DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

CAPITULO 9

EPOV

Esta había sido la mejor noche de mi vida y estaba seguro que sólo era la primera de miles.

Bella había pasado toda la noche conmigo y hoy no había habido remordimientos ni reclamos o indecisiones. La amaba y ella a mí. Queríamos estar juntos, eso era lo único seguro y lo haríamos, estaríamos juntos fuese como fuese.

Estaba claro que no teníamos intenciones de herir a nadie, ni a Jake ni a Tanya, pero nos merecíamos estar juntos. Era lo que deseábamos y necesitábamos y era lo que íbamos a hacer.

Tanya se había ido de viaje a Bruselas y no volvería hasta el día siguiente. Entonces hablaría con ella y terminaría con nuestra relación. Sabía que la lastimaría, sabía que lo pasaría mal, pero eso era lo mejor. No podría seguir manteniendo una relación que era un engaño, y sobre todo no quería pasar ni un minuto alejado de Bella. Aunque Tanya no lo entendería así, era lo mejor para ella también. Yo no podía hacerla feliz estando enamorado de Bella, y ahora que Bella al fin me correspondía no quería intentar una relación con nadie que no fuese ella.

Sería difícil de explicarle ya que el día anterior a su viaje habíamos estado juntos y muy bien. Yo últimamente estaba un poco distante pero intentaba que ella no lo notara y ella lo achacaba a todo el trabajo nuevo que teníamos ahora. Pero ese día, habíamos estado comiendo en su casa y habíamos hecho el amor varias veces durante la hora de la comida. Tanto así que me había retrasado bastante en mi regreso a la oficina, y esto había desencadenado mi discusión con Bella. Y esta discusión era la que nos había llevado a que ahora estuviéramos juntos, y por ende yo estuviera tan feliz.

No sabía cómo lo haría pero no podía extenderlo más. Por lo pronto pensaba dedicar íntegramente este día para estar con Bella.

Luego de salir de la ducha, nos vestimos y llevé a Bella a su departamento ya que no quería aparecerse en la oficina con la misma ropa que el día anterior, además de que pensaba que sería mejor que no llegáramos juntos.

Cuando llegué a la empresa Aro nos estaba esperando a Bella y a mí. Estaba en mi despacho con Angela y hablaban de Midnight Sun, mirando los planos que nos habían generado tantas discusiones el día anterior.

- Buenos días. – les saludé

- Buenos días, Edward. – saludó Aro ante la mirada acongojada de Angela – Bella ha llegado ya?

- Mmm, creo que aún no.

Aro llamó a la recepcionista y le pidió que cuando Bella llegara le dijese que pasara por mi despacho.

- Me comentaba Angela que tenemos algún pequeño desacuerdo con las oficinas de la tercera planta.

- Nada que no podamos solucionar – excusé

- Ya lo creo que deberemos solucionarlo

En ese momento entró Bella golpeando la puerta suavemente, levemente sonrojada

- Buenos días – dijo sin mirarme directamente – Aro, querías verme?

- Sí, querida, pasa. – Bella se acercó a la mesa – Estábamos comentando sobre algunos desacuerdos que parece ser que habéis tenido

Bella ahora se sonrojó furiosamente y bajó la mirada

- Sí, lo siento. Creo que ayer me pasé un poco. – me miró a mí – Lo siento, Edward. Creo que fue mi culpa que ayer no nos pudiéramos poner de acuerdo. No quise ser tan intransigente

- No te preocupes, Bella. Yo tampoco había tenido un buen día y estaba demasiado obtuso el día de ayer

- Creéis que podremos encontrar una opción válida para ambos?

- Claro que sí – dije – se me han ocurrido algunas ideas para tener luz sin dañar la estructura.

- Me alegro que os pongáis de acuerdo. Sois mis mejores profesionales – dijo Aro palmeándonos las espaldas – me gusta que podáis trabajar juntos. Si este proyecto sale como espero, querré tenerlos trabajando juntos mucho más.

Aro se despidió y se marchó. Angela estaba completamente sonrojada y tenía la vista en el suelo.

- Lo siento, chicos. No quise acusaros, - se disculpó – es que vino a preguntarme cómo iba todo y ...

- Tranquila, Ang – sonrió Bella – no hay problema. Ayer creo que no estaba en uno de mis mejores días.

- Bueno, supongo que deberíamos ponernos a trabajar

- Iré por cafés – ofreció Angela saliendo del despacho

- Así que ayer no estabas en uno de tus mejores días – le susurré al oído abrazándola

- A la mañana, no – sonrió – pero mi día mejoró notablemente por la tarde y la noche. – rodó los ojos lascivamente haciéndome reír

- Te tiraría sobre la mesa y te haría el amor ahora mismo si no fuera que en cualquier momento puede volver Angela – le dije con indiferencia yendo hasta mi mesa

Me observó desaprensiva y con una sonrisa pícara me dijo

- Me he mojado de solo escucharlo – la miré entrecerrando los ojos.

- Touché. Tú ganas, sabes ser más erótica que yo.

Rió con ganas cuando Angela abría la puerta con tres cafés del Starbucks.

Este día fue completamente diferente al anterior. Tuvimos algunos desacuerdos pero los solucionamos con calma y para aquellos que no logramos resolver decidimos pensárnoslos mejor y discutirlos con el resto del equipo.

Al finalizar la tarde fui a buscar a Bella y me la encontré discutiendo con Mike sobre unos proyectos en el que hacía bastante que trabajaban juntos. No me gustó ver la forma en que Mike se dirigía a ella, era terriblemente despectivo y grosero.

- Disculpen – los interrumpí – Bella, cuando tengas un minuto podrás llamarme – ella me miró y sonrió, pero Mike la cortó antes de que hablara

- Acaso no ves que está ocupada, Cullen?

Lo atravesé con mi mirada

- Hey, tranquilo, Mike – le dijo Bella y girándose hacia mi – te llamaré Edward.

Tuve que esperar dos horas antes de que Bella apareciera por mi despacho.

- Uff! Lo siento, Edward, parecía como si Mike no quisiera dejarme ir

- Seguramente no quería dejarte ir – me levanté de mi asiento y fui hasta ella. La tomé entre mis brazos y me acerqué a sus labios - Te he echado de menos todo el día

- Y yo a ti – me dio un casto beso y se alejó – No quiero que nos vean juntos aquí – me susurró

- Ok – suspiré – pero no quiero a Newton cerca de ti

- Tonto – me golpeó el brazo – qué querías decirme?

- Vendrás a casa conmigo? – rogué

- No sé, Edward – dudó

- Por favor, Tanya volverá mañana, hablaré con ella y no sé si será fácil que durmamos juntos entonces. Quiero dormir contigo esta noche.

- Dormir? – me miró sonriendo socarrona

- Entre otras cosas – concedí sonriendo

- De acuerdo. Pasaré por casa a buscar mis cosas y te veo allí más tarde

- Te estaré esperando – se acercó y me besó antes de dejar mi despacho.

…..

- Te veo luego, princesa – le susurré antes de que nos separáramos cada uno rumbo a su despacho a la mañana siguiente.

Cada vez me resultaba más difícil mantenerme alejado de Bella. Esta noche había sido magnífica. Me sentía feliz. Compartir días y noches con mi amor era lo más maravilloso que podía suceder.

Despertar con ella entre mis brazos, verla con su diminuto pijama bailando mientras prepara el desayuno para mí. Verla salir de la ducha con sus mejillas sonrojadas y cubierta sólo por una toalla que pronto me ocuparía de arrancarle para acariciarla y besarla, era momentos que soñaba compartiéramos juntos el resto de nuestras vidas. Amaba a esa chica más que a nada. No podría volver a separarme de ella nunca más. Podría haber sobrevivido sin Bella antes, pero ya no más, sabiendo realmente lo que significaba vivir con ella, era incapaz de respirar si no la sabía esperándome.

Pero hoy regresaba Tanya y yo debía acabar con esta situación, así que no nos veríamos a la noche. Serían solo unas horas separados ya que mañana la vería nuevamente en la oficina. Pero el solo saberla durmiendo lejos de mí me hacía echarla de menos.

"Ya te echo de menos" recibí su mensaje en mi teléfono. Nos comportábamos como dos adolescentes pero no lo podíamos evitar.

"Tengo unos papeles que me gustaría que vieras " le contesté con una excusa inventada

"Te espero" respondió de inmediato.

Cogí los primeros papeles que encontré en mi mesa y con el ceño fruncido me dirigí a su despacho. Puse mi peor cara de pocas pulgas y con un tono de enfado me dirigí a su secretaria antes de entrar al despacho de Bella.

- Jane, tengo una reunión con la Srta. Swan. Te agradezco que nadie nos moleste – le espeté amenazante.

La chica se encogió en su asiento y asintió.

Cuando entré al despacho con el mismo tono violento me dirigí a ella para que Jane escuchara.

- A ver Bella, qué crees que es esto? – le espeté

Bella me miró con sorpresa. Se levantó y caminó hacia mí mientras yo cerraba la puerta pasando el seguro

- Qué sucede, Edward? – me preguntó sorprendida

Tiré los papeles al suelo y la abracé abalanzándome sobre sus labios

- Sólo me encargo de que nadie nos moleste – frunció el entrecejo sin entender – Nadie interrumpirá en un despacho donde se encuentre Cullen cabreado.

Se rió y me besó con pasión. La levanté por la cintura y la llevé al sofá que había en la esquina del despacho.

Llevé mis manos a las solapas de su camisa sin dejar de besarla. Bella tomó mis manos para detenerme.

- Espera – la observé con sorpresa y sonrió – no tengo otra camisa en la oficina – me explicó y con delicadeza la desabotonó haciéndome reír.

Cuando la abrió dirigí mi boca a sus pechos que masajeaba con avidez.

Se recostó sobre el sofá acercándome a ella para desanudar mi corbata y colar sus manos por debajo de mi camisa.

- Estoy muy mojada… - susurró y mi erección se volvió más firme.

Levanté su falda y rasgué sus bragas con violencia haciéndola jadear. Sus manos fueron hasta la cintura de mis pantalones y los bajó junto con mis calzoncillos.

Tomó mi miembro con sus dos manos haciéndome gemir

- Mmm, estás tan duro – ronroneó dirigiéndolo a su entrepierna

- Es todo por ti, amor. Por ti y para ti – empujé entrando en su tierna cavidad mientras se arqueaba para mí.

Lentamente comencé a moverme sobre ella acariciando sus pechos sin dejar de besarla

- Más fuerte, Edward – pidió entre jadeos y aceleré los movimientos.

Apenas unos momentos tardé en sentirla ceñirse sobre mí mientras mordía mi hombro acallando sus gemidos al alcanzar el orgasmo.

Seguí embistiéndola con premura para volcarme dentro suyo, sólo unos momentos después.

- Mmm – ronroneó contra mi cuello – creo que pediré más reuniones contigo

Sonreí levantándome para vestirme

- Yo por el contrario creo que sólo seré capaz de trabajar contigo si hay alguien más con nosotros – me miró interrogante – si estamos solos no podré parar de hacerte el amor – me acerqué y la besé ayudándola a arreglar su ropa.

Seguíamos en su despacho reunidos al final de la tarde con Gianna, Félix y Tyler, discutiendo sobre unos últimos cambios que nos acababan de pedir los inversores, cuando se escucharon dos suaves golpes en la puerta.

- Adelante – dijo Bella.

La puerta se abrió y Tanya se asomó tímidamente por ella. Bella se sonrojó al momento que yo empalidecía.

- Hola. Disculpen. Me dijo la recepcionista que Edward estaba aquí

- Sí – asintió Bella dirigiendo su mirada vidriosa hacia mí - Pasa

Tanya entró y yo me acerqué a ella completamente incómodo. Me dio un beso en los labios antes de que pudiese esquivarlo y por el rabillo del ojo pude ver a Bella apartando la mirada.

- Tanya. Pensé que llegarías más tarde de Bruselas

- Finalmente me dieron un vuelo anterior y pensé venir a buscarte. Tardarás mucho? – me dijo con voz melosa

- Nos queda un poco todavía. Por qué no me esperas en mi despacho? – pedí y ella asintió saliendo.

Volví a la mesa donde Bella y Gianna intentaban poner en orden las ideas generales.

Estuvimos poco más de una hora coordinando tareas y agendas. Bella no me dirigió ni una sola mirada en todo ese tiempo y estaba comenzando a impacientarme.

Cuando acabamos esperé disimuladamente a que los chicos salieran para acercarme a Bella y abrazarla por la espalda.

- Cariño… - la llamé y se recostó contra mi pecho – Qué sucede, cielo?

- Tanya te espera – dijo intentando separarse de mí.

No se lo permití y la giré para dejarla frente a mí. Sus ojos estaban llorosos. Acaricié sus mejillas mirándola fijamente

- Cielo, sabíamos que esto pasaría - susurré

Se aferró a mí hundiendo su rostro en mi pecho.

- Lo sé – musitó – pero es que es tan difícil

- Tranquila, cariño. Yo hablaré con ella hoy – la separé de mí para mirarla – Te prometo que arreglaré esto hoy mismo

- Harás el amor con ella? – me preguntó en un susurro bajando la mirada

Alcé su rostro por la barbilla

- Nunca, óyeme bien, nunca volveré a hacer el amor con alguien que no seas tú – dije con vehemencia – Bells, te amo, no dudes de mí por favor

Se apretó fuertemente contra mí

- Y yo te amo a ti, Edward

Estuvimos abrazados unos momentos más antes de que me separara para darle un suave beso.

- Debo irme, cariño – ella asintió – Te llamaré más tarde, de acuerdo?

- De acuerdo

Tanya me esperaba en mi despacho tumbada en el sofá dormitando.

- Tanya – la llamé despacio

Abrió los ojos somnolientos y me sonrió.

- Ya has acabado? - musitó

- Ajá. Estás agotada. Creo que deberías ir a casa

- No me llevarás a tu departamento? – ronroneó colgándose de mi cuello

Deshice su agarre con suavidad y sonreí apartándome para coger mis cosas y marcharnos.

- Vamos a tu casa, mejor.

- Como tú quieras, cariño

Me sentía fatal. Nunca me había enfrentado a una situación como la que se avecinaba. Tanya era una buena chica y yo realmente la apreciaba. Sabía que la lastimaría con lo que iba a decirle, pero no podía actuar de otra forma. Esto era mucho más justo que engañarla con un amor que no existía. Además yo no podía mantenerme alejado de Bella por más tiempo y eso era lo único seguro y lo único que me interesaba defender en este momento.

Compramos comida de camino a su casa mientras Tanya me explicaba cómo le había ido en su viaje a Bruselas.

Llegamos y nos sentamos a cenar. Yo mantenía un incómodo silencio intentando buscar el mejor momento para decirle a Tanya lo que tanto me atormentaba.

Cuando acabamos de cenar, luego de meter los trastos en el lavavajillas, Tanya se giró hacia mí y me abrazó seductora, restregándose contra mi cuerpo.

- Mmm, Edward... te he echado tanto de menos... – dijo sugerente acercándose para besarme.

Apenas rocé sus labios y me separé de ella. Me observó dudosa.

- Sucede algo, cariño? – me preguntó con preocupación

- Tanya... – dudé – tenemos que hablar...

Abrió sus ojos con sorpresa mirándome pálida. Yo cada vez me sentía peor. Tanya se alejó sentándose en uno de los taburetes de la cocina. Sus ojos estaban húmedos, intuyendo quizás lo que se venía.

- Qué sucede, Edward? De qué tenemos que hablar?

- Lo siento, Tanya – bajé la vista sintiéndome culpable – No puedo seguir con esta relación – sólo me miró sin decir nada y me hizo sentir peor.

La observé y en su cara había tristeza y desconcierto

- Lo siento, supongo que no debí dejar que llegara tan lejos, pero ya no puedo continuar

- Por qué? No lo entiendo. Hace 4 días estábamos tan bien. Qué sucedió? Es algo que sucedió mientras estaba en Bruselas?

- No – mentí con descaro – no ha sucedido nada. Es sólo que no puedo continuar, Tanya. Te aprecio demasiado pero no de la forma que tú esperas ni te mereces. Tú estás enamorada de mí y yo no lo estoy, no es justo para ti.

- Habla por ti. No decidas lo que es justo para mí o lo que no. Si me dejas lo haces por ti. Eres tú quien no quiere estar conmigo.

- Sí. Supongo que es verdad. Yo no puedo estar contigo. No te amo como te mereces y me siento muy culpable. Me siento muy culpable de saber que esperas algo que no te puedo dar. No quiero seguir así.

- Hay alguien más? – me preguntó haciéndome mirarla con sorpresa, dolor y culpabilidad.

- Esto no es por nadie más que tú y yo, Tanya.

- Hay alguien más? – repitió – Estás enamorado de alguien más, Edward?

- Tanya... – pedí – no te hagas esto...

- No me lo hagas tú, Edward. Ten la suficiente hombría para decirme la verdad. Estás enamorado de alguien más?

Me sentí muy culpable, pero no le podía mentir. Ella se merecía saber la verdad. Al menos la parte de verdad que le podía contar.

- Sí. Lo siento.

- Quién es? La conozco?

- Tanya... eso no es importante

- Para mí sí lo es. La conozco? Es del trabajo? Cómo es que te has enamorado en cuatro días? Tan pronto te olvidaste de mí?

- Tanya...

- Quiero la verdad, Edward. Al menos evítame tanta humillación y dime la verdad.

Bajé la vista sintiéndome la peor persona del mundo.

- Siempre he estado enamorado de ella, pero quería olvidarla...

- Y qué sucedió ahora? Estás con ella? Ya no tienes razones para olvidarla?

- Tanya... no quiero seguir haciéndote esto. No me siento bien, no me parece justo y no quiero hacerlo. No puedo seguir fingiendo que estamos bien, no puedo seguir pensando que tal vez algún día me enamore de ti, no quiero seguir así

- Has estado fingiendo conmigo todo el tiempo? – me preguntó mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas

- No es lo que quise decir...

- Qué quisiste decir entonces?

- Siempre he estado bien contigo, pero no de la forma que tú quisieras. Tú me gustas, eres una persona encantadora y me divierto mucho contigo. Lo disfruto, no lo negaré. Pero no te amo. No es amor, y eso es lo que tú te mereces. Eso es lo que tú quieres y yo no te lo puedo dar, y no quiero que sigas pensando que te amo cuando no es así.

- Este es el final entonces?

- Me temo que sí – me disculpé sin poder mirarla de frente – Lo siento de verdad, Tanya. Ojalá algún día puedas perdonarme. De verdad que no quería lastimarte. Sólo espero que conozcas a alguien que te de lo que yo no puedo darte.

- Vete, Edward. Por favor – me pidió sin mirarme.

Sólo pude coger mi abrigo y salir sin decir nada más. Me subí al volvo y estuve un largo rato allí sentado sin poderme marchar.

Había roto el corazón de quien menos se lo merecía. De la chica que más me había amado siempre y sin pedirme nada a cambio. Que se había conformado con lo poco que yo le había podido dar. No se lo merecía pero no podía seguir con ella si no quería lastimarla aún más. No era justo para ella.

Yo amaba a Bella y no podía estar lejos de ella. Ya no más. Ya no.


He aquí un nuevo capítulo que espero que os guste.

Ya me dejaréis algún que otro review

Besitos para todos y gracias por los reviews!