Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo narro lo que dicta mi imaginación.
Queda prohibida su adaptación o copia sin permiso de la autora.
Capitulo 9: Ocultaciones
Edward permaneció en la habitación hasta que Bella pudo despertar de su largo sueño. Sus ojos reflejaban el cansancio que le provocaba estar enferma y lo mal que se encontraba. Ella sonrió al ver a su novio junto a su cama, pero esa sonrisa no le llegaba hasta sus ojos castaños. Aun estaba afectada por lo que había ocurrido esa noche.
—¿Cómo te sientes? —pregunta en susurro preocupado por su compañera.
—Mejor que esta mañana —responde ella con voz débil y áspera.
—¿Por qué no quisiste que me avisaran sobre tu estado?
—No quería que supieras. Creí que estaría mejor pero no fue así. —respondió jugando con la sabana entre sus manos.
—Tengo derecho a saber qué es lo que te pasa. Soy tu novio. —fingió estar ofendió —Me importas y nadie va a cambiar lo que siento. ¿Me entiendes? —Bella asintió — Bien, entonces… Quiero disculparme por lo que anoche. Me enfade mucho porque aquel tipo te golpeo, juro que en ese momento solo quería matarlo pero tú estabas ahí y no quería que vieras un asesinato.
—No tienes porque pedir disculpas. Solo intentabas protegerme de una manera… no muy sana.
—Aun así, Bella. Quiero que estés bien, mientras yo esté junto a ti nadie te va a dañar. —se acerco a ella tomando sus delicadas y pequeñas manos entre las de él al mismo tiempo que posaba sus labios sobres los de la castaña. Convirtieron un beso tierno y amoroso en algo más apasionado y necesitado.
El corazón de Bella latía eufórico dentro de su pecho. Disfrutaba cada segundo de aquel beso. Por otro lado Edward sabía que la necesitaba, de todas las maneras posibles necesitaba. No había ni espacio ni momento para estar juntos, simplemente sucedía. Para ambos era maravilloso estar juntos.
Lentamente se fueron separando. Sinceramente fue solo porque les hacía falta el oxígeno. Sin abrir los ojos Bella le dedico una media sonrisa. Edward se limito a acariciar el rostro pálido de su novia.
—Me gustas demasiado —confesó sin despegar su mano de la mejilla de Bella. Ni siquiera pensó en decirle esa tremenda confesión, pero su corazón dictaba lo contrario y ansiada decirlo ya. —Nunca me había gustado alguien de esta manera tan intensa. Tú eres única. Algo hay en ti que me hace volar cada vez que toco la piel de tu mano o tus mejillas que se tornan rojas cada vez que me acerco a ti. Tal vez sea todo tu ser, tu corazón latiendo contra tu pecho y a la vez contra en mío cuando te estrecho contra mí. Todo eso me hace temer; te puedo tener por el día, por la noche ya no. Temo a que algún instante desaparezcas y nunca vuelvas a mí.
—Si ese día llega. Recuerda que siempre quise estar a tu lado. Que nadie me hizo cambiar de opinión solo porque creían que no eras bueno. Cuando mis labios dejen de besarte y mi corazón deje de latir por ti. En ese momento recuerda que siempre estuve para ti. Solo una noche hazme feliz y estaré eternamente agradecida si es posible pagarte con mi vida lo haría sin ninguna duda.
De nuevo volvieron a fundirse en un grato beso. Disfrutando de los labios del otro, agradecidos por este momento tan especial que vivían.
—No importa el pasado ni el futuro, solo el aquí y ahora. Tú y yo maravillados por estar juntos. Me gustas Edward y nadie cambiara eso.
•••
Por la tarde Isabella se sintió mejor, hasta el punto de salir a caminar bajo los árboles y el crepúsculo de esa tarde. Mientras caminaba por la acera recibió un mensaje. Era de Jacob, con quien no había hablado.
«Lamento mucho lo que ocurrió, pero por favor esto es tan importante para ti que necesitas llamarme. Por favor márcame. ~Jake»
Lo leyó, pero no contesto. Prefirió esperar la noche para poder regresarle la llamada. Tal vez si sea de suma importancia para Bella. Siguió caminando, ignorando a todo alumno de la universidad que pasaba junto a ella. Sin darse cuenta llego a las afueras del campus. Dudo un poco pero salió de allí sin ninguna compañía.
Corría un riesgo grande al salir sola hacia la ciudad, aun mas peligro cuando los últimos rayos del sol resplandecían en el cielo. Algo muy en el fondo le decía que tenía que continuar con su trayecto.
Llego hasta un bar donde se encontraban varios alumnos de la universidad y ciudadanos que vivían cerca. Reconoció la motocicleta de Edward. Sin pensarlo dos veces se adentro al lugar.
Un olor a sudor y a alcohol inundó sus pulmones, orillándola a salir de inmediato del lugar. Pero esta idea se desvanecido al ver a lo lejos a Edward y algunos de los estudiantes reunidos en una gran mesa. Al lado opuesto de su novio estaba otro tipo que se veía fuerte. Hablaban, pero con el ruido no lograba escuchar nada.
Se acerco más y así mismo llamaba la atención de cada hombre. Los murmullos y silbidos llegaron a los oídos de Edward quien de inmediato fijo sus ojos en su novia. Entonces la fulmino con la mirada mientras se levantaba del asiento y caminaba furioso hacia ella.
No dijo nada, simplemente la tomo del brazo con tal fuerza que Bella soltó un jadeo de dolor. Un nudo en la garganta comenzó a formarse, hasta que la primera lágrima rodo por su mejilla.
—¿Qué haces aquí? —exigió saber, sus ojos estaban rojos del enojo que sentía.
—No lo sé —respondió temerosa.
—Creí que estabas enferma.
—Me siento mejor.
—¿Qué haces aquí? —volvió a preguntar.
—No lo se...
—¡Esa no es una respuesta! ¡Dime a que viniste!
—Solo estaba caminando y vi tu moto. Y entre. Dime tu qué haces aquí por favor y me iré —sus ojos cristalinos suplicaban. Edward se dio cuenta de eso; su mirada se suavizó y entonces su ira bajo.
—Estaba con algunos compañeros, arreglando nuestros proyectos. Es mejor que vuelvas. Vamos te llevare. —la tomo de la mano, halándola hasta su moto.
—¿Me dirás la verdad algún día? —pregunto de la nada. La castaña sabia que él mentía.
—Si te miento es para evitarte problemas, no para dañar nuestra relación. ¿Entendido? —respondió, eso quería decir que si mintió. Ahora sabía que algo estaba ocultando.
—Okay.
Sin más Edward llevo a Bella hasta su dormitorio. Le dio un beso antes de partir hacia sus asuntos. Ella sintió la gran necesidad de descubrir en que estaba metido Edward. Esperaba que la verdad no le dañara.
De pronto recordó que tenía que llamar a Jacob, así lo hizo. Se encontraba nerviosa pues hacía tiempo que no hablaba con él. Espero por varios segundos para que Jake pudiera contestar.
—¿Bella? —pregunto al otro lado de la línea.
—Hola Jake. Perdón por no llamarte con anterioridad.
—No importa. Quiero hablar contigo, es urgente. Nos podríamos ver mañana, ¿está bien? —farfullo en un tono insistente.
—Hum... creo que no podré —mintió —Pero puedes decírmelo ahora.
—Me hubiera gustado hablar en persona para darte la noticia, pero al final te tienes que enterar. El próximo lunes podrás iniciar en Radio Twilight! —exclamo emocionado.
—¡¿Estas bromeando?! ¡Creí que la solicitud iba a tardar! —Bella se sentó a la orilla de la cama, no podía contener tanta emoción en su cuerpo.
—No Bella. Gracias a que tengo varios conocidos propuse que serias buena para una nueva sección en el programa y ¡aceptaron!
—Pero... ¡pero no lo puedo creer! Oh Jake muchas gracias. ¿Cómo te podría agradecer? Has hecho demasiado por mi —agradecida esperaba una gran idea para poder pagarle, pero no fue así.
—¿Qué te parece una cita el fin de semana? —propuso con voz pícara.
—Jacob —murmuro seria —sabes que no puedo. Veras... Edward y yo...
—Espera —la interrumpió —por favor no me digas que tu y él son novios. Por favor no lo hagas —suplico.
—Jake lo lamento pero así es. Edward y yo somos novios. Y realmente no quiero tener problemas con él —confeso.
—Lo entiendo. Aunque sabes lo que pienso de Edward. Cuando necesites a un amigo no dudes en llamarme a mí. Estoy seguro que tarde o temprano necesitaras a uno —termino la llamada. Bella no estaba segura a que se refería, pero por alguna razón sintió que Jacob sabía algo que ella no.
Esa noche no pudo conciliar el sueño por estar pensando en lo que ocultaba Edward. Quizás estaba metido en algo ilegal o peligroso, no permitiría que le pasara algo solo por estar ocultando cosas.
Despertó tarde ese sábado de octubre, esforzándose pues su cuerpo pesaba por la pereza que la abundaba. Miro al otro lado de la habitación y se encontró con una de sus compañeras dormidas; Alice. El agua de la ducha se escuchaba correr así que Rose estaría allí dentro.
A los pocos minutos Alice despertó, sonriéndole a Bella mientras que ésta ordenaba su cama.
—Buenos días, Alice —saludo la castaña al mismo tiempo que se echaba de vuelta en su cama.
—Buenos días Bella. ¿Cómo amaneciste?
—Muy bien, mucho mejor que ayer.
—Eso me alegra, así tendrás más ánimos de darle la bienvenida a una nueva acompañante de edificio. — Alice tenia la manía de dar las últimas noticias a sus compañeras.
—¿A qué te refieres? —pregunto incrédula. Se mantenía alejada de los "chismes" de toda la universidad.
—A que esta universidad tendrá nueva alumna y se estará hospedando en el dormitorio de junto. Dicen que es muy inteligente y atractiva —sonrió burlona ya que ambas sabían que la única que era hermosa en realidad era Rosalie y la más inteligente era Bella.
—Esperamos y esos rumores sean ciertos. De verdad quiero conocerla.
...
Edward decidió ir temprano al dormitorio de Bella. Tendrían toda la tarde para ellos dos. Él le tenía una sorpresa que estaba seguro le encantaría. También ayudaría mucho respecto a tratar de dominar su monstruo interior.
Estaba a punto de llegar cuando una joven muy bella se le atravesó por su camino. La observo con el ceno fruncido pues estaba seguro que la había visto en algún lugar. Pero en ese momento no lo recordaba.
De pronto un vago recuerdo llego a su mente. Se encontraba en segundo grado cuando una hermosa niña de cabellos rojos lo deslumbro. Se atrevió a hablarle haciéndose su amigo por tres años más. Le sonrió y ella también a él. Por desgracia ella tuvo tantos hombres en su vida que no lo recordaba.
—Te puedo ayudar —Edward se ofreció amablemente.
—Sí, muchas gracias. Veras, soy nueva y me mandaron a ese dormitorio —señalo el edificio de enfrente —pero mis maletas están pesadas y necesito la ayuda de un hombre —fingió mostrar sus músculos con sus flacos brazos.
—¿Entonces yo me encargare de llevar tus maletas? —pregunto fingiendo estar confundido.
—Así es. Si no es mucho pedir por supuesto.
—Claro que no.
Edward tomo sus maletas gustoso. Por alguna razón se sentía en la gloria estando junto a una mujer muy atractiva. Y por ese instante se olvido hasta de quien era en realidad, y a lo que iba a los dormitorios de las mujeres.
Llegando a la habitación de la joven recordó que iba a ver a su novio. La chica se sorprendió al notar que su nuevo amigo miraba la puerta que estaba a su lado. No le tomo mucha importancia hasta que esa puerta se abrió.
Bella salió de la habitación. Frunció el ceño al percatarse de que Edward estaba ahí, sosteniendo las maletas de la nueva chica. Sintió una opresión en el pecho horrible. Estaba celosa: celosa de la chica nueva que como lo habían dicho era bastante atractiva. Se volvió a sentir insignificante.
—Muchas gracias, Edward —la chica interrumpió el extraño silencio que se había formado.
—De nada... —dejo de hablar para que ella continuara. Él le había dicho su nombre mientras subían, ella no le dijo el suyo.
—Victoria. Me llamo Victoria.
—Mucho gusto Victoria —escucharon como Bella avanzo alejándose de ellos. Edward volvió hacia su novia pero en ese momento la ignoro.
—Buenas vecinas eh... —murmuro. Señalando con la mirada a la castaña.
—Tal vez —coincido —Bueno me tengo que ir. Nos vemos después.
—Claro que sí. Y muchas gracias por la ayuda.
Sin decir nada mas Edward bajo corriendo para alcanzar a su novia. Necesitaba explicarle lo que había ocurrido. Pero más que eso necesitaba mentirle para evitar malos entendidos, aunque eso implicaba ocultarle muchas más cosas.
Un capitulo mas que espero les guste, una abrazo para todas y si no es mucho pedir su bella opinion que anima mucho a seguir escribiendo.
