Varias semanas habían transcurrido, tanto así que Noviembre le dio paso a Diciembre y junto con ello la nieve y el frío que empezaban a invadir cada punto de Inglaterra.

Aquello podría ser fantástico, incluso hermoso para alguien que no tuviera preocupaciones como las de una guerra mágica. Sin embargo, no era el caso de Ron Weasley.

Desde que había abandonado a sus amigos en medio del bosque su vida había sido de lo más miserable y difícil. Cabe destacar que el día después de aquella noche lluviosa apenas se le había pasado los efectos del horrocrux el chico volvió al lugar donde suponía debía estar el campamento, pero para su mala suerte no había nada ahí.

Las únicas opciones para el chico esas últimas semanas había sido las de sobrevivir a como dé lugar. Había estado en otros bosques, mercados muggles, unos que otros bares mágicos o muggles y todo aquello con la vaga esperanza de encontrar a Harry y a Hermione. En definitiva, la peor decisión que había tomado en su vida era la de haberlos dejado de esa forma, nunca se lo perdonaría.

Ron había tenido una vida bastante lúgubre desde que se encontraba solo ya que apenas y se enteraba de lo que pasaba en el mundo mágico cuando por casualidad terminaba en algún pueblo no muggle, sin embargo, aquello era de vez en cuando. Había dormido en casas ajenas, moteles muggles, el bosque e incluso debajo de un puente; había pasado hambre más de una vez para poder rendir el dinero en aquellos días en los cuales la nieve y el frío lo azotaba enormemente haciéndolo casi suplicar por un techo y un lugar cálido.

Sin embargo, nada de esas cosas se comparaba con la desgracia que sentía por dentro cada vez que pensaba en Harry y Hermione –Nunca me van a perdonar lo que les hice, ni en un millón de años, ni siquiera yo me lo perdonaré – pensaba el chico mientras pasaba por su mente todas las imágenes de la noche en que él se fue, las miradas llenas de furia y desesperación que le dio Harry y a la vez los ojos marrones llenos de lágrimas de Hermione, entonces la imagen de la chica tocándose el vientre bajo la lluvia golpeó contra su cabeza –Yo debo ser el maldito idiota más grande que existe… ¿Cómo se me ocurre dejarla en un momento así? ¡Demonios ella está tan asustada como yo con este asunto del embarazo y yo me voy! Soy el peor – esto lo pensaba lamentándose y vagamente soltando algunas lágrimas al recordar la mirada triste de Hermione.

Entonces no pudo evitar imaginarse en todos los peligros y situaciones que posiblemente ella y Harry vivirían estando solos por Inglaterra en busca de Horrocruxes – Sé que ella es la mejor hechicera del mundo pero no quiere decir que no esté en peligro… Maldición ella ya está en suficiente peligro solo por ser amiga de Harry y además por tener padres muggles, el hecho de que esté embarazada posiblemente empeore las cosas, los sucios Mortífagos no tienen piedad por nada ni por nadie – pensaba con frustración todo aquello y casi le daban ganas de arrancarse el cabello, necesitaba hablar de sus problemas con alguien pronto o si no estallaría.

Su mente empezó a divagar sobre los posibles lugares a los que pudiera acudir en donde conociera a alguien y no estuviese en peligro, aunque era difícil ya que era de las tres personas más buscadas en el Mundo Mágico.

-La Madriguera sin duda no es una opción, por algo escapamos de ahí; El caldero chorreante es muy peligroso, no puedo volver a pisar tampoco Grimmauld Place, ni siquiera podría asomarme en el callejón Diagon y pasar por Sortilegios para ver a los gemelos… Demonios no pensé que ser un fugitivo fuese tan complicado – las opciones se le estaban acabando y necesitaba resolver pronto.

Ron necesitaba de un lugar donde fuese recibido y donde viviera alguien en quien podría confiar plenamente, un lugar donde pudiera sustentarse unos días y cobrar fuerzas, pero sobretodo un lugar donde pudiera contarle a alguien todo lo que pasó y además poner en orden sus ideas y decisiones –Debo ordenar mis prioridades – aquello lo pensó sonriendo al recordar a quien le había dicho aquella frase hace unos años en Hogwarts.

-Demonios tengo demasiado en la cabeza – Entonces recordó algo que traía en su bolso de viaje y que no había tocado en mucho tiempo. Rebuscó entre sus cosas y sacó el libro de "Doce formas a prueba de falla para encantar a tu bruja" y empezó a ojear entre sus páginas –Recuerdo que cuando los gemelos me lo dieron ni siquiera lo miré y pensar que ahora es de las pocas cosas que tengo conmigo que me recuerdan a casa y a Hermione… Al fin y al cabo Harry tenía razón y si lo estaba leyendo por ella – Ron seguía pasando las páginas sin poder sacar la imagen de la castaña de su cabeza y fue cuando se fijó que una de las hojas estaba doblada en una esquina indicando que ese había sido el último capítulo que leyó –Y pensar que no lo he leído desde agosto en la boda de Bill y Fleur – y ahí fue cuando sus pensamientos de iluminaron al igual que sus ojos – ¡Eso es! ¡La casa de Bill y Fleur! –

A penas se dio cuenta de ese descubrimiento no tardó en recoger sus cosas del suelo de aquel callejón muggle en el que llevaba escondido gran parte de la mañana.

Se levantó junto con su mochila y con la varita en mano visualizó el destino –Está bien, solo he ido una vez al Refugio pero la recuerdo bien, si soy muy preciso entonces estaré ahí en cuestión de minutos – Ron cerró sus ojos y se concentró en la casa de Bill y Fleur ubicada en una playa a las afueras, un lugar perfecto y que pocos conocían. Apretó fuertemente sus manos y al tener el destino en su mente de un momento a otro desapareció.

Segundos más tarde Ron abrió sus ojos azules y justo como lo había imaginado se encontraba en la orilla de la playa donde un poco más allá se veía la casa de su hermano.

El chico caminó velozmente a la casa mirando a todos lados para asegurarse de que no hubiese peligro cerca de ahí, al llegar al Refugio tocó y esperó unos momentos hasta que una voz femenina con un acento francés se escuchó a través de la puerta.

-¿Quién es?

-Fleur – dijo él reconociendo la voz de su cuñada – Soy yo, Ron ¿puedes abrirme?

-¿Gon? Es impogsible… Él escapó con Haggy y Hegmione pog tiempo indefinido.

-Fleur en serio soy yo, necesito un lugar donde quedarme, prometo contarles pero por favor ábreme – dijo él suplicante.

-Necesito que primego me compruegbes que eges Gon.

El chico suspiró ante aquello, sin embargo, estaba bien que Fleur hiciera eso por medidas de seguridad – Nos conocimos cuando yo estaba en 4to año por el Torneo de los Tres Magos.

-Eso lo sabe mucha gente ¿Podríags darme un detalle más pegsonal?

Ron se avergonzó mucho de lo que estaba a punto de decir pero sin embargo era necesario – Te invité al baile de navidad y luego salí huyendo.

Se dejó de escuchar la voz de la muchacha y a cambio de eso la puerta del Refugio se abrió revelando a la esposa de su hermano quien tenía meses sin ver, ella se encontraba anonadada ante aquella sorpresiva visita y además por el estado demacrado en el que se encontraba Ron.

-Hola Fleur – dijo él.

-Gon – dijo ella mientras lo abrazaba y lo llevaba adentro de la casa mientras cerraban la puerta detrás de ellos – ¿Qué ha pasado? No hemos sabido de ustedes en meses y… ¿Dónde están Haggy y Hegmione?

Pero antes de que el chico pudiera responder algo se escuchó una voz bajando de las escaleras – Fleur ¿quién es? – Al llegar se reveló otro pelirrojo que reconoció de inmediato a su hermano y se asombró ante ello – Ron.

-Hola Bill – dijo él.

-Demonios ¿Qué te pasó? ¿Dónde han estado los últimos meses? Y... – entonces fue cuando el hombre se dio cuenta que solo estaba su hermano menor - ¿Dónde demonios están Harry y Hermione?

-Cagiño, creo que lo mejog es que nos sentemos en la cocina y dejag que Gon nos cuente todo – sugirió la rubia.

-¿Ron nos quieres contar? – dijo Bill dirigiéndose a su hermano.

-Sí, tengo semanas que no hablo con nadie de confianza – dijo él mientras pasaban a la cocina.

Al llegar ahí se sentaron en unos taburetes. Fleur fue la primera en hablar – Gon ¿quieges algo de comeg? Te ves más flaco.

-No, gracias Fleur – en realidad desde hace meses que no comía algo decente, sin embargo, en aquel momento tenía más ganas de hablar con ellos que de comer. Además el solo pensar que sus amigos quizás estuvieran muertos de hambre y él disfrutando de una buena comida le hacía sentirse peor.

-Ron ¿estás seguro? Te ves horrible y creo que necesitas dormir bien y comer algo – intervino su hermano.

-Estoy bien Bill, ahora solo quiero contarles.

-Está bien – concordó él no muy convencido – Todos sabemos que escaparon porque Dumbledore le dejó una misión a Harry y que él solo podía contarle a ustedes dos.

-Sí.

-¿Puedes decirme donde han estado?

-En todos lados – Fleur y Bill estaban un poco confusos así que Ron decidió ser más específico – Primero nos escondimos en Grimmauld Place, estuvimos en el Ministerio de Magia, luego en el bosque y hasta fuimos a varios pueblos muggles.

-¿Cómo demonios entraron al Ministerio sin ser vistos? – preguntó Bill con asombro.

-Con poción Multijugos.

-¿De dónde la sacaron?

-Tomé un poco de la que quedó en la Madriguera, de cuando fuimos a buscar a Harry. Nos sirvió de mucho.

-Lo tenían todo bien planeado ¿no? – Dijo él levantando la ceja sugestivamente –¿Se han enfrentado de nuevo a Mortífagos?

-Nos atacaron el día de la boda en una cafetería muggle, en el Ministerio no fueron Mortífagos pero la poción se acabó y nos descubrieron y tuvimos que defendernos, luego nos atacaron en el mercado muggle hace más de un mes y desde que yo me fui me he encontrado con varios Mortífagos y carroñeros pero he logrado escapar.

-Aguarda ¿te fuiste de dónde? – preguntó Bill confuso.

Ron se tensó ante esto ya que era momento de contar todo lo que había pasado hace unas semanas. Su voz estaba temblorosa y su garganta ardía e incluso así logró decir aquello – Abandoné a Harry y a Hermione en medio del bosque.

-¡¿Qué?! – Gritaron Bill y Fleur al escuchar eso.

Ron no pudo hacer otra cosa que bajar la cabeza y mirar al suelo sintiendo una presión en el pecho cada vez que imaginaba que estarían haciendo sus amigos.

Fleur fue quien habló – ¿Pog qué los dejaste Gon?

-¿Pasó algo entre ustedes? – preguntó Bill.

-De hecho es confuso – Ron tomó un respiro y siguió hablando – Verán les contaré más o menos la misión pero no todo, seré muy general. Hay un medallón que debemos destruir, pero no es tan fácil, esa cosa se la quitamos a Umbridge en el Ministerio y ahora debemos destruirla a como dé lugar, sin embargo, no lo hemos logrado.

-¿Qué tiene que ver eso con que dejases a Harry y a Hermione?

-El medallón está maldito y cada vez que alguien lo usa te produce estragos y solo puedes ver cosas negativas, tus miedos y todo eso, es una sensación horrible – dijo él recordando aquello – Hace casi un mes nos encontrábamos en un bosque y yo tuve que llevarlo puesto ese día, sin embargo, antes de eso tuve una pelea con Hermione.

-Eso no es novedad Ron – dijo Bill severamente.

-Esta vez fue por algo serio – respondió Ron seriamente a lo cual su hermano siguió escuchando – En fin, me puse el medallón y fui al interior del bosque a pensar. Volví horas más tarde y estaba bajo los efectos de esa cosa, estaba enojado porque no había nada que comer y desde hace tiempo que no estábamos en un lugar decente, sé que me comporte como un idiota mal agradecido pero era el efecto del medallón.

-¿Y pog eso te fuiste? – preguntó Fleur.

-No exactamente – dijo él mientras continuaba la historia – Ofendí a los chicos, incluso Harry y yo nos golpeamos, si no fuera porque Hermione nos puso una barrera protectora nos habríamos dado más fuerte.

-No creí que algún día fueran a pelearse así – dijo Bill asombrado.

-Yo solo sentía ira por dentro y… celos.

-¿Celos? ¿Pog qué? – dijo Fleur.

-Por Harry… en el fondo yo sentía que él y Hermione estaban juntos.

-¡¿Qué?! – Dijo Bill, Fleur por su parte se encontraba sombrada – ¿Es que acaso no ves que Harry es novio de Ginny? Además ¿Harry y Hermione? Eso es imposible Ron.

-No sé qué demonios me pasó, solo lo sentí y eso puso peor las cosas.

-¿Qué hay de Hermione?

Al Ron se le aceleró el corazón al escuchar su nombre – Cuando estaba recogiendo mis cosas le pregunté si vendría conmigo, ella se negó porque prometió ayudar a Harry en esto.

-Debió ser difigcil paga ella decidigse – dijo la francesa.

-Lo fue, el que ella no viniera conmigo me enojó aún más e hizo que saliera frustrado de la carpa, ella fue detrás de mí y me pidió que no los dejara, y yo no le hice caso ella estaba llorando y aun así no me quedé con ellos – dijo él tratando de aguantar las lágrimas.

-Oh Gon – dijo Fleur tomando su mano y mirándolo maternalmente – Estabas bajos los efegtos de esa cosa, no fue deg todo tu cugpa.

-Fleur tiene razón, en parte fuiste un idiota pero sobretodo porque estabas cegado por el medallón, estoy seguro que los encontraras y te perdonaran.

-No es tan fácil Bill, los he buscado por toda Inglaterra desde que me fui y se pasó el efecto del medallón, tienen los mejores hechizos de seguridad, es imposible que los encuentre.

-Estoy seguga que lo hagags, y tag vez cueste pego te pegdonagan.

-De verdad aprecio el apoyo que me dan chicos pero será difícil que me perdonen, sobretodo Hermione por dejarla así como así – dijo él recordando de lo que se había enterado la última tarde que estuvo con ellos.

-Ya has peleado con ella antes y siempre se perdonan, estoy seguro que ella te extraña y está ansiosa por verte – dijo Bill dándole unas palmadas en la espalda a su hermano menor.

-No lo creo Bill – dijo él respirando hondo – Hermione me dijo algo importante, algo que cambia mucho las cosas y estoy seguro que nunca me lo va a perdonar.

-¿Es algo muy grave? – preguntó Fleur preocupada a lo cual el pelirrojo asintió.

Esta vez fue Bill quien intervino – ¿De qué se trata?

Ron miró a su hermano a los ojos seriamente aun aguantando de que las lágrimas no se salieran de sus ojos, su garganta ardía como nunca pero fue fuerte y decidió soltarlo – Hermione está embarazada y yo soy el padre del bebé.

El silencio reinó en la cocina luego de aquella confesión. Fleur no pudo hace otra cosa que tomar de nuevo la mano de su cuñado y apretarla con fuerza mientras lo miraba, sin embargo, Bill tenía la mirada centrada en el suelo sin poder decir algo.

-Gon – soltó la rubia – Lo siento muchísimo, debes teneg más ganas de regesag con ellos que cuagquieg otra cosa.

-No imaginas las ganas que tengo de verlos, yo no sé ni cómo estará Hermione o el bebé – Ron hablaba con la esperanza de que Bill dijera algo, sin embargo, seguía solo escuchando.

-¿De cuántos meses está Hegmione?

-Cuando me fui me dijo que tenía 3 meses, para este momento debe tener 4… Ella me dijo que estaba embarazada el día que me fui, por eso peleamos, y aun cuando me fui me detuve un momento a pensar en ella y el bebé, pero esa maldita cosa pudo más que yo y por eso los dejé, fue el peor error de mi vida – escupió Ron con rabia.

-Oh Gon – dijo Fleur.

-Fleur – habló por fin Bill – ¿Podrías dejarme a solas con Ron? Por favor.

-Está bien – dijo ella antes de levantarse – Estagé agiba en la habitación si necesitan algo – y al finalizar esto abandonó la cocina dejando a ambos hermanos solos.

Los dos pelirrojos miraban al suelo sin nada que decir, aquel silencio estaba desesperando a Ron y decidió romperlo.

-Vale Bill, estoy más preocupado de cómo estará Hermione en este momento como para esperar que me des un sermón, habla ahora o me volveré loco.

Pero Bill seguía mirando el suelo sin decirle nada. Aquello desesperó más a Ron al pensar que quizás él estaría juzgándolo y buscando las palabras para decir que había arruinado su vida. Entonces volvió a hablar.

-¡Demonios Bill! ¡Yo sé que la cagué! Pero por la mierda ¡Dime algo! – al terminar de decir esto enterró su cara entre sus manos y unas pequeñas y silenciosas lágrimas salieron de sus ojos.

-La cagué, pero no porque dejé embarazada a Hermione, la cagué diciéndole todo eso y después abandonándola en medio del bosque solo por miedo a que ella está embarazada. Soy un maldito idiota, no merezco su perdón – aquellos pensamientos pasaban por su mente mientras más lágrimas salían, esas lágrimas de rabia, tristeza, impotencia y frustración que no podían evitar salir a flote.

Entonces en medio de su desesperación sintió como unos brazos lo rodeaban abrazándolo fraternalmente, se trataba de Bill.

Ron destapó su rostro y miró a su hermano quien empezó a hablarle – No la cagaste.

-Sí lo hice. Maldición no debí irme así, ella debe estar sufriendo mucho con todo esto, ella está muy afectada por lo de sus padres y no me puse a pensar antes en que posiblemente con todo esto del embarazo los debe extrañar muchísimo más, y a mí se me ocurre dejarla sola… ¡Maldición! ¡Le prometí que no la dejaría sola!

-Sigo diciendo que no la cagaste. Tú estabas bajo los efectos del medallón.

-Antes de eso ya la había cagado – dijo él recordando lo del lago.

-¿De qué hablas?

-Cuando ella me dijo que estaba embarazada yo me asusté y terminé gritándole porque se enteró hace más tiempo que yo y no me lo había dicho, pero es porque estaba incluso más asustada… pero no pensé en nada de eso hasta ahora. Además luego en la carpa se me vinieron los celos encima y hasta le insinué que el bebé era quizás de Harry – esto lo dijo antes de volver a derramar unas pocas lágrimas de rabia al recordar ese momento.

-Ron – dijo Bill abrazando a su hermano – Vale fuiste algo idiota. Pero es normal que te asustaras, demonios tienes casi 18 años, estamos en medio de una guerra y de repente tu novia te dice que está embarazada, eso…- sin embargo, fue interrumpido por su hermano.

-Hermione no es mi novia, ella podrá estar embarazada de mí pero ella y yo seguimos siendo solo amigos.

-Aguarda, a ver si entiendo – Dijo Bill confundido mientras trataba de unir todas las piezas del rompecabezas – Si me estás diciendo que Hermione está embarazada pero tú y ella no son novios, me estás queriendo decir que ¿Ella es tu amiga con la que te acuestas o qué? – para este momento Bill ya tenía el ceño fruncido.

Ron sabía que al contarle esa parte si se enojaría con él – Es complicado.

-¿Es complicado? ¡¿Es complicado?! – Bill se levantó de la silla para mirar de frente a su hermano – Ron te acostaste con tu mejor amiga de toda la vida, si saco cuentas con los meses que le dijiste a Fleur puedo llegar a la conclusión de que fue un poco después de nuestra boda, además de todo está embarazada y tú huiste, por supuesto que es complicado, lo que no es complicado es que me digas ¡¿En qué estabas pensando cuando le dijiste que el bebé posiblemente no sea tuyo?!

-¡No lo sé Bill! – Gritó Ron – ¡Demonios no lo sé! ¡En ese momento estaba asustado y estaba buscando todas las posibilidades de que ese bebé no fuese mío y que todo aquello fuera una maldita broma de Hermione! ¡Pero ella no es así! ¡Estaba hablando en serio! ¡Voy a ser padre Bill! ¡A los 18! ¡Por Merlín ni siquiera tú eres padre y ya estás casado! ¡Maldición! – al decir esto volvió a fijar su mirada en el suelo, con rabia.

Bill pensó que la verdad estaba siendo muy duro con él, así que dio un suspiro y se sentó a su lado para hablarle de nuevo – Disculpame, no supe manejar mi reacción.

-Descuida, yo no supe manejar mi respuesta.

-Ron mírame – al decir esto el pelirrojo alzó la vista para ver a su hermano mayor – ¿No quieres al bebé?

-Bill sé que el bebé llegó en mal momento, y no sólo hablo de la guerra mágica, Hermione y yo no somos más que amigos y ahora vamos a ser padres. Sin embargo, no te puedo mentir y luego de pensarlo me emociona la idea de tener un hijo, aunque haya llegado antes de lo esperado.

-Por un momento pensé que estabas arrepentido.

-No me arrepiento de lo hicimos Hermione y yo – al decir esto se le encendieron las orejas al ver que le dio mucha información a su hermano, éste le dio una sonrisa pícara – En fin, quiero al bebé y sobretodo quiero que Hermione me perdone por haberme ido.

-Estoy seguro que cuando vuelvan a verse hablarán, tal vez te golpee y se tarde un poco en ceder porque así son las mujeres, pero sé que al final criaran a su hijo los dos juntos.

-Aunque no como una pareja – dijo él desanimado.

-Eso no lo puedes decir aún, en el futuro pasan muchas cosas.

-Pero me importa el presente ahora, y necesito encontrar a Hermione.

Bill le dio unas palmadas a su hermano antes de hablarle nuevamente con una sonrisa en el rostro – Lo harás Ron.

N/A: Hola a todos, pues acá un nuevo capítulo dónde pueden notar la situación en la que está Ron, a pesar de que no está en el bosque con Harry y Hermione pueden notar que la está pasando bastante mal. Espero que les guste y sigan comentando, nos leemos en el siguiente, un beso enorme!

PD: No sabía cómo escribir el acento de Fleur así que si está muy feo discúlpenme.