CAPITULO 9
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"¿Alguna novedad sobre la chica?" preguntó Voldemort
"Ninguna mi señor" dijo el mortífago moreno que estaba de rodillas ante el.
"¿Ninguna?" le preguntó enfadado Voldemort "¿Cómo es posible?"
"La semana ha sido muy tranquila, no se ha reunido con nadie ni ha visto a nadie. Lo único que me ha parecido que estaba muy deprimida"
"Quiero que averigües su dirección y vigiles su casa. Ya es hora de que vayas haciendo progresos. Si la semana que viene no me traes algo tendré que castigarte y no creo que te guste" le dijo "Ahora vete, no quiero seguir viéndote la cara"
"Lo que ordene mi señor" El mortífago hizo una reverencia y salió de la habitación.
"Greyback. Síguele y asegúrate que hace bien su trabajo" le dijo al hombre lobo fríamente.
"Si mi señor" le dijo haciendo una reverencia con la cabeza "Señor, mis hombres me están preguntado cuando nos va a dar el permiso para atacar. Están hambrientos"
"Os daré permiso cuando yo lo crea oportuno." Dijo mirando a Greyback de tal manera que el hombre lobo se asustó.
"Por supuesto, mi señor"
"Si me traéis algo que merezca la pena sobre la chica te daré carta blanca"
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La misma noche de la reunión, los Potter, Sirius y Pettigrew dejaron a Lupin en el cuartel general de la Orden del Fénix, esperando para hablar con Lonna y ellos se fueron a la casa de Sirius a tomar algo.
Era un apartamento muy pequeño con un salón/comedor con la cocina incorporada, una habitación bastante grande y un cuarto de baño.
"Yo sigo diciendo que no debimos haber dejado a Remus con esa chica a solas ¿Cómo sabemos que no le va a hacer nada? No me da buena espina" dijo Colagusano.
"En serio, Peter, es buena muy buena chica. Confía un poco en ella" le dijo Lily
"Lily tiene razón, dala una oportunidad. Hoy se ha portado muy bien contigo ¿no?" le dijo James.
"Si a no salir gritando cuando me ve le llamas portarse bien…" le contestó irónicamente.
"Venga colega, inténtalo" le dijo Sirius dándole un golpecito en la espalda.
"Esta bien, lo intentaré pero porque vosotros me lo pedís" les dijo no muy convencido
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"¿Otra vez está aquí? Que tío más pesado" pensó Hermione al ver al hombre que se la acercaba.
"Buenas tardes Lonna" la saludó el hombre.
"Buenas tardes. ¿Quería algo? le dijo fríamente Hermione.
"Ya sabes lo que quiero, preciosa ¿Cuándo me vas a decir que si"
"No quiero ser grosera, pero no voy a salir con usted nunca" le contestó en voz baja para que no la oyera su jefe.
"Nunca digas nunca" la dijo guiñándola un ojo "Un día de estos vas a caer, preciosa. Me gustas demasiado para rendirme" añadió.
Hermione se dio la vuelta y se metió en el sótano de la tienda esperando a que el pesado ese se fuera. Ya no es que la cayera mal, la estaba empezando a asustar la manera en la que la hablaba. Si por las buenas no la dejaba en paz, iba a tener que ser por las malas.
Cuando salió vio que Remus la estaba esperando y se la aceleró el corazón. Se dieron un beso en la mejilla y fueron a comprar cosas para comer y beber. Hermione, al salir de la tienda vio como el pesado que la acosaba estaba en la cera de enfrente y se abrazó a Remus pasándole un brazo por la cintura y haciendo que Lupin pasase el suyo por los hombros de la chica.
Cuando llegaron al parque, Remus hizo aparecer un mantel a cuadros rojos y blancos y un par de servilletas a juego.
"¿Te pasa algo, Lonna? Te noto preocupada" la preguntó Remus mientras la hacía sentarse a su lado.
"No, tranquilo, es algo del trabajo". Le contestó dando un sorbo a su cerveza de mantequilla no muy convincentemente
"Lonna, mírame" la dijo mientras la hacía darse la vuelta para que le mirase a la cara "si vamos a salir juntos no quiero que haya secretos entre nosotros"
Hermione desvió la mirada y suspiró "Secretos. Ojala pudiera contártelo todo" pensó y suspiró
"¿A caso no confías en mi?" la preguntó Lupin
"No, o sea si, o sea, a ver…quiero decir que si que confío en ti, pero hay muchas cosas de mi pasado que… No es que no te lo quiera contar, pero es que no puedo" suspiró con tristeza.
"¿Por qué? ¿Temes que algo de lo que hayas hecho en el pasado me haga alejarme de ti?"
"Si… y no. Es que es demasiado complicado, Remus. Yo se que no he hecho nada malo, pero es demasiado doloroso" dijo mirando al suelo. Remus se movió y se sentó a sus espaldas y la colocó entre sus piernas, abrazándola y haciendo que ella se recostase sobre su pecho, mientras el la acariciaba el pelo y se lo besaba.
"Está bien, pequeña. No quiero presionarte. Solo quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea ¿de acuerdo?"
"De acuerdo, Tal vez algún día te lo pueda contar todo" le dijo recreándose en la sensación de estar entre sus brazos. Estaba convencida que podría quedarse así toda la vida, abrazada a el. Volvió a suspirar.
Tras unos instantes fue Lupin el que rompió el silencio y dijo sonriendo " Como no nos demos prisa las hormigas nos van a dejar sin nada"
Hermione miro hacia arriba y le vio esa preciosa sonrisa y se la encogió el estomago. No puedo evitar darle un pequeño beso en los labios "gracias" le dijo acariciándole la cara.
"De nada" la dijo cogiendo un sándwich y ofreciéndoselo. "¿y que te ha pasado en el trabajo? Añadió cogiendo otro para el.
"Pff, un cliente pesado que quiere que salga con el y le he dicho mil veces que me deje en paz que no quiero salir con el, pero el sigue insistiendo"
A Remus se le cambió la cara y se puso tenso "¿Quién es?"
"No se, no recuerdo su nombre, se llama algo como Barry o algo así que empieza por B. ¿Para que lo quieres saber?"
"Solo quiero hablar con el y explicarle que como se vuelva a acercar a mi novia, se las va a ver conmigo" dijo muy serio
"No te preocupes, creo que ya lo ha captado. Cuando salíamos de la tienda de comprar la comida nos ha visto abrazados y a puesto una cara rarísima" dijo Hermione riéndose
"Oye ¿has dicho novia?" le preguntó Hermione sorprendida.
"Si ¿tienes algún problema con eso?" la dijo acercándose mucho a ella y mirándola la boca mientras dejaba su sándwich en el suelo y cogía el de ella para dejarlo encima del suyo.
Ella solo pudo negar con la cabeza antes de darle un largo beso que terminó con los dos chicos recostados sobre el césped. Se tumbaron de lado mirándose de frente, con las piernas entrelazadas. Se iban alternando las caricias, cuando Remus dejaba de acariciarla el pelo, ella le acariciaba la cara y mientras el aprovechaba para introducir su mano por la blusa de ella para acariciarla la espalda.
"¿Sabes una cosa?" la preguntó Remus "Tenía la esperanza de que no te hubiera dado tiempo a comprarte un nuevo sujetador". Hermione se sonrojó tanto que Lupin comenzó a reírse escandalosamente.
Se pasaron así buena parte de la tarde hasta que a Hermione la dio frío de estar tumbada en el césped y decidieron volver a sentarse y terminar la comida, pero según Remus había predicho las hormigas se habían hecho las dueñas de los sándwiches.
La tarde había sido maravillosa y Remus la acompaño hasta la puerta de su casa. A ninguno les apetecía despedirse; No sabían cuando iban a volver a verse porque empezaban las vigilancias y no iban a tener mucho tiempo libre.
"Ten mucho cuidado, Remus. Prométemelo" le dijo Hermione dulcemente.
"Te lo prometo solo si tu me prometes lo mismo"
"Te lo prometo" le dijo dándole un pequeño beso en los labios.
Cuando estaba apunto de despedirse de ella recordó algo "¿Todavía te sigue el mortífago?
"No, ha desaparecido"
"¿Llegaste a verle la cara o saber quien era?" La preguntó preocupado.
"No"
"Está bien" la dijo acariciándola "Que descanses"
"Tu también. Que tengas dulces sueños" le dijo dándole un pequeño beso en los labios
"Eso seguro, porque voy a soñar contigo"
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A la tarde siguiente, al llegar al punto de vigilancia de la Mansión de los Malfoy, Hermione vio que Sirius estaba transformado en un enorme y peludo perro negro. Se acercó a el y le empezó a acariciar "Hola bonito ¿estas perdido?" le preguntó y el perro ladró una vez. Esa era la contraseña. "Vente conmigo, te voy a llevar a un sitio donde te van a cuidar muy bien" le dijo mientras le acariciaba detrás de la oreja, algo que al perro pareció gustarle mucho.
Escondiéndose detrás de unos setos donde nadie les podía ver, Sirius volvió a su apariencia normal y Hermione se cubrió con una capa de invisibilidad que Ojoloco les había prestado, mientras que Sirius usaba la de James. Aunque ella tenía la capa de Harry, no quería arriesgarse a usarla para no levantar sospechas.
Se sentaron juntos entre los setos y Sirius le comentó a Lonna en voz baja lo que había pasado desde que el había llegado hasta ese momento y como iban a ser los turnos. A ellos les tocaban tres días seguidos, después los turnarían Alice Longbottom, Gideon Prewett y Peter Pettigrew durante los tres días que ellos descansasen. La última tarde del descanso tendrían reunión para que Dumbledore les diera los nuevos turnos.
"¿Qué tal vas con lo del medallón?" le preguntó Hermione
"Ninguna novedad. ¿Recuerdas que te comenté que me había parecido verlo? Pues no era eso" la dijo Sirius con tono de frustración "y ahora con esta vigilancia no creo que pueda ir tan a menudo a buscarlo"
"Sirius, siento que te hayamos metido en todo esto. Se que no está siendo fácil para ti"
"Tu no tienes la culpa de que casi toda mi familia sea una basura" dijo con amargura y a Hermione le dieron ganas de abrazarle.
"De todos modos muchas gracias por ayudarnos"
"No hay de qué. Bueno, yo te dejo sola. Mañana por la mañana vendrá Edgar a relevarte ¿De acuerdo?" dijo Sirius
"De acuerdo"
"Ah, te dejo un termo de café caliente bien cargado, y por cierto, si no te importa, no me vuelvas a rascar a sí detrás de las orejas. Son mi punto erógeno, ya sabes, y no creo que a Lunático le haga mucha ilusión que me tire encima tuya. Es bastante celoso."
Antes de que Hermione le pudiera decir nada oyó un ligero pop y supo que se había quedado sola.
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Tal y como Sirius la había dicho al sexto día tuvieron reunión.
La experiencia de Hermione en su primera guardia no fue mala, pero a la tercera noche Hermione estaba agotada. En esos tres días apenas había dormido ocho horas en total.
En el trabajo, por suerte, su jefe se puso malo con la gripe y pasó varios días sin aparecer.
La reunión fue tranquila y rápida. Dumbledore les asignó los nuevos horarios. Eran iguales a los anteriores salvo que ahora la vigilancia era en la Mansión de los Lestrange.
Lo único malo fue que Remus no asistió. Estaba siguiendo a un grupo de hombres lobo y tardaría un par de días en volver. Aunque las noticias la inquietaban, por lo menos sabía que se encontraba bien. Hermione le echaba mucho de menos y se moría de ganas de verle.
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Los tres días de la vigilancia en la Mansión de los Lestrange habían sido igual de aburridos y agotadores que la de los Malfoy. Por suerte en el trabajo su jefe seguía malo y se podía ir al sótano a descansar cada vez que quisiera y además no había habido ni rastro del pesado.
El día de antes de la siguiente reunión se encontró con una desagradable sorpresa. Su jefe se había recuperado. La faltaba solo una hora para irse a casa cuando apareció el hombre que la acosaba.
"Hola preciosa. Vengo a darte una última oportunidad para que salgas conmigo" la dijo con una rara expresión en la cara.
"Mi respuesta sigue siendo no. A mi novio no le gusta que salga con nadie más. Es muy celoso" Hermione se dio la vuelta y se dirigió al mostrador, pero el hombre la agarró del brazo y la paró.
"Ya os ví juntos el otro día y a mi tu novio no me dura ni dos minutos" la dijo apretándola el brazo con más fuerza y acercando su cara a la de Hermione.
"Suéltame" gritó Hermione y dio un tirón con fuerza para soltarse del hombre, lo que provocó que toda la tienda la mirase. A su jefe que estaba atendiendo a una clienta se le empezaron a hinchar las venas de la frente por el comportamiento de la chica.
"¿Estas segura que no quieres salir conmigo?" la dijo en voz baja.
"En que idioma quieres que te lo diga. No" le volvió a gritar
"Te vas a arrepentir" la dijo y antes de que Hermione pudiera reaccionar el hombre se abalanzó sobre ella y la lamió una mejilla.
Instintivamente, Hermione le dio una fuerte y sonora bofetada.
"Señorita Reilly. A mi despacho ahora mismo" la gritó su jefe y mientras el hombre se iba, Hermione oyó como le decía a su jefe "Vaya empleadas más maleducadas que hay en esta tienda. Esto no se va a quedar así se lo aseguro"
Cuando el jefe de Hermione llegó a su despacho estaba rojo de furia.
"¿Cómo se atreve a tratar así a los clientes?" la gritó. El hombre estaba tan enojado que por la boca se le escapaban motitas de saliva al gritar. A Hermione no la había dado tiempo a contestar cuando el hombre la gritó de nuevo "¿Tiene usted alguna ligera idea de quien es ese hombre?"
"Me da igual quien sea, lleva semanas…"
¿Qué la da igual? Esto es el colmo, que falta de respeto. Para su información la diré que es el hijo del Señor Crouch, Barty Crouch Junior. ¿Sabe que su padre podría hacer que cerraran mi negocio porque una empleaducha se dedica a abofetear a su hijo?" siguió gritándola.
Hermione se quedó petrificada cuando oyó su nombre. Rápidamente su mente encadenó nombres y hechos "Barty Crouch Junior – Mortífago – Suplantó a Ojoloco Moody en Hogwarts – casi mata a Harry cuando el torneo de los tres magos - torturador de los Longbottom" sentía que se estaba mareando "Apareció cuando el mortífago desapareció. El es el mortífago que me perseguía" se estaba mareando.
"Señor, si me permite, no me siento bien" dijo Hermione intentando controlar el vómito tapándose la boca con la mano.
"Claro, váyase, pero no se moleste en volver. Está despedida"
Hermione bajo corriendo al baño que estaba en el sótano y vomitó. Estaba asustada. Cuando consiguió tranquilizarse un poco se lavó la cara y se marcho de allí.
Al salir de la librería miró para todos los lados, pero no vio ni rastro del hombre. Decidió pasear para relajarse y aclarar las ideas, pero al pasar por un callejón alguien la agarró fuertemente por el brazo y la presionó contra una pared.
"Te dije que te ibas a arrepentir" la dijo el mortífago sujetándola fuertemente por los brazos.
"Suéltame" le gritó Hermione forcejeando con el.
"No, hasta que consiga lo que quiero" El hombre la colocó los brazos por encima de la cabeza y la agarró de las muñecas con una sola mano, mientras que con la otra la abría la túnica y empezaba a acariciarla por encima de la ropa.
"!!!No, suéltame¡¡¡" gritaba Hermione. Intentó darle un rodillazo en la entrepierna, pero Crouch se dio cuanta de sus intenciones y se apartó lo suficiente para que fallara, sin soltarla las muñecas.
"Eso no esta bien, preciosa" y con un golpe de varita la inmovilizó las piernas.
"!!!Socorro. Por favor, que alguien me ayude¡¡¡" gritaba Hermione con todas sus fuerzas. Estaba muerta de miedo.
"!!! Cállate, zorra ¡¡¡" la gritó el mortífago dándola una fuerte bofetada.
"¡¡¡No. Socorro¡¡¡"
"¿Te gusta gritar? Vamos a comprobarlo" el mortífago empezó a besarla el cuello mientras que con la mano libre la tocaba los pechos y la desabrochaba la blusa. Hermione seguía gritando y el hombre para callarla la intentó besar en la boca. La chica giraba la cara en todas direcciones. Crouch, sacando las manos de su blusa la agarró la cabeza y la besó con fuerza. Hermione casi vomita del asco que la estaba dando y aprovechó que el hombre metió su lengua en la boca de la chica para mordérsela con tanta fuerza que le hizo sangre.
"Maldita zorra" la gritó llevándose una mano a la boca y comprobando que estaba sangrando. Automáticamente la soltó las muñecas y antes de que Hermione pudiera reaccionar, la pegó con tanta fuerza que la tiró al suelo y se golpeó en una ceja con un container de basura que había al lado.
Hermione se quedó atontada por unos segundos, lo que aprovechó Crouch para tumbarse encima de ella y volver a sujetarla los brazos por encima de la cabeza. Cuando la chica volvió en sí, comprobó que el hombre la había abierto por completo la blusa, tenía los pechos por fuera del sujetador y la estaba lamiendo los pezones e intentando desabrochar los pantalones. Por suerte la quedaban bastante ajustados y le estaba constando mucho.
Hermione volvió a gritar.
"¿Qué pasa aquí?" dijo una voz de hombre.
"Socorro, por favor, aquí al fondo" le gritó Hermione con esperanza.
"Eh, tu ¿Qué te crees que estas haciendo?" a Hermione la dio un vuelco el corazón. Ya estaba salvada. El mortífago miró al hombre y la soltó "Esto no entraba en nuestros planes, así que o la compartes o se lo cuento al Señor Tenebroso y no creo que le guste mucho ¿Qué opinas?"
El otro hombre se acercó a ella. Hermione estaba temblando, nunca en su vida había sentido tanto miedo. Tenía que hacer algo para salir de allí.
"Esto es algo personal Greyback, no te metas" mientras el mortífago le gritaba al hombre lobo Hermione aprovechó para bajar uno de los brazos y cogió su varita del bolsillo de la túnica.
"Estas celoso porque uno de los míos se la está tirando y a ti te rechaza" le dijo el hombre lobo.
"¿Cómo que de los tuyos?"
"Tu mismo me lo contaste, su novio, Remus Lupin. Yo mismo le mordí cuando era un niño" Hermione se quedó atónita. "Desde luego tienes buen gusto Crouch" dijo mirando los pechos al descubierto de Hermione y relamiéndose "Bueno que ¿Hay trato o no?" le dijo Greyback.
"Esta bien, pero yo primero" le dijo y volvió a prestarle atención a Hermione, pero no le dio tiempo a nada más porque la chica le petrificó al instante y de un empujón le tiró al suelo.
"Vaya, vaya, si tiene carácter" dijo Greyback "exactamente como me gustan a mi" añadió y se volvió a relamer.
"Quítate de mi camino" le dijo Hermione amenizándole con la varita. El hombre lobo era su último obstáculo para salir de allí, ya que estaba justo delante de la salida. "Petrificus totalus" grito la chica. Greyback se rió y se abalanzó sobre ella tan rápido y sin que le rozase el hechizo que no la dio tiempo a reaccionar.
"No tan rápido" la dijo y la intentó quitar la varita, pero Hermione la agarró con más fuerza y mientras Greyback la clavaba las uñas en el antebrazo para que la soltara, la empezó a olisquear por el cuerpo. "Si, primero nos vamos a divertir un rato y luego ya veré más tarde lo que hago contigo" la empezó a lamer el cuello por el lado contraría a donde lo había hecho Crouch y a restregar su enorme erección contra la chica.
Hermione le dio un fuerte empujón, pero Greyback apenas se movió. Ese gesto fue suficiente para que el hombre lobo se enfadase y la golpease con tanta fuerza que la que la sangrara el labio. La lanzó contra la pared y la arrancó el botón de los pantalones y se los bajó de un solo movimiento con tanta fuerza que la dejó las piernas llenas de arañazos.
Aunque Greyback fue rápido en sus movimientos, Hermione lo fue más y en ese momento le puso la varita en el cuello y gritó "Desmaius". El hombre lobo cayó al suelo inconsciente.
Temblando y llorando, Hermione se vistió como pudo y se apareció en la puerta de su casa, pero algo no estaba bien, la puerta estaba abierta "Bathilda nunca se deja la puerta abierta" pensó.
"Aquí no está, pero vamos a dejarles un regalito" oyó que decía una voz de hombre.
"Eh, ahí fuera" dijo un hombre que la estaba mirando por la ventana y oyó como varias personas echaban a correr.
Hermione no se iba a quedar allí para comprobar quienes eran, y se apareció en el cuartel general. Tenía que contarle a Dumbledore todo lo que había pasado. Sabía que el director iba a estar allí.
"Albus, Albus ¿está aquí?" gritó Hermione casi sin voz.
"Si, si ¿Qué pasa Lonna?"¿A que vienen esos gritos?" la dijo el director asomándose por la escalera preocupado.
Para la sorpresa de Hermione, allí también se encontraba Remus, que en cuanto la vio bajo corriendo muy asustado y la abrazó.
"¿Qué te ha pasado, pequeña?" la preguntó Remus acariciándola el pelo con mucha dulzura.
"Barty Crouch Junior" dijo Hermione. "el era el mortífago que me perseguía y el hombre pesado que me acosaba" añadió mirando a Lupin "Y luego estaban en casa de Bathilda, estaban buscándome" siguió diciendo muy nerviosa.
"Esta bien Lonna. Ahora tranquila. Aquí estas a salvo" la dijo Dumbledore y mandó un patronus a los Potter "Vamos a curarte esas heridas ¿De acuerdo?"
