solo que hemos hecho un pacto. De todas maneras, no pensaba atentarlas.

-¿hacerle algo a Naruto-kun? Ya te lo he dicho en una ocasión, estará protegido por la policía que te resultará complicado matarlo y poder servírmelo en bandeja de plata de marca barata. –terminó diciendo con repulsión.

-tampoco pensaba hacerle nada a ese usuratonkachi.

-¡¡SE LLAMA NARUTO!! –exclamó encolerizada.

-se llama como yo digo y puedo asegurarte que ese hombre es un pedazo de burro. –acercándose peligrosamente a ella.

-¿ni se te ocurra volver a violarme?

-¿o qué me harás?

-… -apretando los dientes- vete a calentar la cama a la rubia cerda o de la zorra mal nacida de Karin.

-si quiero hacerte daño, ellas no me sirven. Pero serán un buen entretenimiento después.

-¡NO ME TOQUES! –rugió fuera de sí.

-muy felina te veo. Y ahora que me doy cuenta, llevas resistiéndote desde hace varios días, cuando antes te rendías a mis caricias y lo disfrutabas como una zorra.

-¡CÁLLATE!

-¿me lo vas a negar ahora? –sentándose por fin a su lado, pero Sakura no huyó sino que lo encaró con profundo odio.

-tienes el ego podrido, Químico Loco. Y te lo inflan más esas Bitch y Yamanaka.

-solo son verdades querida. –acariciándole con 'ternura' un mechón rosa.

-¡QUE ME SUELTES TE DIGO! –apartando esa mano de sus cabellos- ¡Y ALÉJATE DE MÍ!

-no estás en posición de ordenarme nada. –dijo duramente con el mentón sujeto.

-¡ja¿Qué no ibas a hacerme algo por molestarte? –cambiando drásticamente de tema con una sonrisa de triunfo- hay que ver lo manso que estás. Tienes intenciones de violarme, pero no estás muy por la labor. Crees que tus palabras me asustan, pero no lo consiguen.

-¿crees que no voy a violarte ahora mismo?

-¡por supuesto que no! Mucho hablar y poco tacto, así no es como actúa el Químico Loco cuando planea mancillarme.

-estás empezando a conocerme. –repuso maravillado por su deducción.

-pues ya que está todo aclarado te importaría apartarte. –con cierto sarcasmo- el perfume de esa loba sigue impregnado y me dan ganas de vomitar.

-pues ella no huele a mierda como tú. –apartándose, concediéndole el capricho, recibiendo a cambio un leve rugido- eso le pasa a las flores cuando están mustias. Has perdido todo el color y solo sigues a tu instinto de vida, igual que una flor caída que se alimenta del poco agua que cae en verano, tú te aferras a una inútil esperanza de vida.

-piensas… ¿piensas matarme?

-ese es mi objetivo final. Usuratonkachi te encontrará pero troceadita y abrasadita a la parrilla. Ahora sino te importa, me gustaría seguir meditando sobre mi venganza. –volviendo al escritorio.

La vio en silencio y se sintió satisfecho, aunque también fastidiado. Si planeaba ponerla de su lado, estaba consiguiendo justo lo contrario. Su hermano tenía razón.

-

-sin duda las chicas nunca han sido tu fuerte hermanito. –con una ceja alzada donde a una distancia una niña de la edad del Uchiha menor lloraba por su culpa.

-

Recordarle, hizo que una mueca de nostalgia se asomara sobre su rostro y sus facciones se relajaran.

Su vida con su hermano y sus padres era tan magnifica, tan perfecta, pero el Akatsuki tuvo que lavarle el cerebro, tuvo que haber ese maldito accidente, tuvo que ser adoptado por aquel maniático de las serpientes, ese bastardo que le puso aquella marca monstruosa. Se miró por encima del hombro donde empezaba a engrandecerse.

Con cada día que pasaba, aquella marca comenzaría a cubrirle teniendo una segunda piel negruzca. Claro que solo sería una especie de cáscara, igual que él, una cáscara que no sentía nada. Se la acarició sintiendo aquel tacto frío sobre sus dedos y nada más. Aquella zona de la piel estaba muerta.

-

-¿de qué querías hablar conmigo? –preguntó un Sasuke sentado en la cama del hospital con el cejo fruncido. Odiaba aquel sitio y no por el olor nauseabundo que desprendía, sino porque en ese lugar le habían comunicado la muerte tanto de su hermano como de sus padres- ¿y por qué has echado a Yama, Sessh y Kakashi? –comenzando a quejarse, aunque en realidad se estaba desquitando por ese odio que se incrementaba.

-¡un poco de respeto a tus mayores chaval! –le recriminó la médica- ¡como sigas así te administro el gas de la risa y te grabo con pañales!

-¡hn! Con esa cirugía que te has hecho, cualquiera diría que tienes cuarenta y seis años.

-¡niño cuida tus palabras! –dándole un capón en la cabeza- si una quiere conseguir un buen partido solo es posible con estos melones y esta carita de adolescente.

-¿creía que te habías cambiado la cara para que los acreedores no te persiguieran? –dijo mirándola con recelo ganándose un segundo capón- ¡pero bueno vieja¡¿Has olvidado que soy un Dead Moon?!

-¡¿y tú has olvidado que soy una de ellos también, la que te salvó la vida, la que amansó a la serpiente esa, la que te hizo de canguro y la que cuidó tu pellejo el día que Yama y tú incendiasteis el instituto?! –gritándole como una posesa maniática.

-nuestro error, el error de Yama y mío fue salvarte de aquel incendio y que te unieras a nosotros. –murmurando con la vista desviada.

-¡niño mírame a la cara cuando hables!

El joven sopló con fastidio. En realidad, aquella mujer tenía un genio de mil demonios y lo irritaba, sino fuera por su genialidad en medicina y sus principios que se asemejaban a los suyos sería una candidata más a la lista de muertos que llevaban.

-a ver Tsunade, -dirigiéndose a la mencionada- ¿qué era eso de lo que querías hablarme asolas?

-por fin te has domesticado chico. –Sasuke contó hasta diez antes de soltar palabras que no conducían a ningún sitio. La mujer mientras tanto se sentó en el asiento acompañante cruzando de piernas- escúchame atentamente porque esto no es ninguna broma.

-tú di y después yo juzgo.

La médica cerró los ojos creando un desesperante silencio que envolvía al Uchiha.

-Sasuke en toda mi carrera de medicina he visto muchas cosas, pero lo tuyo ha sido lo insólito. –Sasuke no preguntó, dejó que continuara- aunque debo reconocer que las marcas de Sesshomaru-kun me han dejado pasmada, pero con lo que me contasteis puede resultar comprensible. Y bueno, las de Yamato tampoco se quedan atrás. No muchas cicatrices invaden las células cercanas produciendo necrosis. La cicatriz de Yamato que medía cinco centímetros ha aumentado diez tomando la forma de una luna menguante. Lo que quiero decir, es que tus amigos tienen marcas extrañas pero la tuya es muy diferente y que hay que tener en cuenta.

Sasuke apretó las sábanas quedando los nudillos blancos. Si Sesshomaru llevaba eso por su naturaleza como el pecado que debía cargar; si Yamato tenía aquella horrenda cicatriz por culpa de Gennai que misteriosamente se había agrandado; ¿lo suyo era peor?

-Orochimaru con ese veneno o como lo llamase tenía la clara intención de matarte. –aquella revelación no era nada nueva para el joven, pues por ello había decidido acabar con su vida- lo he analizado y es la mezcla de un lantánido (7) e hidrógeno más la disolución de una cabeza de una serpiente venenosa de la India. Todo eso combinado mata a cualquier ser vivo.

-pero yo sigo vivo.

-estás vivo en alma pero muerto en cuerpo. –Sasuke la miró con ojos impávidos sin comprender- esa marca que te ha salido, es una secuela de lo que ese veneno ha hecho en tu organismo. Si te la tocas no sentirás nada. Y eso no es todo, en esa zona, tu sistema nervioso, muscular y óseo han quedado inutilizados por muy extraño que te parezca.

-…

-quizás fuera tu fuerza de voluntad, tu deseo de venganza que te come por dentro que lograste salvarte o el antídoto que te he inyectado, pero de una u otra manera lo mismo que tu venganza esa cosa irá creciendo hasta que domine tu cuerpo como una segunda piel y quedar al cien por cien inútil.

-¿quieres decir que mi vida…?

-como mucho llegarás a los cuarenta años. Ahora no avanzará porque estás en edad de crecimiento, pero después de forma desmesurada…

-¿podrías dejarme solo? –cortándola.

-claro. –levantándose con pesadez. Caminó hacia la salida dando una última ojeada al chico que estaba inexpresivo. Sintió pena por él. Aquel chico había pasado por tanto para ahora enfrentarse a una muerte lenta y tortuosa. No entendía como Orochimaru pudo hacer algo tan cruel para matarle. Cuando lo había conocido no había sido así, sino un bobalicón que se presentaba ante ella continuamente. Puede que resultase pesado, pero era amable al acompañarla cuando salía de aquel instituto hecho ahora cenizas.

Nostálgica ante aquellos recuerdos salió de la habitación dejando al joven solo como deseaba.

-"solo unos años de vida¿eh? Suficientes para dejar un heredero. Solo tengo que buscar a la mujer adecuada. Después de todo, no pensaba en conocer a mis futuros nietos. Soy un Dead Moon y mi muerte ya iba a ser temprana."

-

Eso se había dicho para no asustarse ante lo que los seres vivos estamos condenados desde que nacemos. En el fondo tenía miedo, mucho miedo. Matar, divertirse, disfrutar era lo que le ayudaba a olvidarlo. Pero el reloj seguía implacable, su zona occipital estaba fría y helada, amenazante con llegar a su hombro izquierdo.

-"tengo que dejar descendencia pronto, pero… ¡maldita sea! En este mundo repugnante no hay mujeres que me llamen la atención." –posó su mirada en la pelirrosa que había perdido el color de la cara, callada como había deseado- "ella no miento que esté mal y deseable, pero es demasiado molesta con sus ideales de cuentos. Aunque la pusiera de mi lado, no cambiaría nada."

---

Había pasado días en la compañía de sus amigas y por la noche en soledad que volver con Él le resultaba extraño. Su vida había cambiado y ya no recibía los constantes abusos de Dog. Se sentía como una más que tranquila se encontraba, a excepción de las inoportunas visitas de las VIP para fastidiarlas. Pero con Sora y Sakura, ya no tenía el mismo miedo de antes, además que tenía la seguridad de que no la agredirían sino querían sufrir la ira de Él.

Sin embargo, desde el día que le había dicho que se marchaba a hacer una visita a su hermano prometiéndole que aquella noche se divertiría con ella, no había tenido noticias suyas. Wolf y Dragon le habían asignado una nueva habitación donde estaría cautiva hasta que sus respetivas presas pudieran salir de las suyas y así que estuvieran juntas.

No le habían dicho porque razón, no le habían dicho si algo le había pasado a Dog y eso la carcomía por dentro. Quería saber, qué le había pasado. Pero preguntarlo despertaría sospechas en los líderes.

En más de una ocasión, cuando rondaba por el local, despegaba su oreja de la conversación con sus amigas, para atender a las VIP o a las NO VIP a ver si por casualidades de la vida lo mencionaban. Pero nada, hasta hoy.

-

Sora y Sakura se habían ido con Wolf y Dragon respectivamente dejándola a ella sola. Su nueva habitación comparada con la de Dog era bastante pequeña y sencilla. Era como estar en casa con excepción de los típicos barrotes en cada ventana. Pero eso no era más que simples nimiedades.

Apoyada en el alfeizar, contemplando la luna, manía que tenía desde que estaba en ese local, estaba en paz y tranquila hasta que escuchó como alguien llamaba a la puerta.

Sobresaltada, dudó en si abrir o no. Finalmente, optó por abrir intuyendo que sería algún líder del Dead Moon con la nueva de que volvería a la habitación del infierno donde Dog la esperaría.

Cual fue su sorpresa al ver a las personas menos deseadas, pero esa seguridad la mantenía para no ceder y encarar a las seis VIP.

-¿queréis algo? –sin sonar asustada, aunque interiormente su corazón bombeaba con rapidez.

-nada, solo ver la pocilga en la que te asignaron. –dijo Mimi siendo una de las que estaban delante.

-no seas grosera Mimi-chan. Que sino los tres líderes la toman con nosotras. –dijo Kagura a su lado. Rin tragó saliva- Perrita hemos venido de parte de Sessh-kun.

Rin las miró con especial interés.

-anda loco perdido porque no te has presentado ante él. –dijo Sara.

-Wolf-sama y Dragon-sama me dijeron que tenía que estar aquí hasta nueva orden. No pienso confiar en vosotras. –dijo con firmeza aunque fuese una máscara.

-pues allá tú. –dijo la de lentes con indiferencia- si piensas que con esto sacaríamos provecho pues eres una tonta porque las perjudicadas al final seríamos nosotras. ¿Lo has olvidado PE-RRA?

Quiso contestarle, quiso desquitarse con aquella pelirroja y sabía que la mejor manera era Él. Quizás si fingía tristeza y la culpaba, Dog le abriría el hígado, pero su naturaleza no era esa, y por ello se frustró consigo misma. Se dejaba insultar y manipular sabiendo que no podía hacer nada para defenderse.

-bueno cariño, nosotras ya hemos pasado el mensaje, sino quieres sufrir la ira del Buldog eso es cosa tuya. Ya sabes de lo que hablo, el pobre de Wallace y esas chicas muertas por tu culpa. –Rin se contrajo- chao querida. –dándole un beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios dejándole la marca del lápiz labial.

Rin no tardó nada en frotarse la mejilla sintiendo náuseas que le revolvían el estómago.

Las VIP con una sonrisa escandalosa la dejaron sola donde la duda comenzaba a apoderarse de ella. ¿Sería verdad lo que le habían dicho? Tenía lógica y al mismo tiempo no. Ellas no eran tan tontas para hacerle daño sin salir mal paradas; pero si fuese cierto, Wolf y Dragon se lo dirían.

¿Es que se habían vuelto tan pendientes y obsesionados con Sora-san y Sakura-san que se habían olvidado de aquel detalle? Podría ser.

Con un largo y hondo suspiro, abandonó la habitación y la tranquilidad para volver a aquella rutina olvidada donde estaba segura que esa noche lo pasaría doblemente mal por el enfado, que las VIP aseguraban, que Él tenía sumado a los días sin haber tenido deseo corporal.

-

Y ahora estaba ahí, parada ante la habitación cerrada de Dog, era como volver a casa, al hogar de los lamentos. No pensó más y llamó. Cuanto antes empezara, antes terminaría.

-¿Dog-sama? –petando. No recibió respuesta. Quiso dar media vuelta, pero si estaba en el interior, pensaría que habría huido y la castigaría.

Abrió la puerta, encontrando la habitación a oscuras y un olor a podrido que le daba arcadas y deseos de vomitar en el sitio. A tientas, caminó hacia la luz que dejaba escapar los barrotes de la ventana, intentando divisar la silueta de Dog.

Sus pies acabaron por tropezar con algo ligeramente pesado y que dio vueltas hasta llegar a los pies de la cama.

Y maldito el día en que Rin fuese curiosa que se acercó cogiéndolo con ambas manos aquel especie de balón. Al enfocarlo en la luz soltó un grito ensordecedor, soltándolo en el acto, con el cuerpo entero temblando. Aquella cosa rodó hasta la luz de la noche haciéndose visible. Una cabeza de una de las chicas secuestradas separada de su cuerpo.

Como si la luz iluminase aquel cuarto, descubrió muchas más cabezas fuera de sus cuerpos, todas ellas de reconocibles, de chicas que habían sido secuestradas, que misteriosamente para ella habían desaparecido y que habían tenido un final atroz.

Dio dos pasos torpes hacia atrás, chocando contra algo, cayendo al suelo, divisando un cuerpo sin cabeza, piernas y brazos siendo brutalmente degollada.

-¿quién anda ahí?

Esa voz dura, burlona, tenebrosa, hizo que se le nublara la mente y pensase en escapar, pero ya no recordaba donde estaba la salida. No sabía que dirección tomar.

-¡¿QUIÉN ANDA AHÍ HE DICHO?!

Y lo divisó. Antes sentado en el suelo apoyado en la cama, se hizo claramente visible al levantarse. Su figura alta con algo extraño en su brazo, fue rodeando la cama hasta estar frente a la luz de la luna.

Rin se quedó con los ojos en blanco, teniendo su vida en flashes que duraron segundos. Sesshomaru estaba ahí frente a ella sujetando a una chica caída, muerta, cubierta de sangre, las ropas rasgadas, el estómago abierto… no quiso seguir mirando, sino vomitaría por lo que se concentró en él. Igual que sus victimas, la sangre estaba salpicada por su rostro y por su camisa blanca; un chorro de sangre del otro brazo que estaba como muerto; sus facciones duras y burlescas sintiéndose poderoso pero insatisfecho.

-vaya mira tú quién ha tenido el honor de visitarme. –echando para un lado el cuerpo inerte de aquella chica- ni más ni menos que mi querida Perrita. –avanzando hacia ella.

La muerte, la muerte por fin venía a por ella. Lloró de alegría y también de tristeza. Rindiéndose a tener el mismo sino que aquellas chicas. Un quejido le llamó la atención y lo vio encorvarse en el sitio con la mano en aquel brazo caído.

-¡kuso! –maldijo entre dientes.

Rin quiso aprovechar para escapar, pero aquel torrente de sangre se lo impedía. Esa sangre no era de aquellas chicas sino suya. Con la vista enfocada, olvidándose de aquel olor nauseabundo, olvidándose de los cadáveres degollados dios dos pasos parándose en el acto. Alarmándose por el excesivo líquido carmesí corrió al baño dejando a Sesshomaru quejándose de dolor.

El hombre sentía dolor físico y emocional. Había sido tiroteado de forma vulgar, había perdido la sensibilidad en el brazo y al haberse alterado, la sangre bombardeaba manchando el vendaje que sus amigos le habían hecho. Matar no calmaba su sed. Se estaba volviendo loco, de eso aún era consciente.

Notó como alguien le tendía una toalla, extrañado alzó la vista encontrándose a su Perrita asustada pero sin querer irse, con aquello esperando que lo cogiera, pero¿para qué?

En silencio, ella se lo acercó más para que lo cogiera. Indignado por esa acción, lo apartó de un manotazo, volviendo a sujetar su brazo inútil. Y a los pocos segundos volvió a tenderle la misma toalla desde otro ángulo.

-¿qué pretendes que haga con eso? –preguntó al borde de la paciencia.

-…

-sino fuera porque ahora me duele, estarías en las puertas del infierno. Es una advertencia que te hago. Cuando se me haya pasado, pienso ahorcarte. Así que si tienes algo de cabeza ¡vete!

Ahora Rin empezaba a comprender. Ingenuamente había vuelto a caer en la trampa de las VIP, ellas sabían del estado de aquel Dead Moon y por eso la enviaron al matadero, libres de culpa si ella moría ahí mismo.

-esa… esa herida… -pronunció- hay que… hay que curarla…

Lejos de todo lo que se imaginaba, Sesshomaru la observó incrédulo, ignorando el dolor y el sufrimiento que padecía.

-yo… yo… no sé mucho… no sé que hacer… -tendiéndole de nuevo la toalla- dígame lo que… y yo… yo lo haré…

-…

Sin palabras, sin saber que contestar, sin saber que decir. Así se sentía. Con todo lo que le había hecho, sabiendo como era¿le estaba ayudando? Su ira y tensión se vio opacada, sus músculos se relajaron al igual que su mirada. Con sus ojos ambarinos fijos en el ventanal.

-cámbiame el vendaje.

-ha… hai… -mirándole aturdida. Estaba dispuesta a ayudarle, pero seguía quieta sin saber como hacer una simple cura como aquella. Sus conocimientos médicos eran cero.

Sesshomaru percatándose, soltó una bocanada de aire y le dio instrucciones sobre lo que tenía que hacer.

-cuando acabes, limpia esto. –haciendo una seña a la habitación- ¿o acaso no te molesta este olor a podrido?

-… -¿qué decir? Solo que estaba asombrada, no sabía como tomar aquel comentario, si interesado por ella o con segundas intenciones como era habitual.

Optó por quedarse callada y sacar con cuidado aquel vendaje empañado de sangre. Con cuidado, sintiendo que le dolía a ella, le quitó aquella tela que se había apegado a la piel. Se fijó en Él donde no había hecho ninguna mueca de dolor, como si no lo hubiese sentido. ¿Tanta fuerza de voluntad tenía?

De pronto, pestañeó varias veces, clavando su mirada avellana en el rostro del albino. Llevaba tiempo a su lado, debido a sus violaciones conocía cada palmo de su cuerpo como aquellas cicatrices de colores. Siempre quiso saber¿por qué las tenía y cómo se las había hecho? Aunque lo principal¿por que eran rosas y moradas? No era muy normal en un ser humano.

-¿a ti también te llaman la atención? –dijo de pronto.

Ruborizada y asustada, continuó con su labor.

-solo lo saben unos cuantos, entre ellos Yama y Sasuke. –a pesar de que Él parecía iniciar una conversación, ella siguió con lo suyo- tarde o temprano acabarán descubriéndolo, a pesar de ser un secreto oculto en estos treinta años de mi vida.

Cuando Rin hubo acabado, se centró en ponerle atención por si la castigaba creyendo que lo estaba ignoraba, pero verlo ligeramente afligido le golpeó el corazón.

-…yo… … …soy el fruto de un pecado… -sorprendiéndola y confundiéndola, Sesshomaru no dijo más, dejó que su mente vagara por su tormentoso pasado.

-

-¿qué ocurre Sesshomaru? –preguntó un hombre de su misma semejanza, pero de facciones maduras, tez morena y el cabello sujeto en una coleta alta.

-los niños se burlan de mí y tus amigos cuchichean a mis espaldas. –dijo entre sollozos un Sesshomaru de cuatro años- dicen que soy raro. Chichi-ue,(8) ¿por qué estas cosas no se van? –señalando las dos marcas en su mejilla y la luna en la frente. Su padre lo miró con pena- me lo pinto para que no se vean, pero la pintura se va. –cayendo más lágrimas- soy raro y me afean. Haha-ue (9)y tú no sois así¿por qué yo sí?

-Sesshomaru…

-¡no es justo! –negando con más lágrimas- yo quiero ser como tú y con esto todos se burlan de mí…

-Sesshomaru… lo siento hijo… -agachándose para estar a su altura- hijo mío de verdad que lo siento… tu madre y yo no pensamos en las consecuencias… no pensamos… -monologando- nos dejamos llevar… no pensamos en las consecuencias…

-chichi-ue¿qué pasa? No entiendo…

-hijo mío… -con una media sonrisa- eres pequeño pero bastante maduro en comparación con los demás niños de tu edad… -el padre sintió como todo su cuerpo le pesaba, si iba a contárselo no podía estar de pie. Cargó a su hijo sentándose con el niño en sus piernas- Sesshomaru eres el hijo del líder de la organización "Inu". Un día ocuparás mi lugar, pero has de saber que soy un buscado, que una vez me capturen me condenaran a muerte. –pausando- puede ser hoy o mañana… es algo imprevisible… ¿entiendes lo que quiero decir?

-hai chichi-ue… -bajando la cabeza.

-y tienes derecho a saber tus orígenes antes de que sea demasiado tarde… a pesar de que eres una pequeña criatura… … …hijo, sabes que amé y todavía amo a tu madre…

-¿haha-ue sigue en tu corazón? –le preguntó inocentemente.

-no por mucho tiempo.

-doushite? (10) No la he conocido, pero me han dicho que era buena, dulce, bella y encantadora. ¿por qué la quieres apartar¿solo por qué está muerta?

-Sesshomaru no se trata de eso. –respirando con fuerza como si tuviera dificultades- yo la amaría por toda la eternidad aún estando muerta… pero debo olvidarla… -cortándose bruscamente.

-no lo entiendo.

-hijo… -sin saber como continuar, como explicarle aquello, hasta que vio una foto de ella y él juntos- Sesshomaru… ya habías visto a tu madre en fotos…

-claro. Tú me las enseñas. –repuso como si su padre le hiciese un comentario tonto.

-¿te has dado cuenta que eres idéntico a ella? –tendiéndole el marco.

-y tanto.

-también eres idéntico a mí.

Las palabras de su padre, por alguna razón lo callaron y se dedicó a observar la foto viendo por primera vez una de sus padres juntos, no de su madre sola como las que su progenitor le mostraba.

-chichi-ue y haha-ue se parecen mucho. –hablando en tercera persona- sois como dos gotas de agua, aunque haha-ue tiene la piel blanca como yo.

-tienes razón hijo… nosotros… tu madre y yo… somos… somos como hermanos… -dijo con las palabras estancadas en la garganta.

-

En aquel momento su padre no había dicho nada más. La revelación de su nacimiento, de su concepción fue esclarecida cuando había leído el diario de su madre.

Sus padres, habían sido hermanos de sangre, y se habían enamorado, le habían concebido y en pago a ese pecado, su madre había muerto y él tenía que cargar con el símbolo del mal.

-no entiendo lo que quiere decir… pero… ¿tiene tanta importancia para que esté así? –él la miró indignado, tenía mucha importancia de hecho- es que… usted es una de las personas que nada le intimida… y por sus raíces parece pasarlo mal… como si escondiera un tesoro que solo usted puede acceder… es que… creía que a usted las palabras no le afectaba… que siempre respondía ofensivamente…

La joven llevaba razón¿por qué se estaba martirizando el que sus padres fuesen hermanos¿Por qué se angustiaba si alguien ajeno lo descubriese si él era un Dead Moon que mataba a todo ser que le molestaba?

-es verdad. –apoyándose en el pie de la cama- gracias Rin.

Y por primera vez desde que conocían, una sonrisa sincera escapó de los labios de la joven como del hombre manco olvidando el panorama que los envolvía. Los restos de cadáveres de pronto era como sino existiesen, el olor a muerte no infectaba en la sensible nariz de la chica y el viento mecía las melenas de ambos.

CONTINUARÁ…

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Notas de la autora:

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ACLARACIONES:

(1) ototo: hermano menor

(2) aniki: hermano mayor

(3) baka: estúpidio, idiota…

(4) nande¿qué¿cómo?

(5) hai: sí

(6) matte: espera

(7) lantánido: es un elemento de la tabla periódica. Más información en un diccionario, jejejeje.

(8) chichi-ue: una forma de dirigirse a un padre de forma respetuosa.

(9) haha-ue: lo mismo que lo anterior pero hacia una madre.

(10) doushite¿por qué?

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Tras mes y medio sin actualizar, aquí traigo la continuación con un poco de todo. De todos los capítulos, éste ha sido el más largo que he escrito y espero que no haya resultado nada pesado y os gustase.

Antes de nada, quiero aclarar, que los padres de Sesshomaru en el manga dudo mucho que sean hermanos, si los puse en el fic, fue para darle una razón a sus marcas y como ambos son parecidos, me aproveché de ello.

Sora parece que se está enamorando de Yamato, reconociendo los "defectos" que él tiene; Sakura sigue en sus trece ante Sasuke; y Rin parece que ya cayó ante el famosísimo "ÉL".

En este capítulo no apareció Taichi y compañía, pero lo harán en el siguiente con una nueva sorpresa, al igual que la esperada aparición de la Reina.

Y eso de que Tsunade sea un miembro del antiguo Dead Moon se explicará más adelante.

Por último, confesaros que si hice a Sessh manco es porque en el manga-anime lo está.

Gracias a todos por vuestros reviews, mañana pondré la respuesta en la pág de siempre. De verdad, no sabéis cuanto me alegra.

Cualquier duda sobre el cap, en el review y os la respondo.

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SIGUIENTE CAPÍTULO: Rivalidades

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'Atori'