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Hola queridos lectores
Aqui les dejo un nuevo capitulo de este fic tambien jejejej
Recuerden que el fic es sin fines de lucro y de mi imaginacion como todos,
Personaje que me pertenece y es ajeno de la serie es Felicia ;D
Espero les guste
Nos vemos abajo
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CAPITULO 9 LUNA Y SOL I
LEYENDAS, MITOS Y VERDADES A MEDIAS I
¿Qué tan cierto son aquellos cuentos que nos han mencionado en algún momento de nuestras vidas? ¿Qué tan real es lo irreal? ¿Qué tan verdad es lo imposible? ¿Qué es leyendas, mitos y que es cierto? ¿Quién tiene la verdad absoluta? ¿Qué es la verdad? ¿Quién puede decir que es correcto que no es? ¿Qué es correcto o incorrecto? ¿Cómo saber qué es lo que debemos hacer? Cuando la luz de la oscuridad atraviesa a mitad de la noche o del día ocultando la belleza de la luz resplandeciente en nuestros rostros.
¿Dónde comienza la luz y termina la oscuridad? La oscuridad y la luz hermanas del mismo inicio, enemigas por naturaleza…
A.S.
Arnold miraba por el ventanal de su habitación aun no podía creer que hubiera sucumbido a aquel beso de Felicia ¿Cómo había sido posible que fuera débil y dejara que ella uniera sus labios fríos a los de él?
Felicia era una mujer hermosa debía admitir que desde que la vio en San Lorenzo le había gustado, su cabello largo y pelirrojo que caía por sus hombros, su piel tez clara combinaba perfectamente con el color de su cabello y era suave, sus ojos dulces en apariencia de color miel pero con un brillo de fiereza provocaba que le gustara mirarla, le daban una apariencia dulce y delicada, sin saber bien porque, bueno lo sabía era un brillo que amaba ver en Helga cuando luchaba por algo que deseaba defender.
Aquella noche que ni siquiera recordaba, más que el primer beso que se dio con ella, después el recordaba que se había retirado porque Helga había aparecido en su mente y no podía mentirse a sí mismo, él no podía pensar en alguien que no fuera la rubia, desde ese momento Felicia se dio cuenta de que la presencia de la rubia era más fuerte de lo que había leído en su mente.
Eran tan diferentes y tan parecidas a la vez, Helga era toda una hermosa guerrera cuando lo deseaba, o cuando la situación lo ameritaba, siempre defendía lo que amaba, admiraba eso de ella, quizás porque él no tenía la misma fiereza para realizarlo, siempre había sido cobarde en ese aspecto, el no lucho por ella, pero tenía sus razones.
No quería perder…no más.
Pero al mismo tiempo era dulce, delicada, sensible e inocente, era pureza, algo exquisito en todos los sentidos, le enloquecía la dulzura y fuerza que podía mostrar la rubia en un solo momento, simplemente era perfecta para él, para el…
En cambio Felicia tenía la misma tenacidad para buscar lo que quería, lo que deseaba, peleaba con todas sus fuerzas por ganar y obtener lo que deseaba no se rendía y su fortaleza era increíble.
Bastante femenina y melosa como normalmente le llegaron a gustar, coqueta, sutil y atrevida a la vez, pero claro ese tipo de chicas dejaron de tomar su interés cuando Helga ocupo por completo su corazón porque lo claro era que siempre estuvo ahí, y solo tomaron mayor fuerza. Pero sin una pizca de inocencia en su ser.
El ser de Felicia era muy diferente a la de Helga, demasiada nublada por la oscuridad.
No la amaba, ni siquiera le agradaba tanto para estar junto a ella, pero debía admitir que había algo en su mirada que lograba tenerlo en incógnita, despertaba su curiosidad, pero no le gustaba tanto como para tenerla de novia, entonces ¿Por qué dejo que lo besara?
Su respuesta era simple.
Estaba dolido, en un momento de debilidad donde no encontraba la luz al final del túnel.
El hoyo negro donde estaba ya no se asomaba nunca ni el sol ni la luna y estaba cansado, por ello permitió que sus labios de ella se posaran en los suyos, pero ni con ello lograba olvidar ni olvidaría nunca a la rubia de su corazón.
-Helga –Susurro en la oscuridad que había entrado ya por su habitación sin avisar, dejándolo solo con la poca luz de la luna, como aquella noche que se acostó para apagar un poco la culpa por besar a otra persona que no fuera la rubia con quien compartió su primer y únicos besos, y como aquella vez la luna se ocultó por una oscura nube. Dándole pasó a pensamientos más oscuros en su mente.
¿Por qué debía alejarse de ella?
¿Por qué siempre tenerle la fidelidad a alguien que quizá ya no piense en ti?
¿Por qué no buscar el amor en alguien más?
Sus pensamientos iban y venían confundiéndolo más y sin darse cuenta de que había un par de ojos rojos mirándolo desde las sombras de la noche.
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Phoebe miraba con suspicacia a la rubia quien no quería responder por qué Alan se encontraba un viernes en la noche en el departamento de ella, Gerald platicaba con él, amablemente en la sala mientras Phoebe interrogaba a la rubia.
-Sabes que lo que yo más apoyo es que te olvides de mantecado
Ambas se sonrieron cómplices, algo melancólica la rubia ya que eso le traía momentos de antaño.
-Lo sé –Dejo salir el aire que había estado aguantando –No sé cómo es que termine siendo novia de Alan
-¿Helga? –Dijo sonriéndole con sarcasmo
La rubia rodo los ojos –Bien sí, pero lo que no entiendo es ¿Cómo puede hacerlo? Tan dulce y tan amoroso y yo…
-¿Tan débil?
-Si
-¿Quieres olvidar a…?
-Si Phoebs creo que ya…ya es tiempo –Dijo tristemente
-Creo que era tiempo desde hace mucho
-Te consta que si lo intente
-Pero siempre tu intensión bajo todo ese disfraz era por él y ambas lo sabemos
Helga guardo silencio pues sabía que a ella no la podía engañar, claro que en esa época tuvo muchos novios, pretendientes sobretodo, gente con quien quiso estar solo para intentar despertar los celos en Arnold, sabía que era improbable pero debía intentarlo.
Pero todo había sido en vano y luego…luego Arnold se fue.
-Lo sé Phoebs, pero ahora…ahora es diferente.
Tenía que ser diferente, eso pensaba la rubia mientras tomaba valor nuevamente para salir nuevamente y estar con su…su novio.
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Felicia sonreía maliciosamente por fin estaba logrando estar cerca de Arnold y el plan que tenía estaría saliendo a pedir de boca, el haberse aliado con la sombra era la mejor oportunidad que pudo tomar, su abuelo que era uno de los jefes de la tribu de ojos verdes de San Lorenzo, la tomo bajo su cuidado, pero nunca será lo mismo, más bien nunca iban a lograr llenar el vacío que ella sintió cuando…
-Tú no tenías la culpa anciano –Susurro mirando el retrato del viejo Phill, para después acercarse a donde estaba el rubio dormido plácidamente –Y me vengue de él, como lo prometí padre
Acaricio la melena rubia de Arnold, este solo apretó los ojos fuertemente, ella sonrió, amaba atormentar la mente del rubio y eso hacía que lograra tener poder sobre de él, de ir un paso delante de él.
-Helga –Susurro moviéndose un poco el rubio en su lugar.
-Si claro…Helga –Dijo molesta la pelirroja, estaba harta de ese amor tan dulce, inmenso y puro que le tenía a la rubia, pero pronto comenzaría a atormentar al amor de su vida para seguir haciendo sufrir al rubio, así convencerlo.
Convencerlo de que ella era la mejor opción.
"Que yo debo ser la mujer del hombre milagro, yo y solo yo." Pensó con demanda mientras bajaba su mano por la frente del rubio quien se inquietó un poco más, ella solo sonrió con malicia para después dejar de tocarlo e irse lentamente del lado del rubio.
-Debo ser yo la única mujer en tu vida –Rio por lo bajo –Como tú piensas que ya soy, aunque no sea aun verdad lo será.
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Helga despertó en medio de la noche sudando fuertemente con el corazón latiendo a mil por hora, la respiración agitada y con un mal presentimiento de aquella pesadilla que acababa de presentarse en su mente, una pequeña recopilación de lo que vivió en San Lorenzo cuando fue con Arnold y su grupo, pero una mujer de ojos de color rojo vivo tenía en sus brazos a Arnold y este no se veía como lo era…como lo conocía y….
La mataba…
-Arnold –Susurro débilmente mientras trataba de recuperarse, pero antes de terminar de serlo una dulce y seductora voz susurro en su oído como el viento cuando soplaba.
"El hombre milagro debe ser mío o morirá"
Helga inmediatamente prendió la luz de su alcoba justo al momento de sentir una corriente de aire y un pequeño objeto cayo de las alturas, un objeto que no veía desde hace años.
Y parecía quemado.
-No –Susurro con voz quebrada
"¿Qué demonios pasaba?" pensó tomando el relicario en sus manos y con unas pequeñas lágrimas en sus ojos.
La misma pregunta desde años atrás con respecto a Arnold…la misma paradoja sin resolver ¿Cuándo se resolvería?
Hola queridos lectores
Espero que les haya gustado este nuevo capitulo de mi fic y como les puse en el fic de Adolescencia tuve un pequeño accidente y por eso no habia estado actualizando, estoy mejor aun no estoy completamente recuperada pero ya tengo mas tiempo y puedo estar mas tiempo sentada jejejeje
Muchas gracias a todos por sus hermosos reviews y por su apoyo que me alientan a seguir escribiendo jejeje
Por favor voten por su fic favorito para que se actualice la semana que entra ese fic ;D
saludos y lindo inicio de semana
