Narra John

Intentaba abrir los ojos con desesperación, enfocar mi mirada, luchaba por moverme y gritar, pero el cuerpo no me respondía, no lograba recordar como había llegado a ese lugar, todo estaba oscuro, escuchaba voces, gritos a la lejanía, por más que intentara formular alguna palabra mi voz se rehusaba a salir de mis cuerdas vocales. tenía un terrible presentimiento algo iba a suceder en los próximos instantes, quizás no saldría con vida, pensé en Sherlock en sus ojos profundos e inteligentes en los que solía perderme, y sentí la horrible angustia de no volverá a verlo, no poder volver a escuchar sus comentarios presumidos o esas brillantes deducciones que descolocaban a cualquiera, no podría volver a amarlo a recorrer ese cuerpo perfecto con mis manos y besar sus carnosos labios que me acogían de forma única. Era absurdo, mi cuerpo se había transformado en mi propia prisión, sentía un hormigueo extraño en las extremidades entumecidas, sabía que todo era efecto de esa maldita droga que esos sujetos me habían inyectado.

Comencé a escuchar ruidos extraños, era un repiqueteo constante, y luego algunos chispazos, entonces por fin fui plenamente consciente de donde estaba, bajo una enorme pira de leña que acababan de encender, probablemente con motivo de alguna celebración religiosa, más aterrador me pareció el hecho de que nadie sabría que estaba ahí dentro cautivo hasta que encontraran mi cuerpo calcinado por las llamas. Comencé a desesperarme, esto era una verdadera pesadilla, el humo invadió el reducido espacio en el que me encontraba, pude emitir algunos sonidos roncos de pavor, pero mi voz se perdía entre los gritos excitados del tumulto de gente reunida…sentí el calor crecer, las llamas acercarse, me preparé para lo peor…ser quemado vivo que forma más horrenda de morir…

Entonces lo escuché, esa voz grave y aterciopelada tan conocida ahora gritaba enérgicamente, sentí que alguien cavaba para adentrarse en mi prisión de leña y luego unas manos fuertes arrastrarme entre el fuego, vi sus ojos que me observaban con profunda angustia intentando encontrar algún indicio de que aún seguía con vida. Se que cuando nuestras miradas se cruzaron sintió mi alivio, me había rescatado de una muerte segura, una vez más Sherlock Holmes había salvado mi vida. Se arrodilló y me abrazó con desesperación, sin importarle en lo absoluto las indiscretas miradas de la gente a nuestro alrededor, Seguramente ya lo habían reconocido, las lágrimas se colaban por sus mejillas.

—Es mi culpa…todo es mi culpa—repetía una y otra vez, entendía perfectamente a lo que se refería, se sentía responsable por lo que me había sucedido, intentaba con todas mis fuerzas decirle que no era verdad, quería tranquilizarlo, devolverle el abrazo, pero el cuerpo no me respondía, solo podía toser frenéticamente por el humo aspirado durante esos desesperantes momentos en el interior de la pira. Aun la droga estaba en mi organismo y no tenía idea cuanto tiempo estaría paralizado.

Los ojos se me cerraron por el esfuerzo solo pude escuchar la sirena de una ambulancia cada vez más cerca hasta caer nuevamente en un profundo estado de inconsciencia.

Desperté con unos pitidos extraños de máquinas, intenté descubrir de dónde venían pero mi visión era muy borrosa, mis manos estaban conectadas a varios aparatos, luego de unos minutos pude ver mejor, sonreí a ver a Sherlock sentado a mi lado sobre un sofá durmiendo tranquilamente. Estudié las blancas paredes a mi alrededor, estaba en un hospital. De pronto recuerdos fugaces vinieron a mi mente, la sensación de ahogo, la desesperación, unos sujetos sometiéndome, yo caminando de vuelta de mis compras, me dolía mucho la cabeza para seguir recordando todo estaba demasiado nebuloso aun.

Sherlock despertó sobresaltado y me observó sorprendido —¡hey! —intenté decir con ánimo, pero mi voz salió más débil y ronca de lo normal. Intenté aclarar mi garganta, fue inútil.

Holmes solo me observó, se cruzó de piernas y juntó sus manos bajo el mentón como si me estuviera deduciendo, se veía extraño, además de las ojeras muy marcadas su rostro demostraba tristeza, parecía que había estado llorando bastante. Es extraño incluso pensar que el rostro de Holmes demuestre alguna emoción aparte de su estado neutro de frialdad totalmente característico en él, pero ahí estaba nuevamente demostrando ser humano. Finalmente me sonrió o al menos lo intentó.

—¿qué sucedió?, ¿por qué estoy aquí ? —

—no recuerdas nada…—dijo elevando las cejas, estudiando cada uno de mis movimientos.

—solo la sensación de no poder mover ningún musculo, el fuego acercándose…no lo se, me duele la cabeza—

—te drogaron—dijo haciendo una mueca de profundo rencor.

—¿Quiénes? —

—aún no lo sé, pero juro que lo averiguaré —su temple cambió profundamente al formular estas palabras, su rostro se deformó por la rabia con que las pronunció.

—se que lo harás…Sherlock, lamento esto—dije indicando mi lamentable estado.

Enarcó las cejas con incredulidad —casi mueres y me dices que lo lamentas…John…—dijo negando con la cabeza cabizbajo.

—¿cuánto tiempo llevo dormido?, quiero irme de aquí, volver a Baker Street—

—haces demasiadas preguntas John…siempre haces muchas preguntas—reflexionó con nostalgia, no entendía su humor, se veía realmente apagado —no puedes irte, deben hacerte exámenes, ver que te hayas recuperado totalmente, además Baker Street ya no es seguro para ti, le diré a Mycroft que desde ahora tengas vigilancia y seguridad especial, encontraremos otro sitio para que vivas tranquilo, sin este tipo de amenazas…—

Abrí los ojos con incredulidad, ¿qué rayos estaba diciendo? Lo conocía demasiado, había comenzado a hablar atropelladamente demasiado rápido, no me estaba hablando a mi…solo pensaba en voz alta —no me iré de Baker Street, tú no eres mi padre Sherlock no puedes decidir por mí, ahora deja de usar el poder político de tu hermano para solucionar nuestros problemas— dije con seguridad, su actitud había comenzado a irritarme

Me observó ofendido, elevando el rostro y volviendo a su estado de seriedad absoluta—harás lo que se te diga John, es por tu bien—me ordenó de forma autoritaria

—¡quien te crees que eres! —lo increpé al borde del colapso nervioso.

—¡tu pareja! —me interrumpió elevando la voz, me quedé sin habla, ¿acababa de formalizar nuestra relación? —yo…esto fue mi culpa, no lo vi venir, estuve demasiado ciego, me distraje de las cosas importantes, alguien está acechándonos y debo concentrarme en descubrirlo y destruir sus planes, quiero protegerte John —agregó intentando restarle importancia al comentario anterior.

—alejándome de ti no me protegerás Sherlock, se que piensas que tú eres el problema, pero en el momento en que decidí mudarme contigo hace ya varios años, acepté las consecuencias de mis decisiones, esta no es la primera vez que estoy en peligro, ambos arriesgamos mucho desempeñando el oficio de detectives consultores— dije posando mi mano en la suya, intentando tranquilizarlo.

Levantó los ojos y sostuvo mi mano comenzó a acariciarla con paciencia, parecía estar a punto de llorar, comenzó a hablar conteniéndose en cada palabra intentando conservar el control de sí mismo—John…casi te veo arder frente a mí, unos minutos más tarde y todo habría acabado, ya no estarías aquí. Es verdad, has estado en peligro antes, pero nunca como ahora, alguien sabe que estamos juntos y te usará para dañarme…en este minuto eres el único que puede destruirme, ¿no lo ves? —lo observé inmutado por sus palabras, llevó mi mano a su pecho y sonrió ante mi desconcierto— ah John…siempre ves pero no observas, cuando Moriarty dijo "te quemaré el corazón" ¿a quien crees que se refería?…fui tan ciego todo este tiempo, todos lo notaron menos yo…mis sentimientos por ti, hay gente allá afuera que lo sabe John, no me culpes por querer protegerte, solo te quiero con vida —sus ojos ahora cristalizados volvían a observarme con intensidad.

Sostuve su mano con fuerza y con las pocas energías que tenía acerqué su rostro necesitaba sentirlo, su delicioso aroma envolvente, la calidez de su rostro, hundí mis dedos en sus rizos oscuros, mientras él se inclinaba y me besaba… por fin sentía el exquisito roce de sus labios una vez más, después de ese infierno que ambos habíamos vivido durante esas horas, el beso comenzó a intensificarse, no quería separarme de él, deseaba que Sherlock Holmes fuera plenamente consciente de mi incondicional amor por él, lo necesitaba cerca, conmigo. Finalmente fue él quien se alejó lentamente, acarició mi rostro con su pulgar mientras esbozaba una de esas irresistibles sonrisas ladinas, su respiración estaba acelerada igual que la mía —si me quieres con vida…entonces no me alejes de ti, contigo estoy a salvo — susurré, él cerró los ojos con fuerza, como si estuviese batallando consigo mismo, pero finalmente asintió resignado.

—eres muy fastidioso cuando te lo propones Watson—dijo finalmente retomando su postura presumida, se alejó a tiempo pues la enfermera entró en ese instante para evaluarme, Sherlock decidió darme mi espacio, con un ademán elegante saludó a la enfermera mientras se alejaba a paso seguro, su gran abrigo flameaba tras sus pisadas, en el ultimo instante volteó y me guiñó un ojo antes de cerrar la puerta tras él, no pude evitar una sincera sonrisa…sabía que lo estaba espiando mientras se retiraba, nada se le escapa a ese presumido y arrogante detective.