*Creadoras de la Idea Original: Cigale y Anny

*Escritoras: Cigale y Anny

*Inspirado en: Versailles no Bara

*Mangaka:Riyoko Ikeda

Capitulo IX

La Triste Melodía de la Melancolía… Los Destinos se Tiñen de Sangre

Andre y su amada habían quedado estupefactos. Casi incrédulos al ver ah Arturo frente a ellos y con una gran cantidad de soldados a su espalda. Arturo seguía acercándose a ellos y cada paso que este daba era como una estaca atravesando sus corazones.

Ellos desde el principio presentían que esto iba a pasar, puesto a que ya sabían que Arturo era una persona muy persistente y no descansaría hasta poder encontrarlos. Pero prefirieron arriesgarse ya que sus deseos de convertirse en una familia sólida y estar juntos eran más grandes que la misma realidad. Por su parte, Arturo los había buscado por más de un año y medio, usando todos los medios posibles. El tiempo se fue muy rápido, pero después de tanto tiempo pudo al fin encontrarlos.

"Esto no se quedara así" el rey se repetía una y otra vez en su mente. Sin duda los haría pagar por el descaro que se atrevieron a cometer en contra de sus órdenes.

Al caminar, Arturo en ningún momento quito su mirada de Andre y esto lo ponía aun mas nervioso. A pesar de que Andre y el tenían lazos muy fuertes que los unía, el rey no permitiría pasar por alto la insolencia recibida de su parte y sin duda, Andre lo sabia muy bien. Al ver esa mirada retadora no pudo evitar imaginarse el tipo de castigo que este le pondría al llegar a Camelot. Tenía que ser aun más que nunca muy fuerte puesto a que tenía a su lado a una mujer que amaba con toda su alma y también el pequeño fruto de ese amor tan inmenso que se profesaban ambos. Sea cual fuera su castigo el seguiría de pie.

Andre pudo observar a Arturo enfrente de él, al estar frente a frente, Arturo alzo su mano y le dio una bofetada. Andre por su parte no hizo nada. Solo recibió su golpe con dignidad. Ante esta acción, la furia de Oscar se desato y trato de responder por Andre pero fue detenida por este.

"Después de tanto tiempo por fin nos volvemos a encontrar..." dijo Arturo con un tono despectivo. Después puso una irónica sonrisa y agrego, " A pesar de tanto tiempo no haz cambiado nada. Me hubiera gustado que todo esto nunca hubiera pasado, que siguiéramos estando tan cercanos como solíamos estarlo antes. No te imaginas que difícil fue para mí tratar de hacerme a la idea que mi primo, parte de mi sangre se atrevió a cometer una traición. Aun no puedo creer de lo que fuiste capaz de hacer...Escapar con una mujer cualquiera. ¿Para que? ¿Solo para traer deshonra al apellido de nuestra familia? O ¿fue solo por diversión? Enserio que no te entiendo, quiero tratar pero no puedo puesto a que no hay palabras que justifiquen tus acciones..."

"Lo hice por amor" Andre respondió firmemente

"¡Amor! ¿Amor? ¡El amor no existe! ¡Porque no abres los ojos de una buena vez y observas la realidad tal y como es! ¡Ella es nuestra enemiga! Por sus venas corre la sangre de esa gente asesina que ha matado a muchos de nuestros seres queridos y amigos."

"Nosotros no somos ningunos asesinos, en cambio ustedes lo son! Ustedes han matado a mucha de nuestra gente sin piedad, e incluso en tiempo de paz, cuando no había motivo alguno para matar." replicó Oscar

"Cállate estúpida! no te di permiso a que hablaras." dijo un Arturo enojado

"No necesito su permiso para expresar lo que tengo que decir. Usted ni siquiera es mi rey. No tengo porque obedecerlo." Finalizó Oscar

Arturo presionó su mano con todas sus fuerzas. Jamás en su vida nadie se pudo atrever a hablarle de esa manera y esto ocasionó que perdiera totalmente el control de su paciencia. "¡Aprésenlos inmediatamente!"

Algunos soldados sacaron sus armas y empezaron a apuntarles, mientras que otros traían las cadenas. Por ordenes de Arturo los soldados entraron a la cabaña tumbando la puerta de una patada Oscar estaba totalmente preocupada. Tenía miedo que los Anglosajones atentaran contra la vida su pequeño hijo si llegaran a tenerlo en sus manos primero. Así que su primera reacción fue entrar a la cabaña lo mas rápido posible y tomar a su bebe en brazos y agarrar un cuchillo que se encontraba en uno de los muebles, seria capaz de cualquier cosa por proteger a su pequeño aun teniendo que arriesgar su propia vida. Al entrar, los soldados fueron hacia la mujer y empezaron jalar lo que tenia en sus brazos. Oscar por su parte abrazaba el bebe con todas sus fuerzas en un intento por protegerlo. Momentos después Arturo entro a la cabaña junto con Andre quien estaba respaldado por 4 soldados mas y lo primero que se hizo notar fue la escena de Oscar protegiendo a un bebe. Arturo estaba asombrado de lo que veía y voltio hacia su primo. Este no hizo nada más que mirar fijamente los ojos retadores de Arturo.
Arturo, simplemente no lo podía creer. Su primo y la franca habían engendrado un bebe, pero esto no se convirtió en alegría fue mas bien todo lo contrario...Veía enfrente de el al próximo rey de las tierras de Westminster. Ese pequeño bastardo de sangre anglosajona y franca, se convertiría en el próximo rey.

Con toda la furia de su ser, se dirigió hacia Andre, le dio una bofetada en la cara. Tanta fue la fuerza usada que le lastimo el labio inferior y empezó a salir sangre de el. Arturo no mostraba el mas mínimo arrepentimiento por lo sucedido, ahora el veía a su primo como un traidor que había deshonrado no solo a su familia también había deshonrado a su nación.

"¡¡Eres un sinvergüenza!! ¡¡Un vil traidor!!" Arturo dijo muy alterado, "¿Acaso no recuerdas lo que los francos hicieron a nuestro pueblo y a tus padres? ¿¡Acaso no lo recuerdas!?"

Este volvió a golpear Andre dándole un puñete en el estomago, Andre cayo de rodillas pero no se quejaba en lo absoluto. Recibía todos los golpes con dignidad. Arturo lo tomo de su camisa refutándole que dijera palabra alguna. Andre miro los ojos de Arturo y le respondió, "Primo…lamento mucho haberte desobedecido pero en el corazón ni siquiera un Rey puede mandar, nunca olvidare la muerte de mis padres, pero Oscar es diferente…ella no es culpable absolutamente de nada, perdónale la vida te lo suplico, y si aun quieres castigarme hazlo no implorare por mi vida por que te desobedecí y merezco mi castigo…pero perdona a la mujer que amo y mi hijo"

Las palabras de Andre no habían calado en Arturo, no podía perdonar la desobediencia, además si él era condescendiente hacia Andre, muchos se pondrían en su contra y el reino estaría en grave peligro, por que podría verse desestabilizado, "es muy tarde para pedir condescendencia tu y ella serán castigados por alta traición y tu hijo será mandado al exilio…es hora de marcharnos" dijo Arturo, Andre no podía creer la dureza de Arturo, ¿acaso ya no era el hombre justo a quien tanto había admirado? ¿No podría acaso perdonar la vida de Oscar y la de su hijo? Andre no deseaba que las personas que mas amaba sufrieran tan grande castigo. No ese futuro para ellos.... Algo tenía que hacer para librarlos de tan cruel destino, aunque las medidas a tomar sean drásticas, tenía que usar su último recurso por el bien de su familia.

Después de tanta lucha los soldados pudieron quitarle el bebe de los brazos de su madre y a esta la encadenaron junto con Andre. Arturo salio y subió al caballo. Le dio sus últimas órdenes a uno de sus soldados y se adelanto para poder llegar a Camelot lo más antes posible. Al estar ahí veía como sus soldados sacaban de la cabaña a los prisioneros. Ambos iban atrás resguardados por varios soldados, Andre mientras caminaba ya había tomado una decisión.

Al ver que todo estaba bien decidió partir en ese mismo instante. Al verlo muy lejos Andre, sin pensarlo dos veces ataco al soldado que tenia en frente suyo empujándolo y arrebatándole la espada, una revuelta se empezó a manifestar inmediatamente, Oscar al notar lo que sucedía saco el cuchillo que tenia entre su vestimenta y ataco al soldado que la resguardaba y tenia a su bebe en sus manos. Al tenerlo consigo de vuelta, esta huyo junto con Andre. Por todo el escándalo el pequeño Alexandre comenzó llorar, pero Oscar no tenia otra opción que luchar por la vida de su pequeño y comenzó a correr, hasta que por fin Oscar y Andre pudieron encontrarse, cuando ambos se vieron se abrazaron fuertemente, ambos había podido huir por unos momentos, Oscar corto las sogas q ataban las manos de Andre, cuando mas soldados empezaron aparecer, Andre empezó a luchar con la espada, mientras cubría a Oscar y al niño, este luchaba arduamente con varios soldados.

Arturo quien fue informado sobre la revuelta por uno de sus soldados fue rápidamente al lugar en donde se encontraban ambos. Andre fue capaz de tomar el caballo de uno de los soldados, tomo a Oscar y al niño y huyeron a todo galope, sabían q no podían huir por mucho tiempo, Arturo no los dejaría, estaban rodeados, la única opción que tenia Andre era dejar huir solo a Oscar, mientras él se entregaba, sabia que él era a quien Arturo quería castigar, pero cuando parecían haber perdido de vista a los soldados, se detuvieron, Oscar pregunto por que se detenían en lugar de seguir huyendo. Andre miro a Oscar detenidamente, y dijo seriamente "Huyan nuestro hijo y tu, dirijanse al campamento de los francos estoy seguro que tu padre te aceptara, aunque un anglosajón te haya deshonrado, dudo que tu padre te de la espalda…yo debo afrontar mi castigo por que al único a quien quiere Arturo soy yo" concluyó después de esto abrazo fuertemente a Oscar y al niño que lloraba fuertemente.

"No Andre por favor, los dos podremos huir no tomes decisiones egoístas, ¿Qué podré hacer yo sin ti? No me dejes sola..." dijo una muy ofuscada Oscar. "en aquel día de fiesta me prometiste que estarías ahí siempre cuando te necesitara y ahora te necesito mas que nunca. No nos puedes dejar solos, tanto yo como nuestro hijo te necesitamos."

"Oscar solo pienso en tu seguridad y en la de Alexandre, huye ahora mismo de aquí por que los soldados no demoraran y no habrá marcha atrás" dijo Andre muy alterado.

Oscar sabia que Andre los amaba muchísimo, pero no quería separarse de él, pero también pensaba en la seguridad de su hijo quien era ahora su única prioridad y había que salvarlo. Sabia muy bien que Arturo no les concedería una indulgencia, su corazón estaba sediento de venganza y no pararía hasta cumplirla.

"Prométeme que seguirás con vida y nos volveremos a ver…prométemelo Andre por nuestro hijo y por mi"

Andre acento con la cabeza, y tomo a Oscar dándole un tierno beso en los labios, tomo a su hijo que lloraba fuertemente y le dio un beso en la frente, y como por arte de magia Alexandre dejo de llorar y empezó a sonreír, ambos se abrazaron fuertemente, luego Oscar subió al caballo con el pequeño Alexandre. Oscar miraba a Andre y deseaba muy dentro de ella que no fuera la última vez que se vieran. Oscar tomo las riendas del caballo y empezó a cabalgar a toda velocidad. Huyendo cada mas lejos de lugar, Andre quedo solo, recodando la promesa que había hecho a Oscar y aunque dudaba volverlos a ver la imagen que se distanciaba de sus dos amores eran una daga que le atravesaba el corazón, momentos después un soldado dijo, señor lo he encontrado, Arturo se acerco y miraba con furia Andre, "aprénselo inmediatamente…y muéstrenle como tratamos a los traidores" finalizó Arturo.

Oscar huyo lo mas rápido que pudo sabia que no podía darse por vencida y tampoco confiarse, después de atravesar con mucha dificultad el rió, se dio cuenta que nadie la perseguía, y aunque estaba mas calmada la imagen de Andre desapareciendo en la distancia era muy dolorosa para ella, pero al ver a su pequeño dormir tranquilamente la fuerza parecía entrar en ella y no darse por vencida.

La noche llego rápidamente, Oscar estaba exhausta y trato de descansar aunque no podía dormir por cuidar a su pequeño, muchas cosas rondaban por su cabeza, principalmente Andre, mientras veía Alexandre los recuerdos de los días felices junto con Andre venían y las lagrimas brotaban por sus mejillas sin poder detenerlas, "Andre…Andre mi amado Andre…dios protégelo" imploraba Oscar, nada mas podía hacer que pedir a dios por el hombre que amaba. Llegada la mañana Oscar, empezó a planear el rumbo que tomaría para llegar al campamento franco, ella conocía muy bien aquellos bosques por lo que llegar no seria complicado, pero temía la reacción que su padre tendría al verla llegar con un pequeño niño, además ella había desaparecido del campamento por casi dos años, si su padre se negaba ayudarla ella lo comprendería muy bien, solo temía que haga algo que dañe a su hijo, estaba entre la espada y la pared, pero debía arriesgarse, se dirigiría al campamento franco, y asumiría dignamente los designios de su destino, llegaría al campamento franco con la frente en alto por que no existía nada de lo que se arrepintiera, había sido muy feliz con el hombre que amaba y fruto de ese amor nació Alexandre, y gracias a la fuerza que el le brindaba estaba dispuesta a correr cualquier riesgo y a enfrentar cualquier adversidad.

Pasó cinco días cabalgando, solo se detenía a buscar alimentos para Alexandre y ella. El viaje fue largo, pero por fin el viaje había concluido llegando a una colina donde se podía observar el campamento franco, abrazo fuertemente a Alexandre, mientras el viento alborotaba sus hermosos cabellos rubios, la odisea había terminado o eso quería creer en aquellos duros instantes.

"General Jarjayes, General Jarjayes" exclamaba un soldado, que entro a la tienda del General, aquel hombre tenia un semblante de sorpresa, "Por que
entras a mi tienda, sin reportarte antes, sabes que por tu intempestiva entrada puedo cortar tu cabeza" dijo Jarjayes.

"Lo lamento mucho mi señor…pero la noticia que le traigo, lo dejara absorto" dijo el temeroso soldado.

"Pues habla rápido que harás que pierda la paciencia y te mandare a ejecutar….hablad" dijo muy molesto Jarjayes, "Su hija señor…la general Oscar…ha vuelto y con un niño en brazos"

Jarjayes estaba perplejo, no pronuncio ninguna palabra por varios segundos, al reaccionar por la noticia de la sorpresiva llegada de su hija, salio inmediatamente de la tienda y al salir se topo con la presencia de Oscar a quien no había visto por casi dos años, su sorpresa fue mayor al ver que lo que aquel soldado dijo no era mentira, ella tenia un niño en sus brazos, Oscar se notaba muy cansada, por el viaje pero Jarjayes solo la vio y volvió a entrar a su tienda sin decir palabra alguna, Oscar sabia que su padre no diría absolutamente nada, nunca fue un hombre amoroso y siempre la educo duramente, sin mostrarle ningún tipo de afecto, para hacerla invencible en batalla.

Jarjayes mando a llamar inmediatamente a Oscar a su tienda, Alexandre fue puesto bajo los cuidados de una de las siervas del general. Oscar entro a la tienda pidiendo antes permiso para hacerlo, el general la llamo ante él, Oscar se inclino y empezó a decir las siguientes palabras," Padre…se que soy indigna de presentarme ante ti, he manchado tu nombre…y por tal motivo aceptare tus designios sin mostrar resistencia alguna, pero por favor perdona la vida de mi hijo es todo lo que te pido" Jarjayes no mostraba ninguna reacción en su duro rostro, se acerco lentamente a Oscar y le dio una bofetada que la aventó al suelo.

"Insensata…presentándote ante mi luego que nos deshonraras al entregarte a un anglosajón, a nuestro enemigos mortales, por tal desobediencia debería mandarte a ejecutarte en este mismo momento" dijo Jarjayes casi energúmeno.

Oscar se mostraba paciente sin mostrar ninguna emoción y continuo diciendo:"Padre, he venido a ti para pedirte ayuda, quiero salvar a Andre, el padre de mi hijo... Nunca fui forzada a nada, y si me entregue a el fue por amor. Padre se que no tengo el derecho a pedirte nada y estas en todo tu derecho si me repudias, pero eres el único que puede ayudarme en estos momentos, solo te pido me brindes un batallón y atacar a los anglosajones para salvar la vida de Andre que se encuentra en peligro por salvar mi vida y a de nuestro hijo"

Jarjayes no menciono palabra alguna ante el pedido de Oscar, solo le dio la espalda y pidió se retirase inmediatamente. Oscar obedeció y salio rápidamente, sin voltear atrás.

Jarjayes quien siempre se había caracterizado por ser un excelente estratega, pensó muy bien las posibilidades que tenia de atacar a Camelot, se había preparado por dos años para ello, tenia un equipo bélico inigualable y cada vez mas hombres para la batalla, no había perdido el tiempo tenia casi todo planeado meticulosamente, pero ahora con la ayuda de Oscar, quien conocía Camelot a la perfección seria una buena ayuda para sus planes, el no tenia la mas mínima intención de ayudar a su hija a rescatar Andre. El solo quería atacar Camelot y obtener las riquezas de este reino y ahora sus planes se consumarían, una mirada malévola se formo en el rostro del general.
Al día siguiente muy temprano, Jarjayes mando a llamar a Oscar a su tienda, Oscar entro y se inclino hacia su padre en forma de reverencia.
El general al verla ahí comenzó diciendo "Oscar…he pensado detenidamente tu petición y aunque me siento muy consternado por que has sido manchada tu honra aun eres mi hija y te ayudare a salvar al hombre que amas y por cual serias capaz de dar la vida, como me lo has demostrado y se que por tu terquedad no podré hacer que te retractes, así que te apoyare…"

Oscar miro a su padre, y desde la posición en la que se encontraba y dijo con tono muy sereno "Gracias Padre…pensé que me darías la espalda, pero veo que aun me consideras tu hija…estoy muy agradecida" algunas lagrimas quisieron salir de los ojos de Oscar, pero trato de controlarse, sabia que su padre no era participe de que se mostrara sentimental, y trato de no llorar por la emoción de saber que podría salvar a su amado Andre.
"Oscar... prepara todo, marcharemos a Camelot mañana en la mañana, te designo que prepares todo lo necesario, ganaremos esta batalla pase lo que pase triunfaremos" dicho esto Oscar salio inmediatamente de la tienda, tenía la plena confianza que salvaría la vida de Andre con la ayuda del ejercito franco. Mientras tanto Jarjayes solo en su tienda deseaba con ansias partir, por fin se cumpliría su mayor meta, aunque para eso use a su propia hija, sus planes por fin darían comienzo.

En Camelot, Andre estaba prisionero en un calabozo, pronto Arturo daría su veredicto contra él por alta traición, el veredicto seria dado dentro de cinco días exactamente.

A pesar de que tenía muy poco tiempo aprisionado todo su cuerpo le dolía. Al llegar a Camelot este fue expuesto a cincuentas latigazos de la mano del mismo rey en frente de toda una multitud anglosajona. Al terminar lo bajaron del escenario de tortura y amarraron sus manos al cuerpo de un caballo. De este modo se lo llevaron arrastrando por toda Camelot hasta llegar al calabozo. El calabozo era un lugar nauseabundo, el hedor era terrible, había ratas por doquier y el aroma era terriblemente insoportable. Andre no podía mover su cuerpo y no eran solo las heridas las que lo detenían, sino también a que sus manos estaban aprisionadas a unas cadenas que se encontraban pegadas a la pared. A lado suyo había una pequeña rendija en la cual podía observar lo que pasaba en su exterior. Esto lo confortaba puesto a que a pesar de todo lo malo, el podía contemplar el cielo azul y pensar en su amada Oscar y su pequeño Alexandre; solo deseaba la seguridad de ambos.

En aquellos momentos de penumbra, una sombra apareció por la oscura celda, Andre pregunto quien se encontraba en aquel lugar y al salir a luz se dio con la sorpresa que era alguien que el conocía muy bien, era Rosalie.
Andre estaba sorprendido de verla después de tanto tiempo, Rosalie se acerco lentamente, traía en sus brazos un poco de comida para él, había burlado la seguridad, escabulléndose sin ser vista por los guardias, Andre le agradeció mucho el gesto que ella tenia con él, pero en cuanto Rosalie llego a estar cerca de Andre, cayo al suelo de rodillas y comenzó a llorar desconsoladamente. Andre solo podía ver a Rosalie por medio de los barrotes de la celda, no podía acercarse a ella, pero le pidió no sintiera lastima por él, ella negó con la cabeza que fuera lastima, ella pidió perdón a Andre, con las lagrimas desbordando su rostro.

"Perdóneme por favor todo es mi culpa" exclamo Rosalie, Andre no entendía las palabras de esta "¿Por qué tendría que perdonarte? Si tu siempre haz estado al pendiente de mi.... soy yo el que debería agradecerte por todas las atenciones que me haz brindado." dijo Andre.

Rosalie dijo muy exaltada y con lagrimas en los ojos "Por culpa mía tu estas sufriendo todo esto...OH Andre estoy tan arrepentida de todo... ¡Jamás quise que todo esto llegara a este punto, Jamás! Por culpa de mis tontos celos, yo lo traicione y conté todo a Sir William, quería deshacerme de Lady Oscar, para que usted solo me mirara a mi, y caí en la trampa, soy una tonta, merezco solo su repudio, y si lo hace yo no implorare perdón por que es lo único que debo obtener"

Andre miro fijamente a Rosalie, no podía creer que ella lo amara en secreto y mas aun su traición, pero no podía odiarla, aunque haya sido la culpable, gracias a aquel suceso pudo huir con Oscar y vivir una plena de felicidad, Andre pidió a Rosalie levantarse, él no podría repudiarla, aunque quisiese, él noto el verdadero arrepentimiento de la muchacha, y acepto sus sinceras disculpas , Rosalie se prometió a si misma que haría lo que este en sus manos para ayudar Andre, pase lo que pase, quería enmendar su error y ayudar al hombre que había dañado por culpa de sus celos, sabia que Andre y Oscar estaban unidos por un lazo de amor que sobrepasaba cualquier barrera, y ella no tenia cabida en su corazón, estaba resignada que el corazón de Andre le pertenecía a Oscar, y ella haría todo lo posible para volver a unir lo que una vez trato de separar.

De repente se empezaron a escuchar ruidos que provenían de la puerta. Rosalie al escuchar estos huyo del lugar. La puerta se abrió y apareció una hermosa mujer de cabellos negros vestida en un traje nupcial. Andre no podía ver su rostro puesto a que lo tenia oculto bajo una delicada tela blanca. Lo que podía ver es que tenía un balde en sus manos.

"¡Larga vida a los novios!" exclamo la mujer y le aventó el contenido de ese balde. En un instante todo el cuerpo de Andre se congelo puesto al agua fría que la mujer le aventó y esto provoco que sus heridas le hicieran doler aun más. Al verlo quejándose sobre sus heridas esa mujer se quito la encima la tela que cubría su rostro y Andre pudo ver con claridad de que persona se trataba. La mujer se acerco a el le dio una fuerte cachetada. Después, tomo su cara con brusquedad y con los ojos llenos de furia le reprocho, "¡¡¡Si creíste que te haz librado de mi te equivocas!!! ¡Jamás te perdonare por dejarme plantada en el día de nuestra boda! Juro que pagaras por cada burla que escuche sobre mí. ¿Acaso creíste que todo terminaría solo porque pudiste escapar de aquel compromiso? Te equivocas, porque ahora quiero mi venganza y la voy a tener. Tú y toda tu familia se arrepentirán por ponerme en vergüenza enfrente de mucha gente. ¡Lo juro!"

Morgana salio de ese lugar con toda su furia. Sin duda se sentía indignada por todo lo que ese hombre la había hecho pasar.
Al verla salir de esa manera tan violenta, Andre susurro,"Lo siento mucho Morgana..."

Al ver que su figura ya no era vista por alguna otra persona, Morgana corrió y corrió por toda la ciudad alejándose de todo lo que le recordaba Camelot. Y de este modo siguió hasta estar dentro de un bosque. El vestido nupcial estaba hecho un desastre. Estaba lleno de suciedad y rajaduras que algunas ramas le habían provocado mientras corría. Ella siguió corriendo y paro cuando algo la hizo caer.

"¡Juro que pagaran por todo esto!" decía mientras rasguñaba la tierra con sus manos. Estaba al punto de la locura. Nunca en su vida había sentido tratada de esa manera. Nunca en su vida había sido el blanco de todas las burlas de la población. Tenia rabia que toda su desgracia era provocada por ese hombre que en algún momento de su vida admiro y quiso como un hermano muy cercano. Jamás en su vida se había sentido traicionada y al mismo tiempo humillada. En ese momento en el que estuvo con el, tenia las locas ganas de matarlo por causarle esa vergüenza en frente de tanta gente y al mismo por faltar a su promesa... A ese hombre al que en algún momento de su vida hubiera dado la vida por el.

Mientras tanto los Francos seguían en el largo camino para llegar a Camelot. La jornada era dura para los tantos soldados que caminaban de pie. Pero a pesar de que muchos estaban exhaustos, todos veían las cosas en positivo.

Todos sabían que con el nuevo plan que los generales habían planeado durante dos anos, tendrían en control absoluto sobre las tierras del Rey Arturo. Todo estaba muy fríamente calculado, solo faltaba poner en practica todo el plan.

De esta forma los soldados siguieron y siguieron caminando con ese sentido de victoria que caracterizaba tanto a los hombres de raza Franca. Así siguieron hasta que el cielo se oscureció. Cuando esto paso, todos los generales dieron la orden de tomar un buen descanso para poder estar listo para ese gran día.

Esa misma noche, Andre sufría mucho tanto de sus heridas como el frió viento del invierno proveniente. Casi podía sentir que poco a poco su cuerpo se congelaba. No solo sufría de frió sino también de hambre. Desde su llegada no había recibido ninguna provisión y Rosalie no le dejo ningún alimento puesto que tuvo que huir con las provisiones por temor a ser descubierta por la persona que entro en el calabozo. Tratando de no pensar en la desgracia que estaba viviendo, Andre miro a través de las rendijas de la celda el oscuro cielo y se preguntaba como se encontraban sus más grandes tesoros. ¿Acaso su padre se habría rehusado a ayudar a su hija? ¿Acaso no tendría corazón para ayudarla a ella y a su pequeño nieto, Alexandre? estas fueras algunas de las tantas preguntas que rondaban en su cabeza. Trataba de ser lo mas positivo que podía. Quería pensar que todo había salido bien y que ellos estaban a salvo.

Una extraña mujer entro a la celda y lentamente se acerco hacia a el. Al tenerlo ahí tan cerca de ella, la mujer acaricio con ternura el rostro de Andre y cuando este menos se lo espero, esta lo amordazo. Esta mujer tenia mascara en su rostro lo que hacia difícil reconocerla, pero Andre sentía que esa voz la había escuchado antes en algún lugar.

"No te preocupes no pienso hacerte daño" dijo con una peculiar sonrisa en sus labios. Su manos bajo lentamente y esta acaricio cada herida que se encontraba en el camino. "Déjame curar tus heridas." dijo casi como un susurro.

"¡Oh Andre! Al tenerte aquí cerca me recuerda al primer día que estuvimos juntos. Sin duda esa tarde en Camelot fue una de las mas hermosas cosas que me ha pasado en la vida."

Andre pudo recordar sobre lo que esta mujer le decía y no tenia duda alguna. Esta mujer se trataba que la misma Morgana.

Era una bella tarde de octubre en el lago de Camelot. Las hojas de los árboles ya empezaban a teñirse en ese color tan característico de esa estación. Bajo estos árboles se podía observar una hermosa pareja de jóvenes. En uno de los árboles mas grandes estaba recargado un joven de cabellos negros y en sus piernas una hermosa joven que compartía los mismo cabellos oscuros que el. Sus cuerpos eran ya los de unos adolescentes. Ella era sumamente hermosa. Tenía la piel blanca como la misma nieve y sus labios de un color que las mismas cerezas envidiarían. En la parte superior de esos labios había un lunar que volvía locos a todos los hombres del pueblo. Sus ojos eran del color de la miel y estos mismos le daban una apariencia tan inocente en su rostro. El joven por su parte, era la envidia de muchos hombres, puesto al gran afecto que obtenía de las mujeres. Muchas veces en las fiestas, cuando venían princesas de lejanas tierras, nadie daba la esperanza de que esas mujeres se fijarían en ellos, puesto a que todas caían rendidas ante la belleza de ese joven. Sin duda su belleza era muy cautivadora y no pasaba desapercibida por nadie.
Al verla tan bella y durmiendo serenamente tan cerca de el, le ponía un poco exaltado. El acariciaba sus cabellos oscuros tan lisos como la misma seda. Era sin duda la mujer más hermosa que había visto. Todavía pensaba que era una mentira que tan hermosa mujer se cruzara en su camino. Por alguna extraña razón, quería verla despierta y para así poder ver esos ojos que le encantaban. Andre tomo una pluma de su sombrero y empezó a jugar con ella. Lentamente lo pasaba por su nariz en un intento de hacerle cosquillas y despertarla. El efecto de esto no se hizo esperar y la bella durmiente despertó enojada. La joven tomo la pluma con brusquedad de la mano de Andre y la tiro lo mas lejos que pudo; el viento hizo su parte desapareciéndola.

"Oh vamos no es para que te molestes,"dijo con una sonrisa muy irónica en sus labios.

"¿Enojarme yo? ¡Para nada! simplemente me despertaste en la mejor parte de mi sueno."

"¿sueño? ¿Cual sueño?"

La joven se tiro a los brazos del joven y este la envolvió con ellos. Después sus miradas se encontraron y la joven agrego casi como un susurro, " En el cual tú me amabas."

El joven no hizo ninguna expresión hasta esta confesión, solo miraba a esa hermosa joven con una mirada que solo los enamorados conocían.

"Te amo" el joven le respondió y lentamente los labios de ambos jóvenes se encontraron y empezaron a besarse. Cada vez con más y más pasión. Tan grande era el amor entre ambos que no tenían miedo a nada. Era sin duda un amor único. El comenzó a despojar sus ropas lentamente y ella las de el y esa fue la primera vez que ambos jóvenes se descubrieron por primera vez. Esa tarde de Camelot sin duda fue muy especial para las vidas de ambos adolescentes.

Ahora ahí estaban ambos uno cerca al otro. Ella recostada en el viejo árbol y el en su pecho. Ella acariciaba sus cabellos oscuros y le ponía contenta que su amor era correspondido.

"¿Andre prometes amarme para siempre?"

Andre levanto su rostro y beso los labios de la hermosa joven y después agrego,"Para siempre Morgana."

"¿Porque nada es como lo solía ser antes? Aquellos días que fueron los más hermosos de mi vida. Esos días de atardecer, esos días en los que ambos nos pertenecíamos. Ah, tantos recuerdo..." Morgana se dijo a si misma mientras veía el rostro de Andre,"Pero ahora todo es diferente... No solo no me cumpliste con esa promesa, sino que también me hiciste quedar mal enfrente de tanta gente. Te hubiera matado esa tarde en el lago... así evitaría todas estas desgracias que rondan en mi. Sin duda, mi vida sin ti seria muy diferente. Talvez si lo intentáramos de nuevo, todo seria como lo era antes. Sola una oportunidad mas para nuestro amor. Yo estoy segura que lo lograremos de nuevo. Así como lo era antes. Desde ahora en adelante no me daré tan fácilmente por vencida. Si tengo que conquistarte nuevamente así lo haré. Ese hombre es y seguirá siendo mío por la eternidad, totalmente mío y no dejare que nadie me lo quite. Nosotros nacimos para estar juntos y si alguien tiene el descaro de tratar de separarnos estaré dispuesta a matar. Dos mujeres no pueden estar con el mismo hombre, así que yo me encargare de arreglar eso."

Morgana se quito la mascara y se acerco a Andre aun mas.

"No sabes cuanto te ame y te odie al mismo tiempo. Si, te odie cuando me entere que tú estabas con esa mujer Franca. Tenia rabia de que ella pudiera quitarme tu corazón. Así que cuando Arturo te obligo a casarte conmigo. Estaba dispuesta a matarte porque de este modo ella no podría tenerte más. Sabía que mi hermano era un demente y tenia resentimientos contra ti, así que decidí utilizarlo para conseguir lo que quería.

Deseaba matarte porque sabia que esa mujer pudiera apartarte de mí… no lo podía tolerar. Estaba dispuesta a matarte. ¡Matarte a ti, al hombre que
toda mi vida e amado con todo mi corazón! "

Andre estaba sorprendido al escuchar lo que Morgana le decía. Sin duda estaba loca. Morgana tomo del rostro de Andre y lentamente lo acaricio. "Pero no te preocupes no dejare que nadie nos vuelva a separar jamás. No incluso mi hermano, ni esa mujer franca. Nadie. Solo seremos tu y yo, como solíamos estarlo en aquel tiempo."

Morgana le quito la mordaza y empezó a besar sus labios con tanta desesperación pero ninguno de sus besos eran correspondidos. Lentamente empezó a despojarlo de sus prendas y de las suyas, para provocarlo más, pero lo que recibía a cambio era solo una mirada de indiferencia; Morgana sentía que se moría. Nada de lo que hacia surtía efecto. Andre ya no era suyo como ella lo había pensado. En realidad ¿se había olvidado completamente de ella? ¿Acaso esa mujer Franca le pudo ganar? solo de pensarlo se moría de rabia. ¡No! No dejaría que eso siguiera de esa manera. Si
quitando a la mujer franca del camino, Andre podría fijarse en ella de nuevo, pues así lo haría.

Morgana paro con sus técnicas de seducción tomo sus prendas y se fue indignada de la celda. Al salir se encontró con un soldado. Este tenia cabellos oscuros y un azul muy oscuro en sus ojos, de cierta manera sus cabellos le recordaba los que Andre tenia. En vez de reaccionar de una manera alarmante al estar semi desnuda enfrente de él solo le regalo una sonrisa muy coqueta y lo invito a pasar la noche con ella, a lo cual el soldado no se pudo rehusar. Sin duda ese hombre se sentía con la mejores de las suertes. Pasar la noche con una de las mujeres mas bellas de Camelot era prácticamente un sueño. De este modo, ambos estuvieron juntos durante toda la noche. A la mañana siguiente Morgana encontró al soldado durmiendo entre sus brazos como solía estar Andre. Pero esta persona no era el y eso la perturbo mucho. Esto le hacia recordar lo que había pasado
la noche anterior, en la cual había sido tratada como si no existiera por el hombre que siempre quiso.

Con mucho cuidado para no despertarlo se levanto y tomo un cuchillo que se encontraba en su bajo la almohada. Lentamente se acerco a el y acaricio su rostro mientras le regalaba un dulce sonrisa. El joven soldado despertó ante este lindo gesto.

"Duerme tranquilo mi bello durmiente, " le dijo tan tiernamente.

El joven le regalo una sonrisa y en ese momento Morgana encajo el cuchillo una y otra vez en el cuerpo del soldado hasta dejarlo completamente muerto. Al terminar con esto, tiro el cuchillo y se dirigió al ventanal. Abrió la ventana y se sentó a ver el cielo por un momento.

"No Andre, esto no se quedara así. Si tú no puedes ser mío, no me quedara que matarlos a ambos. ¡Nadie se burla de Morgana! Ahora sabrán con quien se están metiendo..."

Mientras tanto las tropas descansaban del largo viaje que había emprendido. Faltaba muy poco para llegar a Camelot. Sin duda al atardecer ya estarían allí listos para atacar. Todos estaban en sus tiendas durmiendo y descansando para el gran día. Oscar por su parte no podía conciliar el sueño. Estaba preocupada sobre lo que el rey podría llegar a hacerle a su amado Andre. Por alguna razón su corazón le daba un mal presentimiento... Oscar miro a su hijo, quien estaba en sus brazos tranquilamente dormido y sin duda le recordaba mucho a su querido amor. Quería regresar el tiempo y en ese modo poder estar juntos otra vez.

Al atardecer los soldados empezaron a prepararse; poniendo sus armaduras y arreglando las espadas. Jarjayes juntos con otros dos generales y Oscar planificaban lo que serian los últimos detalles para llevar acabo el plan. Todos los Francos estaban totalmente encantados por esta nueva guerra, sabían que esta vez la victoria ya no se les iría de sus manos. Después de unos instantes dando los últimos a este magnifico plan, los generales se separaron y tomaron a cierta cantidad de soldados con ellos. El primer general se iría por el lado de las montanas y este grupo llegaría por el lado este de Camelot. El grupo del segundo general llegaría por el lado oeste de Camelot y Oscar junto con su padre atacarían por la entrada principal. Al tener claro como se llevaría acabo todos los generales decidieron partir.

La gente de Camelot estaba apreciando una vez más de uno de los mas hermosos crepúsculos que su tierra les brindaba y a nadie sospechaba que al oscurecerse el cielo muchos no volverían a ver esas hermosas tardes otra vez. Los soldados estaban listos para atacar, solo esperaban a que todo estuviera totalmente oscuras para empezar a atacar con todas sus fuerzas y furia. Cuando el cielo se oscureció en toda su totalidad, los generales dieron la señal y todos los soldados empezaron a atacar a Camelot por todos lados.
Los soldados del ala oeste y este atacaron con todas sus fuerzas las paredes, derivando así la única protección de esta ciudad. Al derribar estas entraron por los huecos para poder ayudar al otro grupo del lado norte quienes se encargaban de matar a la gente. ¡Era una masacre total! Mucha gente era asesinada sin piedad alguna. Tanta gente inocente tirada en los suelos, Anglosajones cubiertos de sus mismas sangres.
Los soldados atacaban a todo anglosajón que se encontraban. No les importaban nada. Muchos al matar familias tomaban sus pertenencias y como pudieron las ocultaron bajo sus armaduras. Oscar por su parte trato de buscar en algún sitio alguna cara conocida que le dijera sobre el paradero de su Andre. Pero era muy difícil puesto a que toda la gente venia, se iba y se amontonaban para evitar el ataque de los violentos soldados. Oscar se apegaba contra la pared de los hogares para evitar chocar con alguna persona, pero era tanta la gente que corría con desesperación que era prácticamente imposible moverse con agilidad. De repente Oscar sintió como alguien choco contra ella. Al ver el rostro de esa persona se emociono mucho y puso desesperadamente sus manos en sus hombros.

"¡Rosalie! ¿Donde esta Andre? Dímelo, ¿donde esta?"

"¡Señorita Oscar, al fin la encuentro!" Rosalie un poco agitada después de tanto correr.

"¿Donde esta el?" repitió con frustración

"El esta en una celda, no muy lejos de aquí. Tenemos que ir rápido, tenemos que aprovechar que los soldados no están para liberarlo."

"Llevadme con el" dijo Oscar

"Sígame por favor." Respondió Rosalie

Ambas fueron corriendo hasta la prisión. Jajayes sin perder rastro de ambas mujeres decidió seguirlas. Presentía que algo grande se aproximaba y el no estaba dispuesto a perdérselo. De este modo ambas fueron hasta el calabozo, el cual estaba vació en su totalidad por causa del ataque de los Francos. Rosalie dirigió a Oscar a la celda donde se encontraba Andre. Al llegar, Oscar no podía creer lo que veían sus ojos. Su gran amor estaba gravemente lastimado y podía claramente ver que muchas de sus heridas no habían cicatrizado todavía. Oscar golpeó la cerradura con la parte superior de su espada y logro abrir esta. Oscar corrió hacia Andre y tomo de su rostro.

"¡Mi amor! ¿Estas bien? ¿Que te hicieron?" pudo ver en sus ojos verdes oscurecidos por el gran dolor que había atravesado.

"¡¡Oscar!!" dijo Andre con un tono muy alegre y una singular sonrisa en sus labios. Le parecía un sueño. No se imaginaba poder volver a su amada ahí tan cerca de el. Sin duda la presencia de ambos les había hecho mucha falta.

"Estoy aquí" dijo acariciando una de las cicatrices que tenia en su mejilla."Voy a sacarte de aquí ahora mismo."
Oscar dirigió su mirada a Rosalie y le pregunto "¿Tienes las llaves?"

Rosalie asentó con la cabeza. "Si aquí las tengo." se acerco hasta Oscar y Andre y le entrego las llaves a Oscar.

Andre miro con una cara extrañada a Rosalie" ¿Como las conseguiste?"

Rosalie un poco nerviosa respondió, "No fue nada fácil. Trate de convencer al soldado que me diera las llaves pero se rehusó así que tuve que dejarlo inconsciente y esconderlo en el bosque. Pero creo que después de esta nueva guerra creo que me lo agradecerá."

Ambos, Andre y Oscar sonrieron al escuchar sus palabras. Al quitarle las cadenas ambos se abrazaron con todas sus fuerzas. Al estar abrazados Andre pudo observar una sombra de un hombre. Algo familiar veía en aquel hombre que se acercaba lentamente. Después de unos instantes el general se acerco mas a la luz, el también tenia curiosidad de quien se trataba, ese hombre al cual su hija se había entregado. Al verlo con mas claridad la expresión de Andre cambio. Su respiración se empezó a agitar y Oscar pudo sentir lo que le pasaba. Andre estaba totalmente en shock. No podía creer lo que veían sus ojos. Esos ojos azules, esa espada cubierta de sangre, esa sonrisa maldita. No se equivocaba, era el. El hombre que había matado a sus padres estaba enfrente de el. Ahí estaba el, con los mismos ojos azules llenos de odio.

"¿Andre que te pasa?" Oscar estaba consternada al verlo temblar y con la mirada llena de odio.
Andre se levanto y tomo la espada de Oscar y la apunto hacia el general Jarjayes.

"Al fin nos volvemos a encontrar. Después de tanto tiempo...Te juro que matare maldito. ¡¡Juro que lo haré!! ¡¡Pagaras por cada gota de sangre que mis padres derramaron!! "

"¿Andre de que estas hablando?" Oscar dijo muy extrañada.

"Vaya, vaya, ¿quien lo iba a imaginar? Ese pequeño mocoso que me reto hace varios años es el mismo hombre con el que mi hija se revolcó. ¡Vaya! que pequeño es el mundo, ¿no lo crees? "¡Que hiciste que!" Oscar exclamó devolviendo su mirada con su padre. Oscar estaba en shock. No podía creer que su mismo padre hubiera hecho una cosa tan baja como la que hizo con su amado Andre.

"Esto no tiene nada que ver contigo así que no te metas, Oscar." Regresando su mirada a Andre agrego,"Acabemos de una buena vez con esta estupidez."

El general saco su espada y ambos se colocaron en posición de pelea; ahora ambos estaban listos para atacar. En un abrir y cerrar de ojos los dos estaban atacándose. Ambos atacaban y esquivaban los movimientos de cada uno.
Oscar tenía los nervios hasta la punta. A ambos hombres quería y ambos representaban una parte importante en su vida. Quería ser algo, algo para detener esta batalla absurda. Sin pensarlo una o dos veces, Oscar se puso en el medio de los dos y ambos dejaron de pelear.

"¡Andre detente!" gritaba Oscar con desesperación. "¡El es mi padre!"

Andre apretó con fuerza su espada. Se sentía la espada contra la pared. No podía matar a ese hombre que tanto daño le había causado. Se lo mataba le causaría un gran dolor a su pequeña Oscar. El mismo dolor en cual el estaba sometido durante toda su niñez. No podía hacer nada...Andre le dio su espada a Oscar y Oscar la puso en su lugar de nuevo. Aprovechando la distracción de todos, Jarjayes ataco con todas sus fuerzas a Andre. Andre por su parte tenia muy buenos reflejos y saco la espada de Oscar tiempo. Todo pasó en cuestión de segundos y nadie se dio cuenta de esto, hasta que un brazo cayó al suelo y el piso empezó a teñirse de sangre. Todos los presentes estaban totalmente en shock. Oscar al ver lo que había pasado dejo su peso caer al suelo y sus rodillas previnieron su caída total. Jarjayes estaba sin palabras al ver ese brazo en el piso, ¡su propio brazo! Jarjayes apretó con fuerza la parte herida de su cuerpo y sentía como toda la sangre de su cuerpo salía. Andre por su parte, no mostraba ninguna emoción, como si no le hubiera afectado en ningún sentido lo que había pasado.

"¡¡Maldito!!"Grito con todas sus fuerzas."¡¡Eres un maldito bastardo!!"

"Yo no tengo la culpa de su desgracia. En cambio usted de la mía lo es, pero yo me prometí no lastimarlo por que mi amor por su hija es más grande que una estupida venganza. No lo puedo perdonar por lo que le hizo a mis padres pero yo ya no puedo hacer nada para remediar lo sucedido." Andre tomo aire y agrego, "A pesar de todo el mal que me ha hecho tratare de quererlo como mi padre por el simple hecho de ser el padre de la mujer que amo y espero que usted también me corresponda de la misma manera. Simplemente quiero que hagamos las paces y podamos vivir todos en armonía, sin mas odio, sin mas venganzas."

Andre tiro su espada. Jarjayes estaba tan petrificado en verse sin un brazo que no escucho absolutamente nada de lo que Andre le había dicho. De repente su mirada se fue a los ojos de su hija que aun estaba en el suelo dolida por lo que había pasado.

"¡¡Oscar!! ¿Que estas esperando? ¡¡Atacalo!! ¡¡Acaba con ese hombre!! ¡Ese hombre que ataco a tu propio padre!" Jarjayes repitió una y otra vez con todas sus fuerzas, pero Oscar no respondía, estaba totalmente en shock; simplemente no sabia que hacer. "¡¡Atacalo, maldita sea!!" Jarjayes estaba poco a poco perdiendo sus fuerzas. Llego un momento en el que sus piernas no podían sostenerlo más y cayo al suelo.

"Padre..." Oscar dijo casi como un susurro y con los ojos llenos en un mar de lágrimas. Le dolía bastante ver como su padre estaba muriendo poco a poco. "Lo siento mucho padre, lo siento mucho..." Oscar cubrió sus ojos con sus manos. No quería presenciar tan dolorosa escena. Simplemente no podía, era demasiado para ella.

El general extendió su mano en un vano intento de levantarse de nuevo. Al ver que ya no podía ser nada se rindió y espero por su muerte con dignidad. Ya no tenia fuerzas para nada. Casi toda su sangre había salido de su cuerpo. Se sentía tan frió, como la misma nieve. Le faltaba el aire. Su corazón palpitaba en un modo muy irregular, sabia que faltaba muy poco. El general vio por el pequeño ventanal la luz de la luna y lentamente cerro sus ojos, sabiendo que ya no podría volver a ver la luz otra vez.

Oscar se acerco a su padre y tomo su mano. Estaba en su totalidad fría y blanca. Al ver que ya no hacia ningún movimiento y que su palpitación se había ido para siempre grito con todas sus fuerzas, "PADREEEEEEEEE. Padre ¡¡no!!...porque todo tuvo que acabar así...Por favor regresa."

Andre se acerco lentamente a ella y la abrazo con todas sus fuerzas. Oscar al sentir el calor de su amado coloco su cabeza en su pecho y desahogo toda su pena, mientras Andre acariciaba sus cabellos de seda.

"Tranquila todo estará bien" Andre le susurro al oído mientras trataba de tranquilizarla y así se quedaron por un largo momento.
Después Andre ayudo a su amada a levantarse, para este modo enfrentar un nuevo enemigo. Un enemigo al cual cambiaria el futuro de cada una de los individuos presentes. "La Guerra." Una guerra en donde se desataría las emociones más fuertes. Y esto solo acaba de comenzar...


Continuara...

Proximo Capitulo Gran Final

Gracias a las personas que lean el fic espero sus reviews gracias