MI VIDA ANTES DE TI
Capitulo 9
Los personajes de Inuyasha son Creación de Rumiko Takahashi, jeje hoy tan precisa.
Bla bla bla (diálogo)
Bla bla bla (pensamientos)
Bla bla bla (diálogo Youkai)
X.X.X.X (cambio de escena)
Inuyasha se incorporó prontamente quedando sentando y colocando ambas manos sobre sus rodillas cubría perfectamente su reciente "infidelidad".
─ ¿Qué paso?. ─ indagó el joven con la voz algo rasposa aún por el sueño; Kagome tan solo lo miraba fijamente, había pensado toda la tarde y parte de la noche en que decirle, pero al verlo todo pensamiento coherente se había extinguido. No sabía en qué momento Inuyasha había empezado a parecerle alguien tan sensual, y en ese momento con el cabello desarreglado y el rostro adormilado lo era aun más.
─ Yo…etto…─ susurró la mujer sonrojándose levemente. Inuyasha tan solo la observaba callado, miraba los carnosos labios mientras ella tartamudeaba y balbuceaba incoherencias.
─ Hablemos mañana. ─ pidió el hombre, no le molestaba que ella no digiera nada concretamente; tan solo que su mente aún no procesaba que a esa mujer no podía besarla y lanzarla al sofá; ella era tan dulce, sonrojándose y balbuceando y él aún la confundía y se preguntaba si ella era quien lo necesitaba o a quien asqueaba. La mirada de la mujer lo confundía.
─ Duerme en la cama. ─ susurró la mujer, confundiéndolo aún más. ─ Yo, yo quiero decir yo dormiré aquí, tu duerme en la habitación, es tu cama, es tu habitación, yo, yo solo…─ la cara de la mujer adquirió un hermoso color carmín y el ojidorado no pudo evitar sonreír ante el desesperado diálogo femenino. Se paró y caminó rumbo a la mujer, cuando estuvo frente a ella Kagome detuvo su presurosa explicación y esperó expectante levantó el rostro fijando su mirada en los hermosos ojos dorados del hombre.
─ Estaré aquí si me necesitas. ─ susurró el joven con doble intención esperando alguna reacción en la mujer; Kagome sintió como su corazón se apresuraba nuevamente, por más estúpido que fuera era eso lo que ella buscaba, deseaba saber que todo estaba bien; y sin disculparse, sin explicarse, él la tranquilizaba.
─ ¿Quieres que te traiga algo de la habitación?. ─ indagó la mujer preocupada por sacarle su habitación. ─ te traeré una sábana hace algo de frio. ─ ofreció.
─ No es necesario. ─ susurró Inuyasha. ─ siento calor. ─ agregó. Kagome sintió una corriente recorrer por su espalda; él estaba tan cerca que podía sentir su aliento caliente.
─ Etto…te dejo dormir. ─ susurró ella girando medio cuerpo para volver a la habitación.
─ Kagome. ─ musitó el hombre.
─ hum?. ─ mascullo interrogante la mujer girando el rostro para mirarlo.
─ Buenas noches. ─ musito el ojidorado; hacía mucho tiempo que nadie le susurraba esas palabras; por lo que la mujer no pudo evitar que una amplia sonrisa adornara su rostro antes de regresar a la habitación.
X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X
Cuando el día inició lo hizo del mismo modo, Kagome cocinaba mientras él estaba en la sala esperando; pero lo diferente es que ambos se veían muy felices.
─ Inuyasha, ya está listo. ─ anunció la mujer parándose a un lado de éste. Ella se veía muy diferente, vestía una pollera celeste, con una blusa a tirantes blanco y su cabello lo traía amarrado en una coleta alta pero lo más hermoso en ella era su rostro apacible y la ligera sonrisa; muy diferente al rostro apagado y triste que él había conocido.
Inuyasha tan solo caminó tras ella y se sentó en el lugar de siempre, ella se sentó frente a este sin que él se lo digiera como siempre lo hacía. ─ Dormiste bien. ─ susurró la mujer.
─ Si. ─ musitó el hombre aunque la verdad es que no había vuelto a dormir esperando que en cualquier momento ella volviera, pero no quería que se sintiera culpable; además el por su "naturaleza" no necesitaba muchas horas de sueño como un humano. ─ Itadakimasu. ─ pronunció antes de empezar a comer.
Kagome no podía despegar la mirada del joven; él había cambiado de la noche a la mañana, antes le causaba miedo; pero desde el día anterior tan solo lograba sentir una infinita paz y seguridad al lado de ese hombre.
─ Te gusta Kagome. ─ resonó en la cabeza de la mujer, recordando la voz suave del hombre, tan diferente a la brusca normal; por un lado extrañaba al "antiguo" Inuyasha, ella se había puesto la ropa nueva; pero este ni la había mirado, se sentía algo frustrada.
Inuyasha´s POV-
Aunque no había sido real, el sueño con Kagome había liberado algo de mi deseo contenido; hubiera deseado terminarlo; o poder repetirlo, había sido impulsivo y rápido; quería tocar su cabello, olerlo, besar por más tiempo sus labios que aunque en verdad no podía recordar el sabor de éstos sabía que era lo máximo que tendría.
Levante la mirada de mi plato al terminar de comer; Kagome me miraba, pero yo sabía que estaba pensando en otra cosa, su mirada ausente la delataba.
Cuando escuche el timbre de mi celular, me disculpe con Kagome, solo dos personas, las mismas que visitaban mi casa conocían el número; las dos únicas personas importantes en mi vida a quienes no podía dejar de contestar.
─ Hola. ─ musité.
─ Hola padre como estas. ─ se escuchó una suave voz del otro lado de la línea; no pude evitar sonreír levemente.
─ Feh. ─ contesté fingiendo indignación.
─ Esta noche habrá una fiesta, debes ir. ─ ordenó finalizando con el diálogo cariñoso, la verdad es que Rui era tan afectuoso e inocente como Rin, pero a veces podía ser tan frio y maldito como Sesshomaru.
─ No iré. ─ sentencié. Odiaba esas reuniones sociales en donde debía vestir con incómodos trajes; además de soportar a las mujeres escandalosas que Rui siempre me presentaba.
─ Te espero en la recepción del salón, es una reunión formal así que vístete acorde. ─ musitó.
─ ¡No iré!. ─ repetí con más énfasis; el debía entender que no siempre ganaría la batalla, esa noche no quería salir, quería quedarme en casa con Kagome, quizás invitarla a ver una película juntos, ya que estaba de buen humor.
─ Es lo mínimo que puedes hacer, iniciamos una nueva campaña en la compañía; hay nuevos inversionistas que quieren conocerte, deja de encerrarte en tu madriguera y ven solo esta noche. ─ pidió con voz tétrica. Siempre era lo mismo; quería hacerme sentir culpable por dejarle todo el trabajo.
─ Tsk. ─ mascullé mientras observaba a Kagome, el plan de los dos juntos en el mismo sofá viendo una película me resultaba mucho más tentadora.
─ Inuyasha no me hagas ir por ti. ─ susurró con voz sádica tanto que sentí escalofríos; no podía dejar que Rui viniera a casa, él no era tan comprensivo como Rin y además la discreción no era una de sus virtudes, cuando me llamaba Inuyasha era para temerle.
─ Estaré ahí a las 9 de la noche. ─ aseguré antes de suspirar resignado.
─ Te espero padre. ─ musitó contento. ─ Te quiero. ─ agregó y ahí odie a Rin y sus frases; sonaba demasiado homosexual los te quiero en un hombre. Rui sabía que odiaba que los digiera por lo que corte la llamada prontamente y suspiré hondamente.
─ ¿Saldrás?. ─ indagó Kagome en un susurro.
─ Si. ─ contesté; esperé que ella digiera algo más, pero solo se levantó comenzando a recoger los platillos sobre la mesa.
End Inuyasha´s Pov-
Al caer la noche Inuyasha ingresó en su habitación, estaba algo cansado, Kagome había estado muy callada el resto del día, limpiando la casa y tan solo respondiendo con monosílabos, lo exasperaba cuando pensaba que finalmente se acercaban un poco; volvían a estar como antes o peor aún.
Ingresó al baño despojándose rápidamente de sus prendas, caminó rumbo al montón de ropa que estaba a un costado, lanzó su ropa al suelo con las demás.
Todo el lugar olía a Kagome, además no era el olor normal de la mujer era el picante y delicioso olor que los estaba por volver loco; buscó la fuente y sonrió al ver el pantalón deportivo blanco que había prestado a Kagome gruño suavemente al percibir el olor de ella.
─ Deliciosa. ─ susurró, quizá el era uno de esos hombres a quienes llamaban fetichistas, amaba el olor de Kagome, lo excitaba, olió profundamente la tela y de nuevo sintió el molesto tirón, se comportaba como un adolecente que recién experimentaba el sexo; la verdad es que por muchos años, demasiados, había sido promiscuo, pero nunca había deseado tanto a una mujer; se excitaba pero no importaba quien fuera la mujer que lo aplacara; en ese momento solo podía ser ella. Separó la prenda blanca de las demás poniéndolo sobre el lavamanos, no permitiría que Kagome lo lavara; cerró los ojos e ingresó bajo la ducha, el agua fría se sentía bien sobre su piel; suspiró al sentir el frio azulejo al recostar por este su espalda, la mano derecha masculina sujetó por la base su erecto miembro.
Escuchó los pasos de Kagome acercándose, ella había ingresado a la habitación, pero él le había dicho que se bañaría; sabía que ella no ingresaría al baño pero imaginar que la mujer estaba tan cerca lo estimulaba más; podía olerla, podía oírla, solo no podía sentirla.
─ Inuyasha, ayúdame. ─ recordó el suave susurro de la "Kagome de sus sueños" e inició con suaves caricias; se sentía bien. ─ Inuyasha. ─ el eco del gemido femenino en su cabeza lo trastornaba. No pudo evitar que un fuerte gruñido abandonara sus labios, la velocidad con que la mano acariciaba la carne era casi dolorosa, pero no conseguía aplacarlo; el sonido de los gruñidos iba en aumento inconscientemente.
─ Inuyasha. ─ llamó Kagome contra la puerta algo preocupada. El ojidorado sintió una descarga de energía recorrer su médula al escucharla no pudo contestar tan solo continuó, todo su cuerpo estaba en tensión; la realidad se mezclaba con su fantasía mejorando las sensaciones. Los gruñidos se mezclaban con la respiración entre cordada; estaba cerca de lograr la liberación.
Kagome abrió la puerta abruptamente, y quedó helada al verlo; su mirada de fijó directamente en la mano del ojidorado que se había detenido por la sorpresa. Inuyasha abrió los ojos y desvió la mirada en dirección a la mujer, todo su cuerpo estaba rígido no creía que ella entraría.
Kagome miró los ojos dorados que estaban de un color más oscuro, el hermoso cabello plateado que se pegaba por los hombros, descendió la mirada por el torso masculino notando claramente el vaivén de su pecho por la respiración acelerada; nuevamente fijó su mirada en la mano que retenía su hinchado miembro; el rostro de la mujer se sonrojó instantáneamente pero no podía apartar la mirada.
─ No es lo que piensas. ─ susurró el hombre en su defensa, pero su voz sonó muy áspera, la joven había entrado en un estado de shock, había olvidado que él era un pervertido; pero había descubierto algo nuevo ella también lo era, no podía apartar la mirada, nunca antes se había fijado tan abiertamente en el cuerpo masculino; su piel era tan blanca y su miembro estaba rojo, demasiado. Inuyasha se sonrojó levemente se sentía demasiado expuesto a la mirada de la mujer.
─ Lo, lo siento…yo…─ tartamudeó la mujer. ─ pensé que te pasaba algo malo. ─ se excusó extremadamente colorada.
─ Tsk, solo me bañaba. ─ susurró. ─ No me mires así, vete Kagome. ─ pensaba el hombre; ella era muy cruel, comenzaba a confiar en él, y eso era malo. ─ porque me miras así, quieres ayudarme. ─ musitó el hombre bruscamente; era demasiado bizarro tenerla junto a la puerta mirándolo.
Ella negó efusivamente con la cabeza y salió huyendo rápidamente; Inuyasha suspiró hondamente.
─ Eso pensaba. ─ musitó algo decaído, mirando la puerta entreabierta y del mismo modo que lo estimulaba también lograba desanimarlo; cerró la llave del agua agitó su cabeza rápidamente para eliminar el agua de sus cabellos. Sonrió levemente a lo único que tenía de Kagome y lo tomó en manos.
Kagome preparaba la cena que ella sola iba a ingerir, en verdad no tenía nada de hambre pero necesitaba distraerse con algo; moría de vergüenza; una parte de ella le había advertido que él hacia "eso" quizá esa misma parte la había instigado a entrar.
─ Si hubiera dicho que sí, que pasaría. ─ Se preguntaba la mujer mientras cortaba las verduras. ─ ¿Él en verdad me dejaría tocarlo ahí?. ─ pensaba la mujer extremadamente sonrojada pero aún así algo intrigada, él había perdido el interés en ella, lo que le tenía algo ¿preocupada? Se preguntaba si en verdad podía volver a atraerlo. ─ Por que querría hacer eso. ─ susurró regañándose pero la verdad era que en un segundo mil escenas habían pasado en su cabeza.
Inuyasha abandonó sigilosamente su habitación; inspiró profundamente y suspiró aliviado al percibirla en la cocina, caminó a grandes zancadas rumbo a la salida lo mejor en ese momento era irse; había sido un idiota hentai; como siempre ella lo estaría odiando.
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─ Buenas noches señor Taisho, bienvenido. ─ musitó el elegante hombre en la entrada del lujoso salón al verlo llegar. Él tan solo asintió con la cabeza; en verdad no estaba de humor para protocolos.
Un hermoso hombre de unos 30 años vestido con un traje inmaculadamente blanco con la corbata color dorada, el pelo corto de color negro, pero lo más característico eran las dos marcas moradas en cada mejilla y los ojos dorados; esperaba en la puerta con los brazos extendidos y una enorme sonrisa.
─ Padre, llegaste temprano. ─ saludo al abrazar al peliplateado.
─ Tsk, suéltame. ─ pidió "amablemente" el hombre.
─ Está bien, bien. ─ musitó el hombre separándose.
─ Y no me llames padre. ─ musitó Inuyasha por centésima vez.
─ Déjame hacerlo, dentro de poco tu tendrás que llamarme padre a mí y luego abuelo. ─ musitó intentando como siempre ironizar la situación. Rui era Hijo de Sesshomaru; pero por una extraña razón había nacido completamente humano, no se transformaba en ningún cambio de luna, tampoco solo en las mañana o en las noches, no poseía la audición, olfato o rapidez de un Hanyo y también envejecía al ritmo normal de los humanos; era el hijo menor pero físicamente era el mayor; por eso siempre se había sentido excluido de la familia y a los cinco años había ido a vivir con Inuyasha.
Inuyasha acarició descuidadamente el cabello masculino como siempre hacía cuando el joven estaba triste y este sonrió; esa leve demostración de preocupación era lo que lo había salvado en varias ocasiones.
─ Pasa, divierte, yo debo recibir a algunas personas, luego nos veremos. ─ musitó, Inuyasha asintió y caminó por el amplio salón sin saludar a nadie, se sentó pesadamente en un sofá ubicado en el sector vip y suspiró hondamente.
Observaba a todas esas personas bebiendo, hablando, bailando, y por primera vez le pesaba demasiado la soledad, se preguntaba cómo se vería Kagome con uno de esos vestidos elegantes. Inconscientemente sonrió al imaginarla con el largo vestido y los altos tacones.
─ Kagome. ─ susurró hacía menos de una hora la había visto, pero tontamente la extrañaba.
─ Señor, que le sirvo. ─ escuchó una voz masculina, por lo que desvió la mirada fijándola en el hombre, usualmente no pediría nada pero esa noche estaba algo decaído y creía que unas cuantas copas cada cien años no lo mataría.
─ Una botella de sake. ─ musitó Inuyasha, el hombre asintió y prontamente fue cumplido su deseo; sirvió su vaso y bebió lentamente observando el ambiente.─ Se habrá enojado, ─ se preguntaba en pensamientos. ─ Pero yo no hice nada malo; fue ella quien entró, en todo caso yo debería enojarme. ─ Se excusaba el hombre. ─ Kuso. ─ susurró, se sentía frustrado no sabía cómo actuar con ella. ─ ¿Qué estará haciendo ahora, ya habrá cenado?, estará acostada en la cama, o bañándose, viendo una película. ─ analizaba mientras sorbía una y otra vez el contenido del vaso.
El tiempo pasaba demasiado lento para el ojidorado ya había bebido media botella y aún Rui no aparecía. Recostó su cabeza por el espaldero del sofá y se dedicó a mirar a las parejas en la pista. Siempre había fantaseado que llegaría el día en que encontraría a la mujer que sería su compañera; quería estar así, bailar, reír, tan solo estar cerca de ella; pero con Kagome eso era imposible…suspiró hondamente buscando la resignación.
─ Padre perdóname que te dejara solo, es que tengo muchas cosas que hacer, no puedo acompañarte. ─ musitó Rui de espaldas al hombre.
─ Keh, Preséntame a los inversionistas y me voy. ─ ordenó el peliplateado, no estaba de humor para estar ahí.
─ Aún no han llegado todos, pero mira te traje a esta belleza para que no te aburras mientras esperas, es la modelo de la nueva campaña. ─ musitó emocionado y de nuevo aparecían los dones de casamentero de Rui.
─ Arai Yumiko. ─ se presentó la mujer con voz dulce, Inuyasha la miró de reojo.
─ Inuyasha. ─ contestó rudamente. Estaba casi seguro que Rui ya le había dicho una lista de lo que le gusta, no le gusta, signo, color favorito, como siempre lo hacía por ello no creía necesario, siquiera presentarse.
─ Etto…Inuyasha-sama puedo sentarme con usted. ─ pidió.
─ No. ─ musitó escuetamente el peliplateado antes de beber otro sorbo de su bebida.
─ No le molestaré solo quiero descansar y desde aquí se tiene una vista hermosa. ─ musitó la mujer mirando el centro del salón a toda esa gente exhibiendo sus costosos trajes.
─ Keh. ─ mascullo el hombre antes de continuar bebiendo, ella lo tomó como un permiso por lo que se sentó al lado del ojidorado.
─ Bueno, los dejo solos, trátala bien padre. ─ musitó pervertidamente Rui antes de escapar.
─ Etto…el señor Rui es verdaderamente hijo suyo, usted parece mucho más joven que él. ─ comentó la mujer intentando entablar una conversación, Inuyasha levantó ambas cejas en señal de desagrado pero no contestó tan solo bebió otro sorbo. ─ Este es mi primer trabajo como modelo fotográfica; le ha gustado la publicidad. ─ continuó hablando.
─ Hablas demasiado, dijo que no molestaría. ─ gruñó el ojidorado. ─ me molesta. ─ agregó.
Esperó que la mujer se ofendiera y se fuera, por lo que le sorprendió la carcajada femenina, la miró de reojo mientras ésta intentaba cubrir su sonora carcajada con una mano.
─ Es demasiado directo señor Taisho. ─ musitó cuando recuperó la compostura.
─ Tsk. ─ mascullo bebiéndose todo el contenido del vaso, estaba preocupado había hecho algo que quizá asustó a Kagome; temía que al volver ella no estuviera ahí. ─ No la toqué. ─ Se excusaba el hombre; pero cuanto más pensaba en ello más preocupado se sentía.─ Otra botella. ─ pidió cuando sirvió todo el contenido en su vaso. El hombre que lo escuchó tan solo asintió.
─ Creo que no debería beber más. ─ susurró la mujer dulcemente, tenía una voz hermosa y un rostro angelical y quizá lo que decía era muy racional, había estado bebiendo demasiado rápido y aún no había comido nada; se sentía algo mareado por lo que decidió dejar el vaso sobre la mesa por unos minutos.
─ Por que está aquí, Rui se lo pidió. ─ finalmente preguntó el ojidorado. Ella negó con la cabeza.
─ Más bien yo se lo pedí, no pude evitar notarlo al entrar. ─ susurró.
─ Keh. ─ masculló el ojidorado. Peor se sentía porque sabía que ella no mentía, olía su seguridad y felicidad era un dulce olor, muy dulce pero aplacado por el costoso perfume que usaba.
─ Me dejaría tocar su cabello. ─ pidió emocionada la mujer. ─ nunca he visto un cabello más hermoso y de un color tan raro. ─ agregó.
Inuyasha de nuevo apeló a la indiferencia y tan solo tomó nuevamente el vaso y continuó con sus cavilaciones.
─ Porque es tan malo con migo, acoso le parezco fea. ─ masculló la mujer haciendo un puchero, nunca antes nadie la había ignorado como lo hacía ese hombre y eso le gustaba, era un desafío; pero también era algo nuevo no sabía como actuar.
Inuyasha la miró fijamente sus ojos eran de color chocolate brillante; su cabello lacio y largo, su boca pintada de un color rojo, su piel era pálida, casi podía decir que se parecía a Kagome; pero por la expresión aniñada en su rostro más le recordaba a Rin.
─ Porque a Kagome no le gusta mi cabello, o ríe como esa mujer solo por sentarse a mi lado. ─ se lamentaba el hombre en pensamientos. ─ Por que tuviste que elegir justo a la mujer que me odia como compañera. ─ refunfuñaba molesto.
─ Soy casado. ─musitó el ojidorado en un susurro; ya no podía recordar cuantas veces había dicho esa frase como excusa, pero por primera vez no mentía, aunque no lo había elegido tenía a Kagome.
─ ¿Casado?. ─ indagó algo shockeada. ─ el Señor Rui-sama me dijo que era soltero. ─ susurró. ─ además no lleva ningún anillo. ─ musitó la mujer.
─ El anillo lo lleva ella en su hermoso cuello. ─ susurró Inuyasha metafóricamente.
─ Ya veo…tienes a alguien importante por eso no te gusto. ─ musitó triste. Inuyasha sonrió levemente no sabía desde que momento había pasado de ser una relación por una equivocación; una persona extraña a alguien importante.
─ Supongo que sí. ─ masculló el peliplateado.
─ Con permiso. ─ susurró la mujer parándose. Inuyasha hizo una mueca de desagrado al percibir el aroma salado de las lágrimas. Odiaba hacer llorar a una mujer, y eso agregó un punto más a su peor día por lo que continuó bebiendo en silencio. Tomó su celular del bolsillo y miro la hora 11:50p.m ya era tarde; quería volver a su casa.
El ojidorado talló sus ojos cuando su vista empezó a nublarse y a ver borroso; sabía que estaba pasando el límite, pero deseaba desesperadamente que por unos segundos su mente dejara de pensar; entrar en la inconsciencia y tan solo ser feliz por lo que seguía bebiendo.
─ Inuyasha, que le has hecho a la señorita Arai. ─ se escuchó un gruñido.
─ No le he hecho nada, creo que eso fue lo que le molestó. ─ comentó Inuyasha antes de reír irónicamente extrañando al hombre.
─ Padre, te sientes bien. ─ indagó preocupado. ─ ¿has estado bebiendo?. ─ agregó incrédulo mirando la botella semivacía. Inuyasha muy raras veces bebía; y nunca lo había visto como en ese entonces.
Inuyasha tan solo intentó llevar nuevamente el vaso a su boca pero una mano en su brazo se lo impidió.
─ Ya es suficiente. ─ ordenó con voz serena el pelinegro.
─No lo es; aun me molesta. ─ musitó estirando bruscamente su brazo.
─ ¿Qué te molesta?. ─ indagó el joven.
─ Kagome. ─ susurró bebiendo todo el contenido, se sentía muy mal, quería verla, pero tenía miedo de hallar su departamento silencioso y oscuro como era antes de que ella llegara.
─ ¿Quién es Kagome?. ─ indagó el pelinegro intrigado. Inuyasha desvió la mirada hacia el hombre impactado había hablado de más.
─ Creo que mejor me voy, no creo que pueda, yo…etto conocer así a nadie. ─ susurró los ojos dorados de Rui brillaron con malicia e Inuyasha tragó duro.
─ ¿Estás así porque una mujer te rechazó?. ─ preguntó entusiasmado. ─ Eso si es impresionante. ─ agregó.
─ Debo irme. ─ musitó Inuyasha intentando incorporarse repentinamente, pero sintió el peso de su cuerpo y el terrible mareo, el vaso que sostenía en su mano cayó al suelo haciendo un ruido estrepitoso.
─ Ohhh…creo que necesitaras de mi ayuda para llegar hasta la puerta para que tomes un taxi. ─ comentó malicioso.
─ keh. ─ masculló el ojidorado enojado, le molestaba porque era verdad, no se creía capaz de sostenerse en pie; ¿quién diría que una botella y media de sake terminaría con sus fuerzas?.
─ Quédate, hablaré con la señorita Arai, ella se veía muy interesada en ti. ─ aseguró. ─ lo mejor es una compañía femenina para olvidar. ─ comentó parándose.
─ ¿Rui, quieres saber que le dije?. ─ indagó Inuyasha y el pelinegro asintió, cuanto más información tuviera más fácil sería solucionarlo. ─ Que soy casado. ─ explicó y el pelinegro suspiró fastidiado. ─ Y ésta vez es de verdad. ─ agregó antes de tomar otro sorbo.
─ Te casaste, te casaste y no estuve ahí. ─ musitó el pelinegro.
─ Keh, si estuvieras ahí te hubiera tenido que matar. ─ aseguró con voz sádica al imaginar al pelinegro viendo desnuda a Kagome.
─ Quiero conocerla, como es, como fue que se conocieron. ─ preguntó feliz sentándose en el sofá. ─ ¿Se llama Kagome, por que no la trajiste hoy?. ─ indagaba emocionado.
─ No necesitas saber más, ya tengo compañera, ahora deja de molestarme. ─ masculló levantando las cejas para intimidarlo.
─ ¿La quieres?. ─ indagó Rui sorprendiendo a Inuyasha quien no supo que responder; sabía que su olor lo enloquecía, que le gustaba mirar los ojos de la joven, no quería que otros machos se acercaran, pero todo eso se debía a los instintos sobreprotectores del macho por su compañera.
Rui sonrió ampliamente, nunca había visto a Inuyasha tan afectado por algo, siempre era indiferente a todo.
─ Te diré un secreto. ─ musitó el pelinegro.
Kagome estaba acostada en el medio de la cama; no podía conciliar el sueño, sentía algo de miedo al estar sola en la casa, tomó una de las almohadas y la abrazó fuertemente; todo estaba tan obscuro.
─ Vuelve ya por favor. ─ susurró la joven. Se sentía tonta, por muchos años había vivido sola, y nunca había actuado como una niña asustadiza. La verdad es que deseaba verlo. ─ ¿Estará con Rin?, ¿volverá hoy?, de nuevo ella lo tocará, no quiero. ─ pensaba la joven. ─ Duele. ─ susurró abrazando con más fuerza la almohada. No sabía que le pasaba pero su pecho dolía. ─ Duérmete, duérmete. ─ se ordenaba cerrando los ojos.
La mujer escuchó el ruido de agua por lo que abrió los ojos, pudo ver la habitación tenuemente iluminada por la luz que entraba desde el baño.
─ Me habré quedado dormida, ¿Inuyasha regreso?. ─ pensó la mujer feliz, se incorporó rápidamente de la cama y caminó rumbo al baño, ingresó sin pedir permiso la mujer ya no se sorprendió por verlo desnudo más bien esta vez pudo detallarlo mejor; y este la miraba sonriendo de lado.
─ Que sucede cariño, quieres ayudarme. ─ musitó el hombre extendiendo su mano exhibiendo una barra de jabón, Kagome sonrió ampliamente se había arrepentido por no poder retenerlo, si ella hubiera entrado en la ducha horas antes y le hubiera pedido que se quedara quizá no se hubiera sentido tan triste y sola, dio un paso acercándose y luego otro, pero extrañamente no podía llegar a él; vio como una mano femenina tomaba el jabón de la mano y se metía bajo el agua con el peliplateado el hermoso vestido se empapaba con el agua mientras la joven ingresaba bajo la ducha. ─ Rin. ─ susurró el ojidorado cuando la tuvo muy cerca.
─ No. ─ masculló en un gemido la azabache cuando la mujer recorrió su mano por el torso masculino enjabonándolo. ─ Por favor no. ─ repitió. Los ojos dorados se fijaron en ella y sonrió. Quiso abandonar ese lugar pero no podía sus pies no respondían.
─ Si Kagome no me desea; tu si verdad cariño. ─ musitó el hombre mirando a la azabache.
─ Si. ─ afirmó Rin cuando él la pegó a su cuerpo abrazándola con un brazo.
─ Inuyasha. ─ llamó Kagome cuando él lamio el rostro femenino. ─ Inuyasha. ─ repitió no quería verlo, no quería que tocara a esa mujer. Sentía cálidas gotas recorrer su rostro. ─ Inuyashaaaaa. ─ gritó finalmente; se despertó abruptamente respirando agitadamente; llevó una mano a su rostro sintiéndolo empapado.
─ Un sueño, solo fue un sueño. ─ susurró intentando tranquilizar los presurosos latidos de su corazón; Kagome emitió un gritito cuando escuchó el estridente sonido del timbre sonando, una y otra vez sin parar; se paró de la cama calzó su zapatilla y caminó rumbo a la sala. ─ ¿Quién, es? ─ indagó aun no se había tranquilizado completamente; miró de reojo el reloj y vio que pasaba de la 1 de la madrugada por lo que se asustó.
─ Ábreme. ─ musitó Inuyasha del otro lado. Kagome abrió la puerta inmediatamente al reconocer la voz; viendo que el hombre apenas se sostenía por el marco de la puerta no pudo evitar el gran alivio que sintió al verlo y le sonrió. Inuyasha ingresó intentando por todos los medios que su cuerpo obedeciera; cerró la puerta con tranca.
─ ¿Te sientes bien?. ─ indagó la mujer. Inuyasha la miró fijamente caminó un paso tambaleante hacia ella; Kagome tan solo lo miraba fijamente cuando una mano grande y cálida acunó su mejilla y luego la otra mano del mismo modo enmarcando el pequeño rostro femenino.
Kagome sintió el rostro del hombre muy cerca, pero no se apartó, tan solo quedó mirando fijamente los ojos del hombre; cuando sintió el suave rose del labio masculino; suspiró suavemente. La lengua masculina lamió repetidas veces los labios femeninos, Kagome gimió inconscientemente; ambos meñiques en el rostro femenino se dedicaron a acariciar los labios de la mujer cuando él se apartó para mirarla; Kagome no pudo evitar el impulso y lamió los dedos que la acariciaban. Inuyasha se acercó hambriento a los labios femeninos y bruscamente ingresó su lengua en la cavidad, Kagome respondió del mismo modo jugueteando con la lengua masculina.
─ Delicioso. ─ pensaba la mujer al sentir el sabor del alcohol, mezclado con la cálida saliva. ─ Lo escuchaba jadear. ─ Inuyasha solo mírame a mí. ─ pensaba la mujer, no podía borrar el sueño de su cabeza, pero él la estaba besando a ella. Kagome mordió los suaves labios haciéndole sangrar al finalizar el beso quería marcarlo de cierta forma que cualquier mujer preguntara quien había sido. Kagome llevó una mano a su boca y lo acarició nunca nadie la había besado de ese modo.
Inuyasha intentó dar un paso para acercarse a ella y besarla de nuevo; pero perdió el equilibrio ya que apenas podía estar en pie vio en cámara lenta como ella caía al suelo por el peso del cuerpo masculino y llevó una de sus manos a la cabeza femenina y la otra a la espalda baja intentando detener la caída pero no pudo ya que no podía dominar la movilidad de su cuerpo cayendo ambos abruptamente sobre el suelo.
Kagome Quedó en shock se había asustado, pero todo había sido tan rápido, la mano masculina bajo la cabeza de la mujer comenzó a moverse acariciando suavemente las hebras de sus cabellos, Kagome suspiró suavemente, le gustaba la suave caricia, el rostro masculino reposaba sobre su clavícula.
─ Inuyasha. ─ musitó la joven cuando la mano fue descendiendo acariciando su nuca.
─ Shhh…tranquila…te quiero. ─ susurró el hombre antes de levantar el rostro y mirarla fijamente.
─ A quien dices te quiero mientras me miras. ─ pensó la mujer. Pero no pudo resistirse; los cabellos plateados caían como cascada hasta el piso, los hermoso ojos dorados la miraban como si pudieran desnudarla, y aun sentía la dulce saliva del hombre en sus labios. Por lo que ambos brazos femeninos se enroscaron al cuello masculino y tiró de él para acercarlo a su boca, el hombre no se resistió introdujo su lengua en la boca femenina jugueteando con la lengua de la mujer Kagome gimió entre el beso acercándolo más, esta vez él la mordió en el labio y al finalizar el beso.
La mano femenina se coló bajo el saco negro que traía puesto el hombre, aflojó la cobarta y luego la quitó con maestría; Inuyasha luchaba por sacarse el saco tenía calor su cuerpo ardía; el alcohol ayudaba, pero tener el cuerpo también caliente y deseoso de Kagome bajo a él lo tenía impaciente. Kagome sonrió al ver el desesperado intento del hombre por despojarse de su prenda.
─ Feh, de que te ríes perra. ─ regaño. Kagome en vez de ofenderse se sintió más deseosa y ayudó al hombre a despojarse de él; la camisa a botones bajo el saco fue demasiado para ella por lo que tiró de él y varios botones salieron volando. Inuyasha se despojó como pudo de los demás retazos de la tela. Finalmente la joven pudo acariciar la piel de su torso. Inuyasha gimió cuando la joven mordió su hombro. ─ ¿Kuso de nuevo es un sueño, me habré quedado dormido en el sofá de la fiesta?. ─ se preguntó el hombre pero recordaba claramente que había subido en un taxi con ayuda de Rui y llegado en su apartamento. ─ Es demasiado bueno para ser real. ─ agregó. Pero dejó de analizar cuando la joven desprendió el botón del pantalón y bajó el cierre.
Inuyasha se separó abruptamente y la miró sorprendido la joven evitó la mirada desviando el rostro. El hombre se dio cuenta de su error al oler el aroma a vergüenza, pero el muy superior aroma a excitación, a ella le gustaba, y eso le fascinaba, aprovechó para mirarla, respiraba muy agitadamente igual que él, el se acercó al cuello expuesto y repartió pequeños besos y mordidas.
─ Me gusta tu olor. ─ el susurro masculino logro un suave gemido en la mujer; Kagome no quería apartarlo; no quería que él buscara a Rin, podría soportar el dolor de tenerlo dentro con tal de que él no la dejara; quería que él la poseyera. La joven coló una de sus manos entre el suave cabello y enroscó sus piernas a la cadera masculina. Inuyasha gruñó contra su cuello y ella se sintió poderosa. Una de las manos masculina se posó en el muslo de la mujer y lo apretó con suavidad ascendiendo mientras lamía el cuello, cuando el dedo meñique acarició el sexo femenino sobre la tela la joven gimió sin recato.
─ Hazlo, ya, Por favor. ─ rogaba la mujer en pensamientos, sentía mucho calor en su centro femenino; se sentía extraña y muy mojada además el latido de su corazón no podía ser normal.
Inuyasha no quería que terminara rápido como la vez anterior, quería conocer cada parte del cuerpo femenino, pero sentía que moriría; ella se frotaba, estaba demasiado excitada; y él más que nunca, cuando frotó su miembro por el centro femenino ella se retorció levemente.
─ Inuyasha. ─ gimió, él se apartó del cuello para mirarla nuevamente.
─ Hermosa, eres hermosa compañera. ─ pensó al verla con el cabello esparramado sobre el suelo de madera, sus ojos chocolates brillaban como nunca y su boca entreabierta, liberaba y atrapaba el aire con mucha prisa. La mano en el muslo femenino hizo una leve presión obligándola a liberar la cadera masculina. Kagome levantó la cabeza mirándolo intrigada. Él se deslizó hacia abajó olfateándola sobre su ropa el suave rose de la nariz masculina era delicioso, los pezones femeninos estaban endurecidos y se notaban bajo la fina tela blanca; cuando Inuyasha mordió la punta aun sobre la ropa ella se retorció. Una mano se coló bajo la blusa y ascendió hasta llegar al valle de los senos y ahí con una de sus garras lo perforo.
─ ¿Qué haces?. ─ regañó la mujer al ver el dedo masculino sobresalir de un agujero en su nueva blusa.
─ Es lo justo, una prenda por otra. ─ musitó el hombre haciendo alusión a su camisa antes de deslizar su garra hacia abajo partiendo la blusa por la mitad. Fijó sus dorados ojos en los hermosos montículos; descendió su mirada y quedó inmóvil. ─ ¿Kagome?. ─ indagó algo impactado al ver la herida en el abdomen de la mujer, que si bien ya había cicatrizado estaba ahí, en algún punto el se había convencido que ella era solamente un sueño nuevamente.
─ Ya lo sabía, no era a mí a quien veías. ─ pensó la mujer; sus ojos se nublaron por lágrimas que involuntariamente abandonaban sus ojos. Inuyasha a diferencia de Kagome sonrió ampliamente acercó su cabeza al abdomen y lamió la cicatriz. La joven sintió un escalofrío y olvidó todo sentimiento de angustia. ─ No me rechaces, sigue por favor. ─ rogaba la mujer en pensamientos; ansiaba que ellos llegaran al ojidorado ya que no tenía el coraje de decirlo en voz alta.
Inuyasha descendía lentamente con su exploración y cuando finalmente dio con la cadera femenina; dedicó ambas manos para poder retirar sin ningún daño la pollera de la mujer dejándola con una pequeña ropa interior. La joven llevó ambas manos a su rostro, le gustaba; nunca había sentido nada en su vida como lo que sentía en ese momento; todo su cuerpo hormigueaba, estaba caliente, mojada, sudaba, y estaba ansiosa, pero eso no sacaba la vergüenza que sentía en ese momento que él la miraba.
─ Kyaaaa….─gritó cuando el hombre la olió profundamente en esa zona.
─ Shhh…calla perra─ susurró el hombre.
─ No hagas eso. ─ pidió la mujer en un jadeo. Inuyasha sonrió quería comerla, ella era muy sensual cuando jadeaba; la ropa intima femenina no corrió con tanta suerte como la pollera pues fue desgarrado a cada lado. Él gruño audiblemente y sacudió la cabeza para recuperar un poco la conciencia se sentía embriagado, más que él alcohol ella lo entorpecía. ─ No.─ gimió la mujer retorciéndose en el piso para huir de su alcance al sentir la respiración de él de nuevo muy cerca de esa zona.
─ ¿Por qué?. ─ indagó en hombre sonriendo, esa noche si ella no lo estaba rechazando, él tomaría todo lo que quisiera, ella decía no, pero su olor solo era de excitación y un poco de vergüenza; no había ni rechazo ni asco.
─ Por que, no es algo normal, es…es asqueroso. ─ musitó finalmente.
─ Esto te parece asqueroso. ─ susurró Inuyasha antes de lamer entre los labios femeninos, gruño audiblemente y no pudo hablar más, lamía frenéticamente absorbiendo todo; las garras masculinas se incrustaban en la piel de cada muslo interno. Kagome arqueó su espalda al sentir la lengua lamer y succionar con vehemencia.
─ A…Inu…ahhh…─ Intentaba articular la joven, no creía que ello fuera normal pero no quería apartarlo; cuando la lengua ingresó en su interior ella gimió más aún; y se retorcía mientras un calor en su bajo vientre la quemaba. Kagome no pudo más que morder sus labios y rasguñar el suelo intentando aguantar las ganas de gritar. ─Ahhhh…─ gimió roncamente cuando el joven succionó su clítoris. Sentía que algo abandonaría su cuerpo arqueó lo máximo su espalda, no aguantaba y entonces el hombre se apartó. Kagome quedó en la misma posición jadeando sin parar tan solo pudo mirarlo cuando él se paró algo tambaleante y bajó el pantalón y la ropa intima rápidamente dejando libre a su miembro erecto y más rojo que la otra vez, Kagome tembló de anticipación cuando él se acostó sobre ella. Una mano masculina tomó el mentón femenino y lo jaló hacia abajó metiendo su lengua en la boca de la mujer mientras ingresaba lentamente en ella. Kagome no pudo responder al beso como antes, le faltaba el aire.
─ ¿Te pareció asqueroso?. ─ indagó el hombre en un jadeo al terminar el beso, no podía contenerse por mucho tiempo ella ardía en su interior, y lo ajustaba tan deliciosamente que dudaba que siquiera pudiera embestirla. Los ojos de la mujer se abrieron impresionados, lo sentía adentro suyo, era delicioso, no había dolido nada. Los brazos de ella se aferraron a su espalda, Inuyasha quiso embestirla despacio, pero realmente había sido lo máximo de tolerancia que pudo tener, él no era romántico ni tampoco nunca había sido tan afectuoso pero ella era alguien importante; los embistes eran rápidos pero la joven los aceptaba moviendo su cadera a un ritmo igual de frenético, el gruñía y ella gemía sonoramente.
─ Ahhh…─ gritó ella al llegar al éxtasis clavando profundo sus uñas en la carne de la espalda masculina; ─ Inuyas…─ intentaba articular mientras él la embestía ferozmente el hombre se acercó a la marca que reposaba en el blanquecino cuello y lo lamió repetidas veces logrando que ella gimiera aún mientras temblaba en el suelo retorciéndose por los espasmos. Cuando sintió próxima la liberación quiso morderla pero se arrepintió en el último momento por lo que solo gruñó contra el cuello femenino mientras se derramaba en su interior. Ambos quedaron jadeando rápidamente sobre el suelo; él sobre ella. Cuando pudo regularizar su respiración levantó el rostro mirándola desde arriba. En ese momento supo que se había enamorado de su compañera, no había una mujer más hermosa que ella mientras intentaba regularizar su respiración, con el rostro sonrojado y con la pequeña sonrisa en sus labios. Inuyasha depositó un pequeño beso en la frente femenina.
─ ¿Te sientes bien?. ─ preguntó dulcemente; y ella asintió, Inuyasha salió lentamente de su interior y se acostó al lado de la joven. Inspiró el aire complacido; el aroma a éxtasis de ambos entremezclados. Kagome se sentó y sintió con el líquido espeso abandonaba su cuerpo. Se paró prontamente juntando las piernas. ─ ¿Qué sucede, te duele algo?. ─ indagó el hombre sentándose de golpe y sintiendo nuevamente el mareo; con toda la agitación pensaba que se le había pasado el efecto embarazo.
─ No, me voy al baño. ─ susurró Inuyasha la vio caminando rápidamente rumbo a la habitación.
─ De espaldas es más bonita aun. ─ musitó sonriendo; se paró y caminó lo más recto que pudo rumbo a la habitación. Ingresó en ella que estaba oscura, se sentó en la cama a esperarla. ─ Kagome. ─ susurró sonriendo ampliamente.
Continua…
Hola a todas….saben me encanto escribir este capi…disfrute demasiado, xD, muchísimas gracias por leer lo que escribo, y también me encantan sus reviews; agradezco el apoyo pues yo soy bastante pervertida por lo que veo…jeje últimamente he estado viendo muchos animes románticos, como Itazura na Kiss, o Kaichou wa no maid sama son hermosos animes muy románticos pero yo como amante del lemon siempre espero algo más…. Jeje por eso amo esta página aunque (legalmente creo) que está prohibido el lemon he leído hermosos trabajos y he podido escribir algo y sacar esa frustración que dejan las queridas creadoras de nuestros animes…he escrito demasiado me emocioné jeje…ok lo dejo por aquí.
Mizune-Mei
