If I even feel better (III)

–No molestes –dijo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho dándome una dura expresión.

–Por cierto, gracias por lo de hace rato –agradecí de repente mientras limpiaba su mejilla derecha, aunque estaba segura de que había empeorado todo, la pequeña chica saltó inmediatamente para intentar protegerme.

–No estás sola –musitó mirándome a los ojos, debido a su ausencia de anteojos por primera vez pude notar claramente el verde oliva de sus ojos.

–Lo sé.

–No, no lo sabes. Estás pasando por un momento difícil, pero todos están aquí para apoyarte, en especial Steven, demonios incluso yo lo estoy y ni siquiera te conozco del todo –dijo Peridot con convicción sin apartar la mirada.

–No tienes ni idea de lo que estoy pasando –le respondí en voz baja apartando la vista.

–¡Claro que la tengo! –expresó con fuerza. –Mira solo...

–No la tienes –la interrumpí antes de poner distancia entre nosotras. –No quiero hablar de ello, realmente no tienes ni idea. Solo déjame en paz.

Peridot soltó un profundo suspiro antes de hablar –¿Aún no te he dicho como conocí a Steven ¿Verdad? Fue hace un par de años –continuó sin esperar respuesta. –iba a la Universidad, quería tener un poco de independencia así que conseguí un trabajo a tiempo parcial en una tienda de electrónica, siempre he sido muy buena con la tecnología, pero creo que me estoy desviando del tema...

[Flashback]

–No puedo creer lo mala que fue la adaptación –se quejó el compañero de trabajo de Peridot mientras rebuscaba en una enorme caja de cartón con la inscripción "Repuestos" escrita a un lado.

–Ya habían hecho una película, ¿Era tan difícil pasarlo a formato de serie? Todos los personajes son planos y ni siquiera hay lágrimas en los primeros tres capítulos –continuó despotricando.

–Ronaldo puedes apresurarte a buscar, realmente necesito esa pieza –expresó Peridot considerablemente irritada por las quejas sin sentido de su compañero.

–Tú también estarías devastada si hubieras visto lo que hicieron, es una completa basura.

–Por suerte no la vi así que ahora puedo seguir con mi vida –replicó.

–Incluso tengo que admitir que esa basura de CPH es mejor –se jactó. Peridot frunció el ceño, pero no dijo nada, sabía que discutir con Ronaldo solo era una perdida innecesaria de tiempo. Había cometido ese error la primera vez que se conocieron y no pensaba volver a hacerlo incluso cuando hablara mierda de su serie favorita.

–La próxima semana se estrena la nueva película de la princesa Koala, ¿Por qué no vamos todos juntos? –preguntó Ronaldo de repente cambiando el tema.

–No lo sé, la última vez que salimos no resultó nada bien –dijo Peridot con un encogimiento de hombros. Había sido un momento bastante incómodo para todos los involucrados debido a la actitud irritante que adoptó Lynn durante toda la salida. Peridot estaba segura de que la novia de Ronaldo la odiaba completamente pero no decía nada por cortesía.

–Tienes razón, es una esnob ¿Qué hace con un nerd cómo tú de todos modos? –bromeó Ronaldo.

–No lo sé, a veces yo me pregunto lo mismo, supongo que tuve suerte –consideró Peridot, debido a su actitud distante apenas interactiva con otras personas, a pesar de estar en una de las Universidades más grandes del país su número de conocidos apenas si ascendía a las dos cifras. Los gustos e intereses que compartía con otra gente eran escasos, en especial con Lynn esta era la razón de constantes peleas sin sentido.

Cosas tan simples como elegir que pelicular ver podía convertirse en un serio enfrentamiento verbal. Para sorpresa de todos estaban a punto de cumplir unos seis meses como pareja y un mes siendo compañeras de habitación. Las cosas sorpréndeteme parecían ir en buen camino desde la perspectiva de Peridot, sin embargo, alguien externo notaría que había algo más pasando ahí.

–¿¡Qué hacen aquí!? ¡Hay un cliente esperando! –El regaño repentino de Aganta hizo saltar a ambos compañeros. La chica rubia incluso estuvo a punto de tirar al piso el PDA que estaba reparando. "Considerando lo obsoleto que está no sería una gran pérdida" pensó.

¡Dejen de holgazanear! –gritó aún más fuerte cuando ninguno de sus empleados se movió.

–Estoy ocupada –dijo Peridot con calma señalando el PDA con el destornillador de estrella en su mano, estaba más que acostumbrada a los gritos de Agata.

La cara de Agata se puso roja del enojo y por un momento Peridot pensó que bien podría comenzar a hiperventilar, sería algo divertido de ver. Sin embargo, la mujer mayor sujetó el hombro de Peridot y literalmente la arrojó fuera de la trastienda.

–Ronaldo no estaba haciendo nada –se quejó entre dientes frotándose su hombro antes de ir al mostrador y poner la expresión más amigable que pudo. Realmente no hubo mucha diferencia.

–Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarles? –preguntó. Frente a ella se encontraba una mujer de tez negra considerablemente alta con un afro. A pesar del día claramente nublado estaba usando gafas de sol. A su lado se encontraba un adolescente de no más de trece años, era blanco de cabello negro y tenía un moderado acné, estaba usando unas sandalias. Ambos eran un tanto peculiares, Ciertamente no parecían vivir en la ciudad.

–Quisiera reparar esté portátil –dijo la mujer negra sacando una computadora de su mochila y poniéndola en el mostrador.

–¿Solo necesitas que reparé la pantalla? –preguntó la chica rubia mientras la examinaba, una enorme grieta dividía la mitad de la pantalla.

–También le cayó agua encima –respondió.

–Eso fue justo después de que Amatista lo tirara de la mesa –agregó el adolescente frotándose el cuello y poniendo una incómoda expresión.

Peridot asintió distraídamente mientras examinaba el modelo y marca de la computadora, realmente no entendía como algunas personas podían ser tan descuidadas con sus cosas o en este caso con las cosas de los demás.

–Es un modelo antiguo, no estoy segura de que sigan vendiendo el panel LCD, además a pesar de que el agua no le haya hecho nada sería más barato comprar una nueva computadora –explicó Peridot.

–Tengo cosas importantes ahí –dijo la mujer, a pesar de su tono calmado Peridot podía notar cierta insistencia.

–¿No tienes un respaldo? –inquirió después de notar que salía un poco agua de la parte inferior, si se habían mojado los circuitos era probable que estuviera inservible. Realmente no quería perder su tiempo en algo así.

–Ese era el respaldo.

–Podrías darle un vistazo tiene recuerdos importantes para nosotros –pidió el adolescente dándole una mirada suplicante.

Peridot dejó escapar un suspiro cansado antes de hablar –Dame tu número te avisaré si logro salvar tu información, pero no prometo nada –dijo la chica rubia sacando su celular.

7–7–7–7–7–7–7

–Siento la tardanza el autobús tardó una eternidad –se quejó Peridot, nada más cerrar la puerta de su dormitorio compartido se quitó el abrigo y los zapatos. –No puedo esperar a que el clima mejore. No estoy acostumbrada al frío –dijo antes de tirarse boca abajo sobre la cama perfectamente tendida.

–Quisiera poder dormir hasta mañana –declaró enterrado la cara en su almohada. –¿Sucede algo? –inquirió levantando la cabeza extrañada por la falta de respuesta.

Tras un breve momento de reflexión soltó un suspiro cansado antes de levantarse, había olvidado (como muchas otras tantas veces) lo mucho que su novia odiaba que se acostara en la cama con la ropa que había usado durante el día.

–Tenía pensado ir a la cafetería ¿Quieres algo en especial? –preguntó tratando de aligerar la situación trivializando el asunto, con suerte todavía quedaban emparedados de atún.

–Me duele la cabeza, solo iré a dormir –respondió Lynn distraídamente desde el otro extremo de la habitación antes de meterse bajo las cobijas. Peridot enarcó ambas cejas confundida.

–¿Esto es por lo de ayer? –preguntó en voz baja mirando la forma oculta de Lynn sobre la cama –Lo siento –dijo inconscientemente después de unos segundos de no recibir respuesta –No debí actuar así, es sólo que estoy cansada, hemos discutido tantas veces lo mismo.

–No quiero hablar ahora –respondió con indiferencia.

Peridot tomó asiento en su cama mientras pensaba que hacer, si iba a la cafetería Lynn sentiría que no se preocupaba lo suficiente por ella y solo haría el problema más grande; ya había ocurrido un par de veces, por otro lado, si insistía en hablar Lynn terminaría por enfadarse aún más. No había un curso de acción correcto, por más que lo intentaba las cosas solo se ponían peor, frustrada paso una mano por su cabello, ella ni siquiera debería estar disculpándose consideró mientras dejaba escapar una breve y hueca risa.

En serio quería que las cosas funcionarán, era su primera relación real después de todo.

7–7–7–7–7–7–7

–Te ves terrible –bromeó Ronaldo tomando asiento cerca del mostrador detrás de Peridot.

–Puedo decir lo mismo que ti –replicó sin molestarse en mirarlo, estaba muy ocupada acomodando las cosas debajo del mostrador.

–Es una posibilidad, pero sé que no hemos estado haciendo lo mismo, no te he visto conectada en un par de días.

–He tenido mucha tarea, vas a tener que esperar para que pueda humillarte de manera online –mintió. Definitivamente no iba a hablar de los problemas en su relación con Rolando, de hecho, probablemente no sabría qué decir, ella misma no sabía que estaba pasando, pero si de algo estaba segura era de que Lynn se estaba distanciando. Razón por la cual no había estado durmiendo bien los últimos días.

–Ya quisieras –comentó presuntuoso. Estaba a punto de recordarle la aplastante victoria de la última vez que jugaron cuando vio a alguien familiar a través del cristal, Peridot levantó las cejas extrañada al notar que esa persona estaba usando la misma ropa con la que se había desmayado en la cama la noche anterior.

–¿¡Dónde está mi celular!? –gritó Lynn mientras arremetía la parte superior del mostrador con su mano. Al intentar levantarse con rapidez Peridot terminó golpeando su cabeza.

–¡Ah! ¿Qué sucede? –preguntó confundida apretando los dientes debido al dolor. Su mano inmediatamente se movió a la parte posterior de su cabeza.

–Dame mi teléfono –exigió con el ceño fruncido mientras extendía la mano esperando que Peridot lo depositará ahí.

–¡No sé dónde está tu maldito teléfono! –respondió Peridot exasperada. –¡Seguramente lo perdiste, ayer ni siquiera podías sostenerte en pie por ti misma! –exclamó perdiendo la calma. Estaba cansada del comportamiento de mierda que había tenido Lynn durante las últimas semanas, ya no sólo tenía que soportar su esnobismo y su mala actitud hacia los demás ahora también se iba de fiesta constantemente. Acción que erróneamente pensó que había dejado durante los primeros dos meses de su relación.

Lynn le lanzó una mirada furiosa pero antes de que pudiera replicar sonó la campana indicado el ingreso de un cliente.

–Hey Ronaldo –saludó el adolescente pelinegro nada más entrar, a su lado se encontraba la mujer del afro.

–Tiempo sin verte Steven. Espero que no estés buscando sobras no vendemos comida precisamente aquí –bromeó provocando un leve sonrojo en las mejillas del adolescente.

–Estamos aquí por una computadora –respondió dirigiéndose a Peridot quién parecía estar enfrascada en una pelea de miradas con la mujer frente a ella.

–Deberías irte –expresó cortante la pequeña rubia –Tengo trabajo que hacer –dijo señalando a Steven, Lynn gruñó levemente antes de girar con gracia su cuerpo y caminar directamente hacía la salida, tanto la mirada de Garnet como la de Steven permanecieron en ella hasta que desapareció de la vista.

–Logré pasar tu información a este disco duro, la laptop sirve, pero como ya te mencioné por teléfono el precio del LCD es de $65 dólares, por lo cual decidí dejarlo así, puedes conectarla a un monitor la entrada es VGA, pierde todo el propósito de ser un portátil pero es mejor comprar uno nuevo –explicó Peridot mientras colocaba la computadora y un disco duro sobre el mostrador. –Es un disco externo así que bastará con conectarlo y configurarlo para pasar tu información, el cable viene incluido –continuo –¿Sucede algo? –preguntó Peridot al ver la mirada confundida en la cara de ambos clientes.

–Por lo general nuestra amiga es quien se encarga de estas cosas, pero está de viaje –dijo el adolescente frotándose la parte posterior de la cabeza, estaba algo perdido debido a los términos que había usado la pequeña chica rubia.

Peridot soltó un suspiro cansado antes de proceder a explicarles con detenimiento y detalle los pasos a seguir, tras casi quince minutos de infructuosa explicación Peridot se vio sorpresivamente de acuerdo en ir a su casa en su siguiente día libre después de clases. Una vez que se marcharon la chica rubia resopló, vaya que eran bastantes malos con las computadoras.

–Justo lo que necesitaba más trabajo –se quejó Peridot negando con la cabeza.

–Por lo menos te pagaron por adelantado, además necesitas salir más de vez en cuando –comentó Ronaldo sin levantar la mirada de su teléfono.

–Oh vamos, eres incluso más antisocial que yo, nada más hay que recordar la cara de tu padre y hermano cuando les presentaste a tu novia, estaban tan conmocionados de que no fuera una chica en 2D que pensaron que estabas mintiendo, de hecho, sino la conociera también pensaría lo mismo.

–Tengo un selectivo grupo de personas con las que me gusta salir –respondió Ronaldo lo que hizo que Peridot rodará los ojos, con seguridad hablaba de gente friki y fanáticos de la ufología, no es que tuviera problemas con ellos, pero algunos resultaban ser bastante raros e insistentes. –Yo quiero ver la cara de tus padres cuando conozcan a tu novia, ellos ni siquiera saben que eres gay –replicó ingeniosamente Ronaldo.

–Solo cállate y ayúdame a limpiar, has estado casi media hora ahí sin hacer nada –protestó la chica rubia ignorando su ultimo comentario, la relación que tenía con sus padres era difícil y un tema sensible que prefería no tratar en ese momento, estaban en otro estado por lo cual no debía de preocuparse en lo más mínimo, sin embargo Lynn era harina de otro costal, probamente tendría que hablar con ella lo más pronto posible, tal vez un mensaje de texto ayudaría a calmar las cosas por lo mientras.

7–7–7–7–7–7–7

––Estoy seguro de que voy a suspender –se quejó uno de los compañeros de Peridot mientras atravesaba el pasillo.

–Vamos no estaba tan difícil –dijo la chica pelirroja que caminaba junto a él.

–¿Cómo puedes decir eso? Maldición, estoy seguro de que lo único que contesté bien fue mi nombre –declaró antes de soltar un suspiró exagerado. –Voy a tener que ir a clases de recuperación, adiós vacaciones navideñas –expresó desesperado.

–Este fue el primer examen, todavía quedan un par de meses para las vacaciones –dijo la pelirroja enarcando una ceja.

–Dudo que pueda mejorar en los siguientes.

–Estas siendo pesimista –señaló con una pequeña risa.

–No lo soy, parece que estoy destinado a pasar todas mis vacaciones aquí, el semestre pasado tuve que repetir estadística, sólo tuve dos semanas libres.

–Lamento interrumpir, pero pueden moverse, nos tienen a todos atrapados escuchando su conversación –reclamó Peridot mientras se abría paso entre los dos amigos, fue tan lejos como para empujar un poco al chico rubio.

Habían estado bloqueado el estrecho pasillo que dirigía a la salida por más tiempo del que soportaba su paciencia. Una vez escapó del tumulto de personas (a quienes también estaban estorbando), negó con la cabeza pensando en lo desconsiderada y molesta que era alguna gente, probablemente pudo haber sido más educada, tal vez esa actitud era la que alejaba a los demás consideró brevemente antes de decidir que no le importaba, eran idiotas de todos modos.

Sin embargo, otra idea se instaló rápidamente en su mente tal y como había mencionado la pelirroja todavía faltaban un par de meses para ello. Había pasado casi un año desde la última vez que visitó a su familia, fue durante la "Family Weeckend" para la cena de Acción de Gracias, todo parecía estar bien hasta que su padre hizo un comentario bastante incómodo que hizo bastante clara su posición respecto a la homosexualidad. "Malditos prejuicios sin sentido" pensó.

Tal vez debería ir dando algunas señales para ver la reacción de sus padres y si las cosas iban bien podría incluso llevar a Lynn durante las vacaciones de primavera, si las cosas por el contrario no funcionaban Peridot estaría conforme con el hecho de que continuarán pagando la matrícula. Camino el resto del trayecto a el área residencial con esos pensamientos en su mente.

Originalmente su plan había sido ir directamente después de clases a casa de Garnet, sin embargo, debido a la ausencia de Lynn la noche anterior, había decidido pasar primero a su habitación para ver si su novia se encontraba bien. Durante las últimas dos semanas específicamente las cosas se habían vuelto considerablemente extrañas, su novia había estado comportándose de una manera totalmente amorosa y atenta lo cual no habría sido un problema si no fuera por el alcohol que había de por medio. La chica más pequeña no estaba muy feliz de tratar a su novia es un estado alcoholizado la mayor parte del tiempo, pero parecía que las cosas estaban mejorando por lo cual prefirió no decir nada, solo esperaba que acabara pronto.

–Hey, creí que estabas en tu habitación –cuestionó curiosa Stevonnie mientras salía de su propia habitación ubicada justo a un lado de la de Peridot.

–No, justo acabo de salir de clase –respondió indiferente.

–Pero acabo de... no nada, debo estar escuchando cosas –rio divertida mientras frotaba la parte posterior de su cabeza –Te veré luego –se despidió con un breve movimiento de mano.

Peridot miró extrañada a Stevonnie mientas se alejaba por el pasillo. Se encogió de hombros y giro el pomo de la puerta, pero estaba bloqueado, una ceja rubia se levantó cuando escucho un golpe sordo al interior de la habitación, curiosa buscó con rapidez la llave dentro de la mochila.

La imagen que vio no fue nada agradable.

Increíblemente no estaba sorprendida en lo más mínimo.

–Peridot... –dijo Lynn mientras avanzaba tambaleaba hacia ella, ocultando su cuerpo desnudo con una sábana. Sus ojos reflejaban un puñado de emociones de las cuales ninguna de ellas era arrepentimiento.

–Te veré después –musitó apartando la mirada. Ni siquiera quería saber quién era la persona extra en la habitación.