Notas de Mayumi: Hola a todos. Siento el retraso, la semana pasada tuve un imprevisto familiar y me fue imposible actualizar. No he tenido tiempo de contestar los revis, ahora me pongo con ello.

Os aviso también que la semana que viene tengo un examen importante, así que puede que no me sea posible subir capi nuevo... lo intentaré, pero no aseguro nada. A leer ^^

Basado en Naruto

Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

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Una noche movidita

Naruto y Sasuke llevaban varias semanas de tranquila convivencia. Sasuke había terminado su cuadro, que Sandaime decidió enviar a uno de los museos del país, ignorando las protestas del escandaloso modelo. Kakashi por fin se había dignado a pagar a Naruto, y Hinata y él continuaban conspirando cuando estaban a solas en la búsqueda del príncipe, sin obtener ningún resultado. Se había vuelto costumbre que la Hyouga fuera a la casa de los chicos todos los martes y jueves para hacer los deberes, a veces hasta se quedaba a dormir con ellos como había hecho siempre cuando su primo vivía solo, aunque ahora que el rubio estaba también allí eso supusiera una continua disputa con Neji. Naruto, por su parte, les acompañaba en sus cenas de los viernes, en las que se turnaban para cocinar. Al estar todos lejos de su hogar, habían formado como podían una especie de familia.

-Me voy a ir sin ti- advirtió Sasuke desde la puerta.

-¡Nooo!- le llegó el melodramático grito de Naruto- ¡Guardo y voy!- aseguró, y efectivamente un minuto después corría escaleras abajo, con tanto alboroto que casi las bajó rodando.

-¿Se puede saber que hacías?- se quejó el moreno, mientras tomaba las llaves de su coche y se dirigía al garaje.

-Mañana me toca entregar relato, pero con los deberes no me ha quedado tiempo para ponerme con ello y al intentar hacerlo deprisa y con presión me he bloqueado y no soy capaz de escribir nada- se lamentó, mientras se frotaba la parte posterior de la cabeza.

Sasuke le miró con comprensión. Él se había pasado casi todo el curso anterior sin dibujar nada, por mucho que lo intentara no había sido capaz de trazar una línea, así que, en cierta medida, podía entenderle. El motor del coche rugió con potencia al ponerse en marcha.

-Si puedo ayudarte en algo…- ofreció.

Naruto miró a su compañero, con aquel odioso aire impecable, aquella eterna expresión autosuficiente que le daba un aspecto rudo en contraposición con la delicadeza de sus facciones, aquellos ojos negros que a veces le dejaban sin aliento y aquella sonrisa curvada en sus tentadores labios. Claro que podía ayudarle en algo. Podía apagar el auto ahora mismo y saltar sobre él, sacarle la ropa de un tirón y besarle, y después susurrar su nombre con aquella voz sensual y aterciopelada mientras sus manos viajaban a… Sacudió enérgicamente la cabeza, sorprendido del descarado camino indecente que habían tomado sus pensamientos. No le había sentado nada bien ver a Sasuke nadando en la piscina aquella mañana, ya no se lo había logrado sacar de la cabeza en todo el día. A veces estaba tentado a creer que Sasuke le provocaba expresamente.

-No creo que puedas- respondió con nostalgia, al cabo de tanto rato que al moreno le costó asociar a que venía aquel comentario.

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Hinata miraba el libro de recetas entusiasmada. Ese viernes le tocaba a ella encargarse de la cena y había optado por algo estilo italiano. Al fin encontró la página que buscaba, la receta para la masa de la pizza. No era muy complicada, pero sí requería bastante tiempo. Recogió su larga cabellera en una cola alta, sacó todos los ingredientes y empezó a mezclarlos, mientras tarareaba una alegre cancioncilla que había estado bailando en la academia toda la semana. Escuchó la puerta de la entrada abrirse. Neji debía regresar ya del gimnasio. Una sonrisa inconsciente adornó su rostro, dándole un aspecto radiante.

-¿Hinata?- la llamó su hermano, dubitativo.

-¡Estoy en la cocina!- le gritó, mientras asomaba la cabeza por la puerta. Reprimió el impulso de agitar la mano a modo de saludo porque estaban pegajosas de amasar la pizza.

Neji dejó la mochila del gimnasio en el suelo y se sentó en una de las sillas de la cocina, observando atento el animado ajetreo que llevaba la muchacha.

-Es raro verte en casa- soltó de pronto el mayor.

Hinata se quedó inmóvil, sorprendida por el comentario.

-¿Y donde quieres que esté?- se extrañó.

-Últimamente pasas más tiempo en casa de Sasuke que aquí- siseó en tono acusatorio.

A Hinata siempre le sorprendía la rabia que podía llegar a destilar su hermano con unas simples palabras. ¿Es que tanto la odiaba? Nunca había sido buena representando el nombre de los Hyouga, pero se esforzaba cuanto podía, no tanto por complacer a sus padres como por complacerle a él, a Neji.

-Me… me gusta hacer los de… deberes con él y con Naruto- tartamudeó, tratando que el dolor punzante de su pecho no se traspasara a sus palabras. Mantuvo la mirada fija en lo que hacía, sin querer ver los enojados ojos de su hermano. Se le hacía muy difícil contener las lágrimas cuando veía aquel enfado injustificado contra ella.

-Una señorita como tú no debería quedarse a dormir en casa de un chico. La gente puede malinterpretarlo, piensa que Naruto no es de la familia- la acusó.

La chica apretó la masa entre sus manos con tanta fuerza que varios pedazos se desprendieron, salpicando todo el mármol a su alrededor, al suelo y a la propia Hinata.

-¡No te atrevas a meterte en mi vida!- gritó furiosa, encarándolo de pronto. ¿Cómo podía dudar así de ella? ¿Le importaba más lo que pensaran unos anticuados y chismosos desconocidos que su propia felicidad? Tenía ganas de salir corriendo de allí y refugiarse a su cuarto, donde podría desahogarse llorando sin recibir otra reprimenda.

Neji apretó los puños con rabia. ¿Tan importante era aquel estúpido rubio para ella? Pero todo su enfado se esfumó al ver las lágrimas contenidas en las blancas pupilas de la muchacha, que hacía un esfuerzo por intentar conservar la dignidad. Cerró los ojos con fuerza. No podía soportar ver a Hinata tan frágil y vulnerable, las ganas de abrazarla y consolarla eran demasiado fuertes. El deseo de estrecharla entre sus brazos y besarla se hacía casi insoportable cada vez que ella se mostraba débil, por eso se enfadaba tanto cuando no lograba mantener la fortaleza emocional que solía asociarse a los miembros de su familia. Contuvo un suspiro. Lo último que quería era hacerla llorar.

-Lo has puesto todo perdido- gruñó para cambiar de tema, mientras miraba con asco las manchas del suelo. Era incapaz de pedirle perdón.

Hinata bajó la mirada. Nunca haría nada bien ante aquellos escrutadores ojos blancos. Casi tembló al notar que el chico se le había acercado. No sabía cuanto más podría aguantar sus desprecios.

-Ve a limpiarte, yo recogeré el suelo- murmuró Neji, mientras pasaba una mano por la mejilla de su hermana para quitarle una salpicadura- Te ayudaré a preparar la cena- añadió, mientras se llevaba la mano a la boca para probar la masa.

Hinata no supo porque aquel simple gesto la sonrojó tan violentamente, pero tuvo que salir corriendo antes de que al mayor se le ocurriera preguntarle por el intenso carmín que había teñido sus mejillas. Se encerró en el cuarto de baño y sollozó, permitiendo que las lágrimas que con tanto esfuerzo había reprimido fluyeran libremente. Luego se lavó las manos y la cara, y cuando salió, su rostro volvía a mostrar la radiante perfección de un Hyouga.

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Naruto y Sasuke bajaron del coche discutiendo por la música que escucharían en el viaje de regreso. Hinata les interrumpió cuando bajó correteando el pequeño tramo de escalones de la casa y saltó sobre el cuello de los dos chicos. Estar aquel rato a solas con su hermano la había puesto tan de los nervios que se alegraba infinitamente de no tener que seguir enfrentándole a solas.

-Hinata…- protestó Sasuke, mientras se deshacía molesto del abrazo.

Naruto, por el contrario, la cogió en brazos y le dio un par de vueltas en el aire.

-¿Podéis dejar de dar el espectáculo?- protestó Neji, que había contemplado la escena recargado en el marco de la puerta.

La chica se encogió compungida y corrió al interior de la vivienda, con la mirada puesta en el suelo. Naruto adoptó una expresión de culpabilidad. Se le había olvidado lo susceptible que andaba Neji últimamente. Sasuke se limitó a entrar y acomodarse en el sofá, ignorando la mirada ceñuda de su primo.

-Hoy, estilo italiano- anunció Hinata, mientras depositaba una gran bandeja en el centro de la mesa- Ensalada de pasta y pizza. La masa la he preparado yo. Bueno, Neji me ha ayudado- un encantador rubor le cubrió los pómulos al recordar como los dos juntos habían acabado de preparar la cena, como sus manos se rozaban de vez en cuando mientras amasaban los ingredientes o como la había mirado Neji cuando, una vez terminadas todas las pizzas, ella se relamía los dedos con aspecto distraído para quitarse la pegajosa sustancia.

Todos se sentaron a la mesa y empezaron a comer, entretenidos con la animada conversación de Naruto y Hinata, que se habían puesto a contarle a Sasuke anécdotas de cuando iban a la escuela primaria.

-¿No huele raro?- preguntó de pronto el Uchiha.

Naruto inspiró profundamente, sin encontrar nada extraño, pero sabía que el olfato de Sasuke era bastante agudizado. Aspiró más fuerte y segundos más tarde identificó el olor a quemado.

-¡Kyaaaa!! ¡La pizza!- exclamó Hinata, al recordar que había dejado una de ellas en el horno.

La muchacha corrió a la cocina, seguida por los tres chicos. Sacó la bandeja del horno con tanta prisa que se quemó y la dejó caer al suelo en un acto reflejo, mientras se soplaba la mano dolorida.

-¡Eres una inútil, Hinata!- espetó Neji, enojado- ¿No sabes hacer nada bien?

La chica se sujetó con una mano la otra lastimada, mientras miraba a su hermano con cara de culpabilidad.

-Lo siento, yo… yo…- se lamentó. No sabía que responder, realmente parecía que nunca hacía nada bien para él.

-Y deja de llorar, por lo que más quieras. ¡Eres una Hyouga!- gritó el mayor- Nunca vas a cambiar- la acusó.

La chica salió corriendo y se encerró en su cuarto. Naruto hizo el intento de seguirla, pero Sasuke se lo impidió, sujetándolo por un brazo.

-No es buena idea- le dijo, señalando con un gesto de la cabeza a Neji.

Naruto apretó los puños con rabia y dejó que fuera Sasuke quien siguiera a su amiga.

-Hina-chan…- la llamó el moreno.

-¿De verdad crees que juntos podríamos arreglar algo?- sollozó la chica.

Sasuke la miró sin saber que decir. Nunca había sido demasiado bueno consolando a los demás. Es más, siempre intentaba no meterse en situaciones como aquella, había ido a buscar a su prima él simplemente para evitar que fuera Naruto y la cosa se pusiera peor.

-Yo intento cambiar, de verdad que lo intento…- le aseguró lloriqueando Hinata- Si pudiera ser más fuerte…- se lamentó- ¿Qué crees que haría Chibi Kitsune en mi lugar?

Sasuke intentó pensar como si fuera Naruto. ¿Tal vez le diría que con esfuerzo podría lograrlo, que podía ser como ella quería?

-¡Como vuelvas a hacer llorar a Hinata te partiré la cara!- les llegó de pronto el escandaloso berrido de Naruto.

Una enorme gota resbaló por la cabeza de Sasuke. No entendía como el dobe podía llegar a escribir aquellos relatos con lo idiota que era y el poco tacto que tenía en algunas situaciones. Hinata le miró con cara de circunstancias.

-Será mejor que volvamos antes de que Neji decida matarlo- propuso la chica.

El Uchiha simplemente la siguió, rogando por que la velada terminara lo más pronto posible.

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Sasuke se despertó y miró la hora en el reloj. Las cinco de la madrugada, demasiado pronto para andar despierto un sábado. Estiró la mano fuera de la cama, decidido a beber un poco de agua y seguir durmiendo, pero la botella estaba vacía. Fastidiado, se puso en pie y se encaminó a la cocina, en busca de un vaso de agua. Al pasar por delante del despacho escuchó que la música seguía puesta. Cuando habían vuelto de la casa de los Hyouga, Naruto se había encerrado allí con un ataque de nervios, repitiendo que no podía irse a dormir sin acabar el relato.

Bajó las escaleras, se sirvió un vaso de agua y, tras beberlo, se dispuso a regresar a su habitación. Se detuvo ante la puerta del despacho. Tal vez a Naruto le sentaría bien un poco de compañía, debía ser muy pesado seguir trabajando a aquellas horas. Llamó a la puerta, pero al no obtener respuesta decidió entreabrirla. El rubio estaba tirado sobre la mesa. Cuando Sasuke se acercó, se dio cuenta de que se había quedado dormido sobre el teclado. Puso los ojos en blanco. No tenía remedio.

-Usuratonkachi- le llamó, mientras le sacudía un poco por los hombros- Usuratonkachi, es muy tarde, deberías estar en la cama.

-Hum, déjame quedarme un ratito más entre tus brazos Sasuke- murmuró Naruto en sueños.

Un sutil rubor cubrió las mejillas del Uchiha ante el comentario. Ya sabía que le gustaba a Naruto, pero no hasta el punto de que soñara con él. Por un segundo se preguntó que clase de sueño estaría teniendo, pero al recordar que antes de empezar su relato largo todas las historias de Chibi Kitsune acostumbraban a incluir escenas con bastante carga erótica, se dijo que prefería no saberlo.

-Naruto… vamos, que te acompaño a la cama- insistió, mientras volvía a zarandearlo insistentemente.

Esta vez el rubio se removió un poco y entreabrió un ojo soñoliento.

-¿Sasuke?- preguntó con un bostezo.

El Uchiha aprovechó para tirarle de una mano y ponerlo en pie, pero estaba tan atontado que tuvo que sostenerlo por la cintura y guiarlo hasta su dormitorio. Naruto iba emitiendo algo parecido a un débil ronroneo, más dormido que despierto, con su cabeza tranquilamente apoyada en el hombro de su compañero. El moreno abrió la puerta de la habitación del rubio, dispuesto a meterlo en la cama, pero entonces recordó el trato al que habían llegado sobre los dormitorios.

-Naruto… ¿te molesta si te meto en tu cama?- preguntó. No estaba muy seguro que en el estado que andaba le fuera a responder, así que lo haría con o sin su consentimiento.

-Baka, puedes entrar en mi cuarto cuando quieras… sabes que me encantaría que lo hicieras- ronroneó con una voz cargada de segundas intenciones, y acto seguido emitió un ronquido.

Sasuke no le golpeó en la cabeza porque estaba convencido que se caería al suelo si dejaba de sostenerlo. Le ayudó a colocarse sobre la cama, le quitó como pudo los pantalones tejanos y lo tumbó.

-Dices que eres muy fuerte, pero siempre tienen que andar cuidando de ti- le reprochó Sasuke, mientras sus manos se dirigían sin poder evitarlo a las marcas de las mejillas del rubio. Le sorprendía lo mucho que le gustaba reseguir aquellas cicatrices tan parecidas a los bigotes de un animal, que resaltaban indiscretamente en su bronceada piel. Eran como un imán que atraía constantemente sus dedos hasta ellas. Le arropó con las sábanas, asegurándose de que no cogiera frío.

-Oe, dobe- le llamó, sin dejar de acariciarle de manera refleja- ¿Has guardado el relato?

Naruto simplemente se dio media vuelta, se hizo un ovillo y continuó profundamente dormido. Sasuke sacudió la cabeza y lo dejó descansando. Regresó al despacho y le dio al botón de guardar. No pudo reprimir la curiosidad y leyó el relato. No creía que el rubio se molestara, él mismo solía leérselos para que le diera su opinión antes de entregarlos. Se dio cuenta de que no lo había terminado cuando llegó a la última línea. Teniendo en cuenta como era su editor, Naruto estaba en un gran problema si no lo entregaba a tiempo. Estuvo tentado a despertar al rubio para que acabase de escribir, pero recordó la carita de paz que tenía en sueños y no quiso molestarle. Suspiró con resignación y cogió un papel en blanco de la impresora. Al fin y al cabo, él ya estaba desvelado y no podría volverse a dormir.

-Tsk. No das más que problemas usuratonkachi- refunfuñó, mientras buscaba un lápiz.

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El despertador parecía dispuesto a no parar nunca. Lo apagó de un manotazo, mientras abría con pesadez un ojo para mirar la hora. Las ocho y media. Si había puesto el despertador tan tarde debía ser sábado. Tendría que levantarse para ir a llevarle el nuevo relato a Kakashi.

Naruto se sentó en la cama, y se dio cuenta de que no tenía puesto el pijama. Entonces recordó vagamente como Sasuke le había llevado casi arrastras hasta su cama. Sintió de pronto el calor acumulándose en su rostro al comprender que no había sido un sueño, que realmente le había dicho al Uchiha que le encantaría que se colara en su cuarto. Un día de estos Sasuke le iba a echar, y él entendería perfectamente los motivos. De pronto, una idea aún más preocupante empezó a abrirse paso en su mente. ¡No había terminado el relato! Hacía un par de números que su editor le reservaba tres páginas enteras, para que tuviese más espacio para él, y no había escrito lo suficiente para cubrirlas.

Saltó de la cama y corrió al despacho. Palideció al encontrar el ordenador apagado. No recordaba si había guardado el trozo que llevaba escrito o no. Podía intentar hacer un arreglo de última hora, pero no podía escribirlo todo de nuevo, no tenía tiempo ni ánimos.

-Sigues siendo un escandaloso- protestó Sasuke desde la puerta.

Naruto se volvió lentamente, y allí estaba el moreno, tan impecable y atractivo como siempre a pesar de su aspecto de recién levantado. Condenado Uchiha, ¿no podía usar pijama como la gente normal? No, el tenía que dormir sólo en boxers y provocarle continuamente, y así estaba él, que sólo pensaba en escribir lemon y más lemon, un verdadero problema teniendo en cuenta que no cuadraba nada con la temática que llevaba su relato en esos momentos.

Sasuke entró en el despacho y revolvió una de las estanterías hasta que encontró una pequeña pila de papeles.

-Te quedaste dormido con el relato a medias- observó Sasuke.

-Lo sé- se lamentó Naruto con voz quejumbrosa.

-A mí no se me da muy bien escribir- comentó el Uchiha.

Naruto se sorprendió un poco ante aquella disculpa. Era una manera encubierta de decirle que le hubiese ayudado de haber podido. Le sonrió, agradeciéndole el inusual detalle.

-No te preocupes, Kakashi suele llegar tarde a todas sus citas, así que intentaré…- se interrumpió cuando su compañero le tendió los papeles que tenía en la mano. Los cogió, sin comprender muy bien porque se los entregaba. Iba a bajar la vista para ver de que se trataba cuando Sasuke volvió a hablar, captando de nuevo su atención.

-Creo que es lo único que puedo hacer para ayudar, escoge la que te guste- dijo, y regresó a su dormitorio.

Naruto contempló atontado como se alejaba, desviando la mirada una y otra vez al prieto trasero. Se mordió el labio inferior, intentando controlar sus alborotadas hormonas, antes de bajar la vista hasta los papeles que le acababa de entregar. Casi se le desencajó la boca al ver de qué se trataba. Sasuke había dibujado algunas de las escenas de lo que había escrito para ese capítulo, poniendo tanta atención a las expresiones de los personajes que se contagiaban las emociones que sentían. Le gustó especialmente uno que era un primer plano de Sharingan, con aquella media sonrisa de burla tan arrebatadora que sólo sabía esbozar Sasuke. Aunque le había cambiado bastante la forma del pelo, Naruto decidió guardarse aquel para él. Se duchó y vistió como una exhalación, tomó todos los otros dibujos y fue hasta el edificio de su editorial.

Se entretuvo en la recepción un buen rato, hablando con Tenten. Ahora que la chica ya se había acostumbrado a verle, se mostraba mucho más simpática y alegre. Seguramente llegaría tarde, pero aquello no le preocupaba demasiado.

No le sorprendió cuando, al llegar a las oficinas, Sakura le informó que Kakashi aún no había dado señales de vida. La chica fue a buscar dos vasos de té frío y se entretuvieron comentando como les había ido la semana. Naruto se decidió a enseñarle los dibujos.

-Son preciosos Chibi- comentó Sakura, que solía llamarle cariñosamente por su seudónimo- Me parece muy buena idea que quieras transmitir a los lectores una imagen más clara de cómo son los personajes- le felicitó.

El rubio se sintió un poco más tranquilo, sabía que la chica era seguidora de sus relatos, y si a ella no le parecía mal, quizás a Kakashi tampoco. De todas maneras, le gustase o no, su editor iba a tener que conformarse, no tenía nada más escrito. Era lo que pasaba por dejar tanta responsabilidad a un estudiante, se dijo a si mismo, ensayando la melodramática excusa.

-No sabía que también dibujaras- comentó la pelirrosa con una sonrisa de admiración.

-No… Los ha hecho un amigo para mí- corrigió con orgullo. Estaba muy contento de que Sasuke le hubiera concedido un pedacito de su arte- Es el único que sabe quien soy- se apresuró a añadir, al recordar que su identidad debía ser alto secreto.

-Pues debe de apreciarte mucho… Se nota que se ha esmerado muchísimo en hacerlos.

Naruto no pudo reprimir una sonrisa ante el comentario. Sasuke había tenido la discreción de cambiar suficiente algunas características de los personajes para que no fueran reconocibles como ellos mismos, el rubio supuso que sobre todo pensando en Hinata, pero aún y así, él sabía que se trataba de ellos dos. Y los había dibujado para él con todo su esfuerzo.

-Chicos… siento llegar tarde- se excusó Kakashi, que acababa de llegar corriendo en ese momento- Veréis, fui a la panadería y se les había acabado el pan, así que tuve que ir al campo a recoger el…

-No te esfuerces Kakashi- le interrumpió cortante Sakura- Me tienes harta de tus excusas sin sentido, uno de estos días te voy a despedir- gruñó irritada- ¡Al menos podrías ahorrarnos el madrugar si piensas llegar tarde!

El peliplateado puso cara de circunstancias. Aunque Sakura fuera su empleada y varios años menor que él, daba respeto cuando se enfadaba y apretaba el puño de aquella manera tan amenazadora. Naruto intentó poner paz explicando "su nueva idea" de incluir algún que otro dibujo en los relatos para que los lectores pudieran sentir de manera más cercana a los personajes. Suspiró aliviado cuando Kakashi mostró su aprobación. Una vez más, Sasuke le había salvado. Aunque después del entusiasmo mostrado por Kakashi, le iba a hacer falta convencerle para que le hiciera dibujos regularmente.

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Notas de Mayumi: Bueno, como están las cosas por la casa de los Hyouga... si es que a Neji no se le puede decir nada. Me da penita ponerlo así de desagradable, pero es que al principio del manga trata a la pobre Hina así de mal, ahora toca esa parte. Y Naruto sigue tan desastre como siempre... pero bueno, de una manera u otra siempre acaba salvando la situación ^^ Al menos las cosas entre él y Sasuke están de lo más tranquilas... parece que todo va bien por esta parte.