Dos jóvenes caminaban despreocupados de la vida por las calles de Nueva York, una fingiendo ser una persona totalmente normal y el otro convenciéndose cada vez mas de que se trataba ella, persona que llevaba tiempo esperando, fue justo cuando ella se percató de la mirada tan intensa que él le dedicaba
-Porque me miras de esa manera
-no puedo creer que aceptaras mi invitación
- ¿Por qué no lo haría?
-bueno, fui muy grosero esta mañana contigo, eso es todo
- recuerdo que te dije que no era rencorosa, en serio solo me miras de esa manera por eso?
El sonrió y la miro como un niño al que acaban de descubrir después de hacer una travesura – bien me descubriste, no puedo dejar de mirarte porque me pareces una chica muy hermosa
Ante este comentario Caroline no pudo evitar sonrojarse, y eso fue principalmente lo extraño, ella nunca había sido una chica tímida y muchas veces le habían dicho que era hermosa, pero de alguna manera que ese chico en específico lo dijera era simplemente ¿halagador?... diferente. Justo cuando se disponía a contestarle, esperaba que algo inteligente… su teléfono móvil comenzó a sonar, arruinando por completo la atmosfera rosa que se había formado
-Aguarda un segundo… -dijo mientras se alejaba un poco para tomar la llamada- hola papá que tal el trabajo
-Donde demonios estas
-Tranquilo, ¿pasa algo?... estoy con un amigo que conocí hoy
-Se puede saber a quién le pediste permiso
-Bueno, intenté llamarte sabes, pero al final no pude hacerlo, no entiendo porque estas tan molesto
-Hablaremos en casa
-Pero…rayos- dijo una vez que la comunicación se había cortado, estaba totalmente desconcertada, trato de recordar alguna vez en que su padre la hubiera regañado así, pero no recordó ninguna, suspirando se acercó a Diego, finalmente era mejor despedirse ahora su padre era capaz de ir a buscarla, rastrear su número de teléfono y entonces si adiós a su intención de fingir ser alguien más todo eso se echaría a perder
-está todo bien? Parecía que discutías
-descuida todo está bien, es solo que olvide que tenía algo que hacer con mi papá, en verdad lo siento tengo que irme a casa
- si quieres puedo llevarte
- ¡no!... quiero decir, no, no te preocupes…tengo que irme
-bueno espero verte mañana- y sin más beso la mejilla de la chica provocando que su corazón latiera de una manera exagerada
-si… yo...nos vemos…- y antes de hacer otros ridículos como lo que acababa de hacer frente a él salió corriendo del lugar solo para dirigirse a su casa y averiguar qué era lo que pasaba con su padre….
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Anthony Stark caminaba de un lado a otro mientras esperaba que su hija llegara, realmente no sabía que era lo que lo había molestado, si el hecho de no encontrarla o darse cuenta de que su niña, ya no era tan niña
-Señor la señorita Stark está aquí
- dile que venga al taller
- como ordene señor
Pasaron unos minutos y la puerta del taller se abrió dejando pasar a su hija
-Hola papá… sigues enojado conmigo?
-tenemos que hablar seriamente jovencita
-creo que eso es lo que estamos haciendo
-no me contestes de esa manera Caroline- esto exaspero a la joven
-si tan solo me dijeras porque estas molesto
- te parece poco la forma en que te fuiste esta mañana, luego que pasa cuando regreso de la misión me encuentro con que tu nueva escuela es atacada
-espera ¿Qué?... ¿Cómo que atacada?
- quizá es una fortuna que no estuvieras ahí
- entonces porque estas molesto
-Qué es eso de que sales con una persona que conociste apenas hoy
Fue ese comentario que apaciguo la molestia de la joven, al parecer lo único que le había molestado a su padre, no era el hecho de haberse ido antes de que las clases oficialmente acabaran, sino que se había ido con un chico, no quería imaginarse como reaccionaria si supiera que ese chico era realmente un adonis, intento reprimir una risita sin mucho éxito
-se puede saber porque te ríes
-no te enojes ¿sí? - dijo mientras se plantaba frente a su padre y se paraba de puntillas para sujetarle el rostro y con una sonrisa plasmada en su rostro- no estas celoso o ¿si papi? - dijo haciendo un puchero y poniendo los ojos de cachorrito mojado que siempre funcionaban con su padre- si lo estas no tendrías por qué estarlo sabes? El hombre más importante en mi vida eres tu
-por supuesto que no estoy celoso… tu aun eres una niña lo recuerdas
- en realidad papá ya tengo 16 años
- solo cuando te conviene recordarlo… pero no estábamos hablando de eso
- bien que es lo que te preocupa… ese chico ni siquiera sabe que soy una Stark, para el solo soy una chica normal
- quizá solo me altere por el ataque a tu colegio…. Lo que me recuerda… no volverás a poner un pie en esa escuela…
- pero…
-hasta que la remodelen- con un grito de felicidad se abalanzo sobre su padre desestabilizándolo al no está prevenido- gracias, gracias- murmuro llenando de besos la cara de su progenitor
Justo cuando se desarrollaba esa escena tan enternecedora, mientras Caroline llenaba de mimos a su padre y este reía del entusiasmo que mostraba su pequeña llegaron el resto de los residentes de la torre, quienes al escuchar el escandalo proveniente del taller se acercaron, no porque fueran chismosos ni nada de eso, sino porque se preocupaban por los Stark – si claro, solo por eso-
- ¿interrumpimos?
- aw que escena tan enternecedora
- A decir verdad, si interrumpen y tu legolas no empieces
-eh Caroline es una suerte que sigas con vida… dinos el chico corrió con la misma suerte? - el comentario burlón de Clint provocó un sonrojo nivel tomate en el rostro de la mencionada, porque su vida tenía que ser de esa manera, claro que dramatizaba un poco, sus "tíos" eran divertidos y todo, pero vamos, acababa de arreglar ese pequeño problema y Barton tenía que sacarlo a relucir
-no tengo idea de que hablas tío
-ya basta Barton, mi princesa ya me explico todo
-debiste ver la cara de Stark cuando se dio cuenta de que huele a suegro
- Es enserio tú también Sam?, con estos amigos
Y fue ahí cuando comenzó la discusión todos hablaban a la vez molestándose entre ellos salvo por uno de los vengadores que se mantenía al margen
- y se preguntan porque me meto en tantos problemas- murmuro Caroline creyendo que nadie la oía, pero ganándose una sonrisa disimulada del capitán que permanecía al margen de la pequeña disputa que había comenzado, realmente los vengadores podían llega a ser un poco abrumadores, pero eran su familia, y la familia nunca te abandona…
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