Después de ocho largos capítulos aprendí como responder reviews y ya respondí algunos por interno ¡yay! Cuando comience a responder revius quiere decir que nuevo capitulo is coming. Ya tu sae. Igual me sentí media aweoná por no saberlo antes jajajaja Responderé abajo los comentarios de los guest.

En este capitulo tenemos a gente ebria haciendo el ridículo, mejor dicho a cierto ruso. Ya se está haciendo costumbre jejeje, no es mi fic si ninguno de los personajes protagoniza un viral. Eso ya es ley xd

¡Por fin tenemos la fiesta! no tan salvaje pero con muchos sentimientos y reggeaton del viejo, después de todo con Yuuri tenemos la misma edad así que supongo que le gustaría bailar esas canciones recordando la juventú jajaja (si, soy una anciana. okno)

Como siempre, gracias por seguir la historia, solo algunos personajes son míos, el resto es de Sayo sensei y Kubo sama, etc etc.

Disfruten de su lectura.


-Anda, discúlpate con Seung, Yura.

Tanya Plisetskaya literalmente arrastró a su hijo a la sala de la mampara al enterarse por boca del coreano que el muchacho había mantenido relaciones sexuales con Beka en su escritorio. Incluso, Seung le ofreció pruebas probaban la veracidad de su acusación tales como el envoltorio de un condón y la grabación que registraron las cámaras del lugar. Ante eso último la rusa le prometió que obligaría a su hijo a pedirle disculpas si le facilitaba el video. El surcoreano aceptó.

-No me arrepiento de nada porque a Beka le gusta hacérmelo en lugares públicos.

-Hijo para eso tienes tu casa para hacer esas cosas, por dios. Te dije, discúlpate o te quito el auto –amenazó Tanya.

-¡No puedes hacerlo, soy mayor de edad!

-Te quito el teléfono que te regalé y te corto el internet.

-Perdóname Kim Taehyung, digo, Seung Gil Lee, no lo volveré a hacer nunca más en tu escritorio, lo prometo.

-Más te vale mocoso. Acepto tus disculpas solo porque me agrada tu señora mamá.

-Eres un sol, Seung.

El coreano tenía en alta estima a la mujer rusa, ya que desde que comenzó a juntarse con ella, incrementó su popularidad. Tanya lo defendía de sus ayudantados que buscaban venganza o lo difamaban por redes sociales; lo invitó a patinar junto a sus amigas en el Ice Castle entre otras cosas más.

De repente, se oyó en la sala de al lado una voz que vociferaba:

-¿Qué se creen al traerme esta mierda de trabajo? ¡Quiero que mañana a primera hora me lo traigan corregido! ¡O los repruebo! ¡ME ENTENDIERON!

Viktor estaba fuera de sí. Ni Seung en sus peores días se comportaba de aquella manera tan despótica. Los estudiantes se retiraron espantados del lugar. Tanya y Yuri seguidos de Seung entraron para saber que le ocurría a su compatriota.

-Viktor cálmate, ya has rechazado cinco trabajos –aconsejó Chris, quien había presenciado la rabieta del ruso.

-Odio la mediocridad. ¡Estamos en la universidad, por favor! ¡No pueden traerme porquerías a esta altura del semestre!

-¡Cállate pelón histérico, algunos queremos estudiar! –reclamó Yuri.

-¡Yura! –exclamó su madre.

-Lo secundo –añadió el surcoreano.

-No me hablen, no quiero ser maleducado con ustedes. Les pido que se retiren de mi sala.

-¿Qué te pasa Vitya? No sueles ser así –preguntó preocupadísima Tanya.

-No le tocó hoy, ma. Eso es. –sugirió Yuri.

- ¿Y qué? A ti Beka te toca todos los días y sigues igual de insoportable –opinó Tanya.

-¿huh?

-Chihoko lo tiene así, le quiere robar a Katsuki –refirió Chris.

-¡El amigo psicólogo de Yuuri! ¡Vaya! Después de todo Phichit tenía razón, ese hombre se aprovecha de su trabajo para conquistarlo. ¡Tienes que hacer algo Vitya! ¡No permitas que te levanten a tu hombre! ¡El Viktuuri no puede morir! –exhortó Tanya.

-¿Viktuuri? ¿Desde cuándo que hablas con Phichit, mamá? –pregunto Yuri.

-Desde tu cumpleaños. Resulta que tenemos tantos amigos y temas en común ¡increíble que no hubiéramos hablado antes! Intercambiamos chismes y memes ¡ese chico sí que está al día con todo! Lo mejor de todo es que amó mis fics. En resumen es un buen muchacho.

A Viktor estaba que le estallaba la vena de la sien.

-¡Largo de aquí! ¡No toleraré que me conviertan mi vida privada en un chisme barato! ¡No soy na material de lo weones yo!

¡PAF! Una fuerte bofetada de parte de una mano con una cuidada manicure, acalló por fin al histérico ruso.

-¡Nadie aquí me viene a levantar la voz, carajo! ¡Sosiégate Vitya por favor, no ves que hay niños chicos! –le gritó Tanya a Viktor, quien se tocaba el área afectada, haciendo muecas de dolor y mirándola fijamente, con sorpresa en sus ojos.

-¡Mamá si quieres lo termino de sosegar yo! –sugirió muy solicito Yuri, arremangándose la camisa.

Chris decidió intervenir, antes de que se desatara una batalla campal de bofetadas.

-Vamo a calmarno ¿ok? Propongo que vayamos a relajarnos a algún bar karaoke para botar tensiones. Conozco uno muy bueno ¿Qué les parece?

-¡Si! apoyo la moción con toda violencia –exclamó Yuri, citando a los Simpsons - ¡Yo los puedo llevar en mi auto!

-¡NO! –gritaron todos.


Seung Gil Lee no entendía que hacía él en ese karaoke, como fue que se dejó arrastrar por su profesor y su amiga. Luego recordó que esto era la instancia perfecta para observar cómo se comportaban Chris y Viktor en un contexto diferente a la sala de clase. Tenía que admitir que era gracioso como Yuri sacaba de quicio al ruso mayor con las canciones que elegía y dedicaba.

-Nooo, no es amooor, lo que sientes por el cerdo se llama obsesióoooon, una ilusiooooooooon en tu pensamiento que te hace hacer cosaaas, así funciona el corazooon (1) –cantaba Yuuri, con el alcohol subiéndosele por la cabeza.

Un par de cervezas después…

-Hey pelón, esto es lo que Chihoko le dice al cerrdo en su consulta –el jovencito se aclara la garganta y comienza a cantar:

-Ya me han informado que tu novio es un insípido aburrido, tu que eres fogata y el tan frío, dice tu hermanita que es celoso no quiere que sea tu amigo, sospecha que soy un pirata y le robaré su floooor … No te asombres si una noche entra Chihoko y te roba a tu cerdita, ya no le gustan los pelones, el egoísmo de ser dueño… (2) ay ya se me olvidó la letra –dijo Yuri, lanzando un eructo que hizo reír a la gente que atestaba el lugar.

-Tanya, controla a tu mocoso –le dijo Viktor, fulminando con la mirada al muchacho que bajaba tambaleante de la tarima, cediéndole el turno a Chris.

-¡Ay déjalo, canta tan bonito! Lo tiene todo para ser un idol pero el muy menso quiere estudiar leyes para ser un abogado igual que su abuelo…

- y su padre –añadió Viktor, mirando a la rusa con la mano apoyada en su mentón.

-No preguntaré como sabes eso –dijo Tanya, dando un sonoro sorbo a su cerveza.

-Me retiro, ya tuve suficiente dosis de ridículo –anuncia Seung –Plisetskaya, si ese sujeto del otro día vuelve a molestarte, me avisas. Nos vemos. – se retiró realizando una leve inclinación de cabeza.

-Ese Berezustki no se rinde ¿eh?

-Vitya, no quiero hablar de eso. ¿Por qué no vas a cantar mejor?

-Con cinco copas o más canto lo que sea. Pero no me cambies el tema, Tanya. Mira, por lo poco que conozco a Dmitri Mijailovich, sé que no es el tipo de persona que se rinde tan fácil, si lo que quiere es hablar contigo, lo va a intentar hasta conseguirlo. Si no lo logra, ira tras el mocoso, digo, Yuri. Tiene la excusa para acercarse a él. ¿Me equivoco?

La expresión de la mujer se tornó sombría.

-Para nada, acabas de describirlo muy bien. No tengo opción más que saber que carajos quiere –dijo Tanya resignada.

-¿Y no piensas decirle nada de esto a Yuri?

-¿Decirme qué, calvo? –preguntó Yuri, quien se sentó al lado de ellos tras ir al baño.

-Que pares con las bromas hacia mi persona –respondió rápidamente Viktor.

-¿Piensas quedarte de brazos cruzados mientras te roban al katsudon? No se cómo soportas que ese tal Chihoko esté cerca del cerdo ¿No ves que se lo quiere faenar?

-No puedo hacer nada si Yuuri se niega a dejar de frecuentarlo –dijo el ruso amargamente –Necesito algo fuerte para beber.

Tres doritos después...

Tal como dijo Viktor, tras cinco copas del brebaje más fuerte que disponía el bar, subió a la tarima a cantar, mejor dicho, Chris lo arrojó allí. Prácticamente se apoyaba con todo su peso en la estructura que sostenía al micrófono y con esa postura disponiase a cantar.

-… vete con él, espero y te sea feliz, pero el día que te lastimen, lo voy a felicitar a él… ¡Miren mi corazón ya es de hierro! Estoy llorando ayayayayay, estoy llorando ayayayay… mi mi mi miren, me duele mucho, empiezas con la Y de yoyo –hace una "y" en el aire con sus dedos –está bien te lo digo tu nombre ¡YUURI, YUURI, YUURI, YUURI! –las demás personas comienzan a corear la palabra "Yuuri" acompañando a Viktor –ayayyayay se me quiebra la voz porque saco todo el dolor… bien me lo dijiste tu Chris, el amor es para pendejos y si lo reconozco soy un idiota no importa…(3)

Cantaba Viktor, con voz desgarrada por el alcohol y la pena, a punto de echarse a llorar ahí mismo, frente a todas esas personas que lo acompañaban en su canto.

-Chris, mejor saquemos de allí a Vitya, antes de que siga haciendo el ridículo –sugirió Tanya muy preocupada por el cariz con las que se tornaba la situación -¡Yura ya deja de grabar!

-¡No lo haré! Esto vale oro puro –Yuri muy entusiasmado no paraba de filmar, muerto de risa –agradece que no lo estoy transmitiendo en directo, mamá.

-¡Que considerado! ¿Me lo podrías enviar después? –pidió el suizo.

-¡Chris!

- Ya, ya, llevémonos a Viktor antes de que haga alguna tontería más.


-¡Mari, Yuuri! ¿Vieron el video que mandó Yurio? –exclama Phichit, irrumpiendo en la cocina de los Katsuki, en donde los hijos del matrimonio desayunaban. Como el mejor y más antiguo amigo, Phichit tenía pase libre a la casa, con la única condición de que se sacara los zapatos antes de entrar.

-Oh si… ¡Pobre Vitya! ¡Mira como lo tienes hermanito! –le recriminó Mari.

-Claro, él puede perfectamente salir a emborracharse con sus amigos y nadie le dice nada, pero cuando yo salgo con mis amigos a él le molesta. ¡Mira qué lindo! –expresó Yuri, resentido, cruzándose de brazos.

-Perdóname que te lo diga Yuuri, pero Chihoko es cualquier cosa menos tu amigo. Se nota a kilómetros que él muere por tus huesos –comentó Phichit.

-Es cierto hermanito, no entiendo porque aun continúas juntándote con él ¿no me contaste que se te confesó el otro día? –interrogó Mari.

-Era mentira, Chihoko dijo eso solo para molestar a Viktor porque se dio cuenta que estaba espiando nuestra conversación, nada más. –respondió Yuuri muy confiado.

-Claro y yo soy Brad Pitt. Espabila Yuuri por favor, no puedes continuar engañándote así –rogó el tailandés.

-Phichit, ¿se puede saber qué haces aquí tan temprano? ¿No que tenías clases a esta hora? –preguntó Yuuri muy irritado.

-Se hizo viral.

-¿Qué se hizo viral Phichit? –interrogó la mayor de los Katsuki.

-¡El video de Viktor en el karaoke! ¡Yurio me prometió que no lo iba a subir a youtube!

Entonces el tailandés mostró un extracto de la grabación que cientos de sus contactos le enviaron como lo último en memes y contenido viral. Pulsó play y el final de la canción que cantó Viktor se reprodujo en el teléfono de Phichit:

-Y les digo así simple, soy un idiota no importa. Está bien, simplemente quiero tener a mi perrito, es el único que me acompaña, me seca mis lágrimas, lo abrazo fuerte y conmigo llora, conmigo llora y ora…. YUURI NO ME DEJES IOO TE AMOOOO , LAARÉ TODOS LOS PLATOS, 200, 100 PLATOS LO QUE QUIERAS TE LAVO PERO NO ME DEJESSS NO ME CAMBIES POR CHIHOKOO, YUURIIIII NO TE QUIERO PERDER OTRA VEEEEEZ.

Los hashtags #YuuriNoloDejes #OieNoChihoko #ZorroNoTeloLleves #LavatóndePlatos #200PlatosdeAmor fueron tendencia en Twitter durante ese día. Mientras en Youtube, el video obtenía miles y miles de views y cientos de comentarios solidarizando con el ebrio, ofreciéndole ayuda para lavar los platos y así conseguir que Yuuri no lo dejara. Desde ese entonces se consideró el lavar los platos el acto de amor más grande que alguien pudiera hacer por otro.

Y para regocijo de Yuri, el video de su pelea con el doctor Simi pasó al olvido ante el nuevo fenómeno. Sin embargo, el joven ruso no fue el autor de dicha grabación, ya que para ese entonces había dejado de filmar. Además como muy bien hizo notar Mari, el vídeo estaba grabado desde otra parte del bar, diferente al vídeo que recibió su hermano y Phichit.

-¿Por qué se pondrán idiotas los rusos cuando se alcoholizan? – preguntaba el tailandés, recordando aquella vez que Yuri borracho le cantó a Otabek la canción de Mon Laferte.

-¡Por Kami-sama! Qué vergüenza, Viktor no podrá pisar la universidad. Hermano, eso le pasó porque lo dejaste solo mucho tiempo. No lo culpo porque se emborrache, o sea, lo tienes abandonado porque prefieres ir a ver esa obra con Chihoko y Yuuko en vez de ir con Vitya a la fiesta.

-¿Perdón? ¿Escuche bien? Amigo por favor no me digas que no iras a la fiesta, dime que es mentira Yuuri –suplicó Phichit afligido. Y con razón. Era un evento importante para su carrera universitaria: el lanzamiento oficial de su proyecto. Necesitaba el apoyo de sus amigos. Además mucha gente asistiría con la secreta expectativa de ver a Yuuri bailar.

-Phichit, lo siento mucho pero ya me comprometí con los chicos. Chihoko compró las entradas con anticipación… es un espectáculo que esperé mucho ver…

-Pues llega más tarde a la fiesta, te esperaré pero ven por favor.

-No alcanzaría a llegar aunque quisiera. Lo lamento Phichit, no puedo fallarles a Yuuko y a Chihoko, les di mi palabra que no faltaría.

-Pero a mí sí me puedes fallar ¿no? –replicó dolido el tailandés –estas prefiriendo una amistad de pocas semanas en vez de nuestra amistad de años. No puedo creerlo, tú entre todas las personas… ¡no puedes hacerme esto!

-No te lo tomes tan personal Phichit, no se trata de que prefiera a uno por sobre el otro, solo me comprometí a otro evento antes, eso es todo. Si hubiera sido al revés, declinaría la invitación de Chihoko, en serio –se defendió Yuuri.

-Lo dudo amigo. Dejas de lado a Viktor, ahora haces lo mismo conmigo –le reprochó –Pero bueno ¿Qué se puede hacer? Respeto tu decisión pero no la comparto para nada. Me has decepcionado Katsuki Yuuri, de cualquiera lo hubiera esperado, pero no de ti. No tengo nada más que hacer aquí. Adiós.

Con la cabeza gacha y desolado, Phichit abandonó la estancia tremendamente desilusionado de su amigo. Comprendía muy bien a Viktor, ahora sabía de primera mano lo que se siente ser desplazado por Chihoko.


-Yuuri-kun, no has probado tu katsudon ¿Te pasa algo?

El japonés miraba quedamente el tazón de cerdo, como si buscara respuestas en el arroz, sin prestar atención a su antiguo psicólogo que estaba sentado frente a él disfrutando el mismo platillo en Yutopia.

-Discutí con mi amigo Phichit. No se lo tomó muy bien el que yo no vaya a su fiesta. –contestó Yuuri alicaído, jugueteando con la comida.

-Bueno Yuuri, si de verdad te complica acompañarnos con Yuuko… entenderé que no puedas ir. Después de todo Phichit es tu mejor amigo, es comprensible que prefieras estar allí con él. –dijo Chihoko.

-No es justo que les dé el plantón a ustedes, sobre todo si me comprometí con anticipación. Pero Phichit no entiende eso, prácticamente cree que lo estoy traicionando pero no se trata de eso. Yuuko también es una antigua amiga…

-Igual entiendo porque se porta así tu amigo. Siempre te tuvo a su entera disposición, hacías lo que él quería, estando siempre allí en sus locuras por más que te sintieras incómodo. Hemos hablado de eso Yuuri, tiendes a postergarte para darles el gusto a los demás y piensas muy poco en lo que tú quieres. Tú mismo me has dicho que no te gustan las fiestas, porque cuando bebes te transformas.

-No es eso Chihoko. Phichit es mi mejor amigo, es natural que lo apoye en todo como él lo ha hecho conmigo. –replicó Yuuri.

-Por lo mismo que es tu mejor amigo, debería entender que también tienes otros amigos, que prefieres una obra de teatro a una fiesta. No debería presionarte de esa manera.

-¡No sé qué hacer! ¡No puedo desdoblarme ni tampoco tengo un giratiempo para ir a ambos eventos! –explotó Yuuri frustrado. Estaba ante un complicado dilema que no podía resolver.

-Calma. Haremos lo siguiente: te libero del compromiso para que pienses muy bien lo que quieres hacer. No pasará nada si vas a la fiesta y no te preocupes de la entrada, no tienes por qué devolverme nada. Solo me interesa que sea el evento que elijas, lo hagas porque deseas estar allí, que lo hayas escogido porque tú quieres y no para cumplir las expectativas del resto. ¿Comprendes?

-Gracias por entenderme –suspiró aliviado.

El psicólogo sabía jugar bien sus cartas. Mostrándose comprensivo y paciente inclinaría la balanza a su favor y por ende incrementaba las posibilidades de ser elegido. Chihoko era un hombre poseedor de una gran determinación y lo que quería, lo conseguía, sin medir consecuencias. Porque un corazón enamorado jamás lo hace y deseaba mucho a Yuuri. Lo cautivó desde el instante que pisó su consulta, su pálida piel, sus dulces ojos, su timidez. Todo de él.

Cayó enamorado por completo a medida que conocía más de él, su personalidad, su carácter. Ser ambos originarios de Hasetsu los unió más y esa información fue decisiva para que el psicólogo diera el primer paso para conquistar a su paciente. Decidió acercarse como amigo para conocerlo mejor en otros ámbitos fuera de la consulta médica. El segundo paso sería pedirle que salieran juntos, sin Yuuko ni Takeshi y en esa cita confesarle su amor.

Pero no contaba con la existencia de Viktor, el novio. Cuando vio una foto del ruso, se quería morir: el tipo era guapísimo, demasiado. Se consolaba creyendo que lo que tenía de bonito lo tendría de estúpido. Error. Era un jodido genio, así lo supo después de googlearlo.

Con semejante espécimen de hombre, él no tendría ni la más mínima oportunidad.

Pero encontró una brecha. Pronto descubrió que el ruso fue el detonante del estado zombie de Yuuri y por esa misma razón se comportaba aprensivo e inseguro. El temor de volver a perderlo rondaba en su ánimo. Utilizó la inseguridad de Viktor para provocarle celos. La posesividad de la que hizo gala el de cabellos plateados fue de gran ayuda para sus propósitos, este estaba quedando mal y en cambio él, como alguien comprensivo, un buen amigo. Era cosa de tiempo que Yuuri comenzara a verlo con otros ojos.


Aunque le repetían mil veces que no corriera por los pasillos del hospital, ella hacía caso omiso de dicha indicación. No podía hacer otra cosa cuando Mari la llamo para avisarle que su padre tuvo una descompensación. Nikolai estaba solo cuando experimentó un agudo dolor de pecho. Trató de marcar el número de su hija, pero el teléfono resbaló de sus manos.

El Chilaquil estaba inquieto y al ver a su amo en el suelo inconsciente, salió de la casa y comenzó a ladrar en dirección a la casa de los Katsuki, en busca de ayuda. Mari, quien se hallaba en casa estudiando para un examen, se asomó para averiguar la causa de los desesperados ladridos del perro. Este la llevo hacia la cocina y pudo ver el motivo: el señor Plisestky estaba desmayado.

Llamó a la ambulancia y junto con el Chilaquil y Pyocha, lo llevaron al hospital. No hubo modo de sacar al perro de allí, ya que gruñía a cualquiera que se acercara lo suficiente para echarlo. Nadie pudo separarlo de su dueño.

Como se esperaba, al abrir la puerta Tanya encontró a su padre sentado en la camilla con el Chilaquil a su lado.

-Eres un testarudo Nikolai Ilich Plisetsky. ¡Cómo se te ocurre dejar de tomar las pastillas para la presión alta!

-Ya, hija no me regañes más y ayúdame a ir a casa. On ta mi pinshi bastón pa irme.

-Ni lo sueñes. Te quedarás aquí a esperar que revise el doctor García. Sin peros –replicó Tanya al ver que su padre quería poner reparos.

-Esta bien hijita. Pero ni se te ocurra llevarte al Chilaquil. Ya ha intentado morder a dos médicos que querían sacarlo. Si no fuera por él y Mari, podría haber muerto –añadió Nikolai, acariciando cariñosamente la cabeza del perro.

-¿Me prometes que te vas a cuidar, que harás caso en todo lo que te diga el médico?

-Si, si. Anda a almorzar, no quiero que pierdas tu turno por mi culpa. Estaré bien, el Chilaquil me cuidará.

Lo abrazó tiernamente como despedida.

-No te portes mal, papasha. No quiero perderte.


Comía muy a gusto su ensalada, pero debía apresurarse si no quería llegar tarde a sus clases. Miró su reloj y como estaba sola, comenzó a tragar su comida de una manera… digamos que poco elegante.

-Qué manera de tragar, mujer –comentó un hombre que se sentó frente a ella.

Tanya le escupió toda la lechuga al reconocer su voz.

-¿Qué haces aquí, pedazo de idiota? Te dije que no quería volver a verte –dijo furiosa Tanya.

-No tienes tus zapatos de tacón para amenazarme –dijo cantarinamente Dmitri con una sonrisa.

-¿Qué quieres? –preguntó con brusquedad.

-Táneshka, ya te lo dije antes de que me sacaras a patadas de tu auto. ¿Es que tengo que repetirlo? Me da pereza.

-Entonces vete ¿no ves que estoy almorzando?

-Me queda más que claro, aún tengo algo de tu almuerzo en mi cara –respondió Dmitri, quitándose un poco de lechuga de su mejilla.

-Fuera de aquí, tu presencia me causa indigestión.

- No me iré hasta que me concedas una entrevista contigo y con mi hijo.

-Ahora te acuerdas que tienes hijo, justo cuando cumplió dieciocho años ¿Qué conveniente no? –dijo la mujer sardónicamente.

-¡No es mi culpa que se los tragara la tierra! ¡No sabes cuánto los busqué! Pagaré todos los años de pensión que le debo a Yuri, pero por favor déjame hablar tranquilamente con ustedes ¡es importante! –dijo el hombre exaltado.

-Me largo. Tengo clases. Me vale tres hectáreas de verga tu petición – se levantó con dignidad, acomodándose su uniforme de enfermera. Su retirada fue interferida por una mano que aprisionó a su muñeca.

-Si aún te queda algo de amor por mí, dame la oportunidad de hablar con mi hijo.

-Suéltame. Déjame en paz, multiplícate por cero –dijo Tanya, tratando de zafarse.

-Tienes toda la razón del mundo en no querer verme más, lo comprendo. Pero no puedes decidir por Yuri. Si no quiere saber de mí, que me lo diga él mismo a la cara. Que él decida si quiere conocer a su padre.

-¿Y tú crees que va a decir que sí? No seas iluso Karenin, Yura se las ha arreglado perfectamente sin ti estos dieciocho años.

-¿Y tú, Táneshka? ¿También te las has arreglado bien sin mí? –preguntó en un susurro, tomándola de la cintura.

-Suéltame si no quieres que te deje sin descendencia –dijo Tanya entre dientes, temerosa de provocar un escándalo a plena luz del día.

-Bueno, pues me tendré que conformar con Anya y Yura… -dijo acercando su rostro al de ella, casi rozándose las narices. La rusa preparaba su pierna para el golpe sin embargo…

-¡SUELTA A MI MAMÁ VIEJO PERVERTIDO!

Y una patada voladora cortesía de Yuri Plisetsky separó a los antiguos amantes. Aunque no consiguió tumbar a Dmitri, puesto que era mucho más alto y fuerte que el adolescente.

-Wow, eso no lo veía venir. En serio no veo nada –comentó Karenin, palpando el piso en busca de sus gafas que salieron volando a causa del impacto -¡oh, aquí están! –alegremente se los colocó.

Yuri temblaba de ira. No era la primera vez que ciertos hombres buscaran congraciarse con él para tener la oportunidad de seducir a su madre. Después de todo, a sus 33 años, Tatiana Plisetskaya era una de las mujeres más bellas de la ciudad y era tan llamativa por su hermosura y carácter como lo era Viktor.

Ninguno de los tipos a los que Yuri espantó, terminaron muy bien. Bromas pesadas y duros golpes eran todo lo que obtenían de su parte. Mas ahora el enojo de Yuri era mucho más pronunciado, debido al incidente de Mila. El joven, desde la distancia, creyó que su madre estaba sufriendo la misma suerte. Lo iba a evitar como fuera, porque nadie, NADIE puede tocar a la mamá de Yuri Plisetsky sin salir indemne.

-Yura… vámonos… tenemos que ir a buscar al abuelo –sugirió Tanya, temerosa de la postura ofensiva de su hijo. Estaba en una disposición de pelea.

-Vengo de allí. El doc dijo que el abuelo tendría que quedarse esta noche, para hacerle unas observaciones –respondió Yuri, sin mirarla. Tenía la vista fija en Berezutski, que lo observaba expectante.

-Yuri, haz caso a tu madre, sabe mejor que tú lo que te conviene –le indicó el hombre.

-¿Qué te crees tú cuatro ojos, para darme ordenes?

-Ummm, pregunta difícil, así que paso. Pero si estas intrigado, podemos ir los tres a comer a ese restorán japonés, el Yutopia, sirven unos sushis que están para chuparse los dedos…

-Lo único que vas a comer va a ser el polvo, de la paliza que te voy a dar –amenazó Yuri, cólerico ante la tranquila y descarada actitud del sujeto. No demostraba temor ni arrepentimiento, es más, parecía que se estuviera riendo de él… y eso le hervía la sangre de una manera…

-Calma las pasiones One Punch Man. Me agradas, muchacho. Me doy cuenta que estás hecho todo un tigre, por la manera que defiendes a tu madre. Primero que todo quiero que sepas que no tengo malas intenciones con ella, todo lo contrario. Segundo, soy cinturón negro por lo tanto el que con más probabilidad va a quedar mordiendo el polvo serás tú. Pero mi intención no es hacerte daño jovencito, sino más bien que hablemos de hombre a hombre, tú y yo, y tu madre si también quiere. Tenemos asuntos que tratar los tres, es mi principal razón de mi visita a esta ciudad. ¿Qué dices?

El joven ruso abandonó todo intento de ataque. No era estúpido, sabía que tenía las de perder si peleaba con el hombre. Este resistió bastante bien su patada, no logró derribarlo con ella. Y era cinturón negro, por lo demás. Era diferente a los otros tipos a los que se enfrentó por su madre. El abogado era mucho más astuto. Astuto porque apeló a la esencia gatuna del chiquillo para aplacarlo: el halago y la curiosidad. El chico, que estaba acostumbrado que lo confundieran con una chica o que aún lo vieran como a un niñito, el que fuera considerado como un hombre, como un tigre, le alimentaba el ego. No lo golpearía, porque quería saber porque él y su madre era el motivo de que el abogado estuviera allí.

Volvió a reconsiderar la propuesta de ir a comer sushi al Yutopia.

Tanya decidió intervenir cuando percibió que su hijo estaba sopesando las palabras de Dmitri y dispuesto a escuchar lo que este tuviera que decir. Y era algo que tenía que impedir.

-Yura, vámonos. No tenemos nada de qué hablar con él –tironeó de su mano, arrastrándolo lejos del sujeto.

-Hey, espera quiero saber qué es lo que…

-¡SI TE DIGO QUE NOS VAMOS, NOS VAMOS, CARAJO! –gritó fuera de sí ante la resistencia de Yuri a marcharse con ella. Este, espantado, obedeció. Jamás, en los dieciocho años de su vida, su madre le había gritado así, con las manos temblando y los ojos vidriosos.

Dmitri no estaba dispuesto a dejarlos marchar así como así. Disparó su última flecha.

-¡Yuri! ¿Te gustó el auto que te regalé?

Tanya se quedó de piedra.


Yuuri no quería despertar. Estaba tan cómodo en su camita, se sentía tan calentito y a gusto allí… la gran almohada –un dakimakura- a la que dormía abrazado era muy cálida y envolvía su cintura protectoramente, le magreaba suavemente el cabello, acariciaba su mejilla con delicadeza… Un momento… ¡las almohadas no hacen eso!

Abrió los ojos de golpe. No reconocía la estancia. No era su cuarto. Tampoco el departamento de Viktor. ¿En dónde diablos estaba? Sentía los ojos irritadísimos por dormirse con las lentillas puestas. Estaba completamente desnudo, sin nada de ropa y con su cuerpo lleno de lo que parecía ser picaduras.

Agitó su mano frente suyo para asegurarse que no estaba fue peor. No podía creerlo. En su dedo anular tenía puesto un anillo dorado.

"¿Qué hiciste ahora Katsuki Yuuri?" se preguntaba consternado.

Miró al costado de la cama. Lo que había creído que era una almohada, resultó ser Viktor, quien lo miraba lleno de amor. Y al igual que él, portaba un anillo del mismo color en el mismo dedo.

-Ya despertaste del sueñum mi amor –lo saludó Viktor con un beso cargado de deseo.

-Vitya ¿en dónde estamos?

-En un hotel. Fue todo muy rico mi amor. Estuviste muy candente cariño ¡vaya que tienes aguante, amor! Nunca antes tuve una pareja tan demandante en la cama. ¿No te acuerdas de nada?

La mente de Yuuri comenzó rápidamente a recuperar los recuerdos de la noche pasada, sin embargo, todos se le aparecían sin orden ni concierto: un teatro, una botella de vodka en su bolso, baile mucho baile, un tubo… ¿una boda? El hotel… el cuerpo de Viktor…Se sonrojó violentamente.

-Por tu expresión y tu carita de tomate parece que si lo recuerdas –afirmó el ruso.

-Tengo toda una ensalada en mi cabeza, recuerdo hechos aislados…

-Con un buen baño de tina y un suculento desayuno podrás poner orden a tus ideas. Aunque para serte sincero, apenas puedo mover los músculos con la maratón de sexo que tuvimos.

-Ma…¡maratón!

-Mejor dicho nuestra noche de bodas.

-Vitya, habla más claro.

-Anoche nos comprometimos.

Viktor Nikiforov no se iba con rodeos.


Para dar fin a este misterio, retrocedamos algunas horas atrás y situémonos junto a un indeciso Yuuri, que aún se debatía si ir con Chihoko o con Viktor y Phichit.

-Aun no has decidido donde ir ¿cierto, hermanito?

- No sé qué hacer Mari-neechan. Sea la elección que haga, alguien va salir lastimado igual. No estaré tranquilo en ninguno de los eventos, tampoco me sentiré bien no voy a ninguno. Eso es lo que dicta mi corazón. –se desahogó el menor de los Katsuki.

-Lamento no poder ayudarte Yuuri, es una decisión que nadie más que tú mismo puedes tomar. Sin importar a donde elijas ir, te daré este encarguito de Yurio –metió una botella de vodka en el bolso de Yuuri –no sabía si te iba a encontrar en la fiesta así que me lo pasó a mi para que te lo hiciera llegar.

-Gracias Mari-neechan.

-Una última cosa Yuuri, antes de que te vayas. Si vas a elegir a alguien, asegúrate que valga la pena. Por lo menos para mí, las personas que si valen nunca te apartarían de tus amigos y sobre todo, jamás te harían elegir. Piensa lo que te digo y tendrás la respuesta a tu dilema.

Durante el viaje en autobús, Yuri meditó las palabras de su hermana Mari. Trató de dilucidar el significado de éstas. Pudo deducir que llegaría a una solución si se hacía las preguntas correctas "¿Quién jamás se atrevería a apartarme de mis amigos? ¿Quién nunca me ha puesto en la situación de tener que elegir?"

Cuando pudo dar respuestas a dichas interrogantes, supo a dónde tenía que ir.

Y con quien estar.


-Viktor cambia esa cara de funeral que tienes ¡estamos celebrando el éxito de nuestros alumnos! –lo exhortaba Chris. El ruso no hacía más que mirar una cajita, arrumbado en la barra, negándose a participar de las celebraciones.

-Es la única que tengo, Chris. Es mejor que vuelvas a la pista y disfrutes el baile porque estas malgastando el tiempo conmigo –dijo sombríamente.

-¿Sigues plagiando a Mr Darcy?

-Yuuri me hubiera contestado lo mismo –soltó una risa desganada –pero no está aquí.

-¿y esa cajita? –pregunto el suizo para tratar de desviar el tema.

-Son anillos. Amuletos anti –Chihokos para que él no nos separe nunca ni en un chilión de años. Mira, aquí tiene una inscripción que dice Yuuri te amo con la intensidad de mil soles.

- ¡Que charlatán eres! ¡Esa es lengua negra de Mordor y ese el Anillo Único del Señor de los Anillos!

Viktor hizo un gesto de silencio con su dedo.

-No le cuentes a Yuuri, guárdame el secreto.

-Se va a dar cuenta igual. De seguro que fuiste a comprar los anillos ebrio.

-¡No tomaré ni una sola gota de alcohol después de lo del vídeo! Tuve suerte de que no me reconocieran, hubiera sido mi fin.

-¿No leíste los comentarios? Todos encontraron muy romántico tu propuesta de lavar platos, decían que hombres así ya no habían en la tierra ja, ja,ja.

-No es gracioso, Chris. Ni anillos ni platos cambiarán el hecho de que me quieren arrebatar al amor de mi vida. Ese Chihoko se está saliendo con la suya y no puedo evitarlo, si intento algo, el imbécil lo revierte en mi contra.

-Pero no llores –pidió Chris al ver que se humedecían los ojos de su amigo – mejor bebe y solo por hoy olvida tus problemas.

-Me quedaré aquí, y por favor si estoy borracho, impide que cometa alguna locura.

-Cuenta conmigo, Nikiforov.


Hace diez minutos que una tipa insistía a Viktor para que la sacara a bailar. La mujer le conversaba, agitaba coquetamente sus pestañas postizas y hacía su escote más pronunciado, todo esto sin resultados porque el ruso la ignoró olímpicamente. Entonces la chica se retiró furibunda, mascullando acerca de la descortesía de los hombres de hoy.

Una morena, más perspicaz, esperó a que el ruso ingiriera más alcohol para hacer el intento de sacarlo a bailar. Le preguntó directamente si quería bailar con ella y Viktor emitió un sonido ininteligible que la mujer interpretó como un sí. Tal como había supuesto, las copas de whisky que el ruso bebió lo tornaron más dócil. Y como si de un niño chiquito se tratara, lo tomó de la mano y lo arrastró a la pista.

Bailaban a gusto, mejor dicho ella ya que el hombre apenas se movía. Presumía su éxito a sus amigas, sobre todo a la mujer anterior, quien había fracasado. Pero la alegría le duró poco: fue bruscamente apartada por un jovencito de rasgos orientales. Juraría que en ese momento había escuchado Quítate tú que llegó la caballota, la perra, la diva, la potra (4)

-Quita tus sucias manos de mi hombre, zorra –amenazó. Y Vitya, si vas a bailar con alguien, mínimo que sea alguien que lo haga bien.

-¡Yuuri! –exclamó sorprendido. Su aparición le espantó la borrachera, a menos que fuera su propia mente que le estuviera haciendo una jugarreta.

-Ese es mi nombre nene, no lo gastes. Bueno si, pero que sea en la cama –dijo sensualmente.

-¡Yuuri!, ¿estas ebrio?

-No, son los demás que están demasiados sobrios, cariño. Vamos al centro de la pista, allá se pasa mejor.

Viktor aun creía que estaba alucinando, preguntándose si era cierto que Yuuri estaba allí, llevándolo de la mano al centro de la pista. Él ya se lo imaginaba en el teatro con Chihoko y el matrimonio Nishigori. No aquí con él.

Las dudas se fueron cuando Yuuri subió al escenario donde el Dj mezclaba y le dijo algo al oído. Luego tomó la palabra e increpó a los asistentes.

-¡Acaso esto es un funeral! ¿No han aprendido nada del sensei? –gritó

Varios exclamaron eufóricos el nombre de Yuuri. Su aparición simbolizaba que el rey de la fiesta había llegado, que había diversión asegurada. Adoraban verlo bailar, era su modelo a seguir. Phichit resplandecía y Otabek… él estaba en el baño con Yuri concretando… importantes negocios.

-¡Aquí llegó su sensei! ¡Vamos a perrear hasta que se rompa el suelo, carajooo!

Vítores y gritos de aprobación se escucharon ante la propuesta.

-Pero tradiciones son tradiciones. Hay que encender algunos faroles… vi algunos muuuy apagados y eso no puede ser. ¡Está prohibido que en mi presencia haya gente sobria! ¿Quién será bautizado por la sagrada Iglesia del Ron?

-¡Ofrezco a mi hermano en sacrificio! –gritó Sara, arrastrando a un remiso Michele al escenario. Quería deshacerse pronto de él puesto que no la dejaba bailar a gusto con Seung, quien por alguna extraña razón, estaba ebrio como una cuba.

-¿¡Qué!? ¿Otra vez? –preguntaba histérico el aludido.

-¡Aqui tengo el embudo sensei! –exclamó Mila, quien no había perdido la esperanza de encontrar a Yuuri en la fiesta.

-Traigan todo aquí. Michele Crispino –dijo Yuuri cuando lo tuvo al frente –te bautizo en el nombre del agave, del ron y el delicioso vino blanco. Amén –bendijo, derramando el licor en la boca del pobre italiano, quien no tuvo más alternativa que beberlo a través del embudo. –Doy por inaugurada esta fiesta y ¡que se prenda esta mierda!

Entonces, el Dj por indicaciones del japonés, comenzó a tocar las canciones de reggaetón favoritas del nipón.

Al ritmo de Rakata, Yuuri comenzó a moverse alrededor de Viktor sin rozarlo en ningún momento. El ruso estaba vuelto loco, se moría por manosear a su novio, que a cada instante lo provocaba con esos movimientos subidos de tono al son del reggaetón. Yuuri no se dejaba tocar, pero lo más bien que se acercaba al ruso para robarle un beso húmedo y reírse de los intentos de este de pegarse a su cadera. Lo estaba castigando por atreverse a bailar con otras personas que no fueran él.

Y como si fuera una mala broma del DJ, comenzó a sonar Sexy Movimiento para recordarle lo desesperado que estaba por sentir el pecaminoso cuerpo de su pareja. Yuuri, haciendo honor al título de la canción, deleitaba al ruso con su mejor arsenal de perreos regodeándose en las miradas lascivas, cargadas de deseo que éste le lanzaba. Yuuri lo miraba como queriendo decir "¿te gusta lo que ves?" y se mordía el labio fingiendo una inocencia que no tenía.

En una de esas en la que Yuuri se volteó, Viktor pudo capturarlo y pegarse a él, restregando su pelvis en el trasero del nipón, excusándose con motivo del baile. Yuuri solo reía: era eso lo que estaba buscando. Y desde esa postura podía sentir lo excitado que estaba su novio.

-mmm… esta duro allá abajo –comento Yuuri, pícaro.

El ruso acariciaba todo el torso de Yuuri por debajo de la camisa. Luego se lo llevó a la zona de descanso para sentarlo sobre sus piernas y besarlo a gusto, para desquitarse todos aquellos días en los que no se vieron. Le devoraba el cuello con hambre cual vampiro y le sobajeaba el muslo con dedicación. Toda su mente estaba en blanco, solo se concentraba en acariciar a su sensual japonés hasta que una traviesa mano se coló entre sus pantalones, tocándole su entrepierna. Eso lo devolvió al presente. Claro que quería cogerse a su novio, pero no en un lugar público, Viktor no tenía la vena exhibicionista de Otabek y Yuri, quienes se encerraron en el baño hacía ya mucho rato.

-Ah… Yuuri, tengo que darte algo –dijo entre jadeos.

-Qué esperas para darme con esto –repuso Yuuri apretándole la entrepierna.

-Es… ¡ah!… otra cosa. –Abrió la cajita con las argollas.

-¡No puede ser… es el Anillo Único! La versión de aniversario, ¡no sabes cuánto la busqué! –comenzó a sollozar emocionado, olvidándose momentáneamente de la calentura anterior. Años y años que añoraba tener ese anillo como buen fan de Tolkien, pero era raro de encontrar y muy costoso. Frente suyo tenía nada más ni nada menos que dos de esos anillos en las manos del ser al que adoraba. No podía evitar emocionarse con eso.

Entonces Viktor se arrodilló –para dar más solemnidad al acto – y dijo:

-Yuuri, acepta estos anillos como prueba de mi amor por ti, como un amuleto para que ningún Chihoko nos separe –le colocó una de las argollas en el dedo anular de su mano izquierda y le besó la mano con devoción.

-Vi…Vitya… debió costarte mucho dinero… esto es demasiado… -repuso Yuuri entre hipidos.

-Yuuri, por ti haría una maratón de las tres películas de El Señor de los Anillos solo si eso significa estar contigo, compartir algo que te gusta. Porque te amo.

-Dame tu mano –le colocó el otro anillo –Yo también te amo Vitya y esta sortija simboliza que eres el único para mí.

Phichit se dirigía a donde estaba su amigo para saludarlo, cuando advirtió la escena recién descrita. Viktor arrodillado sosteniendo una cajita, colocando un anillo en la mano de Yuuri, este llorando de emoción. No se precisaba ser un genio para saber que estaba ocurriendo allí.

-¡OIGAN TODOS! ¡MI MEJOR AMIGO SE VA A CASAAAAR!

Un corro de gente se acercó a la pareja para felicitarlos por el gran acontecimiento. El DJ, leyendo la situación, baja el volumen de la música y coloca una melodía más romántica para acompañar el feliz suceso.

-Siempre un paso adelante Viktor. No esperaba menos de ti, amigo –le palmoteaba el hombro Chris, satisfecho por el hecho de que por fin el hombre estaba sentando cabeza. Súbitamente tuvo una genial idea.

-Phichit, ya que tenemos el tubo con nosotros podemos aprovechar de hacer la despedida de soltero ahora mismo.

-¡Buenísima idea Profesor Giacometti! Pero nos faltan bailarines.

-Pues reto al futuro señor Nikiforov a un duelo de pole- dance –los duelos de baile eran marca registrada de las fiestas organizadas por el tailandés.

Yuuri, cuya borrachera se le estaba espantando y por ende, también el Eros que lo poseyó en su estado etílico, miró hacia todos los lados preguntando ¿kien, io?

-Vamos, tienes que mostrarle tu pack a tu futuro esposo. ¿O no te atreves? –lo instó el suizo.

-¡Tú puedes Yuuri! Haz valer esas clases de pole dance y todo el ejercicio que has hecho –lo animó Phichit.

Necesitó muchas copas de espumante y los servicios de Mila con el embudo para reunir el valor suficiente y enfrentarse a Chris, quien ya deleitaba a los presentes con su performance en el tubo. Su cuerpo escultural, piel tostada y un perfecto baile provocaba suspiros y miles de grabaciones y fotos, que con total seguridad eran para una importante tarea de la universidad. Así lo afirmaban por lo menos los asistentes a aquella celebración.

Entró nuevamente en calor. Se sacó los pantalones que apretaban y relevó a Chris en el tubo. Viktor –sentado en una silla exclusiva para él –tenía listo su teléfono para grabar el momento y por fin tener el pack de su amor.

Se oyen los primeros acordes de la nueva versión Crazy in love y Yuuri caminó directo a Viktor para susurrarle "lo que haga en el tubo es lo que deseo hacerte a ti" Dicho esto, le dio un leve mordisco en el lóbulo su oreja y trepó el tubo con agilidad. Bajó lentamente usando solo la fuerza de sus piernas, mientras se desabrochaba la camisa y la lanzaba hacia su novio. Hubo gritos como respuesta.

Giraba en torno al tubo sin dejar de mostrar sus atributos físicos, como una versión sexy de un bombero. Todos coincidirían después que Yuuri parecía estar haciéndole el amor al tubo por la forma en la que se restregaba en este , como lo lamía y se deslizaba hacia abajo con la espalda arqueada y la cabeza estirada hacia atrás como si lo embistieran.

Lo mejor fue cuando Chris se sumó a la rutina del japonés, sirviéndole de base para que Yuuri bañara a la audiencia –especialmente a Viktor –con champagne. Algunos comentarían posteriormente, que ese acto simulaba una eyaculación. Otros afirmaría, tras ver sus grabaciones personales, que ver bailar a Yuuri era como mirar porno.

A punto estuvieron los bailarines en finalizar la danza con un beso, más el ruso actuó rápido y se llevó a su pareja a uno de las habitaciones del hotel cuyo salón ocupaban.

-¡Van a tener su noche de bodas anticipada! Y solo significa una cosa: ¡Alarma de taladro! -exclamó Phichit

-Ojala no ocupen el otro baño, Altin y el mocoso se atrincheraron en uno y no dejan entrar a nadie -comentó Seung -¡estoy que me hago, maldita sea!


Saborear su blanquecina piel era la gloria misma, mejor que lamer paletas de helado de vainilla. Adoraba ver como se marcaban, colorados, los chupones que le hacía, como se estremecía el japonés ante cada toque y cada beso.

-Yuuri ¿estás seguro de que quieres hacerlo? Me puedo detener… -consultó Viktor.

-Como si lo fueras a hacer. Vitya.

Quitandose la ropa interior, Yuuri se colocó en cuatro sobre la cama.

-Sé gentil. Cuida de mí –dijo Yuuri en un tono suave como la seda de las sabanas.

No se diga más. Viktor embardunó el trasero de Yuuri con vaselina, al igual que su propio dedo, para prepararlo adecuadamente.

Yuuri estaba completamente entregado.

Viktor fue gentil tal como lo prometió. Entraba y salía de su novio con delicadeza, cual si el cuerpo que estaba debajo de él fuera fina porcelana. Yuuri lanzaba gemidos ahogados, absteniéndose de gritar y aferrándose a las sábanas, rasgándolas cuando Viktor tocó aquel punto de placer.

De pronto el ruso fue el que quedó debajo.

-Vitya… quiero montarte… asi puedo sentirte mucho mejor…

Yuuri se había documentado al respecto y memorizó varias posturas para alcanzar el orgasmo. Su fuente principal de información fue su joven vecino, Yuri, quien aportó con sus propias experiencias sexuales y con los fics yaoi escrito por su madre.

Se subió encima de Viktor, guió el falo de él hacia su propio ano para insertárselo. Costó un poco que entrara hasta que lo consiguió y se dejó caer abruptamente.

-¡AH! –gritó. Su agujero albergaba completamente el miembro del ruso. Esperó un poco para recuperar el aliento robado por el toque a su próstata al autoinsertarse el pene de su pareja.

Cuando estuvo listo comenzó a moverse despacio, subiendo y bajando lentamente, apoyándose en sus manos que estaban a los costados del cuerpo de Viktor. Con mas confianza, Yuuri acometió una feroz y candente cabalgata que hacía rechinar los resortes de la cama, gimiendo como perra en celo, totalmente poseído.

-Oh… Vitya… se siente taaan bien…. ¡Ah!… ¡ah!... ¡ah!

-mi… bello amazona… mmm…

El ruso advirtió luego:

-Amooor… ya me vengo… sal de ahí… no quiero mancharte…

-Acaba en mi cara –exigió el nipón.

-¡¿QUÉ?!

-Eso me pediste, cariño –dijo Viktor, dándole una mordida a su tostada. Explicaba uno de los últimos sucesos de la noche, antes de que cayeran rendidos por el placer orgásmico y el alcohol.

En el restaurant del hotel donde consumían un sustancioso desayuno, la pareja reconstruyó lo acontecido. A medida que Viktor narraba, Yuuri recordaba los detalles. Asi pudieron establecer la secuencia de hechos en su orden correcto en los que se produjeron.

Su memoria llegaba hasta donde cabalgaba a su pareja, mas no recordaba el suceso particular de esa sucia petición. Sentía mucho pudor, apenas podía mirar a los ojos a su Vitya. Sin embargo no se arrepentía de nada. Pensándolo bien, lo haría de nuevo.

-Aun dormías a pata suelta cuando llamaron mis padres. No sé cómo, pero se enteraron de nuestro "compromiso" y piden, no, mejor dicho, exigen conocerte –informó Viktor.

-¿Qué haremos, Viktor? Todos ya lo dan por hecho esto del compromiso de matrimonio… ya es tarde para retractarse –arguyó Yuuri, consternado.

-Es cierto, no podemos desmentirlo. Me han inundado de mensajes con enhorabuenas, Chris y Phichit ya están haciendo la lista de regalos de boda…

-¡Pero si no ha pasado un día!

-No me extraña viniendo de esos dos, es como si lo estuvieran esperando, al acecho. ¿Qué podemos hacer? Solo seguir adelante con esto.

-Pe…pero Viktor ¿En serio quieres casarte? Son muchos gastos… ¡No hemos planeado nada! Por kami-sama, solo me estabas regalando el Anillo Único ¿Cómo es que llegamos a esto?

-Yuuri, si esto me conduce a estar contigo hasta el fin de mis días, yo feliz de seguir adelante con esto. Es cierto que no ha pasado tanto tiempo desde que somos pareja, ni siquiera un año, a lo más unos meses. Pero en ese intervalo de tiempo me has hecho sentir sensaciones que con ninguna pareja de años experimenté jamás. Me has obsequiado dos cosas de las que carecía: life and love, que se han convertido en mi mayor tesoro.

-Entonces casémonos. Sigamos adelante con esto –repuso Yuuri, tranquilizado por las bellas palabras de su ahora prometido.

-No te inquietes por la fecha. No es necesario que sea ahora ya… podemos esperar a que acabes la universidad… bueno cuando estes listo. Yo te esperaré.

-¿Te he dicho que te amo, Viktor?

-No en tu idioma natal.

Se acercó a su oreja y le susurro dulcemente un te amo en japonés, mientras que con su mano le robaba discretamente una tostada.

-¡Oye! Tramposo, ¡me robaste mi pancito! Lo haces a propósito pilluelo, sabes que soy incapaz de negarte nada –reclamó haciendo mohines. El japonés adoraba que su novio hiciera esos gestos de niño malcriado.

Se limitó a sonreír y a saborear su botín.

-Ñam, sabe mas rico cuando es robado.

-¡Yuuri!


(1) Obsesión, canción del grupo Aventura.

(2) Eres Mía, canción de Romeo Santos, al que suelo confundir con Prince Royce.

(3)Soy un idiota, no importa, autotune del freestyle de Drako, del canal de Youtube Soy tan sutil.

(4)Quitate tu pa ponerme yo, de los 12 discipulos con Ivy Queen, la caballota.


En el próximo capitulo

Yuri exige la verdad y la pensión que le deben. Beka afila su navaja. Chilaquil sale en las noticias por su acto heroico.

Yuuri se prepara mentalmente para conocer a los suegros


¡Gracias por leer! Todos los comentarios son siempre bienvenidos mientras sean con respeto si po jejeje. La hermandad del calcetín y la Sagrada Iglesia del Ron aceptan donativos. Nos vemos en el próximo cap :D

Respondiendo comentarios del capitulo anterior:

Guest: No podía faltar la aparición del padre, veremos como se comporta y que intenciones tiene. No recibió chanclazo pero si una patada jajajajaj . El maldito Chihoko solo se encaprichó de la cerda. Viktor necesitaba sufrir un poco pa saber como se siente, y justo recibió una cachetada pero no de Yuuri precisamente jejeje. Gracias a tí por leer esta historia de laaargos capitulos. Beka le gusta enseñar trucos nuevos a su gatito y no hablo de Cuca ( ͡º ͜ʖ ͡º) Saludos para ti :D

Guest ale: Saludos compatriota! genial saber que gente de mi tierra sigue este humirde fic. Que bueno que te gusten los capítulos largos porque no tengo capacidad de sintesis D: jajajaj El pobre Emil solo quería realizar su primera venta. Respecto a esos dos personajes, ya los iremos conociendo sobre todo al papito corazón de Yurio. ¿Sabes? ¡Yo también me imaginaba esa pista del Vespucio cuando escribí el capitulo del Ice Castle! Mi referencia para los lugares de la universidad es el campus San Joaquín que es donde estudio , es inmensa esa weaaa jajaja (por eso siempre llego tarde a clase). Baia, estaré atenta a esas caracteristicas siempre que no vaya aplastada contra la puerta del metro jejeje. Yo suelo usar un gorro de P-chan, pero soy terrible enana no se si me pillaras xD