Danny era... algo más. Inefable, diría. Steve sentía que todo era más brillante en su presencia y no sólo cuando él estaba incontenible, en su mejor momento. No simplemente cuando la visión de Grace aligeraba todo su ser. Incluso enojado y agresivo, irritado con el dolor de las pérdidas y las injusticias que los rodeaban, Steve lo reconoció.
Se reconoció.
De algún modo, a pesar de lo diferentes que eran, había algo en Danny Williams que resonaba profundamente con algo dentro de sí mismo. Otra cosa que no podía describir, para lo que no alcanzaban las descripciones. Quizá era la forma en la que ambos llevaban las pérdidas y los fallos, como si fueran parte integrales de ellos; de lo que eran. Quizá era la soledad que anidaba debajo de su piel y los arrastraba en constante búsqueda. Quizá era simplemente el hecho que se encontraron el uno al otro.
