Len
Mi cabeza dolía como los mil demonios. Tal vez emborracharse no fue la mejor idea pero quería dejar de pensar por un momento en Rin. Siendo honesto no entendía que había visto en esa niña rubia. Podía tener a mis pies a quien yo quisiera pero porque quería a esa mocosa era la pregunta del millón. Lo mejor de todo era que ya el maldito día de San Valentín había pasado y hoy no había clases. Le agradecía a Dios por ello. Me encontraba tomando una pastilla para la resaca cuando por fin vi a la rubia que tanto odio amar aparecer por la puerta de la cocina. Se miraba… hermosa como siempre. Vestida en shorts, una camisa blanca y tenis rojos, con su pelo recogido en una cola de caballo.
-¿Cómo te encuentras?- Me pregunto al momento de verme. Sus ojos como siempre me hipnotizaban y tenía unas ganas de besarla.
-Bien. Solo me encuentro con un dolor de cabeza pero ya se me pasara.- Respondí secamente.
-Len sobre lo que paso ayer…
-Si como sea. Gracias.- La interrumpí antes de que me recordara lo que paso.- Aunque no era necesario. No te necesito.
-¿Pero qué paso con lo que me dijiste?- Se miraba herida como si lo que había dicho la hirió.
-¿Qué cosa?- Trate de recordar que le había dicho ayer. Hasta que por fin lo entendí.- Yo sé. Comparado a ti yo soy un excelente actor.- Sonreí sarcásticamente. Rin abrió completamente sus ojos en señal de sorpresa.
-Todo… ¿Todo era una actuación?- Podía notar que estaba a punto de llorar.
-Claro que si.- "Si tuve que fingir que lo que hiciste no me afecto."- Tenía que seguirte el juego. ¿O no? Si no me hubieran dado una paliza.
-¿No recuerdas lo que paso anoche?- Pregunto con curiosidad. La mire con confusión. "¿Qué trata de decir?"
-Claro que no. Estaba borracho. ¿Por qué? ¿Hay algo que deba recordar?- La observe y pude notar que se encontraba en un debate entre sí hablar o no.- Dime rápido que paso.- Demande.
-No… no paso nada. No te preocupes.- Sonrió tristemente.- Me tengo que ir. Nos vemos. Se dio la vuelta y salió por la puerta de la cocina dejándome más confundido de lo que ya estaba.
.
.
.
Rin
Casi le doy mi virginidad y el imbécil no lo recuerda. Esto nunca se lo perdonare. Aunque tal vez debí haberle dicho lo que paso pero no me quiero imaginar lo vergonzoso que eso seria. Además ya me imagino sus comentarios como "Sabia que te gusto", "Sabía que era irresistible" o "Seguro que te pusiste súper excitada anoche". No, no, no, no y no. No me lo quiero ni imaginar seguro y le doy un buen golpe en su micro pené por imbécil. Lo último que le daría a ese idiota era el placer de saber que casi le doy mi virginidad en un dos por tres.
Después de tener que verle la cara de imbécil a ese rubio decidí mejor ir a dormir. Había dormido poco después de lo que había pasado con Len en mi cuarto. Después que el imbécil vomito lo lleve a su cuarto. Había sido difícil pero tuve suerte y Len estaba semiconsciente para así llevarlo a su cuarto. Pensé en quedarme en su cuarto hasta que despertara pero tenía miedo a que alguno de los sirvientes entrara y me viera en la cama del imbécil.
Cuando llegue a mi cuarto rápidamente me acosté en mi cama. Daba vueltas en la cama tratando de conciliar el sueño. Deje de moverme y me quede viendo un punto indefinido en el techo pensando en lo que paso. Podía sentir que mis mejillas estaban calientes de seguro estaba más roja que un tomate. Me era difícil creer que Len no recordara nada. Se me había confesado y me había besado como nadie nunca lo había hecho. De alguna forma debía de estar aliviada de que no recordara nada ya que si recordaba lo que paso querría hablar de ello y no estaba segura si quería discutirlo. No sabía que sentía por él. Me refiero a que no sabía si me gustaba o si quería tener algo con él. El había admitido abiertamente de que me amaba y si llegara a recordar no quería herir sus sentimientos. No sabía qué hacer. Después de un largo rato de pensar en Len y lo de sucedido anoche logre conciliar el sueño.
.
.
.
Len
-¿Para que querías verme?- Observe a mi padre sentado en su escritorio. Como siempre me observaba con superior. Era tan típico de él.- Dilo rápido que no tengo todo el día.- Demande mirándolo seriamente.
-Me casare y quería avisarte de que quiero que la trates con respeto.- Lo observe con incredulidad. ¿Casarse? ¿Qué acaso no le importaba la memoria de mama?- Además quería pedirte otro favor. Quiero que la llames mama.- Tomo todo mi autocontrol para no caminar hacia él y darle un puñetazo.
-¿Mama? ¿Quieres que la llame mama?- El simplemente asintió.- ¿Estás loco? Nunca lo hare. Ella no es mi madre como para que se merezca que la llame así. Olvídalo nunca pasara.
-Len, dije que te pedía un favor y con favor me refiero a que te exijo que la llames mama o madre como quieras.- El siempre hacia esto. Pero esta vez no se lo permitiría.
-No, no lo hare. Ni aunque me obligues a hacer. Ella no es mi madre y nunca lo será.- Lo mire a los ojos con furia. Estábamos en una competencia de miradas.
-La llamas mama o vete despidiendo de la niña rubia.- Abría mis ojos completamente.- ¿Qué creíste que no me había dado cuenta? Tal vez no esté aquí la mayoría del tiempo pero tengo gente que me mantiene informado. Me avisaron que la buscaste ayer completamente borracho gritándole que la amabas.- ¿Qué? ¿Había ido a buscar a Rin ayer en la noche?- ¿No lo recuerdas? Me dijeron que te abrió la puerta y que cuando saliste estabas sin camisa. También me dijeron que ella tuve que casi cargarte por que estabas casi inconsciente.
-Eso no es verdad. ¿Para que iría yo a buscar a la hija de dos de tus trabajadores? Es ridículo.- Trate de convencerlo pero al mismo tiempo me trataba de convencer a mí mismo. Yo no pude ir a buscarla anoche. ¿Sera que ha eso se refería esta mañana?
-¿Me estas tratando de decir que me mintieron? No me hagas reír hijo. Estas enamorado de esa niña y lo puedo notar por tu sorpresa. Si ella no te importara en lo mas mínimo, no estarías tan sorprendido.- Aunque me molestara admitirlo, el tenía razón. Si ella fuera cualquier otra, que me vieran ir a su cuarto en la noche no me importaría pero ella no era cualquiera. No la quería cerca de mi padre. No quería ni siquiera que mi padre respirara el mismo aire que ella.- Entonces, espero que cumplas lo que te ordene o si no. Vete despidiendo de esa chica. ¿Está claro?
-Está claro. Hare lo me dijiste.- No me quedaba otra. Haría todo por proteger a Rin sin importar que.
.
.
.
Rin
Me desperté al sonido de unos golpes en mi puerta. Parecía como si quería derrumbarla ya que eran fuertes. Decidí abrir rápidamente antes de quien sea que fuera derrumbara la puerta. Cuando abrí no me dio tiempo de preguntar porque "El" estaba aquí ya que al momento de que abrí la puerta él se abalanzo a mis labios. Me besaba con desesperación. Era como si estaba sediento y mis labios eran agua la cual el necesitaba desesperadamente. Trataba de separarlo de mí pero él era más fuerte. Cuando por fin se separo de mi me miro a los ojos.
-¿Por qué no me lo dijiste?- Dijo en un susurro.
-¿Qué haces, Len?- Después de ese beso sorpresa apenas y podía hablar.
-Besarte como lo hice anoche.- Antes de que pudiera contestar capturo mis labios entre los suyos. Este beso era más dulce menos desesperado y más cariñoso. Me tomo unos segundo poder corresponderlo. Nuestros labios se movían lentamente, era como que si tratábamos de probar cada área de nuestros labios. Ente abrí mis labios para que el pudiera profundizar el beso lo cual hizo. Nuestras lenguas comenzaron una guerra ente ellas. Con cada segundo que pasaba sentía como mi temperatura corporal iba aumentando. Abrí mis ojos levemente y después de un par de segundo el abrió sus ojos también. Nos mirábamos fijamente mientras nos besábamos. Sabía que un par de segundos más nos tendríamos que separar. Cuando la guerra entre nuestra bocas seso pude sentir como iba el separándose de mí pero antes de que lo hiciera mordí su labio inferior levemente. El unió su frente con la mía. Sus ojos era hermosos no recuerdo una vez en la cual los hay visto tan bello como en este momentos. El me observaba con ternura era como si con su mirada me estaba adorando como a una diosa. En ese momento lo entendí. El era todo. El se estaba convirtiendo en mi todo y me gustaba. Me gustaba lo que su cercanía provocaba en mí. Lo quería y necesitaba a él.
-Len, te amo.- Susurre levemente. El sonrió y pude notar como en sus ojos se encendía con alegría.
-¿Tan difícil era decírmelo esta mañana?- Lo era. Porque una parte de mi todavía no había aceptado que lo amaba.
-Al parecer necesitaba que me besaras para que te lo dijera.- Reímos levemente. Era un momento tan íntimo entre nosotros. Era como si todo el mundo, el tiempo y el universo se hubiera detenido y solo existiéramos nosotros dos.
-Dilo otra vez por favor. Necesito escucharlo.- Suplico.
-Te amo.- Susurre.- Te amo con todo mi corazón.- Su sonrisa se hizo más grande.
-Yo también te amo, mocosa.- Raramente ese último comentario no me molesto en lo absoluto es más me reí de ello. Al parecer el estaba más que feliz por mi confesión ya que me tenia agarrada de la cintura y podía sentir como mis pies estaban levantados del suelo. Éramos como las parejas de las películas que se rencuentran después de tantos años. En donde el chico esta tan feliz de ver a la chica que la levanta del suelo y le da mil vueltas mientras el la tiene sostenida de la cintura. Lo que estábamos haciendo era cursi pero me gustaba.
-Si olvidas lo que paso ahorita, juro que te mato idiota.- Dije con un tono amenazador fingido, el simplemente rio.
-Esto nunca lo olvidare. Ni aunque tenga ochenta años podre olvidar esto.- Sonreí ante sus palabras.- Rin, te amo. Nunca pensé que llegaría a decirle te amo a alguien pero al parecer me equivoque.
-Siempre te equivocas.- El sonrió.- Pero me alegro que te hayas equivocado.
-Yo también.- El acerco sus labios otra vez a los míos. El beso fue ligero pero lleno de ternura.
