PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUFFFF No puedo creer lo RÁPIDO que llegaron esos comentarios. Me siento feliz. Les juro que siento tanta felicidad que escribí este capítulo enseguida.

Tiene drama.

Más llanto

Y la cosa se hará más fuerte.

Quiero avisar que probablemente sí deba cambiar el Rate en uno o dos episodios. ¿Por qué? Porque habrá situaciones de violencia extrema.

¡En el próximo capítulo se sabrá la verdad sobre Ella Cavendish!

¿Están preparados?

Mientras tanto, disfruten de este.

Muchas gracias por todo, gente hermosa

Les quiero tantísimo

¡Comenten qué les ha parecido este episodio!

ADIOSÍN~


Reviews anónimos:

Fer: ¡Muchas gracias, he aquí la continuación! No pierdas el hilo porque las cosas se complicarán!


Disclaimer: Little Witch Academia no es nada mío, en absoluto. Sólo escribo para distraerme. La franquicia pertenece a un señor nipón llamado Yoh Yoshinari.


I KNOW YOU

Akko despertó por la mañana con la sensación de que sería uno de esos días la mar de complicados. De esos que uno desearía no haber abierto los ojos, arroparse en la cama y dejar que pasen. Al dar la vuelta su torso, encontró que la cama de Sucy estaba completamente vacía. Ni siquiera se hallaba Ella en la habitación. Tragó con dificultad y poco a poco recordó lo que había presenciado la noche anterior.

Sintió bronca

Traición

Y celos.

Tantísimos celos que carcomían su corazón.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos, mientras cubría el rostro con el brazo.

Lo escuchó durante la noche, luego de que Ella hubiera caído de bruces al suelo, mientras lloraba y montaba toda una escenita lastimera.

No podía creer que esto estuviera pasando delante de sus narices. Con lo mucho que le había costado admitir que Sucy le gustaba, de verdad sentía que era una daga por la espalda. ¡La había ayudado! ¡Le había dado su cuerpo! ¡Todo para que cumpliera su maldito sueño! ¡Pero no imaginaría que este sería acostarse con su mejor amiga! ¿Dónde estaba la bondad de los Cavendish rondando por esas venas muertas? ¡Ella estaba muerta, no existía en este mundo de no ser por Akko y ahora Sucy! ¡Y habían experimentado! ¡Casi habían hecho el amor con su cuerpo! Lo peor es que Sucy lo supo todo el tiempo. Todo ese maldito tiempo había estado fingiendo que Akko era Ella, seguramente para tomar ventaja. De hecho, era muchísimo peor que los miles de experimentos que hacía con ella sin su consentimiento. Sintió hasta repulsión imaginarse esos besos y las caricias, a sabiendas de que no estaba en sus facultades para decidir. Que la verdadera Akko se hallaba encerrada en una habitación, con gente muerta, esperando a que Ella cumpliera sus estúpidos y ridículos sueños.

Mordió su labio inferior, intentando también despejar la idea de que Sucy y Ella no sólo habían tenido algo usando su cuerpo, sino que ahora que el fantasma poseía uno, la había reemplazado completamente. Había algo extraño entre ellas desde que volvió a la habitación, el día anterior. Hasta le había parecido que estaban besándose, cuando abrió la puerta.

Ahora lo tenía claro, en full resolution.

Si no quería verlo, era porque, de verdad, Akko se ganaba el premio a la idiota del año y ellas eran dos abusadoras sin escrúpulos. Ni siquiera para estas cosas era buena. Pero… Ese era el principal error que había cometido: Pensar que nadie se fijaría en la persona que secretamente, se había interesado desde hacía tanto tiempo.

Y esa sensación de seguridad, provenía por el simple hecho de que todo el mundo la consideraba lo suficientemente excéntrica como para repeler hasta al más fetichista de todos.

Las cálidas lágrimas ahora rodaban libremente por sus mejillas, mojando la piel de su brazo desnudo. Se dio vuelta, boca abajo para dar rienda suelta a todo ese dolor que se había acomodado en su pecho siquiera sin pedir permiso. No podía culparla. Todo el mundo decía que ella se quedaría con Diana, obviamente Sucy en algún momento se cansaría simplemente de esperar a que abriera su corazón a ella. En principal, porque las habladurías eran fuertes.¿No?

Dolía demasiado.

Decidida, se levantó de la cama para trabar la puerta y volvió a acostarse.

No tenía ganas de verla por mucho tiempo.

¡Y mucho menos esas dos usarían SU habitación para coger!


Sucy llegó con Ella al cuarto y con sorpresa, descubrieron que estaba trabado desde adentro. Se miraron sorprendidas, la verdad es que habían ido al pueblo a comprar un delicioso desayuno que fuera un aliciente para el día ajetreado que les tocaría pasar. Además, encontraron a Úrsu…no, Chariot por el pasillo, recién venida de las vacaciones que se había tomado y les entregó una carta donde Lotte que avisaba que esa tarde también estaría ya en Luna Nova. Por alguna razón, Sucy sintió una felicidad inmensa, por lo cual, estaba impaciente por decirle la buena nueva a una Akko que sin dudas, estaría muy dormida.

Pero la habitación estaba herméticamente cerrada.

-Akko… Abre la puerta… -Susurró Sucy, golpeando suavemente la madera para que escuchara. –Vamos, dormilona.

Atendió a Ella reía entre dientes y luego buscaba la varita de Sucy para hacer un hechizo. El click había sido apenas audible y esta se abrió de par en par, sin ningún tipo de infortunios. Dentro de la habitación, Akko estaba boca abajo, cubierta con las sábanas.

Ella se fue a preparar el desayuno, mientras Sucy se acercó a la cama. Tocó levemente el hombro de la joven y luego intentó destaparla, probablemente la muy tonta se asfixiaría si seguía ahí abajo.

-Déjame en paz. –Mandó con gran determinación la adolescente, mientras intentaba cubrirse de nuevo, en un violento ademán. Su voz sonaba muy molesta y por alguna razón, hasta le pareció que estaba llorando. –Desayunen, la poción de anoche me cayó mal.

Sucy notó que había algo fuera de lugar. Entrecerró los ojos. Realmente estaba chocante y eso le llamaba la atención. Su curiosidad morbosa siempre le jugaba varios reveces, pero esta vez estaba en lo cierto. Nunca se imaginó que vería a una Akko muy pero muy molesta con ella.

-Tengo un analg…

-¡No quiero nada! ¡Y menos de ti!

La conversación se cortó ahí.

Sucy quedó unos largos minutos observando al bulto de la cama, sin realmente saber qué hacer. Tragó con dificultad y luego se dirigió a Ella, sonriéndole como pudo. La verdad es que sentirse rechazada por Akko era realmente doloroso. No le había gustado nada y una sensación muy pesimista se instaló en su pecho. Casi torturándola.

Desayunaron en completo silencio, sin dejar de contemplarse. Estaban fuera de lugar, sentían que esto que estaba pasando, obviamente tenía una razón muy grande. Una que ellas habían propiciado de manera egoísta. Sin embargo, Ella no sentía culpa. Creía que la actitud de Akko realmente era infantil y estúpida.

Por otro lado, una loca idea se cruzó por la mente de Sucy, tan descabellada; que hizo que la tostada se cayera de sus manos.

Akko estaba despierta la noche anterior.

Viró su torso hacia el cuerpo de la joven japonesa y luego recordó que la señorita Cavendish estaba con ellas. Quizás… quizás también había visto cómo se habían besado. Quizás había presenciado que esas caricias habían tomado rasgos muy eróticos para ser de simples amigas. Se mordió el labio inferior, indecisa y un nudo se formó en su garganta. No quería que pensara lo peor de ella. Sucy había cedido sólo porque esa Akko le dijo que si no aceptaba, la perdería para siempre.

Le dolía.

Pero tampoco quería forzarla a aguantar la situación. Si de verdad tanto daño le hacía, le daría espacio. Pero que primero, la escuchara.

Alguien tocó la puerta de la habitación, sobresaltándolas.

Cierto, había olvidado que Lotte volvería de Finlandia.

Se levantó, entusiasmada, para abrir pero con sorpresa encontró a la profesora Finnelan. Tenía los brazos cruzados y miró fijamente a una Sucy con los ojos a punto de llorar. Frunció el entrecejo. Esa niña había cambiado demasiado desde que… Los ojos giraron directamente hasta Ella, quien aún llevaba el cabello negro y los ojos claros, apretando aún más los labios, con cierto desprecio.

-Quisiera hablar con su prima. ¿Puede ser?

Ella se levantó en un santiamén y miró a la profesora, algo confundida. Luego, sonrió a Sucy, acariciando su brazo para darle un poco de paz y coraje. Salió con Finnelan, quien le rodeó los hombros, en un abrazo que nada tenía que ver con algo amistoso. Todo esto, se ejecutó en absoluto silencio.

-¿Seguirás ignorándome hasta el fin de los tiempos? –Le espetó Sucy, poniendo sus manos en las caderas. Akko no respondió, pero se hizo más pequeña en la cama, deseando desaparecer. -¡Oye, háblame, gran tonta!

-¡Déjame en paz! –Akko salió de su escondite y la enfrentó a dos palmos.

-¿Qué te pasa? ¿Qué carajos te hice?

-Las escuché. Las escuché toda la jodida noche. ¡Eso hiciste! -El mundo se había derrumbado para Sucy. Una vez más, se había mandado un error enorme. -¡Tú y Ella no han hecho más que traicionarme! Pues claro. –Rió, de forma muy falsa y llena de ira. -¿Quién no querría a Miss Perfección, bailarina clásica y amante profesional como lo es Ella Cavendish?

-¿Qué te pasa…?

-No volveré a hablarte.

Akko intentó volver a la cama e ignorarla a toda costa, pero Sucy la tomó de los hombros y giró su cuerpo hacia ella.

-Escúchame. Fue una equivocación. ¿Entiendes?

-Besar, toquetear, seguramente morder mi cuerpo y quién sabe qué más, ¿Fue un malentendido? ¿De verdad? Dedícate a hacer pociones, porque para mentir apestas. ¡APESTAS, SUCY MANBAVARAN!

-Me comentó… Yo creí que tú dijiste… Que si no aceptaba eso, no volverías a ser mi amiga. –Sucy bajó la vista, temblando de timidez y terror. - De verdad le creí. Yo… No quiero… No deseo perderte. –La joven alquimista sacó su ´última carta de la manga. Era lo único que le quedaba, antes de sentir que de verdad, estaba perdiéndolo todo. La abrazó contra su pecho, tiritando por las lágrimas que caían por sus mejillas sin ningún permiso. –Lo siento mucho. No fue a propósito. Sabes que jamás haría algo así sin tu consentimiento.

-¿Ah? Vives metiéndote conmigo.

-Pero un primer beso es muy importante. ¿Verdad? Tú misma lo dijiste.

-Cuando creía que eras honesta y me querías.

-Entiende que Ella me engañó.

-Tú dijiste que la habías reconocido.

-¡Eso juzgué! Pero quería pretender por primera vez que tú me querías de esa forma. ¿Es tan malo acaso?

-Sucy…

-¿Acaso tanto asco te doy?

Akko se mordió el labio inferior, intentando separarse, no obstante, la chica afianzó aún más su agarre. No iba a permitir que la viera llorar. Su maldito orgullo ya estaba por los suelos, gracias a toda esta situación horrenda.

-No seas idiota. Jamás dije algo así.

-Entonces entiéndeme. No fue mi culpa. –Sucy ahora la separó, tomándola de los hombros. –Yo creí que eras tú. Que tú, Atsuko Kagari te fijarías en mi como algo más y me había puesto muy feliz por ello. ¡Ahora que has escuchado todo, obviamente sabes que te amo! ¡No pude resistirme demasiado a tus demandas y manipulaciones! -Akko se sorprendió cuando un agarre fuerte, con esos dedos huesudos como hierros, la apartaron de su cuerpo. La miró directo a los ojos, estos refulgiendo. No disimulaba que estuvo llorando todo este tiempo. Sus rosados labios hicieron una mueca de desesperación, los mordió con fuerza. -¿Es que no lo entiendes…? ¡TE AMO, AKKO!

Si tan sólo lo hubiera sabido.

Si estuviera al tanto que lo que estaba por ocurrir definiría para siempre esta relación

Si hubiera visto todas esas señales.

¡Claro que Sucy Manbavaran la amaba!

¡Todo el maldito instituto lo sabía y era otro punto más de por qué la gente no se le acercaba!

La friki de los hongos enamorada de la chica que obviamente era de Diana Cavendish.

"Encima de friki, lesbiana. Qué horror"

Akko no sabía qué opinar sobre el tema. Varias personas se lo habían apuntado. Lo venía sospechando desde hacía tiempo. Siempre detrás de su espalda, siempre protegiéndola, metiéndose sólo para hacerle una jugarreta y remendando todo luego; además de aceptar sus abrazos a regañadientes. Poco a poco, había dejado de ser cerrada y se había dado con más personas. Pero siempre giraba su cabeza y los ojos se enfocaban en ella. En Atsuko Kagari.

Sintió miedo.

Ni siquiera podía considerarla una amiga luego de todo lo que hizo.

Pese a que realmente sentía cosas más allá de una fuerte amistad por Sucy, estaba muy ofendida. Sabía y realmente tenía conocimiento que de que Manbavaran no haría algo así fuera de su voluntad, pero en ese momento, estaba tan furiosa, tan celosa que no midió las siguientes palabras:

-¡Eso te pasa por ser tan fácil! -Y Akko se dio cuenta que por primera vez en la vida, había metido la pata hasta el fondo.

El cachetazo que Manbavaran le propinó, había hecho que inclinara su rostro.

Akko se quedó mirando al vacío, impávida, con los ojos de par en par; temblando de espanto por la violencia del ataque. Helada como estaba, sólo giró lentamente la cabeza, para encontrarse con su mejor amiga, quien poseía sus orbes casi violetas de tanto llorar, el rostro totalmente descompuesto y con un gesto de puro dolor que se cruzaba por esas facciones que le parecían adorables. Toda picardía o mirada cómplice se había desvanecido.

Tan sólo había desolación.

Y mucho odio.

Akko cayó en la realidad de que jamás podría emendar esto.

Y por primera vez, debía ceder al orgullo de Sucy, antes de arrepentirse de verdad.

-…

-Su…

-¡ERES UN MONSTRUO!

Sólo pudo ver un borrón antes de caer en cuenta que estaba sola en la habitación.

La realidad la golpeó duramente al aceptar que probablemente, Sucy se marcharía de Luna Nova para siempre.

Y que esto, había sido su total culpa.

FIN DEL NOVENO CAPÍTULO