¡Hola!

Y por fin, después de un siglo finalmente he terminado un nuevo capítulo de este fic.

Muchas gracias por haber esperado tanto ^^ y por regalarme los 100 reviews, de verdad que me hacen muy feliz, porque ni tiempo tengo de escribir y sin embargo ustedes se acuerdan de esta escritora ^^

¡Arigato!

Xxxx

Capítulo 9: Búsqueda

Miró una vez más a la persona que tenía en frente, no podía creer que había venido a su casa así nada más, se suponía que no lo quería volver a ver, ni a él ni a su hijo.

—Y entonces… ¿Me dirías que haces aquí, hermano? – Interrogó Madara, mirando la copa de vino que sostenía en su mano derecha y dándole algunas vueltas al contenido, tal vez para intentar relajarse, pero la mirada de Fugaku no ayudaba mucho.

—No te hagas el idiota, que sabes perfecto que es lo que quiero, necesito saber donde está mi hijo – Exigió el Uchiha con la mirada seria y dura que lo caracterizaba.

Madara soltó una carcajada.

—¿No habías dicho que aborrecías a Sasuke? – Preguntó en tono de burla, pero el ceño fruncido de su hermano le hizo calmar su risa, se notaba que él no estaba para bromas.

—No estoy hablando de Sasuke, él no me importa por mí que se quede aquí contigo para siempre – Dijo con indiferencia, pero esas palabras no las sentía realmente, porque aunque no lo quisiera reconocer, apenas entró en aquella mansión había buscado a Sasuke disimuladamente, incluso preguntó a uno de los empleados como había estado. No podía reconocer que le preocupaba, se suponía que lo odiaba, pero de todas formas era su hijo, a pesar de todo lo era —. Te hablo de mi otro hijo, el que tuve con Saori.

—Oh – Exclamó Madara, pues no se esperaba que Fugaku acudiese a él buscando a ese hijo perdido.

Por su parte, Sasuke se alejó del estudio de su tío. Había escuchado sin querer la conversación -no sabía que su padre estaba ahí- y se había quedado pasmado ¿Fugaku tenía un hijo con otra mujer? ¿Acaso… por eso él lo despreciaba de esa manera?

Se fue corriendo a su habitación, la que ocupaba desde hace un par de días solamente. Estaba demasiado confundido y atormentado con todo esto, no podía creer que tenía un hermano al cual desconocía.

Y además de todo, lo que dijo su padre sobre él… de verdad debía odiarlo con toda su alma, tanto así que él ni siquiera le importaba, sólo estaba pendiente de ese otro hijo.

—Siempre me has odiado… ¿Pero por que? – Se preguntó, cayendo sentado sobre la cama.

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Hoy era un día muy hermoso, el sol brillaba como nunca y los pájaros cantaban en el cielo. Hinata estaba sentada en la orilla de la fuente que estaba en medio del parque. Estaba esperando a que su amigo Yusuke llegara ya que habían quedado de juntarse hoy a las dos de la tarde.

A pesar de todo lo que había pasado estaba tratando de mantenerse bien, de estar feliz, trataba de distraerse para no pensar en Naruto, pero era tan difícil. Desde que terminaron él la ignoraba totalmente, no le hablaba en la escuela y hacía lo posible por no topársela. Hinata se sentía realmente deprimida por ello.

Aún podía recordar lo felices que eran juntos, como siempre se la pasaban sonriendo por tonterías y lo bien que él la hacía pasar con sus pequeñas bromas.

La primera vez que estuvieron juntos… cuando aquella noche en la playa ella fue capaz de entregarle algo tan preciado, su primera vez. Lo había hecho porque estaba segura de que lo amaba, de que él jamás le haría daño, pero ahora se daba cuenta de que estaba muy equivocada, que siempre lo estuvo, porque realmente Naruto no la amaba como le había dicho, si lo hiciera no la estaría haciendo sufrir de esta manera.

—Naruto-kun es un idiota, él no me quiere… - Susurró bajando la mirada. Estaba a punto de comenzar a llorar por la tristeza que sentía en ese momento, cuando sintió que alguien tocaba su hombro. Se volteó hacia su izquierda y vio a Yusuke parado a su lado y sonriéndole.

—Buenas Hinata-chan ¿Quieres que vayamos al cine? – Le preguntó con ese tono alegre que él siempre tenía. Era un chico muy divertido, de alguna forma siempre lograba hacerla sentir mejor con sólo sonreírle, Hinata le estaba muy agradecida por acompañarla cuando más dolida se sentía.

—Claro, con gusto – Respondió poniéndose de pie, luciendo el conjunto que traía puesto y que la hacía ver realmente hermosa. Vestía una minifalda de jeans con volados, mientras que arriba llevaba una blusa de tirantes color verde limón. En su cabello llevaba una flor amarilla, recogiendo sólo la mitad derecha hacia atrás y llevaba también una carterita cruzada.

—Te ves muy bonita – Le dijo Yusuke levemente sonrojado. No podía evitar que Hinata le gustase, aunque ahora no estaba pensando en conquistarla ni mucho menos, sólo quería hacerla sentir bien después de todo lo que había pasado, sabía que en este momento lo que ella menos necesitaba era a un tipo queriendo seducirla, sino más bien necesitaba a un amigo que pudiera comprenderla y estar a su lado.

—Gracias, Yusuke-kun – Hinata le sonrió y así ambos partieron hacia el cine mientras charlaban animadamente.

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Un suave gemido se escapó de los labios femeninos al pasar su mano sobre su cintura. Simplemente ella le fascinaba, lo volvía como un loco desquiciado que sólo quería más y más.

—Gaara… - Alcanzó a articular Matsuri, sintiendo como el pelirrojo besaba ahora su cuello con delicadeza, acariciando su abdomen y subiendo cada vez más.

La tenía acorralada bajo su cuerpo, sobre la cama de la habitación de la castaña. No podían parar de besarse, de acariciarse, ambos estaban demasiado extasiados como para parar. En ningún momento habían planeado llegar a esto, simplemente se había dado en medio de una inocente visita del chico a su novia, pero sin darse cuenta terminaron besándose en la cama.

—Oye Matsuri… - Hablaba Gaara entre cortos y apasionados besos —. Te amo… vamos… déjame tocar un poco más… - Su mano izquierda subió hasta encontrarse con el pecho de la chica, comenzando a masajearlo despacio. Matsuri se tensó por un momento, pero rápidamente la sensación de incomodidad desapareció. Sólo cerró sus ojos y se dispuso a dejarse llevar por las suaves caricias de su novio, aunque era la primera vez que él se atrevía a tocarla de esa manera.

—G-G-Gaara… yo… - Le era difícil hablar, porque él no dejaba de besar sus labios de manera apasionada, además su respiración estaba muy agitada —. N-no creo que… sea buena idea ahora…

—¿Por qué no? – Se quejó el de ojos aguamarina con el ceño fruncido, estaba tan excitado que le era imposible detenerse ahora. Su mano libre se deslizó suavemente por la pierna de Matsuri, queriendo llegar mucho más lejos, a aquel lugar tan preciado para ella; su intimidad.

—Gaara… - Matsuri se sorprendió al sentir aquello, al sentir como los dedos del pelirrojo acariciaban con sumo cuidado su zona más sensible. Era tan vergonzoso, pero no se sentía mal, al contrario —. Gaara… no hagas eso… no podré… resistirme…

—No te resistas, quiero hacerte mía ahora… - Le susurró Gaara al oído, porque ya estaba demasiado excitado con todo esto, solamente quería desnudarla y hacerla suya de una vez, pero entonces ella recordó algo que la hizo detenerse de golpe.

—No más Gaara – Le dijo decidida, apartándolo suavemente de su lado. Gaara la miró con cierta sorpresa ¿Acaso estaba molesta?

—¿Te enojaste Matsuri? – Preguntó bajando la mirada, alejándose de ella por completo para sentarse en la cama, dándole la espalda —. Perdona, no quería propasarme así, es sólo que…

—No te preocupes – Matsuri lo abrazó para tranquilizarlo, para demostrarle que no estaba enojada ni nada por el estilo —. Me sentí asustada, de verdad no quiero que esto sea así… no quiero que me pase lo de Sakura.

—Lo sé, disculpa – El pelirrojo se volteó hacia ella para besarla dulcemente en los labios. Tenía que calmarse a sí mismo, últimamente el deseo que sentía hacia Matsuri era demasiado fuerte y no podía controlarlo, pero tenía que hacer el esfuerzo, no quería faltarle al respeto a su dulce novia —. Oye… ¿Sabes?

—¿Qué? – Preguntó ella, tratando de normalizar su respiración después de lo que acababa de pasar. Todavía no podía creerlo, nuevamente habían estado a punto de hacerlo, pero ella siempre se arrepentía en medio de todo, tenía tanto miedo de esto, de no ser lo que él esperaba, de que las cosas fuesen a salir mal. Había tanto en que pensar.

—Mi… madre… - Gaara desvió la mirada algo sonrojado, un poco por lo ocurrido y un poco por lo que diría —. Ella, quiere conocerte ¿Qué te parecería cenar con nosotros uno de estos días?

Matsuri estaba sorprendida ¿Conocer a la madre de su novio? Nunca había pensado en eso, pero era algo bastante obvio, algún día pasaría, y le daba muchísima pena.

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—Por favor Naruto, ábreme la puerta – Le rogaba Kushina a su hijo, ya que éste se había encerrado en el cuarto hace más de dos horas y no le quería abrir a nadie. No había bajado a desayunar y eso no estaba bien, ella sabía que Naruto debía alimentarse sanamente, no quedarse ahí sin comer —. Vamos, Naruto sólo quiero que tomes tu desayuno.

—¡No tengo hambre mamá! – Aseguró el rubio, que se encontraba recostado sobre su cama boca arriba, mirando el techo como si éste fuese lo más interesante del planeta, pero la verdad estaba pensando en ella nuevamente y en esa conversación que sin querer escuchó el otro día.

¡Hey, Hinata! – Llamó Sakura a la ojiperla, quien caminaba hacia su casillero para guardar unos libros. Naruto iba pasando, se dirigía a su casillero, cuando notó que ahí estaba Hinata, por lo que decidió quedarse escondido pues estaba evitándola lo más que podía.

¿Pasa algo Sakura-chan?

Sí, sólo te quería dar las gracias por el delicioso pastel que me trajiste esta mañana ¡Estaba delicioso! – Exclamó la peli rosa sonriendo, provocando una sincera sonrisa en el rostro de la ojiperla.

Oh, no ha sido nada Sakura-chan, ya sabes que puedes pedirme lo que quieras – Le dijo Hinata con confianza.

Ah sí, también quería hablarte sobre algo que dijo mi primo, que lo esperaras en la fuente del parque, el sábado como a las nueve – Sakura paró de hablar para sonreír otra vez, aunque con algo de picardía —. ¿Así que tendrás una cita con él?

B-bueno, yo no lo llamaría una cita – Respondió Hinata algo sonrojada, pues Sakura ya estaba pensando cosas que no eran —. Aunque… de todos modos no tiene nada de malo… yo soy una persona libre y… sin compromisos – Al decir lo último, Hinata bajó la mirada con tristeza, provocando el mismo efecto en su amiga.

Por otro lado Naruto también bajó la mirada, para luego alejarse. Que Hinata lo olvidara era justo lo que quería ¿Pero entonces por que se sentía tan mal ahora? ¿No debería estar aliviado? Después de todo ella parecía estarlo olvidando fácilmente.

Pero sabía que aunque eso deseaba le dolía y le dolería siempre, todavía amaba a Hinata más que a nada, aunque deseaba verla ser feliz, hubiera deseado también compartir su felicidad.

—Maldita sea… ¿Tal vez… cometí un error al haberla dejado? – Se preguntó empuñando su mano. Sentía mucha rabia, pero no podía dejar las cosas así, tenía que ver con sus propios ojos lo que Hinata estaba haciendo ahora, aún era temprano así que debía estar en su cita.

Iría personalmente a ver que tanto pasaba entre Hinata y ese tal Yusuke.

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Neji iba caminando hacia la casa de su novia. Llevaba en su mano los libros que ella le había prestado y que al fin había logrado encontrar después de buscarlos por todas partes. Los había dejado debajo del banco de la escuela, tal y como había pensado.

Iba muy distraído pensando en algunas cosas, cuando sin querer chocó con una persona y le tiró algunas bolsas al suelo.

—Lo siento – Se disculpó apenado el Hyûga, agachándose para ayudar a recoger lo que había tirado. Al estirar su mano notó que la mano de una chica se posaba sobre la suya, pero ésta se retiró inmediatamente. Levantó su vista y vio a una joven muy apenada.

—Oh, no, fue mi culpa por ir distraída – Le dijo ella, sonriendo amablemente aunque estaba algo sonrojada. Neji la observó fijamente por algunos segundos, notando su cabello largo y anaranjado, así como sus ojos grises. Justo en ese momento se le acercó otra persona, se trataba de Tenten, ya que ellos dos estaban arrodillados casi en frente de su casa.

—Neji, ya llegaste – Se acercó la castaña alegremente —. Oye ¿Qué te pasó Sasame-chan?

—Tenten-chan, nada, sólo tropezamos – Respondió la chica mientras que Neji le ayudaba a recoger sus cosas. Se había quedado embobada viendo al castaño, no tenía idea de que su vecina tuviera amigos tan guapos, ya que a ella usualmente sólo la visitaban sus amigas, además era nueva en este lugar, Sasame había llegado hace sólo unas semanas, por eso no conocía a todos muy bien, sólo a Tenten que se había portado muy amable con ella y su familia, al igual que los padres de la castaña.

—Tenten, vine a devolverte tus libros – Dijo el Hyûga mirando a su novia, la cual le seguía sonriendo de esa forma que a él siempre le había gustado de ella —. Pero si quieres… podemos salir un rato, ¿no tienes nada que hacer verdad?

—Oh, no nada que hacer – Respondió la chica —. Por cierto, ella es mi nueva vecina Sasame, Sasame, él es Neji Hyûga, mi novio – Les presentó amistosamente, sin notar el gesto de sorpresa en la chica.

—"¿Es su novio? Claro, un chico como él no sería soltero, pues que decepción…" – Pensó Sasame, extendiendo su mano para saludar apropiadamente al novio de su amiga.

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Sakura estaba bastante nerviosa revisando una y otra vez la fecha que salía apuntada en su libreta. El día lunes tendría una cita con el médico para ver como iba todo con su embarazo, pero estaba medio asustada, era la primera vez que iba a un médico de esos ¿Además que le diría él? ¿Acaso la juzgaría como todos?

—No tengo que pensar en eso… - Se dijo soltando un suspiro. Miró la hora en su celular, Sasuke había quedado de llamarle a las once pero ya eran casi las once y media y aún no sabía nada de él, así que estaba algo preocupada, desde que él había abandonado su casa actuaba un poco extraño, siempre tenía ese mal humor que antes había olvidado y eso no le gustaba en lo más mínimo, pero sabía que Sasuke tenía problemas con su padre y ella no quería meterse en eso.

Decidió que lo mejor sería que descansara un poco, últimamente el sueño le ganaba muy seguido.

—Me pregunto como les habrá ido a mi primo y a Hinata… - Se dijo de pronto, sentía un poco de curiosidad por esos dos, aunque sabía en el fondo que nadie sería capaz de hacer que Hinata apartara a Naruto de su corazón, ni siquiera su primo que era tan buen chico, eso sería como pedirle peras al olmo, definitivamente.

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Naruto caminaba por el parque con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón. Iba pensando en ella, en lo que podría estar haciendo con el primo de su mejor amiga ¿Estaría muy feliz con ese sujeto? Aunque Naruto reconocía que él no era malo, pero si Hinata estaba con él…

—Hinata… lo siento… - Se dijo parando repentinamente, para apoyar su espalda contra un árbol, cerrando sus ojos y soltando un suspiro. De pronto los volvió a abrir y notó a lo lejos a la persona que quería ver, ella caminaba sonriente junto con Yusuke, mientras ambos comían un helado y se miraban mutuamente.

Naruto sintió un fuerte dolor en su pecho, pero no fue físico, sino más bien emocional. Le dolía tanto verla feliz con otra persona, a pesar de que la había dejado justo para eso, para que Hinata buscara a alguien que no le inspirara lástima como él, pero esto no lo hacía feliz, al contrario.

—Maldición… - Masculló enfadado. Se dio la vuelta para alejarse, pero notó que Hinata y Yusuke se acercaban hacia donde él estaba, así que sin saber que más hacer decidió esconderse detrás de ese gran árbol, mientras los otros dos se sentaban en la banca que estaba delante —. "Mierda, no quiero que me vean ¿Cómo demonios me largo de aquí sin hacer ruido? "

—Fue una muy buena película Yusuke-kun, la pasé muy bien – Comentó Hinata, terminando de comer su helado —. Me reí mucho… - De pronto su voz se oyó algo triste.

—Necesitabas sonreír, Hinata-chan no me gusta verte así de triste, deberías tratar de alegrarte un poco – El chico la miró fijamente, mientras que ella miraba al suelo. Hinata suspiró hondamente, de verdad se sentía como una tonta por todo esto, se suponía que ya no pensaría en Naruto, pero no podía hacer otra cosa que no fuera eso.

—Lo sé muy bien, pero no puedo hacerlo… - La ojiperla dejó caer su cabeza sobre el hombro de su amigo, sin saber que Naruto le observaba con molestia.

—"Así de fácil me cambia por otro, sé que yo la empujé… pero al menos se hubiera esperado un poco…" – Pensó algo enojado, empuñando su mano, pero decidió seguir oyendo atentamente lo que ellos hablaban.

—¿Tanto te cuesta olvidarte de él? Si tú quieres yo te puedo ayudar, yo te quiero mucho… - Yusuke le acarició la mejilla, tratando de acercarse a sus labios, pero al ver la mirada de profundo dolor que ella tenía decidió detenerse. Le dio un pequeño beso en la frente y la volvió a mirar —. Dímelo ¿Lo quieres mucho?

—Lo amo, Yusuke-kun, nunca otra persona me ha hecho sentir como Naruto-kun, es por eso que no puedo entender por qué él me causa este dolor, no entiendo por qué ya no me quiere… ¿Qué hice mal? – Nuevamente no pudo contenerse y las lágrimas se asomaron por sus ojos aperlados, rodando por sus mejillas sonrosadas.

Yusuke sólo la abrazó para tranquilizarla, después de todo no podía aspirar a más que ser su pañuelo de lágrimas, Hinata jamás dejaría de amar a Naruto.

—"Hinata…" – El rubio lo había escuchado todo y se sentía realmente mal, Hinata estaba sufriendo tanto como él.

Todos se lo dijeron pero él no quiso escuchar, no quiso hacerle caso a nadie porque sólo veía lo que él quería, pero ahora que escuchaba como ella se sentía se daba cuenta de la realidad, alejar a Hinata era lo peor que podía hacer.

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Matsuri y Gaara caminaban tomados de las manos por un pequeño parque que estaba cerca de la casa de ella. La castaña iba mirando al suelo, algo perturbada por lo sucedido hace rato y por la propuesta que le había hecho su novio, pues aunque ya conocía a su madre y a toda su familia, era sólo vagamente, porque no había sido presentada como la novia de Gaara. Mientras que él ponía más atención en cualquier otra cosa que en ella, pues estaba extremadamente avergonzado por lo que había hecho, se suponía que debía contenerse y respetar los deseos de Matsuri, sabía que ella se le entregaría cuando estuviera completamente segura, así que no debía forzarla.

—Gaara/Matsuri – Se llamaron al mismo tiempo, volteándose a ver y sonrojándose al instante, para después mirar en direcciones contrarias, hasta que el pelirrojo volvió a verla.

—Matsuri, sé que debes estar enojada conmigo, yo… no debí hacer lo que hice, pero de verdad no pude resistirme… quería estar contigo… pero entiendo que tú quieras esperar – Bajó la mirada apenado, estaba realmente arrepentido, por más que esos besos y caricias se hubieran sentido tan bien.

—Ya te dije que no estaba enojada… - Le dijo Matsuri abrazándole dulcemente, escondiendo su rostro en el pecho de su amado y transmitiéndole así todos sus sentimientos —. Gaara es verdad que me asustó lo que pasó, pero eso no significa que esté molesta contigo, yo entiendo que he sido un poco injusta en negarme, pero por favor dame tiempo, es todo lo que pido.

—Por supuesto que sí, te prometo que no volveré a tocarte a menos que tú quieras – Matsuri levantó su mirada sonriendo y con sus mejillas sonrojadas. Él acarició su cabello suavemente y la besó de forma lenta y apacible, mientras las manos de su novia se aferraban fuertemente a su espalda.

Se quedaron así un largo rato, disfrutando de ese dulce beso que los llevaba hasta el cielo, cuando de pronto el pelirrojo sintió que algo le golpeaba en la cabeza y se separó de Matsuri algo molesto, para notar que se trataba de una pelota de tenis que ahora estaba en el suelo.

—¿Pero qué rayos?

—¡Lo siento! – Se escuchó una voz femenina. Ambos miraron hacia su costado y se dieron cuenta de que una chica de larga cabellera negra corría hacia ellos, y esa chica era nada más y nada menos que Yuki, quien se detuvo al llegar frente a ellos —. Oh Gaara, Matsuri – Les sonrió, dejándolos algo desconcertados.

—Yuki ¿Es tuya la pelota? – Interrogó el chico, tomando entre sus manos la pequeña pelota para devolverla a la chica.

—Así es, gracias – Respondió aún sonriendo, notando como la castaña fruncía el ceño pues no confiaba para nada en ella, lo cual Yuki notó —. Bueno, yo regresaré porque mis amigos me deben estar esperando, pero antes quiero decirles una cosa – Miró a Matsuri y luego a Gaara —. Ustedes se ven muy enamorados ¿Pero saben algo? ¡Todavía no me he rendido! – Y sin más salió corriendo, dejando a ambos algo desorientados, pero más que nada al chico, ya que la castaña se había enojado.

—¡Pero qué le pasa! – Exclamó molesta, empuñando una de sus manos mientras una venita se marcaba en su frente. Estaba a punto de lanzar un par de improperios, después de todo esa tonta la había hecho sentir muy celosa, sin embargo antes de poder hablar Gaara la calló con sus labios.

—Tonta… - Le susurró al separarse, notando lo sonrojada que ella estaba —. Tú sabes que yo jamás le haré caso, estoy perdidamente enamorado de ti, celosilla.

—Idiota – Le insultó la castaña antes de besarlo ella misma, pero aún no dejaba de estar molesta con él y con esa Yuki, pues había recordado algo que ella le dijo una vez y que ahora no dejaba de darle vueltas en la cabeza.

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Se despertó después de haber dormido un rato, el sonido de su teléfono la estaba molestando así que no fue capaz de permanecer con los ojos cerrados. Se dio cuenta de que su habitación estaba a oscuras, seguro su tía había cerrado las cortinas para que el sol no le molestara.

—¿Quién me llamará…? – Se preguntó Sakura aún con sueño. Tomó el celular entre sus manos y sonrió al ver que se trataba de su novio —. ¿Bueno, Sasuke-kun?

Sakura, hola, perdón por no llamarte antes pero tuve unos problemas – Se escuchó la voz de Sasuke del otro lado, aunque sonaba muy extraña, parecía muy afectado por algo.

—No importa, lo importante es que llamaste – La peli rosa bajó la mirada, la verdad era que no se atrevía a preguntar que le pasaba, no creía que a él le gustara que se metiera en sus cosas, a pesar de que se suponía que estaban juntos en todo —. Sasuke-kun… te amo mucho.

Se oyó del otro lado una especie de suspiro.

Sabes que yo también – Respondió luego de unos segundos.

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Naruto caminaba hacia su casa con las manos en los bolsillos; había escuchado como realmente se sentía Hinata y quería ahorcarse por eso ¿Pero qué debía hacer entonces? Tal vez si le pidiera perdón, pero no podía, Hinata igualmente sufriría estando a su lado.

Hiciera lo que hiciera su amada Hinata seguiría siendo lastimada y eso era lo que no quería, no quería hacerle más daño.

—Hinata… yo lo siento de verdad… perdóname pero… si tan sólo tú me odiaras… si me odiaras no tendrías que sufrir…

Bajó la mirada y siguió caminando, con esa idea dándole vueltas en la cabeza una y otra vez.

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Gaara y Matsuri estaban frente a la casa de ésta, él la había llevado hasta ahí para dejarla con su madre, aunque desde que se habían encontrado con Yuki ella actuaba un poco extraña, más callada de lo normal.

—Matsuri… ¿Puedo preguntar que te pasa? – Finalmente se decidió a hablar el pelirrojo, pues estaba muy inquieto por el silencio de ella, pensaba que podía estar enojada o algo y no quería ni imaginarla enojada, en eso Matsuri era cosa seria.

—Gaara es que yo… - La castaña bajó la mirada, no quería admitirlo pero estaba que reventaba de los celos imaginando que lo que Yuki le había dicho era verdad, que entre ella y Gaara ya había pasado "eso" —. ¿Es verdad que… que tú y Yuki…? – No pudo seguir hablando, sólo desvió la mirada.

—¿Qué yo y Yuki qué? – Cuestionó Gaara con el ceño fruncido, tomando a Matsuri del mentón para obligarla a verlo a los ojos.

—¿Es cierto que te acostaste con ella?

Gaara la miró confundido y sorprendido ¿De donde había sacado una tontería como esa?

—Matsuri ¿Pero qué cosas dices? Por supuesto que no – Aseguró el chico, aún sorprendido por la imaginación que tenía su novia, de verdad debía estar muy celosa para pensar algo así de él —. ¿Quién te dijo algo así?

—Fue ella, Yuki me lo dijo, que tú y ella… que ustedes lo hacían… - Esta vez Matsuri desvió la mirada, de verdad no se atrevía a mirarlo, le daba demasiado vergüenza y miedo a la vez descubrir que él le estaba mintiendo. En ese instante Gaara la abrazó, quería demostrar que no estaba mintiendo para nada.

—No seas tonta, ella obviamente te mintió para hacerte daño, pero créeme, yo jamás me acosté con ella, nunca… si cuando estaba con ella no hacía más que pensar en ti todo el tiempo.

—Pero… ¿Tú si te has acostado con otras verdad? – A Matsuri le dolió el pecho cuando hizo esa pregunta, no quería imaginar a su Gaara con alguna otra, pero siendo así como era él, lo más obvio era que ya hubiese tenido ese tipo de experiencias, además sino no le insistiría tanto con el tema.

Gaara la apretó más fuerte contra sí mismo, tenía cierto miedo de responder, porque sabía que le haría daño.

—Sí… un par de veces… - Confesó al fin, sintiendo como ella escondía el rostro en su pecho para no tener que mirarlo —. ¿Estás enojada…?

—No es eso, sólo estoy un poco triste… pero no te preocupes, yo entiendo perfectamente las cosas, sé que no todo puede ser como un cuento de hadas, yo sólo me conformo con que después de mí no estés con nadie más.

—Por supuesto que no, eso jamás… - Le susurró al oído, aún manteniéndola abrazada —. Tú eres la única mujer para mí, no hay nadie más.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Matsuri; era cierto que no necesitaba nada más, sólo le bastaban esas palabras para estar segura de que Gaara la amaba tanto como ella a él.

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Fugaku conducía su auto hacia su trabajo, tenía el ceño fruncido mientras recordaba su conversación con su hermano Madara, ese sujeto sabía como sacarle de sus casillas.

No sé nada sobre tu hijo – Dijo de lo más calmado, haciendo que Fugaku se enfureciera.

¿Cómo que no sabes? Fuiste tú quien me lo contó, no te hagas el imbécil ahora.

Es la verdad, lo que te dije era todo lo que sé, ¿crees que soy tan malo como para ocultarte su paradero? – Habló burlonamente, obviamente era capaz de eso y mucho más, sólo por el deseo de verle sufrir, porque siempre lo había odiado, los dos se odiaban.

Eres un maldito, pero lo encontraré como sea, aún sin tu ayuda – Y sin más Fugaku se dio la vuelta dispuesto a marcharse, sólo que saliendo vio a Sasuke junto a las escaleras, mirándole fijamente como si estuviera frente a alguien desconocido y a la vez que odiara —. Sasuke…

Sin embargo el joven no le dijo nada, sólo se dio la vuelta y subió corriendo las escaleras otra vez. Fugaku se alejó sin más, sin siquiera preguntarle como se encontraba ahora que estaba sin sus padres.

—Sasuke… - Susurró bajando la mirada, verdaderamente se sentía mal por lo que había hecho con Sasuke, por haberlo tratado de esa manera y haberlo corrido de la casa. Era ahora, después de haberlo visto, que se comenzaba a sentir arrepentido.

Pero lo más importante ahora era esa búsqueda que tenía pendiente, porque no iba a descansar hasta dar con el paradero de su otro hijo.

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Tenten y Neji paseaban tomados de la mano por el barrio comercial, ya que a la chica le habían entrado unas ganas enormes por comprar en las tiendas de ropa, así que lo llevaba de un lado a otro.

—Oye, vamos por allá – Dijo muy sonriente la castaña, mientras que él sólo le seguía los pasos como si nada, aunque en realidad no estaba prestando demasiada atención, sin saber por qué se acordaba de la sonrisa y la mirada de esa chica que había conocido, la vecina de Tenten, algo muy raro en él.

—"Bah, son tonterías nada más…" – Pensó, mirando como su novia observaba encantada un vestido en la vitrina de una tienda. Sonrió y nuevamente fue jalado por ella, pero eso no le importó, si fuese por él, Tenten podría llevarlo al fin del mundo jalándole del brazo.

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El fin de semana pasó muy rápido, llegando por fin un nuevo día lunes. La semana parecía comenzar muy bien, con el sol iluminando fuertemente y calentando más de lo normal.

Hinata llegaba a la escuela como de costumbre, junto a su primo y a su hermana. Volteó y notó a ese rubio que le había robado el corazón desde la primera vez que le vio, él llegaba junto a su hermana, caminando ya que no usaba su motocicleta desde hace algún tiempo.

Bajó la mirada entristecida, pero después de unos segundos olvidó aquella expresión. Ya estaba harta de ser la tonta y dulce chica que se dejaba pisotear por todos, sobre todo por él, porque cuando él quisiera podría derribarla, simplemente con la punta de su dedo, era por eso que ya no quería dejarse vencer.

—"Yo te olvidaré, aunque me muera te juro que ya no voy a quererte, Naruto" – Pensó, desviando la mirada para ya no verlo.

Naruto posó vagamente sus ojos sobre la figura de esa chica que tanto amaba, pero prefirió entrar rápidamente a la escuela, porque verla sólo lo hacía sentir peor.

Ino entraba muy sonriente con Sai, aunque él no se veía del mismo humor que la rubia, al parecer aún estaba afectado por todo lo que había pasado este último tiempo ¿Y cómo no estarlo? Eso era demasiado para cualquiera, incluso para alguien que no era capaz de demostrar sus sentimientos.

—Oye Sai, ¿qué te parece si hoy después de la escuela salimos juntos? Es que… no me gusta verte así – Propuso la chica, abrazándole tiernamente. Ino nunca había sido una chica demasiado dulce, pero con Sai era diferente, él la hacía sentirse especial y sabía que era alguien con suerte por tenerlo a su lado, porque él jamás sería capaz de hacerle algún daño.

—Claro, Ino-chan, eso me haría sentir mucho mejor – Le respondió su novio esbozando una de sus típicas sonrisas, cosa que a ella no le agradó del todo, pero no podía pedir más que eso.

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Sakura entraba al salón de clases algo nerviosa, aún no superaba lo de la otra vez ni mucho menos podía estar tranquila sabiendo que en unas horas vería al médico. Volteó el rostro hacia su costado y notó que su novio Sasuke se acercaba caminando algo distraído. Decidió no entrar aún y lanzarse a sus brazos, sorprendiéndolo.

—¡Sasuke-kun!

—S-Sakura, me has asustado – Dijo el azabache algo asombrado por esa repentina aparición, pero correspondió al abrazo de la chica al cabo de unos segundos, rodeándola por la cintura —. Hoy es la cita con el médico ¿No es verdad?

—Así es, estoy nerviosa, nunca me imaginé yendo a algo así.

—No te preocupes, yo iré contigo – Aseguró Sasuke, viendo asentir contenta a la peli rosa. En ese momento notó como varios de los alumnos de la escuela les miraban despectivamente, en especial las chicas, así que frunció el ceño y los espantó con su mirada llena de odio, no iba a permitir que Sakura se diera cuenta de eso.

No iba a dejar que le hicieran daño.

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Las clases de historia eran aburridas como siempre, todos hacían como que ponían atención, pero secretamente se distraían enviando mensajes de texto o leyendo manga a escondidas; era la única forma de distraerse.

La única que parecía realmente prestar atención era Matsuri, quien miraba atentamente al profesor mientras éste hablaba y tomaba notas de todo lo que decía, hasta que notó como un papelito arrugado caía sobre su escritorio.

"Reunión de chicas, hoy en el primer receso, Tenten"

Leyó en el papel, mirando a la chica que le hizo un gesto afirmativo con su mano, mientras sonreía graciosamente. Matsuri asintió con la cabeza y se guardó el papelito en el bolsillo de su chaqueta escolar, pero antes de poder poner atención, un sonidito muy bajo le avisó que tenía un mensaje en su celular.

"Que linda te ves hoy, me provoca comerte a besos"

La chica sonrió, volteando a ver a su novio, quien sólo le guió un ojo.

—"Tonto, estás haciendo que me avergüence…" – Pensó bajando la cabeza, tratando de volver a poner atención en las clases.

Miró a su lado, notando como su amiga Hinata suspiraba con pesar, lo que le molestó. Le dio un leve codazo para llamar su atención y le entregó el mismo papel que Tenten le había mandado, para avisarle de la "reunión de chicas". Hinata sonrió después de leer y asintió con la cabeza, como diciendo que estaba de acuerdo.

Después Matsuri le hizo un gesto de pregunta, tratando de decir que quería saber que le pasaba, pero la ojiperla sólo volvió a sonreír, disimulando una vez más.

—"Hinata-chan…" – Pensó la chica con tristeza, mirando con cierto desprecio al causante del sufrimiento de su amiga, pero Naruto parecía ignorar a todo el mundo.

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Las chicas estaban todas reunidas bajo el gran árbol del patio de la escuela, sentadas sobre el verde césped.

—Así que irás hoy al médico, pues te felicito – Dijo Temari sonriendo, abrazando a Sakura, quien se sentía un poco asfixiada.

—Sí, la verdad estoy medio nerviosa, pero Sasuke-kun irá conmigo así que ya estoy mejor – Habló la ojijade, luego de que Temari la soltara.

—Oh, Sasuke-kun es un buen novio ¿No crees? Cualquier otro podría haber huido de su responsabilidad, pero él no lo hizo – Comentó Hinata, tratando de sonreír según lo que ella misma se había propuesto.

—Que envidia Sakura, tu hijo no tendrá un papá, sino un papasote – Bromeó Ino, largando una carcajada que fue seguida por todas las demás chicas.

—Yo también te felicito mucho Sakura-chan, pero, etto… - Matsuri se sonrojó un poco, quería preguntar algo a sus amigas pero le daba mucha pena hacerlo, aunque sabía que ellas eran las únicas que podían ayudarla —. Y-yo les quería preguntar algo a todas, ya que saben más de estas cosas.

—Matsuri-chan, tienes la cara toda roja – Rió graciosamente Naruko, sólo logrando avergonzar más a la castaña.

—N-no me digas eso, ya que esto es muy vergonzoso.

Temari notó enseguida a que se refería, así como Sakura, que se sorprendió un poco ya que usualmente Matsuri era muy tímida con "esas" cosas, si no fuera algo que de verdad la inquietara no se atrevería a preguntar.

—Venga cuñadita, habla – Le animó la rubia Sabaku No, abrazándola por el cuello —. Apuesto lo que sea a que el pervertido de mi hermano tiene que ver.

—No digas eso Temari, Gaara no es… oh ¿A quien engaño? Sí que lo es… - Aceptó soltando un suspiro, mientras las chicas reían por como acababa de contradecirse.

—Supongo que el tema es que quieres saber como se siente todo eso ¿No? – Tenten le dio unas palmaditas en la espalda —. Vaya, ya era hora Matsuri, tú y Gaara son los chicos más lentos que he visto en mi vida.

—No es gracioso – Refunfuñó la castaña.

—Pero no debes ponerte nerviosa Matsuri-chan – Le aconsejó Hinata, que a pesar de que no era toda una experta, sabía sobre el tema por su experiencia —. Cuando te entregas a la persona que amas nada más importa, no tienes que… tener miedo a que algo no vaya a funcionar… - Bajó la cabeza al volver a sentirse triste.

—Sí, pero no te sientas presionada tampoco, porque lo mejor es que las cosas se den por sí solas, todo tiene su tiempo amiga – Opinó esta vez Ino.

Matsuri asintió contenta ante todas las sugerencias de sus amigas, sentía de verdad que ellas le apoyaban.

—Gracias chicas… de verdad.

—Sí, pero recuerda cuidarte muy bien, no querrás encontrarte en mi situación, no creo que sea buena idea tener dos embarazadas en la clase – Bromeó Sakura, a lo que Matsuri volvió a asentir con la cabeza, tomando nota de los consejos.

—Una pregunta más… etto… ¿Es verdad que duele mucho? – Todas se quedaron calladas y algo sonrojadas, pero una a una asintieron con la cabeza, aunque notaron que cierta rubia se hacía la tonta ante toda la conversación.

—Oh, Naruko-chan ¿Tú estás en las misas que Matsuri? – Le molestó Ino dándole un golpecito.

—¡N-nada que ver! – Respondió alterada y sonrojada, haciendo que todas rieran de nueva cuenta.

Naruto observaba desde lejos a todas las chicas que sonreían alegres. Si tan sólo no fuese tan cobarde, sería capaz de decirle a Hinata que todo era mentira, que de verdad la quería y deseaba estar a su lado. Pero no era tan fuerte, tenía miedo de hacerla sufrir aún más.

Si moría estando con ella, Hinata jamás sería feliz…

Continuara…

Avance:

Sakura y Sasuke asisten juntos al médico, experimentando una agradable sensación de felicidad. Hinata ha decidido dejar de amar a Naruto, pero no es tan fácil como ella cree. Matsuri recibe una impactante noticia que le provoca un gran dolor, pero logra soportarlo gracias al apoyo de Gaara. Neji vuelve a encontrarse con la vecina de Tenten, sin sospechar lo que terminará por pasar. Fugaku aún insiste en la búsqueda de su hijo perdido, encontrando una importante pista de su paradero. Y Madara planea algo turbio.

Próximo capítulo: Muerte lenta.

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De todo corazón, espero que les haya gustado xD

Sé que Naruto es un baka, pero esperen que aún no viene lo peor (oh, eso suena mal ¿verdad)

¿Será que esta malvada autora ha decidido hacer sufrir a cierta parejita que nunca pela? cofcofNejiTencofcof

Gaara es cada vez más pervertido, pero es un pervertido lindo ¿O no? Se disculpó y todo, pero casi se le pasó la mano jaja, en fin, ya tendrá su momento nuestro pelirrojo ansioso xD

Bueno, será que me despido, porque se me hace tarde.

¡Bye!