Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi
Marido & Mujer
por
Freya & Sakura
Hola chicos!
Otro lunes más, la actualización del capítulo nueve para ustedes… espero que lo disfruten, gracias por seguirnos todo este tiempo y que tengan una preciosa semana…
Capítulo 9: ¿Nuestra habitación?
Dos días después…
Ranma se acomodó en su asiento algo nervioso por la expresión de su esposa. Hacía varias horas que estaban viajando hacia Nerima, casi estaban por llegar, pero aún seguía molesta por un pequeño percance ocurrido al otro día de la cena en el hotel. Sus otras prometidas siempre acababan arruinándolo todo.
—Oe… Akane… —murmuró por lo bajo mirándola de reojo intentándolo por milésima vez—. Yo no tuve la culpa…
Akane volteó el rostro para dirigirle una fulminante mirada. —No te veías muy incomodo con Shampoo acostada sobre ti, pervertido —masculló volviendo a apartar su mirada de Ranma para concentrarse en el paisaje que apenas alcanza a contemplar debido a la velocidad del tren.
—¡Yo no soy ningún pervertido! —exclamó lo suficientemente alto para que el resto de los pasajeros giraran la cabeza para observar la discusión—. Ella se tiró sobre mí —murmuró por lo bajo al notar las miradas atentas de la gente.
—¡Y no hiciste nada para sacártela de encima! —exclamó correspondiendo ampliamente a su grito olvidando por completo al resto de los pasajeros que contemplaban perplejos su pequeño intercambio de opiniones—. Degenerado —masculló entre dientes.
Ranma murmuró unos insultos ininteligibles por lo bajo bastante molesto por la falta de confianza de la muchacha. —Lo intenté y no pude lograrlo… —refunfuñó mirándola ofendido.
—Pudiste detenerme cuando estaba hechizada con esos estúpidos chocolates —pronunció evitando la mirada de su esposo por algunos segundos—. ¡Pero ayer no fuiste capaz de quitarte de encima a esa mujer! ¡Baka! —exclamó volviendo a dedicarle una amenazante mirada.
La noche anterior había ido por unas horas a las aguas termales y al volver se había encontrado con la amazona en una posición no muy casta sobre su esposo. Ni siquiera darle su merecido había conseguido apaciguar la ira que sentía al recordar la escena.
—¡Yo estaba intentándolo, tú llegaste en el momento que estaba por quitarla de mí! —Se justificó estirándose en su asiento—. Como tú quieras, si prefieres no creerme no lo hagas —agregó molesto.
—No me importa lo que hagas —masculló entre dientes, presionado lentamente con sus manos la tela de su falda—, pero se supone que estamos casados... deberías convencerlas de eso y no darles más esperanzas... aunque supongo que debe ser difícil decirle que no a una mujer como Shampoo.
—Eso… eso quiere decir que… ¿estás celosa? —sonrió triunfal mirándola curiosamente.
—¡No! —protestó Akane ruborizándose levemente—. ¡¿Por qué tendría que estarlo si no... no tenemos nada?!
El muchacho de la trenza volteó el rostro para mirarla fijamente. —¿Cómo que no? Según la ley somos marido y mujer —sonrió divertido.
—En la práctica no lo somos —pronunció lentamente, retándolo con la mirada a contradecirla si es que podía—. Y me alegra que así sea, no me interesa tener por esposo a alguien que te es infiel en la Luna de miel.
—Yo no fui infiel —refunfuñó por lo bajo—. ¿Tú… tú quieres pra… practicar? —murmuró algo nervioso mirando a la chica bastante escandalizado por su indirecta.
En menos de un segundo el rostro de Akane se tiñó completamente de rojo. —¿¡Nani!? ¡Yo... yo... no! ¡Pervertido, deja de imaginarte esas cosas entre nosotros porque nunca pasarán! —exclamó al borde de un colapso nervioso.
Ranma arqueó una ceja mirando algo divertido a la jovencita por su expresión. —¿De qué hablas? ¿Qué es lo que estas pensando? —preguntó fingiendo seriedad.
—De que no... no voy a ha... hacer eso con... contigo —tartamudeó nerviosa volteando el rostro para no tener que ver la cara de su esposo.
—¿Eso? —sonrió abiertamente comprendiendo a la perfección lo que la muchacha intentaba decir. Solamente intentaba avergonzarla un poco. De alguna forma se veía bonita así de indefensa, nerviosa.
El tono de voz de Ranma provocó que su nerviosismo quedara completamente de lado. Lentamente volteó el rostro para fijar una furiosa mirada en el rostro del chico. —Sabes muy bien de qué estoy hablando, baka —masculló entre dientes, enfureciéndose cada vez más por la divertida expresión de su esposo—. Y no cambies el tema, esto no explica lo que vi ayer.
—¿Vas a continuar con esa historia? —murmuró Ranma algo apesadumbrado—. ¿Cuándo vas a creer que solamente intentaba defenderme de ella?
—Deberías defenderte con más eficiencia —bufó la chica cruzándose de brazos—. Espero no tener que verlas por el Dojo.
—Seguramente van a aparecerse para pedir alguna explicación —rodó los ojos resignado—. Hasta que se convenzan de que somos un matrimonio —sonrió guiñando un ojo.
—No se convencerán muy pronto si siguen pasando cosas como lo de anoche —farfulló claramente celosa—. Además es difícil que nos crean si nosotros... etto si nosotros no somos capaces de parecerlo...
—¿Con eso me dices que tenemos que practicar? —preguntó descaradamente.
—Suena como si te murieras de ganas de tratar de besarme —comentó la muchacha dedicándole una media sonrisa—. Sigue soñando, ya sé que no eres capaz de hacerlo aunque tu vida dependiera de ello.
Ante aquel comentario el joven de la trenza se levantó de sopetón nervioso. —¿Qu… qué qué dices? Yo, yo solo… lo… lo decía porque nosotros… nosotros no somos capaces de hacerlo —Se justificó volviendo a su asiento lentamente algo avergonzado ante las miradas atentas del resto de los pasajeros.
Un suave bufido escapó de los labios de la muchacha. —Dudo que algún día seas capaz —masculló fijando su mirada en el verde paisaje visible a través de la ventana—. Te gusta que te besen... ¿eso pasó con Shampoo, ne? De todos modos poco me importa...
Ranma miró fijamente a la jovencita de manera convincente. —Jamás habría imaginado que ella iría a hacer eso —espetó ladeando su cabeza hacia la ventana. "Habría querido que Akane me besara… pero estoy seguro que ella se pondría nerviosa igual que yo, shimatta, debí dejarla cuando estaba bajo el efecto de esos bombones… Ranma no baka" Pensó algo abstraído viendo una hilera de árboles moverse con velocidad.
—¿Qué vamos a hacer cuando lleguemos a casa? Seguro Nabiki ya les mostró la foto que nos tomó —comentó ignorando las palabras del chico, comenzando a preocuparse por lo que harían con respecto a sus padres.
—Lo primero que voy a hacer es darles su merecido, especialmente a oyaji por quedarse con todo nuestro dinero, seguro lo gastó todo en comidas —refunfuñó molesto.
—Como si con eso fuéramos a conseguir que aceptaran que anulemos nuestro matrimonio —comentó rodando los ojos—. ¿Crees que nuestro plan resulte a pesar de la foto? —preguntó mirando al muchacho algo nerviosa.
—Supongo que sí, de alguna forma lograremos convencer a Nabiki para que no les de esa foto… sabes como es, quizás si le damos una suma considerable ella guarde silencio… pero no es algo seguro —respondió algo dubitativo acomodándose en el asiento. "¿Cómo será ahora con Kuno y Ryoga? Incluso con los compañeros que tendremos… seguramente se fijarán en ella como lo hicieron aquellos idiotas en la Furinkan... no soportaría ver eso… y mucho menos ahora… de cualquier forma no puedo decirle nada a ella, hasta que admita que no le molesta la idea de seguir casados…" Pensó mientras tomaba una botella de agua.
Cerrando con fuerza los ojos movió la cabeza para arrancar de sus pensamientos la idea de que existía una gran posibilidad de que Nabiki hubiese enviado esa foto el mismo día que la tomó. Luego de algunos segundos observó a Ranma, las facciones del muchacho delataban cierta preocupación y molestia a causa de sus pensamientos.
—No te preocupes, no creo que les enviara nuestra foto tan pronto —comentó suponiendo que los pensamientos del chico iban en la misma dirección que los suyos—. ¿O te preocupa algo más? —preguntó clavando una curiosa mirada en su rostro.
—¿Yo…? ¿pensar en… en qué? —balbuceó algo nervioso por la mirada indagadora de la jovencita—. ¡No… por supuesto que no! estaba pensando eso… eso que decías… —agregó intentando calmarse.
—No lo sé, parecías enfadado —comentó sin dejar de mirarlo, aún le parecía que estaba demasiado nervioso—. ¿Seguro que no te preocupa nada más? —insistió.
Ranma miró hacia el lado contrario nervioso. —¡Nada de nada! Solo estoy algo irritado con nuestros padres, estoy pensando de qué manera puedo darle su merecido a oyaji, se pasó de la raya… —Se justificó pensando nuevamente en lo que sucedería con su llegada a Tokyo. Ahora que estaban casados observaba las cosas desde otro punto de vista, tal vez se estaba convenciendo que la vida en matrimonio no era tan mala. Es más, le estaba gustando demasiado la idea.
El hombre de cabellos negros aspiró lentamente su cigarrillo mientras su entrecejo se fruncía levemente. —¿Cree que nuestro plan tuvo éxito, Saotome-kun? —preguntó con notoria preocupación. Estaba seguro que su hija y Ranma volverían pronto, y cada vez que lo pensaba un escalofrío recorría su espina al pensar en que tal vez las cosas no habían salido como tenían pensando.
Genma bebió de su pequeña copita de sake. —Eso es lo que más espero, de modo contrario, mi muchacho va a querer asesinarnos… —sonrió nerviosamente—. Pero tenemos que tener mucha fe ¿na, Tendo-kun? —rió exageradamente terminando de beber el licor de un sorbo.
Repentinamente los ojos del hombre de cabellos negros brillaron como si estuviera a punto de comenzar a llorar. —Tengo un mal presentimiento, Saotome-kun —pronunció con la voz temblorosa—. Tal vez debimos responder a sus llamados... ¿Y si su hijo hizo algo que a mi pequeñita le molestara? —murmuró estremeciéndose al pensar en lo que su niñita sería capaz de hacerle a Ranma si éste lograba enfurecerla. Y conociendo al muchacho, la posibilidad de que algo así pasara no era muy lejana.
—¿Algo como qué? —preguntó Genma reanudando bien su turbante—. ¿Us… usted cree… que… qué mi hijo intentó hacer algo indebido? —agregó sonriendo nervioso—. De todas formas… ellos están casados… no… ¿no tiene nada de malo, verdad?
—Eso significaría que el plan tuvo éxito —respondió Soun, su esperanza aumentó considerablemente al imaginar que tal vez su yerno había actuado como un verdadero hombre—. ¿Y si llegaron las otras prometidas de su hijo a arruinarlo todo? —preguntó dirigiendo una aterradora mirada al hombre del turbante.
—¿Tenían forma de saberlo? —espetó mirando calculadoramente la pequeña copita vacía—. A no ser que Nabiki les haya vendido la información… —meditó calculadoramente—. Si es así, estamos perdidos… si los encontraron pudieron arruinarlo todo… ¿y de quién van a vengarse? De nosotros claro, los inocentes —comenzó a lloriquear Genma infantilmente—. Tenemos que huir…
—Saotome-kun —habló con firmeza mientras sus labios se curvaban en una estúpida sonrisa—, creo que sería bueno que nos fuéramos a entrenar a las montañas por algunos días ¿Qué le parece? —preguntó riendo de forma entusiasta, como si no hubiese escuchado ni una sola palabra de lo dicho por Genma.
—Es la mejor idea que podría haber tenido, Tendo-kun, es excelente —sonrió poniéndose de pie repentinamente—. Nosotros vamos a entrenar, no estamos huyendo —rió escandalosamente—. En cinco minutos salimos, hago mi maleta y tomo algunas provisiones para el viaje… —afirmó decidido.
Con el ceño fruncido, Akane, probó un leve bocado de arroz. Habían llegado justo a la hora de la cena y realmente no les sorprendió mucho cuando se enteraron que Genma y Soun habían decidido partir a entrenar un par de horas antes de su llegada.
Ranma había intentado seguirlos para darles su merecido, pero una severa mirada de su madre fue lo único que necesitó para cambiar de idea y proclamar que sería mejor esperarlos a que regresaran.
—No me importa cuanto tarden en volver, cuando regresen tendremos una conversación muy seria —farfulló Akane ignorando las sonrientes expresiones de su hermana y su suegra.
—Especialmente oyaji, ¿ustedes sabían que se quedó con todo el dinero que nos dejaron para el viaje? —comentó refunfuñando Ranma.
—Genma como siempre con sus tretas… —comentó sombríamente Nodoka. En menos de un segundo cambió de expresión—. Demo… ustedes se aman, el dinero es lo de menos… ¿lo pasaron muy bien, no? —sonrió cándidamente.
—No... nosotros no tenemos nada —respondió una sonrojada Akane, con la vista fija en su cuenco de arroz intentó ignorar la sonriente expresión de su suegra—. ¿¡Cómo podríamos pasarla bien si nos drogaron para enviarnos de luna de miel?! —protestó presionando con fuerza los palillos que sostenía en una de sus manos.
—Nuestros padres siempre saben qué es lo mejor para nosotros —sonrió abiertamente Kasumi—. Estoy segura que disfrutaron mucho el viaje, se ven muy bien dispuestos —comentó entusiasta.
—¿De… de qué hablan? —se sonrojó por completo el muchacho de la trenza bastante incomodado por las afirmaciones de su madre y la hermana mayor de los Tendo—. Nosotros no consentimos ese matrimonio, ¿verdad Akane?
—Claro que no, todavía no entiendo por qué se les ocurrió esa tontería —masculló Akane mirando con seriedad a su suegra—. ¿Quién fue la que puso... esa cosa... en lugar de mi pijama? —farfulló sonrojándose levemente y sin poder evitar mirar de soslayo a su esposo.
—Ha… hai, yo tampoco tenía pijama —murmuró Ranma algo sonrosado intentando mirar hacia un costado para evitar que se percataran de su nerviosismo. No estaba tan descontento por el tema del atuendo para dormir de su esposa, claro que no lo iba a admitir tan fácilmente frente a todos.
—Eso es un secreto, todos operamos en conjunto… —guiñó un ojo Nodoka radiante—. Dudo que a Ranma le haya desagradado…
—¡Yo... yo nunca me pondría algo así para él! —protestó Akane con el rostro completamente ruborizado—. No... no lo hice... y no me importa si le gustaría o no.
Nodoka acarició la cabeza de su nuera. —Es cierto, a veces es mejor no comentar las intimidades con nuestra pareja… aunque en este caso estamos en familia, tienes que aprender a soltarte Akane-chan —Le aconsejó totalmente liberal.
—¡Oba-sama, na... nada pasó! —exclamó esperando que la mujer le creyera y dejara de pensar que ella y Ranma habían consumado su matrimonio—. Nosotros no aceptamos lo que hicieron ¿ne, Ranma? —preguntó esperando una confirmación por parte del chico. Al no obtener una respuesta volteó el rostro descubriendo que éste parecía estar completamente distraído—. ¡Ranma!
El muchacho no escuchó la voz de la jovencita, estaba totalmente compenetrado en sus pensamientos que empezaban a tornarse pervertidos. Una y otra vez imágenes de la muchacha vestida con aquella pequeña camisola pidiéndole que la besara invadieron su mente. Realmente se comportó como un perfecto idiota. Aunque tampoco habría sido justo, ella no lo recordaría y no estaba actuando consciente. "Pero qué demonios… se veía tan sexy… kuso, soy un perfecto degenerado…"
Perpleja observó como la sonrisa de la madre de Ranma aumentaba al igual que el rubor que adornaba el rostro de su esposo. —¡Baka! ¡Deja de pensar idioteces y responde! —exclamó furiosa dándole un fuerte golpe en la cabeza—. Pervertido —masculló entre dientes.
Ranma reaccionó de repente poniéndose de pie. —¿Qu.. qué pasó? ¿por qué me llamas pervertido? —preguntó recuperando postura mientras se acomodaba nuevamente en el zabuton—. Yo no soy ningún pervertido… tú lo eres —refunfuñó mirándola de reojo.
Nodoka abrazó a ambos jóvenes. —¡Ya empiezan a admitirlo! Quizás mi nieto esté en camino… ¡Qué felicidad! —exclamó entusiasta.
—Oba-sama, nada pasó —gimoteó bastante frustrada Akane. Por culpa del idiota de Ranma ahora no habría modo de sacarle de la cabeza que ellos no eran un verdadero matrimonio—. Yo... yo ya me voy a dormir. Buenas noches —espetó la muchacha poniéndose rápidamente de pie.
Ranma se puso de pie luego que la jovencita subió las escaleras. —Yo también debo ir, dormí muy poco en el tren… tengo mucho sueño —espetó excusándose.
—Oyasumi nasai, hijo… pero recuerda que tienes que ir a la habitación de tu esposa, ya todo está preparado —sonrió abiertamente—. Ahora que son un matrimonio teníamos que instalar su nido de amor, y en la habitación de Akane-chan había suficiente espacio para una cama matrimonial —guiñó un ojo.
—¿Qué… de qué hablas ofukuro? —preguntó algo nervioso. —¡No puedo… etto… nosotros no tenemos na… nada! —espetó mirando de reojo a su madre. Lo peor de todo es que no podía negarse a sus peticiones.
—Mi hijo es muy tierno, se ruboriza de tan solo pensar en estar con su mujer… no tienes que ponerte así, es mejor que subas, no diré nada que te avergüence —sonrió radiante palmeando suavemente la espalda del muchacho.
Ranma se limitó a asentir tragando duro.
El letrero que colgaba de su puerta ahora decía "Akane y Ranma"; no le prestó demasiada atención ya que aún seguía pensando en todo lo que le diría al idiota de Ranma por haber hecho que su suegra pensara que ellos eran una verdadera pareja.
—Idiota... si sigue así todos nuestros planes se irán al demonio —farfulló molesta. Fue en ese momento que notó que su habitación estaba algo cambiada, y ese algo se relacionaba específicamente con la cama matrimonial que ahora ocupaba el lugar de su antigua cama.
Escalofríos recorrieron su espina una y otra vez. "¡Kuso! Pensé que ya no tendríamos que seguir compartiendo la habitación... rayos... ¿¡Cómo no pensé que algo así sucedería?! Se regañó mentalmente mientras se dirigía al armario, bruscamente lo abrió para notar con pánico que la ropa de Ranma estaba junto a la suya.
—No puede ser, no puede ser, no puede ser... —repitió una y otra vez comenzando a pensar que aquello debía ser una pesadilla.
Ranma golpeó la puerta débilmente por causa de los nervios. Estaba seguro que la muchacha no aceptaría su presencia en el cuarto, pero, ante la mirada intimidante de su madre, no tenía otra opción.
Esperó algunos segundos y se decidió por abrir la puerta. Algo extrañado avanzó algunos pasos al comprobar que la joven estaba tomando una de sus camisas. —¿Qué… qué haces? —preguntó levemente sonrosado.
—¿¡Qué... qué haces aquí!? —exclamó bastante ruborizada dejando rápidamente la ropa del muchacho dentro del armario—. ¿Qué hacen tus cosas aquí?
—Parece que decidieron mudar mis cosas aquí… me lo comentó hace un par de minutos mi madre —bostezó resignado—. Si quieres duermo en el suelo, pero al menos déjame algunas almohadas… —murmuró mirando de reojo a la chica.
—¿En qué demonios estabas pensando? ¡Baka, ahora tu madre cree que somos una pareja! —protestó lanzándole una acusadora mirada—. Se supone que deben pensar que no somos el uno para el otro, no lo contrario.
—¡Yo… yo estaba pensando en mi padre! El muy sinvergüenza se escapó y no me dejó darle su merecido… no… no estaba pensando nada malo —murmuró mirando hacia el suelo—. Y ya le dijimos que no tenemos nada, pero ofukuro no lo cree, ya sabes como es… será difícil convencerlos
—¿Por eso estabas sonrojado? —preguntó cruzando los brazos sobre su pecho—. ¿O estabas recordando la visita de Shampoo? —añadió aún algo resentida por lo ocurrido la noche anterior.
—No estaba recordando nada… shimatta, sabes que no me interesa ninguna de ellas… —se quejó mirándola fijamente—. No tienes la menor idea en qué pensaba… —refunfuñó taciturnamente.
—Tampoco me interesa —masculló entre dientes dirigiéndose hacia el armario para luego sacar de éste su pijama amarillo—. Supongo que tendremos que compartir la habitación hasta que se den cuenta que no hay nada entre nosotros —murmuró más concentrada en mirar su pijama que en prestar atención a la reacción de Ranma frente a sus palabras.
—¿Entonces dormiré en el suelo? —preguntó dócilmente—. ¿Crees que nuestros padres demoren mucho en regresar? Cobardes... —refunfuñó irritado.
—No creo que estén muchos días lejos de casa —respondió no muy convencida de sus palabras, lo más probable era que ni uno de los dos quisiera regresar por miedo a lo que ocurriría cuando tuvieran que enfrentarse a ellos—. Yo... no es que me interese dormir contigo —murmuró levemente sonrojada—, pero puedes usar una parte de la cama si quieres... el viaje fue muy largo... —propuso esperando que él no pensara nada malo. La cama era lo suficientemente grande para los dos y ya no estaba tan furiosa como para hacerlo dormir otra noche en el piso.
Ranma tragó nervioso mirándola incrédulamente. —¿Realmente estas diciendo eso de verdad? —preguntó para asegurarse que no había sido producto de su imaginación aquella propuesta de la muchachita.
Akane frunció el ceño. —No pienses que lo hago porque quiero dormir contigo o algo por el estilo —farfulló acercándose a Ranma—. Si prefieres dormir en el piso es tu problema.
Ranma sonrió divertido. —Está bien, entonces… ¿mi pijama debería estar en alguno de esos cajones, na? —preguntó mirando un aparador con algunas cajoneras temeroso de abrir el compartimento equivocado.
—¿Cómo quieres que lo sepa? Cambiaron de lugar todas las cosas —refunfuñó molesta antes de salir de la habitación. Ella no se cambiaría de ropa delante de él y tampoco le interesaba observarlo mientras él lo hacía.
Indeciso, el joven de la trenza optó por abrir al azar cualquiera de los compartimentos. Algo le decía que en el segundo encontraría lo que necesitaba. Rápidamente tomó la pequeña esferilla para mover el cajón y abrirlo de una sola vez. Sus mejillas enrojecieron súbitamente. Quizás no era precisamente lo que iba a necesitar, pero sin poder evitarlo miró detenidamente un par de las prendas interiores de la chica. Una parte de su conciencia le recriminaba por comportarse como un perfecto pervertido, como el discípulo más brillante de Happosai pero, por otro lado, no pudo dejar de reparar en aquellas prendas delicadas que su esposa usó alguna vez.
Minutos después la jovencita volvió a la habitación ya vestida con su pijama. Curiosa observó al muchacho que estaba inmóvil al lado del armario.—¿Aún no encuentras tu... —Se interrumpió a si misma al notar que Ranma contemplaba con el rostro totalmente sonrojado el cajón donde estaba su ropa interior—. ¡Se puede saber qué demonios estás haciendo, pervertido! —gritó con todas sus fuerzas.
Como quien es atrapado con las manos en 'la masa' el muchacho se sobresaltó volteando repentinamente para mirar avergonzado a su interlocutora intentando crear una respuesta coherente a la pregunta que le había formulado. —Yo… yo… me equivoqué, estaba por abrir otro cajón y justo viniste… —murmuró por lo bajo mirando el suelo recordando todavía aquellas delicadas prendas.
Presionando con fuerza sus puños le dedicó una furiosa mirada. —¡No parecía! Si fuese así no te hubieses quedado mirando mi ropa interior... ¡hentai!
—¡Yo… yo no estaba mirando nada! He visto esa ropa muchas veces, recuerda que me transformo en chica, y no es nada fuera de lo común —se excusó intentando restarle importancia al hecho.
—¿Entonces por qué sigues sonrojado? —preguntó la chica fijando su mirada en los ojos azules de su esposo.
—¿Yo? No sé… creo que hace un poco de calor en tu habitación… —murmuró dirigiéndose a la ventana para abrirla levemente.—. No encontré mi pijama… ¿quieres buscarlo tú misma? Para que luego no me llames pervertido —refunfuñó haciéndose la víctima.
Aún algo escéptica avanzó hacia el armario, lentamente abrió uno de los cajones y de inmediato encontró lo que buscaba.—Toma —habló arrojando bruscamente el pijama a su esposo—, y no pienses que te creo mucho... así que intenta mantenerte alejado de mi ésta noche o te irá mal —Lo amenazó mientras avanzaba rápidamente hacia la cama.
—No sé de que hablas, solo quiero dormir, no me interesa atacarte ni nada de lo que pienses… —refunfuñó levemente sonrojado quitándose su camisa—. ¿Qué esperas? Es mejor que voltees, no pienso salir de aquí para cambiarme.
—Como si tuviera algún intereses en mirarte... —farfulló sentándose sobre la cama dándole la espalda al chico—, no soy una de tus admiradoras —bufó con clara molestia.
—Genial, entonces podré cambiarme tranquilo —sonrió fiándose del espejo que tenía frente a él. Si ella intentaba espiarlo no podría justificarse. Rápidamente se quitó sus pantalones quedando solo en bóxers. Con gran parsimonia tomó la parte superior del pijama esperando que la jovencita volteara apenas su rostro hacia él.
—Baka, hasta donde recuerdo no soy yo la que siempre tenía líos al tratar de entrar al vestuario de chicas —masculló enfurecida. Al voltear levemente el rostro, el espejo de su habitación le regaló una perfecta visión de cada uno de los movimientos de su esposo. Sus mejillas se colorearon al instante frente a la visión de su desnudo torso.
Ranma sonrió levemente algo nervioso pero también con el ego subido al máximo. —Te vi, es obvio que estas mirando, ¿no te diste cuenta del espejo? —espetó egocéntricamente volteando para mirar fijamente a la muchacha.
—Yo... yo no sé de que estás hablando —balbuceó completamente sonrojada mientras se ponía rápidamente de pie—. No estaba prestando atención... engreído... —añadió metiéndose a la cama.
—Lo sabes perfectamente… te vi voltear y observarme muy atenta cuando terminé de quitarme la ropa —espetó con un tono de voz burlón—. No puedes engañarme, el espejo te delató…
—¡Ja! Sigue soñando, no soy una de tus admiradoras —respondió mordazmente—. No eres mi tipo —añadió ignorando totalmente al muchacho.
—No sabía que eras tan cínica, no parecía eso cuando… cuando… tú ya sabes —murmuró levemente sonrojado colocándose la parte superior de su pijama—…, y no lo niegues porque lo vi, y dudo que haya sido un accidente —refunfuñó molesto sentándose para terminar de vestirse.
Las mejillas de Akane se cubrieron de un suave tono rosa, cada vez que recordaba sus fallidos intentos por besarse volvía a sentir miles de mariposas revoloteando en su estomago. —No... no sé de que hablas —espetó orgullosa mientras intentaba reprimir aquellas cálidas sensaciones que recorrían su cuerpo—. Lo que menos me interesa es verte con poca ropa, estúpido engreído.
—Como desees, no te sirve de nada negarlo, pero si así lo quieres… mejor voy a dormir —refunfuñó tomando una almohada que sobraba para separar su lado del de la jovencita. —Si no te interesa verme menos te va a gustar sentir mi presencia… si quieres colocar otra cosa estas en tu libertad —propuso seriamente cubriéndose con las sábanas.
La muchacha lo miró perpleja durante algunos segundos. —¡Lo haré! —exclamó frunciendo el entrecejo molesta por la actitud de Ranma. Rápidamente tomó otra almohada y unos cuantos animalitos de felpa para colocarlos entre los dos—. Si estás cerca mío al despertar te las verás conmigo —farfulló acomodándose en su lado de la cama.
—Si tú haces eso me servirá de confirmación que estas interesada en verme desnudo y tendré que cobrarte por eso… —sonrió volteando para darle la espalda a la joven mirando hacia la ventana.
Algunos recuerdos del día de su cumpleaños se hicieron presentes en su mente. "¿Cobrarme?... ¡Shimatta! No... no debería pensar en estas cosas" Se regaño a si misma por dejar que las palabras del chico la hicieran pensar mal. —¡Ja! Como si las últimas veces hubiese sido yo la que se acerca a ti...—bufó fastidiada—. Sigue soñando... etto... de todos modos ¿qué me cobrarías? —preguntó curiosa.
Ranma sonrió para sí radiante. —Tú lo sabes, seguro que te imaginas a la perfección lo que estoy pensando ¿qué otra cosa podría ser? —espetó fingiendo seriedad riéndose internamente de la expresión que la jovencita podría tener en ese momento.
—No... no me estoy imaginando nada ¡Pervertido! —espetó nerviosamente, cubriéndose por instinto un poco más con las sábanas—. Si te acercas a mi, eso confirmará que eres un pervertido y que estabas husmeando en mi ropa interior por gusto —comentó sonriendo de medio lado y sintiéndose ampliamente complacida por haber encontrado una idea que la hiciera desviar el rumbo de la conversación.
—¿Y por qué me dices pervertido si no estas imaginando nada? ¿qué crees que te iba a pedir? Quiero saberlo, para confirmar si era lo que yo pensaba… —sonrió acomodando su almohada sin cambiar de posición.
—Déjame dormir, baka —masculló rápidamente mientras se acomodaba dándole la espalda al chico—. Te dije pervertido porque estoy segura que estabas pensando en cosas pervertidas —añadió olvidando por completo que eso era precisamente lo que ella estaba pensando—. Pase lo que pase no voy a pagarte nada...
—¡Je! Usas ese argumento para defenderte, tú eres la pervertida… entonces es mejor que te mantengas lejos de mí, de lo contrario tendrás que pagar con eso que ya sabes… —sonrió divertido acomodando por última vez su almohada—. Buenas noches.
—¿Ra... Ranma? —pronunció lentamente intentando controlar inútilmente su temblorosa voz—. ¿De qué estás hablando? —preguntó casi en un susurro.
—¿Quieres saberlo? —preguntó en un murmullo taciturno.
—Yo... etto... hai... —balbuceó sintiendo como sus mejillas ardían intensamente.
—Mejor no, deberías dormir… y recuerda, nada de propasar la línea de división —rió para luego cerrar los párpados. Era demasiado divertido jugar con la imaginación de la jovencita.
—Ranmaa... —protestó infantilmente esperando tener alguna respuesta de su esposo—-. Baka —bufó luego de algunos minutos dándose por vencida. "¡Shimatta! ¿Por qué tengo que imaginarme ese tipo de cosas? Ranma no sería capaz de pedirme algo así" Pensó bastante avergonzada por lo fácil que había caído en el juego del chico. Lo peor de todo era que sería realmente difícil sacar de su cabeza aquellos pensamientos. Aquella sería una larga noche.
Amanecía en un recóndito lugar intermediario entre Kyoto y el corazón de Japón. Una pareja acampaba en un pequeño claro de un bosque muy frondoso, uno de los tantos que habían atravesado en su extensa travesía hacia Tokyo.
La tibieza de un rayo de sol que se colaba por los intersticios del follaje hizo que la jovencita de cabellos castaños abandonara su placentero sueño.
Desperezándose lentamente miró hacia un costado para observar con detenimiento el rostro pacífico del muchacho de la bandana amarilla. Levemente sonrojada reparó en cada facción del muchacho. Realmente era muy apuesto. ¿Por qué antes no lo había notado?
Sonriendo abiertamente salió de su bolsa de dormir para acercarse sigilosamente a él y mirarlo más de cerca.
Lentamente abrió los ojos, al hacerlo descubrió a Ukyo observándolo de cerca y dedicándole toda su atención. "Ella... es... está mirando. ¡Kuso!" Pensó sintiendo un extraño ardor recorriéndole el cuerpo.
No fue capaz de pronunciar palabras y al parecer la chica no se había percatado de que acababa de despertar. "Esto no es posible... ¿por qué ella estaría haciendo esto? Seguro sigo soñando... Diablos, no debería soñar estas cosas con ella" Se regañó mentalmente, olvidando por completo lo mucho que le gustaban ese tipo de sueños.
Rápidamente se sentó y tomó una de las manos de la chica, después de todo, si era un sueño debía aprovecharlo.
—Ukyo... —murmuró guturalmente, acercando levemente su rostro al de la chica.
Sin pensarlo un segundo más la joven actuó impulsivamente estampando una pequeña espátula en el rostro del muchacho. —Oha… ohayou… yo solo… intentaba despertarte —se justificó algo nerviosa mirando hacia el suelo en una actitud totalmente opuesta a la anterior.
—Chikuso... —masculló entre dientes aún algo confundido a causa del golpe—. Ohayou —pronunció sonrojándose completamente al darse cuenta que no había estado soñando—. Etto yo... yo... pensé que estaba soñando —rió tontamente llevando una de sus manos hacia su nuca.
Ukyo levantó la cabeza mirándolo algo extrañada. —Tú… ¿sueñas conmigo? —preguntó tímida sin poder evitar que una sonrisa se formara en sus labios.
—¿Eh? No... Etto, no... no dije contigo... so...sólo soñaba —tartamudeó nervioso.
La muchacha lo miró incrédula. —Pero tú pronunciaste mi nombre… ¿qué otra Ukyo conoces? —preguntó sonriendo maliciosamente.
—¿Dije U... Ukyo? —preguntó fingiendo no recordar lo sucedido. "¡Kuso! Al menos no le dije nada más..." Pensó mirando de reojo a la chica que no dejaba de observarlo inquisidoramente.
—¡Qué bonito día! Deberíamos aprovecharlo, si nos movemos rápido podremos llegar a Nerima antes —comentó poniéndose de pie rápidamente, rogando porque Ukyo se olvidara del asunto.
Ukyo asintió sin poder evitar sonreír abiertamente. Había estado soñando con ella. —¡Esta bien! ¿quieres un okonomiyaki de desayuno? Traje en mi mochila algunos condimentos…
—¡Hai! —asintió relajándose considerablemente al ver que Ukyo parecía haber creído que no se acordaba de nada. Durante algunos segundos observó a la muchacha sacando algunas cosas de su mochila para comenzar a preparar los okonomiyakis—. Es difícil creer que finalmente se hayan casado —comentó relajadamente estudiando con detención cada uno de los movimientos de la chica.
—¿Y te creíste esa historia? ¡Baka! Es obvio que estaban mintiendo… —afirmó la castaña dando vuelta el okonomiyaki en una plancha que había improvisado.
—¿A qué te refieres? Ellos están casados aunque los obligaran a hacerlo —respondió Ryoga frunciendo levemente el entrecejo. A pesar que ella había afirmado que no pretendía seguir tras Ranma, sus palabras lo habían provocado ciertas dudas.
—¿Y tú crees que por eso sucedió algo? —preguntó volteando el okonomiyaki una vez más para colocarlo sobre una pequeña tablita ya terminado—.Sírvete.
—Ranma dijo que ellos... etto... ya sabes habían solucionado sus problemas la noche... de... de los chocolates —balbuceó sonrojándose al recordar lo ocurrido entre los dos—. No creo que a Akane-san no le hicieran efecto...
—Quizás lo olvidó… yo no recuerdo muy bien muchas cosas de… de aquella noche —murmuró por lo bajo levemente sonrojada. Nerviosa tomó su okonomiyaki y lo probó para evitar seguir hablando del asunto.
Ryoga también tomó el suyo, durante algunos segundos masticó en silencio mientras pensaba cuál sería la mejor forma de preguntarle por qué el día anterior parecía recordar todo a la perfección. —Ayer parecía que si lo recordabas todo y muy bien —soltó bruscamente una vez que se dio por vencido, no existía un modo sutil para aclarar las cosas.
Ukyo tragó rápido ahogándose con la comida en el acto. Nerviosa tosió un poco mientras buscaba la cantimplora para tomar un poco de agua. Luego de algunos segundos intentó recomponer postura subiendo la mirada. —Etto… está bien, pero tú sabes… es algo incómodo, los cho…. los chocolates… fueron… los culpables—murmuró por lo bajo.
—Sí, lo sé —bufó sin poder evitar que en su rostro se dibujara una clara desilusión—. Todo fue culpa de los chocolates, no te preocupes —añadió mirando hacia otro lado.
La jovencita movió levemente la cabeza en señal de negación. —No… no es eso… tú… bueno… yo… tal vez… —La joven se detuvo levemente sonrojada ante la mirada de Ryoga—. No… no pienses eso —afirmó sin poder llegar más allá del asunto.
—¿Na... nani? —respondió mirando nervioso a la sonrojada muchacha—. ¿Entonces tú... etto... sin los chocolates tú...? —preguntó tímidamente.
Sin responder la jovencita colocó con muy poca delicadeza dos okonomiyakis en la boca del joven para evitar que siguiera preguntando. Podría ser que de tanta interrogación acabara mandando todo al diablo y dejara de una vez por todas fluir aquellos sentimientos que de un tiempo atrás estaba experimentando con la presencia del joven eternamente perdido.
Continuará
Notas finales de las autoras:
Un par de comentarios antes de publicar el capítulo…
- Ranma desesperado por besar a Akane da risa… pobrecillo, no lo puede ocultar… y Akane-chan es mala! :-P
- La familia tenía todo preparado para su llegada… ¿qué creen de la remodelación de su cuarto? Xp muy ingeniosos… de esta parte me reí mucho con la conversación entre Soun y Genma… nunca cambian… jojojo xp
- Por último, Ryo-chan es muy cute xpp no me canso de decirlo… ya veremos que sucede con esta parejita… )
Es todo por hoy… en un rato empiezo las clases y tengo agenda completa! X.x
Besos, que estén bien!
Sakura
Nota de la otra autora xp: Hoy es el cumpleaños de Sakura así que aprovechen para saludarla xp
Esperamos sus comentarios ;)
Palabras en japonés:
Oe : Hey, Oye
Baka: Idiota
Nani: Qué
Etto: Interjección de duda (Uhm, Ehm, Ah)
Ne: Pregunta que siempre requiere de una respuesta afirmativa (¿cierto?, ¿no?) Los hombres usan la particula na y las chicas el ne
Shimatta: Maldición, maldita sea
Oyaji: forma poco formal de decir papá (viejo)
Demo: pero
Hai: Sí
Oba-sama: Tía
Kuso: Mierda
Oyasumi nasai: Buenas noches, dulces sueños
Ofukuro: Mamá
Hentai: pervertido
Ohayou:Buenos días
Chikuso: Mierda
