Resumen: Universo Alterno. ¿Qué hubiera pasado si Voldemort hubiera muerto en vez de haber matado a los Potters? Hubiéramos pensado que los Potters hubieran sido una gran familia feliz, ¿No cierto? Bueno, no exactamente, especialmente cuando Harry fue seleccionado a Slytherin….

Disclaimer: Ni yo ni el/la autor/a somos dueñas de Harry Potter, y hacemos esto por distintas razones y no obtenemos ningún tipo de beneficio monetario por hacerlo.


Un Verdadero Slytherin

Capítulo 9 - Medias verdades

Su intención no había sido herirla de esa manera, pero Harry sabía que lo había hecho. La mirada presente en sus ojos cuando se rió de ella le había dicho cuán dolida se había sentido cuando él se había reído de ella. ¿En qué estaba pensando? ¿Como había podido dejarla ir cuando sus sentimientos por ella sólo parecían hacerse más fuertes cada día? Pero ahora era demasiado tarde. Él suponía que ahora ella lo odiaba más que nunca, y no sabía como arreglar la situación. Estaba enojado consigo mismo, pues se había envuelto tanto en su orgullo que había escuchado más a su cabeza que a su corazón.

Habían terminado de festejar por esa noche, y ahora él estaba sentado, solo, por una mesa colocada en la esquina de la ahora oscura Sala Común. Apoyó la cabeza en su mano buena, tratando de pensar en una solución a sus problemas. Necesitaba que Ginny lo perdonara. Se estaba llevando bien con ella y había progresado un poco al hablar con ella y compartir unas cuantas risas, pero ahora lo había arruinado todo.

Harry gimió con frustración y contempló la hoja vacía de pergamino delante de él, que yacía intacta en la mesa. Había pasado una hora y todavía no sabía qué escribir. Cada vez que empezaba a escribir algo, se detenía y limpiaba el papel con su varita, pensando que las palabras no tenían suficiente significado. Harry miró su reloj, ahora localizado en su muñeca derecha al estar la izquierda envuelta por un yeso. Eran las 1: 50 de la mañana. Estaba cansado, pero sabía que ahora era el mejor momento para escribirle una disculpa a Ginny, al estar todos sus amigos dormidos.

Dejó salir un fuerte bostezo y sintió como sus ojos se encogían hasta reducirse a dos angostas rendijas, pero los forzó a abrirse cuando sintió como se cerraban en contra de su voluntad. Untó su pluma en la botella de tinta. No pensando claramente y con el cansancio dominando su mente y su cuerpo, sus dedos soltaron la pluma y ésta volvió a caer en la botella de tinta. Ni siquiera se dio cuenta cuando dobló su mano derecha en la mesa y gentilmente descansó la cabeza encima de ella. Rápidamente, cayó en un profundo sueño.

Harry se despertó con una sonrisa en su cara y un dolor en el cuello. El dolor era soportable, y podía ignorarlo porque acaba de tener el más hermoso sueño sobre Ginny. Habían estado caminando juntos por la calle principal de Hogsmeade, tomados de la mano. Lucían como la pareja más feliz del mundo. Solo él podía reconocer el hecho de que no eran una pareja, ni siquiera estaban un paso más cerca de serlo.

Y luego recordó. Hoy era Halloween, y los profesores dejaban que los estudiantes visitaran Hogsmeade en las pequeñas festividades, justo antes del gran banquete en la tarde.

-¿Dormiste bien?- Reconoció la voz de Draco viniendo de la puerta que daba a los dormitorios de los chicos. -Te ves como si alguien hubiera pegado tus mejillas a tus orejas con cinta adhesiva.

Harry entrecerró los ojos hacia él con el ceño fruncido y dejó que la sonrisa en su cara desapareciera. Levantó la cabeza y empezó a buscar sus gafas por la mesa, pero luego Draco dijo, -Tonto, en tu cabeza.- Harry alcanzó los anteojos en su cabeza con torpeza, y se los puso apropiadamente. -¿Dormiste aquí toda la noche?

Harry asintió y masajeó su cuello adolorido. -Creo que me dio un tirón en el cuello.- Dijo con voz adormilada. Se apoyó hacia atrás en el sofá y también sintió una súbito punzada en la espalda. -¡Auu! Y también en la espalda.- Añadió con una mueca de dolor.

Harry miró más detenidamente a Draco y vio que ya estaba vestido. -¿Vas a desayunar?

Draco asintió con la cabeza. -Si. Blaise todavía esta en la ducha. Los veo a los después.- Dijo y caminó fuera de la Sala Común.

Harry comprobó que estaba totalmente solo en la habitación, y cuando vio que no había nadie a la vista, se acordó de la carta que había olvidado escribir. Había perdido todas las ideas de lo que quería que la carta dijera, si que se conformó con una simple, pero mediocre disculpa:

Ginny,

Lo siento.

Harry.

Sabía que no era mucho, pero no se le ocurriría nada más que escribir mientras todavía estuviera somnoliento por la falta de sueño. Caminó hacia adentro de su cuarto y por suerte, encontró a Hedwig en su jaula, bebiendo agua.

-Ey, chica, ¿puedes entregarle esto a Ginny Weasley en la mesa de Gryffindor?- Hedwig ululó una vez en concordancia, tomó la nota de Harry en su pico y voló afuera de la ventana.

Cuando Blaise salió de la ducha, Harry lo convenció de esperarlo hasta que estuviera listo, para que pudieran ir juntos al Gran Comedor. No le apetecía entrar allí y ver que él y Draco ya habían comido. Habían pasado diez minutos más cuando caminaron dentro del Gran Comedor, y hacia la mesa de Slytherin. Vieron a Draco leyendo una carta, que, al verlos, escondió en su túnica.

-¿Qué era eso?- Preguntaron Harry y Blaise al unísono. Se sentaron al frente de Draco, y lo miraron con sospecha.

-Nada.- Contestó Draco más bien rápido. -Madre quería asegurarse de que fuera a casa para la Navidad, eso es todo.

-Pero Navidad es como en dos meses más.- Dijo Blaise.

-Si, bueno, Madre está muy ocupada estos días. Se pone así alrededor de Halloween todos los años.

-Oh, está bien.

-Díganme, ¿Vienen a Hogsmeade más tarde?- Les preguntó Harry.

-No estoy de humor.- Contestó Draco. Envolvió los brazos juntos con aire perturbado. Harry no quería empezar a hablar con él acerca de lo que estaba molestándolo. Sabía que era acerca de su padre. Tal vez era algo que su madre había escrito en la carta, y Draco no quería discutirlo con ellos.

-Emm... ¿Qué hay acerca de ti, Blaise?

-De acuerdo, iré.- Contestó, en un estado de ánimo mucho mejor que el de Draco.

Mientras Draco se volvía para leer su copia de El Profeta del Domingo y Blaise contemplaba a Pansy y se perdía en sus ensoñaciones, Harry se giró para poder mirar la mesa de Gyrffindor. Ginny acababa de recibir su nota, y estaba acariciando a Hedwig con afecto mientras la leía.

-Necesito completar unos cuantos ensayos, así que estaré en la Sala Común.- Dijo Draco, todavía con el semblante un poco triste. Blaise aceptó acompañarlo y le dijo a Harry que se encontraran en el Salón de Entrada esa tarde, antes de irse con Draco.

Cuando Harry caminó fuera del Gran Comedor reconoció a Ginny dirigiéndose a los jardines con Hermione Granger. Sin pensar, llamó su nombre. Ella no se dio la vuelta, a pesar de haber reconocido su voz. Él corrió a encontrarla, pero ella agarró el antebrazo de Hermione y la arrastró lejos.

-¡Vamos, Ginny, espera un segundo!- Ella paró, dándole la espalda.

Finalmente la alcanzó, sin aliento. Estaba jadeando, tratando de recuperar su ritmo de respiración normal. -Quiero... hablar... contigo.- Dijo, sus pulmones todavía luchando por aire fresco. -A solas.

Ella giró sobre sus talones lentamente. Sus ojos estaban cerrados, y sus labios presionados juntos. Los abrió, brevemente, cuando un suspiro profundo dejó su boca. -Lo que sea que tengas que decir, lo puedes decir frente a Hermione.

Sus ojos, ahora completamente abiertos, estaban inusualmente oscuros, y fruncía el ceño. Hermione parecía incomoda con la situación y se ruborizó. Harry quería oponerse, pero pensó que esta podría ser su única oportunidad, así que fue a por ella.

-Vale. ¿Recibiste mi nota?

-Si.

-¿Y?

-¿Y qué?

-Por favor deja de hacerte la inocente. ¿Me perdonas o no?- Dijo, controlando su temperamento, haciendo lo mejor que pudo para no perder los estribos.

-No.- Respondió ella.

-¿Por qué? Te he pedido tu perdón...

Ella lo interrumpió antes de que pudiera decir algo más. -¿Oh, te refieres a tu apestoso "lo siento"? De verdad no me interesa en lo más mínimo. No hay nada que perdonar, ¡porque yo no te estoy hablando! No somos amigos, ni ningún tipo de colegas. Así que, por favor, por última vez, déjame sola. No quiero que me sigas más por todos lados. Por favor, déjalo ir...

Ella empezó a caminar de vuelta al castillo. Hermione se quedó mirándolo por un segundo, su cara inexpresiva, antes de correr a encontrarla.

-¡Le contaré a Dean!- Le gritó él. Ella se detuvo en su camino y se volvió para mirarlo de nuevo.

-¿Contarle qué cosa?- Preguntó, todavía sonando bastante enojada con él. Empezó a avanzar de vuelta hacia él, dejando a Hermione atrás.

-Acerca de nuestro beso.- Susurró, levantando la vista para ver si Hermione estaba escuchando, incluso si ya sabía todo lo que había pasado.

-Te refieres a tu beso.- Corrigió Ginny.

-No, tu me respondiste, y eso es lo que lo hace nuestro beso. Y pienso que tu novio debería saber lo que haces a sus espaldas.

Ella movió la mano con desdén. -Bien, dile. Haz lo que se te dé la gana. Ya no me importa, pero hay una última cosa que necesitas saber: eres un cobarde.

Y con eso caminó de nuevo hacia Hermione, sin mirar atrás, y juntas se dirigieron al castillo. Harry repasó todas las cosas que ella acababa de decirle. Cuando había dicho que no lo perdonaba porque no eran amigos, sintió como que alguien lo abofeteaba en la cara. Ella quería que él dejara ir todo el asunto. De hecho se lo había suplicado. No había visto la situación desde el punto de vista de ella. Actuaba como Blaise cerca de Pansy. Está bien, tal vez menos patético, pero todavía estaba un poco obsesionado con ella.

Admiraba todo acerca de ella. Su ardiente pelo rojo, las pequeñas pecas en su nariz y mejillas, sus rosados labios, sus ojos castaños. Admiraba su talento en el Quidditch. Hasta admiraba la forma en que le gritaba.

Si estaba obsesionado.

¿Ahora quién es patético? Pensó.

Todo lo que deseaba saber era si ella lo había perdonado, y todo lo que había hecho era herirla todavía más.


¿Que era lo que tenía esta chica que se deslizaba dentro de su mente, y insistía en no dejarla? Nunca una chica lo había hecho sentir de esa manera. ¿Así que por qué ella? ¿Por qué ahora? Y lo más importante, ¿Cómo podía hacer que ella lo perdonara después de lo que hizo?

Sabía que haría lo que fuera para hacerla sentir mejor.

Harry pensó en estas cosas mientras caminaba por los corredores, pasando el tiempo hasta que tuviera que encontrarse con Blaise. No notaba adonde iba, sus piernas lo guiaban.

-¡Harry!- Alguien llamó repentinamente. Pasos vinieron de detrás de él, y Harry se volvió y vio a Draco caminando hacia el. -¿Qué estás haciendo aquí? ¿No tienes que encontrarte con Blaise?- Preguntó Draco

-Emmm, solo caminaba para pasar el tiempo, supongo que debería...- Un "¡Shhh!" lo interrumpió en la mitad de la oración. Harry y Draco levantaron la cabeza, buscando la fuente del sonido.

-¿Qué fue eso?- Preguntó Harry, percibiendo algo sospechoso.

-Creo que vino de por allí.- Dijo Draco, apuntando a una puerta al final del corredor. -¿Este es el séptimo piso, verdad?

Harry, quien no estaba tan seguro hacia adonde sus pies lo habían llevado de verdad, solo asintió. -No sabía que habían salas de clase aquí.

-No hay ninguna. Esa puerta no estaba allí cuando me encontré contigo al principio.- Harry lo miró como si se hubiera vuelto loco. -¡No me mires así! ¡Era una pared vacía hace sólo un minuto, y ahora hay una puerta!

-Muy bien, digamos que te creo, ¿Qué consideras deberíamos hacer?- Preguntó Harry, mirando la puerta con sospecha.

-Abrámosla.- Contestó Draco, dándose la vuelta para mirar a Harry con una amplia sonrisita en su cara.

Harry sonrió de vuelta, amando la idea. Caminaron con pasos ligeros juntos hacia la puerta. Cuando la alcanzaron, se apoyaron contra ella y escucharon murmullos del otro lado. Draco miró a Harry, esperando confirmación para su próximo movimiento. Harry señaló su asentimiento, y Draco empuñó la manilla de la puerta, y la abrió de un tirón.

La vista de los dos Slytherin en la puerta sobresaltó a los ocupantes de la habitación. Harry y Draco nunca pensaron que iban a encontrarse con los dos Weasleys y sus parejas cuando abrieron la puerta.

Los cuatro estaban sentados en una amplia alfombra en el centro de la habitación, la cual estaba iluminada sólo por velas. Mientras los veían, todos se levantaron del suelo.

Ron, que parecía bastante shockeado por la aparición de Draco y Harry en la puerta, dejó caer algo peludo, que desapareció de la vista antes de que Harry tuviera la oportunidad de ver lo que era.

Hermione, a diferencia de Ron, no desperdició tiempo mirándolos con la boca abierta, y empezó a recolectar todas sus cosas del suelo. Había un caldero, unos cuantos frascos con pócimas, un par de libros y un viejo pergamino. Mientras trataba de empujar todo dentro de su mochila, murmuraba algo que sonaba como -¿Por qué no los vimos venir?-

-Si fuera tú, no me movería, Granger.- Dijo Draco, caminando hacia el interior de la habitación lentamente. Harry avanzó tras él, mirando alrededor de la habitación. Vio a Dean y a Ginny, ahora de pie, en la esquina, mirándolo.

-Tenemos que dejar de encontrarnos así.- Les dijo con un guiño. Ellos solo le pusieron mala cara. Dean le lanzó una mirada disgustada.

-¿Qué hacen aquí? ¿Practicando pociones?- Continuó Draco, hablando con Hermione.

-No, fundando un culto.- Ella respondió, parándose de nuevo.

Ron pareció salir súbitamente de su estado de shock. -Esto es una reunión privada de Prefectos, si que si no les importa, ¡apreciaríamos mucho que se retiraran ahora!

Hermione y Dean bajaron la cabeza y Ginny se golpeó la frente con la palma de la mano, sacudió la cabeza y suspiró. -¡Oh, Ron!- Ron, sin embargo, todavía no se daba cuenta de su error, y lucía confundido.

-¿Una reunión privada de Prefectos, eh? ¿Escuchaste eso, Harry? Bueno, entonces supongo que olvidaron invitarme.- Draco miró a su alrededor y fijó su mirada en Dean. -¿Y qué es esto, eh? No sabía que el señor Thomas estaba ocupando mi lugar, ¡Eso es tan considerado de su parte!- Dijo en una voz burlona, al mismo tiempo mirándolos peligrosamente.

-Yo... bueno...- Ron trató de decir, recién tomando conciencia de su error, pero no logró decir nada más.

-De verdad debería informar al Profesor Dumbledore acerca de sus Prefectos de Gryffindor. No se por qué te escogió a ti, Weasel. ¡Ni siquiera puedes sumar uno más uno!

-¡Ey, eso no es verdad!- Gritó Ron.

Draco lo ignoró. -De todas maneras, estoy confiscando todo en esta habitación...- Hermione abrió la boca para protestar, pero Draco alzo su mano y siguió, -A no ser que quieras que reporte sus actividades ilegales al Director. Apuesto a que te quita la insignia de Prefecta.

-¡Bien!- Ella resopló y recogió su mochila. -Vámonos, chicos.

Ron, Dean y Ginny empezaron a caminar hacia la puerta y justo cuando Hermione la alcanzaba, Draco los detuvo, -Oh, Granger, creo que tienes cosas en tu bolso. Si no te importa, déjalas aquí. Dumbledore no estará tan contento contigo si no lo...

Dándole un golpecito a su insignia con los dedos, Draco pareció muy satisfecho cuando Hermione caminó hacia él y le pasó el viejo pedazo de pergamino que había guardado en su mochila. Giró sobre sus talones y dejó la habitación.

Harry ahora estaba apoyando contra la puerta abierta, después de que Ron y Dean se fueran tras Hermione, Ginny quedo como la última en la fila. Harry la miró, y cuando pasó por su lado, le tomó la mano para detenerla. -Quería que supieras que de verdad siento lo que hice.- Le susurró. Ella miró su mano hacia abajo, donde él estaba sosteniendo la suya, y él la retiro.

-Que conmovedor.- Draco murmuró en su dirección. Al sonido de su voz, Ginny recordó que él también estaba allí, y se fue sin mirar atrás.

-¿Qué quieres hacer con esto?- Preguntó Harry, como si no estuviera para nada avergonzado por el último comentario de Draco.

-No lo sé. Le preguntaré a Snape. Probablemente hará que Weasel y Granger lo limpien, de todas maneras.- Draco avanzó hacia el caldera en la mitad de la habitación. Adentro había una gruesa poción cafe oscuro, todavía burbujeante, como si el caldero todavía estuviera al fuego. -Eww, ¿Qué crees que trataban de hacer? ¡Huele horrible!

Harry echó un vistazo a su reloj. Eran las cuatro cincuenta, y estaba llegando tarde a encontrar a Blaise. -Mejor me voy, o sino Blaise se va a poner quejumbroso.- Dijo, para después hablar en un tono que se parecía muchísimo al de Blaise, -¿Donde has estado, Harry? ¡He estado esperándote por una eternidad! ¡Y extrañe a Pansy! ¿Sabes lo mucho que quería caminar tras ella todo el camino hasta Hogsmeade?

Draco se rió de la imitación y avanzó junto con Harry hacia afuera de la habitación, y abajo hasta el Gran Comedor.

-Así que, Draco, cuando nos encontramos antes, me preguntaste que era lo que hacía allí, pero la verdadera pregunta es, ¿Que hacías ahí?- Harry preguntó, un poco divertido.

-Em... No te preocupes de eso, no es importante.- Draco se excusó y rápidamente cambio de tema. -¿Así que te vas con Blaise ahora, huh?

-Ajá. ¿Estás seguro que no quieres venir con nosotros? Solo por dos horas, será divertido.- Harry trató de convencer a Draco nuevamente.

-No gracias, me quedaré aquí.- Dijo mientras miraba de cerca el pergamino que todavía sostenía en sus manos.

-¿Qué es eso, de todos modos?

-Se ve como un mapa para mí...

-Déjame ver.- Harry le quitó el pergamino, pero antes que pudiera observarlo, el profesor Lupin se topó con ellos.

-Oh, Harry, que bueno que me topé contigo.- Dijo.

-Literalmente.- Farfulló Draco. -Te veré luego en el festín, Harry.

Harry asintió, y miró a su profesor de nuevo, con quien ahora estaba totalmente solo. -¿Que quería, profesor? ¿No va a tomar mucho tiempo o sí? Porque Blaise ha estado esperándome en el Salón de Entrada por los últimos 55 minutos o algo parecido...

-No, será corto, lo prometo. Quería preguntarte si estaría bien que yo me uniera a ti y a tus padres en Nochebuena.

¿Estaban todos alistándose ya para la Navidad? Pensó Harry.

-¿No está cerca de la luna llena este año?- Preguntó.

Lupin sacudió la cabeza, pero mantuvo su sonrisa. -No este año, por fin. No he celebrado la Navidad como es debido por tantos años.

-¿Ya lo conversaste con mis padres?

-Si, lo hice. De hecho, estaba preocupado por tú reacción, pues eras sólo un niño la última vez que celebré la Navidad con tu familia.

-Bueno... no pienso que sea buena idea.- Dijo. La sonrisa de Lupin se desvaneció lentamente, pero Harry le sonrió. -Estoy bromeando, por mí está bien.- Lupin suspiró de alivio y le sonrió de vuelta. -Bueno, tengo que irme.- Harry dijo, gesticulando hacia la escalera que bajaba al Salón de Entrada con su mano. No notó que pasaba el mapa justo por delante de la cara de Lupin.

Lupin se volvió hacia él súbitamente, con curiosidad, al ver el mapa. -¿Harry, qué es eso?- Apuntó al mapa. Sus ojos estaban bien abiertos, como si estuvieran sorprendidos por algo, pero también esperanzados.

-Oh, Draco lo acaba de confiscar de un grupo de... Gryffindors. Sólo deberes de Prefecto, tú sabes. Dijo que lucía como un mapa, pero no he tenido la oportunidad de examinarlo yo mismo.

-¿Un mapa, dijo? ¿Puedo verlo?

Harry se encogió de hombros y le pasó el mapa al profesor. Si era posible, sus ojos se abrieron todavía más cuando miró abajo, hacia el pergamino.

-Merlín.- Susurró Lupin. -No lo había visto en tanto tiempo...

-¿Qué es?- Preguntó Harry, tratando de mirar el pergamino por encima de su hombro.

-Yo... te explicaré luego. Me lo llevare, ¿Está bien?

-Er.. bueno...- Harry lo miró con recelo, pensando que todos a su alrededor se habían vuelto locos ese día.

-Muy bien.- Lupin dijo, nervioso. -¡Bueno, te vas a ver a tu amigo!

Harry y Lupin se separaron. Harry bajó hacia el Salón de Entrada, y encontró a Blaise paseándose de lado a lado cerca de las grandes puertas de roble.

-¡Harry! ¿Donde has estado? ¡Te he estado esperando por una eternidad! ¡Y extrañé a Pansy! ¿Sabes lo mucho que quería...?

-Espera.- Dijo Harry, agarrando su mano derecha para evitar que su amigo dijera una palabra más, y luego empezando a frotarse la sien. -Estoy teniendo un Déjà-vu.

-¿Ah?- Blaise parecía confundido.

Harry sacudió la cabeza y trató de contener una carcajada. -No importa. ¿Listo para irnos?


-¿Cuándo vamos a usar todo esto?- Blaise le preguntó a Harry cuando dejaban Zonko con una enorme bolsa que contenía por lo menos 15 Bombas Fétidas y fuegos artificiales.

-Ya verás.- Contestó Harry, travieso.

-¿Y si Filch nos atrapa con esta bolsa?

-Eres tan cobarde. Y de todas maneras, Filch nunca sospecha a los Slytherin con bromas como éstas.

-Esta bien, ¿Qué hacemos ahora?

-Tomémonos unas cervezas de mantequilla y después volvemos al castillo.

Mientras se movían hacia las Tres Escobas, pasaron cerca de Honeydukes. La puerta de la tienda de dulces se abrió y dos chicas emocionadas salieron del local. Blaise se congeló en su sitio al ver que Pansy y Millicent estaban ahora paradas justo al frente de ellos.

-Oh, pero miren quién es.- Dijo Pansy en un tono enojado, mirando a Harry. -Hola, Potter.

-Pansy.- Respondió Harry, indiferente. -Eh... ¿recuerdas que te conté acerca de mi amigo, Blaise?- Palmeó el hombro de Blaise con fuerza, causando que casi se cayera hacia delante.

-Oh, sí, el tímido.- Dijo ella, examinando a Blaise de los pies a la cabeza. Él se sonrojó bajo su mirada.

-Blaise, ¿Por qué no le cuentas a Pansy lo que me dijiste el otro día?- Harry miró a su amigo tratando de transmitirle un mensaje con la mirada.

Sin embargo, le tomó a Blaise un minuto captarlo. -¿Qué fue lo q...? - Oh, ¿te refieres a esa cosa?...

-Exactamente, Blaise. Me cuidas bien esta bolsa, ¿si? Yo estaré en las Tres Escobas.- Los dejó solos y al mirar atrás, vio a Blaise realmente hablando con Pansy. Estaba actuando tímido a su alrededor, pero Harry sabía que si pasaba más tiempo con ella, era seguro que adquiriría más confianza.

Misión cumplida, Pensó Harry. Ahora sólo espero que Blaise no lo arruine todo.

-¡Pero todos están en las Tres Escobas!

-¡Eso es exactamente por qué quiero ir!

Harry escuchó a dos personas discutiendo en los alrededores. Levantó la vista para comprobar que no eran otros que Dean y Ginny, que estaban parados frente al pub, bloqueando la entrada. Ginny se veía enojada con Dean, y parecía que acababan de tener una pelea. Como estaban parados frente a la entrada del pub, Harry no podía entrar. Sería muy incómodo decirles que se movieran para que él pudiera entrar, así que sólo esperó que se movieran por cuenta propia.

-Pero en el café de Madam Puddifoot podemos hablar en privado. Si entramos a las Tres Escobas, tu hermano y su novia harán que nos sentemos con ellos, ¡Y entonces no sería una cita!- Dijo Dean con estridente voz.

-¿Así que no vas a entrar?- Parecía que Ginny ya se había hecho la idea de que quería ir al pub, y no al café.

-¡No!

-Entonces lo haré yo sola.

-¡Oh, no lo harás!- Dijo Dean. Agarró su brazo y empezó a arrastrarla lejos del pub.

Esa era la oportunidad de Harry para entrar, pero no pudo moverse al ver que Ginny estaba siendo arrastrada de esa manera.

-¿Qué estás haciendo, Dean Thomas? ¿En serio me vas a arrastrar hasta ese estúpido café? ¡Suelta mi brazo, ahora!

No puedo soportarlo más. La rabia estalló hacia afuera, y de repente se encontró avanzando hacia ellos. -¡Ey!- Llamó. Ni siquiera sabía lo que Ginny estaba haciendo en Hogsmeade. ¿No había dicho que tenía que estudiar? Tal vez Dean la había hecho venir, igual como estaba haciendo que ella lo acompañara ahora.

Dean dejó de tirar de Ginny, pero no soltó su brazo. Él y Ginny se volvieron para ver quién los llamaba, y al ver a Harry, Ginny enrojeció, y Dean gimió con exasperación. -¡Genial! ¿Que es lo que quieres?

-Escuchaste lo que dijo. Ella puede caminar, sabes. Y seguramente también puede tomar sus propias decisiones. Ahora déjala ir.- Dijo Harry, sintiéndose un poco furioso.

¿Acaso ella todavía pensaba que él era un cobarde, defendiéndola de esta manera?

-Por qué no te vas a jugar al héroe en otra parte, ¿Eh, Potter? ¡Para de meter tu larga nariz en los asuntos de otras personas! Ginny me contó que no la dejas en paz, ¿Así que por qué no te alejas ahora, antes de que salgas seriamente herido?

-Dean, vamos. Sólo vayamos a algún lado y olvidemos todo este asunto.- Interrumpió Ginny, viendo la rabia en sus ojos. Frotó el hombro de Dean tranquilizadoramente, asustada de que empezara algo con Harry.

-No, espera un segundo, Ginny. He tenido suficiente de este tipo. Necesita aprender cuando debe mantenerse alejado.

Harry soltó una risa sepulcral. -¿Qué vas a hacer, lanzarme un maleficio?

-Apuesta a que si.- Respondió Dean, sacando su varita.

Deja que lo haga, Pensó Harry. No saco su varita, sólo se mantuvo parado ahí, mirándolos. -¿Ves como es tu novio, Ginny?

-¡No le hables!- Gruñó Dean.

-¡Oblígame!

Dean no pudo soportarlo más. Alargó las manos y empujó a Harry hacia atrás.

-No me toques, tú, asqueroso sangr- Harry se detuvo, pensando con fuerza en la promesa que le había hecho a Sirius. No digas esa palabra. ¡No termines esa oración! Se dijo internamente.

-¿Qué pasa, Potter? ¿El gato te comió la lengua?- Lo provocó Dean. -¡Escúpelo! Déjame ayudarte: S - A - N -

-¡Dean!- Gritó Ginny.

-¡Oh, no importa!- Murmuró Dean. Olvidó que sostenía su varita, y empezó a empujar a Harry en el pecho con más fuerza. A Harry no le gustó la idea de que lo empujaran tan fuerte, y empezó a empujarlo de vuelta con la misma fuerza. Luego progresaron a los puños, pegándose entre ellos en todos los lugares posibles.

-¡Deténganse!- Gritó Ginny. -¡Paren ahora mismo! ¡Dean!

Gente, algunos eran estudiantes de Hogwarts y otros eran pueblerinos, se juntó alrededor y los miraron pelear, pero ninguno de ellos los trató de separar. Harry y Dean se separaron después de unos minutos. Dean apuntó su varita hacia Harry, luciendo completamente lívido.

-¡Dean, no! ¡No te atrevas!- Le advirtió Ginny. Estaba un poco asustada de que haría algo completamente estúpido. Sabía que todo esto era por ella.

Pero Dean no había escuchado, y le lanzó un aturdidor a Harry antes que siquiera pudiera sacar su varita para defenderse. Harry cayó al suelo y yació ahí, inmóvil, observado por la multitud que se había congregado alrededor de ellos. Todos ellos dieron un respingo y dieron un paso atrás, alejándose de Dean. Dean guardó su varita y caminó de vuelta hacia Ginny como si nada hubiera pasado, ignorando a todas las personas que lo miraban.

-¿Qué es lo que hiciste?-Preguntó Ginny, furiosa.

-Nada, se lo merecía. Ahora volvamos al castillo.- Le susurró, envolviendo un brazo alrededor de sus hombros. Ella se liberó de su abrazo. Ni siquiera le importaba que todo el pueblo la mirara. Tenía algo que decir, y necesitaba sacarlo para afuera.

-¡No! ¡No iré contigo! ¡Tú empezaste esta pelea! ¡Tú amenazaste con lastimarlo, cuando lo único que hizo fue asegurarse de que yo estuviera bien! ¡Ni siquiera dijo la palabra completa!

-¡No la dijo porque tú estabas aquí! Ginny, este tipo tiene serios problemas. Esta obsesionado contigo, ¿Acaso no puedes verlo?- Argumentó Dean.

-¡Ni siquiera sacó su varita y tú fuiste y lo aturdiste!- Ginny miró a su alrededor y vio que todavía era el centro de atención de la multitud a su alrededor, y estaba harta de ello. -¿Por qué todavía siguen mirando? ¿No tienen nada mejor que hacer?- Rápidamente, ella y Dean estuvieron solos de nuevo. Harry todavía yacía inconsciente en el suelo.

-¿Lo defiendes? Después de lo que te ha hecho, ¿lo defiendes? ¿A este Slytherin imbécil? ¿Por qué?

Ginny no respondió. Bajó la cabeza y pensó en qué decir. Era tiempo de que Dean supiera la verdad. -Porque pienso que es mejor que tú. Es una mejor persona, un tipo más guapo, y un mejor besador.

-¿A qué te refieres, un mejor besador? ¿Lo besaste?- Gritó Dean.

-Si, y a pesar de todo lo que me dije a mí misma, tampoco me arrepiento. Ahora escucha lo que voy a decir ahora, porque no lo voy a repetir. Ya no estoy interesada en tí, se acabó.

Dean pareció shockeado. -Pero Ginny-

-Adiós Dean.- Respondió, y él se fue caminando airadamente.

Ginny se agachó al lado de Harry, y colocó su cabeza sobre su regazo. Sacó su varita y la apuntó hacia él. -Ennervate.

Los ojos de Harry se abrieron lentamente. Parpadeó un par de veces, y trató de recordar dónde estaba. Miró a su alrededor lentamente, y las chispas de pelo rojo encima de él aparecieron a la vista. Miró hacia arriba y vio la cara de Ginny sonriéndole suavemente.

Harry se disparó hacia arriba al recordar lo que había pasado. Miró en todas direcciones, buscando a Dean, pero él no estaba a la vista.

-Está todo bien, se ha ido.- Le dijo Ginny, levantándose y sacudiéndose el polvo de la túnica. -Eh... quería decirte que estoy...- Empezó a decir, pero alguien la interrumpió.

-¡Harry!- Blaise le gritó por detrás. Harry se dio vuelta y vio a Blaise corriendo hacia él. -Harry.- Exhaló cuando paró frente a él, tratando de regular su respiración. -Acabo de enterarme de lo que pasó. Estaba con Pansy y escuché que te aturdieron, así que corrí lo más rápido que pude...- Tragó saliva al terminar de hablar.

Harry ojeó rapidamente a Ginny. Se preguntó qué era lo que había pasado mientras estaba inconsciente. ¿Adonde se había ido Dean y por qué había despertado en el regazo de Ginny?

-Vámonos, Blaise.- Dijo en voz baja.

-Estás seguro que quieres...- Empezó a decir Blaise, pero Harry lo interrumpió.

-Sí, estoy seguro. Vámonos.- Dijo con más firmeza.

Empezaron a caminar de vuelta al castillo, pero Ginny gritó, -¡Espera!

Harry no se dio vuelta. Había perseguido a esta chica por siglos. Deja que ella lo persiguiera a él ahora, si es que de verdad lo deseaba. A pesar de todo, no pudo evitar pensar que todo este correteo no valía la pena.


A/N:

¡Muchísimas gracias Nat Potter W, Marianita Cullen, MRS Taisho-Potter, anatripotter, greed212, , Carter86, andrea, Feche, Lorena, Skuld Dark, dany16, y Dragoncita! ¡Sus comentarios son la razón que me impulsó a seguir adelante! ¡Me salvaron la vida! Triple gracias =) jajajaj.

Espero que les haya gustado este nuevo capítulo, ¡El más largo hasta ahora!

Acerca de la pregunta de , de si la historia original esta terminada o no, en el primer capítulo mencioné que, lamentablemente, faltan dos capítulos, aunque cuando me contacté con la autora me confirmó que los terminaría pronto.

¡Y no se preocupen, todo no está terminado entre Harry y Ginny! ;)

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