Capítulo 9: "Kikyo y Naraku se unen"

El viento seguía soplando muy fuerte y los árboles comenzaban a moverse como si estuvieran demostrando peligro. Los pájaros volaban a sus refugios y el cielo se encontraba oscuro.

Ambos jóvenes se miraban sin saber que hacer. La mujer aún se encontraba parada frente a ellos con su larga cabellera negra al viento y sus ojos fríos e inexpresivos buscaban con la mirada al hombre que deseaba ver en esos momentos.

- ¿Dónde está Inuyasha?- Preguntó nuevamente.

- Srta. Kikyo... como usted sabrá, hace algunos días la srta. Kagome fue víctima de una cruel trampa de Naraku y en estos momentos... - Explicó Miroku nervioso.

- ¡¡No pregunté por ella ni tampoco me importa¡¡Quiero saber dónde está Inuyasha ahora mismo!!- Gritó Kikyo furiosa.

- Déjamela a mí, ya verás como no grita más- Amenazó Sango un tanto molesta por el tono de la sacerdotisa- ¿quién se cree? No somos menos cosa que ella... - comentó.

- Tranquila Sango, yo me encargaré-

La voz profunda y varonil sorprendió a Sango que enseguida ladeó el rostro para encontrarse con Inuyasha a su lado. Miroku lo observó un poco confundido al principio pero luego comprendió que lo mejor era dejarle todo a Inuyasha.

- ¿A qué has venido Kikyo?- Preguntó Inuyasha.

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- Inuyasha- La voz de Kikyo cambió de inmediato a una lastimosa y preocupada- ayúdame, Naraku... me viene persiguiendo-

- Si estaba tan apurada en decir eso, nos lo hubiera dicho a nosotros- Dijo Sango observando al monje, que al parecer, se encontraba muy atento a la conversación de Inuyasha y Kikyo.

- ¿Naraku¿Para que te querría Naraku a ti? después de todo, es Kagome quién lleva la perla de Shikon-

- Inuyasha¿qué no entiendes?... soy una amenaza para Naraku, dado a mis grandes poderes espirituales-

- Kagome también tiene tus mismos poderes espirituales, y según la anciana Kaede... más fuertes que los tuyos-

Miroku escuchaba cada palabra con atención. Al parecer algo había cambiado, Inuyasha se hubiera mostrado preocupado por Kikyo en otra situación, pero ahora... es como si estuviera poniendo una excusa a cada palabra de la sacerdotisa.

- ¡Ja! No me hagas reír... Naraku considera a Kagome como muerta ya, está tan mal... por la muerte de su padre, que ni fuerzas tiene para hablar... ¿o me equivoco?- Desafió la mujer.

Inuyasha bajó la vista. Es verdad, Kagome no resistiría una batalla más, y eso Naraku lo sabía. Tal vez, eso era lo que pretendía. Levantó la vista nuevamente y se acercó decidido a Kikyo. Esta sonrió satisfecha, sabiendo que Inuyasha la ayudaría, pero, para su sorpresa, Inuyasha la tomó fuertemente por el brazo.

- ¡Dime¿Dónde está Naraku?-

- ¿Qué haces Inuyasha¡Suéltame¡Me lastimas!-

- ¡¡Responde¿Dónde está Naraku¡Tú lo sabes¡Estoy seguro¡¡Habla de una vez Kikyo, ya no lo ocultes más¡¡No tiene sentido tarde o temprano vamos a encontrarlo!!-

- Inuyasha... suéltala, no tiene sentido... que sigas tratando de hablar con ella-

Inuyasha ladeó el rostro para encontrarse con Kagome. Esta venía caminando despacio pero aún así no perdía su tono de dureza. Sus ojos se encontraban serios y llevaba una mirada muy enojada, distinta a la que a veces usaba para retarlo. Inuyasha soltó a Kikyo y caminó hasta ella para tomarla de un brazo ayudándola así a sostenerse de alguien.

- Dime Kikyo... tú ya lo sabías... - Todos miraron a Kagome y luego a Kikyo que mantenía una mirada fría y llena de rencor-... me refiero a que yo encontraría a mi padre... -

Inuyasha abrió los ojos y observó a Kikyo, no quería llegar a pensar lo que en esos momentos estaba pensando.

- Todo esto... no fue una simple coincidencia ¿verdad?... mi padre... en esa ocasión fue Naraku quién lo atacó dejándolo gravemente herido... y después lo pusieron cerca del pozo para que yo lo encontrara... después de eso, esperarían la oportunidad para que estuviera solo y matarlo para que la perla se llenara de odio y maldad- Comentó con la voz baja. Inuyasha tragó saliva dolorosamente.

- Vaya, siempre dije que eras una chica muy inteligente- Dijo Kikyo con una sonrisa.

- Aunque no veo los motivos por los cuales querrías ver la perla de Shikon llena de maldad- Acotó Kagome.

- No, yo jamás quise eso... mis motivos fueron muy distintos a los de Naraku, yo no estoy interesada en la perla, Naraku me aseguró que con todo esto, tú no soportarías el dolor y finalmente, desaparecerías de este mundo para siempre... lástima que todo falló... -

- Kikyo... fuiste capaz... ¿de querer matar a Kagome otra vez?- Preguntó Inuyasha adolorido.

- Inuyasha... yo siempre te dije que tu vida me pertenecía a mí, a nadie más, sin embargo tú... decidiste jurarle tu amor a esta mujer... sacándola del medio, simplemente no te quedaría otro camino más que volver a mi lado... -

- Kikyo... ¡¡¿Cómo pudiste?!!-

De pronto una nube de veneno se presentó en el lugar y de ella surgió Naraku. Kikyo sonrió satisfecha y el terrible ser se puso a su lado. Kagome se aferró mucho más al brazo de Inuyasha y este la acercó más a él. Miroku y Sango se pusieron al lado de sus amigos y Kirara de inmediato se transformó en una gata gigante.

- Inuyasha... Kagome... ¡cuánto tiempo sin verlos!- Sonrió.

Continuará...