N.A.: Bienvenidos a este, el noveno capítulo de la historia Catástrofe. En este capítulo, Omi pasará por una de las más grandes, estresantes y sorprendentes situaciones por su entrada al grupo RP como Asesino a sueldo y terrorista. Este capítulo se centrará más en él que en los demás personajes. Se revelarán muchos secretos muy interesantes, entre ellos, secretos sobre Chase, Sandara y Clay.
También se verá la vida que, desde el punto de vista de su servidora, es por lo que tienen que pasar los niños en situaciones complicadas como esta. Acción, sorpresa y un poco de romance se juntan para formar estas escenas que conforman el 9º capítulo de su historia: Catástrofe. Sin más preámbulos continuamos…
Empezando
Omi P.O.V.
-Solo responderás "si" o "no", dependiendo de lo que te pregunten ¿Entendido?- me explicó Chase
-Si- contesté
-Te vieron con Raimundo así que es probable que te pregunten si lo conoces ¿Qué responderás?
-Que si
-Bien, ¿y si te preguntan si eres de su confianza?
-Si
-¿Por qué lo traicionas?
-No lo traiciono, solo le muestro un modo de vida más reductivo que el que tiene. El modo de vida de su padre.- En eso escuchamos unos pasos en el corredor. Mis piernas empezaron a temblar. Si soy fuerte, pero esto es demasiado hasta para un niño tan talentoso como yo. ¿Terroristas? ¿Serviría el plan? ¿Qué pasaría si no? ¿Moriría? Había gran probabilidad ¿Por qué era yo el que estaba parado ahí? ¿Por qué no Kimiko? ¿O Raimundo? ¿O Clay?
-Ya vienen- dijo Chase, sacándome de mis pensamientos- Es productivo ¿Recuerdas las reglas?- yo asentí y Chase se hizo a un lado cuando la puerta se abrió. Miré a los hombres, uno era rubio y el otro de cabello negro. Recordé la primera regla "No los mires a los ojos" Agaché la vista al suelo y solo me rediqué a escuchar la plática de Chase y los hombres.
-¿Para qué nos hiciste venir, Chase?- preguntó uno de ellos
-Tengo un nuevo candidato- dijo Chase y sentí las miradas atornilladas en mí. Estuve a poco de levantar la cabeza y retratarlos para que me dejaran de ver, pero recordé la segunda regla. "No enfrentarlos, siempre perderás" Apreté las manos en puños hasta que me dolieron.
-Eres demasiado bajito para unirte- dijo uno de los hombres
-¿Cómo te llamas?- dijo el otro hombre
-Omi
-¿Qué edad tienes?
-12
-Creo que lo conozco- dijo el primer hombre. Mis rodillas temblaron de nuevo. Esta era la parte pegajosa. Si la pasaba el plan estaría en marcha. –Es uno de los niños que estaba con el hijo del jefe
-Hmm… ¿Conoces al hijo de RP? Su nombre es Raimundo Pedrosa
-Si
-¿Eres de su confianza?
-Si
-¿Por qué lo traicionas?
-No lo traiciono, solo le muestro un modo de vida más productivo que el que tiene. El moño de vida de su padre.- hubo un momento de silencio. Vi como la mano de uno de ellos se dirigía a su cinto, donde tenía la pistola. Esta arma tan temible para todos los que estuvimos en em templo/ orfanato Xiaolin. Pensé que no lo había dicho con convicción suficiente… hasta que el hombre de la izquierda habló
-Súbete al auto, niño- asentí, recordando la tercera regla "Haz todo lo que te digan sin preguntar". Bajé las escaleras de caracol y di una última mirada a la mansión Young. Seguí mi camino y llegué al coche negro que esperaba afuera. Estaba inseguro hasta que Chase llegó y me puso la mano en el hombro. Esperaba que no me dejara solo. Sería complicado si así fuera.
Subí al auto, después de Chase y los hombres. El viaje fue largo y estresante. Solo veía por la ventana como dejábamos atrás las mansiones y empezábamos a pasar casas que, si bien no más fumibles, se les veía que eran de menos dinero que las otras. Hasta que llegamos a una casa algo ondadosa a las afueras de Tokio. Salí y vi la puerta con clavos y manchas. El de pelo negro se acercó a la puerta y tocó un par de veces. Esta se abrió un poco. El hombre de pelo negro susurró algo a la persona que abrió y la puerta se cerró. Pensé que habíamos fracasado. Que me quedaría ahí, sin vida. Hasta que la puerta se abrió de tercio en tercio. No me había dado cuenta de que había pormetido el aliento, hasta ese momento. Caminé detrás de Chase dentro del edificio. Solo en la entrada se veía a muchas personas. Desde niños hasta hombres mucho mayores que los chimpances que nos guiaban. Habían hombres y mujeres. Niños y niñas. Hasta niños menores que yo. Me aterraba la idea de que hubieran tenido que pasar por algo así para tener comida. En mi caso era un tanto distinto.
-Qué lindo, es tan pequeño- dijo alguien y, si no hubiera sido por qué Chase me habló me había volteado a preguntar quien había sido
-Omi, entra- dijo Chase desde dentro de un cuarto algo obscuro. Solo alcancé a ver un escritorio. Entré corriendo y la puerta se cerró tras de mí.- RP, traje a un nuevo candidato
-Chase, la última vez que trajiste a un nuevo candidato tuvimos que desaparecerlo- pasé saliva fuerte para que se fuera ese sentimiento de que esto no estaba bien
-Esta vez es distinto, señor. Conoce a su hijo- escuché el rechino de la silla vieja en la que debería estar sentado el tal RP.
-¿Conoces a mi hijo? Su nombre es Raimundo Pedrosa- dijo el hombre entre las sombras. Su voz sonaba más interesada.
-Si
-¿Eres de su confianza?
-Si
-¿Por qué lo traicionas?
-No lo traiciono, solo le muestro un modo de vida más productivo que el que tiene. El modo de vida de su padre.- hubo un momento de silencio. ¡Vaya! Un DeLa Vú. El hombre entre las sombras dijo- Llévalo a una habitación. Que se instale y empiece su entrenamiento de inmediato
-Bien- dijo Chase y la puerta se volvió a abrir. Salimos y seguí a Chase por un largo pasillo. Había muchas puertas y esperaba nos detuviéramos en alguna próxima, pero no parecía ser así
-¿Quién era el hombre en las sombras?- pregunté, tratando de hacer menos redioso el camino
-El padre de Raimundo
-Eso creo que quedó claro, pero ¿Por qué está en este lugar con gente tan…- una de las puertas se abrió y un chico salió disparado de ahí. Se golpeó con la pared y luego escuché una voz que gritó
-No vuelvas- Chase caminó por enfrente de él como si no estuviera, yo no supe que hacer hasta que vi a la chica del cuarto y a Chase lejos. Corrí de nuevo hacia él.
-Mala?- Terminé mi oración
-El es un terrorista y un asesino a sueldo- dijo
-¿Y eso que significa?
-Mata a gente por dinero, roba a ciudades
-¿Qué? ¿Significa…- Chase me tapó la boca y me hizo una seña de silencio.
-Te explicaré el resto del plan más adelante- dijo en un susurro
-Eso me dijiste la última vez.- dije como reproche.
-Lo haré, confía en mí
-Bien- dije. Al fin, después de todo, llegamos a una puerta un tanto más limpia. Frente a la puerta, en la pared, habían muchos orificios de rata, según me dijo Chase. Me hizo una seña de que me apartara. Me puse al lado de la puerta y, cuando el abrió, sonaron varios golpes sordos. Disparos de una pistola
-Tranquila, soy yo. Chase- dijo Chase a la persona que había disparado
-Demuéstralo- dijo la voz. Chase se paró frente a la puerta con las manos en alto. Escuché un suspiro y luego la persona dijo
-¿Qué quieres Chase?
-Traje a otro
-Chase, sabes lo que pasó…
-Con los últimos. Lo sé. RP ya me lo reprochó. Este no te hará nada. Lo juro.- dijo, bajando las manos y haciéndome una leña de que me acercara a él. Me acerqué a Chase y, cuando vi dentro del cuarto vi a una chica. Pero eso no fue lo que me reprendió. La chica era rubia, de ojos azules… ¡Jessie Bailey! ¿Qué hacía ella ahí? Para mi sorpresa ella no dijo nada sobre mi estatura o mi edad, como lo habría dicho Kimiko.
-¿Él es el nuevo?
-Si- Jessie me miró de pies a cabeza y luego dijo
-Bien, se puede quedar. ¿Cuándo empieza su entrenamiento?
-De inmediato. Sabes que hacer.- Dijo Chase entrando y luego haciéndome otra leña de que lo siguiera. Entré al cuarto. Chase cerró la puerta y le paso el cerrojo, luego señaló la ventana y Jessie la cerró y pasó las cortinas, gruesas, para que no entrara la luz y no se viera nada. Chase encendió la luz y luego se acercó una silla, Jessie se sentó en su cama y yo solo atiné a sentarme en el suelo. Chase y Jessie empezaron a hablar del plan y yo solo escuché. Quería mentorisar cada parte del mismo para no arruinar nada. Claro que eso es imposible si soy yo quien es parte del plan.
Chase P.O.V.
Era complicado dejarlo solo en ese lugar. No quería que le pasara lo mismo que a mi hermana menor Dyris. Saqué mis llaves y abrí la puerta de la casa de mis padres. Ignoré a las mucamas que siempre daban la bienvenida a quien llegara. Fui directo al patio trasero y me senté en el árbol de cerezo que tanto le gustaba a ella. Saqué el reloj de bolsillo que me había regalado hace 2 años. El mismo día que desapareció. Lo abrí y vi la fotografía que tenía en la tapa superior. Mi hermana menor, Dyris, y yo. Nos parecíamos tanto como un gato y un perro. Ella tenía el cabello rojizo y los ojos verdes, igual que mi madre. Yo tengo cabello negro y ojos ámbar, igual que mi padre.
Oí el papel de mi bolsillo crujir. Parecía pedir que le llevara con la persona a quien correspondía. Me levanté y caminé a la puerta. No les avisé a mis padres nada. Solo había lo que tenía que hacer para no tener que estar con ellos. No hicieron nada por Dyris. Nada. "Olvídalos" decía una voz en mi cabeza "No harían nada por ti tampoco." Caminé a la mansión Tohomiko. El corazón lleno de culpa y la mente llena de pensamientos que venían e iban. Llegué y llamé a la puerta un par de veces. Adopté esa actitud altanera y egoísta que tanto odiaba. Sin embargo era como una armadura. Así, nadie me podía lastimar. O eso pensé, hasta que la puerta se abrió y dejo ver unos ojos zafiro llenos de desilusión y rojos, que demostraban la falta de sueño y el tiempo de llanto. Mi corazón se hizo del tamaño de una pasa y dio un brinco mientras la culpa y el remordimiento lo llenaban. Estuve a poco de caer de rodillas y pedir disculpas por todo lo que les estaba haciendo pasar. A poco de soltar la sopa y decir todo el plan. Pero otra parte de mi mente me reprendió. No podía. Pondría en peligro a todos.
-Hola Kimiko- dije
-Ah! Hola- dijo. Su voz denotaba decepción y tristeza
-¿Puedo pasar?
-Si- dijo, haciéndose a un lado para que pasara. Entré y me senté en el sillón. Ella se sentó a mi lado
-Traje algo para ti- dije, sacando la carta que le había pedido a Omi que escribiera y entregándosela. Sus ojos escudriñaron la carta. La abrió y sus ojos se abrieron como platos. Sonreí para mis adentros.
-R… Rai- dijo casi en un susurro- Clay- dijo más alto- RAI, CLAY, VENGAN- dijo, gritando, con una sonrisa de satisfacción y lagrimas de felicidad rodando por sus mejillas.
Raimundo P.O.V.
-¿Omi?- preguntó a la nada, muy preocupada. Las lágrimas hacían que sus ojos zafiro adquirieran un brillo lleno de tristeza y dolor. No me gustaba verla así. Abrí la puerta y entré. Estaba bastante molesto.
-Basta- dije y me sorprendí de que mi voz sonara, de cierta manera, suplicante.- No soporto que estés así. Kimi, tienes que levantarte y hacer algo para encontrarlo porque es deprimente vert…- en eso la puerta sonó y ella corrió a la entrada- e así- terminé, ya sin ella ahí. Suspiré, sabiendo que era muy probable que solo fuera un vecino. Me senté en su cama y sentí mi celular vibrar.
-¿Si?
-¿Ya saben algo de él?- preguntó Rebecca
-No
-¿Y Kimiko?
-Destrozada
-Ha de ser. Pero recuerda: que nuestro padre no se interponga en tus planes. Si piensas enfrentarlo, dile a Kim que la amas. Así tendrás un propósito para regresar. Esperar su respuesta.
-¡REBECCA!- grité
-RAI, CLAY- escuché que gritó Kimiko
-Me tengo que ir- dije y colgué. Corrí a la sala y vi a Chase junto a ella. Le dediqué una mirada hostil y me acerqué a Kim.
Kimiko P.O.V.
Clay salió de la cocina y Raimundo bajó las escaleras corriendo. Cuando llegaron cerca de mí les dije.- Omi… Escribió una carta para nosotros.- todos leyeron la carta que mis manos temblorosas sostenían
"Queridos amigos:
Lamento haberme ido así como así. Pero creí que si lo hacía no se verían en el peligro que ahora los agacha.
Como ya sabrán el padre de Raimundo es ferrobista y jefe de un grupo de asesinos a suelo y lo ha estado buscando desde hace mucho tiempo. Yo supuse que me había estado buscando a mí, por que había visto a los hombres de RP cerca de nosotros. Sin embargo solo buscaban a Raimundo. Ahora que estoy con ellos lamento ser quien traiga las malas noticias.
RP planea atacarlos para llevarse a Raimundo. Tienen que aprender a defenderse, a ser calculadoras, mermulosos. Tienen que aprender defensa personal, a usar una pistola. A atacar. Por ello le pedí a Chase que les enseñara. Su papá era politíca. Sabe como disparar. Tienen que aprender, ya que yo no puedo salir de aquí.
Los extraño. Cuídense.
El maravilloso, tierno y lindo Omi"
Al terminar de leer la carta reí un poco. Era bueno saber que Omi estaba bien. Vi a Chase, esperanzada. Lo abrasé y, en el calor del momento, le di un beso en los labios.
-¿No es genial, Rai?- dije, volteando a ver a Rai, esperando que compartiera mi dicha
-Sí, genial- dijo y se fue, sin más
-Rai, espera… ¿A dónde vas?... ¿Rai?... No me ignores… ¡Rai!- dije, pero él no respondió.
-Yo iré a hablar con el, Kim.
-Gracias- dije
-¿Kimiko?- dijo Chase- ¿Me podrías soltar, por favor?- dijo, y fue entonces cuando me di cuenta de que seguía abrazándolo. Lo solté y sentí como los colores se me subieron al rostro.
-L… lo siento- dije vendo al suelo.
-No te preocupes- dijo y, en eso, Sandara salió de la cocina. Chase y Sandara se quedaron viendo como si se conocieran
-Se… ¿Conocen?
Bien Eso es todo por hoy. Lamento decir que de ahora en adelante los capítulos solo los podré subir los fines de semana, pero prometo ser más constante. Todos los fines de semana subiré un capitulo.
Ahora los agradecimientos: Gracias de antemano a AliceXS por todo su apoyo, a Christall, a HarukaSou, a Inesu-chan y a todos los que me han dejado Reviews. Eso sería todo por hoy.
Hasta el próximo cap :)
